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NOTICIAS TEATRALES Publicación creada el 6-8-2002 / Esta es la edición de 15-5-2017

 

NOTICIAS TEATRALES
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DESDE LA PLATEA

 

Índice de comentarios

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TEATRO DE LA ZARZUELA: LA GATITA BLANCA Y ENSEÑANZA LIBRE

Por Francisco Mejorada Jiménez

UN HOMENAJE A GINASTERA Y LAINEZ: BOMARZO EN EL TEATRO REAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

USTED TIENE OJOS… DE AMAR EL TEATRO

Por Titania

EN LA ORILLA: SIN REMEDIO NI ESPERANZA

Por Nunci de León

PREFIERO QUE SEAMOS AMIGOS: LA AMISTAD COMO DESIERTO DEL AMOR

Por Nunci de León

SHAKE: UNA REFLEXIÓN TEATRAL, DELICIOSAMENTE DIVERTIDA

Por Titania

Mr. Pùntila e il suo servo Matti, de Bertolt Brecht, en el Teatro Arena del Sole de Bolonia

Por Magda Ruggeri Marchetti

EXCELENTE RODELINDA EN EL REAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

LA RENOVACIÓN DE LA ZARZUELA EN UNA GRAN PRODUCCIÓN

Por Francisco Mejorada Jiménez

MARINA: PROBLEMAS DE PRESUPUESTO Y SUS CONSECUENCIAS

Por Francisco Mejorada Jiménez

NON TI PAGO DE EDUARDO DE FILIPPO EN EL TEATRO ARENA DEL SOLE DE BOLONIA

Por Magda Ruggeri Marchetti

LA CIUDAD DE LAS MENTIRAS, UNA MENTIRA DE ÓPERA

Por Francisco Mejorada Jiménez

LA REVOLTOSA: UN PROYECTO MUY DIDÁCTICO Y PROMETEDOR

Por Francisco Mejorada Jiménez

LA MALIGNA PERSECUCIÓN DE LA BONDAD: BILLY BUDD

Por Francisco Mejorada Jiménez

EL INTERCAMBIO, DE IGNACIO NACHO, UN ÉXITO (CON MAYÚSCULAS)

Por Adelardo Méndez Moya

LA VELOCIDAD DEL OTOÑO: NUESTRO ÚNICO TESORO ES EL TIEMPO

Por Nunci de León

TRISTANA: ¡QUE REVIENTEN LOS MODERNOS!

Por Nunci de León

El amor brujo: el fuego y la palabra en el Teatro Comunale de Bolonia

Por Magda Ruggeri Marchetti

LA ZARZUELA Y EL SIGLO DE ORO: LA VILLANA

Por Francisco Mejorada Jiménez

Il ratto del serraglio de Mozart inaugura la temporada 2017 del Teatro Comunale de Bolonia

Por Magda Ruggeri Marchetti

LE CINESI: UN JUGUETE ORIENTAL MUY AFAMADO

Por Nunci de León

UN OBÚS EN EL CORAZÓN: UN TEATRO CARGADO DE POESÍA

Por Titania

EL ATRACO, DE JOSÉ MORENO ARENAS, EN MICROTEATRO MÁLAGA

Por Adelardo Méndez Moya

EL CHALECO BLANCO: EL CHUECA MÁS FAMILIAR EN LOS TEATROS DEL CANAL

Por Nunci de León

UN BUEN MONTAJE DE EL HOLANDÉS ERRANTE, EN EL TEATRO REAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

CLAMOR DE CLITEMNESTRA: UNA DESTERRADA MÁS EN LAS COSTAS DE GRECIA

Por Nunci de León

LA CLEMENZA DI TITO EN UN GRAN SEGUNDO REPARTO

Por Francisco Mejorada Jiménez

EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA IFIGENIA EN TRACIA

Por Francisco Mejorada Jiménez

MÍRAME: LA VIOLENCIA DE GÉNERO SE RECICLA EN CIBEREXTORSIÓN

Por Nunci de León

EL ÉXTASIS DE LOS INSACIABLES: APÚNTESE A LA CENA Y BRINDE CON ELLOS

Por Nunci de León

RIGOLETTO DE GIUSEPPE VERDI EN EL TEATRO COMUNALE DE BOLONIA

Por Magda Ruggeri Marchetti

300 EL X 50 EL X 30 EL: PREGUNTAS EN EL AIRE

Por Titania

REDECORACIÓN: SI BASTARA CON REDECORAR LA VIDA

Por Nunci de León

 

TEATRO DE LA ZARZUELA: LA GATITA BLANCA Y ENSEÑANZA LIBRE

 

En la postguerra española, los  espectáculos de corte cabaretero o revisteril, sufrían una censura desmesurada, y al final todos ellos se ceñían a un argumento muy simple, de contenido picaresco con un alarde de coreografía, plumas mallas y chascarrillos, muy del gusto de un determinado tipo de espectador. Ese es el resultado que se rememora en el estreno en el Teatro de la Zarzuela, de una versión libre de La gatita blanca y Enseñanza libre, obras de género chico de Gerónimo Giménez y Amadeo Vives, a la que se les ha cambiado el libreto hablado, y se han convertido en una sola obra, conservando los números musicales intactos y añadiendo música en función del desarrollo de la acción. Con gran sorpresa escuchamos fragmentos de La pantera rosa de Mancini y Lucevan l´stelle de Tosca, pero con un interés humorístico, lejano al origen de esta música, añadido a fragmentos de otras zarzuelas. Las referidas modificaciones al libreto se deben a Enrique Viana, director artístico de la obra, experto en la creación de textos irónicos, que en este caso nos acercan a esas revistas de postguerra, pero con un contenido  evidentemente más moderno aunque en la misma línea de intención.

La escenografía, excelente, invierte los espacios de tal forma que el escenario es el patio de butacas, mientras que el público se sitúa en butacas colocadas en el escenario, además de los pisos superiores. Se crea así un ambiente cercano a las salas de fiesta donde antaño se ofrecía este tipo de espectáculos.

El resultado es brillante, y constituye una forma más de acercar el Teatro de la calle Jovellanos a un público diferente que en un momento dado enlace con el género lírico español.

El reparto es de lujo; en él destacaremos el buen hacer interpretativo y coreográfico de Cristina Faus, a lo que se añade su prodigiosa voz. Gurutze Beitia y Maria Jose Suarez, apartadas de sus ámbitos de interpretación, pero con resultados eficaces. Muy bien el todoterreno Ángel Ruiz, capaz de representar a Lorca, cantar a Miguel de Molina y ser un perfecto conquense. El resto se desenvolvió igualmente bien, entre tanto movimiento coreográfico, dirigido con gran brillantez por Nuria Castejón. Capítulo aparte merece el comentario de la cantante Roko, que cantó con micrófono, como es normal en una estrella que se supone que representa a una diva de sala de fiestas y que completó una notable actuación actoral aunque quizás su voz, versátil como ya viene demostrando, no se adaptó al papel de la Gatita, entre otras cosas porque la ecualización especialmente al principio, fue realmente deficiente.

La orquesta dirigida por Manuel Cove, contribuyó perfectamente al espíritu de la representación. Bien también el coro.

El público aplaudió con ganas, entendiendo que no habían visto una zarzuela sino una autentica revista musical, muy bien llevada y que en ningún momento aburre. Parece que de alguna forma el regreso al pasado ha sido un éxito.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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UN HOMENAJE A GINASTERA Y LAINEZ: BOMARZO EN EL TEATRO REAL

 

Una obra, considerada por muchos como maestra, de Mújica Laínez, Bomarzo,  sirvió de libreto, realizado por él mismo, para la ópera del mismo nombre de Alberto Ginastera, estrenada en 1967. El tratamiento narrativo, algo confuso, ya que de por sí la novela lo es, se realiza en un flash-back, en el que cuesta entender la relación entre los personajes, a excepción de la relación con la abuela asesina, que limpia el camino para conseguir que su nieto, Pierfranchesco Orsini, sea señor de Bomarzo. El autorehazo de sí mismo por su aspecto físico preside la obra, y explica en gran medida sus motivaciones. El segundo acto es de alguna forma el que condensa la obra, con esa cadena de muertes que envuelven al personaje y les convierte en sus monstruos a lo largo de toda la obra y que sugieren la construcción propiciada por Orsini, de su  Parque  de los monstruos de Bomarzo y que tanto influye estéticamente en la dirección artística de la opera, de Pierre Audi y escenografía de Urs Schöenmaum, con profusión en ocasiones reiterativa, de imágenes en video, con tendencia a lo macabro.

La música es una amalgama de estilos, en los que en conjunción con lo melódico, Ginastera aborda el dodecafonismo que si bien en la interpretación orquestal, plagada de percusión, resulta interesante, en lo vocal, lo convierte en un permanente recitativo en el que muy ocasionalmente aparecen líneas melódicas.

Los cantantes abordaron con profesionalidad esta compleja partitura de canto. Muy bien John Daszak con un más que correcto castellano y Nicola Beller Carbone como Julia Farnese, sin olvidar la notable Pantasilea de Milijana Nikolic.

Muy bien la orquesta bajo la  dirección musical de David Afkham, gran protagonista de la noche.

El público reaccionó de formas muy distintas. Una parte se salió en el entreacto y el resto aplaudió, aunque comedidamente, especialmente a Afkham y a Daszak.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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USTED TIENE OJOS… DE AMAR EL TEATRO

 

Se enciende la luz, y descubrimos, en el centro del escenario, a un señor bajito, poquita cosa, que garabatea en unas cuartillas… Es la representación de Jardiel Poncela en un Madrid de postguerra, desde este siglo XXI…

Jardiel batalla,  argumenta con una criada, que se burla de los trabajos del autor, (porque le parece que trabajar es otra cosa), de los insólitos problemas del autor, que prepara una versión de su obra, Usted tiene ojos de mujer fatal, para convertirla en un Radio-Teatro, que no despierte las sospechas de los censores...

Los protagonistas se lanzan frases chispeantes, juguetean, enredan con las palabras, con los dobles sentidos… Como son dobles sus caracteres, sus roles… porque el juego del teatro, dentro del Teatro, los pone en la piel de los seres reales que rodean al autor, pero también los coloca en los zapatos, de los personajes que él ha creado. Es el homenaje que le rinde Ramón Paso a su bisabuelo. Una mirada de Amor, sin H, a su Teatro… con Humor, con muchas Haches…

Tras esa apariencia de humorismo jovial, trivial, absurdo, entrevemos el hambre, la miseria, el estraperlo, las persecuciones políticas o morales, los crímenes sectarios, de la España de Postguerra… Vislumbramos el sempiterno desencanto del autor, Jardiel Poncela, porque unos le persiguen por rojo, otros le tachan de facha, y la crítica, ignora o desprecia su obra…

Y por supuesto, percibimos los desengaños amorosos, esas historias de amores y desamores, que sufrió el hombre, Enrique… Ya dijo el autor que,  El amor es como las cajas de cerillas, que desde el primer momento sabemos que se nos tiene que acabar, y se nos acaba cuando menos lo esperamos” .

El público actual, celebra  con risas, los diálogos, las ocurrencias, la vis cómica de los actores, la agudeza en la transformación de los personajes, el gracejo de los cambios de registro… Premia con aplausos el final de las escenas… Ya sabemos que el público siempre ha amado a Jardiel.

Y  el contento del público va de boca en boca, por todo Madrid, en este mayo de 2017… Amigos y familiares recomiendan a sus allegados, que vayan a ver a esta Mujer Fatal, antes de que se agoten las entradas, o de que levante el vuelo, buscando otros escenarios.

 

USTED TIENE OJOS DE MUJER FATAL... EN LA RADIO

De Enrique Jardiel Poncela y Ramón Paso

Intérpretes (por orden alfabético)

Juan Carlos Talavera

Ana Azorín

David Zarzo

Inés Kerzan

Carlos Seguí

Ángela Peirat

 

Producción ejecutiva Paso Azorín Teatro

Vestuario Sandra Pedraz Decker

Ayudantes de dirección Blanca Azorín, Daniel San Miguel

Dirección Ramón Paso

 

www.teatrofernangomez.com

 

Titania  

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EN LA ORILLA: SIN REMEDIO NI ESPERANZA

 

El hombre es lo peor de la creación, un experimento fallido, tal es la premisa de la que parte En la orilla, obra de teatro basada en la novela homónima con la que Rafael Chirbes (Tabernes de Valldigna 1949-2015) ganó el Premio Nacional de Narrativa en 2014, también el de la Crítica.

No hay riqueza inocente”, dijo su autor, pero la pobreza tampoco lo es en absoluto, y en la obra, los pobres se dejan querer mientras puedan sacar algo de los ricos, a los que consideran medio idiotas, pero en cuanto se les tuerce el designio (negocio),

ahí te pudras y se comprende: que ellos van a lo que van, y a lo que van les queda tan lejos (hacerse con los mandos de un mundo de explotación ciega y sorda), se ve que por el camino han perdido hasta las formas edulcoradas que en ellos despierta la visión del bienaventurado dinero. Quedan retazos de poesía, aunque sea falsa y altisonante, luego desmentida por las formas y mezclada con tacos de raigambre hispana, los juramentos más feroces que dicta el afán de una revancha que no llega: “Me cagoen… (lo más sagrado)” y que dejan al público como anonadado y con el alma desierta a lo que llegue.

Luego está el guerracivilismo que -según la función- sigue vivo entre nosotros como un cáncer que sólo esperaba la crisis para salir, como si ésta, con la renovada lucha de clases, reavivara unas cenizas y unos exabruptos cainitas que ya creíamos superados. ¿Esto es alarmismo o vacuna? ¿Será así de negativa la novela? Habrá que leerla. Sé que Chirbes fue un descubrimiento de Carmen Marín Gaite, y a la vista está que la función hipnotiza aunque peque a veces de altisonante y chillona.

Recuerda mucho a Nada que perder, que triunfó tres temporadas en La Cuarta Pared, y a la vista está, también promete. Aquí no hay piedad, ni salida, ni pensiones para los viejos y, entre el público entregado, no se mueve ni un rosario, pero repito: ¿De verdad no hay salvación? Supongo que el teatro tiene que extraer lo esencial y mirar hacia el futuro incierto de las cifras imposibles que, desde hace tiempo, oímos decir que no cuadran.

En la orilla, se habla de todo: los ricos, a lo de siempre: cazan para desestresarse, hablan de implantes dentales mientras saborean showcookings, asisten a catas de vino; los pobres se conforman con pescar a río revuelto, sin catas ni añadas de que presumir, pero no se salva ni el caballo del bueno. Hablan de la crisis, y en ella, los pobres viejos sin dignidad ni pensiones se llevan la peor parte. En este sentido la obra también puede ser, a la vez que profética, reaccionaria: “no sabemos lo que tenemos”.

Lo que sí puedo afirmar es que es un texto trepidante con siete actuaciones gloriosas que se lanzan a la cara de los invitados de postín (¿Habrá captado alguno la indirecta?) porque “hay que comer a diario y eso sólo lo aprendes cuando eres pobre.”

 

Reparto (por orden alfabético) Sonia Almarcha, Marcial Álvarez, Rafael Calatayud, Adolfo Fernández, César Sarachu, Ángel Solo, Yoima Valdés.

Equipo artístico:

Rafael Chirbes (Texto),

Adolfo Fernández y Ángel Solo (Adaptación)

Adolfo Fernández (Dirección),

Emilio Valenzuela (Escenografía),

Pedro Yagüe (Iluminación),

Miguel Gil Ruiz (Música y sonido),

Blanca Añón (Vestuario),

Sergio Parra (Fotos)

Coproducción Centro Dramático Nacional, K Producciones, La Lavana / Diputación de Valencia y Emilia Yagüe Producciones

Horarios: 19 de abril al 21 de mayo de 2017

Horario: martes a sábado a las 19:00 horas y domingo a las 18:00 horas

Sala Francisco Nieva (Teatro Valle-Inclán)

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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PREFIERO QUE SEAMOS AMIGOS: LA AMISTAD COMO DESIERTO DEL AMOR

 

El 20 de abril se estrenó en el Teatro La Latina de Madrid Prefiero que seamos amigos, una comedia francesa con Lolita Flores y Luis Mottola de protagonistas únicos y, como en cualquier dramón español de amor y desamor que se precie, por muy francés que sea su autor, si la una es fuego y agua el otro, la pareja está servida. Lo cierto es que la comedia está tan bien traducida y adaptada a nuestra particular idiosincrasia televisiva, que no puede comprendernos mejor, pero de romántica no tiene nada. Y subrayo lo de televisiva y tacho lo de romántica porque hay parcelas de la realidad española, sobre todo en lo tocante a la actualidad televisiva, que uno puede imaginar que ocurren "tabique con tabique" en la casa de al lado y que cualesquiera de nuestros vecinos la están viendo en la pantalla. Tanto humor y tan bien construido que salta por los aires con una precisión a la que sólo la televisión nos tiene acostumbrados.

Porque bajo un título tan banal que más no se puede (Prefiero que seamos amigos: ¡cuántas veces hemos dicho u oído la frasecita!) lanza unas verdades tan grandes con tal humorístico descaro que parecen recién sacadas de nuevo cuño, poniendo al descubierto los tópicos ya consagrados en lo que se refiere a la guerra de los sexos y llenando de sorpresas agridulces la tarta de la amistad consolidada por los años de uso y abuso. Estamos ante la pareja formada por dos amigos, tan cercanos y tan cómodos en la mutua compañía, que creen conocer todo el uno del otro, de manera que cuando uno de ellos quiere cambiar las reglas del juego y pasar a otro nivel, el otro descubre que no conoce absolutamente nada de su amigo porque está totalmente cegado y es incapaz de ver más allá. Y viceversa. Aquí está servida la comedia. Uno busca algo más pasional que el sofá, la peli y una pizza en compañía de su amigo charlando e intercambiando historias de conquistas, lo que no imaginamos es de cuál de los dos se trata.

En cuanto a los dos protagonistas, ambos se diría que estaban hechos para esos papeles: Mottola con su despreocupación aparente y su pasotismo de mantenido, Lolita con ese sentimiento desgarrado que pone en todo y que le hace arrancarse por la copla en un par de ocasiones porque las palabras ya no bastan para expresar todo lo que ella siente, "que no cabe en ese cuerpo", y entre ellos se da el desconcierto más grande tapizado de humor que hace estallar la carcajada del espectador y también a veces la de ellos, como si dijeran: "¿Pero a qué he tenido que decir yo esto, es que acaso estoy hablando de mí mismo?"

Lo mejor para mí, el momento culminante, es cuando ella le retira la cena a la que le tiene acostumbrado en ese plan tan drástico que se ha propuesto llevar a cabo de "si no A, no B", o todo o nada: "Ah, ¿que no aceptas mi propuesta? Pues se acabó la mozzarella con el salmón". Fuera todo, bravo, aunque esto se podía haber llevado todavía más lejos a costa de otras escenas. Sin embargo, como en los dramas clásicos, será algo muy inesperado y externo a la escena lo que llevará a la pareja de amigos a un inesperado entendimiento. ¿Cómo acabará su historia después de tan larga travesía del sofá como desierto?

Prefiero que seamos amigos (Je préfère qu’on reste amis) es una comedia romántica de Laurent Ruquier estrenada en enero de 2014 en el Théâtre Antoine y que en dos temporadas cosechó más de 5,1 millones de espectadores.

 

Texto de Laurent Ruquier

Versión de Tamzin Townsend y Chema Rodríguez-Calderón. 

Reparto: Lolita Flores y Luis Mottola

Dirección: Tamzin Townsend. 

Diseño de escenografía: Ricardo Sánchez Cuerda

Iluminación: Felipe Ramos

Vestuario: Gabriela Salaberri

Producción de Jesús Cimarro para Pentación.

Fechas: Del 20 de abril al 25 de junio de 2017 en el Teatro La Latina de Madrid.

Fecha de la función comentada: 21 de abril de 2017

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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SHAKE: UNA REFLEXIÓN TEATRAL, DELICIOSAMENTE DIVERTIDA

 

Llegamos a una playa, la Playa en la que naufragaron los gemelos Viola y Sebastian. Una hilera de casetas, es todo lo que necesita Dan Jemmett para reconstruir Noche de Reyes

En la primera caseta, un inglés de cierta edad, con aire filosófico, peculiar,  escucha música en un viejo tocadiscos, y cuenta chistes en español… un señor va al doctor y dice… Es el Bufón.

Su música servirá como hilo conductor, y narrativo de la trama… los personajes cantan, bailan, y los versos vuelan…

La segunda parece el camerino de una diva. La bella Olivia se acicala para representar todos sus roles, hermana afligida, amada desdeñosa, astuta enamorada,  amante apasionada, seductora…

La del borrachín Sir Andrew, está llena de botellas vacías…

Malvolio nos recuerda a un Peter Seller, que es a la vez, payaso, memo y mimo histriónico…

Orsino, asistido por Cesario, se prepara para su papel de galán desesperado,  mientras canta baladas de amor despechado…

Porque nuestra fábula nos habla de amores, filial, romántico, imaginario, iluso… Al mismo tiempo que refleja nuestra condición humana,  la tendencia de unos a la tristeza, a la melancolía, a los goces sin freno del placer de otros, o la rigidez por el orden y el deber.

Hay mucho humor, pero también hay tragedia y dolor porque los protagonistas han perdido a sus padres, a sus hermanos, o creen haberlos perdido.

Como en toda comedia de equívocos, los actores mutan de personaje, de personalidad, con un simple cambio de tocado… Viola que pretende ser Cesario, con un sombrero se transfigura en su gemelo Sebastian…

Estas trasformaciones se hacen a la vista del espectador, es parte del juego… La troupe es tan exigua que Sir Andrew dialoga con un sir Toby, que es una marioneta, sentada sobre sus rodillas… Y han tenido que eliminar el papel de la criada…

Y es que como dijo el propio Shake-speare… El mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres son meros actores… y pueden representar muchos papeles…

La gracia, los guiños prestados del cabaret, del circo, de los trucos de magia, del cine mudo, nos conducen con vivacidad por los actos, las escenas… Los errores, equívocos, malentendidos, navegan a favor del viento, y arribamos a la playa, en un delicioso desenlace, feliz, a pesar de todos los desastres, dolores o desengaños.

Un exquisito presente, rescatado por el Festival de Otoño a Primavera. Hacemos votos por la buena salud, y larga vida del FO.

 

SHAKE en Teatro La Abadía

Autor: William Shakespeare

Director: Dan Jemmett

Escenógrafos: Dan Jemmett y Denis Tisseraud

Reparto:

Vincent Berger (Sir Toby y Sir Andrew),

Delphine Cogniard (Viola y Sebastián),

Valérie Crouzet (Olivia)

Antonio Gil Martínez (Orsino y Malvolio)

Geoffrey Carey (Feste)

http://www.madrid.org/fo/2016-2017/

 

Titania  

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Mr. Pùntila e il suo servo Matti, de Bertolt Brecht, en el Teatro Arena del Sole de Bolonia

 

Desde sus primeras obras Bertolt Brecht se distancia del teatro expresionista de su época, que se ocupaba principalmente de los contrastes intergeneracionales, para interesarse de las dificultades del hombre en la sociedad. Fue precisamente la ciencia sociológica emergente la que lo acercó al marxismo. En esta obra, que puede considerarse una comedia popular finlandesa, se nota el influjo de su estancia en el país nórdico, donde se había refugiado tras haber pasado por Dinamarca, Suecia y Noruega huyendo de la ocupación nazi. Escrita en 1940, se estrenó en 1948 en Zúrich y el año siguiente inauguró la primera temporada del Berliner Ensemble.

Como en El alma buena de Szechwan encontramos el conflicto entre honestidad inoperativa y desorden social. El gran terrateniente Pùntila parece ser persona honrada sólo cuando está completamente ebrio: entonces revela sentimientos humanos y parece comprender los verdaderos valores de la vida, pero su honestidad es intrascendente, porque sus siempre aplazadas decisiones positivas se desvanecen, cuando vuelve a estar sobrio. Brecht quiere demostrar aquí que los contrastes de clase no se eliminan bebiendo en compañía y con las promesas de eterna amistad.

El montaje del Teatro del Elfo está bien estructurado, aunque la primera parte hubiera podido ser más concisa. Empieza como teatro musical de calle con redobles de tambores, música de Paul Dessau y arreglos de Matteo de Mojana, que también toca el acordeón y la guitarra según el momento. Después la historia se desarrolla a través de escenas intercaladas por breves cuadros musicales. El primer telón translúcido tiene estampado un gran billete de la moneda del país Puntiland, y se abre para dejar ver cuartos de suino colgados, sacos llenos de dinero de varias divisas y, al lado de un texto brechtiano en alemán, dos enormes estampas del despiece de una canal bovina. Al fondo una pantalla donde se proyectan los títulos de las diferentes escenas y cielos nocturnos, a veces con luna llena. Adecuado al escenario el vestuario de Gianluca Falaschi y perfectas las luces de Nando Frigerio.

El reparto es de altura: todos los actores demuestran gran oficio, desdoblándose algunos en diferentes personajes. Ferdinando Bruni, que es también el traductor de la pieza, es un Pùntila despótico o amigable según la cantidad de licor ingerida. Dueño del escenario, se mueve en frac siempre con agilidad e impecable actuación, transmitiendo la misma ambigüedad de otros protagonistas brechtianos, variantes del doctor Jekyll y Mister Hyde. Muy convincente también Umberto Petranca en el papel del diplomático tonto y endeudado que el Pùntila sobrio quiere imponer como novio a su hija. Luciano Scarpa es un perfecto Matti, el chofer de Pùntila, portador del mensaje de Brecht, que intenta que su señor no haga promesas que no mantendrá cuando vuelva a estar sereno. Tiene plena conciencia de su situación, de la de sus compañeros y de la inutilidad de intentar cambiar las cosas. No se hace ninguna ilusión porque conoce la arrogancia y los abusos de los ricos y su manera de embaucar a los pobres. Por eso no muestra sorpresa cuando en la celebración del noviazgo de su hija, Pùntila echa rudamente a las cuatro chicas del pueblo a las que había prometido matrimonio (perfectas y divertidas en la actuación y en el canto Ida Marinelli, Corinna Agustoni, Carolina Cametti y Francesca Turrini). Tampoco se alegra del ofrecimiento de la mano de su hija, una vivaz y sensual Elena Russo Arman, objetando sabiamente que no es adecuada para él, y abandona a su dueño como los demás en una acertada escena final, donde todos los criados dejan a Pùntila, saliendo en fila india. Espectáculo muy interesante que mejora sensiblemente en la segunda parte con ritmo más sostenido. Repetidos aplausos y ovaciones a todos los actores. 

Dirección y escenografía: Ferdinando Bruni y Francesco Frongia

Bologna, 2 de abril de 2017

Teatro Arena del Sole

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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EXCELENTE RODELINDA EN EL REAL

 

Un estreno en España llega al Teatro Real, en coproducción con el Liceu, La Ópera de Frankfurt y la Ópera Nacional de Lyon, se trata de Rodelinda de Haendel, que ya se ofreció en versión concierto en el Auditorio Nacional y en el Arriaga de Bilbao. Después de la magnífica Billy Budd pensábamos que poco quedaba ofrecer en la temporada a lo que a calidad se refiere, sin embargo Rodelinda queda a la altura de la obra de Britten, en todos los aspectos, montaje, dirección musical, también de Bolton y elenco, sobresaliente en algún cantante y muy homogéneo en general dentro de un buen nivel.

La obra de Haendel es musicalmente intachable, con un libreto dentro del clasicismo más absoluto, que va desde la mitología griega pasando, en algún aspecto, por el Hamlet shakesperiano hasta Juego de Tronos.

Rodelinda representa la figura de la mujer fiel a su marido, rey derrotado y supuestamente muerto, que defiende a su hijo y desprecia al nuevo rey hasta que en un final feliz aquel recupera el trono. También tenemos a otro personaje Garibaldo con un ligero tufillo a Yago. Claus Guth, el director de escena, compone un montaje espectacular con una casa giratoria en la que se van sucediendo las diferentes escenas con una agilidad y claridad que casi parece un thriller, en el que el hilo conductor es Flavio el hijo de Rodelinda, que si bien no canta está presente en toda la obra y a través de sus dibujos, proyectados magistralmente sobre la casa nos va dando su impresión como si fuera un flashback de sus recuerdos, de todo lo que acontece, sus miedos y su visión de cada personaje. Un autentico acierto del regista alemán.

La orquesta, con algún instrumento barroco, impecable. Una magnifica dirección del titular del Real Ivor Bolton, especialista en barroco, que estuvo además muy pendiente de los cantantes, apuntando las entradas y respetando el volumen para no tapar las voces.

El elenco, como ya hemos dicho, muy homogéneo, en el que destacó sobre todo el contratenor Bejun Metha, en el papel de Bertarido, con una interpretación dramática y vocal excelentes, facilidad para las agilidades y un excelente fraseo. Lo mismo puede decirse de otro contratenor, Lawrence Zazo en su papel de Ununlfo. Bien la soprano Lucy Crowe como Rodelinda, aunque algunas agilidades no quedaran muy correctas y algunos sobreagudos estuvieran chillados. Bien también Sonia Prina como Eduige. Poco brillante el tenor Jeremy Ovenden y realmente flojo el barítono bajo Umberto Chiumo, con dificultades en las agilidades y en el fraseo. Cabe destacar la gran interpretación actoral de Fabian Augusto como Flavio.

El público reconoció la calidad de la representación y la buena labor de orquesta y elenco, con aplausos prolongados y bravos.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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LA RENOVACIÓN DE LA ZARZUELA EN UNA GRAN PRODUCCIÓN

 

La renovación de la lírica española llega a su máxima expresión en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, en dos obras del género chico, Chateu Margaux y La viejecita, ambas del maestro Fernández Caballero, en una producción del Teatro Arriaga de Bilbao, el Teatro Campoamor de Oviedo y el Festival Grec de Barcelona, bajo la dirección escénica de Lluís Pasqual y musical de Miquel Ortega.

De la primera de ellas se elimina totalmente la referencia al libreto original y se reconvierte en el  concurso radiofónico  Camino a las estrellas, en el que dos cantantes finalistas, compiten para ser elegido como intérprete del anuncio radiofónico de navidad del vino catalán Chateu Margaux. Los números musicales de esta obra se interpretan en el estudio de radio, para así obtener el preciado galardón y son dos finalistas Angelita y Manuel Fariñas, magníficamente interpretados Ruth Iniesta y Emilio Sánchez. Todo ello aderezado con los comentarios del locutor, muy bien interpretado por Jesús Castejón,  que con fina ironía nos sitúan en los años 50, en pleno apogeo del nacional- catolicismo del régimen de Franco. Finalmente la ganadora, Angelita, interpreta el famoso vals  Chateu Margaux.

Muy conseguido tanto el decorado del estudio radiofónico, como el ambiente en el que se vive el concurso, aderezado por los anuncios comerciales de la época, deliciosamente interpretados por dos cantantes del estudio.

La segunda de las obras, La viejecita, también se inicia en el estudio aunque en este caso respetando la casi totalidad del libreto, con cantantes que en la obra se definen como  coro militar, para pasar a continuación en una alarde de transformación escénica, a la fiesta en el palacio del Marqués con una espectacular escenografía palaciega, donde se producen situaciones verdaderamente hilarantes centradas en el papel de la falsa viejecita, en realidad Carlos, que así quiere aproximarse a su amada salvando la oposición del padre.

Un auténtico éxito de Lluís Pasqual, que rejuvenece el género lírico español, que cada vez va tomando más auge en públicos habitualmente alejados y que en el extranjero cada vez se ve más solicitado.

El elenco, extraordinario tanto en voz como en interpretación dramática. Miguel Sola y Antonio Torres presentadores de anuncios, provocaron la carcajada del público. Los “militares”, de nuevo Antonio Torres, y Emilio Sánchez junto con Borja Quiza, perfectos y resaltaremos a este ultimo que realizo una soberbia interpretación del personaje “La viejecita”, con unos variados matices vocales dentro de una voz espectacular. Ruth Iniesta magnifica en el papel de Luisa, con una voz de gran proyección.

Una mención especial al ya citado Jesús Castejón, excelente como locutor y muy bien como Don Manuel. Su versatilidad le permite ser creíble en cualquier papel, tal y como ha  demostrado  a lo largo de su trayectoria artística.

La gran sensibilidad musical de Miquel Ortega, lleva  buen término la dirección de la Orquesta de la Comunidad de Madrid, en una interpretación francamente exquisita, Bien el coro. En resumen una gran espectáculo, con la memorable dirección de un autentico genio como es Lluís Pasqual.

El público aplaudió como pocas veces se ha visto en el teatro de la calle Jovellanos. Que siga la racha.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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MARINA: PROBLEMAS DE PRESUPUESTO Y SUS CONSECUENCIAS

 

Se ha estrenado en el Teatro Luz Gran Vía una producción de la compañía Estudio Lírico, de la ópera Marina, con dirección artística de Jesus Cordón, y musical de Fernando Álvarez Catanese. Hablar de dirección musical es un eufemismo, pues la orquesta la componían, además de un piano, no más de siete músicos, lo cual para la envergadura de la obra de Arrieta, es claramente insuficiente y de ello se resiente toda la representación. Las noticias que nos llegan, hacen referencia a que inicialmente el grupo orquestal estaba compuesto por más de veinte músicos, pero a la vista de la escasísima petición de entradas, que no podía cubrir el coste de la producción, se redujo drásticamente, con unos resultados artísticos verdaderamente lamentables. Hemos asistido a los dos repartos previstos por la compañía y la actuación en el estreno fue un autentico desastre, pues aparte de la mala sonoridad musical unida a la poca fiabilidad de los solistas y el grupo en general, los cantantes no la oían y los desfases y las desafinaciones eran continuos.

Parte de estos problemas se corrigieron en el segundo reparto, con un sonido mejor amplificado y por ello los cantantes estuvieron en un buen nivel, en especial Gema Scabal que dio una lección de interpretación. Muy bien el cubano Jorge de la Rosa en el papel de Roque, con una voz rotunda y de una calidad que augura un porvenir muy halagüeño. El tenor Gonzalo Terán, empezó con poca convicción en el aria Costas las de Levante, para ir remontando a lo largo de la obra: lamentablemente su actuación dramática fue inexistente. Carlos London aportó su buena voz y su seguridad de siempre.

El coro estuvo realmente mal, falto de ensayos.

El montaje escénico, convencional, sin complicaciones estéticas o modernistas, pero definió correctamente el libreto. Faltó un movimiento actoral, que hizo que los cantantes resultaran muy estáticos y perdiera  fuerza su interpretación.

El público aplaudió con poco entusiasmo el primer reparto, pero con fuerza a Gema Scabal y Jorge de la Rosa en el segundo.

Como resumen, diremos que las producciones en formatos de bajo presupuesto de obras menos populares, o sea de las que no se consideran de repertorio, está sujeto a este tipo de avatares. El público en estos casos quiere ver lo más conocido, tanto en ópera como en zarzuela. Lamentablemente, no existe una cultura musical en este país que permita grandes asistencias de espectadores, solo por el propio hecho de ver una obra de teatro musical clásico. Para ello se necesita crear una cultura de calidad en las producciones, que vayan llamando la atención y atraigan a nuevos públicos y consoliden los habituales. Este tipo de representaciones pueden llegar a vaciar los teatros y operan contra la credibilidad de las mismas compañías, que como en el caso de  Teatro Lirico, han hecho otras buenas producciones y que ya bastante tienen con sobrevivir sin una sola subvención y va en detrimento del propio teatro lírico.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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NON TI PAGO DE EDUARDO DE FILIPPO EN EL TEATRO ARENA DEL SOLE DE BOLONIA

 

Escrita y representada en 1940, esta obra pertenece a la primera época de la producción eduardiana, antes de que se vieran defraudadas las esperanzas de una sociedad mejor, tras el revulsivo de la guerra en Italia. El tema de la lotería y del fiar en el favor de la suerte que dé un vuelco a la situación económica, así como la picaresca y las estafas que se desarrollan en torno a ella, no es nuevo en un ambiente pobre, donde se vive de sueños e ilusiones. Ya lo había tratado Valle Inclán en Luces de bohemia (1924), donde el amigo del protagonista sustrae a dos pobres mujeres el billete de lotería premiado, y, años más tarde, Buero Vallejo en Hoy es fiesta (1957), donde Doña Balbina vende décimos caducados. Pero si en De Filippo y en Buero aletea la esperanza, en Valle todo termina trágicamente. Común a las dos últimas son la espasmódica espera del sorteo, las discusiones, chismorreos y desahogos de la amargura de la vida diaria.

Varios son los temas que se encuentran en la pieza que nos ocupa, siendo sin duda el primero el de la incomunicación en el seno de la misma familia. La dificultad en las relaciones humanas está a veces causada por la mentalidad del mundo pequeño-burgués y por las estrecheces en que vive, un ambiente donde reinan la envidia, la superstición, la creencia en la fortuna, en el poder de las maldiciones, en los conjuros para evitar los maleficios, que en Non ti pago parecen tener una fuerza casi física.

La escenografía es realista y de colores tenues. En una larga pared con puertas y ventanas que dejan ver un cielo amenazador, lleno de nubes que a menudo producen truenos tremendos, domina el retrato del difunto padre de Fernando Quagliolo, que estará cada vez más circundado de flores y velas a medida que avanzan la acción y el efecto de la maldición. El protagonista posee un puesto de lotería, y él mismo es un jugador, pero eterno perdedor, e inevitablemente envidioso de la suerte que sonríe a menudo al joven empleado que aspira a la mano de su hija. Éste gana cuatro millones de liras, jugando al número que le ha revelado en sueños el padre de Fernando, y este último, ciego de envidia, no quiere pagarle el premio sosteniendo que el difunto se ha equivocado y que en realidad quería revelar el número al hijo.

El cast formado por la “Compagnia di teatro Luca De Filippo” es de prestigio y merecería citación individual por su consumado oficio y porque al unísono contribuye al ritmo sostenido de una representación que, aparentemente ligera, es el retrato irónico de un mundo que vive de expedientes. Entre los expertísimos actores destacamos, en el papel de Fernando, interpretado originalmente por Eduardo y después por Luca De Filippo, a Gianfelice Imparato que, aun fiel a la tradición de aquellos, aporta su personal actuación. Carolina Risi encarna a Concetta, la sufrida mujer del protagonista, que soporta el carácter de este hombre despótico, pero a quien se opone enérgicamente llegado el caso. Víctima de este padre-patrón es la hija Stella (Carmen Annibale) que interpreta con sensibilidad su rol, así como Massimo de Matteo que dibuja cabalmente el papel del novio. Entre todos, el único amigo del déspota puede considerarse el dependiente Aglietiello (Nicola Di Pinto) que le ayuda a embotellar tomates, pero sobre todo a descifrar las formas y movimiento de las nubes, para leer en ellos el número afortunado de la lotería que nunca sale. Acertado el vestuario de la época y magnífica la música de Nicola Piovani.

El público, divertido por los numerosos gags y la brillante actuación, aplaudió repetidamente, incluso durante la representación.

Dirección: Luca de Filippo.

Escenografía: Gianmaurizio Fercioni.

Iluminación: Stefano Stacchini.

Vestuario: Silvia Polidori.

Música: Nicola Piovani

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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LA CIUDAD DE LAS MENTIRAS, UNA MENTIRA DE ÓPERA

 

Una de las muchas definiciones de ópera, explica que es un género de música teatral en el que una acción escénica se armoniza, se canta y tiene acompañamiento instrumental. Las representaciones suelen ofrecerse en teatros de ópera, acompañadas por una orquesta o una agrupación musical menor. Forma parte de la tradición de la música clásica europea y occidental.

En La ciudad de las mentiras se altera totalmente el sentido de esta definición, ya que la música es sustituida por ruidos, acompañando a la acción, a través de una orquesta y unos músicos en el escenario, en el que se entremezclan una serie de cuentos de Onetti, con un resultado poco comprensible. ¿Es esto una ópera? ¿Por qué? ¿Por qué despreciar la música sustituyéndola por ruidos? No parece exacto llamarle teatro musical si prácticamente es un texto ininteligible e incoherente, acompañado de sonidos inconexos, partiendo de los citados cuentos de Onetti, que en principio parecían muy interesante y al final todo queda en un autentico guirigai.

La modernidad creemos que no se muestra por tal descoordinación, en la que aparecen además elementos superfluos, aunque algunos tengan algún valor, como un camarero simulando ser Charles Chaplin. Si uno lee el argumento de los cuatro cuentos y luego ve la obra, se sume en el más absoluto desconcierto, con el riesgo de desconectarse de la misma con dos opciones, marcharse o ver si algo mejora.

No somos de los que pensamos que solo existe la ópera antigua, ni somos “tra” “tros”, es decir que solo nos gustan Traviata y Trovador, pero al menos tenemos derecho a pensar en que al público hay que darle algo comprensible, dentro de la línea de lo que se espera de un teatro de ópera. Si solo los autores entienden la obra mal asunto, a no ser que se busque un espectáculo medio circense, como es el caso que nos ocupa pero no cabe duda de que la respuesta del público no es muy positiva. A este respecto nos remitiremos a vanguardias anteriores, como la escuela de Viena, que supuso una ruptura  artística, pero que pronto fue aceptada porque incorporaba elementos clásicos de la ópera, con una estructura musical diferente pero valorada por el espectador. En La ciudad de las mentiras no existe nada que se asemeje al concepto de ópera, solamente si lo entendemos con su significado del italiano, es decir obra. Ahí cabe todo. La cuestión es  ¿Lo entenderá el público así?

Es difícil juzgar al elenco y nos limitaremos a valorar la audacia del director, Titus Engels, capaz de sacar adelante una ¿partitura? en la que predominan los ruidos y algunas notas musicales de dudoso valor.

Parte del público se salió,  anticipadamente, con la esperanza de tiempos mejores. Otra parte aplaudió, no muy entusiásticamente, se supone que por personas que tienen otra visión de la ópera moderna, lo que nos parece muy respetable.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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LA REVOLTOSA: UN PROYECTO MUY DIDÁCTICO Y PROMETEDOR

 

La zarzuela como género lírico goza de buena salud, con un público fiel que asiste a los teatros con asiduidad y especialmente a las buenas producciones del Teatro Nacional de La Zarzuela de Madrid. Pero de tiempo atrás se observa un progresivo envejecimiento de los espectadores, que auguran un porvenir muy sombrío a este magnífico teatro musical, genuinamente español. En gran parte esto es debido al desinterés generacional, desde la juventud a una incipiente madurez que sincera y llanamente la desprecia, por varios  motivos, entre ellos el mal cartel de casposa, de franquista y de antigua, a lo cual han colaborado determinados sectores de la intelectualidad, que todo sea dicho desconocen su valor musical y teatral y prefieren el boato y el prestigio que proporciona hablar de otros géneros mas universales como la ópera. Esta circunstancias que apuntamos, son características de países con un histórico nivel cultural precario, en los que se toma como modelo todo lo que viene de fuera, o lo moderno. Tremenda error, pues la zarzuela como espectáculo lírico tiene obras maravillosas. Tanto en el llamado género chico como en las zarzuelas grandes, se puede disfrutar de momentos musicales y dramáticos de altísima calidad, pero como están en español y parece que los libretos están sobrepasados en argumento y contenido, todo ello huele a naftalina. Es lo mismo que decir que los amores de Romeo y Julieta son antiguos y despreciar una obra de referencia. Si se lee el libreto de  óperas como La Traviata, El trovador, por poner un par de ejemplos entre miles, se vería que los textos son infumables.

Todo este amplio preámbulo viene como consecuencia del estreno por parte del Teatro de la Zarzuela de La revoltosa, adaptada a los tiempos modernos con  rotundos cambios en la escenografía, en el libreto y en la concepción moderna de lo que sería una historia para jóvenes. La corrala se sustituye por Internet con sus whatsapp y demás métodos de comunicación que salen de estos teléfonos “todoterreno”. La obra está representada por jóvenes en su mayoría veinteañeros, con un estilo de canto más cercano al “musical” y a lo que se oye en la radio y se ve en la “tele”. Paralelamente se ha invitado a colegios  e institutos a las representaciones, con unos coloquios al terminar la obra, entre cantantes y espectadores con un resultado sorprendente, con una participación entusiastica de estos últimos, muy superior al frio público de las representaciones formales.

La dirección escénica, magnifica, ha sido de José Luis Arellano y la musical de David Rodríguez al frente de una orquesta de ocho músicos que podríamos calificar de excelentes, como solistas y grupalmente.

Del elenco, una modernísima, Ana Cristina Marco, con buena voz y dotes dramáticas y un Felipe de Alberto Frías, bien en su papel muy actual de chico de barrio enamorado. El resto a una gran altura.

El éxito ha sido rotundo y esperanzador, pues este joven sector de población ha conocido una música y unos argumentos, que ahora le son cercanos y abre unas expectativas de continuidad para nuestro magnifico genero lírico.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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LA MALIGNA PERSECUCIÓN DE LA BONDAD: BILLY BUDD

 

Muchas interpretaciones se han dado a la obra de Melville, y no es de extrañar pues el gran escritor norteamericano, siempre ha planteado en sus obras cuestiones morales profundas, no fáciles de asumir y analizar, basadas en sus azarosas experiencias como marinero en las que se incluyen un motín y una deserción. Esa vida en el mar la refleja en Billy Budd, obra que se ha llevado al cine y a la ópera y de ella vamos a comentar tras su estreno en el Teatro Real.

El tema de la obra nos plantea un enfrentamiento entre la bondad y la maldad, simbolizada esta por el poder omnímodo del estamento militar, en este caso marino, receloso y envidioso de este casi imposible candor,  al que se le intuye igualmente un comportamiento homófono, que sirve de rechazo para alejar unos posibles sentimientos homosexuales. La dureza y rudeza del entorno marinero, contrastan de esta forma con la nobleza del comportamiento de este joven y bello marinero, Billy Budd. Las referencias a las ideas revolucionarias francesas por parte de los rígidos oficiales y la alusión al barco de donde procede Billy Budd, “Derechos del hombre”,  crean un clima de sutil enfrentamiento ideológico, entre los maltratados marineros y la dominación de los citados oficiales y fuerza de seguridad del barco.

La dirección artística de Deborah Wagner es una auténtica lección de la interpretación del libreto de otro gran escritor E.M. Forster, basado en tres personajes, el propio Billy Budd, el capitán Vere y Claggart,  maestro de armas. La admiración de ambos por el marinero, contrasta con la animadversión que demuestra Claggart, temeroso de un motín promovido por un personaje tan admirado como Billy y una encubierta atracción por el, lo que le lleva a una obsesión destructiva que finalmente conduce al joven a la muerte, sin que el capitán pueda evitarlo, lo que le pesará toda su vida.

Esa cárcel que de alguna forma es un barco y que tan bien conoce Melville, queda representada por barrotes, destinados a sostener velas y por una bodega donde los marineros tienen su mundo, apartados de la clase dominante. El tratamiento de los personajes no se decanta por un juicio sobre ellos, sino que deja al espectador sacar sus propias conclusiones, acentuando los comportamientos mediante una fuerte escenografía que va calando profundamente en el espectador, llevado a su vez por una fascinante partitura de Benjamín Britten.

La orquesta, dirigida por el titular de Real, subraya con precisión cada momento de la obra, sin fisuras, componiendo una conjunción teatro-música admirable, a la que contribuyó de manera significativa el coro.

El elenco es correcto, con una actuación dramática realmente notable, donde de nuevo se ve la mano de Deborah Wagner, con voces nada espectaculares, pero que no desentonan de esta buena producción. Nos gustó el aria final de Billy interpretada convincentemente por Jacques Imbrallo.

El público ovacionó largamente a todo el grupo, ratificando que nos encontramos con una de las mejores producciones de los últimos años del Teatro Real.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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EL INTERCAMBIO, DE IGNACIO NACHO, UN ÉXITO (CON MAYÚSCULAS)

 

Un teatro de más de 450 localidades, lleno función tras función por un público que ríe a carcajadas, que interrumpe la acción con aplausos, que al concluir el espectáculo ovaciona puesto en pie y que, para postre, quiere volver a asistir a otra representación no se ve todos los días… Y es lo que sucede con este El Intercambio. Una sugerente y más que atractiva sorpresa que sube a los escenarios.

Ignacio Nacho ha creado un texto humorístico per se, muy cómico y divertido. La acción se desarrolla de maravilla, sobre la base de reacciones y situaciones inesperadas o insólitas, combinadas con otras recurrentes, más predecibles –que, lejos de devaluar, aumentan validez a la propuesta, en parte por los contrastes y en parte por su oportunidad--. Un humor conceptual y de acto, más que físico (aunque este aspecto resulta también importante), que huye de lo grosero y del chiste fácil de trazo grueso. Un texto plagado de gags, de guiños, de acciones hilarantes en sí mismas, que se suceden sin solución de continuidad para conformar un espectáculo que, en palabras del autor para el programa de mano, “conecta con el público a través de la empatía/compasión que transmite la engorrosa coyuntura por la que transita el protagonista”. Coyuntura a la que no me referiré por no desvelar lo que no debo, pero que sorprende e induce a la risa a toda clase de espectador.

La dirección de Juan José Afonso solo se puede calificar como extraordinaria. Todo el elenco, en general, transmite sensaciones estupendas. No hay choques, no hay estridencias. Afonso ha querido –y sabido— potenciar las virtudes del texto merced a las de cada uno de sus intérpretes, toda vez que el conjunto se verifica como mucho más que la suma de sus partes independientes. La dirección de escena es, como el texto, muy simple en apariencia… Apariencia que oculta ese buen quehacer cuyo resultado posibilita que el receptor perciba la función como un acto de “vida escénica”, es decir, con la naturalidad y la eficacia propia de la existencia real, sin perder la perspectiva de que asiste a un acto de arte teatral. Y eso no es nada fácil. Cabe destacar la excelente labor de Juan José Afonso en el aspecto concreto de la dirección de actores. El cuidado, la atención y el mimo con que, desde tan sabia dirección, se ha preparado cada uno de los personajes logra esa, llamémosle, “sinfonía teatral” a la que asistimos. Unos personajes que parecen fáciles pero que, con otro tratamiento, podrían resultar inverosímiles y sin ninguna convicción, aquí configuran una acción que se asume de forma automática y que discurre con estupenda fluidez.

Nuestro protagonista lo encarna Gabino Diego, un actor que siempre despunta por su humor, por imprimir su sello y su personalidad en los personajes a los que dota de carne, voz y alma, por su capacidad de crear complicidad. Un actor que, por increíble que pueda parecer, siempre se supera a sí mismo, en permanente inquietud por evolucionar, en mejorar y no quedar etiquetado. Y en esta ocasión nos ofrece toda la gama de sentimientos y sensaciones posibles en un ejercicio de versatilidad magnífico. La acción, centrada en él, le conduce a polos opuestos, en el espectro de la actuación, en las diferentes tesituras que le obligan a reaccionar. En cierto modo, el personaje es un trasunto escénico del espectador, en tanto descubren al unísono todo lo que se nos desvela sobre las tablas. La naturalidad con que interpreta Gabino Diego resulta un ejemplo de maestría actoral, resaltado por el juego de contrarios a que lo somete la peripecia accional. El reto lo supera con matrícula.

La vitalidad, la gracia, la frescura las encarna Teté Delgado. Toda simpatía, nos contagia el sentir de que no actúa, de que ella es así… ¡Y qué difícil es conseguirlo! (Que se lo pregunten a los miembros del Actor’s Studio.) Su personaje, como el de Gabino, se deja llevar por los acontecimientos que le suceden. Pero, al contrario que él –y por razones obvias, como se detectan sin la menor dificultad al asistir al espectáculo--, no se enfrenta a ellos. Los acepta, incluso los propicia y favorece. Como siempre, Teté realza los momentos festivos, incrementa el potencial humorístico de aquello en lo que interviene, a la vez que dota a sus personajes de cierto grado de ternura, con lo cual amplía su humanidad y poder de convicción.

Rodrigo Poisón se revela como un primerísimo actor todoterreno. Su porte y aspecto físico ya de por sí podrían condicionar (y para bien) al intérprete. Pero su talento supera con creces esa mera condición. Cada frase, cada gesto, cada actitud funcionan a la perfección. En escena es un derroche de energía, de complicidad –con los compañeros y con el receptor--, de brillantez. Nunca cae en el tópico, en todo momento es inteligente en su interpretación, y combina a la perfección momentos extremos de humorismo delirante con contención máxima, incluso no carentes de intimismo y alguna pincelada de dramatismo. ¡Ah! Y es el único actor que hace doblete en el espectáculo.

Su imponente humanidad (es muy grande, en todos los sentidos) no puede contener el talento y la versatilidad de Juanma Lara. En teatro, sobre todo, pero también en televisión, le hemos visto hacer de todo. Lo ha hecho todo, y todo bien, o aún mejor. O eso creíamos… Porque no, no lo habíamos visto todo. En este espectáculo nos regala un registro inédito en él, impactante y resuelto de la mejor de las maneras. No puedo anticipar nada del personaje, y reconozco que me encantaría, pero puedo afirmar sin temor a equivocarme que les sorprenderá, y de forma muy favorable. ¿Qué será lo próximo, Juanma?

Natalia Roig e Ignacio Nacho completan, con solvencia y acierto, el reparto. Su intervención presenta un giro más de complicación a la trama. La interpretación de Natalia Roig nos parece muy efectiva, desenvuelta y desinhibida. La de Ignacio Nacho,  mucho menos verbal pero no presente, ofrece el contraste perfecto, por oposición. La inclusión de estos personajes añade gracia y diversión, plantea, aun de forma tangencial, una perspectiva algo diferente y, sobre todo, aumenta el número de carcajadas del público, que ya eran muchas.

Se podría pensar: “A éste señor que hace la crítica, ¿le ha pagado la compañía?” Pues no. Intento exponer mis consideraciones y percepciones con total honestidad. Y voy a mencionar ahora el único “pero”, aquello que me no me ha terminado de convencer: el monólogo final, una especie de conciliación última, en mi modesta opinión, innecesaria y fuera de lugar. Mas hablo de un minuto y medio, en más de hora y media de diversión. Tampoco resulta decisiva ni menoscaba el conjunto para nada.

La escenografía que apoya la acción, destacando ciertos momentos, se debe a Ana Garay, quien también ha diseñado el eficaz vestuario; la siempre interesante música de Ricky Vivar; y la iluminación de Carlos Alzueta completan la propuesta escénica. Por su parte, la producción del espectáculo corre a cargo de Nearco Producciones, Olympia Metropolitana y Cobre Producciones.

En resumen, una fiesta de risas, de buen humor, de diversión, planteada y representada con generosidad y brillantez, llena de sorpresas y carcajadas, y que no deja sin cubrir exigencias ni satisfacciones. No se la pierdan. Disfrútenla.

 

Adelardo Méndez MoyaAdelardo Méndez Moya  (Málaga 25-2-2017) 

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LA VELOCIDAD DEL OTOÑO: NUESTRO ÚNICO TESORO ES EL TIEMPO

 

"Cuando tú eras pequeño... Cuando tú eras pequeño..." Esta frase tan odiosa, capaz sin embargo de ablandar a un cocodrilo del Nilo, se repite no menos de tres veces en La velocidad del otoño, obra que se representa en el Teatro Bellas Artes de Madrid, donde prosigue su exitosa andadura.

La sala, llena de gente mayor y con muchas ganas de aplaudir porque sin duda se identifica con el personaje de Lola Herrera, desborda de entusiasmo solidario, pues La velocidad del otoño trata del envejecimiento inexorable a partir del primer achaque avisador y de la resistencia numantina de su protagonista a dejar su casa por las buenas. Pero también trata de las argucias de una madre para envolver al hijo sensible, torcer sus intenciones primeras y hacer que no salga nunca de esa tela de araña tan sutilmente tejida por ella a base de los recuerdos más entrañables, juguetes, paseos, dulces y, cómo no, inmensas culpabilidades. Esa tela de donde nunca debió salir el hijo, y la prueba está en que ha vuelto para caer en ella mucho más enredado. "Cuando tú eras pequeño”...

Pero también se estudia en profundidad la psicología de este hijo viajero y artista fracasado, que no es sensible solamente hacia su madre y sus legítimos deseos de seguir en casa sino también hacia sí mismo, sabedor de que cuando su madre desaparezca para irse a una residencia y esa casa se cierre definitivamente, algo de él mismo habrá muerto también para siempre.

Y este papel de hijo pródigo, sensible y perdulario, lo borda a la perfección Juanjo Artero que no escatima en lágrimas, zalamerías y aspavientos cómplices hasta llegar a convencer a su madre de aquello para lo que el hijo más cruel (hay otros dos que esperan fuera) no hubiera sido capaz de lograr con amenazas: hacerla salir de su casa: "porque ahora que tú estás conmigo, hijo mío, y ya no me importa lo que me pase". Claro que, para ello, ha hecho falta antes un definitivo acto de amor: la madre no volará nunca la casa con el hijo dentro.

Y ahí es donde las lágrimas del hijo se desbordan y donde la tela de araña se cierra por completo sobre él. El final, sin embargo, es tan inteligente como para quedar abierto: ¿va Lola Herrera camino de la residencia de la mano de Juanjo o se va a quedar Juanjo definitivamente con ella en la casa común?

He aquí la sinopsis argumental entorno a la que se produce el diálogo entre madre e hijo. Un diálogo que no cesa a lo largo de los 75 minutos aprox. de duración de la obra:

"Alejandra, una artista de 79 años de edad, se enfrenta a su familia por el lugar donde va a pasar el resto de los años que le quedan de vida. A su favor tiene su ingenio, su pasión por la vida y una barricada que ha creado en la puerta de su casa con suficientes cócteles molotov para hundir el bloque entero. Pero sus hijos tienen su propia arma secreta: su hijo más joven, Cris, que regresa después de 20 años de ausencia apareciendo a través de la ventana del segundo piso en el que vive Alejandra para convertirse en un mediador in extremis de la familia. Apenas pronuncia las palabras 'Hola, mamá' cuando las bombas emocionales comienzan a explotar."

 

Autor: Eric Coble

Dirección: Magüi Mira

Adaptación: Bernabé Rico

Iluminación: José Manuel Guerra

Productor: Jesús Cimarro

Reparto: Lola Herrera y Juanjo Artero

Espacio: Teatro Bellas Artes

Fechas y horarios: Del 31 de enero al 26 de marzo de martes a viernes a las 20h. Sábados y domingos a las 19h

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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TRISTANA: ¡QUE REVIENTEN LOS MODERNOS!

 

Aparece Tristana en la cartelera madrileña y ya pueden seguir hablando de la eterna crisis del teatro: las colas que se enroscan dando la vuelta al foro del Fernando Fernán Gómez son antológicas, lo nunca visto. De pie, entrada en mano, duplican, triplican la espiral que se sigue alimentando con nuevos aportes, verdaderas multitudes que, llegan, se suman y una vez dentro, llenarán el anfiteatro de la inmensa sala Guirau a rebosar. Allí, las butacas grandes y espaciosas, invitan a arrellanarse y disfrutar; que te cuenten un cuento. Y qué mejor que un folletín del XIX  muy bien contado, repeinado y con todos los aderezos de la técnica actual, pero sin faltarle ninguno de los ingredientes decimonónicos (problemas de dinero como salsa indispensable de todos los platos, pobres chicas que sueñan con  salir de ese entorno y brillar en sociedad, el fracaso cantado de toda legítima ambición por realizarse) para que el placer sea ya inenarrable. Si además te lo cuentan grandes actores como María Pujalte y Pere Ponce, que con su presencia y su voz dan valor y tormento a cualquier disparate por exagerado y mostrenco que parezca... ¡Y mira que se dicen aquí burradas! Cuando don Lope exclama mirando al cielo " ¡Ya no me la quitas!", ¿a quién creeremos que se dirige desafiante: al novio ausente y pusilánime de su Tristanita o a Dios mismo? Es un don Juan en los infiernos el que, por celos de perderla, se ve capaz de apostrofar al mismo cielo. Olivia Molina está bien en su papel de Tristana, con ese mohín encantador tan de los Molina, aunque a veces resulte cansino por repetitivo (o más encantador aún por lo mismo, según se tome), pero es que repetitiva es la historia y así nos gusta que nos la cuenten.

Tristana tiene cerradas todas las salidas por pobre y por huérfana: necesita un protector y tiene a don Lope, pero éste no se conforma con el papel de tutor. Sólo en la vieja Saturna (otrora Lola Gaos, ahora María Pujalte) encontrará algo parecido al calor maternal y un asesoramiento práctico, pero la realidad es tozuda. Al lado de Horacio, novio enamorado pero pusilánime, el tutor don Lope, aunque abusador, sale reforzado. Don Lope la deshonra, pero ese novio la aniquila: es un hombre pequeñito. Pronto la enfermedad mutilante de Tristana será sin duda producto de tantas mutilaciones en su cuerpo pero sobre todo en su alma grande.

En versiones anteriores, la liberación máxima de Tristana consistía en ser declarada por fin "públicamente" (esto era importantísimo y fue lo más imperdonable de cuanto el novio le negó: presentarla tan siquiera a su tía) concubina; en ésta, de estos tiempos nuestros que corren, es el matrimonio la institución elegida para salvar al menos los trastos si muere el jefe. ¿Por qué será?

El argumento es como sigue: "Al morir su madre, la huérfana Tristana, de 14 años, es recogida por un amigo de la familia, Don Lope, convirtiéndose en su tutor-seductor. Don Lope, de cincuenta y ocho años, es un don Juan en decadencia, arruinado, que sabe más por viejo que por diablo. Al poco, la joven conoce y se enamora de Horacio, un pintor que no acepta el espíritu feminista de Tristana. El pintor tiene que ausentarse de Madrid durante una larga temporada y la relación se enfría (aunque Tristana sigue idealizando a Horacio). Durante este tiempo, Tristana enferma y pierde, por amputación, una pierna. El joven Horacio viene a visitarla más por piedad que por sentimiento y desaparece. Nada queda en él del antiguo amor. En esta situación, Tristana se ve nuevamente atada a Don Lope."  

Publicada como novela en 1892, Tristana se convierte en una de las protagonistas femeninas de la literatura de finales del siglo XIX que pagaron trágicamente, a veces con su vida su lucha por la independencia de la mujer, como también lo fueron Ana Karenina, Nora (Casa de muñecas), La señorita Julia, o Madame Bovarie. En 1970 Luis Buñuel adaptó la novela de Galdós a la pantalla. La película, protagonizada por  Fernando Rey en el papel de don Lope y Catherine Deneuve en el papel de Tristana, fue candidata al Óscar de Hollywood por Mejor película de habla no inglesa.

 

Autor: Benito Pérez Galdós

Versión: Eduardo Galán con colaboración de Sandra García

Dirección: Alberto Castrillo-Ferrer

Escenografía: Mónica Boromello

Iluminación: Nicolás Fischtel

Vestuario: Cristina Martínez

Sonido: Tuti Fernández

Dirección de producción: Luis Galán. Secuencia 3

Reparto: Olivia Molina, María Pujalte, Pere Ponce y Alejandro Arestegui.

Coproducen Secuencia 3, Som Produce, Pedro Hermosilla Managment, Cow Events Group

Espacio escénico: teatro Fernán Gómez 

Fechas y horarios: Del 17 de enero al 26 de febrero de 2017

Martes a sábado – 20:00h Domingos – 19:30h

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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El amor brujo: el fuego y la palabra en el Teatro Comunale de Bolonia

 

Manuel de Falla compuso El amor brujo en 1915, una obra instrumentalmente grandiosa que asimila y eleva la música y los ritmos típicamente españoles. La partitura inquietante, sensual, revela esa sensibilidad ibérica integrándola en la corriente sinfónica europea del momento, que el compositor había absorbido durante su larga estancia en París en contacto con Albéniz, Debussy y Ravel entre otros.

Carlus Padrissa en el centenario del estreno en Madrid (Teatro Lara, 1915) de esta magnífica pieza, donde se funden sonidos clásicos, flamencos y folclóricos, ha querido rendir homenaje al compositor y a la ciudad del Genil, incorporando también a un excelso granadino como José Val de Omar, del que se proyectan durante el espectáculo vetustos celuloides de principios del siglo pasado que nos revelan una Granada desconocida y la belleza de la Alhambra.

Esta versión, estrenada en Granada en 1915, coproducción del Teatro Comunale de Bolonia con el Festival de Danza y Música de Granada y otras entidades artísticas, es espectacular, excéntrica, hipnotizante, y añade a la música de El amor brujo partes de Noches en los jardines de España, El sombrero de tres picos y La vida breve, intercalados con las proyecciones de José Val de Omar. Las imágenes de los juegos de agua de la Alhambra y el Generalife, esporádicos taconeos, y la entrada de los novios por el patio de butacas, nos introducen en la historia, pero se trata de una lectura muy personal de Padrissa que identifica a Candela con María de la O Lejárraga, supuesta autora del libreto que, por la mentalidad de la época, tenía que firmar con el nombre del marido. El propio Padrissa ha explicado que la versión de La Fura dels Baus es en realidad un acto de concienciación feminista, la demostración de que la mujer posee la fuerza para conquistar a su hombre sin necesidad de la ayuda de brujas.

La revisión de la obra no afecta pues a la música sino al libreto que se aparta notablemente de la versión más conocida. La principal novedad reside en la puesta en escena, dominada casi siempre por una estructura móvil con extremidades inferiores abiertas a modo de grúa portuaria, proyectada a lo alto del espacio escénico, seguramente inspirada  en el cuadro Jirafa ardiendo (1937) de Dalí. El brazo oscilante superior sustenta aéreas evoluciones de acróbatas con luces a modo de antorchas, y la base cuadrada representa lo femenino y la fuerza de Candela (Esperanza Fernández) que, cantando sujeta a otro elemento oscilante, consigue que Carmelo vuelva a ella.

El juego de las luces y los efectos especiales de Thomas Bautenbacher son deslumbrantes. El agua en el escenario y las salpicaduras que producen los artistas bailando sobre ella, el fuego eficazmente reproducido con proyecciones, humos y luces para salvar los problemas de seguridad, la fuerza física de los movimientos corporales de los actores en el suelo o sujetos a la grúa que los eleva a gran altura, contribuyen a crear un espectáculo subyugante, pero que relega la danza a un plano muy secundario. La guitarra de Miguel Ángel Cortés es magnífica y nos parece un acierto su integración escénica. El quejío de la cantaora (Esperanza Fernández) fascina al público con su expresión de la angustia flamenca y el arte de una voz singularmente adecuada para esta música.

Un público entusiasmado aplaudió repetidamente a toda la compañía, con especial obsequio a la cantaora y al guitarrista.

 

Director musical: Felix Krieger.

Dirección de escena y escenografía: Carlus Padrissa / La Fura dels Baus .

Coreografía: Pol Jiménez.

Vestuario: Chu Uroz.

Iluminación: Carles Rigual.

Cantaora: Esperanza Fernández.

Guitarra flamenca: Miguel Ángel Cortés.

Orquesta y técnicos del Teatro Comunale de Bolonia

14-19 de febrero 2017

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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LA ZARZUELA Y EL SIGLO DE ORO: LA VILLANA

 

Otra recuperación del Teatro de la Zarzuela, que desde hace mas de 30 años no se representaba, nos visita en la calle Jovellanos. Se trata de La Villana de Amadeo Vives, con libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, basada en la obra de Lope de Vega, Peribáñez y el Comendador de Ocaña, estrenada en 1927, cuatro años después de Doña Francisquita, obra también con inspiración en Lope. Si hacemos referencia explícita a Doña Francisquita, es porque en el primer acto  la parte coral tiene compases de clara inspiración en esta obra, aunque luego se aleja sustancialmente de la misma, que a pesar de ser anterior nos parece mucho más madura musicalmente, pues aunque La Villana tiene momentos de gran calidad, es irregular pero en otros parece una obra de un primerizo. A esto se añade el tratamiento de las voces, la de soprano y especialmente las de tenor, con estridencias más propias de un verismo injustificado, que de una partitura armónicamente digerible. Estas consideraciones no restan valor a la necesidad de aportar nuevos títulos, casi olvidados, al repertorio de un Teatro Nacional ya que la obra, tal y como hemos apuntado, no carece de momentos brillantes, que unidos a un argumento de un clásico del Siglo de Oro hacen necesarias estas incorporaciones.

La dirección escénica de Natalia Menéndez se mantiene en el más estricto clasicismo, situando la obra en el reinado de Enrique III de Trastamara, y recreando ese ambiente con ligeras variaciones. Un buen servicio a nuestro Siglo de Oro.  Muy buena la dirección de actores cantantes y coro, en la buena línea de una actriz y directora teatral.

La orquesta, dirigida por Miguel Ángel Gómez Martínez, con muchos matices, dentro de las posibilidades de un grupo musical con algunas limitaciones y un teatro en que la sonoridad no  es su punto fuerte. En cualquier caso es muy valorable la aportación de batutas de alto nivel que enriquezcan la calidad de la interpretación.

El buen elenco sufrió lo suyo con una partitura difícil, en la que a veces el estilo quedaba en manos del virtuosismo de los cantantes. Al tenor Jorge de León, que lleva sus andanzas por los mejores teatros del mundo, se le podría exigir un poco mas de lirismo, lejos de su tesitura spinta, aunque sin duda su calidad estuvo siempre presente especialmente en el centro de la voz. Nicola Beller-Carbone es una cantante versátil, especialmente en repertorio moderno,  pero quizás no sea la más apropiada  para un papel encuadrado en el estricto estilo de zarzuela como pueda ser una obra de Vives, Nos pareció exquisita para la Pepita Jimenez, anterior en el tiempo a La villana pero con una estructura operística más adecuada a su estilo. Le faltó fuerza en el dramatismo pero la parte más lírica la abordó con soltura. Ángel Ódena con sus poderosas facultades vocales, ofreció un Peribáñez muy ajustado al papel, uniendo en los momentos precisos esa fuerza con una gran sensibilidad en los matices. Excelente Rubén Amoretti en los dos papeles, David el judío y el Rey Enrique III. El resto en muy buen tono.

En resumen, una obra digna de verse y que parecería acertado que no dejase de ser un componente habitual de la programación del Teatro de La Zarzuela,

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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Il ratto del serraglio de Mozart inaugura la temporada 2017 del Teatro Comunale de Bolonia

 

Este Singspiel (espectáculo cómico con partes cantadas y partes recitadas), se estrenó en el Burgtheater de Viena en julio de 1782. Fue la primera auténtica obra maestra de Mozart y la primera vez que el público conoció una música de gran nivel vocal e instrumental en un espectáculo de este género. En efecto, a pesar de los 25 años del compositor, se trata de una obra muy madura y ya con todas las características que encontraremos en sus óperas posteriores.

El espectáculo que acabamos de ver es una coproducción del Teatro Comunale de Bolonia con el Festival de Aix-en-Provence y el Musikfest de Bremen. El director de escena ha querido respetar plenamente la importancia de la parte hablada, contrariamente a la costumbre de reducir la obra a costa de la misma. En este montaje no hay cortes, pero los diálogos del libreto de J. G. Stephanie han sido adaptados a la ambientación por el dramaturgo Albert Ostermaier y por el director Martin Kušej, muy conocido por sus montajes radicales y provocativos, y ganador de numerosos premios como el “Faust” en 2012. Ambienta este montaje en los años 20, viendo en ellos el origen del resentimiento de las poblaciones medio-orientales contra las potencias colonizadoras británica, francesa, y sus aliados, interesados en explotar sus recursos con el pretexto de la lucha contra la coalición germano-otomana. Afirma incluso que «las definiciones de Yihad y Al Qaida [...] han tenido origen precisamente entonces».

En el escenario se reproduce lo que hemos visto a menudo en televisión: yihadistas armados (de fusiles y pistolas en lugar de los tópicos kalashnikov), ropas y banderas negras con los rótulos del estado islámico, cuchillos acariciando las gargantas de prisioneros de rodillas, de los cuales uno enterrado en la arena hasta el cuello. La bella escenografía de Annette Murschetz, sapientemente iluminada por Reinhard Traub, nos sitúa en pleno desierto con amplia concesión al espacio despejado, con un horizonte arenoso y un cielo apenas velado de leves estratos nubosos, mientras el palacio del pachá Selim es una espartana jaima, también negra. Durante los dos actos el paisaje es inmutable, y su serenidad zen realza la tensión y la angustia que reina entre unos captores fanatizados y los prisioneros inermes. La luz del cielo se alterna al resplandor dorado de una fogata, para materializar con eficacia el paso del día a la noche, palpándose siempre el silencio del desierto.

El irónico y ligero Singspiel mozartiano se tramuta así en una literalmente oscura tragedia. Osmin, personaje en origen bufonesco, es aquí un hombre cargado de odio y sed de venganza: tras la salida de los prisioneros liberados, que cantan la tolerancia del Pachá, regresa y arroja al suelo los sacos sangrientos con las cuatro cabezas cortadas. De este modo el final puede considerarse abierto, pues el espectador no sabe si el cruel desenlace es obra únicamente de Osmin, o si el Pachá solo ha fingido generosidad mientras daba en cambio la orden de ejecutar a los prisioneros.

Aun con una fallida fuga de los prisioneros de por medio, el espectáculo es a veces lento, y las largas partes recitadas lo hacen algo pesado. Tampoco el director musical, el famoso violinista Nikolaj Znaider, sin duda influenciado por esta nueva lectura de la obra, hace brillar la maravillosa orquestación mozartiana. En el elenco canoro destaca la bella voz baritonal de Mika Kares en el papel de Osmin, mientras Cornelia Götz (Konstanze), tras un indeciso arranque, mejora en la segunda parte. Más segura Julia Bauer como Blonde. Correctos Bernard Berchtold (Belmonte) y Johannes Chum (Pedrillo). Débil el personaje del Pachá de Karl-Heinz Macek, probablemente a causa de esta versión. Tibios aplausos a los cantantes y abucheos a la dirección.

 

Dirección musical: Nikolaj Znaider.

Dirección escénica: Martin Kušej.

Escenografía: Annette Murschetz.

Iluminación: Reinhard Traub.

Orquesta y Coro del Teatro Comunale di Bologna

20-29 enero 2017

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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LE CINESI: UN JUGUETE ORIENTAL MUY AFAMADO

 

El salón de actos de la Fundación Juan March se ha transformado estos días en un teatro de cámara para acoger, en colaboración con el Teatro de la Zarzuela, la representación de Le cinesi, ópera de salón en un acto compuesta a finales del XVIII por el sevillano Manuel García sobre libreto de Pietro Metastasio.

Manuel (del Pópulo Vicente) García (Sevilla 22 de enero 1775- París 9 de junio 1832) .fue, además de compositor y profesor, el tenor e intérprete más destacado de su tiempo, y especialmente con obras de Mozart y Rossini, llegó a ser insustituible y un verdadero ídolo de masas. Era, además, un sagaz hombre de negocios y un eficaz gestor de su propia carrera y de sus propias composiciones, lo que recuerda un tanto al polifacético y genial Lope de Vega, quien, además de componer, editaba y vendía sus obras. Metastasio había compuesto este libreto en 1735.

Argumentalmente estamos ante un divertimento pensado para una sociedad en la que las clases pudientes se aburrían, lo mismo aquí (París, Madrid) que en la lejana China, y, en un sentido más práctico todavía, estaba destinado a desarrollar las facultades artísticas y vocales de las dos hijas del autor, María Malibran y Pauline Viardot, y de su hijo Patricio, que sería con el tiempo un experto en afecciones vocales y el futuro inventor del laringoscopio. Tres jóvenes chinas, Lisinga, Sivene y Tangía, que viven encerradas en sus salones, reciben de improviso la visita del hermano de Lisinga, Silango, quien les cuenta lo que ha visto en su viaje por Europa, viaje que acaba de realizar por su condición de varón. Rápidamente empiezan las tres a discutir cómo disimular la presencia del varón en sus habitaciones, lo que, de saberse, sería un despropósito, y no se les ocurre nada mejor que una representación teatral, es decir, "algo divertido y a la vez decente que aleje los malos pensamientos". Así es como se distribuyen los papeles para armar nada menos que tres piezas de naturaleza bien distinta, dramática, cómica y pastoril, esta última muy bien traída a propósito de los amores recién despertados entre Silango y Sivene.

El disimulo, como se ve, es la primera regla que deben aprender unas jóvenes bien educadas, algo que no nos es en absoluto ajeno.

Y es que la trama se sitúa en un momento tardío de la dinastía Qing, que rigió los destinos del inmenso país asiático desde 1644 y 1912, antes del establecimiento de la República de China. Fue, por tanto, la dinastía que gobernaba en Pekín cuando Metastasio escribió su libreto en la Viena de los Habsburgo; también la misma cuya belleza, exotismo y misterio despertó tanta curiosidad en la Europa de la Edad Moderna, cualidades patentes en posteriores obras de inspiración oriental, como la famosa Turandot de Puccini (luego ya hemos visto que toda esta ingenuidad oriental era pura idealización pastoril por parte nuestra, léase si no El erudito de las carcajadas, autor anónimo que edita Atalanta, para salir de dudas).

Pero el éxito de la idea estaba garantizado. Baste decir a este propósito que Le cinesi de García fue la última de las 14 óperas documentadas sobre el exitoso libreto de Metastasio. La pervivencia del texto de García no sólo confirma la maestría dramatúrgica de este afamado poeta del teatro y del bel canto, sino también la vigencia de una trama que explora la mirada exótica hacia otra cultura y los conflictos de identidades que ello genera.

NOTA: Con Le cinesi, se cumple la sexta edición del formato Teatro Musical de cámara iniciado en 2014 por la Fundación Juan March, dando cabida a una línea de programación que no suele tener cabida en los teatros de ópera convencionales. El primero de los títulos fue Cendrillon de Pauline Viardot, hija de Manuel Garcia. En 2015 se sumó el Teatro de la Zarzuela a la iniciativa, que desde entonces ha cristalizado en cuatro nuevas coproducciones: la recuperación moderna de Fantochines de Conrado del Campo (marzo 2015), el programa doble Los dos ciegos de Francisco Barbieri y Une éducation manquée de Emmanuel Chabrier (mayo 2015), la representación de una Trilogía de tonadillas de Blas de Laserna hasta entonces inéditas (enero 2016) y el programa doble El pelele de Julio Gómez (recuperación moderna) y Mavra de Igor Stravinsky (abril 2016).

 

Título: Le cinesi de Manuel del Populo Vicente García

Dirección musical y piano en directo: Rubén Fernández Aguirre

Dirección de escena: Bárbara Lluc

Reparto: Marina Monzó, soprano, Cristina Toledo, soprano, Marifé Nogales, mezzosoprano y José Manuel Zapata, tenor.
Movimiento escénico: Rafael Rivero.

Diseño de escenografía: Carmen Castañón.

Diseño de vestuario y pintura textil: Gabriela Salaverri.

Diseño de iluminación Fer Lázaro

Iluminación Enrique Chueca y Francisco Morcillo

Sonido: María Rodríguez-Mora

Función comentada: 11 de enero, 19'30 horas

Duración: 60 minutos

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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UN OBÚS EN EL CORAZÓN: UN TEATRO CARGADO DE POESÍA

 

Hovik Keuchkerian encarna el arquetipo del héroe clásico, con su aire noble, con su físico hercúleo… Parece  dispuesto a contarnos sus venturas y desventuras, vividas, sufridas, al albur de dioses caprichosos… Podría ser una de esas estrellas que brillan en el Olimpo de Hollywood.

Sin embargo, pronto comprendemos que es un héroe de carne y hueso, que sangra cuando le pinchan, llora cuando le llegan al corazón, y ríe cuando le hacen cosquillas.

Y sentimos que nuestras neuronas espejo se hermanan… percibimos su miedo, penamos, o reímos con él… Como diría el clásico nos sentimos reflejados en ese retrato…

Nos cuenta la historia de Wahab… Todo comenzó cuando tuvo que abandonar su país, siendo un niño, para escapar de la guerra, del horror.  El relato, nos habla de su sufrimiento como ser humano, por culpa de hombres que perdieron el adjetivo, protagonizando actos atroces, crueles, monstruosos.

La sensibilidad, la ductilidad de Keucherian, nos guía por su metamorfosis, desde la confusión y el resentimiento, a la comprensión, a la compasión.

Esta crónica oral, incontestable, genuina, hermosamente tejida por Wajdi Mouawad, suscita cuestiones, tan cercanas, tan reales,  que perturban nuestro ánimo, conmueven nuestra alma.

El retrato queda enmarcado por el equipo técnico y escenográfico… Luz, espacio, sonido, imágenes, y unas notas de piano, se armonizan para reconstruir ante nuestros ojos, la vida de nuestro protagonista…

Santiago Sánchez, casi oculto en la penumbra, pero inundando con su alquimia las Tablas, nos hace el más precioso de los regalos,  ese teatro que nos llega al fondo del corazón. Cumple su cometido, su pacto como druida escénico: emocionarnos, hacernos reír, y pensar.

Al igual que los planetas que se alinean en el firmamento, intérprete, y director han coincidido con este autor, con este texto para ofrecernos un espectáculo portentoso, y de gran belleza.

Les recomiendo, que no se lo pierdan… Ya saben que estas conjunciones, se producen de tarde en tarde, y tienen  un ciclo corto.

 

UN OBÚS EN EL CORAZÓN

Reparto Hovik Keuchkerian

Dirección y adaptación Santiago Sánchez

Texto: Wajdi Mouawad

Escenografía Dino Ibáñez

Vestuario: Elena Sánchez Canales

Diseño de iluminación: Rafael Mojas

Diseño de sonido: José Luis Álvarez

Proyección audiovisual: David Bernués

Construcción escénica: Esteva, S.A.

Realización de vestuario: Esther Moreno

Diseño gráfico: Minim Comunicación

Fotografía: Owain Shaw

Imágenes de cartel: Sergio Frías y Octavio Ruiz

Teatros del Canal

http://www.imprebis.com - http://www.teatroscanal.com/

 

Titania  

 

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EL ATRACO, DE JOSÉ MORENO ARENAS, EN MICROTEATRO MÁLAGA

 

El atraco es una de las piezas breves más conocida y valorada de José Moreno Arenas. No en vano, resulta la obra fundacional de la “dramaturgia indigesta” propia y particular del autor, que tantas satisfacciones y alegrías le ha deparado.

Reversión, sorpresa, humor, contrasentidos –más aparentes o esenciales–, oposición al “debe ser” establecido e impuesto... Buen número de elementos constitutivos de este teatro se aúnan en este texto, divertido a la par que lacerante, en aras de despertar y provocar la reacción del espectador.

Y una nueva propuesta escénica de la pieza se nos ofrece en Microteatro Málaga todos los jueves, viernes y sábados de enero de 2017, en horario de nueve a once menos veinticinco de la noche.

La dirección de Samuel Pinazo es acertada y correcta. El director, con buen criterio, se apoya en el texto y en la capacidad de transmisión de los intérpretes, sin más distracciones ni recargas (escenográficas, auditivas, etc.), en todo punto innecesarias, que estorbarían en lugar de mejorar. El resultado brilla.

José Luis Guerrero encarna a un “Joyero” que parece extraído de la imagen que tenemos del gremio en Nueva York, con su barba y sus dos largas trenzas características de ciertos semitas, apuntan a ello. Vaivenes dialécticos, juegos de tonos, variantes de conducta –siempre adecuadas a cada momento en beneficio de la conveniencia– configuran a este personaje,  muy bien llevado por el actor, que protagoniza El atraco.

Junto a él, desde el inicio, Lucía Moreno interpreta de maravilla a “La clienta”, en un trabajo en que combina gracia y belleza de modo ejemplar. Especial atención merecen aquellos momentos en que los otros dos personajes dialogan y ella asiste a la acción.

El trío lo completa “El atracador”, un Víctor Castilla que compone el personaje mediante la voz y la expresión corporal, mas no el gesto, pues de su rostro, oculto bajo un pasamontañas, apenas asoman los ojos y el final de una barba.

En conjunto, una propuesta que hará reír y reflexionar, que no defraudará (antes al contrario) y propiciará un buen rato de teatro a quien se acerque a presenciar este sui generis atraco de Moreno Arenas.

 

Obra: El atraco

Autor: José Moreno Arenas

Director: Samuel Pinazo

Intérpretes: José Luis Guerrero, Lucía Moreno y Víctor Castilla

Escenografía, Luz y Sonido: Microteatro Málaga

Vestuario: J. L. Guerrero, L. Moreno y V. Castilla

Producción: Microteatro Málaga

Lugar: Microteatro Málaga

Fecha: 7 de enero de 2017

Próximas funciones: Jueves, viernes y sábados de enero de 2017, a partir de las 21 horas

 

Adelardo Méndez MoyaAdelardo Méndez Moya  

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EL CHALECO BLANCO: EL CHUECA MÁS FAMILIAR EN LOS TEATROS DEL CANAL

 

Los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid han presentado El chaleco blanco, adaptación de la zarzuela de Federico Chueca con libreto de Miguel Ramos Carrión dirigida a un público familiar (niños y abuelos, también papás pero menos) e interpretada escénica y musicalmente por la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid,

Un espectáculo que se ha desarrollado en cuatro únicas funciones, pero que, a la vista del éxito alcanzado, es de esperar que vuelva.

El chaleco blanco es, por tanto, una zarzuela joven protagonizada por jóvenes con una escenografía sencilla donde destacan las palabras Confitería y Pensión, ambas en vía de extinción, con tipos claros que interpretan un argumento sencillo por lo cual uno se puede recrear en los detalles, todos mágicos, entre los que destaca la ajetreada persecución de un décimo de lotería premiado con el Gordo y supuestamente extraviado dentro de la colada que las lavanderas llevan al Manzanares. Este calvario da pie para conocer a las clases populares de Madrid y a saber cómo vivían los que teóricamente eran “señoritos”. Hay final feliz pues aparece el décimo en que los pobres, si buenos, triunfan, aunque para ello tengan que ser ludópatas, que estamos en España y es Navidad. Por ello resuena con fuerza ese soniquete entrañable que anuncia los millones de pesetas, más aún en boca de un personaje pusilánime que teme a su mujer como a la peste y que en ese momento resucita.

Es destacable la dirección escénica a cargo de Rita Cosentino, que ya dirigió La pantomima a escena, y el vestuario de Antonio Bartolo, con esos trajes tan vanguardistas que no dejan la menor duda y que iluminan como farolas aquel Madrid idealizado de aire transparente poblado de alegres lavanderas a las que no falta nunca un soldadito dispuesto a todo.

El chaleco blanco se estrenó en 1890 como un “episodio cómico-lírico”, muy al gusto de la época.

 

Título: El chaleco blanco. Episodio cómico-lírico adaptación de la zarzuela de Federico Chueca y Miguel Ramos Carrión.

Reparto: Guiomar Cantó, Daniel Busquier, Carolina Moncada, Alberto Aliaga, Lourdes Zamalloa, Robert Matchez, Máximo Esteban, Carmen Romero, María Cabrera, Juan Monsalve, José Antonio Roig, Juan Francisco Toboso. Más todos los componentes del Joven Coro de la Comunidad de Madrid y de la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid. Dirección musical: Jordi Navarro

Dirección de escena: Rita Cosentino

Directora del Joven Coro: Celia Alcedo

Coreografía: Fernando Lázaro

Escenografía y vestuario: Antonio Bartolo

Iluminación: Lía Alves. Arreglos y adaptación musical: Julio Awad

Adaptación del texto: Rita Cosentino. Producción: Fundación Orquesta y Coro de Madrid – JORCAM.

Teatros del Canal. Sala Roja

Cuatro únicas funciones los días 30 de diciembre  de 2016 y 5, 7 y 8 de enero de 2017 a las 12hs. Función comentada: día 7 de enero de 2017.

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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UN BUEN MONTAJE DE EL HOLANDÉS ERRANTE, EN EL TEATRO REAL

 

La leyenda del Holandés errante siempre irá acompañada de la propia leyenda de porqué Wagner quiso abordarla como ópera, después de un accidentado viaje desde Riga a Londres, donde las tormentas se suceden hasta alargarlo a 24 días, primera etapa de su destino final, Paris. Se cuenta que durante el mismo oye hablar de la leyenda del Buque fantasma del holandés. La imaginación romántica del alemán hizo el resto hasta completar una obra maestra. Aunque ya se intuye la futura música del compositor, con sus leitmotiv y las formas de expresión que aplica a las voces, no nos encontramos ante un Wagner clásico sino incipiente, con influencias francesas e italianas, que luego desaparecerían. En cualquier caso lo que siempre está presente es el espíritu romántico, en el que enfrentando la realidad a la ficción fantasmal, triunfan los valores  hacia un mundo más ideal, menos materialista, con el triunfo del amor.

La dificultad para un director de escena, en este caso Alex Ollé de La Fura, de conjugar la ficción con la realidad en los tiempos que corren parecía difícil, pero este gran director de escena, sirviéndose de las más modernas tecnologías, consigue un gran espectáculo, muy en la línea más clásica de La Fura. Sin apartarse de la idea original que plantea Wagner, nos presenta un mundo material, de alguna forma miserable, de un pueblo noruego con sus habitantes trabajando en labores de desguace de barcos, en el que hay una aislada semilla de sensibilidad, idealismo y ensoñación en la figura de Senta hija del capitán de barco que da cobijo al Holandés y que se sacrifica por salvarle de su implacable destino. La Fura y Wagner consiguen así una sintonía perfecta.

La orquesta dirigida por Pablo Heras-Casado tiene pasajes brillantes, pero en algunos falta ese vigor que subraya momentos más románticos, con menos presencia musical. En cualquier caso el joven director español apunta hacia un futuro muy prometedor.

El coro tuvo una de las peores actuaciones que le hemos visto, especialmente el femenino, falto de conjunción y empaste, el masculino sin embargo, con momentos brillantes.

El elenco, equilibrado. Samuel Youn, compone un buen  Holandés  con una voz sin fisuras y con suficientes matices para crear este singular personaje. Un buen bajo Kwanchoul Youn, canta un Daland creíble con su rotunda voz. Ingela Brinberg es una buena Senta, aunque en ocasiones tiene que luchar con sus escasos bajos y un centro con limitada entidad para este papel, aunque tuvo momentos líricos muy interesantes. El tenor Nikolai Schukoff, no es un Erik wagneriano por sus características de lírico casi ligero, válido para la ópera italiana, pero difícilmente para obras de esta entidad vocal. El resto correcto.

En resumen, un espectáculo muy brillante, con momentos espectaculares, con un uso de tecnología visual muy moderna que seguro no despreciaría Wagner, gran valedor del espectáculo total.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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CLAMOR DE CLITEMNESTRA: UNA DESTERRADA MÁS EN LAS COSTAS DE GRECIA

 

Todos tenemos la imagen de Orestes, un joven melancólico quien, para cumplir su destino, ha de ser empujado por las Furias a vengar a su padre. Su padre se llamaba Agamenón y murió a manos de su esposa Clitemnestra, madre de Orestes, de Ifigenia y de Electra, ayudada por su amante, Egisto.

Menudo destino, y no es de extrañar que Orestes vague por las islas con tal de escapar al acoso de Las Furias que, como moscas “rucileras”, lo acosan por doquier: la peor de todas, su hermana Electra, al tanto del magnicidio cometido en su propia casa contra su padre. Pero ha de ser el varón, Orestes, el que se eche encima la venganza familiar, a las mujeres les esperan otras tareas no menos terribles como la de elegir entre parir para la guerra o mantenerse vírgenes  profetizando desastres. 

Dicho esto, ya tenemos aquí lo que hace única a Clitemnestra y a lo que nos agarramos para hacer de ella una heroína moderna: al asesinar a su esposo, asumió el papel de hombre, condena y ostracismo hasta el día de hoy, que  si tenemos en cuenta que esto sucedió durante la guerra de Troya y vuelta a casa de los héroes, van ya casi 30 siglos de ruina.

Pero las Furias no soplan sólo en una dirección y en Grecia, como me explicaron muy bien, si mueves un palito, aunque sólo sea un palito del tejado, tienes que seguir tocando otros palitos que se levantan por aquí y por allá porque el edificio no se queda ya quieto.

¿Por qué Clitemnestra ha de ser definitivamente la mala sin darle siquiera la oportunidad de defenderse? Abran una compuerta, quiten sólo un palito y verán:

Pues resulta el héroe Agamenón, rey de Micenas y hermano de Menelao, esposo cornudo de Helena, engañando a Clitemnestra, sacrifica a Ifigenia, hija de ambos, a los dioses, para conseguir vientos favorables que lo lleven raudo y veloz a Troya. Diez años después, cuando Agamenón regresa triunfante de la Guerra, Clitemnestra lo asesina para vengar la muerte de su hija. Antes, todavía antes, cuando Clitemnestra era la reina de Micenas, Agamenón se había cargado a toda su familia y la había tomado por esposa para apoderarse del reino, y no le importó quitarle del pecho al niño que por entonces amamantaba y atravesarlo con su espada, no fuera que de mayor se coronara rey. ¿Tenía o no motivos ella después y antes de lo de Ifigenia? ¿Fue Egisto, su amante, causa o instrumento de esta madre desesperada de dolor?

No importa. Su hijo Orestes asumirá su destino y apuñalará, aunque con desgana, los pechos que lo amamantaron.

Ahora Clitemnestra deambula por el Hades arrastrando sobre su imagen de mito eterno los estigmas que la perpetuaron: perra vengadora, perversa madre, viuda negra ponzoñosa, asesina.

Como tantas otras, Clitemnestra es una desterrada, desclasada, condenada a la invisibilidad, pero Ella advierte, reclama, interpela, nadie la escucha.

A partir de la figura del personaje mitológico, vemos hoy a Clitemnestra vagando por el Hades eternamente y encontrándose con otras mujeres desterradas y desarraigadas en las playas de Grecia. Ella revive con estas mujeres las alegrías del embarazo en condiciones difíciles, casi imposibles para la supervivencia, remembrando las suyas propias. Y comprende que quieran seguir adelante con la empresa y que hasta la rehúyan cuando les sugiere "échalo fuera antes de que él te acabe matando a ti, si no por el puñal, por la traición cobarde". ¿No es eso lo que experimentan muchas madres cuando el hijo alcanza la ansiada madurez?

El Hades es el mundo de hoy, el paisaje urbano de una gran ciudad, en la que sobreviven seres de distintos orígenes, con idiomas diversos y costumbres diferentes. Los nombres son los de la Grecia clásica (Lesbos, Idomeni) y a ellos está fijada la historia como un coral a las rocas.

Esto lo pone en escena, mediante un monólogo apasionado, una sola mujer bellísima, llena de harapos que le sientan como a una reina, su trono y su corona. Con una voz aterciopelada que llega sin aparente esfuerzo y con una coquetería necesaria para hacer creíble ese papel grandioso, da el personaje perfecto, apasionado y fatalista. Rescatamos a la vilipendiada Clitemnestra, la mala de la tragedia micénica que, sin embargo, no mereció ser titular de ninguna de las tragedias con que los grandes dramaturgos de la antigüedad homenajearon a su familia, y eso también duele.  

Siempre secundaria aunque malísima, sin oportunidad para defenderse ni siquiera como Medea. Llegado es el tiempo de la revancha. Ella se la tomará con calma, mientras pueda.

 

Director: Luis Quinteros.

Actriz: Natalia Moya

Teatro del Arte: San Cosme y San Damián, 3 (Madrid, Atocha-Lavapiés)

Fecha de la función comentada: 11 de diciembre de 2016.

Próxima y última función: domingo 18 de Diciembre a las 19:00 horas

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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LA CLEMENZA DI TITO EN UN GRAN SEGUNDO REPARTO

 

Se ha presentado en el Teatro Real de Madrid la obra La clemenza de Tito de Mozart, catalogada como una de sus últimas obras, pocos meses antes de su muerte, en la producción que ya vimos en 2012, bajo la dirección del coliseo operístico de Gerard Mortier y con la dirección artística del matrimonio Ursel y KarlErnst Herrmann, estrenada en el Festival de Salzburgo en 1982. De alguna forma se convierte en un homenaje al anterior director del Real, no sabemos si como desagravio por la forma en que se le trató en sus últimos días.

La obra tiene un carisma especial sin duda, aunque nos parece un poco añeja, con esas direcciones escénicas a las que el director belga era tan aficionado, algo forzadas, con situaciones como dos intérpretes pegados a la pared en ambos lados del escenario, Sin embargo y tal ya comentamos en aquel 2012, el matrimonio alemán aborda  una puesta en escena a caballo entre lo atemporal y lo clásico, con un vestuario con largos abrigos que  mezcla con una aproximación a la Roma clásica. El decorado minimalista, parece apropiado,  aunque quizás algo frio para el desarrollo de la acción. La apertura del escenario a decorados que nos aproximan al clasicismo, le confiere mayor profundidad y nos acercan más al drama que soporta la traición de Vitelina y Sesto y la posterior Clemens que da título a la obra.

La orquesta bien, bajo la dirección de Christophe Rousset aunque falto de brío y con tempos excesivamente largos. Bien el coro aunque no tenga excesiva intervención.

El elenco del segundo reparto fue homogéneo, dentro de una gran calidad general, con momentos verdaderamente inspirados en todos los intérpretes. El  tenor  suizo Bernard Richter hizo una gran interpretación de Tito, aunque en algunos momentos la coloratura necesitara un mejor remate, pero en general es una buena voz y una excelente presencia, muy   adecuado   vocal   y dramáticamente con   calidad   y homogeneidad y se desenvuelve bien en escena. Nos sorprendió la Vitellia de Yolanda Auyanet, en un papel realmente complicado por sus transiciones de notas bajas, muy bien solucionadas y notas altas, en las que ella siempre tuvo una altísima calidad, y si hablamos de sorpresa es por el cambio de tesitura hacia una lírica, a la que por lo demostrado, se está adaptando magníficamente. En resumen una Vitellia de muchos quilates. Muy bien también el Sesto de la mezzosoprano navarra Maite Beaumont y muy bien por parte del Real haber dado  la oportunidad  a estas dos españolas, que en nada desmerecen de cantantes extranjeras y que superan a las que hicieron las intérpretes de 2012. El Annio de la canadiense Sophie Harmsen, nos pareció muy buena con un bello timbre de voz, buen fraseo y línea y notable potencia. Bien también Anna Palimina como Servilia. El Publio de Guido Loconsolo ha desarrollado una voz  con tendencias a un timbre de poca calidad aunque gran potencia.

Un público satisfecho refrendó el agrado por una obra, que si en conjunto resultaba algo añeja, posee un cierto encanto que unido a  la uniformidad de las voces completaron una agradable velada operística.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA IFIGENIA EN TRACIA

 

Aplaudimos la voluntad del Teatro de la Zarzuela por la recuperación de obras olvidadas de gran calidad, como esta barroca de José de Nebra estrenada en 1747, con libreto de Nicolás González Martínez, tomando como referencia Ifigenia en Táuride, de Eurípides. La estructura es típicamente de zarzuela, con parte hablada y fragmentos musicales intercalados. La dirección escénica de Pablo Viar, sigue la costumbre actual de suprimir diálogo para no aburrir al público, muy alejado del contenido y los términos utilizados en la época, para ello ha dejado una obra complementada con un relator, con un lenguaje moderno que pretende situar la acción y que añade más confusión a la que ya se había producido, con la eliminación de la referida parte hablada y determinados personajes que la interpretaban. Resumiendo,  la obra no hay quien la entienda.

La escenografía de Frederic Amat resultó brillante, en un autentico espectáculo de luz y color aunque desligado del libreto. Magníficos figurines de Gabriela Salaverri.

La orquestra dirigida por Francesc Prat se adaptó, con sus limitaciones, pues el barroco no es precisamente la especialidad de la agrupación titular del teatro de la Zarzuela, pero en general el resultado fue satisfactorio, ya que ni la instrumentación ni el estilo son los apropiados, situación difícil de solucionar por el repertorio habitual de la Orquesta de la Comunidad de Madrid. Sin embargo los solistas demostraron una gran calidad al abordar compases complejos, pues José de Nebra, un perfecto desconocido, lamentablemente, por el público español no es un compositor fácil.

El elenco poco homogéneo. La protagonista Maria Bayo está en un momento complicado de su carrera, pues ese viraje de su voz hacia una lírica pura, le crea problemas en la parte baja de la voz, en algunos momentos desimpostada y dificultades en las notas agudas, compensando todo esto con ese bello centro de voz que afortunadamente no ha perdido. El Orestes de Auxiliadora Toledano, cantante lírico-ligera, correcto en cuanto a ejecución, pero es una voz que para este papel necesita un centro más grave para abordar las notas bajas con más entidad, y más o menos podríamos decir a esa gran cantante que es Ruth González, algo débil vocalmente como Dircea. Nos gustó la mezzo Lidia Vinyes-Curtis con una muy importante voz. Correctas  Erika Escribá-Astaburuaga y Mireia Pintó.

En resumen una noche con elementos de gran belleza, la música, la escenografía, los figurines, pero representando una obra que a base de retoques resulta incomprensible.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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MÍRAME: LA VIOLENCIA DE GÉNERO SE RECICLA EN CIBEREXTORSIÓN

 

personalmente, no creo que la extorsión sexual sea exclusiva de la llamada violencia de género sino de cualquier ser humano (hombre, mujer, niño, adulto) que quiera ejercer sobre otro una dominación de poder para tenerlo sometido a su antojo. Pero en la historia que aquí tratamos, el acoso se produce de hombre a mujer, así que nos ceñimos a ella:

Mírame es, como su nombre indica, la historia de una llamada de atención largo tiempo desoída. Mírame es “me ves a diario pero nunca te fijaste en mí, no me viste y eso se va a acabar porque lo digo yo”.

Podría ser la historia de cualquiera con ganas de revancha sobre alguien que lo ignora personal o profesionalmente o ambas cosas, a pesar de estar rozándose a diario. Sólo que él, Manuel, en el momento de pronunciar esa llamada de atención, se ha atrevido a dar el paso, y por eso hay momentos en los que hasta te cae bien si no fuera porque temes lo peor.

Es el Pijoaparte de La chica de las bragas de oro, la novela de Marsé, pero sus métodos han cambiado y al lado de éste (que, además, viene del Este), aquél nos resulta muy ingenuo porque, acorde con los tiempos, su deseo se ha forjado y alimentado a la luz de las nuevas tecnologías, lo que crea otro estado de conciencia “más avanzado”.

Éste está dispuesto a humillar, a hundir, a anular todo lo que admira en su “objeto de deseo” para poder al fin poseerlo, para que pueda estar a su altura, y para ello no dudará en perpetuar la humillación con todos los medios que las nuevas técnicas le permitan.

A tal aberrante propósito, le valen los tópicos del sadismo que el sentimiento de inferioridad ha consagrado, como, por ejemplo, “¿te parezco poco para ti?” o “seguro que no soy el primero, ¿verdad, puta?”, tópicos usados para herir lo amado y herirse a su vez, pero su trabajo sólo se culminará por completo con el uso adecuado de las nuevas tecnologías. Gracias a ellas, la dominación se va a perpetuar más allá en el tiempo y, ya fuera de la escena, cuando “todo esto” acabe, porque “esto”, como él gusta de repetir a cada paso, “esto no ha hecho más que empezar”.

El final es, así, tan deslumbrante como abierto y terrorífico a la vez, pues él sabe que abre algo a lo que ella no se va a poder resistir; tanto, que invita a mirar con curiosidad y honda reflexión a esas parejas que tan bien avenidas, demasiado incluso, se muestran en público, no sea que entre tanta armonía se oculte un horror tan hondo como el que aquí se anuncia.

Cecilia Sarli y Manuel Domínguez son los protagonistas de este duelo interpretativo, que muestra la violencia sexual como una expresión extrema del poder social. La obra plantea una reflexión sobre la vulnerabilidad de muchas mujeres que sufren agresión sexual a manos de una persona de su entorno, un tipo de violencia que permanece más oculta y donde el violador no necesita recurrir a la fuerza física para someter a su víctima y se vale, entre otras armas psicológicas, de la ‘sextorsión’, una de las fórmulas más letales del ciberacoso sexual que prolifera en nuestros días.

 

Autora: Susana Torres Molina

Director: Jesús Cracio

Reparto: Cecilia Sarli y Manuel Domínguez

Espacio escénico: Roger Portal

Diseño de vestuario: Pier Paolo Álvaro

Iluminación: Pilar Velasco

Compañía Atlántico Teatro

Producción: Cajón de Ideas Producciones

Función comentada: 18 de noviembre, 20:00 (hasta el 18 de dic. V y S, 20:00; D, 19:30)

Sala Mirador: c/ Dr. Fourquet, 31. Madrid

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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EL ÉXTASIS DE LOS INSACIABLES: APÚNTESE A LA CENA Y BRINDE CON ELLOS

 

Mi madre está muerta y no sabe qué es la muerte; nosotros que estamos vivos, ¿sabemos qué es la vida

Las frases que destila El éxtasis de los insaciablesson, resumen y cifra del pensamiento de Stanisław Ignacy Witkiewicz (1885-1939), un pensador que despreció a Nietzsche con todo su superhombre por enano e impotente.

Los textos de esta obra se basan en los que Witkiewicz escribió hacia 1930 en una prosa dramática novelada y desmedida que dibuja la atmósfera de decadencia del siglo XX, con temas tan gratos como la intolerancia, la hipocresía y la prostitución encubierta del arte al servicio de una idea.

En escena, vemos a un aristócrata atacado de locura (Raúl Chacón) que lanza a diestro y siniestro sus teorías sobre la vida al visitar a su madre (Socorro Anadón) con su prometida, una prostituta (Eeva Karoliina) que acaba de conocer, y a otro noble (Malcolm Sitté), un ejemplar de rey Balthazar escapado de un belén napolitano vestido con una túnica digna de un príncipe depravado.

Lo que allí ocurra nos dejará estupefactos y dará buena cuenta de nuestro asombro, algo que a todos ellos les importa un pimiento y así debe ser. El joven dice lo que piensa y los otros tres se regocijan con ello, cuanto más fuerte, mejor.

Defensor del individuo frente a su absorción imparable por la sociedad y sus hipócritas convenciones, las verdades ruedan como piedras: “si todos los individuos se unieran, esa absorción no tendría más remedio que retroceder.” Su razonamiento es impecable y revela la buena educación recibida en el extranjero.

Sin embargo, sus allegados consideran al joven vástago, y así se lo hacen saber, un inútil social a quien deben seguir alimentando, ya adulto, a pesar de la ruina de la familia. Recuerda en esto a Balzac, el escritor febril, enamorado de una aristócrata rusa pero a quien debía apoyar económicamente su airada madre. “Luchas contra la familia pero bien que te dejas sostener por ella”, le dice a Chacón su madre, Socorro Anadón, y esta madre nos recuerda en ese momento, y sólo en ese, a las madres de tantos y tantos jóvenes de ahora.

En adelante, ella se apuntará a todas las lúcidas calaveradas de su hijo como la más experimentada e insaciable extasiada: “¿tú has tenido amantes? Yo más”. “¿Tú te drogas? Yo, a morir””, aplaudiendo a cada paso y bailando como una posesa con la música en directo para no bajarse del carro de la insaciabilidad. ¡Y por la forma en que baila, seguro que les ha dado lecciones a los demás!

“Estamos en un mundo en crisis -sigue el joven- todo está revuelto, y el pasado choca con el futuro en este presente dislocado” (la obra no puede ser más actual). “No importa nada de lo que hayas dicho o hecho, sólo el momento presente”: “Detente, instante, eres tan bello” ¿No decía esto mismo Goëthe en su Fausto?

En cuanto a la forma, es un espectáculo tan rompedor que por romper rompe hasta con las mínimas convenciones del Teatro. El espectador es invitado a participar pero no se atreve, se queda quieto esperando, mientras los cuatro, extrañadísimos de que los miremos, cenan en escena con gran apetito.

Muebles y vestuario, puro lujo, sólo digno de la aristocrática familia procedente del Perigord (Francia) trasplantada a Polonia hace siglos y ahora definitivamente arruinada. El público no sabe qué hacer con su cuerpo, pero a quién le importa el público, que se vaya o que se quede si es su gusto, tanto da. Apúntense a esta cena insaciable, no sean tímidos y acepten, que para luego será tarde. Estamos ante lo más novedoso de la cartelera de Madrid.

 

Dirección, dramaturgia, diseño de escenografía, iluminación y vestuario: Mikolaj Bielski

Textos y material dramático: Stanislaw Ignacy Witkiewicz

Producción: Réplika Teatro

Reparto: Raúl Chacón, Socorro Anadón, Eeva Karoliina y Malcolm Sitté

Diseño del cartel y programa: Natalia Kabanow

Colaboración en el diseño de escenografía: Miguel Martín

Construcción de escenografía: Luis Bariego

Ayudantía de vestuario: Socorro Anadón

Fotografía: Emilio Gómez

Técnico de iluminación: Andrea Rodríguez

Espacio sonoro en directo: ErRor Humano [Víctor Heitzmann, Salvador Liétor, Jacobo Márquez

Función comentada: 19 de noviembre de 2016

Horarios: viernes a las 21, sábado y domingo a las 20

Con la colaboración del Instituto Polaco de Cultura de Madrid

Espacio: Réplika Teatro (Justo Dorado, Madrid)

Espectáculo para adultos. Edad mínima recomendada: 18 años.

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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RIGOLETTO DE GIUSEPPE VERDI EN EL TEATRO COMUNALE DE BOLONIA

 

El Rigoletto que acaba de estrenarse es una nueva producción del Teatro Comunale de Bolonia que escoge la primera ópera de la famosa «trilogia popolare» (Rigoletto, Traviata, Trovatore) para reanudar la temporada tras la pausa estival. Como es sabido, se trata de una obra maestra que ya afirma la grandeza del genio de Verdi por la abundancia de maravillosos momentos musicales y por la riqueza de las numerosas arias, cuartetos, tercetos y dúos.

El montaje de Alessio Pizzech centra su trabajo en la personalidad escindida de Rigoletto, un personaje trágico, con un malestar interior y un sentimiento de culpa que preanuncia ya al hombre del siglo XIX. Hay que interpretar en este sentido el aspecto físico del Rigoletto de Pizzech que ve la deformidad más bien en el interior que en el exterior del personaje. El bufón no es un jorobado, sino un cómico ordinario que para hacer reír llega a ponerse un vestuario femenino, pero con una enorme y pesada capa que simboliza el doloroso peso que lleva dentro. Después le veremos con un traje gris normal como hombre de hoy, porque actuales son su sufrimiento, su soledad, su interior dividido, extranjero de sí mismo e incapaz de comprender tanto el amor como el destino que, para vivir, le obliga a entretener al Duque y a los cortesanos que odia. Por la misma razón no comprende la infelicidad de la hija, a quien, por temerosa protección obliga a vivir aislada del mundo. La reclusión de Gilda está representada a través de su casa: un armario lleno de muñecas como ella misma, que no consigue comprender el amor del padre. El telón de fondo pintado en negro y gris añade tristeza al escenario, donde las jóvenes que tendrían que divertir al Duque y a su corte parecen muñecas mecánicas movidas por otras manos , y este horroroso prostíbulo es más bien deprimente. Nos parece acertada la realización del lugar de la tragedia final: un barco difícil de dominar, como el hado que allí se cumple.

De gran nivel la componente musical y vocal del espectáculo. Se ha confiado la dirección musical a Renato Palumbo, que penetra en la partitura obteniendo grandes efectos orquestales. Destacamos el momento de la Tempestad, donde se notan los instrumentos que reproducen perfectamente el viento y los truenos, mientras se oye el coro fuera del escenario. Son muy atractivos algunos acompañamientos, como el del dúo entre Rigoletto y Sparafucile, o Gilda y su padre. El Maestro resuelve los momentos más dramáticos y los finales de acto con una ejecución de gran intensidad. El coro, preparado por Andrea Faidutti, alcanza como siempre óptimos resultados.

El reparto es de altura y une a las dotes vocales una perfecta actuación. Marco Caria encarna un Rigoletto dolorido y dividido entre un trabajo que le humilla y un amor que él mismo destruirá. Su potente voz baritonal truena al final con el grito desgarrador «la maledizione». El tenor Celso Albelo es un Duque libertino, frívolo y engañador, que después de un arranque incierto luce una bella voz con buen timbre y óptima dicción. Irina Lungu tiene una magnífica voz con espléndida coloratura, alcanzando momentos de rara sugestión cuando entona «tutte le feste al tempio», pero su buena actuación sufre de las limitaciones que impone su papel de muñeca. Buena la voz y la interpretación de Antonio di Matteo (Sparafucile), así como la de Rossana Rinaldi (Maddalena).

El público del estreno ha acogido el montaje con frialdad y algunos abucheos, que se han visto silenciados por los numerosos aplausos y ovaciones, no solo al final sino a lo largo de toda la representación.

 

Director musical: Renato Palumbo.

Director de escena: Alessio Pizzech.

Escenografía: Davide Amadeo.

Vestuario: Carla Ricotti.

Iluminación: Claudio Schmid.

Intérpretes: Celso Albelo, Marco Caria, Irina Lungu, Antonio di Matteo, Rossana Rinaldi, Andrea Patucelli.

Teatro Comunale de Bolonia, 8-18 de noviembre de 2016.

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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300 EL X 50 EL X 30 EL: PREGUNTAS EN EL AIRE

 

Frente a nuestros ojos atónitos se levanta un poblado de míseras chabolas, asentado en un claro del bosque. La imagen es tan real que parece que estamos en el medio de un bosque, rodeados de pinos. Sentimos la opresión de la niebla, el olor de las hojas, como si se tratase del inicio de un oscuro e inquietante cuento.

El primer personaje que conocemos es un pescador, que caña en mano, espera sentado, fumando, mirando al vacío. No se inmuta.

¿Qué estará sucediendo en el interior de cada una de las cabañas? Un equipo de grabación nos retransmite la acción, la representación de los actores.  Esa realidad teatral que los personajes viven, que los actores interpretan en el escenario, se proyecta sobre una gran pantalla que cuelga sobre el cénit.

La cámara, como un ojo que todo lo ve, nos muestra el poblado… Las rutinas aparentemente cotidianas, los juegos supuestamente inofensivos… Una familia a la hora de la cena, una chica que practica su lección al piano, un grupo de hombres que pasa las horas bebiendo y jugando a los dardos, una pareja que busca el placer en el sexo,  un joven que reproduce, en miniatura, la batalla.

Una guerra sin lucha.  Se dan por vencidos.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras... Las imágenes del poblado, las imágenes de los santos, que lo protegen, o lo vigilan… En esta ocasión son las imágenes las que nos cuenta cada historia... Las que nos hacen reír, las que nos turban, las que propagan las dudas, suscitan preguntas.  

Escenas que componen una alegoría en la que podemos atisbar esbozos de  El Bosco,  de Bergman o  Lars von Trier, pero también a Walt Disney.

Las palabras las pone la música.  Como el diálogo entre los dos enamorados, ella toca el piano, él responde, haciendo estallar petardos. O cuándo todos los habitantes entonan canciones, como un coro de esclavos, que se han rendido a la fatalidad de su mala fortuna.

¿Por qué esperan que la inundación anegue su pueblo,  a que arrastre sus miserables vidas?... ¿por qué se dejan ahogar por la ansiedad, los miedos?... ¿por qué no pueden huir, por qué no dejan que nadie escape a su destino...?

¿Pero acaso nosotros nosotros escapamos de nuestras asfixiantes vidas? ¿Qué ha ocurrido en el corazón de Europa, o en América, o en el Reino Unido?

Y una duda más, nos plantean si su mundo, nuestro mundo, debe ser destruido.

Quizá la respuesta quede en el aire, o en el Titulo del montaje 300 el × 50 el × 30 el. La primera metáfora, puesto que son las medidas del Arca de Noé.

El Grupo FC Bergman, nos ofrece una receta palpitante, punzante, para el nuevo teatro del Siglo XXI.

Ha sido un placer saborear uno de esos bombones, hecho con el mejor chocolate amargo, llegado de Bélgica.

Agradecemos al FO el regalo.

 

300 el x 50 el x 30 el

FC Bergman / Toneelhuis

Producción: FC Bergman

Creación e interpretación: Stef Aerts, Joé Agemans, Bart Hollanders, Matteo Simoni, Thomas Verstraeten y Marie Vinck

Intérpretes invitados: Wim Verachtert, Paul Kuijer, Gert Portael, Herwig Ilegems, Shana Van Looveren, Celine Verbeeck, Marijke Pinoy, Gert Winckelmans, Ramona Verkerk, Arne Focketeyn, Flor Decleir, Matthieu Sys, Luc Agemans y Cas van Neef

http://www.madrid.org/fo/2016-2017/

 

Titania  

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REDECORACIÓN: SI BASTARA CON REDECORAR LA VIDA

 

Redecoración es una pieza teatral construida sobre el universo poético de Václav Havel. Su contenido me recordó mucho a un querido profesor de la RESAD, Miguel Medina Vicario, quien nos decía a propósito de ciertas poses: “Primero nos vestimos como Valle-Inclán, luego ya veremos a ver si escribimos algo”. Dirigida por Jesús Asensi y protagonizada por Virginia Jabón, Lidia Navarro y Jesús Asensi, Redecoración plantea, como su nombre indica, una reflexión, jocosa y profunda a la vez, acerca de la pérdida de valores de nuestro mundo globalizado, a expensas del culto a la imagen.

Sobre esta idea básica, penden temas como la dificultad para hallar respuestas y la necesidad de salvarse individualmente de las formas más variopintas. Pero esta reflexión es sumamente divertida al ir acompañada de llamadas a la actualidad que, de puro localistas y bien traídas, entroncan a la perfección con esa globalidad tan pretendida.

Porque el ridículo de vivir de la imagen (y aquí se incluye tanto la que transmitimos a los demás como la que queremos tener de nosotros mismos), a fuerza de querer ser universal (global) resulta absolutamente paleta y pueblerina. Y es que, como si el ridículo más global fuera por barrios, nos encontramos con que esos tipos humanos representados de una manera “tan global” están muy cerca de nosotros y los vemos sin necesidad de salir del barrio, en la vida diaria.

A ello se unen tres actores que, sin abandonar nunca la escena o los pasillos de la sala, bordan con sus gestos, sus grititos o sus actitudes histriónicas a ese personaje del ejecutivo de éxito (constructor para más señas), a la esposa de éste, igualmente exitosa como directora de moda en su carrera hacia la cumbre… (una cumbre a la que ya han llegado ambos, ay, y ahora qué) y por último a la cuñada descolgadilla (o algo colgada, según se mire) que se niega a entrar por el mismo aro del éxito a la fuerza.

En la dialéctica que entre los tres se dispara, hallamos las contradicciones más sangrantes del cinismo frente a la globalización y sus fuerzas, la inercia colectiva por la falta de modelos a causa de la carencia ideológica, la falta de respeto a las opciones personales… Pero sobre todo, mucho, mucho humor y mucho reconocer y reconocerse en los modelos planteados.

Redecoración presenta este argumento: La noche de la final de la Eurocopa. España en el umbral de la gloria. Chus y Félix, una pareja de burgueses snob, acaban de redecorar su casa. Chus y Félix se gustan, les gusta, están orgullosos de su vida. Chus y Félix lo tienen casi todo. Chus y Félix descubrieron el arcano de la existencia, el sentido de la vida. Chus y Félix son felices. Chus y Félix necesitan proclamarlo a los cuatro vientos. Chus y Félix celebran la reinauguración de su flamante hogar y tienen como invitada a la hermana pequeña de ésta (Vero). El matrimonio alberga la esperanza de hacerla desistir de su empeño por ir a la contra.

 

Sobre el autor: Václav Havel, disidente del régimen comunista, fue presidente de la antigua Checoslovaquia y se convirtió en un referente moral para todos sus conciudadanos a consecuencia de su activismo político y su condición de marginado en un mundo grotesco y deshumanizado. Redecoración se basa en textos escritos cuando ya era expresidente. Murió hace cinco años.

Reparto: Virginia Jabón, Lidia Navarro, Jesús Asensi.

Dirección y dramaturgia: Jesús Asensi.

Coreografía: Lidia Navarro.

Vestuario, escenografía y atrezzo: Teatro del Filo.

Iluminación: Antonio Rincón Mori.

Espacio sonoro: Jesús Asensi.

Hasta el 18 de noviembre de 2016 todos los viernes a las 20’30.

Función comentada: viernes 28 de octubre de 2016.

Espacio: Teatro de las Aguas (Calle de las Aguas, 8, Madrid)

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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