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NOTICIAS TEATRALES Publicación creada el 6-8-2002 / Esta es la edición de 15-9-2017

 

NOTICIAS TEATRALES
Elaboradas por Salvador Enríquez
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DESDE LA PLATEA

 

Índice de comentarios

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EL INTERCAMBIO: ENTRE PILLOS Y ACTORES

Por Nunci de León

UN NABUCCO DE LUJO EN EL FESTIVAL DE ÓPERA DE MEDINACELI

Por Francisco Mejorada Jiménez

CERVANTINA. NO HAY MEDICINA QUE CURE EL RONLALISMO. 33 FESTIVAL DE TEATRO CLÁSICO DE ALCÁNTARA. RON LALÁ

Por Francisco Collado

La Bella Helena, dentro del Festival de Teatro de Mérida

Por Francisco Collado

HAMLET. UNA REVISITACIÓN DE LUJO. 33 FESTIVAL DE TEATRO CLÁSICO DE ALCÁNTARA. TEATRO CLÁSICO DE SEVILLA

Por Francisco Collado

LOS MISTERIOS DEL QUIJOTE. EL TRIUNFO DE LA “BRUJERÍA”. 33 FESTIVAL DE TEATRO CLÁSICO DE ALCÁNTARA

Por Francisco Collado

LOS PELÓPIDAS: LAS TRAMPILLAS DE LA HÉLADE - NOCHES DE VERANO EN BADAJOZ

Por Francisco Collado

EL MUNDO DE LA TARÁNTULA: INVITACIÓN A VIVIR

Por Nunci de León

SOÑANDO CERVANTES EN EL XXVII FESTIVAL DE TEATRO CLÁSICO DE CÁCERES

Por Francisco Collado

UNA MUY BUENA BUTTERFLY EN EL TEATRO REAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

CUATRO CORAZONES CON FRENO Y MARCHA ATRÁS: PARA COMERSE EL VERANO

Por Nunci de León

ADIÓS A LA BOHEMIA, DEL BUEN HACER Y DE UNA OBRA MAGISTRAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

UN GRAN ELENCO JOVEN EN UNA GRAN PRODUCCIÓN: MARINA EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA

Por Francisco Mejorada Jiménez

UN HAMLET QUE NOS CUESTIONA QUIENES SOMOS… O NO SOMOS…

Por Titania

EL GALLO DE ORO UNA ÓPERA PRESCINDIBLE

Por Francisco Mejorada Jiménez

LA TOURNÉE DES PUCES PASÓ POR PARÍS

Por Claudie Terrasson

VIENTOS DE LEVANTE: PARA DEJARSE LLEVAR

Por Nunci de León

LA TERNURA. UN DELICADO HOMENAJE A LA COMEDIA

Por Titania

LOS ESCLAVOS DE MIS ESCLAVOS: UN CÓCTEL EXPLOSIVO

Por Titania

TEATRO DE LA ZARZUELA: LA GATITA BLANCA Y ENSEÑANZA LIBRE

Por Francisco Mejorada Jiménez

UN HOMENAJE A GINASTERA Y LAINEZ: BOMARZO EN EL TEATRO REAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

USTED TIENE OJOS… DE AMAR EL TEATRO

Por Titania

EN LA ORILLA: SIN REMEDIO NI ESPERANZA

Por Nunci de León

PREFIERO QUE SEAMOS AMIGOS: LA AMISTAD COMO DESIERTO DEL AMOR

Por Nunci de León

SHAKE: UNA REFLEXIÓN TEATRAL, DELICIOSAMENTE DIVERTIDA

Por Titania

Mr. Pùntila e il suo servo Matti, de Bertolt Brecht, en el Teatro Arena del Sole de Bolonia

Por Magda Ruggeri Marchetti

EXCELENTE RODELINDA EN EL REAL

Por Francisco Mejorada Jiménez

LA RENOVACIÓN DE LA ZARZUELA EN UNA GRAN PRODUCCIÓN

Por Francisco Mejorada Jiménez

MARINA: PROBLEMAS DE PRESUPUESTO Y SUS CONSECUENCIAS

Por Francisco Mejorada Jiménez

NON TI PAGO DE EDUARDO DE FILIPPO EN EL TEATRO ARENA DEL SOLE DE BOLONIA

Por Magda Ruggeri Marchetti

 

EL INTERCAMBIO: ENTRE PILLOS Y ACTORES 

 

El intercambio es una comedia protagonizada por Gabino Diego y Teté Delgado cuyo éxito indudable y redondo se basa en los efectos visuales que llevan al espectador de sorpresa en sorpresa. Porque nada en ella es lo que parece y nada resulta como se espera: nos han preparado para ver entrar por la puerta a una brasileña veinteañera y respingona, de ojos y pelo tremendos, y aparece una Dómina de lo más dominante, látigo en mano y enamorada de la cabra de la Legión;  esperábamos a un enano cuellicorto y atrincherado, con ojos de hamnster y orejas a juego y aparece Rodrigo Poison dominando como John Wayne el escenario el crimen. ¿Y cuál es el escenario del crimen? Hablamos de intercambio de parejas, naturalmente, algo ya instalado en nuestras fantasías como la bomba. Pero no sólo al espectador sorprende lo que allí pasa, también y sobre todo, a Jaime, su protagonista (Gabino Diego), que hasta entonces llevaba mansamente su matrimonio con Eva (Teté Delgado), sin saber cuánto la quería hasta esta noche y lo que es mejor (o peor, según se mire), cuánto la querrá de allí en adelante y a partir de ahora. Pronto lo sabrá.

Todo son golpes bajos para un desarmado Jaime que sobrelleva a calzón quitado, todo lo diplomáticamente que puede, el regalo de cumpleaños que se veía tan prometedor. 

Sobra decir que la parte mejor de la función es ver desenvolverse a estos actores en unos papeles que parecen hechos para ellos, y a los que se ajustan a la perfección. Todos, principales o secundarios, están magníficos, pero el que se mantiene siempre en escena es Gabino Diego, héroe engañado que en su noche de triunfo realizará una auténtica bajada a los infiernos. 

El intercambio de parejas es un tema ya instalado en nuestras sociedades liberales como vivificador de matrimonios caducos y que el teatro ya ha tratado en serio y hasta en su forma más dramática. Aquí su autor ha querido darle su dimensión más bufa con un arrepentimiento y marcha atrás absolutamente conservadores pero logrando con ello una comicidad sin límites al destapar nuestros vicios y aspiraciones más secretas y aplastarlas con la dura realidad: "¡Dónde vas a estar tú mejor, cariño mío, que en casa y con lo tuyo (= con lo que Dios te dio)?" 

Pero como en El intercambio nada es lo que parece y nada es como se espera, resultará que incluso dos polacos vendedores de biblias que parecen en principio personajes de relleno, tienen su recorrido completo y oportuno cuando ya la bufonada parecía llegar a su fin, reavivándola; y hasta el portero de la finca que pasaba por allí tendrá su oportunidad totalmente inesperada porque, ¿qué tiene de malo ser útil?. Pues a mandar. 

Una función muy completa.

El 23 de marzo se estrenó en el Festival de Málaga El intercambio película, dirigida por el propio autor, pero con el reparto y el final totalmente diferentes.

 

Título: El intercambio

Autor: Ignacio Nacho.

Compañía: Nearco Producciones

Director: Juan José Afonso

Escenografía y el vestuario: Ana Garay,

Iluminación: Carlos Alzueta.

Música de Ricky Vivar.

Reparto: Gabino Diego, Teté Delgado, Rodrigo Poisón, Juanma Lara, Natalia Roig, Ignacio Nacho

Duración: 1 h 30 min

Fecha: Del 1 de septiembre al 29 de octubre de 2017 (M a V a las 20.30 h. S a las 19 y 21.30 h. D a las 19 h).

Función comentada: 2 de septiembre de 2017

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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UN NABUCCO DE LUJO EN EL FESTIVAL DE ÓPERA DE MEDINACELI

 

Desde estas líneas nos hemos planteado en muchas ocasiones la relación entre la calidad de una producción operística y la inversión consiguiente. Es evidente que a mayor inversión hay aparentemente más posibilidades de ofrecer una gran calidad. Pero no siempre sucede así y lo hemos podido comprobar en el Nabucco del Festival de Ópera de Medinaceli realizada por El Telón Producciones en un escenario nada convencional como es el Palacio Ducal de la villa soriana. Una escenografía realizada por uno de nuestros grandes directores de escena, Ignacio Garcia, en la que fusiona épocas de desarrollo de la obra, en las que se encuentran las luchas de poder en la época asiria, con las actuales, en Siria, a través de una proyección en varias pantallas, de los desastres como resulta de la actuales guerras con el Califato, representado por el ISIS y los enemigos que tratan de expulsarlos. El escenario del Palacio Ducal de Medinaceli, permitió la fusión con el decorado de piedra de la producción, que unido a la proximidad del público, dio una sensación de cercanía ambiental irrepetible. El momento de mayor relevancia se centra en el coro de esclavos hebreos, interpretado magistralmente por un coro de 45 cantantes, vestidos con el mono rojo de los condenados a muerte. El movimiento escénico de todos los intervinientes, excelente.

La Orquesta Filarmónica, de una calidad especial por la categoría de los músicos y la dirección de Pascual Osa, se complementó en cada momento con el grupo, con un gran respeto a los cantantes. Magnifica la obertura.

El elenco, impecable, encabezado por un Nabucco extraordinario vocal y dramáticamente, por Luis Cansino en una interpretación de referencia

Lo mismo puede decirse de la Abigail, interpretada con una exquisitez y sensibilidad  de primera figura del panorama internacional en ocasiones muy superior a lo que hoy oye y ve, en los grandes teatros. El aria Anch'io dischiuso un giorno y el dúo con Nabucco serian muy aplaudidos en teatros como el Met, la Scala y otros coliseos de primer nivel.

El resto muy bueno, sin desmerecer de los protagonistas, demostrando que una compañía de ópera de buen nivel, no solo tiene que tener un par de buenas voces, como se nos acostumbra en muchos afamados escenarios, sino que se debe ofrecer un conjunto homogéneo con cantantes que no “chirríen”

Recordaremos a estos cantantes, como el Zaccharia de Antonio Alonso, La Fenena de una gran Pilar Belaval, la esplendida voz de tenor de Mario Corberán, en un más que notable Ismael y por supuesto Daniel Bañez Esteban Barranquero y Estefania Ariza.

En resumen, una autentica explosión de calidad premiada por el público, de pie,  con bravos y una gran salva de aplausos.

Nos queda una observación y una reclamación. Los cantantes eran todos españoles, de gran calidad, y solo uno de ellos Luis Cansino, ha estado en un papel principal en una ópera en el teatro Real de Madrid, cuando a veces se nos ofrecen voces realmente vulgares. ¿Por qué?

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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CERVANTINA. NO HAY MEDICINA QUE CURE EL RONLALISMO. 33 FESTIVAL DE TEATRO CLÁSICO DE ALCÁNTARA. RON LALÁ

 

Año del Señor de 2017

Ya era tiempo de retornar al goce, por estos pagos, de la troupe de cómicos de la legua, que ya levantara la admiración de vuestras mercedes, en la edición del 201, durante la notable celebración del señero Festival de Teatro de Alcántara, con su prodigioso enredo “En un lugar del Quijote”.

Tiempo es, de que estos pícaros, titiriteros del lenguaje, taimados bullebulles, metijones y esquinados malandrines retronaran a las tablas del Conventual de San Benito para llenar de regocijo los menesteres (mundanos y espirituales) de sus discípulos más acérrimos o de los neófitos, que acuden expectantes para reír con mágico prodigioso, con pícaro irredento o desvergonzada moza. Y es que Ron Lalá se reinventa en cada montaje, ejerce su ministerio vital con alquímico prodigio, destilando la hechicería de la palabra cervantesca, reinventando entremeses, reconstruyendo el verso áureo, remedando vanidades mundanas, fatuidades y pompas, o burlando del necio que se creyó  sublime, del  vano petulante, o del gobernante que engrosó antes sus arcas que su honra.

Han de saber vuestras mercedes que aquestos malandrines de la palabra, ejercen también de musicantes y son notables seguidores de la musa Euterpe (la del agradable genio) ya que tañen bordones y hacen uso del  plecto con gracejo y donosura.

Pero no se equivoquen altos ministros, ni pueblo llano; que al fin y la cabo la sepultura les volverá iguales; pues estos bulliciosos comediantes ocultan bajo el disfraz de la carcajada un discurso tan juicioso como el de grandes filósofos, tras la simulación de la anécdota, la sabiduría del verbo depurado por un orfebre. Disfruten, pues, vuestras mercedes, vivan la ajena tragedia del bellaco y el perillán que terminan desdentados tras las migajas. Complázcanse con ese extremeño celoso que no logra vigilar el virgo de Leonora y sus cuitas para que no goce de fogoso de amante, sigan la historia de la gitanilla Preciosa;(excelente Daniel Rovalher), nacida para ser ladrona; pero de noble origen, vean como los ladinos Rinconete (Miguel Madalena) y Cortadillo se presentan ante Monipodio (Juan Cañas) y su cofradía del hampa, recréense en la histriónica musa recreada por Iñigo Echeverría, rían con la tronchante Cariharta de Alvaro Tato, maravíllense con los prodigiosos atuendos (Tatiana de Sarabia) y la potente escenografía (Carolina González). Toda esta barahúnda, bajo la hábil batuta del desfacedor de entuertos Yayo Cáceres. Y es que el ronlalismo, cuando se te enquista en el alma, no hay remedio ni aspirina que lo cure…

Aquesta folia fermosa

de mago y titiritero,

plena de amor e de rosa,

no dejará  a nadie entero.

¡Que vienen los ronlaleros!

Fecha y lugar de la función comentada: 8 de Agosto de 2017.  Conventual de San Benito

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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La Bella Helena, dentro del Festival de Teatro de Mérida

 

Ya desde los primeros compases de esta Bella Helena queda patente su vocación de musical of Broadway. La obertura de Offenbach, con ese preludio de vientos, que es toda una declaración de intenciones del contenido bufo e iconoclasta de la obra, es sustituida por una pieza al más genuino estilo del musical.

Diversos son los cambios y arreglos en la orquestación y la estructura dramática con respecto al original del teutón. Se transforma y “aligera” el aria “Au Mont Ida”; obra de enorme exigencia para el tenor; en un genuino número de music hall: Evohé, que ces d‚esses, Ont de drôles de façons”.

Se conserva también la extraordinaria y burlesca “Tzing la la, tzing la la, Oya Kephale, Kephale, o la la”, durante la entrada del controvertido Orestes y sus acompañantes. Desaparece el personaje de la criada Bachiss. El dúo de Helena y Paris; una melodía disneyana; transforma el original libreto: Va-t'en, va-t'en, mon amour te suivra! Je crains leur fureur. Vete, vete, mi amor te seguirá! Temo su furor. El diálogo se convierte en el divertido: ¿Quien es él?. Me fascina su mirada felina…. También se elimina el  coro que acompañaba al dúo. Se añade un divertidísima y disparatada interacción del cornúpeta Menelao, oculto bajo el diván, ya que en el libreto original tan sólo aparece al final del acto, junto a los reyes. Otro de los aciertos es convertir la presentación de los reyes y el oráculo en uno de los momentos más desternillantes y surrealistas del libreto.

No son estas las únicas innovaciones. Aquí, los dos Ayax, que en el original eran un par de zascandiles, se convierten en dos “reinonas drag” y Aquiles se transmuta en un retardado y escueto Robocop. La melodía del entreacto se escucha brevemente entre los dos actos en que resume esta versión la tríada del original. Uno de los momentos más espectaculares es la “Tirolesa con Coro” donde el actor extrae todo su registro vocal (La lai tou la la la la), para finalizar en el divertido y prodigioso epílogo, de pegadizo compás. Ma foi, partons pour Cythère!..tons pour Cythère. También la inclusión del can-can, quizás la obra más conocida del iconoclasta autor. Este pentagrama es utilizado para la presentación de Afrodita, Una juguetona y pizpireta Rocío Madrid.

Se ha optado por el final alternativo. De las ocho versiones existentes tan sólo una; la edición Gérard; tiene el epílogo frívolo y festivo por el que ha optado esta adaptación. El resto terminan en una declaración de guerra, que no es acorde con el ambiente dionisíaco y lúdico de la sátira.

El violonchelista Jacques Offenbach fue un iconoclasta que aplicó la comicidad en el género naciente de la opereta (aunque ésta se presenta como ópera “bufa”) para fustigar la decadencia moral del Segundo Imperio Francés y la sociedad conservadora. Su colaboración con los libretistas Henri Meilhac y Ludovic Halévy, autor de “Carmen”; fue muy fructífera. El éxito de esta precuela de La Guerra de Troya, fue inmediato, y este compositor alemán, pero afrancesado en sus conceptos, llegó a ser el más representativo en el periodo que abarca el reinado de Luis-Felipe hasta la III Republica.  La partitura de “La Bella Helena”, se hallaba a caballo entre el concepto culto de la gran ópera y el desenfreno de la música popular y los cuplés. Herramienta soterrada para la crítica a una sociedad de moral puritana, mediante la farsa y lo bufo (no había otro modo de burlar a la censura). Los autores satirizaron y ridiculizaron; camuflando en Olimpo bullicioso; vehiculando mediante lo caricaturesco y el absurdo, la realidad oficiante. Offenbach utilizó la partitura para contraponerse a una ópera que consideraba vacía de conceptos y contenidos, pese a su estructura formal perfecta. No podían faltar las acusaciones de falta de patriotismo para argumentos que se mofaban de instituciones intocables y sagradas como el matrimonio y el fervor popular, hasta acusar a la música del autor de que; en su decadencia; había facilitado la derrota ante Prusia. El fanatismo no conoce límites ni épocas. La crítica de la ópera “ochocentista”, de sus argumentos encorsetados, su lenguaje grandilocuente y disparatados argumentos, había dado su fruto: el nacimiento de un nuevo género donde la comedia alocada se mezcla con elementos musicales y sociales. Como curiosidad añadir que el título que en principio se pensó para la opereta fue “La Prise de Troye”, afortunadamente olvidado en beneficio de este “Bella Helena”

Fue tanto su éxito que impuso todo un género, después imitado por otros compositores como Johann Strauss, Frank Lehár o Arthur Sullivan. Offenbach es, sin duda, creador de una especie nueva, aunque existían antecedentes como Hervé. Con esta creación reinó absolutamente solo en un concepto musical genuinamente francés: refinado, ingenioso, con perfiles definidos clásicos, de perfecta a indiscutible factura. Pero si fue el padre de la opereta en el sentido de su dignificación y popularización, atribuirle ser el creador de la Comedia Musical no es totalmente exacto. Offenbach sería un precursor de este género cuyos estilemas, estructura musical, requerimientos vocales y nivel conceptual no encajan enteramente en la Opereta. Para remitirnos a los orígenes del musical tal y como lo conocemos, debemos adjudicar el mérito a George M. Cohan, cuyas aportaciones se apartaban del burlesque, de la opereta o la revista, creando una forma completamente nueva con obras como “Little Johnny Jones” (1904). Se diferenciaba de géneros anteriores en que los personajes no eran héroes mitológicos ni habitadores del Olimpo. Eran los vecinos de al lado. Boxeadores, fabricantes, jockeys y otros tipos cotidianos, junto al aire ligero, coloquial y alborozado de las letras (esencialmente norteamericano), alejado de los, aún encorsetados, pentagramas gabachos. Añadan la utilización del baile para avanzar el argumento y tendremos los orígenes del musical.

Offenbach vivió en el Paris de los “boulevardiers”, la cuna de la bohême, donde postureaban  (no es nada nuevo) los dandis. Allí las cafeterías, teatros o cafés-conciertos estaban invadidos por la jeusesse dorée, pero también de la vanagloria del imperio de Luis Napoleón. Además tiene el atrevimiento de introducir historietas llamadas “couplets”, diálogos hablados o bailes como can-can o rigodón.

Desde el libreto original, el director  Ricard Reguant y la pluma de Miguel Murillo en la adaptación, han extraído ese rechazo al esquematismo racional, la crítica estética que camuflaba la sátira política, el humor como canal de la denuncia. Aquí y allá lo han aliñado con denuncia social bajo la máscara del humor, con pinceladas surrealistas, dignas del 13 Rue del Percebe. Con brochazos sin compasión a la mezquindad, la sociedad autosatisfecha, el postureo y la falsedad moral que ya denunciase Offenbach. La apuesta estética juega con el desorden vital. Desde la máscara de la mitología y una aparente  y disparatada frivolidad, se destrenzan las corruptelas políticas. Bajo el disfraz de la crítica estética surge el dedo acusador contra la mediocridad, con esa querencia en la escena actual de reflejar el hecho coyuntural del teatro de la vida sobre las tablas. Un filón que no cesa, dada la inmensa cantidad de lerdos y zascandiles que se ubican en los diferentes colores y banderías para dar juego en la ficción dramática, frente a los que la mirada de Offenbach resulta totalmente contemporánea.  El libreto de Miguel Murillo apuesta por la ironía y el desenfado conceptual con jocosos diálogos de rabiosa actualidad, mixturados con elementos de cabaret, burlesque y music hall.

El mezquino y dogmático sacerdote Calchas (aquí Calcas), se intentó suprimir del libreto original, porque pensaban que ofendería al clero católico, nefasta idea, que afortunadamente no llegó a puerto, y nos permite disfrutar de la notable interpretación del mallorquín Joan Carles Bestard (Sé fuerte), dotado de una apreciable “vis cómica”, con diálogos cargados  de segundas (e hilarantes) intenciones. El cornúpeta; e intelectualmente menguado; Menéalo, es defendido por Javier Enguix arrancando abundantes carcajadas entre el respetable por la recreación disparatada y burlesca de su personaje. Pleno de matices, se encuentra el Agamenón dibujado por el extremeño Jose Antonio Moreno, de amplio y múltiple registro vocal que recrea un esperpéntico monarca micénico (Me he equivocaaado, pido perdón), con abundantes referencias del Tex Avery más disparatado, portando una cabeza de mamut a modo de mochila.

Es, sin duda, una de las mejores escenas de la obra, digna del camarote de los hermanos Marx, donde las alusiones a hechos y personajes de actualidad, gozaron de la complicidad del público, siendo interrumpidos con aplausos.

Otra actriz extremeña, Clara Alvarado (que repite musical en las piedras milenarias), interpreta a la cortesana Partemis, personaje que no figura en el libreto original y sustituye a Bachiss. El emeritense Cayetano Fernández, junto a Pablo Romo recrean a los dos Ayax, un dúo de héroes mitológicos nada marciales. Los guerreros aqueos son travestidos en dos “petardas” de logrado lenguaje corporal y amplio rango de naturalidad en la interpretación. El Robocop helénico de Javier Pascual, prototipo del acéfalo anabolizado, se apoya en su preparación física en halterofilia, para vestir la piel de un personaje algo retardado. También se añade a modo de maestra de ceremonias, el personaje de Eris, interpretado por una encantadora Cata Munar.

La interpretación de Gisela como Helena deja patente que está curtida en musicales. La cantante aboceta una Helena, casquivana, pizpireta que detecta el “olor a macho” y a “pastor aromático”, con un amplio registro en el lenguaje corporal y una correctísima declamación. El amplio rango sonoro de su instrumento hace el resto. Nada sería igual sin ella. El toledano Leo Rivera también acarrea algunos musicales sobre sus espaldas. Su interpretación del desvergonzado príncipe Paris (bucólico, campestre) define un personaje simpático que sale airoso de canciones con gran exigencia vocal. Atenea (Marta Arteta) y la esposa de Zeus (Hera), interpretada por Graciela Monterde, con uno de los momentos más impactantes visualmente (la danza de Hera)  llenan de sensualidad las caveas emeritenses con amplio dominio vocal y gestual, tras el que hay mucho rodaje. No les andan a la zaga en sus perfomances Tamara Agudo como Leana y Mikel Hennet en el rol del disipado Orestes. El excelente trabajo de peluquería, máscaras y tocado ha estado a cargo de Pepa Casado, con vestuario de Maite Álvarez.

Destacar el certero y eficiente coro de bailarines, coreografiados por Maite Marcos,  para esta celebrada coproducción de Rodetacón y el Festival de Teatro Clásico de Mérida:

El polifacético Ferrán González incorpora composiciones propias que orientan hacia el musical en los arreglos, alejándose de la orquestación offenbachiana, agregando voces a lo que antes eran arias o “aligerando” las melodías para eliminar el hierro operístico. Xenia Reguant se ha encargado de dar sentido a este pandemonium desde su labor de letrista. Los puristas no deben  rastrear a Offenbach en este loco divertimento. Simplemente no está. Ni falta que hace. Esta “Bella Helena” es un espectáculo rotundo, con ramalazos montypythonescos y referencias al esperpento más carpetovetónico (la sombra de Valle-Inclán es alargada). Por mucho que lo hubiera deseado Offenbach, en aquella época no le hubieran dejado estirar tanto la cuerda.

Reparto:

Gisela - Leo Rivera - Rocío Madrid - Javier Enguix - Josean Moreno - Cata Munar - Cayetano Fernández - Marta Arteta - Graciela Monterde - Joan Carles Bestard - Clara Alvarado - Tamara Agudo - Pablo Romo - Mikel Hennet - Javier Pascual

 

Coro:

Lara Martorán - María Amado - Alba Gómez - Jose Antonio Sáez - Helena Guerrero - Silvia Reguera - Daniel Balas - Marta Manchón - Nuria Llano - Marta Castell

 

Cuadro Artístico Técnico

Adaptación: Miguel Murillo y Ricard Reguant

Compositor y director musical: Ferrán González

Letras canciones: Xenia Reguant

Coreografías: Maite Marcos

Vestuario: Maite Álvarez

Escenografía: Pablo Almeida y Gonzalo Buznego

Iluminación: Luis Perdiguero

Sonido: Ricardo Gómez

Máscaras, tocados y caracterización: Pepa Casado

Jefe de producción: Miguel Molina

Producción: Juan Carlos Parejo Dirección: Ricard Reguant

Una coproducción de Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Rodetacón Teatro

Fecha de la función comentada: 5 de agosto 2017

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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HAMLET. UNA REVISITACIÓN DE LUJO. 33 FESTIVAL DE TEATRO CLÁSICO DE ALCÁNTARA. TEATRO CLÁSICO DE SEVILLA

 

“Hay más cosas entre el cielo y la tierra, Horacio. Que las que sospecha tu filosofía.”

 Un octogonal laberinto que espejea las almas de los participantes en esta tragedia. Un suelo que adquiere vida propia y refleja la pasión, el dolor o la locura en su continuo transmutar. Un vestuario apabullante, casi palpitante que compite (y se híbrida) con el cromatismo reinante. Esto, y mucho más, es lo que ofrece esta notable revisitación del mito isabelino.

Un Hamlet al que la insanía le otorga cordura, que adquiere la lucidez de ver la realidad en medio de las tinieblas., interpretado excelentemente por Pablo Gómez-Pando.

Un príncipe de Dinamarca (nada dubitativo) que declama a ritmo de ametralladora, en difícil ejercicio lingüístico de una fisicidad extenuante. Una Ofelia, recreada por Rebeca Torres, de amplio registro, que se sale en la escena en que la locura se apodera de su espíritu ante la muerte de su padre Polonio, sostenido con temple y raza por Manuel Monteagudo, que da una lección de arte teatral en la escena del sepulturero.

Alfonso Zurrón desarrolla un Hamlet eminentemente visual, donde el cromatismo y el ritmo narrativo sin aliento; son apoyados por la música casi "metálica" (Jasio Velasco), en su justa medida, que va condicionando los tempos narrativos, las entradas y salidas de los personajes a través de los espejos. No es de extrañar que esta propuesta haya recibido tres premios ADE. Mejores Dirección (Alfonso Zurro), Escenografía (Curt Allen Wilmer) e Iluminación expresionista (Florencio Ortiz), una iluminación palpitante que extrae todos los recursos posibles de la escenografía y la intensidad dramática. Amén de ocho premios Lorca, entre otros. Multitud de instantes señeros, como el espíritu representado por una gasa etérea, la coreografía y posición en escena; acordes con las emociones humanas; el impactante entierro de Ofelia y los modélicos cambios de registro.

Este príncipe vagando por el castillo de Elsinore, es un escalofriante ajuste de cuentas con todas las agitaciones humanas: miedo, conciencia, venganza, arrepentimiento.

El certero Hamlet, que nos sirve el Teatro Clásico de Sevilla, tiene notables hallazgos plásticos y dramáticos, momentos apasionantes como el duelo con espadas (Juan Motilla), instantes de intenso e hilarante verbo como las conversaciones del príncipe desnortado con los pánfilos Rosencrantz y  Guildenstern (sosias de Andy Warhol y Ángel Garó), o el diálogo del príncipe con Polonio, siendo estos los momentos donde más brillan los recursos de Pablo Gómez-Pando logrando la carcajada y la complicidad del espectador. Enormes están, también, Juan Motilla; de amplio rango sonoro y potente emisión vocal; Amparo Marín (Gertrudis) y Antonio Campos (Horacio), que pedía a gritos más extensión dramática sobre el papel para disfrutar del personaje. Plenos de "vis cómica" los "amigos" del príncipe, interpretados por José Luis Bustillo (Rosencrantz) y José Luis Verguizas (Guildenstern) o la poderosa presencia de Manuel Rodríguez (especialmente en el rol de cómico). Hamlet es una tragedia universal, pero también atemporal por eso el hecho de que el príncipe danés vista ropa anacrónica, no es más que una afirmación de la que las pasiones humanas no han cambiado, ni cambiarán, retornando eternamente entre los espejos.

Una versión del clásico que se convierte en imprescindible para todos los que quieran acercarse por primera vez al mundo shakesperiano, los que retoman tras largo tiempo de ausencias el verbo áureo o los conocedores del intramundo de Elsinore. Ninguno de ellos saldrá decepcionado. Hay muchas tablas y mucho saber hacer detrás de esta aventura donde el dramaturgo ya nos avisa de que: "En estos tiempos de corrupción, la virtud tiene que pedir perdón al vicio». Teatro en estado puro. Un acierto del Festival de Alcántara.

Para nada empaña el resultado algún pequeño lapsus  lingüístico, bastante comprensible en una obra de tal extensión y densidad, ni el desmesurado colapso final. El exceso dramático isabelino es de difícil digestión para nuestra época. Pero así la escribió el bardo de Stratford, y así seguirá siendo por los siglos. Después, solo queda el silencio.

Fecha de la función comentada: 2 de agosto de 2017

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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LOS MISTERIOS DEL QUIJOTE. EL TRIUNFO DE LA “BRUJERÍA”. 33 FESTIVAL DE TEATRO CLÁSICO DE ALCÁNTARA

 

¿Otra vez a ver al brujo? Esta fue la lógica (por otra parte, aplastante) y asombrada pregunta de mi entorno. Traté de convencerles, a duras penas, ya que en poco tiempo habíamos visto a Rafael Álvarez en dos ocasiones. La primera en el López de Ayala en Badajoz, con la obra que suscribe y la segunda en el Teatro Sierra de Aracena con “Cómico”, Se escaparon de ver “El Asno de Oro” en Itálica por tablas. Pero el verbo sereno; heredado de las grandes plumas y mi lógica abrumadora; plagiando grandes filósofos; término desarmando a la “peña”: El Brujo es como el océano, flujo y reflujo. Un continuo devenir, bla, bla, bla, la respiración del agua, bla, bla, bla, el susurro del viento. Para evitarme la prédica “brujeril” (sabían que no iba a detenerme) terminaron accediendo y allende el río Tajo nos encontramos en el Conventual de Alcántara frente al desnudo escenario que utiliza Rafael Álvarez para sus nigromancias. Esta es la magia del teatro.

El día anterior El Hamlet de la Compañía de Teatro Clásico de Sevilla había impactado con una escenografía barroca, cromática y palpitante. Ahora un solo actor, habitado de sefardita sayuela, deambula por el escenario casi desnudo como “peonza que da vueltas y vueltas en un olivar sefardí” (con permiso de Sabina). Rafael tiene un público fiel que le  sigue, que reconoce sus sesgos, su liturgia verbal, la alquimia que imprime al verbo y el dominio del lenguaje gestual, tallado en muchas leguas de camino de este bululú contemporáneo. El Brujo es un juglar de lo heterodoxo, un nigromante que lo mismo coquetea con el mágico verbo áureo, que loa inmortales clásicos, que se burla del lenguaje absurdo y estulto de parte de nuestra sociedad o entremezcla vivencias personales (o imaginadas) con historias cotidianas (quizás reales) de personajes mundanos. El Conventual, lleno a reventar, disfrutó con la magia de este titiritero del lenguaje, con sus teorías sobre la autoría del “caballero de la triste figura”, con su verbo poliédrico y hechizador.

En sus manos, El Quijote cobraba vida, palpitaba. La manchega llanura se hacía real y las peripecias de los personajes, reales o imaginarios, se entremezclan en la turmix de su capacidad de improvisación, topan con el ajado cuero de su cervantina adarga. El Brujo nos habla sobre la misericordia, sobre la capacidad humana de perdón. Este es el mensaje final tras el cervantesco disfraz, tras la excusa de la literatura hay un desfacedor de entuertos humanos. Un nigromante del sentimiento que se lleva de calle al público. Y lo  hace con mentadas a clásicazos y recitados de poemas que, en otros foros, pondrían pies en polvorosa al respetable. Esto es encomiable. Acercar al pueblo las cumbres literarias mediante el humor. Resucitar con su liturgia verbal la palabra antigua. Sacar de los polvorientos anaqueles a aquellos que cimentaron con su pasado nuestro futuro. Un público que ya ha hecho suyas las brujeriles frases “A veces me confundo” “Me he separado, pero estoy bien”. Termina la función y nos damos cuenta que Rafael Álvarez lo ha conseguido de nuevo: Dejarnos con ganas de más. La liturgia ha finalizado y el Conventual se viene abajo. Los neófitos acaban de descubrir que el verdadero embrujo de Rafael Álvarez está en la palabra. Los veteranos se marchan con la “misericordia”, que el generoso hidalgo ha repartido, a buen recaudo en sus corazones. ¿Otra vez a ver al brujo? Sí, hija, sí. Y las que hagan falta…

Fecha de la función comentada: 3 de agosto 2017

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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LOS PELÓPIDAS: LAS TRAMPILLAS DE LA HÉLADE - NOCHES DE VERANO EN BADAJOZ

 

En 1966 el dramaturgo Jorge Llopis satirizaba en el escenario del Bellas Artes aquellas desaforadas tragedias helénicas, pletóricas de maldiciones, suicidios, parricidios y nefandos pecados a manos deidades veleidosas. "Los Pelópidas" es vocacionalmente iconoclasta, como ya lo fuera aquella "venganza de Don Mendo" de Muñoz Seca. Aquí, el metateatro está presente exprimiendo una ironía corrosiva, con situaciones de un surrealismo atroz y desenfadado, donde el absurdo campa a sus anchas ¿Acaso no lo hace en toda la Tragedia Clásica? Para ello, Llopis toma los arquetipos y los vuelve del revés, les arranca la piel en que habitan y los deja desnudos. Cautivos y desarmados ante el absurdo y la desmesura de la narrativa clásica.

Florián Recio adapta los ripios de Llopis para esta hilarante astracanada, les añade situaciones próximas y referencias reconocibles por el público, partiendo del lenguaje de los 50 y con cariñosas referencias castúas.

La veterana compañía Suripanta, aborda el desafío en una escenografía (Ana Garay) llena de trampillas (casi un trasunto de las comedias de puertas) y con aire de vodevil. En esta vuelta de tuerca del panegírico heleno nada es lo que parece. Los amantes son hermanos, los hijos son padres, las criadas; herederas; las fámulas se convierten en madres y un largo etc, desternillante. Sobre todo en el último tramo.

En "Los Pelópidas" lo importante es el verbo y la utilización del lenguaje como arma arrojadiza, como denuncia, del absurdo como postura intelectual frente al la grisura cotidiana. Aquí la labor de Florián Recio ha sido notable, en cuanto a contribuciones personales se refiere, sobra una joyita de texto de los que ya no se escriben (desafortunadamente) hoy en día. La apariencia estrambótica y surrealista de la trama. oculta cargas de profundidad de amplio calaje, sostenidas por una literatura dramática de primera división, plena de inteligencia, de juego verbal, donde el retruécano o el análisis lúcido y humorístico de la condición humana, son la constante.

Bien saben los amantes de Talía que; pese a la patina que cubre a los interpretes del drama en estado puro; la comedia es la más difícil de las artes.

Y esta compañía sale con orejas y rabo (si es políticamente correcto el símil taurino) de esta aventura tebana. y casi "montypythonesca"

Los actores demuestran las tablas y el buen hacer de la compañía, en roles tan diferenciados como el usurpador Phideos (Simón Ferrero) y su aire "makinero", que regresa al escenario en el epílogo para bordar una sorpresiva madre (Arsinoé) en este embrollo heleno-genealógico, Paca Velardiez se aposenta en la piel de Electra para extraer una "vis cómica" certera que caricaturiza las heroínas de la Hélade clásica. Excelente también Eulalia Donoso con una Yocasta desternillante, y casi expresionista,  con influencias de aquella "Doña Urraca" de posguerra. dibujada por Miguel Bernet Toledano, habitada de luto de pies a cabeza.

Todos los actores de este montaje dirigido por Esteve Ferrer, cumplen sobradamente con sus roles. Haciéndose cercanos, e insuflando vida. Destacar a la divertida Menestra (Ana García), al sorprendido rey Ántrax, que retorna a un mundo del revés, interpretado por Pedro Rodríguez de cuidada dicción y "vis cómica" notable. Otra creación destacable es la que Eva Gómez hace de una Creosota disparatada e impetuosa. Juan Carlos Tirado recrea un Faetón de Estraza que representa a todos aquellos acólitos, escuderos, criados y pícaros que acompañan al protagonista en la dramaturgia clásica. Su personaje consigue el equilibrio entre lo esperpéntico en el lenguaje gestual (sobre todo al inicio), para madurar en un imprescindible amigo-filósofo. Posee un notable timbre y proyecta la voz con precisión.

Jesús Martín Rafael extrae con naturalidad (está sembráo, dicen en mi pueblo), un Zeus esperpéntico y tronchante, para transmutarse en mensajero que hace parecer sencillo el arte de la comedia. Se echa de menos una música diegética más eficiente, que jugara con personajes y situaciones, representando con sonidos y notas los estados de ánimo, los constantes cambios y; sobre todo; un leitmotiv para las originales apariciones de los personajes en las trampillas, etc . El maquillaje y caracterización han corrido a cargo de Pepa Casado, con vestuario de Maite Álvarez y eficiente diseño de iluminación de Juanjo Llorens

El público pacense rió sin parar con esta hilaro-tragedia donde los arquetipos helénicos (y universales) se aproximan desde la vertiente del humor más satírico. Propuestas tan valientes como esta, sirven para hacer el teatro más próximo, para darle un sesgo de vecindad. Aunque tras la aparente sencillez de este puzzle helénico, hay mucha enjundia, muchas tablas y (afortunadamente) mucha inteligencia.

 

Reparto: Pedro Rodríguez - Paca Velardiez - Simón Ferrero - Juan Carlos Tirado - Eulalia Donoso - Jesús Martín Rafael - Ana García - Eva Gómez

Cuadro Artístico Técnico

Diseño de Iluminación: Juanjo Llorens

Diseño de Escenografía: Ana Garay

Diseño de Vestuario: Maite Álvarez

Dirección de Producción: Pedro Rodríguez

Ayudante de Producción: Pilar Gómez

Producción Ejecutiva: Suripanta S.L

Versión: Florián Recio

Autor: Jorge Llópis

Dirección: Esteve Ferrer

Fecha de la función comentada: 23 de julio de 2017

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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EL MUNDO DE LA TARÁNTULA: INVITACIÓN A VIVIR

 

Tarántula o crápula, risas o lágrimas, el caso es vivir. Con esta exaltación vitalista, digna de la mejor picaresca española, Pablo Carbonell (Cádiz, 1962), artista de la farándula más multidisciplinar que podamos imaginar (cantautor, actor, director, productor y distribuidor de sus propias producciones multidisciplinares) cuenta su vida y sus inicios en el faranduleo hispano subido al escenario del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

No hay que explicar que tarántula se refiere a la farándula, término que alguna madre muy mosca con las actividades del chaval, modificó, pero que a estas alturas, vista desde la atalaya de los años por ese mismo chaval, es la reivindicación de un tipo de vida que se inició a la muerte de Franco para cualquier aspirante a artista en el seno de una familia seria.

Carbonell está solo en el escenario y como tal, monologa y de vez en cuando, gime y se retuerce con sus aventuras sobre una especie de chaise longue con cornucopia que parece heredada de La velocidad del otoño, pero los diálogos, que también los hay -muchos, muchísimos- lo ponen rápidamente en pie porque lo son en primer lugar consigo mismo, pero también con sus padres, sus compañeros de colegio, sus profesores -los jesuitas y los de la escuela pública-, sus novias, su hija y, por encima de todo, sus compañeros de profesión "a los que tanto debe y a los que rinde sentido homenaje de admiración". Es así como desfilan por su obra -una función que antes fue libro- el insigne Pedro Reyes, el Gran Wyoming, el poeta y músico Javier Krahe con su voz sentenciosa de modales únicos, el desgarro jienense de Joaquín Sabina...  De todos ellos se declara deudor en cuanto a aprendizaje y apoyos generosos y fraternos, pero a alguno le llegó a deber en aquellos primeros años de farándula, años de hierro como actor callejero y más tarde en salas "puntito menos que alternativas, la cama, el colchón y hasta el sitio donde tirar la mochila al volver derrengado “a casa”.

Pero como todo tiene un límite por muy alternativo y tarántula que uno sea, llegó el día en que había que buscarse "una pensión donde por poquito dinero alojan a la gente" y el éxito le llega por fin con su actuación televisiva en La bola de cristal y el triunfo mundial de su grupo Los toreros muertos, nombre que ha de reivindicar apasionadamente ante las folklóricas viudas de España y que a día de hoy sigue cosechando triunfos en espacios multitudinarios y editando discos.

Toda su peripecia vital la acompaña con su guitarra, a la que no menciona con nombre propio que yo sepa. Con ella en brazos, va jalonando de canciones propias y ajenas (Siete novias Adela, Agüita amarilla, Cuerpo de ola) aventuras divertidas y ciertas reflexiones muy serias sobre su adolescencia y juventud  pero que sólo a la luz de la actualidad más cruda han ido encarnándose en su memoria (v. gr. el posible incesto que él no supo ver entonces y que ahora se le revela en el comportamiento de su primera novia, reflejado en la canción Cuerpo de ola, de Hilario Camacho; el acoso escolar que él mismo sufrió de modo cierto en su traslado a Huelva) junto con algunos motivos de su reivindicación vitalista con la que se pone al público y sus gustos por montera.

El caso es vivir, eso es lo que dice el pícaro: "a tuerto o a derecho, nuestra casa a puerto"; pero si éste es, además, artista, su función es hacer sentir al público que está vivo. Vivo, vivo por encima de todo.

El mundo de la tarántula se basa en la obra homónima de Pablo Carbonell editada el año pasado en formato libro, al precio de 19,90 euros, por Blackie Books. Barcelona, y que el propio Carbonell firma a la salida del Teatro a quien se la quiera comprar.

 

Autor y reparto: Pablo Carbonell

Dirección: José Troncoso

Escenografía: Asier Sancho

Diseño Iluminación: Juanan Morales

Música: Tuti Fernández

Fechas y horarios: Del 12 al 23 de julio de miércoles a sábado a las 20:30h. Domingos a las 19h.

Función comentada: domingo 16 de julio de 2017

Espacio escénico: Teatro Bellas Artes

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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SOÑANDO CERVANTES EN EL XXVII FESTIVAL DE TEATRO CLÁSICO DE CÁCERES

 

Ningún lugar mejor podría imaginar el creador del “caballero de la triste figura” que esta hermosa ciudad antigua de Cáceres que rodea con sus piedras milenarias la propuesta de Miguel Murillo; que por estructura y concepto; está más cercana a la perspectiva postmoderna de revisitación (y actualización) de los clásicos De la mano de la compañía villanovense “Teatrapo”, el dramaturgo  pacense, presenta a un Cervantes atípico. La obra busca la complicidad del público. Tarea harto ingrata para el cómico si no hay implicación del respetable, oficio que precisa de tablas y soltura. En estas lides, solventa su personaje  con eficacia y bonhomía sanchopancista, el conquense Juan Carlos Castillejo. (El mal del Arriero). Añadir que la compañía se ha visto obligada a "renunciar" a parte de la escenografía para "aprovechar al máximo" la arquitectura de la plaza de San Jorge.

El texto nos muestra al Cervantes cautivo en “Los Baños de Argel”, al Cervantes en ergástula por malversación durante su etapa de recaudador de impuestos, al Cervantes que tiene una hija con la esposa de otro. 

El hombre excomulgado, el que siente una; nada sana; ojeriza por Lope de Vega, el que tiene puesto el pie en el estribo…”Soñando Cervantes” es un espectáculo que juega con las sensaciones, con los aromas y los platos de la era cervantina. No en vano se presentó en “Grastroweekend” (Los Manjares de Cervantes), o en Alcalá de Henares donde la propuesta era mucho más interactiva y los atavíos del siglo décimosexto, se transmutaban en trajes de cocinero. La obra trasgrede claramente las tres unidades Aristotélicas, mezcla lo trágico con lo cómico, lo lúdico con lo dramático en un juego de espejos perspicaz y jocoso. El espectador acompaña con palmas cuando la cofradía gastronómica interpreta el “Chin, chin con la olla podrida” o sufre con la agonía del escritor junto a la Muerte Velada, sonríe con las peripecias del orate Don Quijote o siente la angustia del pie “puesto ya en el estribo”. La apuesta era arriesgada. La hibridación cómico/trágico/lúdico, requiere “desfacer” algunos lances. El texto de Murillo los sortea con eficacia, apoyado por la notable interpretación actoral, la original música, la ecléctica escenografia y sumando elementos audiovisuales mixturados con tramoya clásica

Eva Marciel luce con donosura los ropajes del siglo áureo como una segunda piel, proyecta la voz con claridad, juega con los tempos, las inflexiones, aprovecha su timbre cristalino, o coquetea con la expresión corporal para ofrecer una Dama Velada y una Catalina de Salazar, de lo mejor de la función. Destacar la “vis cómica” de  Jose Carlos Valadés (maestro de ceremonias), interpretando al jocoso y satírico "Licenciado Gastro-Prieto", la versatilidad de Chema Pizarro (excelente y trabajado timbre) recreando la locura poética de Alonso Quijano, la festiva interpretación de Roser Pujol; que compone una Dulcinea certera y humorística; contrapunteada por la mundana Teresa Panza que dibuja Manuela Serrano, con certeza y gracejo. Rafael Núñez soporta el peso del ilustre manco con verbo nítido, siempre apoyado por la acertada escenografía de Laura Ferrón/Diego Ramos y las imágenes en movimiento de Nieves Ferrer/ Félix Méndez  tras los ventanales.

En esta panoplia cervantesca están presentes y mixturados, los personajes y escritor, en un ejercicio de metateatro que transita por La Galatea,  la amante y actriz Ana Franco, la falsa princesa Micomicona, Auristela (Los Trabajos de Pérsiles y Segismundo), El Licenciado Vidriera o la mora Zoraida de “Historia del Cautivo”. La partitura es solventada con su acostumbrada eficiencia (ya escribió la música de “El Caballero de Olmedo”) por el especialista Luis Delgado (La Musgaña, Los Músicos de Urueña), utilizando modos tonales habituales en la era de la vihuela y la zampoña, con profusión de percusión o reviviendo unos aires de “tarantella”, cuyo alegre compás puede seguir el público con palmas. La colección de instrumentos musicales en tiempos de Cervantes, comisariada por este compositor, se encuentra itinerante con el titulo de “Sonando Cervantes”, sin la “ñ”. Todo un “gastroespectáculo" de la compañía villanovense, que bajo la certera dirección de José Fernando Delgado arrancó numerosos aplausos.

[Función comentada: 30 de junio de 2017]

 

Francisco ColladoFrancisco Collado 

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UNA MUY BUENA BUTTERFLY EN EL TEATRO REAL

 

Buen remate de temporada de ópera representada en el Teatro Real, pues queda un Macbeth pero en concierto, de Placido Domingo, con una reposición de Madama Butterfly de Giacomo Puccini, en una  producción del Teatro Real del año 2002.

La dirección escénica es de Mario Gas, que plantea la obra como el rodaje de una película, en la que el plató es la casa de Butterfly, sin renunciar al clasicismo original del entorno japonés muy bien conseguido por el escenógrafo Ezio Frigerio, El resultado final es armónico y no desvía el sentido de la obra, que queda enmarcado en el gran dramatismo que exige el libreto. Este dramatismo, cobra una especial dimensión mediante la colocación  de una pantalla que obtiene primeros planos de los intérpretes, en forma de “ojo de gato”, supuestamente obtenidas por las cámaras  que están rodando la obra en el ya mencionado plató.

El elenco,  dominado por la figura de Ermonela Jaho, una de las emergentes sopranos del panorama operístico, a la que vimos una buena Traviata y una no tan buena Desdémona.. La interpretación que la albanesa hace, tanto en lo dramático como en lo vocal, puede calificarse de muy buena, pues si bien el ya mencionado “ojo de gato”  acentúa y permite apreciar en toda su intensidad,  la capacidad de definir el personaje, como cantante. Nos ofrece toda una gama de expresiones, que van desde los apianados a unos excelsos agudos pasando por deliberados cambios de color en función de la situación emocional de la infortunada Butterfly.  Una autentica joya.

El resto de las voces, compone un reparto muy equilibrado, con un Pinkerton bien llevado por el español  Jorge de León,  que con una potente y afinada voz, compone un perfecto marino americano, rígido y envarado. El Sharpless de Angel Òdena  convincente en todos los sentidos, en un papel que no permite excesivas florituras, pero que el cantante catalán saca adelante con su habitual maestría. Una correcta Suzuky la de Enkelejda Shkosa aunque con poca convicción dramática. Los personajes secundarios realmente buenos.

El coro muy bien en general y especialmente en la “Boca chiusa”  en que el  su sonido se fundió con la orquesta.

Muy buena dirección musical de Marco Armiliato que nos ofreció una impecable Butterfly, muy pucciniana;  apoyando a los cantantes, sin taparlos, con los alardes que a veces ignoran que las voces tienen que traspasar el foso. Los  momentos puramente orquestales, muy bien llevados.

La reacción del público ante esta noche mágica fue apoteósica, cosa rara en este Teatro, más dado a los aplausos de cortesía que a las grandes explosiones, todo ello porque la emoción que transmitió la obra, se contagio a los espectadores

Resumiendo, una gran noche operística, que vuelve a poner en su sitio el papel de los cantantes, de la fuerza que ellos tienen en los sentimientos del público, especialmente cuando nos encontramos con interpretes de la talla de los protagonistas de esta obra. No lo olvidemos, la ópera es eso.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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CUATRO CORAZONES CON FRENO Y MARCHA ATRÁS: PARA COMERSE EL VERANO

 

Música de los años 70. Sobre el escenario,12 actores interpretan atrevidas coreografías con música de la época (Boney M, Dúo Baccara, Village people…), temas que aún resuenan con fuerza en nuestros oídos y que traidoramente nos recuerdan lo eternos que nos creímos hace nada, al tiempo que subrayan los cambios de humor en el tratamiento de un tema gravísimo, la eternidad, siendo la música protagonista principal. Dan ganas de bailar, de ponerse en pie y acompañar a los actores en el ritmo mientras se ríe y se piensa. Porque reír, se ríe pero pensar, hace pensar un rato. Algunos -la mayoría-, además, cenan veraniegamente croquetas, nuggets de pollo, cosas de poco momento, mientras otros más cautos se conforman con beber.  Es la terraza del teatro Galileo, donde el público, distribuido en mesas, ocupa todo el patio y la intendencia se ha apoderado del resto, no hay función en la sala interior, todo está subordinado a este montaje. Esta función a la vez hilarante y grave, equidistante entre la tragedia y la farsa bufa, en la que Jardiel Poncela expresó de la única forma posible, con todo el humor de que fue capaz, que era mucho, esa angustia del "saber que un día pasaremos" que tanto atormenta al hombre desde siempre y que ha impulsado en él la búsqueda eterna de la eterna juventud: 

¿Y si pudiéramos vivir siempre? Mejor aún: ¿y si ello fuera posible sólo a unos cuantos elegidos que nos partiríamos de risa viendo a los demás "pasar"?

Tal es el tema de Cuatro corazones con freno y marcha atrás escrita por Enrique Jardiel Poncela y estrenada por primera vez en 1936. Compuesta en tonos risueños por alguien que le dio muchas vueltas en su fértil cabeza al tema de la eternidad, esta comedia adquiere a la luz de la música todo su significado, a la vez que se hace precursora, con su solución más imaginativa aún, de otras muchas comedias que ha tratado también el cine, como el curioso caso de Benjamin Button (2008), con lo que uno acaba su noche exclamando: verdaderamente Jardiel era un precursor, un genio.

.He aquí el argumento:

“Dos parejas de enamorados y un cartero en apuros deciden tomar la pócima de la eterna juventud para solucionar todos sus problemas. Creen que van a alcanzar la felicidad absoluta, pero su existencia se va a convertir en un infierno. ¿Hay solución?”

La hay, y también el antídoto a la misma.

Jardiel plantea aquí, con su estilo humorístico y profundo, algo que no se puede plantear de otra manera: el deseo de inmortalidad en el hombre y la tragedia de conseguirla, con toda la enseñanza que se desprende de ella: hay que vivir cada día como si fuera el último, como si nos fuéramos a morir mañana, ¡hay que vivir!

Y porque es “en esa tragedia de saber que un día pasaremos, donde reside todo nuestro arte".

 

Autor: Enrique Jardiel Poncela

Compañía: TeatroLab Madrid

Director: Gabriel Olivares

Intérpretes: César Camino, Álex Cueva y David García Palencia Patrick Martino, Silvia Acosta, Eduard Alejandre, Esperanza de la Vega, Pedro Farera, Asier Iturriaga, Guillermo Sanjuán y Mateo Rubinstein 

Escenografía y vestuario: Marta Guedán y Claudia Pérez.

Iluminación de Carlos Alzueta

Duración: 1 h 30 min

Espacio: Teatro Galileo (Galileo 79, Madrid).

Fechas: hasta el 2 de septiembre de 2017. Horarios: Lunes a sábado 21'30

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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ADIÓS A LA BOHEMIA, DEL BUEN HACER Y DE UNA OBRA MAGISTRAL

 

Adiós a la Bohemia es una obra cumbre del teatro lírico español. Compuesta por Pablo Sorozábal, que la describió como una Opera chica, está basada en la obra del mismo nombre de Pio Baroja y que se enmarca dentro de un estilo que ya quedó definido en su trilogía «La lucha por la vida», aunque no pertenezca ella. La dureza del fracaso, que genera una vida sombría en la que un bohemio pintor, Ramón, se reencuentra con Trini su novia de antaño, ahora ejerciendo la prostitución en un cafetucho en que se entremezcla todo tipo de clientela, vagabundos, lectores de noticias morbosas, sátiros, supuestos intelectuales que evocan a pintores y un largo etcétera muy del Madrid de entonces, con una vida bohemia amarga, que Baroja odiaba, muy diferente de la que Henry de Murger retrata en Paginas de la vida bohemia que sirvió para la creación de La Boheme de Puccini. El final de la obra es trágico, Trini y Ramón comprenden la inviabilidad de estar juntos y el final de la obra queda reflejado en la frase del pintor “me voy a dar un paseo largo... muy largo”.

Sorozábal crea una partitura muy moderna, mezclando el clásico lirismo con apuntes atonales, que confieren a la partitura una entidad muy superior a lo que se componía en España en esa época, creando así una obra fundamental en la lírica de nuestro país. Solo apunta hacia el clasicismo una bella romanza que interpreta Trini, la famosa Recuerdas aquella tarde, dentro del magistral diálogo con Ramón. El resto es una obra coral, con personajes que pululan por el café.

La compañía creada en torno al Coro voces de Sigüenza, se encarga de la representación en el teatro El pósito, de la histórica ciudad alcarreña, con una calidad sorprendente, bajo la dirección de sus dos mentores, Mabel Gonzalez y Manuel Valencia. Los papeles principales son llevados con un nivel canoro y actoral muy alto por Darío Gallego y Mabel González en torno a los cuales gira un excelente elenco del cual destacaríamos a Antonio López como lector del Heraldo, con una expresividad actoral de altos vuelos. Sería difícil mencionar a todos los componentes pero destacaremos a Lola Cruz Juan Lizosoain, Alberto Lugones y especialmente a Sadot Lugones, en representación de un elenco muy equilibrado.

El coro, un elemento siempre complicado, tuvo una notable actuación que no desmerece de compañías privadas, e incluso las supera, que actúan por esos mundos de Dios.

La dirección escénica de Mabel Gonzalez, creó un creíble ambiente de cafetín madrileño de principios del siglo XX, con una iluminación perfecta. Mucha soltura en el movimiento actoral y del coro.

La dirección musical de Manuel Valencia perfecta, como siempre, pues es uno de los pianistas que mejor saben acompañar a solistas, coro y todo lo que se le ponga por delante. Muy bien también el violín de Eduardo Carpintero.

El público que llenó el teatro valoro ampliamente la gran representación que hicieron estos seguntinos, entregados a la calidad y al buen hacer, lo que demuestra que con muy bajo presupuesto se pueden conseguir grandes cosas.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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UN GRAN ELENCO JOVEN EN UNA GRAN PRODUCCIÓN: MARINA EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA

 

La ópera Marina nos visita en el Teatro de la Zarzuela en la versión ya estrenada en el 2012 y en esta ocasión se presenta con dos repartos en los que se da oportunidad a cantantes muy jóvenes. El estreno, como es habitual, lo hizo el primer reparto.  La dirección musical corre a cargo de Ramón Tebar  y la artística de Ignacio Garcia. Como es sabido, Emilio Arrieta pensó en Marina como zarzuela con el libreto de Francisco Camprodón  y como tal  se estrenó en 1855, pero por sugerencia del entonces famoso tenor Enrico Tamberlick, la transformo en ópera en tres actos, esta vez con libreto de Miguel Ramos Carrión  basado en el de Camprodón. Se le añadieron tres dúos y un rondó final de soprano. La obra desde el criterio italianizante de Arrieta, está muy influida por Donizzeti, especialmente su Lucia di Lamermoor, aunque en la  versión operística también se manifestaron influencias verdianas. La producción actual  presenta la obra completa en la cual se aprecian estas diferencias aunque se suprime el dúo de barítono y soprano del segundo acto.

Ignacio Garcia aborda la dirección escénica con una concepción verista, saliéndose de ese molde que algunos han calificado de cursi, tratando de presentar una aldea de pescadores y de trabajadores de astilleros dentro del ámbito popular, sin concesiones a vestuario refinado ni a cuadros escénicos ñoños, ciñéndose a la realidad de lo que sería un puerto de mar de la época en este caso Lloret de Mar, en la que se sitúa la acción. El montaje es brillante y hace creíble un libreto que en principio no lo es. La  iluminación es excelente, en esta ocasión menos oscura por decisión del propio Ignacio, sin perder ese toque verista ya comentado. Muy buena la transición del primer al segundo acto con escenario abierto al igual que el movimiento actoral tanto de protagonistas, figurantes y coro, que es muy bueno y dinámica, no olvidemos la influencia de este último en una obra fundamentalmente coral, que Ignacio Garcia potencia para resaltar el ambiente popular. Quizás para el público veterano y conservador sea una representación contra natura, con los antecedentes de anteriores representaciones, pero para un público actual, abierto a innovaciones, represente una apertura a la modernidad en la lirica española.

La orquesta dirigida por Ramón Tebar, brillante, dirigiendo muy bien a coro y cantantes, y con una variedad de matices que resaltaron la brillantez de la representación

El elenco de jóvenes cantantes, se convirtió en un elenco de grandes promesas  con un nivel realmente excelente.  La Marina de Olena Sloia una cantante descubierta por el maestro Gómez Martínez cantando en la calle Arenal de Madrid, empezó algo dubitativa pero fue consolidándose a lo largo de la obra, hasta llegar a un rondó final de excelente factura. Su solvencia dramática hizo el resto. El Jorge de Alejandro del Cerro fue una sorpresa, porque nos encontramos a un tenor, cuerda escasa en los tiempos que corren, que hizo una impecable interpretación  atacando los agudos con una pasmosa facilidad, para deleite del público, sabedor de las dificultades de esta obra, a lo que en su haber hay que añadir una notable interpretación drámatica. Asombrosa la seguridad y soltura escénica del búlgaro  Ivo Stanchev con una potente y bien controlada voz que le llevó a componer un Pascual realmente bueno. Damián del Castillo nos ofreció un buen Roque, personaje difícil pero bien llevado actoralmente y con solidez vocal. El resto en un nivel acorde con la producción, es decir alto.  Magnífico equilibrio general en el elenco.

Un reconocimiento especial al maestro Antonio Fauró, director del coro, por la gran labor realizada en una obra complicada por el gran protagonismo de la agrupación coral.

El público salió muy satisfecho, pues el espectáculo fue de una gran calidad, elenco muy equilibrado, apoyado en la juventud,  que nos demuestra que no solo las figuras ya consolidadas son los únicos en aportar calidad y que se nos abre un futuro lírico realmente prometedor.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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UN HAMLET QUE NOS CUESTIONA QUIENES SOMOS… O NO SOMOS…

 

Al entrar en la Sala nos encontramos con los actores sentados frente a sus espejos, en medio del escenario, como si les interrumpiéramos, perturbáramos, en la intimidad de un camerino coral.

Parece que se analicen a sí mismos, a sus personajes, como si repasaran su papel, hicieran sus estiramientos, sus ejercicios de respiración, de voz… O quizá observan cómo el público entra, se sienta, o reacciona ante lo inédito de ser recibidos, admitidos, en una zona tan sagrada, privada para el actor.

Ya dijo el clásico, que el Teatro era el espejo en el que mirarnos… Ahí estamos… Los actores que se enfrentan a su imagen en el espejo. Los espectadores que descubrimos que los espejos también nos reflejan, que podemos observarnos a nosotros mismos, o a los demás, que llegan, se sientan, se sorprenden por lo inédito de la escena que ocurre en el escenario, convertido en camerino… O deciden ignorarlo, para seguir representando, aparentando su papel…

Esa visión, esa espera ya nos contagian la ansiedad, la angustia, la duda…  

Cuando se apagan las luces de la sala, el dramatismo brota como el vapor que escapa de un geiser… Los actores, los personajes, haciendo coro, todos a una, preguntan, interrogan con obstinación, a su reflejo en el espejo, ¿quién eres?... Al principio, con voz queda… pero el tono va creciendo en fuerza, hasta desembocar en un rugido repetido, chirriante…

Así nos estalla la visión de Korsunavas sobre Hamlet. Una versión oscura, tenebrosa, que se mantiene fiel a la línea central del texto de Shakespeare, pero empecinada en subrayar que lo que ocurre sobre el escenario, nos está pasando a nosotros, que las dudas, incertidumbres que atormentan, asfixian al joven príncipe, también  ahogan a los jóvenes de este siglo… La ventaja de recitar a Shakespeare es que parece que hablamos de otra época, de otras guerras, de otros corruptos… La sorpresa para quienes le descubren, es que nos suena tan válido, que sus metáforas nos duelen en carne propia…

Las calculadas treguas que nos da el humor, llegan con el discurso hueco, afectado de Polonio… O la incompetencia, de los torpes Rosencrantz y Guildenstern, que ponen notas de color, sobre el blanco y negro… parecen vestidos para celebrar el día del orgullo gay…

Koršunovas nos transmite su pasión, su frenesí por el teatro, por el proceso creativo… Los actores se enfrentan a sus personajes, al reto de recrearlos, juegan a interpretarlos, se encaran a su ser o no ser... frente a nosotros... Y nos desafían a escudriñar es ese reflejo confuso, a cuestionarnos, a descifrar… quienes somos o no somos…

Este Hamlet, es un memorable cierre de temporada del Festival de Otoño a Primavera, que nos hace esperar con impaciencia la próxima… Aunque ya nos sofoca el ansia… Como dijo el clásico… el resto es silencio…

Hamlet, de William Shakespeare

Oskaras Koršunovas / OKT - Vilnius City Theatre

Dirección y escenarografía: Oskaras Koršunovas Vestuario y puesta en escena: Agne Kuzmickaite Compositor: Antanas Jasenka Diseño de iluminación: Eugenijus Sabaliauskas Ingeniero de sonido: Ignas Juzokas Director técnico: Mindaugas Repsys Sastre y decorados: Aldona Majakovaite Manager de escenario: Malvina Matickiene Subtitulado: Aurimas Minsevicius Manager de gira: Audra Zukaityte

Intérpretes: Bernardo, Rosencrantz, Gravedigger:Tomas Zaibus, Horacio, Capitán noruego, Fortinbras: Julius Zalakevicius, Rey Claudio, Fantasma: Dainius Gavenonis, Laertes: Darius Gumauskas,Guildenstern, Gravedigger: Giedrius Savickas, Marcelo, Caballero: Jonas Verseckas, Ofelia: Rasa Samuolyte, Polonio: Vaidotas Martinaitis , Príncipe Hamlet: Darius Meskauskas, Reina Gertrudis: Nele Savicenko

http://www.madrid.org/fo/2016-2017/ - http://www.teatroscanal.com/- www.okt.lt

 

Titania  

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EL GALLO DE ORO UNA ÓPERA PRESCINDIBLE

 

Sin dudar de la incuestionable necesidad de presentar óperas no conocidas, nos parece que este Gallo de oro de Rimski-Kórsakov y libreto de, Vladímir Belski, es perfectamente prescindible, aun valorando la simbólica crítica hacia el poder político que oprime a los pueblos, en este caso cómodamente desde su cama,  que a pesar de todo lo adora y en ello se ve la mano de Pushkin. 

La dirección escénica, es muy característica de Laurent Pelly, brillante y eficaz, pues define aun más la obra que el propio libreto, sin lo cual la obra sería bastante aburrida. La presentación del zar en su cama rodeado de corte, astrologo incluido, es francamente acertada. El tratamiento de las luces enriqueció la escenografía, con los contrastes del zar muy blanco y luminoso y el pueblo muy oscuro, hasta llegar al cuadro final con el zar muerto y los ciudadanos sintiéndose desamparados.  El movimiento actoral muy dinámico.

La dirección musical de Ivor Bolton, titular del teatro, realmente buena, llena de matices y con unos grandes solistas, en una partitura complicada con algunos altibajos musicales,  que demostraron que el Real está en buenas manos.

El coro extraordinario, con muchas intervenciones, como corresponde a una obra rusa, y con un movimiento escénico  coherente y lleno de vitalidad.

De los cantantes destacamos a Dmitry Ulianov como zar, en su línea característica, de una gran voz, musicalidad y gran interpretación. La zarina .de Venera Gimaedeva, correcta pero sin grandes alardes, Los  zarévich Sergei Skorokhodov y Alexey Lavrov simplemente correctos sin ningún brillo al igual que el resto de los cantantes a excepción del astrologo de Alexander Kravets que subió el tono del elenco.

El público frío, pues no es una obra brillante y solo una buena escenografía y una gran interpretación orquestal y coral salvó del abismo.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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LA TOURNÉE DES PUCES PASÓ POR PARÍS

 

Los ingeniosos carteles de Karma Teatro anunciando La tournée des puces en la universidad habían despertado la curiosidad de estudiantes y profesores. Luego, fue para ellos todo un descubrimiento: la sucesión dinámica de las pulgas gestuales, la perfecta integración de vídeos y músicas, la actuación plena y entera del dúo Carmen Ruiz-Mingorance y Cristina Carrascosa Vega.
Escenificar las pulgas dramáticas de José Moreno Arenas requiere mucha exigencia en la preparación física y mental, supone un total dominio del hacer sobre el escenario. Tanto Carmen Ruiz-Mingorance como Cristina Carrascosa Vega demostraron poseer tales virtudes y lograron crear un universo prescindiendo de cualquier decorado; su perfecta complicidad en el escenario del Auditorium se llevó la adhesión y la participación del público, quebrando así la famosa cuarta pared.

De hecho, era un auténtico reto actuar ante un público de estudiantes poco avezados a la realidad del teatro contemporáneo, y menos todavía con una propuesta tan alternativa y novedosa como es la de José Moreno Arenas, en la que sin más se pasa del texto al gesto. Carmen Ruiz-Mingorance y Cristina Carrascosa Vega superaron tales dificultades como excelentes profesionales.

La puesta en escena de La tournée des puces evidenció que este teatro singular de José Moreno Arenas se presta perfectamente al encuentro con un público universitario. La atención prestada tanto al juego de las actrices como a las reacciones de los espectadores, me permitió comprobar hasta qué punto el feeling entre ellos era patente, cómo los estudiantes se mostraban ora impactados, ora conmovidos por El payaso, cómo también se reían con Las gafas. Si Carmen supo seducirlos y conmoverlos con La cantante, Cristina los dejó a todos deslumbrados con La gata.

Huelga decir pues que el público quedó totalmente conquistado por la original propuesta del dramaturgo español; su teatro mínimo, de trazas indigestas y subversivas, es más necesario que nunca, pues ayuda a nuestra sociedad a pensar. Los largos aplausos al concluir el espectáculo La tournée des puces confirmaron ampliamente la validez de la dramaturgia de José Moreno Arenas, de su necesidad ética y estética.

 

Espectáculo: La tournée des puces, compuesto por las obras La gata, La cantante, La noticia, El progreso, El exhibicionista, Las gafas, El payaso y El rifirrafe

Autor: José Moreno Arenas

Compañía: Karma Teatro

Directoras: Carmen Ruiz-Mingorance y Cristina Carrascosa Vega

Intérpretes: Carmen Ruiz-Mingorance y Cristina Carrascosa Vega

Escenografía: Carmen Ruiz-Mingorance y Cristina Carrascosa Vega

Luz y Sonido: Juan de Dios Martín

Vestuario y Atrezzo: Carmen Ruiz-Mingorance y Cristina Carrascosa Vega

Ambientación musical: Carmen Ruiz-Mingorance y Cristina Carrascosa Vega

Diseño Gráfico: Cristina Carrascosa Vega

Gerencia: M.ª Dolores Rodríguez

Producción: Karma Teatro

Lugar: Auditorio BU Georges Perec (Université Paris-Est Marne-La-Vallée, Francia)

Fecha: 3 de mayo de 2017

 

Claudie Terrasson - Catedrática de Literatura española contemporánea - Université Paris-Est Marne-la-Vallée

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VIENTOS DE LEVANTE: PARA DEJARSE LLEVAR

 

Hay en Vientos de Levante una bonita confusión de la que salen cosas. Cosas necesarias para desatascar una situación que parece sin salida y seguir adelante. Cosas buenas después del alboroto causado por el viento levantisco, que hace revolotear las faldas y hace que las cabezas se renueven, aunque sea para enturbiarse un poco más. No hay soluciones fáciles a los problemas del existir pero sí mucho arrojo a la hora de afrontar las situaciones nuevas -y eternas- por parte de estas tres mujeres guapas, con ganas y energía para dar y tomar, y de estos dos pobres hombres que aparecen maltrechos, como si les hubiera pasado una grúa por encima, pero que no se cansan nunca de pedir ayuda, aunque sea a través del piropo más trillado (¿será esto políticamente incorrecto?).. 

He aquí la sinopsis: “Es verano en la bahía gaditana. Ainhoa, una escritora que atraviesa una crisis personal, viaja por vacaciones para visitar a su amiga Pepa, una psicóloga que desarrolla su trabajo en una casa hogar de enfermos mentales y en el área de cuidados paliativos de un hospital, donde conocerá a Sebastián, enfermo de ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica). Durante unas semanas, nuestras protagonistas compartirán experiencias marcadas por varias realidades: la frágil frontera (o el cruel muro) que nos separa de la locura y afrontar la muerte como algo natural y cercano que acabará por ganarnos la batalla pero que nos deja de tregua la posibilidad de exprimir la vida al máximo y hasta el final.”

Mucha diversión y muchas ganas de abrir caminos hay en estos Vientos de Levante, que hasta el nombre lo tienen bonito. Un gran trabajo actoral, un texto divertido en el genuino sentido de la palabra, y la escena te consigue trasladar a la Bahía. A mí me tocó especialmente la fibra la reivindicación de una vida mediocre. Es una idea que resuena con fuerza cuando una de las mujeres le dice a la recién llegada, rebosante de salud pero que no acaba de encajar "de lo suyo", que no tiene derecho a estar mal porque  hay gente que lo tiene mucho peor y lucha. "Bueno, pues yo reivindico mi derecho a tener buena salud y encontrar mi vida desastrosa".  

Me gustó Vientos de Levante y salta a la vista que no sé decir muy bien por qué. Es lo mejor que se puede decir de una obra de arte.

 

Texto y dirección: Carolina África.

Iluminación: Luz E.T.

Escenografía: Almudena Mestre

Espacio sonoro: Nacho Bilbao

Vestuario: Carmen Mestre
Distribución: GG distribución escénica

Reparto: Tringo Gómez, Carolina África, Paola Ceballos, Jorge Mayor y Pilar Manso.

Una producción de La Belloch Teatro

Fechas: Del 4 al 19 de mayo de 2017.De jueves a sábados 20:00 h. Domingos 19:00 horas

Teatro Galileo

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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LA TERNURA. UN DELICADO HOMENAJE A LA COMEDIA

Érase una vez una reina llamada Esmeralda, que tenía dos hijas, las princesas Salmón y Rubí…

Nuestro cuento empieza en Alta Mar, y en medio de un gran temporal... Las tres mujeres viajan con la Gran Armada, por mandato de Felipe II...

Pero la reina Esmeralda, tiene un plan, (ella siempre tiene un plan... nos recuerda a alguien)... Harta de que los hombres le impongan su voluntad, ha decidido usar su magia, para provocar una tempestad que hunda la gran Armada, y así poder escapar,  hasta una pequeña isla desierta.

Su plan es fundar con sus dos hijas, una república de mujeres... El problema es que en esa isla ya vive un leñador, que hace años huyó de las mujeres, y se instaló allí, con sus dos hijos…   Al descubrirlo, ellas se disfrazarán de soldados españoles, para mantener su identidad oculta.

La naturaleza jugará, y ganará su baza…  Se iniciará un baile de confusiones, entre los leñadores, que creen sentir inclinación hacia esos hombres, y las princesas, que ansiosas por caer en los tiernos abrazos de los leñadores, desean desvelar que son mujeres…

El escenario, desnudo, está cruzado en diagonal por unos cortinajes, que recuerdan los arcos de una Iglesia, y que sirven de foro, por donde salen y entran los protagonistas… Serán las palabras las que nos describan lo que los personajes ven, y nuestra imaginación recreará el cuadro... El barco sacudido por el oleaje, la tormenta que destruye la armada… La isla, con sus bosques, sus claros, las plantas, las flores, la fauna que se hace oír… Las cuevas, donde se refugian, el volcán dormido, que corona la montaña…

Alfredo Sanzol ha elaborado un texto fresco, moderno   que juega con el lenguaje, (hay que estar alerta para no perder detalle), con los clásicos, con la filosofía, con la poesía, con los equívocos, rizando el rizo de los errores, disparates, dislates, despropósitos… Con guiños al cine, al comic… (Pero no queremos desvelar sorpresas)… Y fiel a la tradición, incluye canciones populares, que arrancan risas y aplausos…  Y para colmo, dirige la acción con soltura, con tino…

 Con permiso del clásico, Sanzol tiene por naturaleza, y además ha tomado prestado de Shakespeare, (de las más divertidas e inteligentes de las comedias shakespearianas), los dones para construir una nueva comedia.

Y la guinda al pastel, la ponen los actores que dicen sus textos con desparpajo, e interpretan sus caracteres con talento…  Aunque declaro mi debilidad, (que viene de lejos)… por Paco Déniz.

Como diría el bardo ingles "Cuanto más grande es la prueba, más glorioso es el triunfo"

 

LA TERNURA, de Alfredo Sanzol

Reparto:

El Leñador Verdemar   Paco Déniz  

La Reina Esmeralda   Elena González 

La Princesa Salmón   Natalia Hernández  

El Leñador Azulcielo   Javier Lara  

El Leñador Marrón   Juan Antonio Lumbreras  

La Princesa Rubí   Eva Trancón 

Ficha Artística

Texto y dirección Alfredo Sanzol

Espacio escénico y vestuario Alejandro Andújar

Iluminación Pedro Yagüe

Música Fernando Velázquez

http://www.teatroabadia.com/es

 

Titania  

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LOS ESCLAVOS DE MIS ESCLAVOS: UN CÓCTEL EXPLOSIVO

 

Unas imágenes proyectadas al fondo del escenario nos recuerdan los horrores de un conflicto bélico, y nos sitúan en las montañas de Afganistán.

En la obscuridad surge una figura, un hombre, desarrapado, envuelto en andrajos, está encadenado… pero dispuesto a vencer la adversidad… Se convence de que debe hablar consigo mismo, para mantenerse cuerdo. Se impone la disciplina de leer, aunque sólo tiene la Biblia y el Corán. Se obliga a hacer ejercicio para mantener a su cuerpo en forma… Bromea sobre su sino, se ríe de sí mismo… Deja una puerta abierta a la esperanza…

Su único contacto con el exterior, es una mujer cubierta por un burca, que le lleva agua y alimento, que ignora sus llamadas, sus intentos de comunicarse, de tener información.

Unos meses después tendrá un compañero, alguien con quien hablar, de quien cuidar, y que le cuidará… Llegará un tercer prisionero, una mujer que posee información. 

Los tres intentarán sobrevivir a pesar de sus miedos, en compañía, con compasión, con toques de humor, de filosofía, de poesía, en una cueva en la que apenas ven el sol.

En un escenario desnudo, envuelto en sombras, el tiempo, la acción, avanzan, con fundidos a negro, con el curso de las conversaciones de los tres cautivos. Tres personas que han ido a Afganistán intentando ayudar, queriendo ayudar, y han acabado rehenes de alguna de las muchas guerrillas…

Al final también conoceremos el punto de vista de la mujer afgana, lo que ella piensa de los forasteros, de los extranjeros, de quienes han llevado la guerra, la miseria, la desesperanza a su país.

Un texto penetrante, cálido, una dirección ágil, certera, un interpretación sólida, sensible son los ingredientes de esta afinada, medida receta teatral.

Cada escena nos va perfilando el cuadro, dibujando los entresijos de la geopolítica, de los negocios, de los intereses creados, los ideales, las pasiones… al fondo de la escena, detrás de la escena… componiendo un Coctel Explosivo…

Los diálogos se suceden rítmicos, lanzándonos preguntas, ráfagas que nos explotan en la cara, calando en nuestro corazón.

 

Los esclavos de mis esclavos de Julio Salvatierra

Reparto: ANIK: Elvira Cuadrupani - AMINA.  Inés Sánchez - ISMAIL:  Älvaro Lavín - ROBER: Fran Cantos

Equipo creativo

Texto: Julio Salvatierra

Dirección: Álvaro Lavín

Espacio escénico: Meridional Producciones

Espacio sonoro: Alberto Granados

Iluminación: Luis Perdiguero

Vestuario: Lupe Valero

Diseño gráfico: Marianna Obregón

Vídeo y Dirección técnica: Julio Salvatierra

Realización técnica: Ignacio de los Ríos

Producción: Meridional Producciones

www.meridionalproducciones.com  - http://www.teatroscanal.com

 

Titania  

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TEATRO DE LA ZARZUELA: LA GATITA BLANCA Y ENSEÑANZA LIBRE

 

En la postguerra española, los  espectáculos de corte cabaretero o revisteril, sufrían una censura desmesurada, y al final todos ellos se ceñían a un argumento muy simple, de contenido picaresco con un alarde de coreografía, plumas mallas y chascarrillos, muy del gusto de un determinado tipo de espectador. Ese es el resultado que se rememora en el estreno en el Teatro de la Zarzuela, de una versión libre de La gatita blanca y Enseñanza libre, obras de género chico de Gerónimo Giménez y Amadeo Vives, a la que se les ha cambiado el libreto hablado, y se han convertido en una sola obra, conservando los números musicales intactos y añadiendo música en función del desarrollo de la acción. Con gran sorpresa escuchamos fragmentos de La pantera rosa de Mancini y Lucevan l´stelle de Tosca, pero con un interés humorístico, lejano al origen de esta música, añadido a fragmentos de otras zarzuelas. Las referidas modificaciones al libreto se deben a Enrique Viana, director artístico de la obra, experto en la creación de textos irónicos, que en este caso nos acercan a esas revistas de postguerra, pero con un contenido  evidentemente más moderno aunque en la misma línea de intención.

La escenografía, excelente, invierte los espacios de tal forma que el escenario es el patio de butacas, mientras que el público se sitúa en butacas colocadas en el escenario, además de los pisos superiores. Se crea así un ambiente cercano a las salas de fiesta donde antaño se ofrecía este tipo de espectáculos.

El resultado es brillante, y constituye una forma más de acercar el Teatro de la calle Jovellanos a un público diferente que en un momento dado enlace con el género lírico español.

El reparto es de lujo; en él destacaremos el buen hacer interpretativo y coreográfico de Cristina Faus, a lo que se añade su prodigiosa voz. Gurutze Beitia y Maria Jose Suarez, apartadas de sus ámbitos de interpretación, pero con resultados eficaces. Muy bien el todoterreno Ángel Ruiz, capaz de representar a Lorca, cantar a Miguel de Molina y ser un perfecto conquense. El resto se desenvolvió igualmente bien, entre tanto movimiento coreográfico, dirigido con gran brillantez por Nuria Castejón. Capítulo aparte merece el comentario de la cantante Roko, que cantó con micrófono, como es normal en una estrella que se supone que representa a una diva de sala de fiestas y que completó una notable actuación actoral aunque quizás su voz, versátil como ya viene demostrando, no se adaptó al papel de la Gatita, entre otras cosas porque la ecualización especialmente al principio, fue realmente deficiente.

La orquesta dirigida por Manuel Cove, contribuyó perfectamente al espíritu de la representación. Bien también el coro.

El público aplaudió con ganas, entendiendo que no habían visto una zarzuela sino una autentica revista musical, muy bien llevada y que en ningún momento aburre. Parece que de alguna forma el regreso al pasado ha sido un éxito.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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UN HOMENAJE A GINASTERA Y LAINEZ: BOMARZO EN EL TEATRO REAL

 

Una obra, considerada por muchos como maestra, de Mújica Laínez, Bomarzo,  sirvió de libreto, realizado por él mismo, para la ópera del mismo nombre de Alberto Ginastera, estrenada en 1967. El tratamiento narrativo, algo confuso, ya que de por sí la novela lo es, se realiza en un flash-back, en el que cuesta entender la relación entre los personajes, a excepción de la relación con la abuela asesina, que limpia el camino para conseguir que su nieto, Pierfranchesco Orsini, sea señor de Bomarzo. El autorehazo de sí mismo por su aspecto físico preside la obra, y explica en gran medida sus motivaciones. El segundo acto es de alguna forma el que condensa la obra, con esa cadena de muertes que envuelven al personaje y les convierte en sus monstruos a lo largo de toda la obra y que sugieren la construcción propiciada por Orsini, de su  Parque  de los monstruos de Bomarzo y que tanto influye estéticamente en la dirección artística de la opera, de Pierre Audi y escenografía de Urs Schöenmaum, con profusión en ocasiones reiterativa, de imágenes en video, con tendencia a lo macabro.

La música es una amalgama de estilos, en los que en conjunción con lo melódico, Ginastera aborda el dodecafonismo que si bien en la interpretación orquestal, plagada de percusión, resulta interesante, en lo vocal, lo convierte en un permanente recitativo en el que muy ocasionalmente aparecen líneas melódicas.

Los cantantes abordaron con profesionalidad esta compleja partitura de canto. Muy bien John Daszak con un más que correcto castellano y Nicola Beller Carbone como Julia Farnese, sin olvidar la notable Pantasilea de Milijana Nikolic.

Muy bien la orquesta bajo la  dirección musical de David Afkham, gran protagonista de la noche.

El público reaccionó de formas muy distintas. Una parte se salió en el entreacto y el resto aplaudió, aunque comedidamente, especialmente a Afkham y a Daszak.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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USTED TIENE OJOS… DE AMAR EL TEATRO

 

Se enciende la luz, y descubrimos, en el centro del escenario, a un señor bajito, poquita cosa, que garabatea en unas cuartillas… Es la representación de Jardiel Poncela en un Madrid de postguerra, desde este siglo XXI…

Jardiel batalla,  argumenta con una criada, que se burla de los trabajos del autor, (porque le parece que trabajar es otra cosa), de los insólitos problemas del autor, que prepara una versión de su obra, Usted tiene ojos de mujer fatal, para convertirla en un Radio-Teatro, que no despierte las sospechas de los censores...

Los protagonistas se lanzan frases chispeantes, juguetean, enredan con las palabras, con los dobles sentidos… Como son dobles sus caracteres, sus roles… porque el juego del teatro, dentro del Teatro, los pone en la piel de los seres reales que rodean al autor, pero también los coloca en los zapatos, de los personajes que él ha creado. Es el homenaje que le rinde Ramón Paso a su bisabuelo. Una mirada de Amor, sin H, a su Teatro… con Humor, con muchas Haches…

Tras esa apariencia de humorismo jovial, trivial, absurdo, entrevemos el hambre, la miseria, el estraperlo, las persecuciones políticas o morales, los crímenes sectarios, de la España de Postguerra… Vislumbramos el sempiterno desencanto del autor, Jardiel Poncela, porque unos le persiguen por rojo, otros le tachan de facha, y la crítica, ignora o desprecia su obra…

Y por supuesto, percibimos los desengaños amorosos, esas historias de amores y desamores, que sufrió el hombre, Enrique… Ya dijo el autor que,  El amor es como las cajas de cerillas, que desde el primer momento sabemos que se nos tiene que acabar, y se nos acaba cuando menos lo esperamos” .

El público actual, celebra  con risas, los diálogos, las ocurrencias, la vis cómica de los actores, la agudeza en la transformación de los personajes, el gracejo de los cambios de registro… Premia con aplausos el final de las escenas… Ya sabemos que el público siempre ha amado a Jardiel.

Y  el contento del público va de boca en boca, por todo Madrid, en este mayo de 2017… Amigos y familiares recomiendan a sus allegados, que vayan a ver a esta Mujer Fatal, antes de que se agoten las entradas, o de que levante el vuelo, buscando otros escenarios.

 

USTED TIENE OJOS DE MUJER FATAL... EN LA RADIO

De Enrique Jardiel Poncela y Ramón Paso

Intérpretes (por orden alfabético)

Juan Carlos Talavera

Ana Azorín

David Zarzo

Inés Kerzan

Carlos Seguí

Ángela Peirat

 

Producción ejecutiva Paso Azorín Teatro

Vestuario Sandra Pedraz Decker

Ayudantes de dirección Blanca Azorín, Daniel San Miguel

Dirección Ramón Paso

 

www.teatrofernangomez.com

 

Titania  

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EN LA ORILLA: SIN REMEDIO NI ESPERANZA

 

El hombre es lo peor de la creación, un experimento fallido, tal es la premisa de la que parte En la orilla, obra de teatro basada en la novela homónima con la que Rafael Chirbes (Tabernes de Valldigna 1949-2015) ganó el Premio Nacional de Narrativa en 2014, también el de la Crítica.

No hay riqueza inocente”, dijo su autor, pero la pobreza tampoco lo es en absoluto, y en la obra, los pobres se dejan querer mientras puedan sacar algo de los ricos, a los que consideran medio idiotas, pero en cuanto se les tuerce el designio (negocio),

ahí te pudras y se comprende: que ellos van a lo que van, y a lo que van les queda tan lejos (hacerse con los mandos de un mundo de explotación ciega y sorda), se ve que por el camino han perdido hasta las formas edulcoradas que en ellos despierta la visión del bienaventurado dinero. Quedan retazos de poesía, aunque sea falsa y altisonante, luego desmentida por las formas y mezclada con tacos de raigambre hispana, los juramentos más feroces que dicta el afán de una revancha que no llega: “Me cagoen… (lo más sagrado)” y que dejan al público como anonadado y con el alma desierta a lo que llegue.

Luego está el guerracivilismo que -según la función- sigue vivo entre nosotros como un cáncer que sólo esperaba la crisis para salir, como si ésta, con la renovada lucha de clases, reavivara unas cenizas y unos exabruptos cainitas que ya creíamos superados. ¿Esto es alarmismo o vacuna? ¿Será así de negativa la novela? Habrá que leerla. Sé que Chirbes fue un descubrimiento de Carmen Marín Gaite, y a la vista está que la función hipnotiza aunque peque a veces de altisonante y chillona.

Recuerda mucho a Nada que perder, que triunfó tres temporadas en La Cuarta Pared, y a la vista está, también promete. Aquí no hay piedad, ni salida, ni pensiones para los viejos y, entre el público entregado, no se mueve ni un rosario, pero repito: ¿De verdad no hay salvación? Supongo que el teatro tiene que extraer lo esencial y mirar hacia el futuro incierto de las cifras imposibles que, desde hace tiempo, oímos decir que no cuadran.

En la orilla, se habla de todo: los ricos, a lo de siempre: cazan para desestresarse, hablan de implantes dentales mientras saborean showcookings, asisten a catas de vino; los pobres se conforman con pescar a río revuelto, sin catas ni añadas de que presumir, pero no se salva ni el caballo del bueno. Hablan de la crisis, y en ella, los pobres viejos sin dignidad ni pensiones se llevan la peor parte. En este sentido la obra también puede ser, a la vez que profética, reaccionaria: “no sabemos lo que tenemos”.

Lo que sí puedo afirmar es que es un texto trepidante con siete actuaciones gloriosas que se lanzan a la cara de los invitados de postín (¿Habrá captado alguno la indirecta?) porque “hay que comer a diario y eso sólo lo aprendes cuando eres pobre.”

 

Reparto (por orden alfabético) Sonia Almarcha, Marcial Álvarez, Rafael Calatayud, Adolfo Fernández, César Sarachu, Ángel Solo, Yoima Valdés.

Equipo artístico:

Rafael Chirbes (Texto),

Adolfo Fernández y Ángel Solo (Adaptación)

Adolfo Fernández (Dirección),

Emilio Valenzuela (Escenografía),

Pedro Yagüe (Iluminación),

Miguel Gil Ruiz (Música y sonido),

Blanca Añón (Vestuario),

Sergio Parra (Fotos)

Coproducción Centro Dramático Nacional, K Producciones, La Lavana / Diputación de Valencia y Emilia Yagüe Producciones

Horarios: 19 de abril al 21 de mayo de 2017

Horario: martes a sábado a las 19:00 horas y domingo a las 18:00 horas

Sala Francisco Nieva (Teatro Valle-Inclán)

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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PREFIERO QUE SEAMOS AMIGOS: LA AMISTAD COMO DESIERTO DEL AMOR

 

El 20 de abril se estrenó en el Teatro La Latina de Madrid Prefiero que seamos amigos, una comedia francesa con Lolita Flores y Luis Mottola de protagonistas únicos y, como en cualquier dramón español de amor y desamor que se precie, por muy francés que sea su autor, si la una es fuego y agua el otro, la pareja está servida. Lo cierto es que la comedia está tan bien traducida y adaptada a nuestra particular idiosincrasia televisiva, que no puede comprendernos mejor, pero de romántica no tiene nada. Y subrayo lo de televisiva y tacho lo de romántica porque hay parcelas de la realidad española, sobre todo en lo tocante a la actualidad televisiva, que uno puede imaginar que ocurren "tabique con tabique" en la casa de al lado y que cualesquiera de nuestros vecinos la están viendo en la pantalla. Tanto humor y tan bien construido que salta por los aires con una precisión a la que sólo la televisión nos tiene acostumbrados.

Porque bajo un título tan banal que más no se puede (Prefiero que seamos amigos: ¡cuántas veces hemos dicho u oído la frasecita!) lanza unas verdades tan grandes con tal humorístico descaro que parecen recién sacadas de nuevo cuño, poniendo al descubierto los tópicos ya consagrados en lo que se refiere a la guerra de los sexos y llenando de sorpresas agridulces la tarta de la amistad consolidada por los años de uso y abuso. Estamos ante la pareja formada por dos amigos, tan cercanos y tan cómodos en la mutua compañía, que creen conocer todo el uno del otro, de manera que cuando uno de ellos quiere cambiar las reglas del juego y pasar a otro nivel, el otro descubre que no conoce absolutamente nada de su amigo porque está totalmente cegado y es incapaz de ver más allá. Y viceversa. Aquí está servida la comedia. Uno busca algo más pasional que el sofá, la peli y una pizza en compañía de su amigo charlando e intercambiando historias de conquistas, lo que no imaginamos es de cuál de los dos se trata.

En cuanto a los dos protagonistas, ambos se diría que estaban hechos para esos papeles: Mottola con su despreocupación aparente y su pasotismo de mantenido, Lolita con ese sentimiento desgarrado que pone en todo y que le hace arrancarse por la copla en un par de ocasiones porque las palabras ya no bastan para expresar todo lo que ella siente, "que no cabe en ese cuerpo", y entre ellos se da el desconcierto más grande tapizado de humor que hace estallar la carcajada del espectador y también a veces la de ellos, como si dijeran: "¿Pero a qué he tenido que decir yo esto, es que acaso estoy hablando de mí mismo?"

Lo mejor para mí, el momento culminante, es cuando ella le retira la cena a la que le tiene acostumbrado en ese plan tan drástico que se ha propuesto llevar a cabo de "si no A, no B", o todo o nada: "Ah, ¿que no aceptas mi propuesta? Pues se acabó la mozzarella con el salmón". Fuera todo, bravo, aunque esto se podía haber llevado todavía más lejos a costa de otras escenas. Sin embargo, como en los dramas clásicos, será algo muy inesperado y externo a la escena lo que llevará a la pareja de amigos a un inesperado entendimiento. ¿Cómo acabará su historia después de tan larga travesía del sofá como desierto?

Prefiero que seamos amigos (Je préfère qu’on reste amis) es una comedia romántica de Laurent Ruquier estrenada en enero de 2014 en el Théâtre Antoine y que en dos temporadas cosechó más de 5,1 millones de espectadores.

 

Texto de Laurent Ruquier

Versión de Tamzin Townsend y Chema Rodríguez-Calderón. 

Reparto: Lolita Flores y Luis Mottola

Dirección: Tamzin Townsend. 

Diseño de escenografía: Ricardo Sánchez Cuerda

Iluminación: Felipe Ramos

Vestuario: Gabriela Salaberri

Producción de Jesús Cimarro para Pentación.

Fechas: Del 20 de abril al 25 de junio de 2017 en el Teatro La Latina de Madrid.

Fecha de la función comentada: 21 de abril de 2017

 

    Nunci de León    Nunci de León  

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SHAKE: UNA REFLEXIÓN TEATRAL, DELICIOSAMENTE DIVERTIDA

 

Llegamos a una playa, la Playa en la que naufragaron los gemelos Viola y Sebastian. Una hilera de casetas, es todo lo que necesita Dan Jemmett para reconstruir Noche de Reyes

En la primera caseta, un inglés de cierta edad, con aire filosófico, peculiar,  escucha música en un viejo tocadiscos, y cuenta chistes en español… un señor va al doctor y dice… Es el Bufón.

Su música servirá como hilo conductor, y narrativo de la trama… los personajes cantan, bailan, y los versos vuelan…

La segunda parece el camerino de una diva. La bella Olivia se acicala para representar todos sus roles, hermana afligida, amada desdeñosa, astuta enamorada,  amante apasionada, seductora…

La del borrachín Sir Andrew, está llena de botellas vacías…

Malvolio nos recuerda a un Peter Seller, que es a la vez, payaso, memo y mimo histriónico…

Orsino, asistido por Cesario, se prepara para su papel de galán desesperado,  mientras canta baladas de amor despechado…

Porque nuestra fábula nos habla de amores, filial, romántico, imaginario, iluso… Al mismo tiempo que refleja nuestra condición humana,  la tendencia de unos a la tristeza, a la melancolía, a los goces sin freno del placer de otros, o la rigidez por el orden y el deber.

Hay mucho humor, pero también hay tragedia y dolor porque los protagonistas han perdido a sus padres, a sus hermanos, o creen haberlos perdido.

Como en toda comedia de equívocos, los actores mutan de personaje, de personalidad, con un simple cambio de tocado… Viola que pretende ser Cesario, con un sombrero se transfigura en su gemelo Sebastian…

Estas trasformaciones se hacen a la vista del espectador, es parte del juego… La troupe es tan exigua que Sir Andrew dialoga con un sir Toby, que es una marioneta, sentada sobre sus rodillas… Y han tenido que eliminar el papel de la criada…

Y es que como dijo el propio Shake-speare… El mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres son meros actores… y pueden representar muchos papeles…

La gracia, los guiños prestados del cabaret, del circo, de los trucos de magia, del cine mudo, nos conducen con vivacidad por los actos, las escenas… Los errores, equívocos, malentendidos, navegan a favor del viento, y arribamos a la playa, en un delicioso desenlace, feliz, a pesar de todos los desastres, dolores o desengaños.

Un exquisito presente, rescatado por el Festival de Otoño a Primavera. Hacemos votos por la buena salud, y larga vida del FO.

 

SHAKE en Teatro La Abadía

Autor: William Shakespeare

Director: Dan Jemmett

Escenógrafos: Dan Jemmett y Denis Tisseraud

Reparto:

Vincent Berger (Sir Toby y Sir Andrew),

Delphine Cogniard (Viola y Sebastián),

Valérie Crouzet (Olivia)

Antonio Gil Martínez (Orsino y Malvolio)

Geoffrey Carey (Feste)

http://www.madrid.org/fo/2016-2017/

 

Titania  

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Mr. Pùntila e il suo servo Matti, de Bertolt Brecht, en el Teatro Arena del Sole de Bolonia

 

Desde sus primeras obras Bertolt Brecht se distancia del teatro expresionista de su época, que se ocupaba principalmente de los contrastes intergeneracionales, para interesarse de las dificultades del hombre en la sociedad. Fue precisamente la ciencia sociológica emergente la que lo acercó al marxismo. En esta obra, que puede considerarse una comedia popular finlandesa, se nota el influjo de su estancia en el país nórdico, donde se había refugiado tras haber pasado por Dinamarca, Suecia y Noruega huyendo de la ocupación nazi. Escrita en 1940, se estrenó en 1948 en Zúrich y el año siguiente inauguró la primera temporada del Berliner Ensemble.

Como en El alma buena de Szechwan encontramos el conflicto entre honestidad inoperativa y desorden social. El gran terrateniente Pùntila parece ser persona honrada sólo cuando está completamente ebrio: entonces revela sentimientos humanos y parece comprender los verdaderos valores de la vida, pero su honestidad es intrascendente, porque sus siempre aplazadas decisiones positivas se desvanecen, cuando vuelve a estar sobrio. Brecht quiere demostrar aquí que los contrastes de clase no se eliminan bebiendo en compañía y con las promesas de eterna amistad.

El montaje del Teatro del Elfo está bien estructurado, aunque la primera parte hubiera podido ser más concisa. Empieza como teatro musical de calle con redobles de tambores, música de Paul Dessau y arreglos de Matteo de Mojana, que también toca el acordeón y la guitarra según el momento. Después la historia se desarrolla a través de escenas intercaladas por breves cuadros musicales. El primer telón translúcido tiene estampado un gran billete de la moneda del país Puntiland, y se abre para dejar ver cuartos de suino colgados, sacos llenos de dinero de varias divisas y, al lado de un texto brechtiano en alemán, dos enormes estampas del despiece de una canal bovina. Al fondo una pantalla donde se proyectan los títulos de las diferentes escenas y cielos nocturnos, a veces con luna llena. Adecuado al escenario el vestuario de Gianluca Falaschi y perfectas las luces de Nando Frigerio.

El reparto es de altura: todos los actores demuestran gran oficio, desdoblándose algunos en diferentes personajes. Ferdinando Bruni, que es también el traductor de la pieza, es un Pùntila despótico o amigable según la cantidad de licor ingerida. Dueño del escenario, se mueve en frac siempre con agilidad e impecable actuación, transmitiendo la misma ambigüedad de otros protagonistas brechtianos, variantes del doctor Jekyll y Mister Hyde. Muy convincente también Umberto Petranca en el papel del diplomático tonto y endeudado que el Pùntila sobrio quiere imponer como novio a su hija. Luciano Scarpa es un perfecto Matti, el chofer de Pùntila, portador del mensaje de Brecht, que intenta que su señor no haga promesas que no mantendrá cuando vuelva a estar sereno. Tiene plena conciencia de su situación, de la de sus compañeros y de la inutilidad de intentar cambiar las cosas. No se hace ninguna ilusión porque conoce la arrogancia y los abusos de los ricos y su manera de embaucar a los pobres. Por eso no muestra sorpresa cuando en la celebración del noviazgo de su hija, Pùntila echa rudamente a las cuatro chicas del pueblo a las que había prometido matrimonio (perfectas y divertidas en la actuación y en el canto Ida Marinelli, Corinna Agustoni, Carolina Cametti y Francesca Turrini). Tampoco se alegra del ofrecimiento de la mano de su hija, una vivaz y sensual Elena Russo Arman, objetando sabiamente que no es adecuada para él, y abandona a su dueño como los demás en una acertada escena final, donde todos los criados dejan a Pùntila, saliendo en fila india. Espectáculo muy interesante que mejora sensiblemente en la segunda parte con ritmo más sostenido. Repetidos aplausos y ovaciones a todos los actores. 

Dirección y escenografía: Ferdinando Bruni y Francesco Frongia

Bologna, 2 de abril de 2017

Teatro Arena del Sole

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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EXCELENTE RODELINDA EN EL REAL

 

Un estreno en España llega al Teatro Real, en coproducción con el Liceu, La Ópera de Frankfurt y la Ópera Nacional de Lyon, se trata de Rodelinda de Haendel, que ya se ofreció en versión concierto en el Auditorio Nacional y en el Arriaga de Bilbao. Después de la magnífica Billy Budd pensábamos que poco quedaba ofrecer en la temporada a lo que a calidad se refiere, sin embargo Rodelinda queda a la altura de la obra de Britten, en todos los aspectos, montaje, dirección musical, también de Bolton y elenco, sobresaliente en algún cantante y muy homogéneo en general dentro de un buen nivel.

La obra de Haendel es musicalmente intachable, con un libreto dentro del clasicismo más absoluto, que va desde la mitología griega pasando, en algún aspecto, por el Hamlet shakesperiano hasta Juego de Tronos.

Rodelinda representa la figura de la mujer fiel a su marido, rey derrotado y supuestamente muerto, que defiende a su hijo y desprecia al nuevo rey hasta que en un final feliz aquel recupera el trono. También tenemos a otro personaje Garibaldo con un ligero tufillo a Yago. Claus Guth, el director de escena, compone un montaje espectacular con una casa giratoria en la que se van sucediendo las diferentes escenas con una agilidad y claridad que casi parece un thriller, en el que el hilo conductor es Flavio el hijo de Rodelinda, que si bien no canta está presente en toda la obra y a través de sus dibujos, proyectados magistralmente sobre la casa nos va dando su impresión como si fuera un flashback de sus recuerdos, de todo lo que acontece, sus miedos y su visión de cada personaje. Un autentico acierto del regista alemán.

La orquesta, con algún instrumento barroco, impecable. Una magnifica dirección del titular del Real Ivor Bolton, especialista en barroco, que estuvo además muy pendiente de los cantantes, apuntando las entradas y respetando el volumen para no tapar las voces.

El elenco, como ya hemos dicho, muy homogéneo, en el que destacó sobre todo el contratenor Bejun Metha, en el papel de Bertarido, con una interpretación dramática y vocal excelentes, facilidad para las agilidades y un excelente fraseo. Lo mismo puede decirse de otro contratenor, Lawrence Zazo en su papel de Ununlfo. Bien la soprano Lucy Crowe como Rodelinda, aunque algunas agilidades no quedaran muy correctas y algunos sobreagudos estuvieran chillados. Bien también Sonia Prina como Eduige. Poco brillante el tenor Jeremy Ovenden y realmente flojo el barítono bajo Umberto Chiumo, con dificultades en las agilidades y en el fraseo. Cabe destacar la gran interpretación actoral de Fabian Augusto como Flavio.

El público reconoció la calidad de la representación y la buena labor de orquesta y elenco, con aplausos prolongados y bravos.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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LA RENOVACIÓN DE LA ZARZUELA EN UNA GRAN PRODUCCIÓN

 

La renovación de la lírica española llega a su máxima expresión en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, en dos obras del género chico, Chateu Margaux y La viejecita, ambas del maestro Fernández Caballero, en una producción del Teatro Arriaga de Bilbao, el Teatro Campoamor de Oviedo y el Festival Grec de Barcelona, bajo la dirección escénica de Lluís Pasqual y musical de Miquel Ortega.

De la primera de ellas se elimina totalmente la referencia al libreto original y se reconvierte en el  concurso radiofónico  Camino a las estrellas, en el que dos cantantes finalistas, compiten para ser elegido como intérprete del anuncio radiofónico de navidad del vino catalán Chateu Margaux. Los números musicales de esta obra se interpretan en el estudio de radio, para así obtener el preciado galardón y son dos finalistas Angelita y Manuel Fariñas, magníficamente interpretados Ruth Iniesta y Emilio Sánchez. Todo ello aderezado con los comentarios del locutor, muy bien interpretado por Jesús Castejón,  que con fina ironía nos sitúan en los años 50, en pleno apogeo del nacional- catolicismo del régimen de Franco. Finalmente la ganadora, Angelita, interpreta el famoso vals  Chateu Margaux.

Muy conseguido tanto el decorado del estudio radiofónico, como el ambiente en el que se vive el concurso, aderezado por los anuncios comerciales de la época, deliciosamente interpretados por dos cantantes del estudio.

La segunda de las obras, La viejecita, también se inicia en el estudio aunque en este caso respetando la casi totalidad del libreto, con cantantes que en la obra se definen como  coro militar, para pasar a continuación en una alarde de transformación escénica, a la fiesta en el palacio del Marqués con una espectacular escenografía palaciega, donde se producen situaciones verdaderamente hilarantes centradas en el papel de la falsa viejecita, en realidad Carlos, que así quiere aproximarse a su amada salvando la oposición del padre.

Un auténtico éxito de Lluís Pasqual, que rejuvenece el género lírico español, que cada vez va tomando más auge en públicos habitualmente alejados y que en el extranjero cada vez se ve más solicitado.

El elenco, extraordinario tanto en voz como en interpretación dramática. Miguel Sola y Antonio Torres presentadores de anuncios, provocaron la carcajada del público. Los “militares”, de nuevo Antonio Torres, y Emilio Sánchez junto con Borja Quiza, perfectos y resaltaremos a este ultimo que realizo una soberbia interpretación del personaje “La viejecita”, con unos variados matices vocales dentro de una voz espectacular. Ruth Iniesta magnifica en el papel de Luisa, con una voz de gran proyección.

Una mención especial al ya citado Jesús Castejón, excelente como locutor y muy bien como Don Manuel. Su versatilidad le permite ser creíble en cualquier papel, tal y como ha  demostrado  a lo largo de su trayectoria artística.

La gran sensibilidad musical de Miquel Ortega, lleva  buen término la dirección de la Orquesta de la Comunidad de Madrid, en una interpretación francamente exquisita, Bien el coro. En resumen una gran espectáculo, con la memorable dirección de un autentico genio como es Lluís Pasqual.

El público aplaudió como pocas veces se ha visto en el teatro de la calle Jovellanos. Que siga la racha.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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MARINA: PROBLEMAS DE PRESUPUESTO Y SUS CONSECUENCIAS

 

Se ha estrenado en el Teatro Luz Gran Vía una producción de la compañía Estudio Lírico, de la ópera Marina, con dirección artística de Jesus Cordón, y musical de Fernando Álvarez Catanese. Hablar de dirección musical es un eufemismo, pues la orquesta la componían, además de un piano, no más de siete músicos, lo cual para la envergadura de la obra de Arrieta, es claramente insuficiente y de ello se resiente toda la representación. Las noticias que nos llegan, hacen referencia a que inicialmente el grupo orquestal estaba compuesto por más de veinte músicos, pero a la vista de la escasísima petición de entradas, que no podía cubrir el coste de la producción, se redujo drásticamente, con unos resultados artísticos verdaderamente lamentables. Hemos asistido a los dos repartos previstos por la compañía y la actuación en el estreno fue un autentico desastre, pues aparte de la mala sonoridad musical unida a la poca fiabilidad de los solistas y el grupo en general, los cantantes no la oían y los desfases y las desafinaciones eran continuos.

Parte de estos problemas se corrigieron en el segundo reparto, con un sonido mejor amplificado y por ello los cantantes estuvieron en un buen nivel, en especial Gema Scabal que dio una lección de interpretación. Muy bien el cubano Jorge de la Rosa en el papel de Roque, con una voz rotunda y de una calidad que augura un porvenir muy halagüeño. El tenor Gonzalo Terán, empezó con poca convicción en el aria Costas las de Levante, para ir remontando a lo largo de la obra: lamentablemente su actuación dramática fue inexistente. Carlos London aportó su buena voz y su seguridad de siempre.

El coro estuvo realmente mal, falto de ensayos.

El montaje escénico, convencional, sin complicaciones estéticas o modernistas, pero definió correctamente el libreto. Faltó un movimiento actoral, que hizo que los cantantes resultaran muy estáticos y perdiera  fuerza su interpretación.

El público aplaudió con poco entusiasmo el primer reparto, pero con fuerza a Gema Scabal y Jorge de la Rosa en el segundo.

Como resumen, diremos que las producciones en formatos de bajo presupuesto de obras menos populares, o sea de las que no se consideran de repertorio, está sujeto a este tipo de avatares. El público en estos casos quiere ver lo más conocido, tanto en ópera como en zarzuela. Lamentablemente, no existe una cultura musical en este país que permita grandes asistencias de espectadores, solo por el propio hecho de ver una obra de teatro musical clásico. Para ello se necesita crear una cultura de calidad en las producciones, que vayan llamando la atención y atraigan a nuevos públicos y consoliden los habituales. Este tipo de representaciones pueden llegar a vaciar los teatros y operan contra la credibilidad de las mismas compañías, que como en el caso de  Teatro Lirico, han hecho otras buenas producciones y que ya bastante tienen con sobrevivir sin una sola subvención y va en detrimento del propio teatro lírico.

 

   Francisco Mejorada Jiménez  Francisco Mejorada Jiménez  

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NON TI PAGO DE EDUARDO DE FILIPPO EN EL TEATRO ARENA DEL SOLE DE BOLONIA

 

Escrita y representada en 1940, esta obra pertenece a la primera época de la producción eduardiana, antes de que se vieran defraudadas las esperanzas de una sociedad mejor, tras el revulsivo de la guerra en Italia. El tema de la lotería y del fiar en el favor de la suerte que dé un vuelco a la situación económica, así como la picaresca y las estafas que se desarrollan en torno a ella, no es nuevo en un ambiente pobre, donde se vive de sueños e ilusiones. Ya lo había tratado Valle Inclán en Luces de bohemia (1924), donde el amigo del protagonista sustrae a dos pobres mujeres el billete de lotería premiado, y, años más tarde, Buero Vallejo en Hoy es fiesta (1957), donde Doña Balbina vende décimos caducados. Pero si en De Filippo y en Buero aletea la esperanza, en Valle todo termina trágicamente. Común a las dos últimas son la espasmódica espera del sorteo, las discusiones, chismorreos y desahogos de la amargura de la vida diaria.

Varios son los temas que se encuentran en la pieza que nos ocupa, siendo sin duda el primero el de la incomunicación en el seno de la misma familia. La dificultad en las relaciones humanas está a veces causada por la mentalidad del mundo pequeño-burgués y por las estrecheces en que vive, un ambiente donde reinan la envidia, la superstición, la creencia en la fortuna, en el poder de las maldiciones, en los conjuros para evitar los maleficios, que en Non ti pago parecen tener una fuerza casi física.

La escenografía es realista y de colores tenues. En una larga pared con puertas y ventanas que dejan ver un cielo amenazador, lleno de nubes que a menudo producen truenos tremendos, domina el retrato del difunto padre de Fernando Quagliolo, que estará cada vez más circundado de flores y velas a medida que avanzan la acción y el efecto de la maldición. El protagonista posee un puesto de lotería, y él mismo es un jugador, pero eterno perdedor, e inevitablemente envidioso de la suerte que sonríe a menudo al joven empleado que aspira a la mano de su hija. Éste gana cuatro millones de liras, jugando al número que le ha revelado en sueños el padre de Fernando, y este último, ciego de envidia, no quiere pagarle el premio sosteniendo que el difunto se ha equivocado y que en realidad quería revelar el número al hijo.

El cast formado por la “Compagnia di teatro Luca De Filippo” es de prestigio y merecería citación individual por su consumado oficio y porque al unísono contribuye al ritmo sostenido de una representación que, aparentemente ligera, es el retrato irónico de un mundo que vive de expedientes. Entre los expertísimos actores destacamos, en el papel de Fernando, interpretado originalmente por Eduardo y después por Luca De Filippo, a Gianfelice Imparato que, aun fiel a la tradición de aquellos, aporta su personal actuación. Carolina Risi encarna a Concetta, la sufrida mujer del protagonista, que soporta el carácter de este hombre despótico, pero a quien se opone enérgicamente llegado el caso. Víctima de este padre-patrón es la hija Stella (Carmen Annibale) que interpreta con sensibilidad su rol, así como Massimo de Matteo que dibuja cabalmente el papel del novio. Entre todos, el único amigo del déspota puede considerarse el dependiente Aglietiello (Nicola Di Pinto) que le ayuda a embotellar tomates, pero sobre todo a descifrar las formas y movimiento de las nubes, para leer en ellos el número afortunado de la lotería que nunca sale. Acertado el vestuario de la época y magnífica la música de Nicola Piovani.

El público, divertido por los numerosos gags y la brillante actuación, aplaudió repetidamente, incluso durante la representación.

Dirección: Luca de Filippo.

Escenografía: Gianmaurizio Fercioni.

Iluminación: Stefano Stacchini.

Vestuario: Silvia Polidori.

Música: Nicola Piovani

 

Magda Ruggeri MarchettiMagda Ruggeri Marchetti 

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