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NOTICIAS TEATRALES Publicación creada el 6-8-2002 / Esta es la edición de 15-3-2017

 

NOTICIAS TEATRALES
Elaboradas por Salvador Enríquez
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LAS AMÉRICAS

 

El volumen de información que recibimos de América nos aconseja abrir este espacio específico que titulamos LAS AMÉRICAS. En él incluiremos, principalmente, todo lo relativo a representaciones teatrales así como otras gacetillas relativas a las Artes Escénicas. Lo concerniente a Convocatorias y Libros, entre otros temas, así como las Entrevistas, aparecerán en las correspondientes secciones. Deseamos con ello facilitar la lectura de nuestra revista.

 

Índice de noticias en LAS AMÉRICAS

Para leerlas pulsa en periódico de la izquierda

MUJERES DE GALEANO SOBRE TEXTOS  DE EDUARDO GALEANO, EN EL TEATRO CIRCULAR - MUJERES APASIONADAS Y VIRTUDES DEL COMPROMISO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

TARASCONES, DE GONZALO DEMARÍA, POR LA COMEDIA NACIONAL, EN EL TEATRO SOLÍS, SALA ZAVALA MUNIZ - LLUVIA CONSTANTE SOBRE  ANTIGUAS DISTORSIONES

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

COMO GUSTÉIS DE SHAKESPEARE, POR LA COMEDIA NACIONAL, EN EL TEATRO SOLÍS - SHAKESPEARE,  DESHIDRATADO Y SOMNOLIENTO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

TEATRO EN LA ESQUINA (CALI – COLOMBIA) PUESTA ESCÉNICA 2017 DEL 1 DE ABRIL AL 29 DE OCTUBRE

LA ÓPERA DE DOS CENTAVOS, DE BERTOLT BRECHT, ELISABETH HAUPTMANN Y KURT WEIL EN EL TEATRO CIRCULAR - VIVA, ESQUIVA Y REVULSIVA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

XXXIX FESTIVAL DE TEATRO DEL ATENEO, EN PUERTO RICO

COMPAÑÍA NACIONAL DE TEATRO DEL ATENEO (PUERTO RICO) ESTRENA POR MARICÓN

TOM PAIN (BASADO EN NADA), DE WILL ENO, EN EL TEATRO SOLÍS, SALA ZAVALA MUNIZ - EL DISCRETO ENCANTO DE LA CUERDA FLOJA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

HECHOS CONSUMADOS, DE JUAN RADRIGÁN, EN EL TEATRO EL GALPÓN - DE REGRESO A “LOS MISERABLES”

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LA NOCHE JUSTO ANTES DE LOS BOSQUES, DE BERNARD-MARIE KOLTÈS, EN EL CENTRO CULTURAL DE ESPAÑA - KOLTÈS CRUCIFICADO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LA HISTORIA DEL SEÑOR SOMMER, DE PATRICK SÜSKIND, EN LA SALA VERDI - RECITADO DE UN CUENTO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

JÓVENES, TEATRO Y COMUNIDAD 2017 - CONVOCATORIAS ABIERTAS EN TEATRO ESQUINA LATINA EN CALI (COLOMBIA)

FARSA EN EL  DORMITORIO DE ALAN AYCKBOURN, EN EL GALPÓN - EL DORMITORIO COMO ESCENARIO Y ARGUMENTO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

AUTOESTIGMA   DE  ISABEL FLORES,  EN EL TEATRO DEL NOTARIADO - LA NATURALEZA VENCE A  LA  FAMILIA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

INQUINA, DE DIEGO SOTO DÍAZ, EN LA  SALA VERDI - INQUINA Y ALGO MÁS  PARA LOS INQUISIDORES

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LOS MALDITOS, DE ANTONIO  LOZANO EN LA  SALA VERDI - LOS CONDENADOS DE LA TIERRA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

EL  DIVORCIADOR - RUPTURA  A DOMICILIO DE TRISTAN PETITGIRARD, EN EL TEATRO DEL NOTARIADO - ENIGMA PARA TÍMIDOS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LOS INDESEABLES, DE DIEGO ARÁUJO, EN LE TEATRO DE  LA GAVIOTA - LÁZARO CABALGA  DE NUEVO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

FLOR NUEVA  DE ANTIGUAS  RISAS DE  ROBERTO FONTANARROSA EN EL TEATRO CIRCULAR - CHISTES VIEJOS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

EL ATENTADO, DE ESTEBAN SIRI DÍAZ, EN TEATRO AGADU - LA ATRACCIÓN DE LOS HERALDOS NEGROS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

URUGUAY, PREMIOS “FLORENCIO” AÑO  2016 A LA ACTIVIDAD TEATRAL

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

REDES LA OTRA CARA DEL LIKE DE GIOVANNI GIANNINO, EN PLATEA SUR - LAS RELACIONES PELIGROSAS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

BASHIR  LAZHAR, DE EVELYNE DE LA CHENELIÈRE, EN LA SALA ZAVALA MUNIZ DEL TEATRO SOLIS - TEMAS Y PROBLEMAS PERENNES DEL MUNDO ACTUAL

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LE PRÉNOM EN MULTITEATRO, AVENIDA CORRIENTES, BUENOS AIRES - COMEDIA DE EQUIVOCACIONES

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LA  FUERZA DE LA SANGRE, DE CARLOS MANUEL VARELA, EN LA  SALA VERDI - BAJO LA ACCIÓN DE  FUERZAS  DESCONOCIDAS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

CRETINOS SOLEMNES DE  FEDERICO GUERRA, EN LA SALA CERO DE EL GALPÓN - FEDERICO GUERRA PISA  CON FIRMEZA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

LOS OJOS ABIERTOS DE ELLA, DE  RAQUEL DIANA, EN EL TEATRO SOLÍS, SALA ZAVALA MUNIZ - EN LAS ORILLAS DE LA ESTIGIA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

EL ARCA, DE MARCEL SAWCHIK, EN ESPACIO CULTURAL LAS BÓVEDAS - A MITAD  DE CAMINO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

DÍA 16, DE FEDERICO ROCA, EN LA SALA EL MUSEO TORRES GARCÍA- RÉQUIEM POR LA FAMILIA  AUTORITARIA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

EL REGRESO DE ULISES DE CARLOS DENIS MOLINA,  EN LA SALA VERDI - REGRESO SIN  GLORIA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

VERANEANDO CON MAMÁ DE CHRISTOPHER DURANG, EN EL TEATRO DEL ANGLO - LAS VACACIONES SON ALGO PELIGROSO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

TODO POR CULPA DE ELLA DE ANDREI IVANOV, POR EL GALPÓN, SALA CERO - COMPUTADORAS DISFUNCIONALES

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

NUESTRA REVISTA, NOTICIAS TEATRALES, GALARDONADA EN ELDORADO (MISIONES - ARGENTINA)

 

MUJERES DE GALEANO SOBRE TEXTOS  DE EDUARDO GALEANO, EN EL TEATRO CIRCULAR - MUJERES APASIONADAS Y VIRTUDES DEL COMPROMISO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

La pieza está hecha con extractos de “Memorias del fuego” (1982) y “Mujeres” (compilación, 2015) del escritor uruguayo Eduardo Galeano (Montevideo, 3 de septiembre de 1940 - 13 de abril de 2015) y responde, en parte, a la alarma pública que ha generado, hoy, el aumento de crímenes contra mujeres por sus compañeros o ex compañeros en el Uruguay. Al parecer, nuestro país exhibe el bochornoso record de que, teniendo en cuenta América Latina y la península ibérica, tiene la mayor tasa porcentual, cada 100.000 habitantes, de mujeres muertas por aquellos  agresores.

La intención de la pieza es impecable y, desde el punto de vista de llamar la atención sobre las víctimas de una sociedad autoritaria, sus  propósitos se realizan; y por eso solo debe merecer nuestro apoyo. La  adaptadora y directora  Cecilia Baranda pasa revista a mujeres, en  la comarca y en el mundo, desde Juana de Arco a  Rigoberta  Menchú y las  Madres de la Plaza de Mayo, pasando por Juana  la Loca, Juana de Asbaje, Juana Azurduy, Alfonsina Storni, Eva Duarte, Rosa Luxemburgo, Delmira Agustino y Frida Kahlo. Las viñetas son rápidas, eficaces, simples: dejan ver, de  paso, el suave humor que distinguió a Eduardo Galeano. Debió estar, y no estuvo porque a Galeano no le dio la vida, Aung San Suu Ky, (premio Nobel de la Paz 1991) la actual presidenta de Myanmar, que derrotó a los militares desde un activo budismo, con resistencia y acción, pero sin armas: desde la cárcel o desde la prisión domiciliaria durante 15 de los últimos 25 años de su vida.

En cuanto a la interpretación, que incluye el canto, hemos visto lo mejor de Denise Daragnès, que se supera presentación a presentación, y  lo mejor de  Claudio Castro, con su amplio y rico repertorio en voz y gesto;  pero es todo el elenco en su conjunto, con Oilver Luzardo, Ana Pouso y Micaela Larriera, lo que no tiene fallas y ofrece una actuación bien empastada y uniforme. Creemos que, sin mengua de las cualidades de los intérpretes y de las dotes de dirección de actores de Cecilia Baranda, hay un plus que benefició  a “Mujeres de Galeano” y  que mejora cualquier producción dramática: el compromiso emocional de los intérpretes con el  tema que tratan.

MUJERES  DE  GALEANO, adaptación y  dirección de Cecilia Baranda, por el Teatro Circular de Montevideo. Con Denise  Daragnès,  Ana Pouso,  Micaela Larriera, Oliver  Luzardo y Claudio Castro. Música  de Fernando Ulivi, vestuario de María Magdalena Bovolin, escenografía de Alejo Buysse, Gastón Moyano y Santiago Espasandín, luces  de  Manuel Castro y Pablo Caballero, dirección general de Cecilia Baranda. Estreno del  9 de  febrero de  2017, Teatro Circular, sala 2.

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

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TARASCONES, DE GONZALO DEMARÍA, POR LA COMEDIA NACIONAL, EN EL TEATRO SOLÍS, SALA ZAVALA MUNIZ - LLUVIA CONSTANTE SOBRE  ANTIGUAS DISTORSIONES

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

El director de esta obra, Alfredo Goldstein, dice en el programa de mano, con un derroche de gerundios que modificamos, que en “Tarascones” el autor resignifica (sic) el verso, distancia y acerca el conflicto, bestializa (sic) a sus criaturas a las que trata sin compasión y retrata clases sociales con un humor descontrolado y  salvaje que nos cuestiona.

.“Resignificar” el verso, es al parecer, el más destacado mérito de la pieza.”Tarascones” está escrita en versos correctos, generalmente romances octosílabos asonantes; pero que  esté bien versificada no le da ningún sentido especial al texto, y aún en este rubro parcial de la escritura, Demaría ni es superior a Alberto Vacarezza, ni “resignifica” ni significa nada nuevo. En cuanto al vaivén del “conflicto”, paradojalmente distante y cercano a la vez, no encontramos “conflicto” alguno en cuatro mujeres que charlan sobre la muerte de una perra; menos encontramos “distancia”, que suena a un Brecht mal traducido, ni tampoco “acercamiento”, sea lo que se fuere lo que con ello se quiera decir. La “bestialización” de las mujeres y la falta de compasión del autor corren también por cuenta de Goldstein: no las vemos bestiales a las damas; el autor es neutro, no simpatiza con ellas, no las odia. Se ve, ciertamente, la deformación deliberada de trivialidades para exaltar a teatro una anécdota simplona; pero esto lo padecemos desde Armando Discépolo y el insepulto “grotesco criollo”, que reaparece, como Drácula sin la  estaca, en esta pieza de Demaría.

El humor y las “clases sociales” merecen un párrafo aparte. No hay nada descontrolado en “Tarascones”, nada salvaje. Vemos un autor muy mesurado, que sabe a dónde quiere ir. La pieza es tan neutra y se coloca tan de  través que no comunica ni la más mínima idea sobre clases; por el léxico, usos y costumbres creemos haber visto  sólo cuatro mujeres, bastante  estólidas, de la pequeña burguesía. Nada más.

Inútil reseñar el argumento si salimos de la muerte, encajonamiento, evocación y discusión sobre la perra muerta. Se nos informa a mitad de camino que Estela (Isabel Legarra) es lesbiana, lo que no tiene consecuencias; se muestra a Zulma (Alejandra Wolff) como alcohólica, también sin consecuencias. En el fondo, como en los  diálogos poco o nada las  diferencia, el  autor, los directores o todos ellos  indicaron un maquillaje exagerado, muy distinto del corriente; suponemos que esta novedad es lo que puede producir “distanciamiento” o, más  exactamente, desapego en el  espectador. Así Isabel  Legarra debe llevar una peluca rubia casi vertical, un tanto en el estilo de la Madge de los Simpson, más un vestido muy mal ajustado que puede postularse al peor que hayamos visto este año. Alejandra Wolff aparece desfigurada y afeada por un peinado absurdo, Claudia Rossi lleva con alguna elegancia una combinación  vestido - maquillaje que trata de ser detonante y no puede; Andrea Davidovics sale casi incólume del mal paso. Pero además de toda  este descoyuntamiento se marcó una sobreactuación desaforada, más que nada en la dicción; y al cabo de un tercio de la obra la monotonía y el forzamiento aburren. Al fin se recurre a  la máscara, eterno comodín de un diálogo que desfallece.

Nos preguntamos por qué se eligió “Tarascones” para la Comedia Nacional. Es posible que la  razón sea  que  la obra es un éxito de público en Buenos Aires; pero viene con una tarjeta de recomendación  de autoridades.  En noviembre de 2016, cuando se otorgaron en Buenos Aires los premios “Teatro del Mundo” por el período octubre de 2015 a septiembre de 2016, por la Universidad de Buenos Aires y el Centro Cultural Ricardo Rojas, con la coordinación general de Jorge Dubatti, se premió la puesta en escena de “Tarascones”, por Ciro Zorzoli. Vivimos sometidos a “autoridades” e imitaciones.

TARASCONES, de Gonzalo Demaría,  por la Comedia  Nacional, con Isabel Legarra, Alejandra Wolff, Andrea Davidovcs y Claudia Rossi. Escenografía y vestuario de Hugo Millán, iluminación de Juan José  Ferragut, música de Fernando Ulivi, dirección de Alfredo Goldstein. Estreno del 4 de  marzo de  2017, teatro Solís,  sala  Zavala  Muniz.

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

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COMO GUSTÉIS DE SHAKESPEARE, POR LA COMEDIA NACIONAL, EN EL TEATRO SOLÍS - SHAKESPEARE,  DESHIDRATADO Y SOMNOLIENTO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Como en “Tito Andrónico” (2006), una tragedia, y como  en “Cuento de invierno” (2011), también dirigidas por Levón, esta comedia adopta un tono neutro y uniforme. El teatro es dialéctica y se mueve por tesis, antítesis y síntesis; “Como gustéis” carece de todo contacto con el ritmo, ese ascenso y  descenso de  tensión, ese pulso que dice secretos de nuestra sangre. Tampoco hay medida y sólo se nos ofrece una sucesión de escenas que se arrastran, unas a otras y unas sobre otras, penosamente armadas, sin resolución ni síntesis. Como en las dos obras mencionadas, esta comedia ofrece infinidad de tiempos muertos, cuyo efecto inmediato es aburrir al espectador.

Como en obras anteriores, se ha querido renovar y poner al día a Shakespeare con adornos y detalles, en particular con la escenografía (Paula Kolenc) y una música incidental innecesaria y poco interesante. En vez de habitaciones nobiliarias y el bosque de Arden, dos categorías escenográficas radicalmente distintas cuya alternancia sugeriría por sí misma un ritmo, todo acontece en un inexpresivo anillo luminoso en cuyo  interior hay dos feos postes a cuyo cargo estará todo el follaje. La iluminación errática y harto artificial.

Los argumentos de las obras de Shakespeare, en particular las comedias, suelen  ser complejos, por la vía de narrar simultáneamente varias acciones que deben reunirse y sintetizarse al final: en este punto la  adaptación fracasa, porque por momentos no se entiende ni el curso de la trama ni por qué una de las acciones  se superpone a la otra.

La consecuencia de todo este cúmulo de detalles inoperantes es que al finalizar la obra se tiene la impresión de haber visto girar una calesita, donde cada técnico y cada actor hizo, por separado, lo que pudo. Los intérpretes van y vienen por el anillo, entran siempre de improviso y se retiran sin claridad por alguna tangente que nada significa. Fue evidente que el director, quizás responsable, también, de un “casting” erróneo, se ha desentendido, como sucedió en “Tito Andrónico” y en “Cuento de invierno}” de obtener una actuación homogénea. Ha confiado por demás en su elenco; pero  aquí no tuvo a Andrea Davidovics, que tiene un teléfono rojo con Shakespeare y es capaz de traerlo a las tablas por encima y a través de una defectuosa puesta en escena. Encontramos sorprendentes defectos de dicción, un actor que repite cierta “macchieta” o estereotipo, como escapado de una comedia de  Molière y, en todo el elenco, una sensación de cansancio, apatía y desaliento. Exactamente lo contrario de Shakespeare: energía, entusiasmo, fervor.

 COMO GUSTEIS, de William Shakespeare, por la Comedia  Nacional. Con Andrés Papaleo, Luis Martínez, Lucas Barreiro, Jimena Pérez, Florencia Zabaleta, Pablo Varrailhon, Diego Arbelo, Fernando Dianesi, Daniel Espino  Lara, Fernando Vannet, Enzo Vogrincic, Lucía Sommer, Natalia Chiarelli, Juan Antonio Saravi, Gabriel Hermano, Juan Worobiov,. Músicos: Gustavo Reyna, Domingo Suárez, Gastón Gerónimo. Escenografía de Paula Kolenc, iluminación de Claudia Sánchez,  vestuario de Soledad  Capurro,  dirección  general de Levón. Estreno del 18  de  febrero  de  2017, teatro SolÍs.

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

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TEATRO EN LA ESQUINA (CALI – COLOMBIA) PUESTA ESCÉNICA 2017 DEL 1 DE ABRIL AL 29 DE OCTUBRE

Este año, el Teatro Esquina Latina tendrá una amplia programación teatral, musical y poética disponible para el disfrute de los niños, jóvenes y adultos de la región.

La temporada teatral, dará inicio en el mes abril con dos obras del Teatro Esquina Latina “LADY MACBETH” y “LA FIESTA DE LAS AVES”.

Los sábados 1, 8, 22 y 29 de abril, los jóvenes y adultos podrán deleitarse con la obra “Lady Macbeth”, dirección y dramaturgia de Orlando Cajamarca a partir del texto “Macbeth” de Shakespeare. Esta obra recoge todo el drama Shakesperiano en la agobiada y atormentada por el remordimiento y los recuerdos, Lady Macbeth.

Y los domingos 2, 9, 23 y 30 de abril, los niños y sus familias se divertirán con “La Fiesta de las Aves”, obra escrita y dirigida por Alfredo Valderrama, que conjuga música y canto en vivo, danza y teatro; todo inspirado en relatos de carácter mítico, entre sacados de ontologías indígenas y populares de América.

Durante todo el año el tercer jueves de cada mes, los amantes de la música podrán asistir al concierto “músicaentreamigos” que organiza la Fundación Música de Chicoral “Musicoral” y el primer concierto será el día 20 de abril. También el último jueves de cada mes se abrirá un nuevo espacio “Poesía en la Esquina”, un evento el para el disfrute de la poesía.

La Puesta escénica 2017 del Teatro Esquina Latina tendrá lugar en su sede, que está ubicada en la Calle 4ª Oeste Nº 35-30, Barrio San Fernando de Cali.

Esta programación teatral en la Sala del Teatro Esquina Latina cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura y de la Secretaria de Cultura de Santiago de Cali.

Para más Información:  www.esquinalatina.org

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LA ÓPERA DE DOS CENTAVOS, DE BERTOLT BRECHT, ELISABETH HAUPTMANN Y KURT WEIL EN EL TEATRO CIRCULAR - VIVA, ESQUIVA Y REVULSIVA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

A casi noventa años de su estreno en 1928, “La ópera de dos centavos” sigue siendo un espectáculo original, vivaz, inquietante y desagradable.  Este último adjetivo es lo que puede asegurar perennidad a la pieza, porque es exactamente lo que se propuso Brecht, que rechazaba de plano el teatro de su época que calificó de “culinario”, quizás hoy diría “gastronómico”, en el sentido de apto para una buena digestión, como nuncio de un inminente sueño.

Toda “La ópera de dos centavos” va contra la corriente. Es una ópera, pero también una parodia de todas las óperas. Tiene  buenas canciones, pero la más célebre, la canción de Macheath (“Mackie navaja”) es, literalmente, de doble filo. No hay la menor condescendencia ni simpatía por pobres, prostitutas y mendigos. Los desheredados son activos e inoperantes, se traicionan unos a otros y, de arriba abajo en la escala social, se zarandean de un lado para el otro casi como autómatas, sin que se vea el menor sentido a sus afanes: un buen ejemplo de alienación. El espectador común quizás espere al marxismo donde no está, en una satanización del mundo capitalista como “Le  flic, le mec, l’agio”/ “Cést le monde capitaliste” (“el policía, el proxeneta, el prestamista”) del poema de Louis Aragon; pero eso no conmueve a Brecht, que en las primeras escenas nos ha suministrado una casi invisible lección de marxismo al mostrar, en la empresa de pordioseros de Peachum, a la mendicidad convertida en mercancía.

“La ópera de dos centavos” ha sido puesta en escena por Fernando Toja con una sujeción al texto, una agilidad y una energía dignas del mejor elogio. En una pieza a cargo de actores egresados de la escuela de actuación del teatro Circular no podía pedirse, lo que hubiera sido muy interesante y al alcance de las cualidades de director de Toja, una revisión y crítica de Brecht, que  es lo que el autor, el más notable apóstol de la duda desde Montaigne, Stendhal y Nietzsche, hubiera hecho. 

En cuanto a los actores, sus cualidades y juventud, sin  excepción, nos  aseguran buen teatro para un próximo futuro.

P.S. Debe corregirse el programa que entrega el Teatro Circular a los espectadores. Debió decir, según Brecht, al que debemos suponer conocedor de su obra, “La ópera de dos centavos” sobre “The Beggar Opera” (La  ópera del mendigo)  de John Gay, de Bertolt Brecht, Elisabeth Hauptmann y Kurt  Weil.

 

LA ÓPERA DE DOS CENTAVOS, de Bertolt Brecht, por el teatro Circular. Con José Camejo, Andrés Guido, Mariana Arias, Ignacio Estévez, Agustín Bequio, Pablo García, Valeria Dos Santos, Sebastián Martinelli, Emilia Palacios, Julieta Lucena, Dulce Elina Marighetti, Verónica  Delgado, Micaela Fraga, luces de Pablo Castro y Andrés Guido, sonido de Fernando Ulivi, dirección de Fernando Toja. Estreno del 16  de  febrero  de 2017, Teatro Circular, sala 1. 

 

 Jorge AriasJorge Arias -  (Uruguay) 

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XXXIX FESTIVAL DE TEATRO DEL ATENEO, EN PUERTO RICO

El Ateneo Puertorriqueño anuncia la apertura de la 39ª edición del tradicional Festival de Teatro del Ateneo, que cuenta en esta ocasión con 10 producciones teatrales, 9 de ellas producidas por el Ateneo y una compañía profesional invitada.

Este año, el máximo evento cultural del Ateneo se le dedica al Productor Teatral Xavier Cifre y a la Primera Actriz, Ivonne Goderich. Por muchos años, el mecenazgo, el apoyo y el estímulo del Productor Teatral Xavier Cifre y la Primera Actriz Ivonne Goderich han sido para el Teatro del Ateneo una honda y agradecida bendición.

Los Actos de apertura se llevarán a cabo la noche del viernes, 10 de marzo de 2017, a las 7:30 p.m. en el Ateneo Puertorriqueño, con una ceremonia de dedicación y semblanzas a cargo del presidente del Ateneo, el Dr. Hamid Galib; el Director de la Cátedra de Teatro del Ateneo, el Dr. Edgar Quiles Ferrer y del Director del Archivo Nacional de Teatro y Cine del Ateneo, el dramaturgo Roberto Ramos-Perea, antes de la representación de estreno.

Esta edición del 39 Festival de Teatro comienza el 10 de marzo con la reposición por la Compañía Nacional de Teatro del Ateneo, de la exitosa obra “POR MARICÓN”:

Continúa el Festival el 31 de marzo con la invitación del Teatro del Ateneo a la compañía Teatro Sol y Luna, que dirigen los actores Vivian Casañas y Armando Santos, quienes producen la pieza OBITUARIO escrita por uno de los más importantes dramaturgos mexicanos contemporáneos, el Maestro Guillermo Schimdhuber.

La tragedia puertorriqueña por excelencia, TIEMPO MUERTO (1940), de la pluma del Maestro Dramaturgo Don Manuel Méndez Ballester, es el tercer ofrecimiento del Festival, en una puesta en escena del Dr. Edgar Quiles Ferrer y autorizada por la sucesión del Maestro. El 31 de marzo sube a escena la vida de una familia de agregados de la Central, las luchas contra la miseria económica y moral, y el patético estado del Puerto Rico de los años 30 por culpa de la voracidad de la sacarocrasia, es el ambiente de esta perfecta tragedia nuestra. El trabajo actoral es protagonizado por Sonia Rodríguez como Juana y Nelson Alvarado como Ignacio.

El 19 de mayo sube a escena la más reciente producción dramática del dramaturgo residente del Ateneo Puertorriqueño, el Prof. Roberto Ramos-Perea titulada, LA AMANTE DEL GOBERNADOR. Ampliamente conocida es la leyenda de que Luis Muñoz Marín (1898-1980), quien gobernó a la Nación Puertorriqueña por 16 años, era hombre de “muchas amantes”. La historia se ha encargado de probar algunas de ellas. Pero tal vez esa misma leyenda condenó al silencio y a la rotunda negación familiar, la historia de los amores de Muñoz con la poeta Clara Lair, su prima hermana. Investigar este rumor dramáticamente, tomando como evidencia los escritos de una de las primeras poetas de América, es inescapable motivo para una obra de teatro. La obra es protagonizada por Melissa Reyes como Clara Lair, Ricardo de Santiago como Luis Muñoz Marín, Mayra I. Echevarría Pérez como Inés Mendoza de Palacios y Jesús Aguad como Alfonso Lastra Charriéz, en una producción del Conservatorio de Arte Dramático del Ateneo.

Continúa el Festival con la puesta en escena el 13 de junio, de EL GRITO DE LARES del Maestro Don Luis Lloréns Torres (1914), dirigida por el Dr. Edgar Quiles Ferrer. La épica pieza, que relata la gesta patriótica y revolucionaria de los puertorriqueños contra la España tiránica, cobra vida en los versos magistrales y en la caracterización profunda de personajes puertorriqueños en rebelión. Por la escena desfilan Manolo el Leñero, Mariana Bracetti, Manuel Rojas y muchos otros de los valientes revolucionarios de 1868. Protagonizan la obra la actrices María del Carmen Muñiz y María Cintrón Carrión.

El 7 de julio, el Teatro del Ateneo hace una reivindicación histórica con el estreno de la farsa absurdista COCTEL DE DON NADIE (1964), del más importante dramaturgo puertorriqueño del Siglo XX, el Maestro Don Francisco Arriví. La pieza que fue atacada por un grupo de opositores a Arriví, confronta a la sociedad puertorriqueña con su desnaturalización y su disolución en la cultura estadounidense. En farsa guiñolesca como le llamó el autor, se presentan juicios atrevidos sobre los roles adjudicados a la mujer, la sociedad política y el consumerismo suicida. Bajo la dirección del Prof. Roberto Ramos-Perea, protagonizan Javier Rivera Pastrana como Don Nadie, Ana María Marrero Sicardó, Jaisy González Torres, Basilia Encarnación y Beatriz Rivera Molina.

El 21 de julio sube a escena la clásica comedia del Maestro Don Luis Rechani Agrait, TRES PIRAGUAS EN UN DÍA DE CALOR (1968), a cargo de la Troupé de Comedia del Ateneo bajo la dirección del actor Nelson Alvarado. Gracias a la sucesión del maestro Rechani, sus clásicas comedias en un acto verán luz en el Teatro del Ateneo y expondrán una vez más las enormes contradicciones políticas de los puertorriqueños en su defensa de su identidad. La obra estará protagonizada, entre otros por Gina Figueroa Hamilton, Karla Malavé y Rubén Rodríguez.

Continúa el Festival del Ateneo el 4 de agosto con el estreno de la adaptación teatral de una de las más laureadas e importantes novelas de la literatura puertorriqueña contemporánea, BUFÉ (2012), novela escrita por Yvonne Denis Rosario. Esta excelsa novela que será adaptada y dirigida por el Prof. Roberto Ramos-Perea, nos lleva al corrupto mundo de los bufetes legales de la Milla de Oro, y los entramados de violencia legal y la corrupción corporativa que sufre la protagonista Marina Algas. Estelariza esta puesta en escena la actriz Astrid Ayala junto a los actores del Conservatorio de Arte Dramático del Ateneo.

Finaliza el 39 Festival de Teatro con el nuevo montaje de nuestro clásico decimonónico LA PARTE DEL LEÓN (1880), del Maestro Alejandro Tapia Y Rivera, padre de nuestro Teatro Nacional y fundador del Ateneo Puertorriqueño. El conflictivo drama que cuestiona el por qué la mujer no puede ser tan infiel como le es permitido al hombre, causó escándalo en su estreno de 1880 y aún su premisa sacude los cimientos machistas de la sociedad puertorriqueña contemporánea.

Se hace constar que la entrada de las obras del Festival de Teatro del Ateneo producidas por el Ateneo, es completamente libre, y se aceptan donativos a la salida. Para mayor información puede llamar al 787-721-3877 o visitar nuestra página www.ateneopr.org o en Facebook: Ateneo Puertorriqueño.

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COMPAÑÍA NACIONAL DE TEATRO DEL ATENEO (PUERTO RICO) ESTRENA POR MARICÓN

Compañía Nacional de Teatro del Ateneo de Puerto Rico estrena POR MARICÓN, el proceso por sodomía contra Francisco Sabat y José Colombo. (San Juan de Puerto Rico - 1842.) desde este próximo viernes, 10 de marzo.

De los más desconocidos procesos judiciales del Siglo XIX puertorriqueño, sobresale el Proceso por Sodomía contra el sastre mulato puertorriqueño Francisco Sabat y el militar español José Colombo, por hechos acaecidos en la Isleta de San Juan, Puerto Rico, en el año de 1842. Documentos encontrados en el Archivo General de Puerto Rico por el historiador César Salcedo Chirinos, exponen fragmentadamente los detalles de un notorio caso que debió conmover la sociedad sanjuanera y reveló los corruptos entramados de la justicia española de ese momento.

A partir de esos notables descubrimientos históricos, el dramaturgo puertorriqueño Roberto Ramos-Perea, con su obra “POR MARICÓN”, da vida escénica a los protagonistas de este drama de intrigas, corrupciones y ardorosas pasiones humanas.

El propio legajo del proceso criminal estigmatizó con la palabra “maricón” a uno de los imputados del caso, institucionalizando así la persecución, el prejuicio y justificando las torturas y penas impuestas por una legalidad obstusa y salvaje como lo fue la del derecho español decimonónico.

En la trama se conocerá tanto el laberinto de las maldicientes intrigas de vecinos, los celos irracionales, la violencia militar y la ceguera del prejuicio.

El montaje, encabezado por los actores de la Compañía Nacional de Teatro del Ateneo, goza de las estudiadas y profundas actuaciones de Nelson Alvarado como el sastre mulato Francisco  Sabat, Ricardo de Santiago como el Sargento José Colombo, Melissa Reyes como Felipa Sierra, Sonia Rodríguez como Juana Almira, Verónica Rubio como Margarita Hernáiz, Rolando Reyes como el Sargento Barber, y Luis Javier López como el Procurador y la actuación muy especial del Director de la Cátedra de Teatro del Ateneo, el Dr. Edgar Quiles Ferrer como el fiscal Antonio López, quien investigó la causa y condenó cruelmente los hechos, todos bajo la dirección de Roberto Ramos-Perea.

Las funciones de la obra en el Teatro del Ateneo comienzan el viernes, 10 de marzo y se extienden hasta el domingo 2 de abril de 2017 en funciones viernes y sábados a las 8:30 pm y domingos a las 4:30 pm.

Por el obvio contenido y tratamiento de la pieza, definitivamente no se admitirán menores de 18 años. La entrada es completamente libre, (se aceptan donativos a la salida) sujeta al cupo de la sala de 125 butacas. No se hacen reservaciones ni de individuos ni de grupos, y para mayor información debe llamar a 787-721-3877.

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TOM PAIN (BASADO EN NADA), DE WILL ENO, EN EL TEATRO SOLÍS, SALA ZAVALA MUNIZ - EL DISCRETO ENCANTO DE LA CUERDA FLOJA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

“…Lo que yo querría hacer es un libro sobre nada, sin vínculo  exterior, que se sostendría por la sola fuerza de su estilo, un libro que casi no tendría tema o donde, por lo menos, el tema sea casi invisible” Flaubert, carta a Louise  Colet, 16 de enero de 1852, en Correspondance, E. Gallimard, 1980, T. 2  p.31. El dramaturgo norteamericano Will Eno (n. 1965) ha intentado hoy este proyecto con “Tom Pain” (“Thom Pain” en el original; no es el nombre del personaje), aunque hay antecedentes: visiblemente, Gogol, Chejov, Beckett, W.H. Hudson. Pero ¿Cuál es la sustancia, que no se encuentra, a partir de la cual se escribieron las 3.700 maravillosas páginas de “À la recherche du temps perdu”? Como observaba el mismo Flaubert, se puede poner infinito amor en la historia de una brizna de hierba.

“Tom Pain”  es un monólogo de un actor o animador, que sorprende entrando y saliendo del personaje o quizás mejor armándolo y desarmándolo cada pocas líneas. Cuenta a ratos la  historia de un niño cuya perra ha sido accidentalmente electrocutada, pero es claro que poco o nada se apoya la  pieza sobre dicha anécdota. El protagonista se burla de sí mismo y, urbanamente, del público, con quien amaga interactuar; siempre sin ir demasiado lejos: dos “intervenciones” de “espectadores” se  revelan, al fin, parte organizada del espectáculo.

Tom Pain tiene algo de caminar en la cuerda floja. El  acróbata sabe que no puede volar y que pueda caer; debe crear su número sin más alternativas que la frustración y el peligro. Con algunos chistes, algunas moderadas provocaciones y sugestiones, frases sueltas y gritos, siempre inconvincentes en sí mismos, Eno urde un espectáculo teatral auténtico, que gana la amistad del espectador; lo hace a través de transparentes artilugios y notorias trampas que nunca vienen a cuento y que rechazaríamos sin el hálito de magia, de hechizo de buena ley, que recorre el escenario.

En la parte técnica Lucio Hernández  ha dirigido la obra, tan fácil y tan difícil a la vez, con sentido perfecto del ritmo y del tono, neutro, simple y casual, único que puede rendir la fascinación que debe tener el espectáculo. Un capítulo aparte merece Rogelio Gracia, un actor siempre en ascenso, esta vez en una pieza que pone a prueba las mejores cualidades de un intérprete. Delicada comunicación con el público, elegancia y precisión en los desplazamientos, exactitud de dicción y de sus tonos, sencillez en los relatos, vivacidad y chispa en lo cómico y agudeza en lo serio.

 

TOM PAIN, (Basado en nada) de Will Eno, traducción de Stefanie Neukirch, con Rogelio Gracia. Iluminación de Rosina Daguerre, sonido de Federico Moreira, dirección de Lucio Hernández. Estreno del 6 de febrero de  2017, teatro Solís, sala Zavala Muniz.

 

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HECHOS CONSUMADOS, DE JUAN RADRIGÁN, EN EL TEATRO EL GALPÓN - DE REGRESO A “LOS MISERABLES”

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

En esta  pieza de Juan Radrigán (Antofagasta, Chile, 1937; Santiago de Chile, 2016) dos vagabundos, Marta (Serrana Ibarra Alemañy) y Emilio (Dante  Alfonso) se conocen, se acercan, se cruzan con un enigmático y no menos vagabundo Aurelio (Martín Quinquela). Harapientos, en un claro del bosque, bajo un enorme árbol, se cuentan sus historias de frustraciones y abandono y sufren la prepotencia de Miguel (Alejandro Busch), guardián de la propiedad privada que, armado de un palo, los desalojará.

La pieza, en particular la extensa narración de las vidas de Marta y Emilio, se desarrolla en los márgenes de lo previsible. Sabemos demasiado pronto que los vagabundos representan, con ventaja, a la humanidad entera y que la propiedad privada reina y castiga a través de sus brazos armados. Hay rebeldía, pero Radrigán no parece sentir, y menos querer inducir, un impulso hacia la expropiación de la riqueza; no hay una reivindicación sino un  episodio policial. Al finalizar la obra podríamos preguntarnos por qué Emilio y Marta no fueron socorridos por el Ministerio de Desarrollo Social. Brecht, en otra dimensión del teatro político, se propuso mostrar, no demostrar, por ejemplo en “Santa Juana de los mataderos”, cómo la mera busca de la verdad puede llevar a la muerte; pero no tiene piedad alguna por Joanna Dark.

Hay en “Hechos consumados” soltura en el diálogo y ocasional gracia, pero argumento y diálogos son demasiado simples y el dramaturgo aparece obstruido por un orador. Los caracteres no están bien definidos, salvo el pétreo guardián; la acción es un monótono ir y venir de la charla de los protagonistas,  y no va muy lejos. Fuera de una crisis final, que podría encubrir un suicidio, no se ve avance, crecimiento, conflicto, dialéctica, transformación, historia. “Hechos consumados” es teatro militante, para emplear una palabra de otra época; pero, como el vocablo, pertenece a otra época.

En la interpretación destacamos la sobriedad y eficacia expresiva de Dante  Alfonso.

 

HECHOS CONSUMADOS, de Juan Radrigán, por El Galpón. Con Serrana Ibarra Alemañy, Dante Alfonso, Martín Quintela y Alejandro Busch. Escenografía y vestuario de Carlos Pirelli, iluminación de Martín Blanchet, música de Paolo Grosso y Gonzalo Varela, dirección de Dardo Delgado. Estreno del 10 de febrero de  2017,  sala Cero.

 

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LA NOCHE JUSTO ANTES DE LOS BOSQUES, DE BERNARD-MARIE KOLTÈS, EN EL CENTRO CULTURAL DE ESPAÑA - KOLTÈS CRUCIFICADO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Estuvimos a punto de modificar la ficha técnica en lo referente al autor de la obra, porque lo que se vio en el Centro Cultural de España, sus alrededores y su azotea, no es la obra de Bernard-Marie Koltès “La nuit juste avant les forêts” (1976)” sino infelices improvisaciones, con algunas referencias al texto del dramaturgo francés, a cargo del actor Óscar Muñoz. Declaramos que luego de una hora de soportar este espectáculo, abandonamos sin el menor remordimiento la obra. Es posible que lo que siguió y no vimos fuera, de una vez, la obra de  Koltès: no lo creemos.

La pieza, ofrecida para sólo treinta y cinco espectadores, comenzó en el hall del Centro Cultural de España, donde un funcionario de la institución, vestido como si estuviera en un balneario, nos entregó unas escarapelas que decían “Mamá vuelve” y luego nos invitó a seguir al actor hasta la cercana calle Policía Vieja donde comenzó la pieza, trasladada al “Espacio de la diversidad sexual”, para sobreponer el monólogo a los ladridos de un perro vecino… ¡Muy mal educado, pero qué crítico! Los “espacios no convencionales” suelen tener estos inconvenientes. 

El actor Óscar Muñoz, una vez que se desembarazó de algunas líneas del texto de Koltès y del perro, vociferó una gárrula mezcla de discurso ácrata, soliloquio de ebrio, alusiones a peligrosos sindicatos en el estilo de “Los siete locos” de Roberto Arlt, una pizca de “Cantando en la lluvia” y, por supuesto un torrente de “cabrones”, “gilipollas” “gamberros”, “patadas en el culo” y “tomar por culo” con que, sin contemplaciones para el espectador uruguayo, que suele no comprender buena parte de esa jerga, intentaba fingir una fuerza que no tenía.

Habíamos visto dos versiones de “La noche justo antes de los bosques”. La primera en el año 2001, con una brillante actuación de César Troncoso y dirección de María Dodera, en el teatro “Florencio Sánchez” de Montevideo, donde una lluvia torrencial se asoció adecuadamente al angustioso texto; la segunda en el año 2010, en Buenos Aires, muy bien interpretada también por Mike Amigorena con dirección de Alejandra Ciurlanti. Las dos, en dos diversos y simultáneamente válidos registros, nos trasmitieron y respetaron el arte dramático de Koltès y hasta el ritmo de sus frases, bien  terminadas y siempre elegantes, que tienen algo de la hermosa solemnidad del mejor Victor Hugo.

 

LA NOCHE JUSTO ANTES DE LOS BOSQUES, de Bernardo Marie Koltès, con Oscar Muñoz y dirección de Roberto Romei. Estreno del 11 de febrero de  2017, Centro Cultural de España.

 

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LA HISTORIA DEL SEÑOR SOMMER, DE PATRICK SÜSKIND, EN LA SALA VERDI - RECITADO DE UN CUENTO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Patrick Süskind, autor de esta historia de Maximilian Ernst Aegidius Sommer, nombre completo que sólo se revela al final, incurre en una técnica narrativa cuyo más notorio efecto es intrigar en vano al lector, ahora al espectador. Sucede que la historia del señor Sommer no llega a contarse: al cabo de los años que transcurren durante la narración, sus vecinos de Unternsee y Obernsee y los espectadores de hoy sólo le oirán una frase: “¡Déjenme en paz!”. No llegamos siquiera a conjeturar la razón de sus caminatas, que son casi toda su vida, ni la causa de su muerte. Sabemos demasiado, en cambio, ay, del tontuelo narrador, que no nos ahorra las anécdotas más triviales de cualquier niñez, como su afición por subir a los árboles y la caída de uno de ellos, su amor infantil frustrado por Carolina Kuckelmann,  sus dificultades para andar en bicicleta, las especulaciones de su familia sobre la claustrofobia de  Sommer, las penosas clases de piano de Frau Funkel, las aficiones hípicas del padre, su desdén por la televisión y unas cuantas cosas más. No hemos podido esbozar una hipótesis sobre cómo se organiza en la mente de Süskind este montón de insignificancias. Por supuesto, siempre habrá algún erudito en “teoría del teatro” que nos apabulle mostrándonos que esto, elemental, Watson, es “estética de la fragmentación”, con la misma impavidez con que, allá por 1950, se justificaba cualquier despropósito como expresión del absurdo de la vida humana, idea sobre la que se hamacaban los existencialistas mientras degustaban un café en el boulevard Saint Germain. Quizás el Sr. Sommer, lo vemos venir, sea un personaje “kafkiano”… Si la vida del señor Sommer es un enigma, también lo es para  nosotros el propósito de Süskind al escribir su cuento.

La adaptación del cuento al teatro y su puesta en escena, obra de Xicu Mansó, es rudimentaria. Consiste en que el actor Pep Tosar dice la obra, tal cual; eso sí, con una sobrecarga de desplazamientos, luces y pausas que nada agregan. No hay una sola peripecia que acontezca sobre las tablas, pese a que el actor, con un poco de esfuerzo, podría haber interpretado sucesivamente a todos o casi todos los personajes, en particular al señor Sommer. Tosar parodia, a veces, con forzada expresión, a alguno de aquellos seres; pero parodia no  es interpretación.

El  actor muestra condiciones, en especial buena comunicación con el  público; pero sostener un desflecado haz de anécdotas durante dos horas es tarea superior a las fuerzas humanas. Tosar hace todo lo que puede y mucho más de lo que debe. Prende y apaga luces ad libitum, hace tiempo, remolonea, se pasea, toca la guitarra, se rasca la cabeza, gruñe, se planta una nariz roja, revolea los ojos, hace muecas, sobreactúa. A veces tiene gracia; pero es una gracia que retiene en propiedad y no sale del cuento.

La obra ha sido estrenada dentro del “Festival Temporada Alta de Girona” que  se desarrolla  estos días en  Montevideo.

 

LA HISTORIA DEL SEÑOR SOMMER, de Patrick Süskind, Con Pep Tosar, dirección de Xicu Masó. Estreno del 10 de febrero de 2017. Sala Verdi.

 

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JÓVENES, TEATRO Y COMUNIDAD 2017 - CONVOCATORIAS ABIERTAS EN TEATRO ESQUINA LATINA EN CALI (COLOMBIA)

El Teatro Esquina Latina reinicia labores teatrales este 2017 con el programa “Jóvenes, Teatro y Comunidad” (JTC) donde niños, jóvenes y adultos, tendrán la posibilidad de hacer parte de los grupos de teatro que se asientan en Cali en 6 comunas de Aguablanca y Ladera, así como en 5 municipios del Valle y Norte del Cauca.

El programa Jóvenes, Teatro y Comunidad es desarrollado por el Teatro Esquina Latina en asocio con la la Asociación Red Popular de Teatro desde hace más de treinta años, como alternativa creativa que busca contrarrestar las consecuencias de las violencias que se presentan en los territorios y en pro de la construcción de una cultura de paz.

Durante el presente año, el programa Jóvenes, Teatro y Comunidad (JTC) continuará difundiendo el teatro como estrategia sociocultural con jóvenes, niños y adultos e implementará a través de programas de radio teatro la pedagogía de paz en las comunidades beneficiarias y en amplios sectores sociales. El Programa le apuesta a sostener grupos que operan en red desde la acción cultural, con una perspectiva crítica en procura de generar la transformación social de sus realidades.      

Las inscripciones para participar en los grupos teatrales de base están abiertas en las comunas 1, 6, 13, 14, 15 y 20 de la ciudad de Cali y en los municipios de Candelaria, Pradera, Florida, La cumbre y Corinto.

Para mayores informes: PBX: 5542450 – 3105484049 - Sitio Web: http://www.esquinalatina.org

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FARSA EN EL  DORMITORIO DE ALAN AYCKBOURN, EN EL GALPÓN - EL DORMITORIO COMO ESCENARIO Y ARGUMENTO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

El entusiasmo conmueve, siempre es elocuente; suele ser contagioso. En griego la palabra significaba “tener un dios dentro de sí”. Creemos que el entusiasmo define a Jorge Denevi y  que es buena parte de su fuerza, nunca demasiado visible.

Alan Ayckbourn no  es la menor de sus  devociones. No discutiremos si es el Chejov del siglo XX, como sostienen Terry Teachout y  el mismo Denevi: algo hay de Chejov, sí, en los delicados medios tonos y en el compasivo escepticismo del dramaturgo. Sea como fuere, es  maravilloso que Denevi, que hizo “Dormitorios”, del mismo autor, quizás esta misma obra bajo otro nombre y otra forma (1983), esté firmemente convencido de ello y actúe en consecuencia, con fuego de apóstol, como en su  magistral puesta en escena, seis horas de diversión, de “Las conquistas de Norman” (El Galpón, 2011).

La pieza parece haber sido creada a partir de  problemas, dificultades  o artilugios autoimpuestos, con los que el autor acostumbra espolear su mente. Se desarrolla en tres dormitorios, que son toda la escenografía de la pieza: en un primer dormitorio el matrimonio mayor de Ernesto  (Massimo Tenuta) y Delia (Alicia Alfonso) se prepara para una cena conmemorativa en medio de un cómico diálogo de sordos; al  pasar, Delia especula con lo que sucederá cuando su hijo Diego (Federico Guerra), que no armoniza con su cónyuge Susana (Guadalupe Pimienta) encuentre, en una fiesta que ofrecen Carlos (Hugo Giacchino) y Ana (Marina Rodríguez) para inaugurar su casa, a un antiguo amor (Alejandra, por Mariana Lobo) que no estará acompañada en la ocasión por su marido, el quejicoso Luis (Gerardo Begérez)  inmovilizado en el lecho por un lumbago. Las combinaciones y  permutaciones que siguen son casi corolarios del ingenioso planteo de  Ayckbourn.

Encontramos todo lo necesario para una comedia brillante y compleja construida sobre impalpables puntas, cabos y frases sueltas. Los actores fueron competentes, pero no tocaban todos sobre la misma clave; Denevi como director encontró siempre el ritmo y el tono exactos, pero, en el conjunto, y no sabemos explicarnos por qué, el día del estreno, al menos, algo en la actuación no funcionó adecuadamente. Tuvimos dificultad, en los primeros minutos, para oír qué se decía, bache significativo en autores como Ayckbourn que corre, vuela y no vuelve. Nos resultó ingrata e inexpresiva la escenografía, que el autor quiso conversadora; encontramos la iluminación monocromática y monótona, en una obra que pide riqueza de matices. 

A medida que la acción progresaba todo pareció mejorar y el público  premió con inteligentes risas momentos de ingenio, comicidad, humor absurdo y gracia. Es posible que, con el correr de las representaciones, “Farsa en el dormitorio” llegue a la perfección que se propuso un artista como Jorge Denevi.

 

FARSA EN EL DORMITORIO, de Alan Ayckbourn, por El Galpón, en traducción de Jorge Denevi y Osvaldo Costa. Con  Massimo Tenuta, Alicia Alfonso, Hugo Giacchino, Marina Rodríguez,  Federico Guerra, Guadalupe Pimienta, Gerardo Begérez y Mariana Lobo. Escenografía de Dante Alfonso y Natalia Pereira Stagno, vestuario de Nelson Mancebo, iluminación de  Eduardo Guerrero y Rosina Daguerre, música  de  Alfredo Leirós, dirección de Jorge Denevi. Estreno del  21  de enero de 2017, teatro El Galpón, sala César Campodónico.

 

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AUTOESTIGMA   DE  ISABEL FLORES,  EN EL TEATRO DEL NOTARIADO - LA NATURALEZA VENCE A  LA  FAMILIA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

El éxito de “Autoestigma”  está en la claridad y limpieza. La trama es conocida, la mujer educada como varón encuentra  al hombre educado como mujer. Tan simple y geométrica dialéctica como “Compenetrados” (2011) de la misma  producción, con la psiquiatra  autoritaria, y el paciente sometido que no logra sacarla de su ensimismamiento.

Con su ingenuidad impávida, casi infantil, con su previsible final feliz, “Autoestigma” tiene tacto, discreción y cordura. El texto de Isabel Flores aborda temas sexuales y sociales y lo hace con desparpajo; pero hay también una mano leve que no fuerza los tonos y salva siempre a la obra de toda nota de mal gusto.

En cuanto a los intérpretes, Luis Alberto Carballo tiene evidentes disposiciones para la comedia en materia de mímica, matices de la voz, buen uso de pausas y silencios y ritmo de los parlamentos; y Rosina Benenati dice correctamente. El espectáculo provee, más y mejor que comicidad, continua comunicación y  entretenimiento.

 

AUTOESTIGMA, de  Isabel Flores, con Luis Alberto Carballo y  Rosina Benenati. Escenografía de Angel Duarte, vestuario de Mathias  Cabanellas, dirección de  Leonardo  Pacella. Estreno del 25 de enero de 2017, teatro del Notariado.

 

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INQUINA, DE DIEGO SOTO DÍAZ, EN LA  SALA VERDI - INQUINA Y ALGO MÁS  PARA LOS INQUISIDORES

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

“Inquina” es una superproducción internacional presentada en el “Festival Temporada Alta de Girona”, que se desarrolla en la Sala Verdi. La  pieza es fruto de la colaboración de muchos técnicos: hay un director de cine, un director de fotografía y música, un técnico en “mapping”, una operadora de “tape”, técnicos de sonido en rodaje y en sala, un técnico en post producción digital y, si nos atenemos a la gacetilla de prensa, un técnico en aromas, que felizmente no percibimos. Hay hasta algún alarde informático cuando vemos, en indiscreta proyección, el mensaje de texto que recibe Marcelo de Ester y su  respuesta.

La escenografía,  hiperdesarrollada, desconcierta. La boletería del teatro ha sido rotulada “Farmacia”, pero no vende los psicotrópicos que tal vez necesitarán los espectadores; se ven útiles de enfermería en la entrada de la sala, como si alguien se hubiera accidentado. En efecto, comienza la acción en un hospital donde Gregorio Ruiz Varela (Fernando Amaral) un policía jubilado de 68 años se recupera de un “ataque cardíaco”; su hijo Marcelo, 46 años (Yamandú Barrios Brochado), abogado radicado en Barcelona, lo acompaña. Hay detalles escénicos irrelevantes, como el invasor y muy sonoro trazado electroencéfalográfico de Gregorio en un monitor y una larga escena no menos irrelevante cuando Gregorio necesita orinar y pide ayuda a su hijo que no stina a elegir entre el necesario “violín” y sobreabundante “chata”; todavía, para ahondar en el tema, Gregorio finge querer defecar.

Pero falta lo mejor, la irrupción del más rancio teleteatro, con embarazos no deseados, el pasado que vuelve y una hija natural. Marcelo recibe un mensaje de texto de Ester Soria, ex doméstica de la familia, que está en la sala de espera; quiere hablar con él. Se reúnen; Ester  le  cuenta que, en la época en que prestaba funciones para la familia Ruiz Varela, fue violada por Gregorio, con quien tuvo una hija, por supuesto que no reconocida, una inesperada hermana de Marcelo. No revelaremos la última y efectista escena, que contiene otro innecesario despliegue técnico.

Los personajes son inexistentes. El padre es vagamente autoritario pero menos malhumorado de lo que podría suponerse; el hijo parece perdido en un mundo que no construyó; Ester quiere ser patética y no llega a ser cargosa. Todo el refinado aparato técnico de “Inquina”  está al servicio de una historia vulgar.

 INQUINA, de Diego Soto Díaz, con Fernando Amaral, Adriana da Silva (sustituida el día del estreno) y Yamandú Barios Brochado. Escenografía de Jorge Vignoles, luces de Miguel Angel Carballo, vestuario de Verónica Mosquilo, dirección de Diego Soto Díaz. Estreno del 3 de febrero de 2017, Sala Verdi.

 

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LOS MALDITOS, DE ANTONIO  LOZANO EN LA  SALA VERDI - LOS CONDENADOS DE LA TIERRA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

El  asesinato impune de una prostituta negra en Senegal,  la explotación de los obreros africanos que trabajan en la extracción del “coltan”, compuesto  de columbita (óxido de niobio) y tantalita (tantalio), más el sugestivo título de la pieza se asocia, casi fatalmente, con el fervoroso y célebre “Los condenados de la tierra” del martinicano Franz Fanon.(1961). Hay aquí denuncia, crítica del gran capital, de la post colonización y aún del periodismo; hace volver los ojos a África; donde nació Lozano /(Tánger, 1956); hay muchas cosas más, quizás demasiadas cosas más.

La muerte de “Aida” en el puerto de Dakar impulsa a su amiga y ex prostituta Malika (Soraya G. del Rosario) a indagar lo que la policía ha resuelto callar; tendrá la ayuda de su novio Dieudonné (Emilio Buale), de un amigo, Armando (Quique Fernández), un cineasta que filma un documental, de un  periodista (Gustavo Saffores) y de un camarero (también Quique Fernández).  Las  huellas del  crimen conducen a una red de trata de mujeres.

Según el director Mario Vega, “Los malditos une el thriller con “la denuncia de un mundo insolidario”. Como el coltán, estos dos elementos de “Los malditos” se presentan juntos, pero no se unifican, y la “denuncia de un mundo insolidario”, para bien de la obra y de sus espectadores, triunfa abrumadoramente sobre el débil “thriller”. Se nos dirá que la denuncia es simplona; replicaremos que es cierto, pero que está y se hace sentir. Se nos dirá que el  tema es revolucionario sin llegar al llamado a la revolución, y por tanto emasculado; diremos que es verdad, pero preferiremos hechos a medias, verdades a medias, la historia a medias  de  “Los malditos”, al teatro, a veces fríamente burocrático y otras veces tibiamente digestivo que acapara, en nuestro medio, talentos,  escenarios y  carteleras.

Ambas líneas argumentales son vertidas mediante una virtuosa variedad de elementos formales que creemos sin precedentes. Un filme de una orquesta, de la que el programa incluye los nombres de todos los intérpretes, con la novena sinfonía de Beethoven, que nos acompañará hasta el fin;  dibujos animados (Juan Carlos Cruz); máscaras; una maquinaria escénica metálica y giratoria, quizás una alusión al tantalio (Marcos Daniel Rodríguez); diálogos a temerarias alturas; un ritmo enérgico, casi febril, que no da descanso. Admiramos la performance y apreciamos la inventiva y novedad; no nos es clara su necesidad. Finalmente, pero nunca lo menos, admiramos un elenco intensamente compenetrado con su misión, donde para nuestro modo de ver lucen especialmente, Emilio Buale, español nacido en Guinea Ecuatorial, y Gustavo Saffores.

LOS MALDITOS, de Antonio  Lozano,  con Gustavo Saffores, Emilio Buale,  Soraya G. del Rosario y Quique  Fernández. Maquinaria y  escenografía  de  Marcos  Daniel Rodríguez,  iluminación  de  Ibán Negrín, ambientación sonora  de Alejandro Doreste, dirección de Mario Vega. Estreno del  18  de enero  de  2017, sala Verdi.

 

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EL  DIVORCIADOR - RUPTURA  A DOMICILIO DE TRISTAN PETITGIRARD, EN EL TEATRO DEL NOTARIADO - ENIGMA PARA TÍMIDOS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Marco de la Puerta (Christian Font) tiene como profesión notificar rupturas sentimentales. Parece que allá en Francia hay gente tan corta  de genio que no se anima a decir “no  va más” o “se acabó”, no  ya mano a mano, ni siquiera por la cartita del adiós, telegrama colacionado, carta documento, mensaje de texto, whatsapp o similar: Hipólito (Augusto Mazzarelli)  es su cliente, que quiere dejar a Gala (Leonor Svarcas). Extraña  profesión la de Marco, pero estamos en los diez minutos de suspensión de la incredulidad y le creemos a Petitgirard; empezamos a dudar cuando nos revela que Marco y Gala han sido amantes por años. Pero el autor abusa mucho más de la credulidad del espectador: quiere que creamos que el nombre de la dama a quien se notificará a domicilio la ruptura no le recordó nada al mensajero y ex amante. ¡Divertidísima la sorpresa del inesperado reencuentro…! Hipólito quiere desdecirse, llega a tiempo, pero… ¿adivina el lector el final? Es inevitable acertar, porque no hay más  personajes.

Esta comedia pudo funcionar, en un nivel muy superficial, a gran velocidad, sin darle tiempo al espectador para pensar; pero en vez del acelerado ritmo del vaudeville a lo Feydeau o Labiche que requería tuvimos un tranco inerte, entrecortado por las irrelevantes incursiones de Font en la platea; cadenza morente que llevó a un profundo sueño a más de un espectador. Un libreto insuficiente puede ser salvado por una gran actuación, y más de uno en el público imaginó qué habría ocurrido si en vez de Leonor Svarcas hubiéramos tenido, interpretando a Gala, no ya China Zorrilla, que habría hecho un éxito rotundo, sino  las  actuales Cecilia Sánchez, Gabriela  Iribarren, Ileana  López y algunas más.

Encontramos a Augusto Mazzarelli, un elegante y notable actor, constreñido por una composición corporal y una marcación de gestos encorsetados que lo acercaron a un troglodita, lo que, felizmente, está fuera de sus posibilidades. Christian Font, muy  seguro de sí mismo, fue lo mejor.

 EL DIVORCIADOR, RUPTURA A DOMICILIO de Tristán Petitgirard, con Leonor Svarcas, Augusto Mazzarelli y Christian Font. Vestuario y escenografía de Ana Arrspide, iluminación de Agustín Romero, dirección de Marcelino Duffau. Estreno del 20 de enero de 2017, Teatro del Notariado.

 

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LOS INDESEABLES, DE DIEGO ARÁUJO, EN LE TEATRO DE  LA GAVIOTA - LÁZARO CABALGA  DE NUEVO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Durante los primeros veinte minutos Lázaro (Turco Márquez), un joven solitario y rutinario cuyo momento más emocionante es lavarse los dientes; cosa que sucede unas ocho veces en tanto un relator cuenta lo que vemos. Nada sucede en la vida de Lázaro, no hay familia ni amor. Irrumpe en este páramo, y en el tedio de los espectadores, un amigo nervioso (Iván Swamson) que, sin mucha convicción está por casarse con una mujer, lo que no le satisface. ¿Necesitamos agregar que Jesús despertará y, más aún, sacará a Lázaro de su sopor llevándolo a una enérgica relación homosexual,  recomendable por descargar la secreción de las glándulas suprarrenales?

La moralina es que muchos, para su infelicidad, son homosexuales que se ignoran. Vimos una tesis en acción; una edición gay del  relato evangélico de la resurrección de Lázaro; una apología que, con los colores cambiados, funcionaría como apoteosis del amor heterosexual. No hemos visto teatro, que soporta muy mal lecciones, tribunas, apostolados o púlpitos. “Los indeseables”, desde el título, se enrola  en el ingrato “teatro de la víctima”.

 

 LOS INDESEABLES, de Diego Araújo, con Iván Swamson y Turco Márquez. Escenografía y vestuario de Lucía Godoy, iluminación de Mauricio Peinado, dirección de Vic Quimbo y Diego Araújo. Estreno del 2 de diciembre de 2016, Teatro de La Gaviota sala 2.

 

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FLOR NUEVA  DE ANTIGUAS  RISAS DE  ROBERTO FONTANARROSA EN EL TEATRO CIRCULAR - CHISTES VIEJOS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

El título de esta pieza da para pensar. Hay una alusión a “Flor nueva  de romances viejos”, una antología del Romancero obra de Ramón Menéndez Pidal. Esta aproximación de aquellos poemas líricos, con los escritos de Roberto Fontanarrosa (Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina, 26 de noviembre de 1944 - 19 de julio de 2007) dispara sugerencias a varias puntas. Una es la burla del Romancero, como literatura “culta” o “clásica” o vieja, en contraposición con un populismo literario que hoy encarnaría Fontanarrosa y que nuestro medio celebró ayer en autores de culto como Julio E. Suárez (“Peloduro”), El Hachero, Davy, Wimpi y, a comienzos de siglo XX, en Carlos de la Púa y Julián Centeya. Esta tesitura concordaría con las ideas expuestas por Jorge Bolani en un reciente reportaje sobre los relevantes méritos literarios de Fontanarrosa, autor que integra con frecuencia su repertorio como actor y director; conviene advertir aquí que la suposición, implícita en la befa, de que el Romancero es impopular fue refutada por  “Retablo de Vida y Muerte”, a partir del Romancero español, pieza con la que Estela Medina, con la dirección de Mario Morgan recorrió el mundo desde 1975.

El título sugiere aún otra reflexión. La obra se presenta en el Teatro Circular, como una antología, “flor” o “florilegio”, selección de las mejores obras del autor; veamos cuán modestas hierbas son estas flores. En “Horario de visita”, “El Turco” (Jorge Bolani), un farrista, está internado en un hospital; su compinche Tatalo (Carlos Rodríguez)  resuelve  alegrarlo con champagne y dos filles de joie (Paola Venditto y Leticia Cacciatori). El enfermo baila y bebe, arrastrándose y  arrostrando el ridículo; aparece, severa y policial, la nurse (Miriam Pelegrinetti); fin del esquicio. En “Reproche” Rubén (Xabier Lasarte) con un tono harto antiguo de compadre del 900 y patrón de la cancha destrata a su desteñida esposa o compañera (Leticia Cacciatori), como si ella fuera una corrida cocotte; quizás el  esquicio sea una tardía parodia de las letras de tango. “El sordo” (Gustavo Bianchi) es un hombre que ha tenido sexo con una mujer casada y trata de evadir los arrestos reivindicativos del marido celoso que quiere sangre (“El Tipo”, por Carlos Rodríguez), Cuando “el sordo”  declara al fin que la dama no le gusta como mujer, toca la vanidad de “El Tipo”, ufano de su real hembra; el marido se lanza a un ditirambo sobre los encantos de  su  espléndida consorte y sepulta su honor mancillado. “Abrazarte así” satiriza el teleteatro: la patrona despótica (Denise Daragnès) y la sirvienta amedrentada ( Paola Venditto), superan sus diferencias de  clase en su común amor por el melodrama; “Sueños de barrio” se instala en la clásica comisaría de barrio para la “reconstrucción del hecho” en un caso de violación, donde un obtuso escribiente  (Jorge Bolani) hará el papel de la víctima.

Es fácil ver el  carácter mecánico del “humor” de Fontanarrosa. En todos los esquicios, un hecho trivial (el amigo internado en un hospital, la mujer sometida, el marido engañado, el teleteatro y sus adeptos, una denuncia policial)  es sorpresivamente  adosado a una fantasía de la conducta que hace al esquicio incongruente y, parecería, cómico: la juerga imposible, la casquivana imposible, el cornudo imposible, la denuncia imposible;  hasta  el título, no menos imposible, es pura distorsión.

Baste esta reseña para honrar la antigüedad de las risas;  pero  desde el punto de vista de su escenificación, es evidente que los libretos de Fontanarrosa ya no responden y los actores se lanzan, deliberada o inconscientemente, a la sobreactuación, en inflexiones de voz, visajes y hasta en maquillaje y peluquería. Escuchamos algunas risas en el público; las más de ellas respondieron a los momentos en que el tono de  la actuación recordó los payasos del circo.

Los programas de mano siempre informan sobre el autor. Hemos leído muchos, sobre obras de Shakespeare, O’Neill e Ibsen: sólo los que se  refieren a Fontanarrosa, como el de esta pieza, dicen siempre “…el genial…escritor”

 

FLOR NUEVA DE ANTIGUAS RISAS, de Roberto Fontanarrosa (“Horario de visita”, “Reproche”, “El sordo”, “Abrazarte así” y “Sueño de  barrio”), versión y dirección de Jorge Bolani y Eduardo Cervieri, con Carlos Rodríguez, Gustavo Bianchi, Paola  Venditto, Leticia  Cacciatori, Miriam Pelegrinetti, Jorge Bolani, Xabier Lasarte, Denise Daragnès y Emilia  Palacios. Escenografía y vestuario de Hugo Millán, sonido de Santiago Maneiro y Leonardo Croatto, iluminación de Rosina Daguerre, banda sonora de Piazzolla/Mulligan, Enrique Santos Discépolo, Mario Clavell y Edmundo Arias. Estreno del  1°  de octubre de 2016, Teatro Circular, sala 1.

 

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EL ATENTADO, DE ESTEBAN SIRI DÍAZ, EN TEATRO AGADU - LA ATRACCIÓN DE LOS HERALDOS NEGROS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

En un restaurante donde la noche anterior hubo un atentado terrorista, hay un segundo ataque a cargo de un joven armado de una pistola Su conducta es impredecible, probablemente para él mismo; se intuye que tarde o temprano terminará con  su vida. En sus homicidios se ve más el azar o el capricho que una determinación criminal, como si el protagonista estuviera jugando; y hay al comienzo, sin que se comprenda bien su razón dentro de la trama, un juego de preguntas y respuestas donde una pareja joven demuestra rapidez mental. La  invención de escenas no parece responder a un plan o a una idea que se desarrolla, y más bien parece que la acción lleva a la obra por sí misma, de peripecia en peripecia. Esta falta de plan produce que este espectador se vio despegado de la obra y se mantuvo en la sala sin poder tomar en serio lo que veía, esperando el fin. Si el propósito de “El  atentado” fue retratar un criminal, no encontramos sino a un joven aturdido, peligroso sí, pero casi a pesar suyo.

“El atentado” no es la primera obra de teatro local que narra un episodio policial donde el azar marca la acción. Este año tuvimos “Juegos  mecánicos” de Nieto Palladino, “Bang Bang estás muerto” de Mastrosimone, “El nudo de Gidion” de Adams y “Redes” de Giovanni Giannino. Puede conjeturarse que los jóvenes ven tan poco porvenir a nuestro país, que toda catástrofe parece bienvenida con tal que nos saque de la modorra y el embotamiento. En  este sentido, cabe destacar el extraordinario auge de los juegos de azar, que intentan la magia, y la obsesión de nuestros “informativistas” de la televisión por la crónica policial, los incendios, naufragios, terremotos y muertes en masa. Esta anomia generalizada nos recuerda el poema de  Cavafis “Esperando a los  bárbaros”: “¿Por qué calles y plazas aprisa se vacían/ y todos vuelven a casa  compungidos?/ porque se hizo  de noche y los bárbaros no llegaron./ … Y ¿qué  va a ser  de nosotros ahora sin bárbaros?/ Esta gente, al fin y al cabo, era una solución”.

 

 EL ATENTADO, de Esteban Siri Díaz, con Mathias Brea, Camila Arispe, Carlos Santángelo, Claudia López Foletto, Vivianne Rauduvinich, Marina Alegre, Fernando Magallanes, Antonio Mihura, Stephanie Fernández, Leonel Corbo, Esteban Siri Díaz y Bruno Martinelli, dirección de Esteban Siri Díaz. En teatro AGADU, estreno del 11 de noviembre de 2016.

 

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URUGUAY, PREMIOS “FLORENCIO” AÑO  2016 A LA ACTIVIDAD TEATRAL

En ceremonia realizada el 28  de  noviembre de 2016 en el Teatro Solís, la  Asociación de Críticos Teatrales del Uruguay entregó los premios “Florencio” a los mejores de la actividad teatral

Una información de Jorge Arias (Montevideo - Uruguay) 

 

Espectáculo: “Viaje de un largo día hacia la noche” de Eugene O’Neill,  dirección de  Jorge Denevi.

Dirección: Jorge Denevi por “Viaje de un largo día hacia la noche”.

Actriz: Nidia  Telles, por “Viaje de un largo día hacia la noche”.

Actor: Rogelio Gracia por “Fin de partida” de Samuel Beckett.

Actriz en papel de reparto: Soledad Frugone, por “Mi hijo sólo camina un poco más lento” de Ivor Martinic.

Actor en papel de reparto: Álvaro Armand Ugon por “Viaje de un largo día hacia  la noche”.

Elenco: Compartido entre “Los nadie” y “Mi hijo sólo camina un poco mas lento”.

Texto de autor nacional: “Día 16” de Federico Roca.

Revelación: Valeria Fontán por su obra “Los heridos”.

Ambientación sonora: Alfredo Leirós  por “Viaje de un largo día hacia la noche”.

Vestuario: Soledad Capurro  por “Mi hijo sólo camina un poco más lento”.

Iluminación: Leonardo Hualde por “Todo por culpa de ella” de Andrei Ivanov.

Escenografía: Cecilia Bello y  Lucía Silva por “El capote” de Gogol.

Espetáculo extranjero: “Edipo” por la Companhia do Chapitó (Portugal).

Espectáculo musical: “Tu cuna fue un conventillo” de Alberto Vacarezza y José M. Novo.

Unipersonal: “La fiera” actuación de Mané Pérez.

Espectáculo de comedia: “El crédito” de Jordi Galcerán, dirección de Mario Morgan.

Dirección de comedia: Mario Morgan por  “El  crédito”.

Actriz  de comedia: Cristina Morán por “La  pipa de la paz” de Alicia Muñoz.

Actor de comedia: Leonardo Franco por “Tu cuna fue un conventillo”.

Premio “Escena” a la mejor obra de la Unión Europea: “Mi hijo sólo  camina un poco más lento”, con dirección de  Gerardo Begérez.

 

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REDES LA OTRA CARA DEL LIKE DE GIOVANNI GIANNINO, EN PLATEA SUR - LAS RELACIONES PELIGROSAS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Los percances que acechan a quienes traban relaciones por las “redes sociales u otros envites del puro azar fueron llevados  elocuentemente al drama en “Closer” de Patrick Marber (1997; el filme, de Mike Nichols, es del año 2004). En “Redes” el colectivo “Gato encerrado”, que en el año  2013 había hecho con casi el mismo elenco “Ultimo piso del hotel California” de Santiago Sanguinetti, vuelve, con poca novedad y mediante improvisaciones, sobre el tema. Marcos (Giovanni Giannno) vive con su hermana Amanda (María Ruggiero) y una pareja femenina, Renata y Julieta (Paola Maciel y Carla Cabral); él prefiere un hombre a su mundo de mujeres;  encuentra por internet  a Damián (Pablo Rodríguez). Como en ”La ira de Narciso” de Sergio Blanco (Montevideo, 2015) el cyberomance termina en la crónica  policial

Las improvisaciones fueron organizadas por Giovanni Giannino como una “creación colectiva”. Sospechamos que el teatro de hoy está de vuelta de la “creación colectiva” y su ostentoso populismo artístico, bien que sin haber estado nunca o casi nunca de ida. Los defectos de las creaciones colectivas” que hemos podido ver y que incluye a “Redes” son lo inacabado, la desorganización y la superficialidad; el argumento suele ser vulgar, con tendencia al episodio policial, la trama es arbitraria, el tono impersonal, los personajes bidimensionales y los diálogos ociosos. “Gato encerrado” ha trabajado y quizás en exceso, pero en la dirección equivocada: no deja nunca de ser teatro de aficionados, desinteresado ab initio de toda perfección.

Tratando de comprender por qué existen estas piezas, pensamos  que realizan también, como el protagonista de “Redes”, los placenteros riesgos de lo casual pero potenciado, lo repentino y ya adoptado, lo furtivo y extrañamente amado o en fin, la benéfica distensión muscular de lo irresponsable. Podría agregarse aquí la audacia de que “Redes” pone la  homosexualidad juvenil en escena; por partida doble. Llegamos a imaginar que este teatro  apuntaba, aún sin saberlo, a los complicados placeres del marqués de Sade. Los jóvenes dramaturgos actuarían en forma similar a sus coetáneos, los jóvenes delincuentes, que. saben o creen que morirán jóvenes; por tanto no hay  que esperar, la droga, el  escenario, están al alcance  de la mano.

Esta línea de razonamiento sobrevalora a los nuevos autores. La explicación de piezas como “Redes” es mucho más simple. Los dramaturgos jóvenes o en ciernes apuntan al  éxito primero, al éxito  después y al éxito al final. Por supuesto, aspiran al dinero (les han machacado tanto que son “profesionales”, aunque no cobran nada…), a la fama  y a  sus  beneficios; nunca o casi nunca aspiran al arte. Y ¿qué  es lo que  tiene éxito? Lo que tiene éxito es el teatro oficial, lo que representa la Comedia Nacional, que paga satisfactorios “cachets” a los autores. Son las obras de Gabriel Calderón, Santiago Sanguinetti, Marianella Morena, Mariana Percovich, Diego Arbelo. Los autores jóvenes o los grupos independientes como “Gato Encerrado” leen o  ven esas obras (“Gato encerrado puso en escena a Sanguinetti),  concluyen que  pueden hacer lo mismo y ya  tenemos “Redes”. Pero los dueños de la programación oficial, son, no casualmente, los funcionarios públicos  que están a cargo de la programación del teatro burocrático, del que reparte los subsidios, subvenciones, becas, bolsas y programas de ayuda. Santiago Sanguinetti es hoy director de la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático, Mariana Percovich es Directora de Cultura de la  Intendencia Municipal de Montevideo, Marianella Morena, luego de pasar por el Ministerio de Educación y Cultura es Directora de Cultura de la Intendencia de Canelones. Los dramaturgos jóvenes creen que sus obras no valen menos y, a la  verdad, no están equivocados. “Redes, la otra  cara del like” no es inferior a “Mar de fondo un actong macho”. “El atentado” de Siri Díaz es probablemente superior a “El gato de Schrödinger”. No tienen, eso sí, los desventurados jóvenes dramaturgos independientes, sus manos en las palancas que mueven la máquina estatal: no tienen los agentes de prensa, los mejores actores, escenógrafos y vestuaristas, los viajes, los “residentados” en el exterior, las traducciones al inglés y francés, la presentación de sus obras mediante los consabidos intercambios, en Madrid, Paris, Berlin, etc. Estrenan en “Platea Sur”, “Arteatro”,  “Agadu” o “La  Casa  de los Siete Vientos”, nunca en el teatro Solis ni en la Sala Verdi.

 REDES, LA OTRA CARA DEL LIKE, de Giovanni Giannino, por la compañía “Gato encerrado”, con María Ruggiero, Giovanni Giannino, Paola Maciel, Carla Cabral y Pablo Rodríguez. Sonido de Gonzalo Kiwi Duarte, vestuario, luces y escenografía de “Gato encerrado”, dirección de Giovanni Giannino. Estreno del 12 de noviembre de  2016, en Platea Sur.

 

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BASHIR  LAZHAR, DE EVELYNE DE LA CHENELIÈRE, EN LA SALA ZAVALA MUNIZ DEL TEATRO SOLIS - TEMAS Y PROBLEMAS PERENNES DEL MUNDO ACTUAL

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Bashir  Lazhar es un maestro de escuela argelino, refugiado político, que reside en Quebec, Canadá y que trata de llevar allí a su familia. Obtiene la suplencia de la clase de  sexto año B, antes a cargo de una maestra que se ha suicidado; la pieza da cuenta de sus dudas, sus pequeñeces, sus relaciones con las autoridades y con la dirección de la escuela, sus ideas a veces contra la corriente, sus problemas de discriminación por su carácter de inmigrante y su  origen étnico.  Bashir,  él  también, tiene mucho que aprender.

La autora, Évelyne de la Chenelière (Montreal, Canadá, 1975), pertenece a una pléyade de dramaturgos quebequenses de los que hemos tenido siempre buenas nuevas. Normand Chaurette por la inolvidable “Nueve reinas”  dirección de  Eduardo Schinca (2000, Carrasco Lawn Tennis), Michel Marc Bouchard, por varias obras, como “Los lirios” (2001) en el teatro El Tinglado, “El camino de los pasos peligrosos”, en el Teatro Circular, traducida por Boris Schoemann, año 2005, Louise Bombardier por “Un campo”, en Arteatro, también en el año 2005.

El monólogo “Bashir  Lazhar” fue estrenado en Quebec en el  año 2001 y llevado  al cine en el año  2011. En forma sintética, la autora incluye un cúmulo de temas: la insondable e inagotable enseñanza, la inmigración, el exilio, la diversidad cultural, la soledad, la separación de las  familias, la relación con los niños. Es posible que los temas excedan las posibilidades de desarrollo del monólogo, de algo más de una hora y media; pero es admirable la cantidad de ideas y sugerencias que De la Chenelière es capaz de presentar en todos los puntos, vivas y en apretado haz. 

El  estreno de “Bashir Lazhar” en Montevideo por “Los Endebles” y su exhibición por sólo tres días permitió revalidar los méritos del mejor teatro mexicano, cuyas obras, expresivas y sobrias, hemos visto siempre con interés. Maestro en la actuación, Boris Schoemann, que es el traductor de la obra, nos da un Bashir Lazhar distante y compartible, simpático pero siempre un tanto rígido y en guardia, a veces débil y vacilante, humano en fin.

Debemos el conocimiento de esta pieza a la producción para Uruguay de InterArte.  

BASHIR LAZHAR de Evelyne de la  Chenelière,  traducción y  actuación de Boris Schoemann. Escenografía y luces de Fernando Flores, vestuario de  Pilar Bolíver, dirección de Mahalat Sánchez. Estreno del 28  de noviembre de 2016, Sala Zavala  Muniz del teatro Solis.

 

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LE PRÉNOM EN MULTITEATRO, AVENIDA CORRIENTES, BUENOS AIRES - COMEDIA DE EQUIVOCACIONES

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Vincent (Federico D’Elía) anuncia a su hermana Elisabeth (Fabiana García Lago) y a su cuñado Pierre Garraud (Peto Menahem) que el hijo que tendrá en breve con su esposa Anna (Dalia Elnecavé) se llamará Adolphe; dice que como homenaje al héroe de la novela del mismo nombre de Benjamin Constant. El nombre es resistido por su inmediata vinculación con Hitler y aún por la crítica indirecta que creen ver, Elisabeth y Pierre, dos profesores de letras, a los sofisticados nombres de sus hijos, Apolino y Mirtile. Por las dudas, sea prescindible acotación del libreto o sea una sobreescritura argentina, se ven en la sala de los Garraud dos pequeños menorahs que hacen del anuncio una intolerable apología de los campos de exterminio. Hay intentos de aplacar los ánimos, siguen varias retorsiones y revelaciones incómodas al calor de la discusión; la familia respetable se va volviendo del revés y Delaporte y de la  Patelière, en la línea de Labiche y Feydeau, deslizan alguna reflexión crítica: el rígido Pierre oculta algunas flaquezas en sus labores, tanto en la cama como en el terreno intelectual; Vincent, que comienza muy aplomado, se refugia rápidamente en el alcohol; ninguno acepta el refrescante momento de verdadero amor por una mujer que proporciona Claudio (Carlos Belloso) un músico amigo de la familia a quien todos suponían homosexual o a lo más  neutro.

Queda dicho que “Le prénom” tiene ideas. Su núcleo está  en el clásico tema de que una palabra  trae la otra y que riñendo las  comadres  dícense las  verdades; pero más aguda es la refutación del mito de que algo puede lograrse  doblando las apuestas, exasperando la crisis, como quien ataca la picazón rascándose; la catástrofe redentora, la salvación por derramamiento de sangre. Gentilezas y ceremonias son más  útiles  de lo que  se  cree.

Con este material el director Arturo Puig ha compuesto una comedia que chisporrotea como un fuego  fatuo y  arrolla como un tsunami. La interpretación con puntos brillantes en Belloso y D’Elía, es uniforme y coherente, lo que sorprende en una pieza que a más de tres años en cartel mantiene la  actuación en un nivel equilibrado.

Sólo dos objeciones a la puesta en escena, que no opacan el brillo de “Le prénom”. Una es el vestido chillón de Anna (por Dalia Elnecavé),  embarazada de por lo menos seis meses, de un rabioso bermellón y muy ceñido al cuerpo de la actriz. La otra es un  taco, una sucia interjección, tan ineficaz como todas, con la clásica alusión a  la madre y el parto, en boca de Elisabeth, una sobria profesora de letras.  

LE PRÉNOM (“El nombre”) de Matthieu Delaporte y Alexandre de la Patelière, versión de Fernando Masllorens y Federico González del Pino, con Carlos Belloso, Federico D’Elía, Peto Menahem, Dalia Elnecavé y Fabiana García Lago. Vestuario de Ximena Puig, escenografía de  Laura Russo y Alejandro Martín, dirección de Arturo Puig. En Multiteatro, Avenida Corrientes 1283, Buenos Aires. Estreno del 2 de marzo de 2013.

 

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LA  FUERZA DE LA SANGRE, DE CARLOS MANUEL VARELA, EN LA  SALA VERDI - BAJO LA ACCIÓN DE  FUERZAS  DESCONOCIDAS

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Nadie pareció sorprenderse con el estreno de esta obra póstuma de Carlos Manuel Varela (Dolores, Soriano, Uruguay, 10 de abril de 1940 – Montevideo, 13 de abril de 2015), que se inserta simultáneamente en el programa “Teatros ejemplares” destinado a homenajear a Cervantes y en el programa “Entre nosotros” de la Comedia Nacional para el año 2016. La pieza no fue siquiera mencionada en ocasión de la muerte de Varela, que, por su estado de salud, no producía obra alguna desde “Los  soñadores”  (2013).

El programa de mano presenta esta pieza “posiblemente” (sic) “como reescritura de su obra (de Varela)‘Las divas de la radio’” (1996), afirmación que es todo un salto en el vacío. La comedia de Varela no contenía dentro de sí ninguna otra, ni propia ni extraña; la presente “La fuerza de la sangre” narra, de comienzo a fin, la novela de Cervantes del mismo nombre, interpretada en radioteatro. Aún nos es difícil reconocer el estilo de Varela, generalmente excedido de diálogos, en esta obra que ofrece el mérito de su brevedad, si no de su concisión. También nos resulta incongruente con el estilo del autor la abundancia de alusiones al teatro y al radioteatro de épocas pretéritas, con la improbable aparición en el “estudio” de radioteatro de Margarita Xirgu (Isabel Legarra), aconsejando estoicismo a una deprimida Maruja (Andrea  Davidovics).

El desarrollo del autor de “La  fuerza de la sangre” siguió la línea de menor resistencia. La  adaptación teatral de la novela de Cervantes pudo tener escena de gran impacto, como la violación y el accidente de tránsito; esta versión sólo narra linealmente, entre varios actores, la novela. Stefanie Neukirch es la víctima, Leocadia, y la actriz  “Estela  Ortiz”, Gabriel Hermano  es Rodolfo, el violador, y Pepe; Levón es Pico y Luis, el padre  la  víctima, Fernando Vannet es Quique, operador de sonido, Juan Carlos Worobiov es el  relator y el empresario De  Mendoza, Daniel Espino Lara es el encargado de efectos sonoros especiales, y Claudia  Rossi es una actriz y la madre de la víctima y Andrea Davidovics es actriz y la madre de “Rodolfo”. El formato servía para homenajear a Cervantes, pero lo mismo o  algo parecido pudo hacerse, con no menor  pleitesía, con una pieza  de Ibsen o Beckett.

Lo que se vio bajo el título de “La fuerza de la sangre” es un breve esquicio anecdótico de cuarenta minutos, sin foco ni dirección clara. Es una función de radioteatro, como debe haber habido miles, esta vez a propósito de una obra muy menor de Cervantes. Todo, pero todo este artefacto, quizás inspirado en nobles propósitos, puede y debe olvidarse, piadosamente y sin reproches. 

LA FUERZA DE LA SANGRE de Carlos Manuel Varela, por la Comedia Nacional, con Andrea Davidovics, Claudia Rossi, Levón, Daniel Espino Lara, Juan Carlos Worobiov, Gabriel Hermano, Stefanie Neukirch, Fernando Vannet e Isabel Legarra. Escenografía, iluminación y utilería  de Claudia Tancredi, vestuario de Mariela Villasante, dirección de Juan Antonio Saraví. Estreno del 13 de octubre de  2016, Sal Verdi. Duración  40 minutos.

 

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CRETINOS SOLEMNES DE  FEDERICO GUERRA, EN LA SALA CERO DE EL GALPÓN - FEDERICO GUERRA PISA  CON FIRMEZA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

El  día  del estreno Federico Guerra nos previno que la obra, en el futuro, no sería nunca lo que íbamos a ver. El mensaje era que la obra no podía ser juzgada por lo que veríamos, sino por lo que contenía o anunciaba; que era una obra, pero más aún embrión, prototipo, matriz. El mensaje contenía algo de desafío: resolvimos volver. Para la siguiente semana se anunció la actuación de Alejandra Wolff; luego de algunas tentativas fallidas, porque “Cretinos  solemnes” agota localidades, el 14 de noviembre  la vimos con el agregado de un “stand up” a cargo de Cecilia Sánchez. Naturalmente, la crítica o más  sencillamente los amigos en la mesa del café pueden hablar sólo de lo que vieron; queda hecha, en honor de la decencia, la salvedad de que sólo vimos dos funciones de la pieza, en el estreno, donde actuó Tabaré Rivero, que es un músico de rock y el 15 de noviembre con Cecilia Sánchez, que es actriz.

Pese a esa variedad de desarrollos posibles, quizás pese a su dinámica que apunta a una suerte de perennidad que tiene algo, también, de obsolescencia programada, pese a que la pieza quiere desarticularse y  recomponerse con empanadas,  cerveza, música y distensión, pese, aún, a la referencia a los argentinos Santiago Gobenori y Matías Feldman cuyos “Sketches solemnes” podrían ser el antecedente de “Cretinos  solemnes”, lo constante, lo que imprime un estilo a la pieza, es Federico Guerra. Inútiles sus cautelas y prevenciones, que suenan a  hipermodestia y abnegación, lo que creemos ver hasta en el título. Guerra no puede esfumarse, como tal vez quisiera, detrás de su  transparente obra, a la manera de los “djins” de las “Mil Noches y una Noche” o del inapresable Shakespeare. Las cercanías más nítidas, los parentescos  más próximos de “Cretinos  solemnes” son las obras del mismo Guerra, “Snorkel” (2011) y “Odio oírlos comer” (2013). Repasamos lo que escribimos en ocasión de esta última pieza; lo transcribimos hoy, porque ante “Cretinos solemnes” no podríamos decirlo mejor:

“Sin ninguna pretensión de color local, sin ningún modismo, oímos el sonido de nuestras voces, nuestra forma de escandir las frases, la manera de decir y de ocultar nuestros sentimientos, los gestos usuales y reveladores, la retórica del amor, los subentendidos y sobreentendidos, los vertiginosos trasfondos psíquicos. El diálogo fluía con naturalidad pero sin extenderse; se decía lo justo; y la abundancia, cuando existió, también tenía un significado propio. En todo el resto de la obra mostró Guerra el mismo señorío sobre su material, la misma sobriedad, la misma eficaz concisión, la misma, y sorprendente, ausencia de toda vanidad”.

 “No es fácil percibir cuánto arte hay en hacer grato y  divertido lo que en hipótesis se juzgaría inaceptable en la escena…Para llegar a estas excursiones en el país de lo imposible  es  necesario dominar el material en virtuoso, lo  que es tanto más elogiable cuanto que Guerra, en la huella de los mejores artistas,  no  deja ver las costuras.”

Ciertamente, disfrutamos de las empanadas, de la  cerveza, de Tabaré Rivero y  de Cecilia Sánchez; si hubiéramos podido, con alguna máquina del tiempo a mano, hubiéramos participado de la música que se anunció, por lo menos, luego del final de la pieza del 14 de noviembre. Pero nos fue suficiente reconocer el  genio paródico de Guerra en la sesión de “poesía moderna”,  su aguda visión del despropósito en el esquicio del hombre, interpretado por él mismo, al que no arredran ni un ostensible lunar peludo en la cara ni, menos aún, los consejos u órdenes de sus amigos, su espíritu crítico en el esquicio del astronauta suplente, celoso y  burocrático a un  tiempo. Siempre hay algo fuera de cuadro que hace pensar, siempre hay una luz oblicua que nos revela, como para siempre, un rincón de la realidad; siempre hay la sugestión de una nueva ética, que no habla en voz alta pero que se oye con claridad.

La interpretación tuvo el mérito considerable de la homogeneidad,  lo que no es poca cosa si se advierte que los actores vienen de diversos  ámbitos de enseñanza del arte. Confesamos que nos ha divertido y hasta entusiasmado  Fernando  Amaral en el esquicio del lunar  ominoso.

 CRETINOS SOLEMNES, a partir de “Sketches solemnes” de Matías Feldman y Santiago Gobenori, textos de Federico Guerra. Con Federico Guerra, Fernando Amaral, Estefanía Acosta, Pablo Robles, Claudia Trecu, Chelo Pagani, Valentina Britos y Tabaré Rivero (o Cecilia Sánchez), dirección de Federico Guerra. Estreno del 11 de octubre de 2016, obra vuelta a  ver el 15 de noviembre de  2016.Teatro El Galpón  sala Cero.

 

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LOS OJOS ABIERTOS DE ELLA, DE  RAQUEL DIANA, EN EL TEATRO SOLÍS, SALA ZAVALA MUNIZ - EN LAS ORILLAS DE LA ESTIGIA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

“Los ojos abiertos de ella” sugiere que Raquel Diana, estuvo en coma y por lo tanto al borde de la muerte, experiencia peligrosa que le ha sugerido  datos, observaciones y reflexiones; pero después de esta cosecha la autora se empeñó, por mor de un extraño preciosismo, en desfigurar sus vivencias, truncar las reflexiones, mezclar los datos y entregarnos el producto en lenguaje cifrado. En la presentación de la obra, que puede leerse en el programa de mano, Diana dice que ha estado al  borde de la muerte porque algo “…explotó dentro de mi cabeza” y dedica la obra a “...quienes me ayudaron…y me ayudan todavía…a no morir”. Angustioso como un S.O.S., patético como una voz que clama en el desierto; pero al final la autora escribe “…les ruego no dar importancia las líneas precedentes” para trivializar con un llamado a lo imposible, al pedir que “…acepten bailar una pieza con los personajes…”. Se comprende que con eso  borra con el codo lo que su mano escribió. Pero aún da otro giro: “…No habrá peligro, espero”. Muy urbano, hasta delicado; pero quizás Diana  querría que su obra  fuera  peligrosa. Un escritor siempre aspira a poner en peligro al lector: si no lo sacude, ni choca, ni  espanta ni hechiza, ni pervierte o convierte, es tiempo perdido, no hay arte. Como decía Héctor Massa, al lector hay que  patearle la cabeza.

La trama circunstancial de “Los ojos abiertos de ella” parece ser el encuentro de la protagonista, una mujer que no tiene nombre (Claudia  Rossi) con un  hombre (Fabricio Galbiati), también anónimo, que puede ser la muerte. Conversan, el hombre dice que tiene por cometido cuidarla y trata, tibiamente, de seducirla; los personajes dialogan, filosofan, a veces bailan, otras se  besan: fuera de un momento en que Rossi, haciendo suyo el sentimiento de este crítico, exclama “Todo esto es muy absurdo. No tiene ningún sentido, se lo mire por donde se lo mire”, no dicen ni sus propósitos ni lo que hacen. Aquello es una conversación, posiblemente en un hospital dado que se menciona a “las enfermeras”; charla divagadora cuyo sentido ni se revela ni se deja imaginar: “Hay un silencio. El silencio es un mantel del tamaño del mundo que la mujer recoge por las puntas plegándolo hasta que no es más que un pañuelo sobre su falda. La mujer aprieta el silencio contra su pecho…”

Claudia Rossi pone toda la energía imaginable en el  personaje, tiene expresión,  un habla con  transiciones y matices; pero todo su lenguaje corporal y vocal no logra trasmitirnos una historia coherente. En la dirección Miguel Pinto ha dado adecuadamente el ámbito de misterio a la luz del día que parece reclamar la pieza. 

LOS OJOS ABIERTOS DE ELLA, de Raquel Diana, por la Comedia Nacional, con Claudia Rossi y Fabricio Galbiati. Ambientación escénica y vestuario de Yael Carretero, iluminación de Juan José Ferragut, música de Carlos García, dirección de Miguel Pinto. Estreno del 7 de octubre de 2016, teatro Solís, Sala  Zavala Muniz.

 

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EL ARCA, DE MARCEL SAWCHIK, EN ESPACIO CULTURAL LAS BÓVEDAS - A MITAD  DE CAMINO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

“Esta  obra es el  resultado del trabajo de egreso de la Escuela Kalima Teatro, generación  2014” reza el programa. En efecto, es un examen de fin de  año. Uno de los docentes de “Kalima”  figura como autor y  director  de la obra, Marcel Sawchik.

Los grupos de teatro independiente tienen dificultades de dinero; generar una escuela de teatro podría equilibrar el presupuesto con los pagos de los alumnos. La escuela se vuelve contra el grupo porque el medio  deviene fin. Suele reclamarse improvisaciones a los alumnos, método difícil de  emplear;  los actores en ciernes actuar; creemos esos impromptus  son el origen de  esta  pieza, que no tiene estilo,  aunque Marcel Sawchik  sí lo tiene. El producto  es una obra  sobre el tema de los refugiados, que ascienden hoy, según el mismo programa, a  66 millones de personas, por donde tenemos otra vez al “teatro de la  víctima”. Nobles propósitos. Pero todo es justificación. Hay una justificación estética: algo como “malo o bueno, esto es lo que los  aprendices de teatro han logrado” y una justificación ética: “la tragedia de los refugiados debe conocerse”.

Aún como “teatro de la víctima”, que como todo teatro puede y debe llegar a la  excelencia, “El arca” no tiene la fuerza documental que tendría el producto de una nutrida recopilación de datos, que hablaría de pie. Tenemos una carcelera despótica que debe más a Kafka que a los campos de Siria, toques enigmáticos de ciencia ficción, diálogos monocordes y deslavazados.  Esperábamos algo mejor de Sawchik y algo más cercano a los refugiados.

  EL ARCA, textos de Marcel Sawchik y Pablo  Isasmendi, dramaturgia  de Marce Sawchik, con Franco Barolín, Rossana Bergatta, Nicolás Delfino, Fabiana de los Santos, Virginia García, Diego Prado y Cristina Ochoviet. Vestuario de Loli Espósito, iluminación de César Balmacea, selección musical y dirección de Marcel Sawchik. Estreno del 11 de  noviembre  de  2016,  Espacio Cultural Las  Bóvedas.

 

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DÍA 16, DE FEDERICO ROCA, EN LA SALA EL MUSEO TORRES GARCÍA- RÉQUIEM POR LA FAMILIA  AUTORITARIA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

El título de la pieza dice que en el Uruguay muere una mujer, víctima de un hombre, cada dieciséis días. El programa de mano dice “víctima de la  violencia de género” eufemismo cuya desaparición del habla común anhelamos porque, como todos los eufemismos, oculta; y oculta precisamente a los mismos culpables que se trata de poner en evidencia y reprimir. El tema del maltrato familiar se presta al discurso, a respetables marchas de mujeres de negro, a discutibles cuotas de representación femenina en el Senado; el autor de esta pieza va un poco más lejos. Roca observa sin pasión, desarma fríamente, muestra sin sacar conclusiones los estereotipos masculinos que llevan a esos crímenes. En una de las mejores escenas de la obra, el  hombre le pide perdón a la mujer por haberla golpeado; quiere rehacer el hogar; vemos de inmediato que lo que quiere, en realidad, es triunfar sobre ella con el anzuelo de la justificación y luego doblegar su voluntad. Probablemente no la ama; tal vez ni siquiera la desea; a menudo quiere explotarla; hay proxenetismo, pero también hay esclavitud en el trabajo familiar, y aquí  recordamos “La pobre gente” de Florencio Sánchez. Es curioso ver que en estos crímenes, que se califican de “pasionales”, lo que mueve al hombre no es el amor ni son los celos. Por celos se mata al rival, nunca a la mujer.

Roca ve en detalles aparentemente nimios que hay una compulsión social que explica el comportamiento masculino. La sociedad exige que el hombre desempeñe un papel asertivo, siempre ganador, nunca vulnerable y si se precisa rudo. Ese papel, que inevitablemente el hombre vive con stress, se potencia con los arcaicos sentimientos de culpa, de donde provienen los automáticos pedidos de perdón y aún la seudo expiación del suicidio, que en el horizonte del hombre criminal adelanta  y justifica, el crimen. Suicidio que es un supremo  acto de omnipotencia por el que se erige en juez, reo y  verdugo.

Los diálogos son sobrios, breves, concisos. En la grave línea de Gogol y Chejov, la acción se ve, no se cuenta, las ilusiones caen. No hay nada que decir: es suficiente levantar unos velos, abrir algunas puertas y mirar un mundo de horror que siempre estuvo allí pero del que tenemos  noticias  filtradas a  través del Código Penal; los “informativos”  antes contribuyen al mal, con su insistencia en evitar las escenas “que pueden herir la sensibilidad del espectador” entre tanto hacen hablar  a los vecinos sobre el  marido o amante ejemplar que siempre fue, el “hombre de bien”, trabajador, que se daba con todo el mundo. Está bien visto por Roca el  laberíntico universo  de la inercia estatal, un poco burocrática pero otro poco  cómplice, con jueces, médicos y policías que se lavan las manos.

La interpretación (Gabriela Fumía, Gabriela Quartino, Norina Torres Paz,  Gianinna  Urrutia, Sebastián Bandera y Rodolfo Requejo) tiene el sello de los parlamentos y movimientos físicos que son verdad; la coreografía, alusiva, por lo que creímos ver, al maltrato físico de la mujer, es delicada y también elocuente. 

Alicia Dogliotti ha dirigido con brío y convicción, Este año la Comedia Nacional desarrolló un proyecto que llamó “Entre nosotros”, con autores uruguayos contemporáneos. Esta y otras obras, como “6 Seis, todos somos culpables” (2014) demuestran que Federico Roca debió figurar en ese programa.

DÍA 16, de Federico Roca, con Gabriela Fumía, Gabriela Quartino, Norina Torres Paz, Gianinna Urrutia, Sebastián Bandera y Rodolfo Requejo. Vestuario de Cecilia Carriquiry, Escenografía de Guillermo Ifrán, coreografia de Lucho Ramirez, ambientación sonora y música de  Pablo Notaro, dirección de Alicia Dogliotti, Estreno del 28 de octubre, sala del Museo Torres García.

 

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EL REGRESO DE ULISES DE CARLOS DENIS MOLINA,  EN LA SALA VERDI - REGRESO SIN  GLORIA

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

A sesenta y ocho años de su estreno, esta reposición de un ”teatro poético” puede vincularse al centenario del nacimiento de su autor, Carlos Denis Molina (San José, Uruguay, 1916), y a las gestiones de el o los curadores de un archivo general de sus obras, depositadas en la Universidad de Lille (Francia),  interesado en su difusión.

Para el programa de mano Denis Molina fue “una figura paradigmática de la dramaturgia uruguaya de entonces” (1945 - 1955). Ciertamente, fue un ejemplo de un teatro “poético” que solía revisar mitos clásicos, como “Orfeo” del mismo Denis Molina (1951) y “Calipso”  (1953)  de  Alejandro Peñasco; era una moda que sólo probaba, como escribió Borges respecto de otra literatura, la puntualidad de nuestros servicios postales y telegráficos. Denis Molina seguía las huellas de Jean Giraudoux (“No habrá la guerra de Troya”, 1935, “Electra”, 1937), creador de un teatro de sueños despierto, que acontecen en un mundo de fantasía donde no existen cambio, devenir, transformación o contacto alguno con la realidad social, un mundo donde personajes afantasmados dicen invariablemente frases “hermosas”. Estas flores de invernáculo se marchitaron rápidamente y sus restos fueron barridos de la escena teatral por la ventolera del teatro del existencialismo (Sartre, Camus) que puso sobre las tablas los problemas de la hora. Algo de esto percibió Emir Rodríguez Monegal cuando comentó la pieza para  “Marcha” (26  de noviembre de 1948): “La  pieza de Denis no decreta un tiempo o un  espacio histórico. Se ubica en un imaginario país…” Algo de ese teatro intemporal hemos tenido, más cercanamente, con las obras de Carlos Rehermann  “Minotauros” (2000)  y “Prometeo y la jarra  de Pandora” (2005); y no  es casual que sea el “Teatro del Umbral”, donde Rehermann es una de las figuras principales, el que  produjo este  “El regreso de Ulises”.

La  trama no es una reedición ni una revisión del  episodio homérico: “Ulises” no es “Odiseo”, pero se le parece; y quizás se buscó una referencia  tangencial, oblicua, como las alambicadas alusiones a “La Odisea” que contiene el “Ulysses” de James Joyce. En la obra de Denis Molina hay un hombre  ausente, del que no se sabe por qué se ha ido ni  qué hizo ni qué hace, que regresa a un hogar, donde una mujer ha esperado demasiado tiempo, mujer que se llamó en 1948 Tana y hoy se llama “Tanis”; hay un posible rival del protagonista, que la obra denomina “Desconocido”. El nudo del asunto es que “Tanis” ha quedado petrificada en la imagen,  real o ficticia, del Ulises que conoció y que se fue, un Ulises que para ella  no coincide con el que regresa. Como se ve, por todos lados estamos fuera del tiempo y, en consecuencia,  de la  historia. Los dialogados, de manera concorde, parecen existir por sí mismos y no se ve que conduzcan la acción; son pródigos en frases inertes, como el insistente binomio dialéctico, nunca desarrollado, de la nube y el agua, que  discurre ante los espectadores más de una vez.

La  puesta en escena  de Sandra  Massera ha acentuado, en lo que se  refiere a Tanis, sus amigas y  su  vestuario, el matiz antiguo que, quiérase o no, la obra convoca; no sucede lo mismo con el  vestuario masculino, para nuestro gusto incongruente, que nos recordó los sainetes del 900. Massera ha agregado una suerte de coreografía, con los movimientos de los actores, que recuerda algunas pinturas murales de Puvis de Chavannes o los cuadros de Torres García inspirados en Puvis de Chavannes.

No es posible formular reproches a la interpretación, ya que los personajes, como sucede en general con el “teatro poético”, no tienen definición y hacen parecer a la pieza un producto de un teatro de  aficionados.

EL REGRESO DE ULISES, de Carlos Denis Molina, por el Teatro del Umbral. Con Laura Almirón, Alain Blanco, Mariella Chiossoni, Lucía Calisto y Roberto Foliatti. Iluminación de Alvaro Domínguez  escenografía y vestuario de Alvaro Domínguez y Sandra  Massera,  selección musical y dirección de Sandra Massera. Estreno del 18 de octubre de 2016, en  Sala Verdi.

 

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VERANEANDO CON MAMÁ DE CHRISTOPHER DURANG, EN EL TEATRO DEL ANGLO - LAS VACACIONES SON ALGO PELIGROSO

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

Esta comedia, estrenada en New York en 1999  como “Betty’s summer  vacation” y en  Montevideo en el año 2004 con el título de “Las vacaciones de Betty” por el mismo elenco que la repone ahora, pertenece al género de la comedia negra, en el estilo de “Arsénico y encaje antiguo“ o “El joven Frankenstein” de  Mel Brooks (con Gene Wilder y Marty Feldmann). Nada de lo que sucede será lógico o coherente, nada podrá tomarse en serio; los personajes, distendidos por las inminentes vacaciones, sueltan sus fantasías, sus neurosis, sus pulsiones, a veces peligrosas; la alienación reina, la rutina diaria es abolida y un asesino  serial puede parecer un niño  travieso.

El autor es rápido en diseñar sus personajes y lo  bastante preciso como para ponerlos de pie con dos o tres frases; se las ingenia para hace aceptar tanto a los personajes como a los espectadores una trama imposible que incluye una cabeza cortada, un pene en la heladera, una castración, violaciones, una de ellas incestuosa pero que hacen reír; como yapa, roncas voces inquisitivas que salen de la platea y comentan y aún interfieren la acción. Todo esto está llevado con una mano tan diestra que el humor negro resulta leve y divertido.

No obstante todo este virtuosismo y este despliegue de imaginación, la obra tiene una pátina de moda pasada; para disfrutar cabalmente de la pieza el espectador debe olvidar antecedentes y consecuentes similares, sino más felices, dejarse llevar,  hacerse cómplice del autor.

En la  interpretación lució sus admirables dotes de comediante Vicky Rodríguez.

 VERANEANDO CON MAMA, de Christopher Durang, versión de Gustavo Antúnez, por la escuela de actuación de Vicky Rodriguez y Gustavo Antúnez, vestuario de Victoria Zabaleta y Gustavo Antúnez,  dirección de  Gustavo Antúnez. Estreno del  7  de octubre de 2016 teatro del Anglo.

 

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TODO POR CULPA DE ELLA DE ANDREI IVANOV, POR EL GALPÓN, SALA CERO - COMPUTADORAS DISFUNCIONALES

Por Jorge Arias (Montevideo - Uruguay)

 

La mayor parte de esta pieza, opera prima del ignoto dramaturgo  bielorruso Andrei Ivanov (1984), transcurre en el mundo llamado por error “virtual”, tan “real” como el sol y las rocas. La imaginación es real; las “imágenes virtuales” en física, óptica o geometría son proyecciones. La acción transcurre en un reino ambiguo donde se mezclan humanos que manipulan computadoras con seres imaginarios que ellos mismos crearon vía Twiter o Facebook y aun con los sueños de estos mismos alias. Tenemos así una creación en tres planos sucesivos: en el primero “Hijo” (Cristian Amacoria)  riñe con “Madre” (Mariana Trujillo) por nimiedades y se refugian en la  pantalla infinita; en el segundo “Cuervo Tower” (Bernardo Trías) una fantasía ciberespacial de Hijo, aparece y flirtea con “Toffy” (Victoria González Natero) análoga creación de Madre; en el tercer plano Cuervo Tower y Toffy parecen tener vida propia; al fin se aterriza, sin mayores cambios, a la relación entre los anónimos Madre e Hijo.

Estas aventuras tienen mucho de pura complicación y algo de “Las mil noches y una noche” y de sus consecuencias  españolas, “La vida es sueño”, inspirada en el cuento árabe “El durmiente despierto” y algunas aventuras de Don Quijote. Con estos recuerdos, aquí y ahora nos preguntamos, y  quizás nos pregunte Ivanov, si estamos tan despojados de alma que, para acceder al mundo de la fantasía necesitamos máquinas, pobres subrogados de las lámparas maravillosas y de los “djins”.

Lo que sigue en “Todo por culpa de ella” es una serie de diálogos donde no progresa acción alguna y donde  la fantasía no  tiene vuelo; y la puesta en escena de Graciela Escuder hace aún más remoto a ese mundo. En  efecto, la obra es instalada en una penumbra de tonos oscuros, cuyo efecto es que lo imaginario parezca aún más irreal, más ajeno a nuestra mente. Si el propósito fue escenificar un drama y no un puro sueño, era forzoso que la fantasía pareciera tangible, corpórea, terrenal. La pieza, además, transcurre en alturas, sobre unos vertiginosos  andamios que hacen más estratosférica  y un si  es no es gimnástica la acción. Exactamente lo inverso,  mostrar las fantasías como  realidades, tendría gran efecto, como lo demostró Daniel Veronese con los sueños seniles de “El padre” de Florian Zeller, en Buenos Aires, que comentamos  este año.

Finalmente  el incesto “virtual” no termina de suceder y el autor pone en las tablas la roma conclusión de que tal vez “Madre” e “Hijo” se querían algo,  si podían soñarse amigos y hasta amantes. Somos felices, de vuelta al amargo hogar de la incomunicación y de la fuga al  ciberespacio.

En la interpretación brilló Bernardo Trías, a quien cuadran los  personajes visitados por el infinito y la vida transcósmica, Cristian Amacoria hizo su parte, ese “Hijo” inerte a quien no hay cómo conferir relieve, a la  perfección; lo mismo puede decirse de la “Madre” de Mariana Trujillo. La revelación de la noche fue Victoria González Natero, como “Toffy”. La  admirable “Regina” de “Espectros” (2015, dirección de Fernando Alonso)  puso en escena  fantasía y realidad, expresividad y misterio, simpatía y distancia,  comunicación y  sueño.

TODO POR CULPA  DE  ELLA,  de Andrei  Ivanov,  traducción de  Alberto Guarnieri, por El Galpón. Con Mariana Trujillo, Cristian Amacoria, Bernardo Trías y Victoria  González Natero. Escenografía y videos de Jorge Soto, música  de Fernando Ulivi, vestuario de Aída Sanz, luces de Leonardo Hualde, dirección de Graciela Escuder. Estreno del 15 de octubre  de  2016, Teatro El Galpón.

 

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NUESTRA REVISTA, NOTICIAS TEATRALES, GALARDONADA EN ELDORADO (MISIONES - ARGENTINA)

 Dentro de la programación del VI Encuentro del Arte y la Cultura - Teatro 2005, organizado por el Club de Teatro Eldorado, celebrado en dicha ciudad argentina del 8 al 14 de agosto de 2005, hubo un apartado dedicado a la entrega de premios y galardones. El acto de entrega se celebró el día 9 de agosto de 2005 en el Teatro del Pueblo, y en el mismo se entregaron diversas distinciones, entre otras a nuestra revistas NOTICIAS TEATRALES "por su aporte al teatro del mundo, y su permanente y generoso trabajo de difusión del teatro, especializada en las Artes Escénicas y a su director, el autor Salvador Enríquez".

   El galardón a NOTICIAS TEATRALES fue recogido por la autora, actriz y directora española Antonia Bueno en representación de Salvador Enríquez, que le fue entregado por Marcelo Calier, director del Club de Teatro Eldorado.

   Desde aquí nuestro agradecimiento a los organizadores. Recibimos la distinción con alegría y orgullo (un orgullo que quisiéramos disimular para que no huela a incienso) pero que nos compromete aún más en nuestro compromiso de dar difusión a todo lo relacionado con las Artes Escénicas.

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