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FRANCISCO SUÁREZ, DIRECTOR DEL FESTIVAL DE MÉRIDA (Una entrevista de Titania)
TITANIA- Estamos a punto de abrir la página del Festival de Mérida en su edición nº 56, simbolizado con la metáfora del agua… ¿qué nos dicen los clásicos sobre este bien sagrado?
Francisco Suárez- Cuenta Hesíodo que el agua es el elemento prístino de conciliación que actúa entre las fuerzas contrarias. Por esta razón ha sido el agua el símbolo que este año ha elegido el Festival de Mérida para expresar la situación de fuerzas contrarias que convulsionan nuestra época. Los siete títulos de la 56 Edición, al igual que sus puestas en escenas, significarán artísticamente este motivo.
T- Bonito simbolismo… Ya hace un año cuando hablábamos de la Edición 55, notábamos la crisis, llevamos meses sufriéndola, padeciéndola a fondo… Este año le toca enfrentarse a los recortes financieros, ¿cómo se las ha ingeniado para que a pesar de la crisis, el espectador siga disfrutando de la Fiesta del Teatro en Mérida..? ¿Ha tenido que renunciar a algún proyecto?
FS- A algunos por supuesto que sí; pero tras un trabajo realizado durante meses desde una política selectiva, se ha podido configurar un programa, que llamaría de transición, pero que en ningún momento ha supuesto el rebaje ni de calidad, ni de identidad ni de internacionalización. En definitiva en la 56 Edición del Festival de Mérida y en sus dos apartados de Esencia Grecolatina como en Otra Mirada, se dan todos los requisitos que desde hace dos años viene ofreciendo el Festival de Mérida. Si bien es cierto que este año no hay tantos estrenos como los dos años pasados, ha sido exclusivamente por temas presupuestarios, aunque esto, como digo, no ha invalidado en ningún momento el significado artístico y el objetivo final de la 56 Edición.
T- Estamos seguros de eso… El Festival de Mérida se ha visto obligado a sustituir el espectáculo de danza-teatro “Medea 2”, que iba a inaugurar la 56 edición.
FS- Lo lamentamos, pero así es… Pero por decisión de la distribuidora del espectáculo… El Festival de Mérida quiere dejar claro que las causas de este cambio son absolutamente ajenas a este Festival e imputables exclusivamente a la distribuidora del espectáculo “Medea 2”. Y por supuesto, las personas que hayan adquirido entradas podrán solicitar la devolución del importe…
T- La protagonista de la inauguración será Eva Yerbabuena, con un precioso espectáculo, “Lluvia”, muy aplaudido, muy premiado, y muy acorde con la metáfora del agua… (risas)… Después llega La Iliada de Homero, en versión de Alessandro Baricco, que ha hecho una gran adaptación para acercarla al espectador de nuestros días…
FS- Es una versión demoledora. En esta Ilíada de Q-ars–Teatre, son cinco mujeres las protagonistas, las que ponen la voz y la queja en un lugar donde hasta entonces había agua y vida, y ahora, ese mar, se ha convertido en un desierto de sal por la ambiciosa estupidez de los hombres.
Risas a dúo…
T- Que bien retratan los clásicos nuestras locuras… Desde el Grec llega el Prometeo de Carme Portaceli… Un mito que encaja a la perfección en este escenario de Mérida…
FS- Evidentemente por tres motivos esenciales: el texto de Esquilo-Müller, Carme Portacelli y Carme Elías. Un espectáculo duro y reflexivo a la vez, que nos habla de cómo el hombre contemporáneo ha ido perdiendo la facultad de enfrentarse al poder, y por ello, sale derrotado.
T- Como nos está pasando ahora… (Risas)… Lisístrata es una divertida farsa de Aristófanes, donde las mujeres se declaran en huelga de sexo, para obligar a los hombres a firmar la paz… Creo que usted le propuso a Jerôme Savary que hiciera una versión de Lisístrata, a la forma de los griegos clásicos, es decir sólo con hombres… ¿por qué?.. ¿Y cree que en este siglo XXI podría ponerse fin a las guerras con un truco así?
Risas a dúo
FS- Es imposible. El teatro durante veintitantos siglos, no ha sido capaz de poner fin a las guerras; eso sí, el teatro, sin denuedo alguno, sigue y continuará denunciando el absurdo de la guerra, y desde luego, desde Mérida, seguiremos haciéndolo. Esta Lisístrata como producción propia del Festival, interpretada por hombres, transexuales y travestidos intenta obviar los géneros masculino y femenino para una adecuación al estilo el teatro griego, aunque el fondo de la cuestión sea el mismo: acabar con las guerras.
T- El Festival de Mérida, también nos ofrece otra forma de ver Calígula en versión de Santiago Sánchez… Háblenos de esta mirada…
FS- Es una versión muy adecuada a nuestro tiempo, y una puesta en escena bellísima. El texto de Camus es eterno y universal, y aquí, en Mérida, es ya todo un clásico. Calígula es un personaje que nos advierte no sólo de la tiranía que ejerce el poder, sino que también nos revela lo que de tirano hay en cada ser humano.
T- Y no miramos a nadie… (Risas)… Otro de los regalos de esta edición, es La Electra de Benito Galdós en versión de Nieva… Dos miradas muy interesantes sobre la sociedad que se retrata en esa Electra…
FS- Es un montaje excelente de Ferrán Madico. La inteligencia de su puesta en escena viene a refrendar de una forma clara y contundente, de cómo un texto, que podría parecer en principio viejo, rescatado por el talento poético de Nieva, nos obliga a continuar pensando sobre cómo los seres humanos pueden ser manejados por las fuerzas oscuras de los dioses, de la política y de la religión.
T- El encargado de bajar el telón de esta edición del Festival de Mérida es Jorge Lavelli con El Avaro… Dos grandes nombres del Teatro, que recuperan un personaje histórico, que por eso nos resulta tan actual, tan familiar… Un gran broche de cierre…
FS- (Risas)… Por supuesto. Dos monstruos de la escena: Galiardo y Lavelli de nuevo en Mérida con un texto inmortal basado en La Olla, de Plauto.
T- Y parece que lo escribieron ayer, hablándonos de la avaricia por el dinero… (Risas)… Los ánimos están por los suelos con esta crisis económica… Anime a los lectores a unirse a la Fiesta del Teatro de Mérida, para recuperar fuerzas, para aprender con nuestros clásicos… y olvidarnos de la crisis de los griegos modernos…
Risas a dúo
FS- No debemos de dejar de soñar; no debemos abandonar los sueños porque sin ellos es imposible cambiar nada. Estamos en un cambio de época y para ello son necesarios. En estos últimos años, los hombres hemos mirado para otro lado sin acordarnos que todos los grandes cambios de la historia han sido posibles gracias a los sueños, a la voluntad y las ilusiones de los hombres. Puedo asegurar que en esta Fiesta del Teatro de Mérida podemos encontrar a los sabios griegos y latinos para que sigan enseñándonos a no dejar de soñar.
T- Qué falta nos hace soñar… para plantar cara a los mercados… (risas)… Francisco Suárez, le agradezco esta charla, y le deseo que también en esta edición, triunfe el Teatro en Mérida…
FS- Gracias a ti. En ello estamos.
El Festival de Mérida les espera en el Teatro Romano de Mérida (Badajoz) del 16 de julio al 29 de agosto
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MARIO ZORRILLA ES JUAN FERNÁNDEZ EN LA MUJER DEL SEXO TATUADO (Una entrevista de Sofía Basalo)
Pregunta: ¿El amor puede enloquecer, tal vez lo hace el desamor...?
Mario Zorrilla: El amor enloquece. Una gran pasión puede enloquecer y puede transformar la vida de una persona, sí. Creo que fundamentalmente trastorna nuestras vidas para bien o para mal, el amor... Sin amor no se puede vivir.
Pregunta: ¿Juan Fernández, tu personaje en “La mujer del sexo tatuado” enloquece de amor?
Mario Zorrilla: Enloquece de amor, sí... Porque está enamoradísimo de una mujer que después de un suceso desgraciado, como es haber compartido una leyenda, simplemente. Esta leyenda se transforma desgraciadamente en una realidad luctuosa y esto provoca que el personaje de ella, de la que sabemos en la función a través de unas cartas que le escribió, que es el mayor tesoro de Juan Fernández, mi personaje, decidió que como ellos habían compartido esa circunstancia, ese extrañamiento con la leyenda, decidió esperarla, dedicar su vida a esperar a que saliera del psiquiátrico penitenciario donde está supuestamente ingresada, pagando la pena por haber asesinado a tres hombres, por haber creído una leyenda que cuenta, según la que, después de tatuar un cuchillo en su vientre, se convierte en el protector de la pareja, por decirlo así, con respecto a otros hombres... en el caso de que la mujer yaciera con otros hombres, el cuchillo cobraba vida y mataba a esos amantes... esta leyenda brutal que es una inspiración de un cuento venezolano, nos sirvió para armar esta función “la mujer del sexo tatuado” para describir la brutalidad de este amor tan descarnado y que ha llevado al personaje a una situación, a una existencia al límite de la cordura, por decirlo así. Es un personaje apasionante, precisamente por intentar no traspasar el umbral de la cordura, aunque obviamente ya la decisión es dura y desde luego no es común y no está de moda... esperar a alguien de cualquier manera, sin condiciones... incluso, sobre la felicidad de uno mismo... Es un hombre que renuncia a la felicidad de la sociedad en la que vivimos en aras del amor, porque prima más el amor y concretamente el amor por esta mujer... que cualquier otra oferta de la sociedad. Esta es la propuesta de esta función.
Pregunta: Una propuesta diferente... no ya en el teatro mismo, sino en la cotidianidad que vivimos. Entrar en el teatro para ver esta obra es entrar en una especie de oasis ¿no?...
Mario Zorrilla: No quiero ponerme medallas en el sentido de ser una persona que ejerza o que sea un “dador” de normas o moralidad, pero sí como persona, como actor y como creador, creo que el teatro tiene que comunicar, tenemos que comunicar estos valores en los que creemos como individuos y aquellos que quisiéramos que fueran genéricos en la convivencia, entonces, en la producción, aparte de la subsistencia del personaje a través del amor, hay otras manifestaciones amorosas también como el personaje después del viaje a la costa de Marruecos, cuando vuelve, en uno de los sitios en donde habita, comparte una cabaña abandonada de unos pescadores... la escenografía son redes y aperos de pesca... y entonces se encuentra con que su amigo ha fallecido, su gran amigo del alma, con quien ha compartido tantas horas y tanta desventura... y han consumido el tiempo, otra de las reflexiones que se incluyen en la función... dice en un momento dado “podríamos descontar el tiempo por botellas vacías”... ahí vemos cómo le hace una alabanza, un panegírico al personaje fallecido, al que no ha podido contarle las últimas circunstancias de su vida... y que de alguna manera lo ha abandonado, quedándose solo... ese encuentro también tiene una emoción importante en la función, porque la última verdad del personaje “Juan Fernández” se la transmite a este amigo fallecido, que en vida no pudo contarle su vida... son esos dos frentes llenos de amor, sobre los que gira la función: Por un lado las cartas que recibió de ella y el recuerdo de su amigo fallecido que lo tiene ahí delante.
Pregunta: ¿Cómo decidís llevar adelante un proyecto tan distinto a lo que vemos hoy en día sobre los escenarios y también tan arriesgado?
Mario Zorrilla: Sí es arriesgado... el texto... es diferente... Hay lírica por parte nuestra, mía propia, que soy coautor de la obra y luego hay dos partes líricas de autores granadinos, uno se llama Javier Egea y el otro José María Heredia Maya que aportan tensión dramática a lo que es la estructura que hemos creado y también compromiso social, por decirlo así. El texto creo que tiene varias virtudes, entre ellas, cierta mezcla de géneros literarios. Hay una parte donde se narran las noticias de Rosario López Fuertes, desde que sale de prisión... donde prima el lenguaje periodístico; la leyenda propia está escrita con un lirismo hermoso, de contador de cuentos, un poco antiguo... Luego está la parte del personaje, un tanto cruda, donde hablaríamos de un realismo duro y esta mezcla de lenguajes distintos, que están plenamente ensamblados genera una tensión dramática que es emocionante hacerlo y hasta el momento, el público que ha visto la función la reconoce como una de las virtudes importantes de la función, porque hay estremecimientos por parte del actor que indudablemente llegan al patio de butacas... con lo que es establece una comunicación y un respeto hacia esta función que es verdaderamente emocionante...
Pregunta: Hablando del público, no sé si lo más bonito que le pueden decir a un actor es que no han estado en el teatro viendo una función, sino que ante sí, han tenido la vida misma, la realidad en toda su crudeza...
Mario Zorrilla: Sí... es muy hermoso... no sé, para mí el teatro es “verdad”, tiene que ser “la verdad” y tiene que ser el respeto a uno mismo y a las personas que lo están viendo y hay teatro para todos los gustos... y yo trabajo un texto y hago una puesta en escena... donde quiero compartir verdades mías, sentimientos propios con toda la honradez de la que sea capaz hacia el público que tenga... no entiendo ni el arte ni la creación si no pasa por un sentimiento de sinceridad y de verdad muy propio... y a partir de ahí, intentar que a través, en este caso de las palabras, se pueda llegar al público y comunicarnos y tener emociones parejas y reconfortarnos de alguna manera al compartir un momento así.
Pregunta: No sé si con esos principios y esos valores que comentas, es complicado hoy en día moverse en este mundo teatral...
Mario Zorrilla: Sí, pero mira, en mi caso, tal vez parezca un poco rebelde, pero yo llego hasta donde llego, no me puedo pelear contra cosas que son imposibles para mí. Entonces, creo en lo que hago voy al “tran-tran”, como los jugadores de mus... y hasta donde llegue lo doy por bueno, entonces, este espectáculo ha estado dos meses, los fines de semana en el Teatro de Las Aguas, vamos a estar cinco días en el Teatro Arenal, del 20 al 24 de julio, a las siete y media de la tarde, tengo vendidas algunas funciones después del verano, en Cuenca, Logroño... y esto es lo que sé del periplo de la función; tengo también una invitación que la vamos a llevar a cabo, una invitación para El Festival Internacional de Quito (Ecuador) en la primavera del año que viene... y vamos a ir... y entonces, esto que ha empezado pequeño y que sigue siendo pequeño... sigue viviendo, va haciéndose más grande porque lo empujamos con el corazón y vamos a llegar hasta donde lleguemos... porque estamos contentos con lo que pueda pasar... porque no entro a competir con nadie ni con nada, soy absolutamente libre en ese sentido, ésta ha sido una opción propia y personal, he ejercido mi derecho de libertad como creador y como persona, entonces he asumido las consecuencias y el recorrido que tenga la función sin ningún tipo de pena o sin ningún tipo de complejos y sin pensar que me merezco más o menos... esto no forma parte de mi ámbito... mi objetivo es tener la convicción de querer hacer algo y lo importante es que mis compañeros y yo hemos sido capaces de hacerlo y esto es una cosa, también, que... en líneas generales es una crítica así, al aire, también lo decimos en la función “el mundo está lleno de charlatanes”... y la gente no remata... entonces, creo que con mi equipo tenemos la gran satisfacción de haber tenido una idea y haberla llevado a cabo.
Pregunta: Hablas de tu equipo. Creo que formáis una compañía independiente cuyo nombre es “La Carmela”...
Mario Zorrilla: Sí, una compañía independiente, muy poquitas personas... “La Carmela Teatro” es, en realidad, el artilugio que me inventé de algún modo para tener presencia teatral, en unos momentos de dificultad profesional... pensé, “si no encuentro textos que me gusten o ahora mismo llevo tiempo sin trabajar en cine o televisión y soy actor y como tal, necesito trabajar... tengo que hacer algo”... con lo que me inventé “La Carmela” para estar vivo y para que mi instrumento como actor esté lo más acorde y actualizado posible... desde entonces, cada dos años, más o menos, con “La Carmela” me hago un espectáculo, hasta ahora en solitario, porque surgen de necesidades muy personales y hasta el momento ha sido difícil compartir con otros compañeros, ojalá en el futuro me encuentre con personas con las que pueda compartir necesidades estéticas, éticas y de contenido sobre algunos temas y tengan ganas de lanzarse a la aventura... pero de momento voy un poco en solitario en cuanto a la presencia escénica, pero bueno, en este caso cuento con el coautor, hay una parte de producción importante, un jefe técnico de luces y sonido... y, en fin, voy con lo justo pero voy armadillo...
Pregunta: Es complicado hacer lo que uno quiere hacer hoy en día, además declarándote, como lo haces, independiente y libre...
Mario Zorrilla: Sí... es complicado pero es que sólo tenemos una vida, entonces, cuando lo tenemos claro y uno sabe que tiene que llevar a cabo sus cosas porque sino el tiempo pasa... no existe el miedo, lo que hay es una responsabilidad propia, consigo mismo... entonces yo no quiero que pase el tiempo y pensar “¿por qué no hice esto o lo otro?”... no me puedo soportar a mí mismo en esa duda... con lo que, en cuanto surge la necesidad, soy una persona que en ese sentido me pongo el mundo por montera y voy adelante con todo aquello en lo que tengo fe. Me puedo equivocar o no, ése es otro tema, pero que voy hacia delante, seguro... en este aspecto, y en general en todos los aspectos de la vida, soy así. Creo en las cosas y voy hacia delante... insisto, con respeto, con cariño...
Pregunta: Escuchándote hablar, no sé si en algún momento te ha resultado frustrante que te encasillen en personajes “malvados”...
Mario Zorrilla: Bueno, no... al fin y al cabo gracias a esos papeles, he podido hacer mi pequeña trayectoria y mi pequeño prestigio profesional y en todos ellos he intentado incorporar cosas nuevas y aprender y... de la maldad se aprende muchísimo... además, luego descubres que nadie es malo del todo, que todo el mundo tenemos algo bueno y algo malo... mis trabajos en cine y televisión, cuando he interpretado algún personaje malvado, siempre me han reportado satisfacción... además, esto me ha dado la oportunidad de hacer personajes buenos, buenísimos!!! (risas) esto también ocurre, en alguna ocasión.
Pregunta: Tienes una extensa trayectoria profesional y he leído que todo comenzó por “tu curiosidad desmedida por el hecho teatral” porque veías que ocurrían cosas inexplicables sobre el escenario...
Mario Zorrilla: Soy nacido en Bilbao. En un principio comencé en una compañía de teatro amateur, hacíamos “Beckett o el honor de Dios”, yo tenía una frase en la función, pero ahí ocurrían cosas maravillosas que no sabía qué eran... no les podía poner palabras, era muy joven y me subía a un escenario en aquellas circunstancias porque nos invitaban a cenar y luego había una tertulia con unas personas que me abrían la cabeza, el mundo y generaban unas expectativas vitales absolutamente nuevas... en ese sentido tengo una gran capacidad aventurera y me enganché increíblemente a esto... y me sentía muy mal por no comprender qué pasaba sobre el escenario. Entonces, querer conocerlo es lo que me convirtió definitivamente en actor... eso y los aplausos del público... porque esto de que yo era un estudiante muy normal y recibía cocorotas por todos los lados y que de pronto sentía que aplaudían... (risas)... me parecía que era lo más bonito de mi vida; desde entonces nunca he tenido dudas acerca de mi profesión, de lo que quiero ser en la vida... las cosas vienen bien, vienen mal, pero fundamentalmente tengo un amor a esta profesión, desmedido... porque es genial ser actor...
Pregunta: ¿La consideras una profesión o un oficio?
Mario Zorrilla: Muchas veces me siento un artesano de mi trabajo, en el sentido de que lo amo y que nunca trabajo con recetas teatrales o recetas técnicamente actorales, sino que soy inquieto siempre busco, siempre investigo, siempre trato de buscar lo mejor de mí para dárselo al personaje, es un proceso lento, laborioso y ese punto artesanal con el que yo entro en comunión... cuando me ha tocado hacer personajes en sitios donde se trabaja a otra velocidad, donde te exigen unos resultados etc... lo he hecho y generalmente no me ha ido mal y sin embargo no me he sentido bien como actor haciendo eso... sin embargo aquí, en mi proyecto, en “La Carmela” con esta función “La mujer del sexo tatuado” estoy muy feliz porque creo que es el mejor trabajo que he hecho hasta ahora, creo que es el trabajo más completo y el que resume de alguna forma lo que sé de teatro, lo que sé de mí como actor, y esto es bonito... saber que estás en un límite de conocimiento sobre el que ya tienes que seguir superándote... este compendio de sensaciones hasta haber llegado aquí, me parece hermoso... y estoy contento por ello...
Pregunta: Con respecto a lo que comentas, creo entender que le das más importancia a la hora de “ser” un personaje, al alma, a la pasión que a la técnica. Sin alma, por mucha técnica que puedas emplear, todo queda un poco frío y autómata ¿no?
Mario Zorrilla: Yo soy muy pasional... en todas las cosas que hago, entonces, la técnica es el primer paso a la hora de armar algo, pero luego le tienes que poner el alma y la pasión (en mi opinión) tienes que poner toda la carne en el asador y todas las emociones que seas capaz de generar porque tienes una responsabilidad muy grande con el público, con alguien que te va a ver, que precisamente va al teatro porque quiere poner nombre a las emociones, y quiere identificarse con esas emociones... creo que fundamentalmente el actor (ya lo decía un gran pedagogo) es un atleta de las emociones, ahí tenemos, entonces, nuestro gran reto y nuestra gran responsabilidad...
Pregunta: Una responsabilidad que va más allá incluso... ¿Es complicado conseguir que el público abra las puerta de sus sentimientos para dejarte entrar?
Mario Zorrilla: Hombre, cada función es distinta... también los objetivos de cada función varían en cuanto a los contenidos de esas funciones... creo que el público en líneas generales, hoy está ávido de emociones verdaderas, de que le cuenten las cosas de verdad... vivimos con un exceso de información y de información que no llega de una forma razonable, sino que muchas veces está manipulada... entre este tipo de información por un lado y la desinformación en la que vivimos, por el otro, estamos todos un poco perdidos y no sabemos reconocer cuáles son las cosas de verdad, qué es lo que verdaderamente vale. En este sentido te digo que tenemos una responsabilidad de ser coherentes y de ser lo más verdaderos posibles para que las emociones que demos sean lo más universales posibles, para que se puedan reconocer y puedas decir “mira, esto es una emoción de desamor, odio...” porque no sabemos reconocer las cosas y nos perdemos... los estados de angustia y de depresión son alarmantes en nuestra sociedad y entonces, la gente no sabe reconocer sus emociones, lo que le pasa...
Pregunta: ¿No puede ser que estos estados nos asusten y no queramos reconocerlos?
Mario Zorrilla: Sí, pero también tiene que ver con la desinformación, porque creo que el ser humano tiene unas circunstancias vitales que pasan por las emociones y que los cambios producen stress, crisis y tenemos que estar muy atentos y aprender de nosotros mismos porque es inevitable que los tengamos... lo que pasa es que tenemos la obligación social de ser feliz, pero... vamos a ver “¿cómo?” (risas)... ¿Me compro un coche y ya soy feliz?, pues no... entonces, en ese sentido, se vive una desinformación vital hacia el individuo, no hay una educación global de respeto hacia las personas, a uno mismo, en principio y luego hacia los demás... todos vivimos con un nivel de agresión desde la publicidad, el volumen de la música... entonces, estamos un poco descompuestos... entonces, por esto te digo que los actores cuando nos enfrentamos a un texto como el mío, creo que es importante que seamos responsables y honrados con las emociones para no aturullar más a nadie, ya que tienen la generosidad y la buena fe de venir a verte, y encima si los vas a confundir... no sería justo...
Pregunta: Confundir no, pero, ¿No pensasteis a la hora de llevar a escena “La mujer del sexo tatuado” que tal intensidad podría asustar, en cierta forma, al público?
Mario Zorrilla: No, porque yo quiero a la gente, y no voy a hacer nada para asustar a nadie (risas)... Jamás se me ocurriría hacer nada para asustar a nadie...
Pregunta: Lo decía por la intensidad de las emociones por las que transita tu personaje...
Mario Zorrilla: No... pero si hay gente que le puede parecer muy denso o muy intenso, también es un motivo para que reflexione personalmente... cuál es su vida, por qué piensa que lo mío es duro y lo suyo es lo correcto... en ese sentido, cada uno puede abrir su debate consigo mismo. La función habla sobre el amor, la vida y la muerte, entonces esto no le puede asustar a nadie porque es el pan nuestro de cada día y entiendo que todo el mundo lo sabe. No hay que cerrar los ojos a ninguna realidad humana, sería absurdo perderse nada de la vida por muy duro que pueda ser. Además, estamos en constante aprendizaje y todo lo que ocurre es a valorar y a reflexionar y si es posible incorporarlo al bagaje personal, es lo que tiene que ser.
Pregunta: ¿Qué le falta por aprender a Mario Zorrilla?
Mario Zorrilla: Todo. Soy un niño de 44 años que sigue amando su profesión, amo a las personas de mi entorno y me queda por aprender todo, porque está todo por hacer. Estoy empezando como quien dice... Llevo veintitantos años trabajando como actor, pero la sensación que tengo es que estoy aprendiendo y que estoy empezando... es una sensación que no se me quita nunca y me place, porque tengo ilusión por las cosas...
Pregunta: Creo que eso es lo más importante, no perder la ilusión y no dejar de pensar que cada día puede ser extraordinario...
Mario Zorrilla: Claro, ¿sabes lo que pasa? Hablaba el otro día con un amigo, y creo que hay una cosita que sí he hecho bien en esta vida que es no ponerme en situaciones de riesgo excesivo. No entrar en competencias donde podía perder o me podían lastimar. Por eso te digo que he procurado ejercer siempre la libertad de autorrespeto y de respetar a los demás, y de no perder mi sitio de algún modo... entonces, sigo manteniendo mi ilusión porque no me he comprometido con nada que me haya puesto en una situación de debilidad, no he entrado a competir nunca con ningún compañero, no he deseado ni he sentido la envidia de ¿Por qué está esa función y no la mía?... no entro en cosas que me puedan hacer sufrir gratis... entonces, creo que esa actitud me está salvando...
Pregunta: Es una actitud muy inteligente...
Mario Zorrilla: Creo que sí, a mí me sirve, me ayuda y estoy muy contento... he trabajado en teatro comercial, pero la inmensa mayoría de mi trabajo como actor de teatro lo he hecho en las salas alternativas...
Mario Zorrilla: Así es... Ten en cuenta que soy casi fundador de la Sala Cuarta Pared; trabajé con Ángel Ruyero en ello cuando la sede de Cuarta Pared estaba en la Calle Olivar Número 7; vengo de ser un actor de batalla (risas) de esas épocas donde... ésta era la primera sala mal llamada alternativa de Madrid... entonces, ha sido un ámbito donde me he desarrollado, he sobrevivido y he podido tener foros para contar las historias que quería contar...
Pregunta: No sé si en ese teatro “alternativo” se saborea con más intensidad el oficio de actor que en el teatro comercial...
Mario Zorrilla: No sé... yo creo que si uno está contento con lo que hace, es lo mismo... si un día me llaman para estar en el Centro Dramático Nacional, lo voy a disfrutar igual que en el Teatro de las Aguas, porque el hecho teatral donde se produzca es milagroso... he hecho teatro de calle también, son todas experiencias muy enriquecedoras... no creo que haya hechos teatrales que puedan magnificarse por el lugar dónde se produzcan... el hecho teatral en sí, es un milagro.
Pregunta: Después de “La mujer del sexo tatuado” qué milagro te gustaría vivir...
Mario Zorrilla: mmm... creo que lo importante es seguir teniendo fuerzas para seguir investigando en propuestas escénicas, para poder llegar cada vez a mayor número de público... crecer de alguna manera...
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REMEDIOS CERVANTES, ACTRIZ Y PRODUCTORA TEATRAL (Una entrevista de Sofía Basalo)
Pregunta: Confidencialmente, dicen que el verano no es un buen tiempo para entrar en Madrid, ¿cómo lo ves tú?
Remedios Cervantes: Pues mira, yo creo que va a ser un verano diferente, agradable... además, a mí siempre me ha hecho ilusión poder trabajar dentro de los Veranos de la Villa, porque siempre me ha parecido que es algo que suena muy bien... Cuando nos propusieron entrar en Madrid en el Teatro Bellas Artes, en estas fechas, a sabiendas de su complicación, decidimos hacerlo, por qué no; creímos que había que apoyar la causa y que había que arrimar el hombro con el teatro en esta época estival en la que todo el mundo se quiere ir a la playa... también hay mucha gente que quiere venir a Madrid y también hay demanda de teatro en Madrid, en esta época...
Pregunta: “Confidencias muy íntimas” comienza con una casualidad, un error que comete tu personaje, Ana. ¿Crees en las casualidades o más bien en la causalidad?
Remedios Cervantes: Yo quiero que mi vida tenga ambas cosas. Lo que sí tengo muy claro es que me gusta que la vida me sorprenda todos los días. No me gusta tener las cosas programadas, salvo el trabajo, en eso sí soy rigurosa... pero en el resto no, me gusta que la vida me sorprenda y además me gusta que me pasen cosas cada día y no tener una vida programada. Por ejemplo, no me gusta tener unas vacaciones programadas... siempre lo he detestado... porque ¿qué pasa luego cuando no lo consigues o si por alguna causa no te puedes ir..? te vienen las frustraciones...
Pregunta: Algo que desde luego no existe en tu nueva trayectoria profesional. Esta obra es tu segundo proyecto como productora, una empresa que tiene un nombre muy original y con un significado especial, Alikindoi.
Remedios Cervantes: Sí, ésta es una palabra que se dice mucho en Málaga. Hay bares en Málaga que tienen ese nombre. Es un término que procede del inglés y en esta ciudad se utiliza como para decir “estad al loro. Estad pendiente. Ojo avizor” tiene muchos significados. Es una palabra que mi madre, concretamente, utiliza mucho y forma parte de mis raíces... por eso la llamé así.
Pregunta: ¿Cómo se ve la vida y el trabajo desde esta nueva perspectiva?
Remedios Cervantes: No sé... a mí me encantaría estar siempre trabajando y dentro de este ámbito, con el tema de la producción, lo que ocurre es que es muy complicado. En esta ocasión, comparto la producción con la otra actriz, Sole Palmero y en la anterior, “Buenas noches, madre” lo hice con Carmen de la Maza; creo que es bueno que los actores estemos metidos en este tema, primero para compartir los dolores de cabeza y segundo, porque cuando estamos contratados, no nos damos cuenta y lo queremos todo, y un productor tiene muchísimos problemas, muchas complicaciones... por esto creo que es bueno meterse en la producción, aunque sea con una pequeña partida, para poder ver la otra parte. A mí, me encantaría estar siempre aquí y de hecho voy a tratar de seguir estando, lo que ocurre es que es muy complicado... por eso soy tan rigurosa y me gusta que las cosas estén tan bien hechas, si me meto en una producción; por supuesto mi trabajo como actriz ha de ser impecable, al menos para mí ha de ser así, otra cosa es lo que piense el público... pero desde luego en el tema de la producción trato que todo esté muy bien hecho.
Pregunta: ¿Con lo que las perspectivas son distintas desde la producción y desde el trabajo interpretativo. Si es así, cómo logran unirse?
Remedios Cervantes: Es difícil. Trato de separarlo. Cuando me dan primera en el camerino, ya me he olvidado del tema de la producción. Mi socia y yo, nos pasamos las mañanas ante el ordenador, conectándonos, enviando correos y viendo mil cosas, aunque Pentación nos lleve la producción ejecutiva, que además lo hace muy bien, pero nosotras llevamos todo el peso de nuestros patrocinios... es un trabajo de oficina y es muy complicado... este tema es muy complejo, personalmente lo veía antes más fácil, pero no es así... sin embargo, cuando me dan “primera” me olvido absolutamente y no pienso en los números ni en nada... entre otras cosas, porque si hago este trabajo es porque me gusta y quiero disfrutarlo, lo que no quiero es pasarlo mal, porque si esto ocurre, me dedico a otra cosa... pero si estoy aquí es para disfrutarlo y ser feliz.
Pregunta: ¿Habéis notado la crisis en las tareas de producción?
Remedios Cervantes: Mira, el teatro no va mal del todo; por lo menos eso es lo que me han comentado otros productores y lo que he visto en la gira que llevamos hecha... La gente sigue viniendo al teatro, se gasta el dinero en una entrada... también tenemos nuestras ofertas... Precisamente, sobre todo encaminada hacia un público más joven, para que también vayan cogiendo cultura teatral... Pero, particularmente, no creo que el teatro esté sufriendo la crisis; en este caso creo que va funcionando muy bien...
Pregunta: La primera obra en la que participaste como productora fue “Buenas noches, madre” ahora “Confidencias muy íntimas”... abordas una temática muy centrada en el ser humano, en los sentimientos, no fácil, con cierto riesgo... Eres muy selectiva...
Remedios Cervantes: Sí, la primera, “Buenas noches, madre” era un drama y me apetecía mucho hacerla porque era un reto muy importante. La había visto en su día con Concha Velasco y Mary Carrillo y me atraparon sus interpretaciones así como la historia que contaba y cuando surgió la oportunidad de trabajar con Carmen de la Maza pensamos que era la función idónea para las dos. “Confidencias muy íntimas” es una comedia que vi en Francia, con la que me reí mucho, lo pasé genial y el público era muy receptivo con la función, pero tenía un fondo... como dices, no son fáciles, no son triviales... A mí me gusta hacer un tipo de teatro en el que se pase bien y se digan cosas, que tenga un fondo escondido, un mensaje... Repito, independientemente de que lo pases bien que es lo que la gente quiere hoy en día... y está en su derecho, los tiempos que corren no invitan a otra cosa... Pero, hemos tratado de buscar una función en la que sonrías, y que también tenga un punto de realidad, de análisis de lo que ocurre hoy en día en la sociedad, de la soledad que todos tenemos a pesar de lo comunicados que podemos estar con todos los medios tecnológicos que tenemos a nuestra disposición, Internet, bluckberry, móviles... mil cosas... y sin embargo, percibo que realmente todo eso, lo que nos hace es retroceder en los pilares importantes del ser humano y luego, como vivimos en una sociedad en la que no hay valores... me gusta hacer algo que al menos pueda transmitir ciertas cosas que para mí son primordiales en una persona... ¿que puede ser un teatro más o menos comercial? Sí, bueno, no sé... de momento, en la gira nos ha ido muy bien, en Madrid, ya veremos... pero creo que tienes que apostar por lo que crees y has de hacer eso mismo... porque si no, no valdría la pena abordar una aventura tan complicada...
Pregunta: Comentas que los valores hoy en día son nulos y que en cada proyecto intentas ahondar en aspectos que son primordiales para el ser humano...
Remedios Cervantes: La palabra... ¿te parece poco?... el texto lo dice, hoy en día nadie escucha a nadie, ni los camareros, ni las peluqueras escuchan como antes... la gente vive muy deprisa, vivimos muy deprisa... oímos ruido, pero ni tan siquiera cuando estamos hablando con la gente... si te fijas, los ojos de mucha gente están como inquietos, mirando de un lado al otro, como que no le está interesando lo que les cuentas... entonces eso te aísla y de algún modo provoca que no cuentes lo que piensas, lo que te ocurre... Lo de internet está muy bien, yo estoy todo el día pegada a un ordenador, me comunico todo el tiempo... y está fenomenal, eso es un avance fantástico para tenernos comunicados con el mundo y con un montón de gente que quizá no esté aquí, bien; pero hay ciertas cosas que no podemos olvidar y que forman parte de nuestro código de barras... con el que nacemos... y es la comunicación entre las personas... la comunicación oral, la comunicación visual, la comunicación a través del tacto... ser humanos que es lo que somos... Eso para mí es uno de los valores más importantes, a partir de ahí, todo lo que viene después, todo... miles de cosas... no se le da importancia a las cosas que tienen importancia, hoy en día vivimos en una sociedad donde todo vale, lo que quieras vale todo... y creo que eso está muy bien, pero que los fundamentos y los pilares no pueden ser olvidados...
Pregunta: Tal vez nos hemos acomodado y nos hemos quedado en la superficie, nos da pereza ahondar y cuando alguien intenta hacerlo, huimos en cierta forma...
Remedios Cervantes: Claro, porque salen nuestras miserias... en “Confidencias muy íntimas” cuando Ana empieza a contarle sus historias a Miguel Cuadrado (Manuel Tejada), él en primera instancia se queda fascinado porque hay una señora que le está contando cosas muy personales, pero este señor tiene una vida muy triste; vive en un despacho del que nunca ha salido, mantiene una relación con una chica joven porque en lo único que debe ser bueno este hombre es en la cama, pero nada más... tiene una vida triste, aburrida y gris... entonces en cuanto alguien tira un poquito de ese hilo, comienzan a salir sus cosas... por eso al final, decide coger una maleta que le regala, con absoluta doble intención, Ana... e ir a buscarla, por eso también tenemos miedo... los miedos a los cambios... el miedo a no saber qué va a pasar... forma parte de nosotros mismos, yo soy de la opinión de que los cambios siempre son para mejor... sea cual sea el cambio, siempre es para algo mejor...
Pregunta: ¿Por qué ese placer de contarle algo extraño a alguien extraño, tal vez porque no nos juzga, porque nos ve con total objetividad...?
Remedios Cervantes: Yo creo que es por el respeto... yo creo que si tienes un amigo muy íntimo, le puedes contar cosas, pero hay ciertos aspectos de tu vida que por respeto no se los cuentas... por respeto y por pudor... entonces, creo que contárselo a un extraño, de algún modo, no te implica nada, no tienes que explicarle nada más... simplemente te va a escuchar y punto. Es como un confesor, como si vas confesarte, con la diferencia de que si te confiesas te recriminan lo que has hecho... es una cosa parecida y por otro lado, piensa que si estás escuchando a alguien que tiene ese tipo de problema, siempre nos enamoramos de la vulnerabilidad de los demás... Una persona vulnerable, débil, en un momento dado, es una presa fácil... y es muy atractivo ver a una persona que llora y que además llora porque otro la hace sufrir... eso siempre ha sido, al menos para mí, muy atractivo, porque si veo a una persona que sufre de ese modo, por amor a otra, siempre pienso “qué maravilla, que alguien te pueda querer de esta manera”... yo quiero esto para mi vida... entonces, creo que ése es el problema, como nos da tanto miedo, pues no hablamos, no contamos y sobre todo, no escuchamos... que creo que es mucho más interesante, escuchar...
Pregunta: Es más interesante escuchar que hablar... ¿también más difícil, quizá?
Remedios Cervantes: Sí claro... hay que poner buena oreja... Hablar podemos hablar con cualquiera que esté dispuesto a escuchar... y ése es el problema, encontrar a alguien que nos quiera escuchar, porque no lo hacemos...
Pregunta: Hablabas de las dobles intenciones del texto de esta obra, del simbolismo que rodea la puesta en escena y que llega incluso al vestuario, cómo tu personaje a medida que va hablando, que va contándole su vida a ese hombre aparece ante el público más ligera, sin el abrigo inicial, sin las botas, con el pelo suelto...
Remedios Cervantes: Sí, claro... en la función francesa eso quedaba muy claro y cuando Juan Luis lo adaptó, pensó que debíamos hacerlo igual. Esta mujer, al principio va cerrada y poco a poco se va abriendo, pero no sólo lo hace con su cabeza, con su mente, también se abre con su cuerpo, con sus ropas, con su pelo... se va liberando de ese tipo de vida al que está sometida y que de alguna manera es su marido...
Pregunta: Pero también se libera Miguel Cuadrado, abandonando no sólo su despacho sino la corbata firmemente aferrada a su cuello...
Remedios Cervantes: Claro, son pequeñas cosas que no todo el mundo capta...
Pregunta: ¿Cuándo decidiste abrir la caja del teatro y entrar de lleno en ella?
Remedios Cervantes: Me hubiera gustado abrirla hace muchos más años, en el tema de la producción... pero puedo decir que la abrí en 1992, la primera vez que me subí a un escenario, con un papel pequeño que me dio Arturo Fernández, con el que estuve año y medio de gira por toda España... aprendí mucho de él, y sobre todo aprendí lo que era una gira, algo que ya no existe, hoy en día lo que hay son bolos, pero lo he tenido claro siempre... quien me conoce, sabe que el teatro siempre ha sido mi finalidad y donde quería llegar, lo que ocurre es que no siempre lo puedes hacer, no siempre puedes estar preparada para entrar y yo tenía claro que el día que diera el paso lo tendría que hacer con todas las consecuencias y que no podía estar tonteando con otras cosas...
Pregunta: ¿Te resultó complicado que te tomasen en serio, tras ser Miss España, las pasarelas...?
Remedios Cervantes: En España es difícil que te tomen en serio en algo... Siempre es difícil... Mira, Halle Berry que tiene un Óscar, fue Miss Estados Unidos, compitió conmigo para el certamen de Miss Mundo, estuvimos juntas en el mismo concurso y ninguna conseguimos ganarlo y casualmente tenemos muchas fotos juntas, hicimos buenas migas... ¿por qué te cuento esto?... Porque para ella, me imagino que le habrá sido complicado hasta un límite, pero indudablemente no como es aquí... porque aquí solemos etiquetar y pensamos que el ser guapa, tener un título oficial, como dicen los periodistas, que no vale para nada... ya tienes que ser tonta o que lo pretendes en la vida es casarte con un millonario... pues, no es así, todo el mundo no piensa de la misma manera ni pretende lo mismo... es más, el 99% no piensa de la misma manera... cada una tiene su vida, su trabajo y sus historias... y son mujeres muy preparadas, la mayoría... el único tema es que cada uno utiliza un camino para llegar. A mí me tocó éste, por casualidades de la vida, porque ni siquiera lo busqué, no lo busqué nunca... aunque jamás me arrepentí de ello, porque lo pasé muy bien, me dio la posibilidad de recorrer el mundo, prácticamente lo he recorrido entero y de conocer a mucha gente y aprender mucho... Y todas esas experiencias las he atesorado y las tengo muy presentes en mi día a día...
Pregunta: ¿Esa “costumbre” de etiquetar puede ser debida a cierta falta de cultura?
Remedios Cervantes: Posiblemente, en algún sentido, puede que sea una falta... no te voy a decir de cultura, pero... quizá sea una falta de... o quizá sea porque no demasiadas “Misses” se han dedicado a esto... no lo sé. En Estados Unidos, grandes actrices, muchas de las grandes actrices americanas han sido “Misses”... claro, allí hay una industria del cine que aquí no hay, que no tiene nada que ver... y muchas han hecho teatro, y muchas han hecho musicales en Broadway, porque yo las he visto... quizás aquí siendo un país más viejo y con toda la historia que tenemos, ellos al ser más jóvenes son también más progresistas, van por delante en otra serie de cosas, de hecho es así... entonces, no creo que sea una falta de cultura, porque creo que nosotros tenemos más cultura, pero quizá seamos un poco más... castrantes... no sé si ésa es la palabra acertada... por otra parte, también tenemos el handicap de criticar a los demás... demasiado... Se critica siempre al que consigue hacer lo que quiere... Allí al que crece se le aplaude, se le anima y se le apoya... Aquí todo el que crece se el objeto de las críticas, de los golpes... nos cuesta mucho aceptar que los demás sean felices y consigan lo que quieren...
Pregunta: Sí, es lo que se dice habitualmente “El deporte nacional es la envidia”...
Remedios Cervantes: Sí, yo creo que tenemos un punto de envidia o hay mucha gente que puede tener ese punto... yo no me voy a meter porque no soy envidiosa... si lo fuese, no me dedicaría a esto (risas) pero quizá, haya un puntito... aunque no se puede meter a todo el mundo, porque luego generalizamos y no es justo.
Pregunta: Creo que “Cinco horas con Mario” y Lola Herrera han sido muy importantes para ti y para tu carrera profesional...
Remedios Cervantes: Sí... ahora por ejemplo tengo la suerte de estar en el Bellas Artes, que son las tablas que ha pisado ella hace nada más que dos semanas... Fui al camerino a decírselo: “Déjame el teatro caliente, que voy a pisar tu suelo”... Eso para mí es un honor... Hay ciertas cosas en el teatro que para mí forman parte del espectáculo, que tenga un telón... hay ciertas cosas que son muy importantes y básicas... La primera vez que pisé un teatro fue para verla a ella en el primer montaje del texto de Delibes y aquello me impactó... su trabajo, el olor del teatro que es especial... la ilusión de una chiquilla que pensó algún día me encantaría hacer esto... lo mismo me pasó con “Buenas noches, madre”, la vi con 18 ó 19 años; eran Mary Carrillo y Concha Velasco, y les pedí un autógrafo a ambas cuando acabó la función... hoy en día puedo decir que Concha Velasco es amiga mía... me gusta que me siga sorprendiendo todo esto cada día, no lo quiero ver como algo normal en mi vida... no quiero que sea algo normal que yo pueda llamar a Concha Velasco y se me ponga al teléfono; sé que se va a poner y que voy a poder ir con ella a cenar, pero quiero que me siga sorprendiendo e ilusionando... y con el tema de Lola Herrera es algo muy grande mirarme en el espejo en el que ella se ha estado mirando estos días... una persona a la que admiro tanto... A mí, eso, todavía me da mucha más responsabilidad...
Pregunta: Sinceramente creo que eso es lo que da aliento a una vida ¿no? Hacer que cada día, cada instante, cada minuto pueda ser algo extraordinario... y creo además que mantener eso es realmente difícil...
Remedios Cervantes: Yo quiero que me siga pasando (risas)... Tengo muchos amigos, conozco a todo el mundo pero que un director francés, me mande un correo electrónico para confirmarme que viene el próximo jueves y que vamos a comer juntos... qué quieres que te diga... a mí, aunque me ha mandado veinte... me sigue sorprendiendo y sigo diciendo “Soy una privilegiada” qué suerte tengo de poder hacer esto, que me haga feliz y disfrutarlo cada día... soy una privilegiada... por eso a veces, pienso que no nos podemos quejar... si de verdad estamos haciendo este trabajo porque es lo que nos gusta, señores cuando tengamos el trabajo no nos quejemos... vamos a hacerlo y punto, porque es muy difícil.
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HAMLET CHARLA CON FERNANDO SÁNCHEZ CABEZUDO SOBRE SU AMOR POR EL TEATRO(Una entrevista de Titania)
HAMLET: Qué joven tan dubitativo este Hamlet… Mi señor Sánchez Cabezudo, vos que sois un hombre osado, avezado en los trajines y entresijos de la vida teatral… ¿Cómo veis a este príncipe danés, creéis que su fama es merecida?
FERNANDO SÁNCHEZ CABEZUDO- Siempre he sido un gran seguidor suyo y de su atormentada cabeza.
Risas a dúo
HAMLET- Recordamos como si fuera ayer, vuestro Desmontando a Shakespeare…Todo un homenaje a la memoria de mi querido padre…
FSC- (Risas)… Me declaro culpable… Como bien dice vuesa merced… Hace algunos años montamos con Mr. Kubik un espectáculo de Shakespeare, por el titulo pueden imaginarse vuestros lectores, cómo era el montaje. Cuatro actores interpretando de manera muy divertida tres obras del maestro, en apenas hora y media, (Risas)... Yo hacía de Desdémona, palomo mensajero de Romeo y de Hamlet. Os aseguro que fue muy divertido hacer este personaje tan atormentado, ideal para un clown.
Risas a dúo
HAMLET- Supongo, mi señor, que os sentís satisfecho de vuestro prestigio… Vuestra fama se ha extendido por el viejo y en el nuevo mundo… Aún así, permitidme una pregunta indiscreta, ¿habéis sentido alguna vez envidia por William Shakespeare, mi padre, habéis soñado con meteros en sus zapatos?
FSC- Su padre ha sido siempre un referente para mí, y todos los teatreros del mundo. La universalidad de sus obras es lo que realmente me atrae. Conseguir que una obra sea siempre contemporánea es llegar a entender la esencia del hombre. Nunca osaría compararme a WS, (Risas)… Pero con nuestro espectáculo Metro Cúbico que habla de la infravivienda, hemos encontrado esa universalidad en el espacio y en el tiempo, pues llevamos cinco años representándola en diferentes países y sigue desgraciadamente, siendo muy actual.
H- Efectivamente, vivimos tiempos difíciles, de crisis financieras y humanas. ¿Creéis, mi señor, que en estos momentos, es bueno que volvamos la vista hacia atrás, para aprender de nuestros clásicos?
FSC- Como os decía antes, mi señor, los clásicos nos aportan la esencia del hombre. Aunque también tenemos que adaptarnos a la evolución cultural y social, a las inquietudes y necesidades de nuestros contemporáneos. Los nuevos medios de comunicación se nos ofrecen para presentar espectáculos más dinámicos y visuales. Por eso desde hace años investigamos con elementos multimedia intentando integrarlos en la interpretación y la dramaturgia.
H- Lo sabemos… Ahora, preparáis un montaje sobre dos aventureros, Scott y Amundsen, que se enfrentan a la Antártida y a ellos mismos… Mi señor, vos que habéis tenido ocasión de conocerles de cerca, contadnos qué habéis descubierto en sus almas, en sus conciencias…
FSC- Estos dos exploradores iniciaron a principios de siglo una carrera sin precedentes para ser los primeros en llegar al único Rincón del planeta que quedaba por explorar, era su última posibilidad de pasar a la historia. Con Los cazadores de The intentamos mostrar a lo largo de esta carrera, hacia el fin del mundo, dos personajes que intentan encontrarse así mismos, en circunstancias totalmente adversas.
H- Escuchándoos mi señor, me parece que este retrato nos suena muy conocido… ¿Por qué ese tema, acaso creéis que esta sociedad está demasiado preocupada por la fama, la gloria, y desprecia a los segundones?
Risas a dúo
FSC- Evidentemente eso es lo que nos interesó de esta historia. Mientras que Amundsen, el explorador noruego, pasará a la Historia, por ser el primero, fue realmente Scott, el explorador inglés, quien se llevo todo el reconocimiento por morir trágicamente en su viaje de regreso al campamento base. Muchas veces en el mundo que nos rodea lo importante no es llegar el primero, sino como lo presentas. En este caso Inglaterra presentó a Scott como un héroe nacional que sirvió de estimulo a muchos compatriotas suyos, durante la primera y segunda guerra mundial.
H- Estos ingleses son unos aventureros natos…
Risas a dúo
H- ¿Qué tipo de lenguaje habéis elegido para contarnos la vida de estos cazadores, el humor, inglés por supuesto, la ironía, la parodia, la poesía, mezcla de “Thés”?
FSC- (Risas)… El espectáculo se mete dentro de un universo surrealista propio del Polo Sur. Una parte del universo, totalmente diferente al resto, que nos transmite nuevas sensaciones y nos acerca más a la Soledad del hombre, en este desierto helado. Por supuesto el humor y la ironía están siempre presentes, pero acompañados con una poesía visual muy característica del sello de Mr. Kubik y de las creaciones de Hernán Gené.
H- Vuestras ideas de cómo presentar vuestros montajes son atrevidas, divertidas, modernas... En esta ocasión… ¿cómo construís esa atmósfera surrealista?
FSC- El espacio se divide en dos partes. Una presenta una cabaña donde los personajes se refugian. La otra nos sitúa en pleno centro de la Antártida. Para cruzar de un espacio a otro, tienen que pasar por un frigorífico antiguo que sirve como puerta dimensional. El escenario gira, dinamizando así el ritmo del espectáculo. Todos los elementos en escena han sido meticulosamente seleccionados intentando representar las imágenes y fotos antiguas de los exploradores. Otra sorpresa del espectáculo es la presencia de un enorme oso blanco que sale a lo largo de toda la función. ¿pero qué hace un oso polar en la Antártida si allí no hay? Bueno tendrás que venir a verlo para descubrirlo...
Risas a dúo
H- Prometido… Vuestra experiencia y habilidad para contarnos historias del hombre de hoy, ha quedado probada y avalada por la acogida que vuestras obras han tenido a lo ancho y largo de este mundo teatral, festivales, etc… ¿Cómo creéis que debe ser el teatro de este siglo XXI para llegar a su público, sea europeo, del norte o del sur, africano, americano?
FSC- Tenemos que sentirnos identificados con las historias, reírnos y apenarnos de nosotros mismo. Son las historias más cercanas, las experiencias cotidianas las que llegan a convertirse en obras universales.
H- A estas alturas de nuestra charla, queda claro vuestro entusiasmo por el teatro… ¿qué es para vos este Arte, y cómo se vive desde una pequeña compañía como Mr. Kubik, en la que vos os lo guisáis y os los coméis, casi todo, dramaturgia, escenografía, protagonismo actoral, empresario con Kubik Fabrik, no sé si por obligación, o por vocación?
FSC- (Risas)…Es pura inercia. El teatro y la creación lo es todo para mí. Hace tiempo decidí llevar mi propio camino, tomar mis propias decisiones y no depender de si un director te llama, o no le caes bien, o mal… etc... (risas)… Es la mejor decisión que he tomado nunca. El trabajo se convierte en algo apasionante, algo que construyes con tus propias manos, y eso es lo más gratificante. Todo esto culminará este mismo año con nuestro propio espacio escénico Kubik Fabrik, una fabrica de creación escénica, abierta también a otras compañías que necesiten un espacio de creación. Por otro lado, hay que hacer siempre sacrificios y aunque nunca pensé ser empresario aquí estoy produciendo, llevando números y cuentas... (Risas)
H- Antes de poner fin a esta charla, que nos ha convencido, a los ya entregados… Para los que se resisten al teatro, a los clásicos, a los contemporáneos, a las comedias… ¿Podríais, mi señor, contagiar un poco de vuestro cariño por el teatro, para que se animen a descubrir vuestros Cazadores de The?..?
FSC- (Risas) Debo deciros mi señor, que quien venga a ver Cazadores de The va a disfrutar como nunca de la aventura, la exploración, y se va a sentir transportado, en pleno centro de la Antártida... y a quién no le gustaría estar en la Antártida en pleno mes de julio..?
Risas a dúo
H- Mi Señor don Fernando, tengo que reconocer que ha sido divertida esta experiencia humana y teatral… y confío en que la repitamos pronto…
FSC- Ha sido un verdadero placer para mí charlar con usted desde las Américas, seguiré viéndole una y otra vez en los versos de WS.
Cae el Telón, mientras resuena al fondo el rugido del Oso Blanco.
Mr. Kubik estrena Los Cazadores de The en la Cuarta Pared (Madrid) el 8 de julio.
(Cuando tuvo lugar esta charla, MrKubik representaba MetroCúbico en NewYork)
Reparto: Robert Scott: Hernán Gené Roald Amundsen: Fernando Sánchez-Cabezudo
Asistente en escena Esther D´Andrea Iluminación Pedro Yague Espacio Sonoro Borja Teixeiro Diseño de escenografía Pepe Uría y Fernando Sánchez-Cabezudo Construcción escenografía Jaime Nin Diseño de Vestuario Pepe Uría Edición video Eduardo Cardoso Foto Fija Alejandra Duarte y Paula Anta Producción Mr.Kubik y Hernán Gené Colaboración dramatúrgica Luis Moreno y Juan Cavestany Ayudante de dirección Romero Sánchez
Dirección Hernán Gené y Fernando Sánchez-Cabezudo
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MAITE MERINO PRESENTÓ EN MADRID LOS MONÓLOGOS DE LA VAGINA HACE MÁS DE NUEVE AÑOS (Una entrevista de Sofía Basalo)
Pregunta: Regresa “Los monólogos de la vagina” y te echamos en falta, periodísticamente hablando. Resulta extraño que en los medios de comunicación, incluso en el dossier de prensa se diga tan sólo que este texto ha sido representado por “numerosas actrices”. Al fin y al cabo la primera, y es más, quien arriesgó su patrimonio por este texto en nuestro país, fuiste tú ¿qué ocurre, Maite?
Maite Merino: Sí... es curioso que se hable de todas las actrices que los han interpretado y no se me mencione... y como este comportamiento es reiterativo, podríamos pensar que se trata de un objetivo en la nueva producción. Un objetivo que se centra en “el ninguneo” a Maite Merino, eso sí, recogiendo sus frutos. Es triste, pero es así. Yo traje esta obra a España. La primera traducción que se hizo del texto en castellano y en todo el mundo fue la que le encargué a Víctor Cremer, que es un traductor magnífico; traduce principalmente a David Mamet en nuestro país; personalmente le encargué una traducción de un espectáculo que hice de Christopher Durang cuyas críticas fueron excelentes, al igual que en el texto de Eva Ensler.
Pregunta: Si no me equivoco, descubres este texto en 1999, adquiriste los derechos en ese mismo año y en 2000 lo estrenas, hace diez años...
Maite Merino: Sí. En febrero de 1999, yo estaba en Londres viendo teatro para buscar un texto. “Los monólogos de la vagina” me llamó la atención y fui a verlo. Se representaba en una salita “off”, un Pub, donde la misma autora los interpretaba. Me pareció un texto fantástico por el mismo y por la reacción del público. Casualmente enfermé y tuve que prolongar mi estancia en la capital británica; con lo que aproveché para leer el libro de la obra que compré y que me dedicó Eva Ensler y ya mi primera impresión se reafirmó. Cuando mejoré, volví a ver el espectáculo!! (Risas) Ya de regreso en España, hablé con Víctor, le dejé el libro, me hizo una traducción primera para que la viese y comencé los trámites de petición de derechos. Esta obra ya se había hecho en catalán, aunque en una versión muy física, como teatro-danza; habían sacrificado casi todo el texto; habían cogido las historias y las interpretaban con música, con danza y se hablaba muy poco. Personalmente, creo que este texto tiene una fuerza inmensa, que es de una gran calidad y me dio mucha pena ver cómo se había sacrificado... Por otro lado, me parecía también muy arriesgado llevar a cabo la puesta en escena, porque en 1999 la palabra “vagina” no estaba tan... de hecho, me costó más de un año estrenarlo... porque ningún teatro lo quería... También me pareció que tenía una parte muy reivindicativa que quizá podría tener cierto peligro de cara al público... Aparte, los monólogos en España los hacía Rosa María Sardá o Charo López, que ya había hecho alguno... alguna figura del teatro, José Luis Gómez... Yo casi veía que era más problemático el hecho de que fuese monólogo, o sea, la palabra “monólogo” en el título que incluso la palabra “vagina”...
Pregunta: Creo también que tu montaje fue un montaje eminentemente femenino...
Maite Merino: Sí, le encargué la dirección a Antonia García e hizo una adaptación muy bonita; no se sacrificó el texto. Se le añadió música de Jazz que separaba un monólogo de otro; cada personaje tenía una música, cambiábamos los personajes por medio de los zapatos y la verdad es que lo estrenamos al final con muchos problemas en el Teatro Alfil y a partir de ahí fue todo lo contrario. Obtuvimos un éxito enorme... Se destacó muchísimo el montaje... El texto es muy bueno y tuvimos la suerte de que la dirección fue muy acertada y... era un espectáculo, bueno “es” porque ha estado hasta hace muy poco, muy bonito. El texto sigue siendo actual, a pesar de que me gustaría que fuese antiguo, porque el día que esto sea un texto pasado será la señal de que la mujer ha encontrado su sitio y tiene toda la igualdad que merece... Así, que aún las historias de los monólogos son actuales porque aún hay muchos tabúes en torno a la sexualidad femenina. Como te comento, esto comenzó en el Teatro Alfil, hice una gira y volví a Madrid; he estado cuatro temporadas...
Pregunta: Cuatro temporadas, nada más y nada menos, casi un récord...
Maite Merino: Sí. Cuatro temporadas en Madrid, dos en Barcelona, nueve en total; estuve dos años en dos teatros en el Alfil y en el Arlequín, después fui a Barcelona para un mes, y estuve dos temporadas; regresé a Madrid, volví a ir de gira y de vuelta a Madrid, donde permanecí hasta junio de 2007; posteriormente seguimos con la gira y he estado hasta el verano pasado, hasta julio de 2009... Durante este tiempo ha habido momentos en los que se ha parado un poco, porque se ha puesto un poquito difícil el tema de los bolos, la distribución es complicada; he hecho muchas taquillas, mucho arriesgar mi dinero, porque he repetido en muchas ciudades, pero me quedaba Andalucía, porque allí sólo puedes ir por medio de ayuntamientos y es un follón... Sí que he estado tres veces en Málaga, en Valencia dos veces, Donosti también dos veces y tres en Bilbao... y siempre llenando... La idea que tenía era hacer los diez años, como fecha bonita, teníamos hasta un teatro, que no te voy a decir por razones obvias, para entrar nuevamente y llevar a cabo un acto conmemorativo, con personalidades, mujeres de distintas organizaciones y ayuntamientos, ministerios... Lo que es conmemorar el décimo aniversario y permanecer un par de meses en cartel en Madrid para volver a Barcelona...
Pregunta: Pero no ha podido ser, ¿por qué?
Maite Merino: ...Hubo unos problemas con la renovación de los derechos... aún no te puedo decir mucho porque quiero ver de dónde nacen las complicaciones, cómo surgen... ha habido una especie de boicot hacia nuestro espectáculo, ha habido un cambio de representante y aprovechando “que el Pisuerga pasa por Valladolid”... uno de ellos ha tenido interés en no comentarle al “recién llegado” toda nuestra trayectoria...
Pregunta: Pero el “nuevo representante” debe haber estado fuera del mundo para no conocer tu trayectoria, que no es un año ni dos, que son diez prácticamente...
Maite Merino: No ha querido saber, más bien...
Pregunta: Eso me parece a mí...
Maite Merino: Claro... ahora mismo estamos investigando para saber a ciencia cierta qué ha pasado. Estamos trabajando con unos asesores legales. Parece ser que a la autora no le ha llegado nada de todo esto, no estaba informada. Algo muy extraño, después de nueve años, después de las críticas tan favorables que hemos recibido... porque no hay un medio que haya hablado ni un poquito mal de nuestro trabajo...
Pregunta: No tenéis ni una crítica negativa...
Maite Merino: Al contrario, siempre han ensalzado el texto, nuestro trabajo... y eso que es un texto peligroso, pues se puede llevar a lo soez, a lo vulgar y no se ha llevado a ese terreno... Incluso, han venido a verlo dos ministras de cultura feministas, Carmen Alborch y Carmen Calvo y me animaron para que fuese por toda España... El texto y nuestro montaje que siempre ha servido al espíritu de la autora, ensalzaba la dignidad de la mujer y su libertad... y ahora me dicen que a la autora no le ha llegado nada de esto... nada de lo que yo le he estado enviando durante todos estos años... Así pues estamos averiguando qué ha podido ocurrir y cuando lo tengamos claro, sí que voy a dar información a la prensa porque es un asunto triste, feo... porque bueno, cuando no te prorrogan los derechos, vale, mala suerte; yo no soy la dueña de la obra... pero es que aquí no hubo carta alguna, ni de agradecimiento al trabajo, ni siquiera por escrito diciéndome que no me iban a prorrogar los derechos por tal o cual causa... Ha habido una serie de presiones que parece ser han llevado a cabo los nuevos agentes... Quiero decir que en este momento sé lo que ha pasado pero no puedo decirlo abiertamente, con nombres y apellidos, porque he de tener las cosas más claras, aunque lo tengo muy claro... Y es muy simple, había personas muy interesadas en que yo perdiese los derechos de este espectáculo desde hace ocho años...
Pregunta: ¿Tanto tiempo?
Maite Merino: Sí, mira, desde que tuve el éxito con la obra, desde la primera prórroga de derechos ya tuve problemas... ya me iban poniendo trabas que parecía que iba a ser imposible, pero al final no pasaba nada... los agentes de la autora, los antiguos agentes, estaban encantados, me daban los contratos...
Pregunta: ¿Pero, si durante estos años tú has hablado con los agentes de la autora, cómo pueden decirte ahora que ella no sabe nada de tu trabajo?
Maite Merino: Ya, pero es que hay “agentes” y también “subagentes”... Están los agentes americanos de la autora, los que estaban encantados; pero luego estos tienen un “subagente” en Madrid que parece que siempre estaba muy enfadado con mi productora... Era el que decía que había problemas, aunque no los había... Ahora mismo tengo prevista una fecha, en la que hablaré personalmente con la autora y entonces sabré realmente qué ha pasado. Cuando hable con Eva Ensler quizá todo se solucione o quizá me diga que realmente ella quería que la obra siguiese con otras personas... no lo sé, tengo que hablar con ella.
Pregunta: Los derechos de una obra se adquieren durante un tiempo determinado ¿no?
Maite Merino: Sí. Los derechos se adquieren por un tiempo (en este caso por tres años) y se van prorrogando. Es un contrato, como un alquiler por ejemplo...
Pregunta: Con lo que si te hubieran prorrogado los derechos, estos monólogos que se han estrenado en el Maravillas, no podrían haber sido ¿no?
Maite Merino: Exacto, son derechos en exclusiva. Cuando yo hice esta petición de derechos se me estuvo entreteniendo seis meses, durante los que me decían que sí me los iban a dar... y quince días antes de que el contrato expirase, me dijeron que no me los daban porque habían cambiado de representante... y cuando me pongo en contacto con éste, no me contesta, no atiende a mis cartas, me llegan comunicados diciendo que no les interesa y me dejan con las manos vacías... me hicieron la cama, vamos... Ahora, este agente se ha disculpado y ahora parece que está de nuevas, que somos los mismos que lo hemos tenido durante nueve años... algo extraño... simplemente supongo que estos nuevos productores están detrás de esto, pero no lo sé, porque me pueden decir que como estaban libres lo cogieron... pero mi idea es que llevaban tiempo persiguiéndolo, han boicoteado las negociaciones y tampoco puedo hacer gran cosa si a mí se me acaba un contrato... pero una persona de la que no quiero dar el nombre, me tuvo entretenida cuatro meses dándome largas... y el nuevo agente no está por la labor pero tampoco me escribe educadamente diciéndome “no te damos la prórroga”... fue como una especie de portazo...
Pregunta: Sí, quizá todo se podía haber hecho de un modo más limpio...
Maite Merino: Exacto... y luego ves que en la nueva producción no mencionan nada, de que este montaje vino a España por vez primera por mí... pero sí dicen “vuelven Los monólogos...” entonces, si vuelven es que antes estuvieron... por qué entonces no dicen que la primera vez los hice yo... Es muy cutre, porque igual que se dice que “Arte” lo trajo Flotats... es una cosa como muy sucia, pero... no puedo decir nombres hasta que no tenga pruebas claras que es con lo que ellos juegan...
Pregunta: Pero tú ya estás en marcha para poner esto en claro...
Maite Merino: Sí, desde luego... tengo que tomar una serie de decisiones que tendré que valorar si me compensan o no... pero si me compensan las voy a tomar... ha sido algo muy sucio y me da rabia no poder decir nada porque yo soy muy valiente... y no quiero meter la pata... quiero saber de quién viene todo... Lo que sé es que el “subagente” anterior estaba muy interesado en que yo perdiese todos los derechos, eso sí lo sé.
Pregunta: ¿Has visto este nuevo montaje?
Maite Merino: No, no lo he visto, pero amigos y compañeros sí lo han hecho y lo que todos me han dicho es que no se ha respetado el espíritu del texto; la intención original de la autora. No reivindican, se ha cruzado esa línea tan delicada y frágil... Lo que sí he visto es el cartel... y no me parece... Han vestido a las actrices como mujeres objeto y eso sobra absolutamente. El texto ya es provocativo y muy bueno, no es necesario provocar y de esa manera, mucho menos.
Pregunta: Vamos a ser un poquito positivos. En medio de todo esto, seguro que tienes algún proyecto entre manos...
Maite Merino: Sí (Risas) estoy escribiendo con una persona algo que tiene que ver con todo esto... cómo funciona el mundo del teatro -no sé si saldrá bien, si sale, desde luego lo llevaremos adelante-... Esta experiencia tan triste ha de servirme para algo, y por lo pronto me está sugiriendo un argumento interesante... No sé si saldrá bien, como productora soy muy exigente y quiero gente buena y profesional, no me muevo por el amiguismo o los rostros mediáticos... Estoy trabajando con un escritor, para ver qué puede salir de todo esto, del mundo del teatro...
Pregunta: ¿Un mundo turbio, donde el interés tiene mucho que decir?...
Maite Merino: Sí... hay mucho enfermo... (Risas) es que hace poco leí una entrevista que le hicieron a Juan Luis Galiardo donde decía “Hay mucho enfermo en esta profesión”... y sí, es cierto... De todas formas mi experiencia sobre este tema es que hay ahora una corriente en el teatro que piensa que esto del teatro es como el “Burguer King”... y el teatro no es una cadena de hamburguesas... a mí me llegaron a decir que hiciera “Los monólogos de la vagina” en distintas ciudades a un tiempo. Eso se puede hacer con un show televisivo y cambiar a los actores y haciendo varios montajes de la misma obra... entonces unos están en Valencia, otros en Sevilla... pero la esencia del teatro es la artesanía, el grupo, los actores, la profundidad de trabajar en mesa, hasta una sustitución es complicadísima... pero ahora hay una corriente que ignora todo eso y que cree que el teatro es una cadena de hamburguesas... “Arte” por ejemplo, hala, como ha tenido mucho éxito, lo hacemos en varios sitios a la vez, ponemos a fulano, mengano, zutano... un famosillo de la tele... y ahora cogemos “Los monólogos de la vagina” y hacemos lo mismo... vamos a ver, seamos serios... no me refiero ni a los directores ni a las actrices... hablo de los productores, que quede muy claro y estoy hablando como productora. Esto no es así y si lo piensas, dedícate a formar una cadena de droguerías o una franquicia de hamburguesas y ya está... Además, una función no dura más tiempo porque se cultive el morbo y pongas una cosa light o desenfadada... no dura nueve años ni cuatro meses en cartel... Es muy difícil acertar... y yo tuve la suerte de contar con Antonia García.
Pregunta: ¿Crees que no se respeta el teatro hoy en día?
Maite Merino: Yo creo que lo que no es respetado es el público. Menospreciamos al público español, y en el público hay gente muy culta, hay gente con mucha sensibilidad aunque no tenga una cultura... y llenar es complicado y cuando un espectáculo cuelga el cartel de no hay billetes durante días seguidos es por algo, y ese algo es que es bueno... Sí es cierto que hay cosas fáciles que funcionan pero tampoco duran mucho... por ejemplo “Arte” con Flotats, Pou y Carlos Hipólito; magnífica dirección, magnífico montaje. Cuatro años. Se han hecho muchas versiones de esta obra y ninguna ha llegado a esto. “El graduado” en Londres ha durado años, creo cuatro años. Llega a Madrid y ¿qué pasó? Una dirección desacertada, un reparto desacertado... y el texto es magnífico, la obra es magnífica. “Los productores” lo mismo. Y ves este musical en otro país y qué pasa; muy buenos cantantes, muy buenos actores y muy buenos bailarines... Y te digo esto porque he hecho 1.800 representaciones y hay días en los que yo bajaba la guardia porque estaba cansada y demás, y sí la gente se ríe, pero no es lo mismo... pero haces la función al 200%, que es como se debe trabajar, y es lo que yo he aprendido tras estar sobre las tablas, porque estuve muchos años estudiando teatro y cuando más he aprendido ha sido sobre el escenario, te repito, trabajas al 200% y la respuesta del público es absoluta y es impagable... La mayoría de la gente, el público, tiene sensibilidad y es lo que cuenta... Quizá no tenga una cultura teatral, no haya leído a Shakespeare, pero tiene sensibilidad, eso no debemos olvidarlo. Es que también, la gente del medio, nos creemos los más cultos y es que en el público hay profesores de universidad, médicos, fontaneros y puede resultar que ese fontanero escucha ópera... y a lo mejor el actor que está sobre el escenario no ha escuchado ópera en su vida y se ha leído los cuatro libros que le ha tocado en su guión... no somos los más cultos, y ahora sí incluyo a los actores además de a los productores. No hablo de los periodistas (Risas)
Pregunta: (Risas) Tú hablas de tus colegas, y yo, de mis colegas, diría que a muchos de ellos lo que les mueve no es ni la sensibilidad ni la cultura... yo diría que les mueve el interés y el amiguismo... y no sé si eso es peor...
Maite Merino: Yo me incluyo en lo que digo (Risas)
Pregunta: Yo... con respecto a lo que he dicho de mis colegas... no (Risas) Y no sé qué es más grave si la falta de cultura o acceder a ciertas prestaciones a sabiendas...
Maite Merino: Uyyyy... es que si entramos de lleno en el amiguismo... hemos de decir que en este país todo funciona así... y es un desastre... sólo hay que ver qué políticos son los que lideran los partidos... no son los más preparados... ya el sistema de partidos que hay en este país... para que suba una persona y llegue a ser líder de un partido (nuestro presidente y el líder de la oposición) no son los mejores de su partido... seguro no conocemos a los mejores, seguro que están ahí en las filas de un partido y por el amiguismo no les han dejado subir... Pues como eso, es todo, en todos los ámbitos...
Pregunta: Tú has comentado antes que eres muy valiente y que vas con la verdad por delante... y eso es muy peligroso...
Maite Merino: (Risas) Claro que sí... Sí el problema es ser tan independiente... Nuestro equipo de “Los monólogos de la vagina” iba por libre... Antonia García no pertenecía a ningún clan, ni es amiga de nadie, ni está en los foros, ni la productora, ni las actrices, ni el traductor con lo bueno que es tampoco está en los foros, está en causas perdidas, con todo lo que conlleva. Víctor Cremer está muy comprometido, pero no está en el poder, ni manejando nada en IU ni nada... es decir, todos somos tan independientes que... nos pasan estas cosas... Pero tiene también su contrapartida y es que nunca nos damos por vencidos. A veces digo que soy como el Ave Fénix, que renace de sus cenizas... nos crecemos y volvemos a la lucha, siempre...
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EL AUTOR MEXICANO ANDRÉS ROEMER HABLA SOBRE SU OBRA EL OTRO EINSTEIN (Una entrevista de Sofía Basalo)
Pregunta: ¿Cómo surge esta reflexión sobre el lado más humano de un personaje con un cerebro tan privilegiado como Albert Einstein?
Andrés Roemer: Lo dice bien, es un cerebro privilegiado y es lo que más conocemos de Albert Einstein, lo es, lo fue; sin embargo, me tropiezo con un libro, en una librería de Nueva York, que trataba de la búsqueda de Eliécer, una hija que Einstein tuvo fuera del matrimonio, antes de casarse con Mileva, su primera esposa y que dieron en adopción y que, parece, murió de escarlatina a los 18 meses de edad. Yo siempre muy provocado por la ciencia, de hecho trabajando en un proyecto llamado “La ciudad de las ideas” con Eduard Punset, he fomentado mi interés por estos temas al igual que mi amor por el teatro; con lo que, cuando comencé a leer lo de Eliécer, pensé que era muy interesante y comencé a indagar para conocer toda la historia de Einstein; así descubrí que tuvo dos hijos, uno de ellos sufrió esquizofrenia y lo dejó de ver cuando cumplió los 22 años. El investigador se casa en segundas nupcias con su prima, de la que fue amante durante unos meses, pero antes de la boda, pretende a su sobrina hija de la que sería su mujer. De igual modo, tendrá una amante espía soviética, tuvo otra hija con una bailarina en Nueva York (eso se supone) que se casaría con otro hijo... Es una cantidad de historias tan interesantes, tratándose de Albert Einstein que de alguna u otra manera, las conjugo con tres mujeres que se tienen que reunir unas horas antes de que el jurado de la revista Time, las evalúe, con base en el criterio de definir quién será la portada del hombre del siglo XX. En la final como se sabe, estuvo Ghandi, Hitler, Stalin, Freud... pero llegaron a la final Ghandi, Roosvelt y Einstein. La obra sitúa a tres mujeres, la tríada siempre hace una cosa dramática, es un elemento emocional muy fuerte donde Ellas convivieron con Einstein. Una es la primera mujer del investigador, la segunda es la secretaria, la que guarda los secretos, la cómplice, la confidente, la que tiene que defender su nombre hasta la muerte y así fue; y la tercera es la segunda esposa y prima de Einstein. Las tres hablan del hombre de carne y hueso: Del marido, del padre, del amante, del que odia, del que siente, del que se acuerda, del que se olvida... Y se va haciendo, obviamente, una defensa de cada uno de estos personajes, es decir cada una de las mujeres salva su cara, como se dice en el anglicismo, pero también revela y proyecta quiénes son y qué significaba vivir con la marca y el nombre de Einstein, que no sólo era una celebridad, lo es, de hecho, por genial... algo increíble, porque no hablamos de Messi y el Fútbol o de Música y Luis Miguel cuyos rostros están en las playeras, en las camisetas, sino que un científico que muy poca gente, realmente, comprende sus teorías, sobre todo la teoría de la relatividad, sea alguien tan popular y que hoy en día sea un icono, como símbolo del siglo XX y de la inteligencia humana y de la aspiración a lo que uno quiere llegar a ser.
Pregunta: ¿Qué vamos a descubrir tras esta reunión a tres bandas?
Andrés Roemer: Vamos a descubrir su vida privada, sus emociones, sus sensaciones interpersonales, sus prejuicios... Es una obra de teatro que no toca en lo más mínimo la parte científica, ya bien conocida... Aquí ponemos sobre el escenario la parte dramática, su historia con su primera mujer, su segunda mujer, sus hijos. En esta obra conoceremos al Einstein padre, al Einstein amante, esposo... al ser humano.
Pregunta: Ha comentado, igualmente, que veremos el rostro de un hombre ordinario con un cerebro extraordinario... ¿Qué influye más en la vida de este ser humano en concreto y del ser humano en general, la vida ordinaria en el cerebro extraordinario o a la inversa?
Andrés Roemer: Yo creo que es un poco de todo, las dos cosas interfieren. No sé cuál es la causa y cuál es la consecuencia o cuál es la variable exógena y la endógena... Un hombre tan deseoso de comerse el mundo, un hombre tan preocupado por trascender, un hombre cuestionado, un hombre fértil en todos los sentidos de la palabra, un hombre seductor, también en todos los sentidos... se transfiere y se transmite y se manifiesta su parte creativa, su parte incansable de descubrir siempre nuevas cosas, pero también se transfiere a una vida emocional llena de intensidad, de pasión, de fuerza y también muchos hombres y muchas mujeres se van a ver reflejados en la obra, porque el ser la primera y la segunda esposa de alguien, son implicaciones de lo que busca un hombre en la primera y en la segunda esposa y una mujer con un hombre que primero es un desconocido y un Don Nadie, que posteriormente se convertirá en una personalidad reconocida, lo que es vivir un divorcio, lo que es tener un hijo esquizofrénico siendo (entre comillas) uno de los hombres más geniales de la humanidad... tener un hijo con discapacidad, lo que eso implica... también las rivalidades, por ejemplo con Freud, de quien ese hijo es profundo admirador... lo que es el contexto, lo que significa ser judío, estoy seguro de que esto le influyó mucho para ser el hombre científico, el hombre que buscara una manera de sobresalir, de trascender. Albert Einstein, se iba a llamar “Abraham”, pero sus padres pensaron que éste era un nombre muy judío, por lo que le pusieron otro nombre que empezara con “A”, por esto fue “Albert”... la relación con su madre... No sería el público si no fuese el privado y a la inversa, no sería lo privado, lo secreto si no hubiera sido el público... No hubiera tenido esa atracción con tantas mujeres, ni hubiera tenido esa manera de relacionarse con el mundo si no hubiera sido quien fue intelectualmente tan joven... porque después de 1920, las aportaciones científicas de Einstein son menores, más bien fue la búsqueda de la teoría de la unificación, pero hasta 1919 año en el que se aprobó la teoría de la relatividad, todo fue muy prolífico y muy importante. Realmente, para responder a su pregunta, tendría que decir que se trata de un camino de doble vía... Lo de ordinario, que lo menciono, también lo digo entre comillas, porque cuando uno pregunta si alguien conoce a alguna persona “normal” y responde “sí”... yo creo que no lo conoce muy bien (risas) Todos tenemos familias disfuncionales y nuestras partes “extra-ordinarias”, a eso me refiero; sin embargo, la vida de Einstein dada la publicidad del nombre, el reconocimiento que tuvo, tuvo mayor acceso a estas extraordinarias circunstancias de un hombre ordinario.
Pregunta: Escuchándolo, podemos afirmar que esta obra está escrita con absoluto rigor, la investigación, para ello, habrá sido enorme...
Andrés Roemer: Enorme, exacto... desafortunadamente encontré tarde un proyecto que se está haciendo en Boston sobre sus papeles, al principio me ayudé con la documentación, a través de Internet, de la Universidad Hebrea de Jerusalén y de la universidad de Princeton; sin embargo ahora en Boston hay todo un proyecto de documentos, de cartas privadas, pero sobre todo, mi fuente original es un libro que me costó mucho trabajo conseguir, donde se incluían muchas cartas que recibió la mejor amiga de la primera esposa de Einstein, a cuya muerte su hijo las hizo públicas. Allí apareció una gran correspondencia que tuvo el propio Einstein con su primera esposa y luego ésta con su amiga... Toda la obra está documentada en aspectos reales, no hay nada de ficción. Sin embargo, el encuentro entre las tres y el cobijar, diría yo, toda esta historia con respecto al premio de Time y qué significa ser el hombre más impactante del siglo XX, más influyente del Siglo XX, sí es ficción. Aunque el concurso de la revista fue real ¿eh? De hecho fue nombrado Einstein y esta revista dedicó casi el sesenta por ciento del número correspondiente a explicar porqué no se eligió a Hitler, porque mucha gente afirmaba que éste era el hombre que más había influenciado en el devenir histórico de este siglo. Coyunturalmente sí, pero en cuatrocientos o quinientos años, así como hoy Galileo o Copérnico o Newton, Einstein sobre todo por su segunda teoría de la relatividad se hablará de cómo nos hizo cambiar la concepción del mundo y de la humanidad.
Pregunta: Esta obra ha sido estrenada en México, ha tenido un éxito enorme ¿lo esperaban. Esperaban llegar hasta España, por ejemplo?
Andrés Roemer: Te voy a ser franco, yo no esperaba ni llegar a la tercera representación de la obra... fui, de alguna manera, secretario técnico de cultura, subsecretario de cultura, mi penúltimo viaje a Madrid fue, de hecho, ya como titular de ese puesto, para departir con la gente de cultura, tengo grandes amigos dramaturgos... cuando escribí el texto, un gran amigo, que en paz descanse, el dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda quedó tan fascinado que me dijo que tenía que publicarlo... agradezco muchísimo su insistencia, pero no es un teatro cómico, no es el típico teatro del doble sentido que en México es el más popular, entonces, es un teatro pensante, Einstein no tiene nacionalidad, cruza fronteras, es un personaje de la humanidad y tiene muchísimas implicaciones, pero obviamente es una obra psicológica... me dio mucho gusto que llegó a las cien representaciones, inmediatamente fue invitado al Festival Cervantino y que venga a España, al Teatro Lara, para mí es un honor... hay una frase... “Hay hijos que te traen muy buena suerte y que ni te esperas; hay libros que te llevan años y que luego nadie los lee”... y también hay una palabra “Nages” que significa fortuna...
Pregunta: Ha comentado que tenía cierto temor porque en México el teatro con más éxito es la comedia intrascendente...
Andrés Roemer: Sin duda, sin duda... Así como hay que formar lectores, hay que formar público para el teatro... hay que formar público para la televisión, donde la complejidad de los argumentos te permitan reconocer y descubrir nuevas cosas a través de diálogos... y la obra está llena de referencias, la gente del sector científico que ha ido, sobre todo en México, le ha fascinado el proyecto porque se refiere a muchos temas; la gente que entiende cuál fue el caso Rosenberg por ejemplo de los judíos norteamericanos que fueron acusados de traición, por pasar mensajes a la Unión Soviética... Hay muchas referencias donde por supuesto se intenta enriquecer... pero también tiene su humor, un humor negro... porque creo que es parte vital y que lo entretenido no está peleado con lo inteligente, de hecho, he realizado varios proyectos culturales y siempre trabajo en la televisión haciendo lo mismo, en un programa llamado “Pensar sobre pensar”, sin embargo como dices, las expectativas, al principio, de este tipo de teatro han sido sorprendentes porque... aunque no me sorprende que al ser humano le interese el ser humano... A fin de cuentas no hablamos sólo de Einstein, estamos hablando de todos los seres humanos... pero, finalmente, es éste el tema...
Pregunta: Leyendo su currículum encontramos capítulos muy interesantes, ha hablado de “El festival de la ciudad de las ideas” que lleva a cabo con la colaboración de Eduard Punset...
Andrés Roemer: Eduard Punset ha sido un gran colaborador, ha venido los dos años y volverá el próximo; estamos escribiendo un libro conjuntamente y espero que pronto se publique. Le tengo un gran cariño, lo admiro enormemente y es muy querido en México. Tenemos un festival al que lo invitamos, se llama “La Ciudad de las ideas”. En él, invitamos a más de cuarenta mentes provocadoras, mentes brillantes. Cada una habla durante unos veinte minutos, sobre temas humanos, desde la perspectiva científica; por qué amamos, por qué mentimos, por qué los celos son importantes, por qué nos inventamos enemigos, el cerebro del hombre, el cerebro de la mujer... Han venido a este festival premios noveles; este año, por ejemplo vendrá el inventor de Internet... Intentamos conjugar ciencia, arte, diseño, tecnología de una manera única. El buen amigo Eduard Punset ha hecho ya dos programas de televisión en “Redes”, dos especiales, sobre “La ciudad de las ideas”... y la gente que esté interesada, puede ver un poquito más a través de nuestra página Web: www.ciudaddelasideas.com
Pregunta: De igual modo, es un ferviente defensor de los derechos civiles en México...
Andrés Roemer: Usted hizo su investigación, se lo agradezco... Tengo una organización ciudadana y soy miembro del consejo consultivo de la comisión nacional de derechos humanos. Me he dedicado mucho a estudiar, a investigar y a defender y con algunos colegas españoles, por supuesto, los temas y la defensa de aquellas voces que no tienen voz... y de aquellos invisibles que hay que hacer visibles...
Pregunta: Hay un largo camino por recorrer todavía ¿verdad?
Andrés Roemer: Esperemos... de eso se trata el libro que ha publicado Punset sobre el movimiento, sobre moverse, porque lo que no se mueve se muere, estamos ahorita escribiendo una nueva obra que esperemos le vaya también como a “El otro Einstein”...
Pregunta: ¿Nos puede adelantar un poquito cuál es el argumento?
Andrés Roemer: También tiene que ver con la psicología, pero aquí tenemos la referencia del otro. A finales de 1920, un señor decide dejar a su padre en Rumanía, un judío. Se va a América Latina, la idea era irse a Venezuela con su hermana, pero en el barco se enamora de una Alemana católica y se quedan en Trinidad Tobago... allí tienen tres hijos, Sonia y dos gemelos idénticos, Óscar y Jack; cuando nacen estos niños, se pelean los padres de los mismos y la mujer se lleva a uno de los gemelos y a su hija a Alemania. Este muchacho en Alemania entra a formar parte de las fuerzas de Hitler y el otro se queda en Trinidad Tobago con su padre, quien se casa con la ministra del lugar, van a Israel y vive como judío. Ambos hermanos se juntan cuarenta años después, hecho que sale publicado en el Washington Post. Me he basado en un experimento muy famoso, que llamaron “El experimento de los gemelos idénticos de Minessotta” donde a gemelos que nacieron idénticos, fueron separados, criados y adoptados en casas distintas, se reúnen tras cuarenta años y hay casos increíblemente interesantes, pero aquí la idea es juntar a Óscar y a Jack; de hecho hace dos semanas estuve hablando con Jack, que viene a “La ciudad de las ideas”, tiene casi 77 años, es el único superviviente, Óscar ya murió y es la referencia... quién eres, qué hiciste con tu vida, cuál es tu propósito... todo tiene que ver con la referencia de con quién tratas, con quién te llevas... casi siempre las reuniones de antiguos alumnos, cuando han pasado más de veinte años, nos descubre quiénes somos, tan diferentes de quiénes fuimos... Ése es pues el tema esencial de la obra, la ansiedad del status, del estado del ser, y esperemos que le vaya tan bien como a Einstein...
Pregunta: Ojalá tengamos el lujo de poder ver esta obra en España, es necesario el teatro que nos hace pensar, reflexionar...
Andrés Roemer: Decía un gran dramaturgo: “Un pueblo sin teatro es como un pueblo sin espejos” pero yo iría más allá, el teatro es un espejo del ser humano... Esta obra está llena de la complejidad humana... tras verla no podemos decir si Einstein fue bueno o malo. Yo mismo, no soy lineal y no creo que podamos hablar así, cuando alguien te pregunta ¿por qué terminaste una relación? Esperamos del mundo una respuesta lineal... pero somos orgánicos y complejos y estamos llenos de tantos “otros”... y ése es el espejo que espero proyecte “Einstein” porque mucha gente que vea la obra, se verá reflejada en uno o dos o tres personajes, o en aquel fantasma llamado Albert Einstein, que no aparece en carne y hueso, pero que siempre está presente entre las tres... tres extraordinarias actrices excepcionalmente dirigidas por Raúl Quintanilla, porque es un texto complejo para llevar a escena...
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REBECA VALLS, INTÉRPRETE EN LOS MONÓLOGOS DE LA VAGINA (Una entrevista de Sofía Basalo)
Pregunta: Regresan “Los Monólogos de la vagina” pero no son como los recordamos. Gabriel Olivares ha dado una pequeña vuelta de tuerca, esta propuesta es más loca, más hilarante ¿no es así?
Rebeca Valls: Sí, no son monólogos al uso. Es una puesta en escena muy divertida, creo que la gente lo pasa muy bien y las tres [Ruth Núñez, Marta Belenguer y ella misma] hemos congeniado muy bien, somos un equipazo. Es una experiencia muy bonita, con el público y entre nosotras.
Pregunta: Como dices, no son monólogos al uso y aún más, como antes he comentado, Gabriel Olivares le ha querido acentuar el carácter teatral y de comedia en la puesta en escena...
Rebeca Valls: Sí, porque Gabriel es un director que trabaja desde lo que tiene, desde el aquí y el ahora; mucho el presente y mucho con los intérpretes... Eso es muy importante, porque ya que hay varios montajes sobre este texto, está bien que cada uno tenga su visión. Ésta es nuestra visión, la de las tres intérpretes y la de Gabriel como director. Hay monólogos dialogados, hay monólogos que se hacen como si fuera una terapia con el público, hay monólogos en los que hacemos homenajes a otros cómicos... hay un poco de todo para variar y todo ello ha surgido desde la improvisación pura y dura. (Risas)
Pregunta: Has comentado que habéis aprendido mucho y es que según he leído, antes de iniciar los ensayos sobre el escenario, ha habido dos semanas de intenso trabajo de mesa...
Rebeca Valls: ¡Trabajo de mesa! Que casi diría “trabajo de pie”... porque Gabriel empieza a trabajar en la mesa, empieza a decir “haz esto con este acento”, se emociona, hace que te levantes, te pone delante y comienza a decirte “hazme esta improvisación sobre este personaje que ahora intuyes...” entonces uno pasa por la oficina de producción y es capaz de decirle que pase a ver qué opina... es súper exhibicionista y eso hace que tú te vengas arriba desde el primer día y que investigues a fondo desde el primer día, porque te lo tienes que currar sí o sí... (Risas)
Pregunta: Es desde luego un gran examen teatral y artístico, por todo lo que has comentado y porque son muchos los personajes, muchas las caracterizaciones, muchas las distintas vaginas que tenéis que interpretar (risas)
Rebeca Valls: (Risas) Sí, vaginas que son mujeres al fin y al cabo... es como contar un poco desde el punto de vista más femenino, cómo vive el tema de su sexualidad, que al fin y al cabo, somos mujeres, somos corazones, somos un sexo y somos un todo...
Pregunta: Como bien dices, sois mujeres... y este es un montaje feminista pero en el buen sentido... ¿es que hay un mal sentido del feminismo?
Rebeca Valls: Yo... creo que sí. No se trata de adoctrinar, ni de dar mensajes, ni de culpar a nadie. A nosotras los hombres nos encantan y están ahí, y vienen muchísimos a vernos y están encantados. Creo que practicamos el buen feminismo, y lo digo así, porque no adoctrinamos, intentamos que la gente aprenda pero desde el sentido del humor, no echamos la culpa a nadie; simplemente hablamos de vaginas y como dice Ruth [Núñez]: “no estamos hablando ahora de ellos, estamos hablando de nosotras” entonces, no culpamos a nadie, ni tan siquiera los mencionamos.
Pregunta: ¿Le falta quizá un poquito de sentido del humor al feminismo?
Rebeca Valls: Es que... por un lado creo que sí, pero por otro lo entiendo. Creo que son muchos años en los que la mujer ha estado en silencio, en represión y eso... qué te voy a contar, si acabo de hacer “La casa de Bernarda Alba”... o sea, que... lo he vivido en mis carnes... Creo que ahora mismo la mujer también ha tenido que tomar las riendas y defender esa parte que ha tenido prohibida o en silencio... Y es defender muchas cosas... Nos cuesta reírnos de nosotras mismas, y nos cuesta y de hecho hay menos cómicas que cómicos... Menos mujeres humoristas que hombres humoristas... y creo que todo es por esto... es cuestión de empezar a reírnos de nosotras y eso cuesta, porque nuestra lucha lleva muchos años de atraso.
Pregunta: Quizá además de costarnos, es que nos duele y casi sentimos ese humor como una ofensa...
Rebeca Valls: Sí... debemos relajarnos, porque ya no creo que nos estén ofendiendo y en tal caso, lo vemos nosotras desde dentro... hay que empezar a quitárnoslas desde nosotras mismas, como dice uno de mis personajes, la terapeuta americana, que hace un taller, una mujer que realmente existe y que enseña a las mujeres a encontrar sus orgasmos y a masturbarse. Es una mujer muy especial y dice que tenemos que empezar a encontrar eso nosotras mismas, y nos corresponde a nosotras comenzar a encontrar nuestra sexualidad, nuestros propios orgasmos y nuestra masturbación, para empezar a disfrutar, para encontrar el placer... por eso mismo, nosotras debemos empezar a eliminar la ofensa desde nuestro interior, nosotras mismas...
Pregunta: Quizá también nos han enseñado que todo lo que se refiere a la vagina está prohibido, es malo, es pecado...
Rebeca Valls: ¡Ostras! Es que son muchos años... mi madre mismo, cuando le bajó la regla, la encerraron en casa y le dijeron que no le podían hablar de lo que le estaba pasando porque era una cosa muy mala... ni siquiera se lo explicaron, y a su propio hermano que era menor de ella, le dieron las llaves de casa para salir... entonces... son muchos años en los que no se ha hablado de lo que tenemos ahí, entre las piernas... y encima el órgano está para dentro... como para que enciman no nos hablen, lo que nos faltaba, vamos (Risas)
Pregunta: Hablabas del personaje que has interpretado en “La casa de Bernarda Alba” que dirigió Lluis Pasqual, una aventura, supongo, apasionante...
Rebeca Valls: Hacer “La casa de Bernarda Alba” con Nuria Espert, con Lluis Pasqual y con Rosa María Sardá fue muy bonito... Una lección de maestros que sólo te puede pasar sobre un escenario... es maravilloso vivirlo así, y descubrir un poquito más el mundo lorquiano, que a veces es tan bonito de conocer de la mano de Lluis, que parece que han nacido unidos en algo... no sé en qué... pero han hecho muchas cosas que tienen algo en común, los dos...
Pregunta: Y formar parte de ese dúo...
Rebeca Valls: Sí, sí... y descubrir la Martirio que hice al lado de Nuria [Espert] y Rosa María [Sardá] que me fueron guiando... era muy bonito ir descubriendo poco a poco el mundo de Lorca de su mano y ver cómo trabajaban a nuestro lado... incluso Nuria, se permitió en un ensayo hacer una improvisación donde nos marcaba el terreno que como madre, nos estaba dando un límite, nuestra educación en esa casa... y eso fue muy revelador, mucho... y fue una lección como te he comentado, una lección de estar al lado de Nuria, a la que hemos admirado siempre, y de pronto tenerla como madre, como compañera y como sabia... Es una gran mujer...
Pregunta: Personalmente, creo que uno de los puntos más interesantes de este montaje fue la feminidad, la sensibilidad de Bernarda, frente a la rigidez y vertiente masculina que en casi todas las propuestas hechas se le han otorgado...
Rebeca Valls: Claro, es que dentro de esa rigidez, de esa masculinidad, hay muchas capas escondidas. Esa masculinidad es la capa externa, el rostro que Bernarda ofrece a los de fuera, a los del pueblo, a las vecinas, para lo que es la fachada... y luego, por dentro, hay mucho más... y hay más de una capa, muchas más... y al fin y al cabo somos mujeres... mujeres y familia y madre e hijas... es muy importante...
Pregunta: Volviendo al presente, y éste es “Los monólogos de la vagina”... un cambio de “chip” importante, algo de lo que eres una auténtica experta...
Rebeca Valls: (Risas) Sí... para mí, realmente ha sido más difícil “La Martirio” porque el trabajo de “Los Monólogos de la vagina” primero, yo soy mujer, con lo que, de antemano tengo vagina... entonces, eso ya me crea un vínculo muy cercano y por otro lado, Gabriel nos deja crear a nosotras mismas y eso, claro, ya te da una cercanía a todo lo que haces y una soltura... yo me divierto muchísimo cada día que hago la función y salimos las tres... Cuando llegamos, lo hacemos un poco con el bajón del día, del no saber qué va a pasar... pero cuando salimos por la noche al escenario... lo hacemos alegres, eufóricas, orgullosas de ser mujer y de poder compartirlo con un público que se ha conmovido con nosotras, que se ha reído con nosotras...
Pregunta: Algo interesante es la combinación de los diferentes gags, la risa, la locura y la seriedad y poesía, la trivialidad y la profundidad... El parto, las violaciones, la terapia de grupo...
Rebeca Valls: Sí, las partes poéticas son complicadas porque son difíciles de encajar en un espectáculo... pero creo que igual que escuchamos la risa del público y paramos y sabemos hacer un hueco según el público que acude cada día, lo mismo funciona con el público... él también sabe escuchar nuestras transiciones para dejarnos meter esas partes más delicadas, más poéticas y más reales... porque al fin y al cabo también se trata de contar la parte real de la vagina, tantos sus partes buenas como sus partes más tristes... y ésas también deben estar... con lo que es necesario un momento de concentración, de silencio y que el público escuche eso y pare un poquito también...
Pregunta: Hay algunas “cosillas” por ahí que no están en el texto original... ¿De quién fue la idea de meter esas cancioncillas? (Risas)
Rebeca Valls: (Risas) Ah... Gabriel (Risas) La de “Secretaria” fue Gabriel y la de Tina Turner fue porque nosotras investigamos... te habrás dado cuenta de que hemos incluido el viaje que hace la autora, Eva Ensler, para contar esa investigación... Ella tuvo problemas, la violó su padre durante mucho tiempo y a raíz de tener una mala relación con su propia vagina decide investigar sobre el tema y empieza a hacer entrevistas a diferentes mujeres... de todas las entrevistas surge ese espectáculo... De pronto, nos dimos cuenta, que Tina Turner era su cantante favorita...
Pregunta: Con lo que al final, con esa marioneta, le hacéis un pequeño homenaje...
Rebeca Valls: Sí... para nosotras, también es el símbolo de una mujer potente; entonces, decidimos juntar el parto con el movimiento de la marioneta que hacemos al final, con la canción de homenaje a la autora y también a Tina Turner... y hacemos un minishow que es muy chulo...
Pregunta: Y muy bonito, porque esa marioneta está hecha con flores, como las que os “enviáis” cada una al final de cada monólogo...
Rebeca Valls: Sí, es como si al principio Eva Ensler, la autora, está fragmentada y de todas las mujeres que ha entrevistado y de todas las vaginas que ha conocido, de pronto, se vuelve una, y se construye a sí misma a partir de todas y cada una de las mujeres, es como una terapia para las demás y también para ella misma... se encuentra y se reconoce como mujer...
Pregunta: Y supongo también, que esa maleta roja que está presente en el escenario es el símbolo del viaje...
Rebeca Valls: Claro, es el viaje y es ella. Eva Ensler siempre lleva, en unas entrevistas que hemos visto, siempre una chaqueta de cuero roja; entonces, en lugar de incluir la chaqueta, que era un poco raro... como elemento rojo, quisimos incluir la maleta... y es un poco el viaje que ella tiene, donde va metiendo todas sus experiencias, que son vaginas, corazones, flores...
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FERRÁN MADICO, DIRECTOR DE ELECTRA, DE BENITO PÉREZ GALDÓS (Una entrevista de Sofía Basalo)
Pregunta: Supongo, que siempre es buen momento para reivindicar a Galdós ¿verdad?
Ferrán Madico: Sí y éste precisamente es un buen momento. Creo que reivindicar a Galdós es necesario. Siempre hay muchos momentos, pero éste, en el que vivimos, creo que es un buen momento.
Pregunta: Quizá estamos tardando en reconocer su valor y “Electra”, este montaje, sea un primer paso para ello, un importante primer paso, sin duda, ¿verdad?
Ferrán Madico: Sí y no olvidemos que sólo llevamos 30 años de democracia, con lo que tenemos que ir poniendo todas las cosas en su sitio y creo que ahora le tocaba a Galdós.
Pregunta: Me parece interesante lo que has comentado: Llevamos 30 años de democracia y tenemos que empezar a poner todas las cosas en su sitio...
Ferrán Madico: Sí, Galdós también habla de esto; creo que en “Electra” hace un gran resumen, no olvidemos que este autor era casi el que hacía inventario en la política española con sus Episodios Nacionales, su constante análisis y reflexión, tanto es así que acabó involucrado en la política ¿no? Con lo que Galdós al escribir “Electra” reflexionaba un poco o muy mucho, sobre la sociedad de su época; sobre esa sociedad de finales del Siglo XIX y en esa sociedad, creo incluso que vislumbró la sociedad española del siglo XX; no olvidemos que él reivindica la separación del Estado e Iglesia, tuvo muchos avatares y desde esos comienzos del XX, hay una república y golpe de estado; una segunda república y otro golpe de estado; y la democracia y un intento de golpe de estado...
Pregunta: He leído que es éste tu primer contacto con Galdós...
Ferrán Madico: Sí, aunque es el primer contacto en cuanto al teatro se refiere y montar una obra de sus obras... A Galdós lo conocía, pero ahora es cuando más he profundizado en su obra, porque es lo que considero que hay que hacer cuando vas a dirigir, intentar poseer el alma del autor; estudiar y analizar qué es lo que crees que quería decir para poder mantener su discurso totalmente incólume.
Pregunta: ¿Cómo ha sido este proceso de acercamiento y profundización en la obra de “Electra”?
Ferrán Madico: El proceso ha sido muy gratificante porque es un autor vastísimo y cuanto más vas entrando, más vas descubriendo lo complejo, lo inteligente, los cimientos que tenía...
Pregunta: Realmente el texto es soberbio y también lo encontramos repleto de símbolos, como por ejemplo la misma protagonista, Electra, no sólo es una mujer, también es España...
Ferrán Madico: Yo creo que sí y a partir de ahí hemos trabajado; no olvidemos que tanto Electra, como Evarista, como la madre de Electra, Eleuteria, son tres mujeres cuyos nombres comienzan por “E” y España empieza por “E”, con lo que, creo que esos símbolos que muy bien apuntabas, de la obra son correctos. Creo que Electra es la fuerza del pueblo, la fuerza de la sociedad que empieza a tomar conciencia política, que empieza a tener un gran auge y que el pueblo termina asumiendo la soberanía nacional como muy bien reivindicaron en las constituciones...
Pregunta: Yo no sé si también ese final nos habla de una libertad total. La razón vence, pero no va por delante de la mujer, de Electra. Ella camina libre, y tras sus pasos avanza la razón...
Ferrán Madico: Yo creo que la metáfora de Electra que nos hace Galdós, es esta fuerza que se debatía entre dos poderes que querían intervenir sobre ella; uno es el oscurantismo, en este caso reflejado por un eclesiástico fanático y por otro lado, otro fanático pero de la ciencia que es Máximo, con lo que Galdós nos presenta esa confrontación dialéctica entre el oscurantismo y la ilustración. Afortunadamente Electra toma partido por la ilustración, por el conocimiento, por la lectura y se hace una mujer moderna, del siglo XX y por eso huye, aunque no huye; ella sale hacia delante, hacia la calle y deja atrás esa iglesia tan obsoleta y la sigue la fuerza del raciocinio, de la ilustración...
Pregunta: A mí, en cambio, lo que me llama la atención es que es la fuerza de la razón la que sigue a Electra, no al revés...
Ferrán Madico: Sí, ella siempre irá en primer lugar porque es una mujer moderna y una mujer que ha entendido el juego, los conflictos que existen y dichos conflictos la han ayudado a ser ella misma y al serlo, ha logrado ser libre... Y cuando alguien es libre no depende de nadie, en todo caso, escoge a quien tiene más cerca y a quien quiere más lejos.
Pregunta: He leído que normalmente en tu carrera te has decantado, te has acercado más a los textos británicos como Shakespeare, americanos como Arthur Miller... ¿Qué diferencias encuentras entre estos textos y los españoles, y Galdós, por ejemplo?
Ferrán Madico: No he encontrado tantas diferencias y eso me ha hecho descubrir que Galdós es un gran autor. La estructura de esta pieza tiene muchas semejanzas con las de las obras de Shakespeare, es decir, los primeros minutos de la obra es una presentación de personajes que ya están en conflicto, que ya están en tensiones latentes; al igual que pasa con Shakespeare, no siempre en los primeros minutos se presentan a los personajes, hasta el cabo de un rato que hayas entrado de la historia es cuando viene ya toda la fuerza y todo los grandes momentos teatrales, esto comparándolo con Shakespeare; comparándolo con los autores más contemporáneos como pueden ser Miller o Pinter, es porque dota a la pieza de un discurso ideológico, sus personajes casi son épicos, son realmente símbolos, con lo que le da una mirada muy contemporánea... Creo que Galdós fue un visionario de su tiempo y es una suerte que fuese de nuestra sociedad.
Pregunta: También has comentado que aún hoy en día Benito Pérez Galdós está maltratado...
Ferrán Madico: Maltratado... ha estado como apartado, fíjate que han venido muchos galdosianos tanto del Estado español como de Estados Unidos, de Suecia, Suiza, Francia, Alemania... han venido a ver este montaje, y yo me he preguntado ¿Cómo es que hay tantas cátedras de Galdós en Estados Unidos, cómo es que hay tantos seguidores de Galdós...? Yo creo que es porque hubo muchas generaciones que tuvieron que exiliarse, que tuvieron que emigrar y se llevaron consigo la fuerza y los valores de la sociedad o del territorio que dejaban, aunque sentían que eran suyos... con lo que este Galdós desparramado por todo el mundo es una muestra de su fuerza...
Pregunta: Has comentado, y me ha parecido curioso porque me pasó lo mismo, que seguramente cuando la gente que no hubiese leído demasiado a este autor viese “Electra”, saldría del teatro corriendo a leer a Benito Pérez Galdós... y como te digo, a mí me pasó...
Ferrán Madico: Eso me hace mucha ilusión que lo digas porque hay mucha gente también que comparte esta opinión... muchos espectadores nos los han comentado... Y realmente uno de los cometidos de esta iniciativa era reivindicar a Galdós y otra vez que este autor sea una lectura normal...
Pregunta: Yo diría incluso más, al ver “Electra” y al salir del teatro, personalmente, encontré uno de los “porqués” del teatro... esa función social que a veces parece haberse olvidado y más teniendo en cuenta lo que significó en su momento esta obra...
Ferrán Madico: Sí, en su momento fue una pieza que convulsionó la sociedad, yo creo que afortunadamente hoy no ha convulsionado a la sociedad, pero esta pieza nos hace reflexionar muy mucho sobre en qué momento de nuestra historia estamos, nos muestra de dónde venimos y nos hace ver su proximidad, aunque haya pasado un siglo... tenemos todavía muchos puntos en común con esa sociedad y hay aún muchos debates por hacer... aunque también creo que afortunadamente ahora es un proceso intelectual ver la función, pero en su época... que Galdós saliese a hombros, el “Gabinete Electra” en la política, que se pidiese tocar cuando iban de gira por España el himno de Riego, significa cómo está de convulsionada, confrontada y fragmentada la sociedad española de aquella época...
Pregunta: ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Ferrán Madico: Ahora, el inmediato es que he sido padre, hace dos meses, y estaba aquí, ensayando en Madrid y he disfrutado muy poco de mi hijo... quiero dedicarle un tiempo intenso a él... pero estamos ya hablando de futuros proyectos, pero ya sabes que en nuestra profesión no nos gusta desvelarlo, hasta que no estás ensayando porque sino... hay proyectos que salen, otros no...
Pregunta: Me parece muy poco tiempo para esta gran obra. Sólo diez días... Supongo que girará por toda España...
Ferrán Madico: Sí, nosotros esperábamos muy buena acogida, el teatro también, pero realmente la acogida que ha tenido nos ha sorprendido y nos ha ilusionado porque es el objetivo... estamos teniendo el teatro lleno cada día y eso en Galdós, creo que es un rédito cultural muy importante para la sociedad. Que la sociedad vaya al teatro es algo muy importante, por un lado y que acuda para ver, redescubrir o reencontrarse con Galdós pienso que dice mucho y bien de la sociedad y nos alegra muchísimo...
Pregunta: Personalmente, hacía mucho tiempo que no veía una obra de teatro así, con ese contenido, con esa capacidad para removerte, con esos personajes tan intensos y tan bien interpretados... Antonio Valero como ese eclesiástico fanático está magnífico y Sara Casasnovas...
Ferrán Madico: Sí, ha sido un lujo poder trabajar con ese grupo de actores y creo que hemos llevado el espectáculo a un grado de exigencia, de compenetración entre todos y de equipo que se suma para servir esa energía al público de hoy y para rendir un homenaje a Galdós... que sin su esfuerzo...porque los actores han hecho un trabajo muy difícil. El texto te lleva a un costumbrismo que hemos querido evitar, justamente para darle esa mirada más épica, más contemporánea; esto por un lado, y por otro, las acciones físicas que casi les obligamos a hacer, esos movimientos corales, luego el trabajo con las escenas... eso es de grandes profesionales que aman su trabajo y que dedican toda su energía a ello y por eso creo que estamos llenando, que el público está respondiendo tan bien, porque ve que hay un gran trabajo y una gran entrega y eso casi lo convierte casi en un concierto de rock; la energía fluye del escenario al público y eso lo ves... y casi se puede tocar...
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IRINA KOUBERSKAYA DIRIGE EL JARDÍN DE LOS CEREZOS (Una entrevista de Sofía Basalo)
Pregunta: “El jardín de los cerezos” Un gran reto para una modesta compañía ¿no es así? Irina Kouberskaya: Sí. Somos terceros en opinión de la crítica y público en la Guía del Ocio; delante de nosotros están grandes compañías, así que, imagínate... Pregunta: ¿Cómo nace este proyecto?
Irina Kouberskaya: Yo creo que “El jardín de los cerezos” es el deber de cada director, porque es una dramaturgia muy difícil, si la quieres hacer viva y vibrante, con sentido del humor, como lo soñaba Chéjov y que rara vez se ha conseguido. A medida que crecía y cumplía años, aumentaba mi deuda con Chéjov y de pronto pensé que lo debía abordar porque el gran maestro William Leyton que anteriormente puso en pie esta obra en el Teatro María Guerrero, se quedaron muchas deudas por solucionar, entre los personajes y sobre todo la deuda del mensaje trascendental que tiene Chéjov. Curiosamente ha coincidido con la celebración del 150 aniversario del nacimiento de Chéjov... También lo he hecho porque mi madurez me dijo: “Arriésgate y hazlo”... Ha sido un viaje que nunca pensaba, porque durante toda mi vida este “jardín” ha estado presente, pero éste ha sido un viaje profundo, me rodeé de compañeros absolutamente adecuados para esta travesía... y así, poco a poco, Chéjov nos brindó su alma y de pronto pudimos mantener un diálogo con él y hablar de tú a tú... y hemos salido vivos, cada vez más vivos. El espectáculo crece vertiginosamente, porque ha nacido bien, ya que hemos sembrado bien... Pregunta: Sí, una siembra en la que tengo la impresión, hay mucho de ti como artista y como persona; mucho simbolismo y mucha alma... Irina Kouberskaya: Sí. Tanto García Lorca como Valle-Inclán me han enseñado a entender toda la dramaturgia desde su fondo altamente poético; y yo lo he adaptado al texto de Chéjov, pues es también altamente poético y por eso me he permitido estas metáforas, estas salidas poéticas tanto en cada personaje como en la puesta en escena y cómo hemos abordado la idea de la escenografía. He contando con un escenógrafo maravilloso, un joven que vino de San Petersburgo... Yo diría que todos llevamos más o menos la misma escuela, pues la escenografía debe reflejar la filosofía y la psicología de la obra, que debe estar hecha con unos componentes que después adquiere la vida, es decorado que habla. También, a su lado, llevé por vez primera a San Petersburgo a Valle-Inclán, momento en el que surgió una gran amistad, por eso quise contar con él. Lo mismo podría hablarte del coreógrafo, nos dicen que somos “tres almas rusas” para un autor ruso; y es verdad. He encontrado hermandad espiritual y también este deseo de romper el efecto somnífero que producía Chéjov y la falsa intocabilidad, este mantenimiento de una pose de nobleza dentro de las obras de este autor; con lo que sí existe nobleza espiritual en algunos personajes, pero todos somos humanos y esto lo queríamos dejar patente. Hemos sido conscientes de que hemos roto un hielo, que somos este barco que rompe el hielo y después pasan muchos barcos... pero hemos hecho un Chéjov absolutamente fiel a sí mismo, con toda la dimensión que representa, pero muy vivo, muy humano, compasivo, erótico y también futurista, pues con el monólogo de Trofímov, Chéjov anunciaba ya un futuro nuevo. No era revolucionario, no anunciaba la revolución soviética, pues él escribió la obra en 1905... pero todo el siglo XX ha interpretado que él presentía la revolución, no es así. Él presentía mucho más el siglo XXI, con su mensaje de hombre que está en desarrollo con sus mapas genéticos, por los que estamos unidos, con un terrestre que es responsable de su vida en la tierra y que tiene la obligación de redimir a todos los muertos que no han sabido interpretar el porqué de la vida humana y que tienen esa oportunidad hoy, gracias a los descubrimientos de los científicos, entonces, claro cuando ves este monólogo con otros ojos, sientes una flecha en el corazón... y piensas (como yo pensé): “El siglo XX no lo ha entendido, porque bajo la cotidianidad vivía un gran mensaje de un ser de futuro que somos todos, un ser en evolución, es una gran idea que importantes biólogos comparten y han descubierto”. Me alegra muchísimo la vanguardia de nuestro teatro. Pregunta: Has destacado la humanidad de esos personajes, una humanidad que en algún caso (tu personaje) pide compasión y el “no prejuicio” de sus semejantes... Irina Kouberskaya: Efectivamente. El gran descubrimiento en esta puesta en escena, es también que no existen personajes secundarios, como tampoco los hay en la vida misma. Todos somos protagonistas de todas nuestras decisiones. Con respecto al personaje, yo creo que después de esta lectura, muchas actrices querrán hacer y probar esta aventura... Siempre se ha hablado de la dignidad, de “saber perder”... saber perder un jardín, la memoria de los antepasados, pero nadie y de esto hablamos nosotros, quiere perder el aire fresco de un amor; todos deseamos ser amados y amar, y por un momento de frescura, de encuentro de dos cuerpos, de dos miradas, se pierde todo; porque el ser humano presiente que es grande en su capacidad de expresión y constantemente persigue esto y en este caso es amor físico, pero tal y como el personaje lo vive, parece que es un amor espiritual... entonces, cada ser humano percibe que el amor verdadero con creces va por encima de esta tendencia de dependencia que tenemos... De esto hablan los grandes poetas...
Pregunta: ¿Hablar de Chéjov es hablar de amor? Irina Kouberskaya: Sí, por supuesto. Algunos personajes, los masculinos, viven este amor como un sacrificio total, sin pedir opinión a la mujer... la mujer siempre es más frívola en las obras de Chéjov; el hombre siempre se sacrifican a favor de la mujer... y también en esto hay un gran resentimiento hacia la importancia de cuidar esta energía femenina... La mujer es la responsable de ejercer en el mundo su feminidad adecuadamente, por lo menos no ha de permitir que muera un solo niño en el mundo de hambre, de maltrato, o cuestionar muchísimo toda la teoría y práctica del aborto... porque cada semilla tiene memoria de su fruto... El trigo plantado sabe que será trigo, el ser humano plantado también lleva su futuro grabado y nosotros, supongo, somos superiores a las plantas, con lo que en esta semilla hay un futuro ser... y hay que cuidarlo... entonces, Chéjov cuida y al mismo tiempo, pone en evidencia tímidos mariposeos de la mujer... como que debe ser valiente, la madre de la tierra, debe tener otro empuje energético en la vida y no tomar la energía del hombre como su meta, es lo que está sucediendo ahora, que las mujeres están en todos los sitios hablando como hombres y no puede ser, deben tener su mensaje, con una altísima sensibilidad y esto es lo que provoca Chéjov, porque es lo que quiere para la mujer. Pregunta: ¿Estimas que hoy en día, la mujer está entendiendo de manera errónea el feminismo? Irina Kouberskaya: Yo creo que no queremos la última responsabilidad de cada ser que nace. Tenemos capacidad de reproducción y condenamos la vida humana antes de conocer su misterio. Entonces, obramos con toda la buena voluntad, pero también con mucha ignorancia... Si el misterio de la vida existe ¿Cómo puedes operar con unas tijeras que hierro en un misterio? Creo que es un acto de muchísima reflexión, que no se puede calificar de acto vanguardista, cuando parte de la ignorancia... y como se dice, la ignorancia es muy atrevida... estoy de acuerdo. Pregunta: ¿Quieres decir que el aborto es un acto ignorante? Irina Kouberskaya: Yo creo que el aborto es un crimen de esta sociedad criminal en la que vivimos. Hablo de la sociedad en general. Creo que la ignorancia, en este siglo recién estrenado, comenzó a ser alabada, empezó a ser la reina... y es una sorpresa grandísima... Creo que si ahora viniese un Sócrates a hablar al Bernabéu, no tendría un solo espectador... Y esto es una vergüenza. Pregunta: Comentabas que “El jardín de los cerezos” es un deber para cualquier director. Un deber que tú has asumido doblemente, pues también interpretas a la Gran Dama de esta obra. Irina Kouberskaya: Sí, ha sido algo un poquito complicado... Tengo dos grandes maestros y durante esta aventura han venido a mi mente sus consejos, sus palabras... En una ocasión le pregunté a mi maestro, el director que trajo a España “Historia de un caballo” y “Tío Vania”, concretamente al Teatro Español, que por qué él no hacía “El jardín de los cerezos”. Él me respondió que no lo hacía porque no tenía a Ranévskaia (la protagonista). Éste es un personaje muy especial... Después, él hizo una pausa y me dijo “cuando cumplas unos cuantos años tú serás una perfecta Ranévskaia”... Esto también me marcó tanto que pensé “si él cree que soy capaz de hacerlo, debe ser cierto”. Pero fue difícil, porque la profesión de actor es de una gran generosidad; debes estar con ellos, volcarte en ellos... y la profesión de director es más lógica, más precisa... con lo que, claro, siendo actriz es otra manera de enfocar el trabajo... dejar que siembres en ti... entonces, yo sembrando en mí misma, era muy difícil, hasta que en un momento dado, me dije “Tienes todo para hacer este papel. Hazlo sin más” Así fue. Cuando empecé me preocupaba mucho por mi acento, hasta que otro compañero me dijo que el alma no tenía acento... Esto me dio la confianza que necesitaba... y ahora disfruto muchísimo... Y curiosamente ahora, intuitivamente, cuando terminamos una función sé dónde hemos fallado, dónde hemos de incidir para la próxima vez; la obra es un ser vivo y cada día nos permitimos grandes improvisaciones...
Pregunta: En algún medio de comunicación has comentado algo que considero interesante: “Necesitamos saber pensar”... y precisamente, esto no se enseña en los colegios... Irina Kouberskaya: No... El hombre es creador, si un niño nace y desde el principio le dicen que el mundo es de una manera determinada, ya estamos sembrando el conformismo. No conocemos cómo nace el mundo, el fenómeno en sí, cómo funciona... Utilizamos parcialmente la fenomenología del mundo, si lo hiciésemos de esa manera el niño se sentiría creador y querría saber más... pero lo que le enseñan es que los mayores lo saben todo y ésa es la mayor mentira que se dice... Con lo que el niño en lugar de tener fascinación, lo que tiene es miedo ante su responsabilidad. Cada uno de nosotros participamos como elemento absolutamente activo en la creación de un modelo de vida. No somos inocentes, vivimos lo que merecemos por lo que pensamos, por cómo actuamos... No tenemos, pues, alma de creadores... no tenemos un alma artística desarrollada, nos asustan antes con unas cuantas fórmulas, diciéndonos que son totales y no es así; son una pizca muy pequeña de otras fórmulas, como dicen los científicos “La verdad de hoy será la mentira de mañana”... y no enseñan que esto es fascinante... Yo lo descubrí un poquito tarde, pero cuando lo haces ya nada puede pararte. Cada uno es responsable del tiempo que tarda en descubrir esta gran verdad. Pregunta: Lorca y Valle-Inclán están muy presentes en tu carrera profesional y en tu vida... De hecho por primera vez Valle-Inclán llegó a Rusia de tu mano. Irina Kouberskaya: Sí, hicimos “La rosa de papel y Ligazón”... Ambos autores son inspiradores para mí. Con ellos siempre crezco muchísimo, cuando profundizo a su través. En Rusia causó una expectación tan grande, la crítica fue enormemente generosa... Pregunta: Te has formado en Rusia, has crecido como actriz y directora en Rusia, ¿cómo decides venir a España? Irina Kouberskaya: Vine porque me casé, así de sencillo... hace muchos años, más de treinta... Pregunta: ¿Qué diferencias encontraste entre ambos países y ambas formas de entender el teatro? Irina Kouberskaya: Cuando llegué, vivía cerca de Bilbao... los teatros sólo se abrían en agosto, al mismo tiempo que la temporada taurina... en esa época tuve la suerte de ver a Lola Flores y descubrí a un genio. Posteriormente vi en Barcelona a Els Joglars y me impresionó totalmente... tanto es así, que ingenuamente, pensé que todo en España, todo el teatro era de aquella manera. Después descubrí que no era así... sin embargo tuve la suerte de ver todas las puestas en escena de Marsillach, de Miguel Narros, de William Layton... he visto grandes proezas del teatro español... auténticas joyas... Ahora me gustan las nuevas tendencias que aparecen, cómo buscan los jóvenes, cómo hacen su performance... Este temperamento es el motor de Europa, un motor espiritual, cultural... debería serlo, debería ejercer este tipo de servicios... España es un gran país, cuando se avergüenzan de las raíces españolas, no sé por qué sólo se recuerda a Franco, él no es nada, es un tiempo muy pequeño para una historia tan larga como la de este país... España ha abierto caminos por el mar hacia el mundo entero... hay tantas cosas por las que sentirse orgullosos de España, pero orgullosos en activo, no sólo comiendo tortilla de patatas. Amo a este país, porque amo su cultura; entonces me duele que haya tanto rechazo a la raíz española... Por ejemplo cuando hacemos “Por los ojos de Raquel Meller” homenajeando a esta figura española, lo vemos claramente. Ella tuvo unos orígenes muy humildes y con voluntad se sobrepuso a todo. El público acaba en pie, aplaudiéndonos... Raquel Meller cantó y bailó en todas las lenguas españolas, fue una gran mensajera de este gran país que es España. No se hereda bien, no se abren tantos baúles con tanta historia... me duele, que no se entienda bien la modernidad. Hace cien años, quienes vivían también pensaban que eran modernos... Tenemos un tiempo muy escaso, que debemos saber heredar y saber avanzar...
Pregunta: Eso quizá es lo más difícil, saber heredar y tomar el testigo, para transmitirlo, claro. Irina Kouberskaya: Fíjate, “Instituto Cervantes” Sólo con decir Cervantes la gente acude en masa. Eso es el márketing. Una empresa se hace rica utilizando el nombre de una persona que casi no tenía para comer. Fíjate en esa paradoja... Utilizar de esta manera el nombre de un autor, me parece curioso... alguien debe ser responsable de esto también. Nadie es responsable, esto es triste. Chéjov, Lorca, Valle-Inclán, eran responsables... y debemos serlo también, de lo que decimos, de lo que hacemos... Pregunta: Eso hoy en día quizá es pedir mucho... Irina Kouberskaya: No, es dignidad para vivir, para llamarse ser humano... poquito a poco debemos ir siéndolo... así es como podemos salvar a un niño y de este modo a toda la infancia... Me alegra muchísimo que se haga teatro para bebés y que los recintos se llenen... Ahí vemos que los padres se ocupan y quieren salvar a sus hijos de la banalidad de pensamiento, a la que se aplaude en coro... Hemos de aceptar nuestra ignorancia (yo lo hago también) ése es el punto de partida para cambiarlo todo. No importa si no entiendes un poema, un texto determinado, ámalo, vibra con él... tarde o temprano lo acabarás comprendiendo... Pregunta: Tu granito de arena para hacer posible este cambio, ha sido la creación de este teatro y esta compañía ¿no es así? Irina Kouberskaya: Sí. Encontramos un semisótano infumable que era la alcantarilla de la casa, o un antiguo almacén de ferretería... y aunque estaba muy mal, supe ver en él la sala que es hoy... Me rodeé de grandes amigos que han colaborado de una manera constante y lo hemos revitalizado con nuestras propias manos. Es un teatro precioso, toda una pared está llena de fotos de personas que entregaron su vida por la creación... Los políticos administran la economía bastante mal, pero los que crean caminos en el mundo son de verdad artistas, poetas de la vida, gente que cree en el ser humano y que lo empuja hacia todas sus posibilidades, porque sólo esta gente ha dado los pasos para que este ser evolucione y no por obedecer simplemente somos buenos... no, somos buenos, cuando vivimos nuestra vida con creatividad, cada día, en cada despertar... Hablas con una directora muy apasionada... Pregunta: Sin esa pasión es complicado hacer teatro ¿no? Irina Kouberskaya: Imposible... me alegra muchísimo que en 2003 fuese valiente y aceptase este reto, sino... seguiría andando con los dossieres bajo el brazo de sitio en sitio... esperando meses, años... Antes te daban con la puerta en las narices, ahora te reciben... pero es lo mismo... No se mueve, es un mundo muy inamovible el que estamos viviendo en España, mucho más que en Rusia... Rusia ahora es un volcán... No le corresponde a este país la inmovilidad que está padeciendo, porque su temperamento es activo, gracioso, impulsivo... no sé qué falta... quizá falte la fe en las propias raíces, el español se ha querido despegar de sus raíces y las ramas salen y florecen cuando bebes de tu propia raíz, es el árbol de la vida...
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HAMLET CHARLA CON SU EXCELENCIA LA DIRECTORA DEL FESTIVAL DE ALMAGRO, NATALIA MENÉNDEZ (Una entrevista de Titania)
HAMLET- Ser o no ser... Qué dubitativo es este joven... Vos que sois una dama valiente, mi Sra. Menéndez, ¿qué opináis sobre la fama de este príncipe de Dinamarca, creéis que es bien merecida? NATALIA MENÉNDEZ: Este joven parece que tiene fama de dubitativo… Y la duda suele considerarse un signo de debilidad, craso error. Las circunstancias del mozo son extremas y sería un “venao” si no las tuviera. La valentía no nace de la vehemencia sino de poner en la balanza los pros y los contras, y, a partir de eso actuar. HAMLET- ¿Y no habéis pensado, mi señora, o quizá soñado, con llevar a este príncipe a las Tablas..? NM- Claro que he pensado en ello… de momento está en la balanza. Se ha hecho un buen montaje de su persona recientemente, así que le pido que no acapare mi atención y me deje volar por otros lares mientras tanto… Risas a dúo HAMLET- Entonces podemos decir, mi señora, que si admiráis, o envidiáis a Shakespeare ¿es porque fue mi verdadero padre? N.M- Lo mío es puritita admiración por su “Padre”. Ese hombre no se merece envidia alguna ¡Hasta ahí podíamos llegar! Me interesa toda su obra, cada vez que releo un texto suyo me conmuevo. Y eso no pasa tan a menudo. HAMLET- Declarada vuestra debilidad por los clásicos… Vivimos tiempos de crisis financieras y espirituales, ¿qué pueden aportarnos los clásicos en estos tiempos de dudas y dificultades? N.M- Esta crisis nos interroga, nos sacude, nos mueve, y puede que buceemos hacia algo más sencillo, buscando una esencia personal, un disfrute dentro de la dificultad… ¿No es acaso lo que nos provocan los clásicos con sus eternas preguntas, fruto de sus crisis? H- Eso presumo, mi señora… Desde la última vez que tuve el honor de encontraros, os habéis calzado los zapatos de directora del Festival de Almagro, un festival clásico, y dedicado a los clásicos… Confesadme, mi señora, ¿cómo os encontráis en este nuevo papel, ilusionada, aterrada, preocupada, dubitativa, muy atareada..? SRA. DIRECTORA NM: He de decirle, querido Hamlet, que no dejo de sorprenderme. Estoy ilusionada, ocupada y muy liada. Risas a dúo H- Bien sé, por experiencia, que la cultura y el teatro suelen sufrir las vicisitudes de los recortes económicos… Explicadnos, mi señora, ¿cómo ha afectado la crisis financiera al programa del Festival de Almagro? NM- El recorte es de un 29%. Pero mi empeño es que la programación fuese excelente, como pienso que es. El público se merece calidad y disfrute.
H- Os agradezco ese empeño, como mero espectador… Pero centrémonos en lo positivo, contadme, mi señora, cuáles son vuestros objetivos para esta edición, la número 33, y con qué propósitos llegáis a este Festival… NM- Quiero crear la necesidad en el público y en los profesionales de ir a Almagro: La fiesta del Teatro Clásico, para celebrarla con 43 compañías teatrales. Además, renovamos la imagen gráfica así como de la página Web. Por ejemplo, el cartel de la 33 edición, lo ha realizado la fotógrafa manchega e internacional, Cristina García Rodero. También he querido cuidar mucho al público infantil, hay 13 espectáculos para ellos, además de un tesoro escondido… Este año le he dado mucha importancia a los títeres para adultos y niños, tanto de grupos nacionales como internacionales. Se ha abierto un camino con Iberoamérica, y se estrenan 6 espectáculos. A más de esto…hay talleres de verso, danza, esgrima, infantil. Dos exposiciones: una de pintura y otra de fotografía. Teatro en la calle y teatro en los barrios, música, danza. …Iniciamos una nueva etapa, que se consolidará en la 34 edición: Almagro Off, una plataforma para los jóvenes profesionales, para que puedan mostrarse y aprender. H- El menú nos ha abierto el apetito, ha despertado en nosotros el ansia por disfrutar de esa fiesta teatral… Pero dadnos más detalles, mi señora… avanzadnos algunas de las joyas que podrán verse este mes de julio en Almagro… NM- Son muchas, querido Hamlet, pero os relataré algunas: El estreno del “Alcalde de Zalamea” por parte de la CNTC, “La degustación de Titus” de la Fura dels Baus, ”Tartuffe” del Teatro Nacional de Hungría, “La vida es sueño” Teatro del Camino de Chile, “El lazarillo de Tormes” de la compañía uruguaya el Galpón que celebra sus 60 años, “El evangelio según San Juan” de El Brujo, “Próspero sueña a Julieta” de Sanchis Sinisterra, “Dansa da morte” dirigido por Ana Zamora,…
H- Algunos de estos caballeros y damas, son buenos amigos… pero perdonadme que me ocupe de mi querido padre… Veo que nos ofrecéis un espectáculo de fragmentos de obras de Shakespeare titulado “Richard, le polichineur d'escritoirs” de La Compagnie des chemins de Terre, que llega de los Países Bajos… NM- Ya sabe, mi querido Hamlet, que en esta edición cuidamos el teatro en la calle: Desde Morboria hasta este particular Ricardo III… y tengo que decirle que de su padre hay cuatro espectáculos, no se me queje… Risas a dúo H- No me atrevería, mi señora… Pero decidme… Si tuvierais que elegir un escenario, para Hamlet, en Almagro, ¿cual sería vuestro favorito? NM- Creo que sería en la Antigua Universidad, él necesita aire. Pero recordad que yo no dirijo ningún montaje para el Festival,… así que lo importante es que lo vean los demás… con amor… Risas a dúo H- Siempre he defendido que el amor por el teatro hay que sembrarlo en la infancia, por lo que me alegra ver que vos, mi señora, preparáis títeres, y funciones para los más jóvenes… habladme de estos proyectos… NM- De cachiporra, de guante de madera, altos y bajos, gordos y flacos. Los títeres se presentan en Almagro sin complejos. Cantan y bailan y nos van a llevar por caminos, la mayoría de humor, dando prioridad al poder que tenemos las personas en unirnos para construir un mundo mejor. H- Os agradezco de todo corazón este regalo… Imaginad por un momento, mi señora, que por culpa de esa maldita, miserable crisis… sólo podemos ir a Almagro un fin de semana… Aunque como madre amorosa os resulte difícil elegir, guiadnos… ¿qué nos recomendáis, qué montaje no deberíamos perdernos… los que nos mantenemos fieles y habituales al Festival de Almagro..? NM- (Risas) …Lo he puesto complicado para elegir. Además hay dos lunes muy apetecibles con el Sordera y con ese magnífico Tartuffe húngaro. Será usted quién se defina por lo que elija. Ya tiene edad querido Hamlet… Risas a dúo H- Vos sabéis de mis eternas dudas… Para los que no conocen el Festival de Almagro, ¿cómo lo describiríais para animarles a visitar esos teatros rescatados del tiempo y del olvido, El Corral de Comedias, El hospital de San Juan… etc. etc.? NM- Un pueblo hermoso, una región bella. Un teatro insólito: el Corral de Comedias. Un espacio teatral sugerente: la Antigua Universidad. Una plaza holandesa en Almagro. Patios por todas partes. El Museo Nacional de Teatro. Un teatro encantador: el teatro Municipal. Un teatro construido para el Festival y la Compañía Nacional de Teatro Clásico: el Hospital de San Juan. Buenos hoteles y restaurantes. Gente maravillosa. H- Cuánta razón tenéis mi señora… Qué más se podría pedir, para gozar del teatro, y en buena compañía… (Risas)… Una vez más, declaro el placer de vuestra charla, y os agradezco el tiempo y la amabilidad, que me dedicáis, más ahora, que os sé ocupada con vuestras grandes y clásicas responsabilidades… NM- Sabe que si no hablo con usted me pongo triste…Todo el cariño. Resuena un dueto de risas y cae el telón en el Corral de Comedias…
Natalia Menéndez es la directora del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro que se celebra el 1 al 25 de julio.
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HAMLET CHARLA CON ALFREDO SANZOL QUE ESTRENA DELICADAS EN EL GREC DE BARCELONA (Una entrevista de Titania)
HAMLET- Usted, mi señor, es un hombre del siglo XXI, ¿cómo ve desde su tiempo a este dubitativo príncipe de Dinamarca?
ALFREDO SANZOL- Con mucha simpatía, es un personaje con el que me identifico muy bien. Está inmerso en un conflicto terrible y busca las estrategias para saber qué paso, qué debe hacer… Lo veo muy moderno.
H- Os agradezco este cariño, y sé de primera mano, que los amantes del teatro siguen emocionándose, riéndose con los personajes dibujados hace siglos por Shakespeare… Abusando de esa generosidad, permitidme, que sea descarado… ¿Alguna vez habéis sentido envidia de W. Shakespeare, mi padre, por su ingenio? ….O… ¿se os ha pasado por la cabeza que dentro de cuatro siglos, vuestros textos serán estudiados como ahora los de W.S?
AS- ...Me parecería un milagro de la Virgen del Rocío… (Risas a dúo)...Shakespeare es el mejor... Para mí es el maestro del género dramático, una referencia en las historias, en los personajes… Hay un antes y un después… Además se nota que amaba al ser humano, intentaba conocerlo… por eso sus personajes están tan vivos. Incluso creo que en sus personajes encontramos muchos de sus miedos, de sus pasiones.
H- No puedo dejar de estar de acuerdo con vos… Veo, mi señor, que en estos días, está muy de moda volver a los clásicos, para adaptarlos a vuestro tiempo, ¿qué opináis de esta tendencia?
AS- Me parece que en la creación recuperar lo que ya existe está muy bien. El propio Shakesperare lo hacía, tomaba temas de novelas y obras anteriores a su época… La verdad es que se copiaban unos a otros (risas)… Lo que no está bien es coger un título y sólo con él, hacer cualquier cosa… Creo que ese riesgo debemos evitarlo…
H- Permitidme, señor, que os plantee una pregunta indiscreta, pero me puede la curiosidad… ¿ha pasado por vuestra cabeza llevar a Hamlet a las Tablas..?
A.S- Sí claro, simplemente al leerlo, sueñas con hacerlo realidad…(risas)… Pero hay que esperar al momento adecuado…
H- Veo, mi señor, que sois un caballero imperturbable. A mí me puede la impaciencia, y espero gozar de ese placer muy pronto… Aunque sé que por el momento estáis concentrado en unas damas encantadoras, a las que habéis llamado Delicadas…
AS- (Risas) Sí. Delicadas, fue el título de un cuento sobre mujeres nada delicadas… que cayó en el olvido… Pero al surgir la colaboración con T de Teatre decidí recuperar la idea y contar historias de mujeres muy delicadas, y me acordé de mi abuela y sus hermanas… que por la época en la que vivieron tenían que comportarse como si fueran muy fuertes, muy duras… Y en esa contradicción surgió el germen para escribir estas historias… Cuando era niño yo veía que ellas eran frías, distantes con nosotros. Sin embargo, en mis recuerdos (risas), aunque uno nunca sabe si sus recuerdos de infancia son reales o imaginarios… yo notaba que ellas trataban con mucho cariño a las flores, a las plantas… Y esa imagen me ha servido para crear este mundo de delicadas, unas mujeres que están inspiradas en ellas, que son un homenaje a ellas, pero que son inventadas… Son mujeres que viven en un mundo que es un jardín, porque en mis recuerdos ellas vivían en su jardín, y lo primero que hacían cada mañana era mirar el cielo, para saber el día que iba a hacer, y lo segundo, mirar hacia la tierra, para ver si sus plantas necesitaban agua…
H- Una sabia forma de empezar el día… Sé de vuestra afición a construir con cada obra un Poliedro, formado por varias historias, y múltiples personajes… ¿Habéis seguido esa norma con Delicadas…?
AS- (Risas) Si me perdonas la metáfora, vuelvo a utilizar la misma estructura, que me ha dado tan buenos frutos… Son varias historias, diversos personajes, que hacen una larga. Como en obras anteriores, todo está relacionado con una corriente interior, sensaciones, emociones, intuiciones... La sensación que he sentido al escuchar a los actores, ha sido de ligereza, lo que encaja muy bien con una obra como Delicadas…(risas)… algo muy ligero, que nutre, pero que te deja una sensación fresca…
Risas a dúo
H- Puesto que estas mujeres Delicadas han nacido de vuestra imaginación, las conocéis bien… Decidnos, mi señor… ¿cuáles son vuestras favoritas, por cuáles sentís más ternura?
A.S- En total son 18 historias cortas, con la guerra como telón de fondo, más mujeres, pero también aparece personajes masculinos, como un músico, un aviador… Para mí la de las Costureras, es muy importante, porque fue la que me sirvió de arranque… Son dos costureras que cosen para los milicianos, y tienen en el taller un crucifijo. Ellos les dicen que tienen que tirar el crucifijo… Entonces una de ellas decide pegarlo con cemento a la pared (risas)... Esta historia me gusta mucho… porque aunque seas delicado, a veces para que te respeten tienes que ponerte muy duro... (risas)… Otra que me despierta mucha ternura… es una chica que tiene su novio en el frente, y un día se presenta un hombre que dice que quiere hacerle una fotografía desnuda, por encargo de su novio, que quiere la foto para hacerse pajas… Como te puedes imaginar se monta una buena… (Risas)… Ella, me encanta, es tierna, es suave, pero se enfrenta a esta situación, tiene que resolverla… También me gusta mucho la historia de una rosa que nace en un rosal que parece muerto, y la señora de la casa la corta y se la regala a una visita, sin darle ninguna importancia… y cuando corta esa rosa, nos duele…
H- Os veo muy poético, mi señor… a la hora de dibujar a estas Delicadas… ¿qué habéis usado más la ternura, el humor, el amor…?
AS- Yo creo que es un texto muy tierno… (risas)… no blandengue… en el que reflejo mis recuerdos sobre aquellas abuelas, aquellas tías, con mucho cariño, mucha ternura…
H- Puesto que sé que sois un hombre de vuestro tiempo… deduzco que los espectadores de este siglo XXI… se van a sentir reflejados en estas historias…
AS- Son personajes atemporales, que están inspirados en sensaciones de dolor, en los conflictos, que vivo o viven los que me rodean… sobre la vida, la muerte, el amor, la traición… es el conflicto entre delicadeza y brutalidad… Yo diría que el hilo conductor es el deseo del ser humano, de vivir en armonía, y la dificultad, el sufrimiento. que cuesta mantener esa armonía… Y la guerra es todo lo contrario a la armonía… La guerra que vemos de fondo, nos ha marcado, o marca a todos, más o menos de cerca…
H- Cuán cierto es… Tengo que admitir, mi señor, que tenéis un toque muy personal a la hora de contarnos las historias… Adelantadnos los secretos de la puesta en escena, la luz, el sonido… ¿Cómo reproducís ese mundo, ese jardín donde viven esas Flores Delicadas…?
AS- (Risas)… Un cielo azul, que es una bóveda, una gasa gigante que cubre todo el escenario, y llega hasta el público… El jardín quiero que resulte muy limpio, sólo un ciruelo y un rosal, como dos personajes más, junto a los actores… Mi recuerdo es muy limpio, ordenado… Y me gustaría que la luz fuera clara, creando la sensación de un día luminoso, una atmósfera transparente. En cuanto al sonido… En esta obra el Silencio tiene mucho protagonismo, y la presencia de los aviones, coches, trenes, cuando están presentes, rompen la armonía de ese jardín…
H- La magia del teatro… Aún recordamos que os lanzasteis a las Tablas con un juego teatral que nació de esa herramienta del nuevo milenio, llamada Google… ¿Cómo habéis evolucionado desde entonces? ¿Cómo vivís el teatro en estos días?
AS- En este momento lo que quiero es colaborar con los equipos, crear frutos… Tengo muchas ganas, mucha ilusión, por este proyecto con T de Teatre… Ellos llevan mucho tiempo trabajando juntos, tienen una conexión… y yo llego de fuera, soy el nuevo… (risas)… Pero estoy seguro de que lo vamos a pasar muy bien…Genial… (Risas)… Yo lo que intento es entender la realidad a través del teatro… Por eso los equipos son fundamentales, porque te ayudan a profundizar en ese conocimiento…. Yo les brindo la posibilidad de comprometerse al cien por cien con el proyecto... y ellos se entregan en cuerpo y alma a esta labor de creación, planteando preguntas, como hace ese príncipe danés, que tenemos como amigo común… y entre todos descubrimos las respuestas, como un equipo científico…
Risas a dúo
H- Sé de buena tinta que ya estáis preparando un proyecto para cuando llegue septiembre, de vuelta a Madrid, y con vuestra compañía de siempre…
AS- (Risas)… En “Días estupendos” hablo de los deseos de cambio, que nos embargan en el verano… Queremos transformar nuestra realidad, cambiar de vida, cambiar de ciudad… Esos sueños chocan con la realidad al final de las vacaciones… Vemos cómo unos personajes siempre reaccionan de forma optimista, otros con frustración, otros con rabia… (Risas)… Y justo se estrenará a la vuelta del verano…
H- Aún soñamos con el verano… Sabéis, mi señor, que soy vuestro rendido admirador, pero para terminar os pido un buen argumento para conseguir que los lectores se acerquen a conocer el Mundo de estas Delicadas…
AS- Yo creo que he sido muy sincero al contar los problemas, al retratar a los personajes… y el público va a sentirlo… a través de mis personajes van a reconocer a sus propios seres queridos, van a ver reflejadas sus propias situaciones vitales…
H- Estoy seguro de eso… Mi Señor Alfredo, ha sido un placer esta charla teatral con un autor, director de este siglo XXI.
AS- El placer ha sido para mí, reencontrarme con este príncipe danés al que siempre he tenido por un buen amigo…Y me alegra mucho descubrir que está vivo, que sigue con nosotros gracias al teatro…
Al Fondo del Jardín resuena un dueto de risas, mientras cae el telón.
Delicadas se estrena el 28 de junio, en el Teatro Poliorama, de Barcelona, dentro de la programación del Festival Grec. Autor y director: Alfredo Sanzol Intérpretes: Mamen Duch, Marta Pérez, Carmen Pla, Albert Ribalta, Jordi Rico, Agata Roca
En agosto comienza a ensayar Días estupendos que se estrenará en Madrid en septiembre.
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HAMLET CHARLA CON ANTONIO ZANCADA SOBRE SU AMOR POR EL TEATRO [Nuestra colaboradora Titania, se mete en la piel del shakesperiano Hamlet con motivo del estreno en la Sala Triángulo de SPO(T)]
HAMLET - Qué joven tan dubitativo este Hamlet… Mi señor Antonio Zancada, vos que sois un hombre avezado en los trajines y entresijos de la vida teatral… ¿Cómo veis a este príncipe danés, creéis que su fama es merecida?
ANTONIO ZANCADA - Leí de su vida hace tiempo, o al menos ese trozo que mi querido Shakespeare quiso contarnos. He de reconocer que no fue sólo una, si no varias veces las que me perdí en aquellas palabras. Emocionándome con cada parlamento y encontrándolos casi perfectos, si no fuera porque la perfección además de tremendamente aburrida, no existe. Palabras pulidas y repulidas, testadas ante el público y repensadas en la cabeza de William, que como la mía, se afana para contar lo que verdaderamente se quiere contar y no otra cosa, a lo mejor más dulce, a lo mejor más digerible, a lo mejor más usual, pero no suya. Elevando su personaje de usted a la categoría de icono, medio bueno, medio malo, medio listo, medio tonto, medio retorcido, medio predecible, medio vivo y medio muerto. Y no sólo me parece usted un personaje, no ya famoso (no sería ese mi calificativo, desde luego que no), si no absolutamente esencial en la historia del teatro universal. Es usted demasiado humano señor Hamlet, a lo mejor, a su pesar.
HAMLET- Mi señor... tengo que confesar que me emociona comprobar que habéis calado en mi alma, y me turban vuestros piropos… Conocemos vuestros montajes donde al tiempo que os reís de lo absurdo que hay en el ser humano, nos empujáis a reflexionar sobre sus debilidades ¿no habéis pensado nunca, mi señor, en llevar a este joven príncipe a las Tablas?
AZ- Creo que me tocan otros retos. Como autor, me toca reinventar historias, y digo “reinventar” por mi manía de retorcer la realidad, me toca darle la vuelta y jugar a la sorpresa (conmigo mismo incluso). Crear un mundo propio donde a veces, ni siquiera yo respeto mis propias normas. (Risas)… Como actor, como cualquier actor, sería un auténtico privilegio vestirse de usted y hacer mías sus palabras, pero no sé por qué, me da que tampoco me toca ese reto. Como director, ha tenido usted tantos, que para qué uno más.
Risas a dúo
HAMLET- Me gusta vuestra declaración de humildad… pero aún conservo la esperanza en que algún día nos encontremos sobre las Tablas… Supongo, mi señor, que os sentís satisfecho de vuestro prestigio. Vuestra fama se ha extendido por el viejo y en el nuevo mundo… Aún así, permitidme una pregunta indiscreta, ¿habéis sentido alguna vez envidia por William Shakespeare, habéis soñado con meteros en sus zapatos?
AZ- No, y no es prepotencia. Es que son dos mundos totalmente distintos y yo me encuentro muy a gusto en el mío. Además no creo en la envidia, creo en la admiración y yo admiro demasiado al señor Shakespeare como para envidiarle.
H- Me alegra comprobar, que no os habéis contagiado con ese virus verde, que tanto impera en estos días… (Risas)... Vivimos tiempos difíciles, de crisis financieras y humanas. ¿Creéis, mi señor, qué en estos momentos, es bueno que volvamos la vista hacia atrás, para aprender de nuestros clásicos?.
AZ- Creo que siempre es bueno volver la vista atrás y que, desgraciadamente, no lo hacemos… Hay que perderle el miedo a hacer las cosas bien, hay que perderle el respeto a la mediocridad. Hay que arriesgarse, sabiendo lo que se hace, hay que crecer sobre la base. Nuestro pasado, nuestros clásicos, son la semilla de todo lo que somos ahora y eso no hay que olvidarlo. Pero líbreme, quien sea, de dar lecciones a nadie.
Risas a dúo
H- Quizá os bautizaron como Modesto, y yo no lo sabía… Ahora nos presentáis un espectáculo sobre 12 formas más o menos verosímiles de decir adiós, y que tituláis SPO(T)… Habladnos, mi señor, de vuestras criaturas, y del prisma irónico con que los retratáis…
AZ- (Risas)… Nunca me gustaron las piezas cortas, nunca. No me gusta nada el termino “sketch”. Hasta que un día, escribiendo en uno de esos viajes interminables de metro, una historia se contó en tres páginas. Una pieza completa de teatro, pero cortita. Y después surgió otra y otra y otra y otra. Me dio por contar pensamientos en estado puro, en unas pocas palabras y resultó que todas versaban sobre el adiós (digo yo que sería el momento). Y decidí que tenían que vivir en el escenario, y que tenía que agruparlas todas bajo un denominador común. Lo fácil fue ponerles Spot, por lo de la duración. Lo difícil fue que en realidad ese Spot significaba: Sentimientos Por Otros y remataba con esa “t” de Terapia. Terapia… por lo que fue soltar todo aquello en el papel y lo de los sentimientos, porque de eso, precisamente, estaba hablando. Algunas sacadas de anécdotas reales, otras de ideas absolutamente carentes de realidad. Es la manía esta que tengo de “retorcer”… ¿Qué se le va hacer?...
Risas a dúo
H- Después de unas incursiones en temas dramáticos como el Himmelweg de Juan Mayorga, volvéis a la comedia… ¿por qué esa tendencia a hacernos reír de nosotros mismos…?
AZ- Himmelweg. Se debe sola y exclusivamente a la labor que nuestro Francisco Reyes está realizando en nuestra otra casa, que es Nueva York. “Camino al cielo” fue una maravillosa sorpresa en el camino y Mayorga es el amigo que nos hemos encontrado en él. Fran, viene a demostrar que con empeño, puedes hacerlo todo, que las ganas pueden llevarte a donde quieras. Y que nuestra dramaturgia es totalmente universal. Y que Juan y yo, tenemos una suerte enorme de habernos encontrado con el señor Reyes en el camino (al cielo)… (Risas)… Lo de la comedia, no es una intención, simplemente sale así. Pero si te paras tres segundos a releer los textos o a “reescucharlos” te darás cuenta de que de comedia, a veces, tienen bastante poco. Sólo que, a veces, no nos damos cuenta de lo cómicos que podemos llegar a ser. “Equilicuá” no es una compañía que haga comedias, es una compañía que tiene una particular forma de hacer y de entender el teatro.
H- Espero, mi señor, que me reveléis ese secreto, pero volvamos a SPO(T)… Vuestras ideas de cómo presentar, dirigir a los actores, suma ingredientes a ese intento de aunar el Teatro del Absurdo con el Cabaret del Arte ¿podéis avanzarnos qué propuesta nos haréis con este SPOT?
AZ- (Risas)… Asistir a lo que fueron los ensayos fue asistir a la creación de un lenguaje común, que llevamos hablando ya 14 años. Una lección más. El reto era el cargar de verdad el surrealismo, resultar creíble haciendo de elefante (por ejemplo) o de dos trazos zigzagueantes en un cuadro de Picasso. Un viaje común de aprendizaje mutuo, que “asombrosamente” el público comparte. Nunca hemos querido ser ajenos a los que vienen a vernos, hemos querido siempre integrarles en ese viaje, porque son parte de él. Obviarlos es absurdo. En esto el cabaré ha sido fundamental, por sentir ese contacto de cerca, sentir cómo el público respira en tu nuca. Actuar mirándoles a los ojos, lo misma verdad que buscas en tus compañeros de escena, la buscas en ellos y lo fantástico es que sucede. Somos atletas de nuestro propio deporte y ya son muchos años los que llevamos preparándonos. Quizá no sepamos explicar la mezcla de géneros y de formas que tenemos en esta manera de hacer teatro, pero lo hacemos y eso es lo que nos distingue. Que lo que nosotros hacemos, nadie sabe hacerlo como lo hacemos nosotros. Eso no significa que seamos los mejores, ni tampoco los peores, significa tan solo que somos distintos.
Risas a dúo
H- Sabemos que en vuestros montajes la música siempre es un ingrediente esencial… Decidme, mi señor, ¿qué papel juega la música en este obra?
AZ- Fundamental y cada vez más. Ya hace unos años que tenemos como aliados a los Funkin Donuts, y no queremos trabajar ya con otros, hemos compartido escenario y mucha vida. Y nos queremos y queremos trabajar juntos. Es fantástico estar encima de la escena con gente que no quiere estar en otro sitio, ni con otra gente. Es maravilloso querer hacer que esto crezca. La música son las palabras que siguen cuando el diálogo se acaba. Nuestro gran reto es llevar esto a sus últimas circunstancias y, si todo va como tiene que ir, muy pronto se verá el resultado.
Risas a dúo
H- Me declaro impaciente por verlo… Vuestra afición a escribir y hacer comedia ha quedado probada… ¿Creéis que es más fácil criticar con risas? …¿Cómo creéis que debe ser el teatro de este siglo XXI para llegar a su público?
AZ- La risa surge en el momento en que te identificas con lo que está pasando en el escenario, en el momento en que te pones en la piel de ese personaje. No es fácil criticar con risas, es algo tremendamente difícil. No todos pueden hacer reír. Además la vida no es cuestión de reír o llorar, no puedes decir “en este momento estoy viviendo una tragedia”, o “estoy en pleno vodevil”. La vida lo tiene todo mezclado y ese es mi teatro, pura mezcla. No sé que tiene que hacer el teatro para llegar al público, porque el público, como elemento vivo, es imprevisible. Creo en hacer lo que tu piensas que debes hacer, independientemente si gusta o no. Creo en no ser “comercial”, creo en la diferencia. Creo en no dejarse llevar. Creo en buscarse, aunque suene a utopía, una voz propia.
H- A estas alturas de nuestra charla, queda claro vuestro entusiasmo por el teatro… ¿qué es para vos este Arte, y cómo lo vivís en estos momentos, de vuestra carrera, y en los albores de un nuevo siglo?
AZ- Quiero trabajar con Nahuel, con Gema, con Mercedes, con Javi, con Maribel, con Natalia, con Carmen y con Eva, con Dopo, con Juanma, con Pocho, con Charly y con German, con Pepe y con Pepe (sírvase cada uno de ponerse en el orden que quiera), con Fredi, con Alberto, con Melina, con Raquel, con mi Fran de allende los mares y con esa inconmensurable Puy (todos ellos por orden cronológico) con mi Marutxa (como apoyo moral siempre) Quiero reencontrarme con mis “bobas” de aquella época en que nos llamábamos con el nombre más absurdo del mundo. Porque el teatro es un trabajo de grupo, de equipo, de gente, de conjunto. No valen los autohomenajes, vale lo de crecer los unos con los otros. Vale que yo ponga la mayoría de las palabras, pero el resto le pone la vida. ¿Ha quedado claro que quiero hacer un teatro VIVO? Pues eso…
Risas a dúo
H- Os agradezco esa pasión… Antes de poner fin a esta charla, que hemos disfrutado… para los que se resisten al teatro, a las comedias… podríais, mi señor, contagiar un poco de vuestro cariño por el teatro, para que se animen a descubrir vuestro SPO(T)…
AZ- El teatro es un espectáculo y eso es Spo(t). Mirarse en un espejo.
H- Breve a la par que intenso… Mi Sr. Zancada he de deciros que ha sido divertido volver a encontrarnos y un honor sentir vuestro cariño…
AZ- Siempre estuvisteis ahí. (He leído Hamlet por lo menos diez veces… ¿o más?... Seguramente más)… Gracias maestro.
Resuena una carcajada mientras cae el Telón…
SPO(T) [Sentimientos por Otros (Terapia)] de Antonio Zancada – Cía. EQUILICUÁ.
Sala Triangulo
www.teatrotriangulo.com
Ficha artística:
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LIDIO SÁNCHEZ CARO DIRECTOR DE SIBERIA, DEL AUTOR MEXICANO DAVID OLGUÍN (Una entrevista de María Anunciación Fernández Antón)
María Anunciación Fernández Antón.- Yo quiero que me cuentes cómo encaraste la dirección de Siberia, las claves de esta obra tan compleja, qué quisiste resaltar con tu trabajo de dirección.
Lidio Sánchez Caro.- La puesta en escena de Siberia tuvo para mí dos retos. El primero está relacionado con su temática: conseguir que la espiral de violencia que se vive en México se convirtiera en algo próximo al espectador español. En segundo lugar está la estructura de la obra, que desafía el relato lineal de la dramaturgia tradicional con su libre juego del tiempo y el espacio. Para hacer accesible esta historia al público trabajamos a fondo el entramado de las situaciones con los actores, las distintas facetas de sus personajes y el sentido de unos diálogos que por momentos alcanzan altos vuelos poéticos y conceptuales. He buscado que el juego actoral ponga de manifiesto que la violencia atañe al comportamiento de cada uno de nosotros. Aunque intentemos ignorarla existe de forma latente. Si se cruzan ciertos límites puede llegar a ser algo banal, cotidiano, lo que plantea una interesante reflexión moral en el más amplio sentido del término: ¿qué es lo que impulsa al individuo y a los grupos a desatar su ira unos sobre otros? ¿La violencia puede estar justificada en algunas ocasiones? En el texto de David Olguín hay una clara voz de alerta cuando se refiere a ella como una “maquinaria” que se alimenta a sí misma con más y más actos criminales. Para muestra, la historia del Gulag siberiano. Esto, que parece algo lejano, propio de la crónica informativa de países exóticos, en realidad nos acerca a la íntima condición del hombre contemporáneo. MFA.- ¿Cómo ha sido el trabajo con los actores, alguno de ellos veteranos y de amplia trayectoria? LSC.- Ha sido uno de los procesos con los que más he disfrutado desde el punto de vista interpretativo. La diferencia entre las edades de los actores no supuso un menor compromiso o inexperiencia por parte de los jóvenes. Creo que la madurez, el sentido de responsabilidad y la exigencia estuvieron presentes desde el principio en cada uno de ellos. MFA.- ¿Y tu relación con el autor? ¿Significa mucho para ti dirigir una obra de David Olguín?, ¿te propuso él mismo para dirigirla o cómo fue el proceso? LSC.- David es una referencia imprescindible en mi trabajo. Cuando yo era casi un adolescente me asignó el papel del protagonista en una lectura de Bajo tierra, una de sus primeras obras. Cuando volví a México después de venir a España me regaló un ejemplar de Belize, donde pude reconocer a un autor maduro y en pleno dominio de sus recursos dramáticos. El texto me encantó por la riqueza de su lenguaje y las múltiples posibilidades que ofrecía a la dirección escénica, así que me puse a trabajar y en 2006 lo estrenamos con la compañía de Lagrada.
Considero a Siberia como una continuación del viaje por la geografía interna que inició en Belize, y con el que me siento identificado. Cuando advertí la relación entre una y otra obra le propuse a David el montaje en Madrid. MFA.- Eso en lo que respecta a Siberia. Por otra parte, el público quiere saber de tu vida y tu trayectoria. Cuéntanos dónde naciste y cómo fue tu llegada a la RESAD, qué recuerdas más de aquellos años, los profesores que dejaron huella en ti, tal vez había ya compañeros famosos o que lo han llegado a ser más tarde. Actores contemporáneos, nombres con los que compartías aula e inquietudes y de los que te acuerdes por alguna razón. LSC.- Soy del Estado de Guerrero, una región al sur de México conocida por sus destinos turísticos como Acapulco o Taxco, ciudad en la que -se dice- nació Juan Ruiz de Alarcón. Muy joven me trasladé al Distrito Federal para estudiar teatro en la universidad. Allí estuve tres años. En aquella época la gran ciudad llegó a parecerme agobiante –una apreciación que ha cambiado, ahora me encanta-, por lo que un amigo me sugirió que concluyera mis estudios en Madrid. En la RESAD terminé por afianzar mis bases teóricas y confirmar los intereses hacia los que me había inclinado en mi primer periodo de formación. Como estudiante valoré las clases de todos los profesores de la escuela; cada uno desde su especialidad me aportó conocimientos que después han sido de utilidad para la práctica. Aunque no éramos de la misma promoción, entre mis compañeros de dirección escénica puedo mencionar a Eduardo Vasco y a Alfredo Sanzol; en dramaturgia a Ximena Escalante, ahora muy conocida en México como autora teatral; y, desde luego, a María Anunciación Fernández Antón, con su estimulante presencia en el ámbito de la crítica. MFA.- Dinos si has estudiado en otros países con directores de renombre... Cursos, cursillos, seminarios... LSC.- Tuve la suerte de tomar clases con algunas de las figuras más destacadas del teatro mexicano actual, como Luis de Tavira y Héctor Mendoza, directores que influyeron en mi manera de entender la creación escénica. MFA.- Qué otros montajes has dirigido hasta ahora. LSC.- Entre las obras que recuerdo con especial cariño están Largo desolato, de Václav Havel (1998); Primer amor, de Samuel Beckett (2003); Belize, de David Olguín (2006); Mamagorka y su Pléyamo, de Gerardo Mancebo del Castillo (2007); La huida, de Gao Xingjian (2008); Dulces compañías, de Óscar Liera (2009); y claro, ésta última, Siberia, también de David Olguín. MFA.- ¿Hay otros directores mexicanos en España con los que te relaciones?
LSC.- A diferencia de otros países hispanoamericanos los directores de México afincados en España son muy pocos. Uno de ellos es Esteban Roel, que además de sus trabajos teatrales ha venido desempeñando una intensa labor en el medio audiovisual. MFA.- ¿Has tocado otros registros menos serios como la farsa, el vaudeville, etc., o vas siempre hacia lo grave y trascendente aunque sea sin buscarlo? LSC.- La farsa está presente en varias de las obras que he llevado a escena –incluida Siberia-, si bien con unos tintes tragicómicos, de humor negro, por el que siento predilección. La tragicomedia es, desde mi punto de vista, el género que mejor define la compleja experiencia del hombre actual. MFA.- Me gustaría saber si has actuado. O bien si tienes alguna pieza escrita, nunca se sabe. U otros hobbies. Dinos cuáles son tus aspiraciones y cómo ves tu futuro profesional a corto plazo. LSC.- Desde muy joven quise ser actor; en México hice algunas obras y me gustaría retomar esa faceta. La escritura dramática me ha interesado sobre todo en los últimos años, ojalá pronto pueda mostrar un espectáculo del que también sea el autor.
A corto plazo quiero continuar con la difusión del teatro hispanoamericano a través de puestas en escena. Mi idea es repetir el esquema del ciclo de teatro mexicano en el que ahora se presenta Siberia, sólo que dedicado a la dramaturgia actual de países como Chile, Colombia… MFA.- También te agradecería una visión somera sobre la profesión de director. El trabajo del director de escena. Cómo se forma y a qué aspira. LSC.- Es una profesión fascinante, en constante movimiento: cada obra plantea una nueva búsqueda de recursos expresivos, a la vez que demanda una organización inédita de los elementos que conforman el espacio poético del espectáculo. A diferencia de otras artes la creación teatral es efímera, pero posee una gran fuerza e intensidad cuando actores y espectadores establecen una buena relación en el aquí y ahora. Nuestro trabajo involucra también el conocimiento de la naturaleza humana –lo más difícil de aprehender-, pues se trata de procesos en los que participan varias personas, tanto en la creación como en la exhibición ante un público. En este sentido es evidente que la formación de un director de escena tendrá que ser lo más amplia posible. Como creador debe aspirar a comunicarse con los espectadores, pero también a ser fiel a sí mismo, sin caer en concesiones que traicionen su idea original: un equilibrio difícil, pero ése es el reto…
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HAMLET CHARLA CON DAVID OTTONE SOBRE SU AMOR POR EL TEATRO [Nuestra colaboradora Titania, se mete en la piel del shakesperiano Hamlet con motivo del estreno en el Teatro Alfil de Brokers]
HAMLET- Qué joven tan dubitativo… Mi señor Ottone, vos que sois un hombre avezado en los trajines y entresijos de la vida teatral… dado a las risas, y al humor absurdo… ¿Cómo veis a este príncipe danés, creéis que su fama es merecida?
DAVID OTTONE- Querido Hamlet, eres el personaje más famoso del teatro occidental, y me encantaría un día poder tener un encuentro con contigo en un escenario, y ver que podríamos hacer juntos.
HAMLET- Os agradezco el honor, y espero el momento con impaciencia… ¿Podríais, al menos, adelantarme cómo trasladaríais a este joven príncipe a las Tablas?
D.O- En Yllana siempre hemos pensado en montar un clásico con el lenguaje del comic. Un Hamlet en plan comic podría ser muy interesante. También una propuesta… por ejemplo, fusionándolo con la música hip hop sería muy divertido.
Risas a dúo
HAMLET- Me siento rejuvenecer… Supongo, mi señor, que os sentís satisfecho de vuestro prestigio. Vuestra fama se ha extendido por el viejo y en el nuevo mundo… Aún así, permitidme una pregunta indiscreta, ¿habéis sentido alguna vez la tentación de inspiraros en William Shakespeare, habéis soñado con meteros en sus zapatos?
DO- (Risas) He visto montajes extraordinarios de Shakespeare, y otros realmente aburridos. El teatro está para ser montado, así que deseamos tener la oportunidad de dar nuestra particular versión de un texto del genio.
H- Volvamos al presente… Sabemos que presentáis un montaje sobre unos hombres que centran sus vidas en el dinero, el lujo, el poder, las altas finanzas… Como padre de estos seres miserables, contadnos, mi señor, ¿qué se van a encontrar los espectadores…?
DO- En nuestro teatro, siempre buscamos personajes que nos den mucho juego cómico. Los Brokers son campeones por sus posibilidades: tienen unos egos desmedidos, viven una realidad apartada del público y son cínicos en sus acciones, ridículos en sus éxitos y patéticos en sus fracasos. Pero son personajes con los que todos podemos identificarnos, son muy humanos. Es una forma de reírnos de nosotros mismos. Son un regalo para un grupo cómico como el nuestro.
H- Escuchándoos, mi señor, me parece que estos retratos nos recuerdan del materialismo de banqueros, especuladores y empresarios… ¿Acaso esta obra se podría interpretar como una sagaz radiografía sobre las crisis a las que nos ha empujado el desmedido amor por el vil dinero?
DO- Es una obra de una vigencia absoluta, y fue casi de casualidad. Teníamos planteado montar Brokers en el 2003, pero decidimos por entonces hacer Star Trip. Lo retomamos en el 2007, justo cuando comenzó la crisis. Íbamos a los ensayos y comentábamos los titulares de los periódicos, y no dábamos crédito de la actualidad y la casualidad del montaje que estábamos escribiendo. El espectáculo es una sátira sobre la sociedad de consumo y sobre unos personajes sin escrúpulos, que son en parte los culpables del lío en el que estamos metidos todos hoy.
H- Desgraciadamente tenéis toda la razón mi señor, y es muy triste… Sin embargo, ya dijo un clásico que la risa abría a la vez la boca y la mente. Vos que sois un gran defensor de las carcajadas… ¿creéis que es más fácil que los mensajes lleguen a través de la comedia? ¿que los dardos envenenados de la ironía, la parodia, el sarcasmo, el escarnio, resultan más suaves, bañados, como un bombón, en el sentido del humor? ¿Que en estos tiempos difíciles, de crisis financieras y humanas, es mejor que riamos al reflexionar, en vez de llorar por nuestras penas?
DO- “La raza humana posee un arma realmente eficaz, y es la risa”, lo dijo Mark Twain. El humor es un ingrediente imprescindible a la hora de hablar de temas serios, como la política y la religión, o temas tabúes que existen en la sociedad. Porque el humor te permite potenciar reflexiones a través de lo cotidiano, y te ayuda a conectar de una forma muy directa con el público. Para eso el humor, bien hecho, es infalible.
Risas a dúo
H- Y como público os lo agradezco… Vuestras ideas de cómo presentar, mover, dirigir a los actores… abre las bocas con admiración y sorpresa… ¿podéis avanzarnos qué propuesta nos haréis con estos Brokers?
D.O- En cada nuevo espectáculo, siempre intentamos no repetirnos (lo intentamos, no sé si lo conseguimos) y evolucionar sobre nuestro trabajo anterior. En Brokers contamos con una nueva herramienta que en el plano visual ha tenido un resultado sorprendente, y del que estamos muy satisfechos. Son tres pantallas de led sobre las que proyectamos fondos, y que nos permite pasar por diferentes espacios de una forma sencilla y muy efectista. Además nos ayuda a avanzar dramáticamente con la obra, crear gags, y hasta transmitir emociones y el mundo interior de los personajes. Todo un descubrimiento.
Risas a dúo
H- Para vos, mi señor, la música es un ingrediente fundamental en el teatro, contadnos cómo habéis construido la banda sonora de este montaje…
DO- La música es fundamental en nuestros espectáculos. Y en mi vida en particular. La adoro. Creo con ella en mente, me rodea constantemente. Y siempre la cuidamos mucho en nuestros espectáculos, y no solo la música sino todo el campo sonoro. Nuestros técnicos son casi como un actor más. La sincronización de luces y sonido con los actores en escena, lo hemos convertido en un sello de la compañía.
H- La facilidad de Yllana, para conectar con los espectadores de medio mundo, ha quedado probada por el éxito de crítica y público de vuestras expediciones al extranjero, como ocurre ahora con 666 en Nueva York… Puesto que parece que conocéis el secreto del éxito… ¿Cómo creéis que debe ser el teatro de este siglo XXI para llegar a su público?
DO- (Risas)… Ojalá conociésemos el secreto del éxito. Lo que sí es verdad que llevamos casi veinte años creando y llegando a un público que parece gustarle nuestra propuesta. Nosotros intentamos contar nuestras historias con un ritmo y un lenguaje que se parece mucho al del cine. Quizás es un lenguaje más actual y accesible. Es un medio, el del cine, que nos gusta mucho y que nos inspira para crear. Somos muy cinéfilos. Pero por mucho que nos guste el cine, por encima de todo nos encanta hacer teatro. No hay nada como un público en vivo. Es una experiencia mágica, que en comedia se multiplica con lo que provocas en el espectador: la risa, el jolgorio, las emociones. Es en la conexión actores-público que convierte la experiencia en algo inigualable e irrepetible.
H- A estas alturas de la charla, queda claro vuestro entusiasmo por el teatro… ¿qué es para vos, y cómo lo vivís en estos momentos, de celebración de vuestro 19 cumpleaños, con un regalo que es una MAXzanita por vuestra obra Zoo?
DO- (Risas) …Efectivamente…En el 2011 cumplimos veinte años. Veinte años creando nuestras propias historias, que hemos representado por treinta y tres países. Hemos conocido y trabajado con gente increíble que ha pasado por la compañía. El teatro nos ha dado tanto. Sentimos que es un lujo enorme el que tenemos. El de poder ofrecer nuestro mundo, nuestra sensibilidad, nuestro arte y que la gente lo entienda y la acoja como suyo. Y además, nos premian…
Risas a dúo
H- Antes de poner fin a esta charla, que nos ha convencido, y entretenido, a los ya entregados… para los que se resisten al teatro, a la risa, a las comedias… Podríais, mi señor, contagiar un poco de vuestro cariño por el teatro, para que se animen a descubrir a vuestros Brokers…
DO- Es nuestro último trabajo, muy vigente, con unos actores de primera y una propuesta escénica muy interesante. Además la representamos en nuestro teatro, el Alfil, la Catedral del humor, un lugar mágico para la comedia.
H- Mi señor Ottone, tengo que declarar que ha sido divertida y enriquecedora esta charla… os agradezco la compañía…
DO- Gracias, ha sido un placer enorme. Que lo repitamos pronto…
Cae el Telón mientras resuena un dueto de risas.
BROKERS – Compañía YLLANA en Teatro Alfil
Director- David Ottone Actores- Fidel Fernández, Antonio Pagudo, Antonio de la Fuente y Luis Cao Más información: www.teatroalfil.com
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ARIEL GOLDENBERG HABLA CON TITANIA sobre el DEL FESTIVAL DE OTOÑO EN PRIMAVERA, del que es DIRECTOR ARTÍSTICO (Una entrevista de Titania)
Titania- Si me permite la broma este año el Festival de Otoño florece en mayo como las flores… y como ellas esperemos que puedan crecer a pesar de la crisis financiera, de las nubes de todo tipo, incluidas las volcánicas, que cruzan y oscurecen el famoso cielo azul madrileño…
Ariel Goldenberg- (Risas) Es una broma, pero real... Tengo que decirle que por motivos ajenos a mi voluntad… Aunque hay que recordar que los orígenes de los festivales teatrales en Madrid fueron siempre primaverales… Después fue el señor Leguina el que organizó un Festival que acogería el teatro europeo, como preludio de la entrada de España en la Comunidad Europea… Después, nos hemos abierto a todos los continentes... Yo creo que el cambio está ligado a una redistribución de la programación de la Consejería, sobre todo por los nuevos Teatros del Canal… También se ha dicho que porque algunos empresarios privados se quejaban de que al inicio de la temporada tenían que competir con el Festival de Otoño… Puede ser que sí, puede ser que no… Pero bueno, tendremos que esperar al año que viene para sacar conclusiones sobre cuál es el momento más oportuno…
Risas a dúo
Titania- Sólo un vistazo al programa y se despiertan los jugos teatrales, se abre el apetito de disfrutar con nuevos espectáculos... ¿con qué criterio ha seleccionado estos directores, compañías, montajes...?
Ariel Goldenberg- (Risas)...Eso está muy bien... Durante años siempre he dicho que mi criterio era el criterio de lo posible, es decir, que fueran espectáculos que pudieran adaptarse a los espacios madrileños, porque ahora tenemos El Canal, y El Matadero, pero hasta ahora no teníamos muchos teatros con escenarios grandes que pudieran albergar estos espectáculos…. Y el segundo criterio, es el del teatro en sí… Es decir intentamos acercar al público madrileño el teatro que normalmente no puede ver, por eso escogemos sobre todo teatro internacional... En la medida de lo posible queremos traer grandes clásicos, grandes maestros que de otra forma no podrían verse en Madrid...
Titania- Como espectadora le agradezco la oportunidad que nos da este festival de ver lo que hacen los Grandes Iconos del teatro actual, pero también conocer el teatro que se hace por todo el mundo… desde nuestros vecinos más cercanos hasta las antípodas... Adelántenos qué sorpresas nos aguardan, qué vamos a descubrir...
Ariel Goldenberg- Entre los grandes maestros está de nuevo Peter Brook… algunas personas me dicen que porqué siempre incluyo a Peter Brook… y es que si pudiera me lo llevaría a mi casa (risas)… porque son lecciones de teatro cada vez… Está la última producción de Luc Bondy, Sweet Nothings, que es una revisión de un texto Schnitzler, que actualiza la puesta en escena y el lenguaje... Es una maravilla, y representada por jóvenes actores desconocidos… También creo que es muy interesante, Deschamps con Salles de Fêtes, que es un espectáculo muy crítico con mal gusto, con la vulgaridad… Espero que ese estilo irónico pueda interesar a la gente….. El Teatro delle Ariette, un montaje organizado como un banquete que se comparte con los espectadores… Después tenemos una representación de pequeños grupos venidos de Argentina, por ejemplo el de Mariano Pensotti, con El pasado es un animal grotesco… Un espectáculo muy bonito de Maricel Álvarez y Emilio García Wehbi, que se llama Dolor exquisito, que combina teatro, fotografías y proyecciones… La Schaubühne de Berlín, que son unos desconocidos, y que nos presentan Trust, un montaje muy valiente, muy atractivo, que intenta explicarnos cómo lo que pasa en el mundo afecta la vida de cada individuo… Su autor, Falk Richter, es uno de los dramaturgos más famosos de Alemania, hoy en día… También está una obra que hizo Veronese, con una pequeña compañía andaluza, Histrión Teatro: Del maravilloso mundo de los animales: Los corderos... Intentamos hacerlo lo mejor posible (risas)… Por ejemplo hemos vuelto a traer a Patrice Thibaud, con Cocoricó, que mucha gente se quedó sin verle el año pasado, por eso hemos vuelto a invitarle... (risas)
Titania - Viendo este desfile de obras y compañías... ¿Por dónde cree usted que está evolucionando el teatro del siglo XXI... y qué elementos debería reunir este teatro para llegar al público de hoy en día?
Ariel Goldenberg- No creo que haya nada especial en el teatro del siglo XXI, excepto que incorpora nuevas tecnologías, pero yo no quiero confundir la electrónica con la electricidad (risas)…Yo creo que el teatro es muy difícil definir con tres palabras… Es más un juego de sensaciones… Un buen texto no hace, necesariamente, un buen espectáculo,,, y un texto flojo puede convertirse en un excelente espectáculo… Desde luego, es una cuestión de talento, y lograr que la alquimia se produzca... Yo no tengo la fórmula mágica… si los textos fueran lo más importante, todos los Shakespeares serían extraordinarios, y dios sabe que hemos visto Shakespeares que… (risas) Depende mucho del talento del director, y de los actores… para que esa alquimia se produzca…
Risas a dúo
Titania- Aunque a un padre le resulta muy difícil elegir, recomendar, sólo uno, o dos... Ayúdenos a descubrir algún grupo nuevo, diferente, desconocido para el gran público, pero que quizá podrían convertirse en los grandes iconos del XXI...
Ariel Goldenberg- (risas) No pretendo saber quienes van a triunfar... pero ya hemos presentado a gente que se han convertido en famosos, como Veronese o Tolcachir, que fuimos los primeros en traerle a Madrid… Y de los que vienen este año… yo creo que la compañía de Falk Richter puede ocupar un lugar importante en el Teatro Europeo, como ya lo han hecho en Berlín, o Rodrigo García que tal vez sea uno de los autores más representados en el mundo, en el día de hoy… (Risas)... Pero yo lo que deseo es que todas las compañías, aunque sean menos conocidas, puedan seguir trabajando y ocupen el lugar que se merecen en el mundo del Teatro…
Risas a dúo
Titania- Vemos que se ofrecen descuentos a los jóvenes de hasta el 50%... Esta medida ¿es para ayudar a combatir esa crisis que sufrimos, o más para sembrar el amor por el teatro en los nuevos espectadores?
Ariel Goldenberg- (Risas)… Cada teatro tiene su política de reducción de precios para atraer al público… Pienso que no se le puede pedir al teatro que resuelva todos los problemas de la sociedad en que vivimos… Yo no creo que el precio sea lo que atrae, creo que hay que crear interés, ganas… Me explico, si un artista de Rock, pone las entradas caras, los jóvenes van a conseguir el dinero para ir, quitándose otros caprichos… Yo creo que el teatro tiene otras armas, por ejemplo los contenidos, que hacen que la buena acogida, los buenos comentarios, se transmitan con el boca a boca… La formación de un público se consiguen despertando su curiosidad… Por ejemplo, en París los teatros siguen llenos a pesar de la crisis…
Risas a dúo
Titania- Anime a los madrileños a participar de esta fiesta del teatro primaveral, a pesar de la crisis...
Ariel Goldenberg- (Risas)… Ya no sé cómo animarles más… (más risas) no tengo una varita mágica,… sólo se me ocurre que se dejen llevar por su curiosidad, que no tenga miedo a conocer lo que tienen que contarles estos artistas a través de sus espectáculos…
Risas a dúo
Titania- Bueno no ha estado mal… señor Goldenberg, una vez más ha sido un placer charlar de teatro con usted, muchas gracias…
Ariel Goldenberg- También para mí ha sido un placer… Muchas gracias y hasta la próxima.
Festival de Otoño en Primavera (Madrid) - Hasta el 6 de junio - Más información en: www.madrid.org/fo
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JOSÉ MARÍA POU HACE UN “CANTO AL PLACER DE SER CULTO” EN LOS CHICOS DE HISTORIA (Una entrevista de Sofía Basalo)
Pregunta: Escribe en el programa de mano “Alguien dijo que estamos aquí para enseñar a los jóvenes a saber”. ¿Se habría de enseñar, igualmente, a comprender la utilidad de ese saber?
José María Pou: Sí, supongo que sí. Eso es lo que está intentando hacer Héctor, ese personaje de ficción que interpreto en “Los chicos de historia”. Creo que él cree más en eso, en enseñar la utilidad de saber. Él está dándole a los alumnos suyos, herramientas para poder utilizar todo aquel conocimiento que no sólo les brinda él, sino la escuela, la carrera en general.
Pregunta: También ha comentado que con esta obra se celebra el placer de ser culto y educado. ¿Es necesario recordarlo?
José María Pou: No debería serlo, pero sí lo es. En cualquier caso, obras como ésta, con esta vitalidad, con esa alegría, que reflejan unos personajes que se divierten tanto con la cultura, creo que es uno de los mayores aciertos de la obra. Recuerdo cuando vi esta obra en Londres o en Nueva York, el público tenía una cara de felicidad enorme, viendo a un grupo de actores sobre el escenario recitando poemas de autores ingleses y hablando de la historia y de las viejas películas y demás... y me parecía que aquel mensaje que mandaban desde el escenario hacía más feliz al público, por esta razón me decidí a hacer esta función. Tristemente siempre hay un concepto de que la cultura es algo aburrido. Cuando se pronuncia la palabra “cultura” hay un cierto tipo de gente, cada vez más por desgracia, que se asusta mucho... quizá porque efectivamente la cultura ha venido vinculada siempre a manifestaciones a veces “muy peñazos” y aburridas ¿no? Pero, el placer de ser culto, el placer de saber, disfrutar y utilizar, como hablábamos en la pregunta anterior, de la cultura... es algo sensacional... y hay que estar preparado para ello, lógicamente.
Pregunta: Quizá no sepamos con claridad qué es la cultura o en qué consiste educar...
José María Pou: Claro, “cultura” es un término muy ambiguo. Cultura es todo aquello que ha sucedido antes que nosotros y todas aquellas costumbres, hasta tribales si es necesario, comportamientos humanos, todos los conocimientos que el ser humano ha ido acumulando en cuanto a costumbres, modos de actuación... todo eso es nuestra herencia cultural, que es mucha, muy amplia y diversa; luego, digamos que reduciéndolo, empleamos el término cultura para calificar todo aquello que engloba lo que alimenta el espíritu de algún modo: los libros, el buen cine, el buen teatro, la buena música... Al respecto, cultura es todo aquello que nos hace felices, mejores, que nos hace crecer... ¿En qué consiste la educación? En la obra lo dice muy claro Héctor, al final de la función, “pasar el testigo” a menudo esto es lo único que podemos hacer; recibirlo, mantenerlo y pasarlo... y les da, en resumen, un único consejo a sus alumnos, “Pasad el testigo, pasadlo. No es para mí, ni para ti, les dice, es para alguien en algún lugar, en algún futuro, en algún día. Pasadlo” En eso consiste la educación y ésta es nuestra obligación, y lo digo sabiendo lo que digo; recibir, acoger muy bien todo aquello que nos dejan las generaciones en cuanto a conocimiento y darlo, intentar mejorarlo y engrandecerlo y pasarlo a las generaciones venideras, engrandecido, mejorado y ampliado... y ellas a su vez, tienen que hacer lo mismo. La educación consiste en eso, no en otra cosa.
Pregunta: ¿Sólo en eso...?
José María Pou: Bueno, más cosas... en cualquier caso, éste es un aspecto muy global que me interesa, claro.
Pregunta: No sé qué es más complicado, conseguir que alguien coja el testigo para pasarlo a su vez, o engrandecer y ampliar ese testigo que hemos recogido...
José María Pou: Quizá las dos cosas... fíjate, no me he parado a pensar en ello, quizá lo más difícil sea convencer a los demás de que deben recoger ese testigo y de que a su vez deben acrecentarlo y pasarlo mejorado... sí, quizá, lo más difícil sea eso... sobre todo tal y como está la sociedad hoy en día, porque hay unas nuevas generaciones no demasiado dispuestas a cargar con ese testigo, porque a veces puede resultar una carga nada fácil... se debe tener voluntad de pasar el testigo y no parece que haya mucha gente dispuesta a ello... la gran ventaja es que siempre habrá, en alguna parte, en algún rincón, personajes como el “Héctor” de esta comedia que son capaces de seducir a los jóvenes, no ya convencerles, sino convencerles seduciéndolos con encanto, amistad, compañerismo... enseñándoles a encontrar lo mejor, a bucear dentro de todos esos montones de libracos que nos rodean y encontrar lo mejor en cada uno de ellos... para ello es necesario encontrar un buen guía y conductor que te seduzca. Todos los hemos tenido, más o menos, en alguna época determinada, sino es un maestro, puede ser un amigo o alguien cercano...
Pregunta: Hablas de “un maestro” Héctor se acerca más a la figura del antiguo maestro, que a la del profesor actual ¿no?...
José María Pou: Sí yo también tengo esa impresión, cuando leí esta función estaba imaginando al viejo maestro de escuela, incluso al maestro de pueblo, de esos que han desaparecido prácticamente... recuerdo que cuando ya tenía intención de hacer esta función, vi en televisión por casualidad, ya la había visto en cine, aquella película de José Luis Cuerda que se llama “La lengua de las mariposas” donde Fernando Fernán-Gómez interpretaba a un viejo maestro republicano en un pueblo de Galicia... y en aquel momento descubrí que había muchas concomitancias, muchos puntos de contacto entre aquel maestro que interpretaba Fernán-Gómez y este Héctor de “Los chicos de historia” y además muchas veces, al terminar la representación, entre la gente que se queda al final, esperándote a la salida para decirte cosas, para compartir su entusiasmo o no, para debatir... la mayor parte de las opiniones que he encontrado y que me han llegado han sido precisamente éstas. Alguien veía o leía esta función como un homenaje a esos viejos maestros que prácticamente han desaparecido, que tenían un compromiso muy personal con sus alumnos y con la enseñanza, que era su razón de vida; que no sólo era un empleo sino que era una auténtica vocación pedagógica y sí me gusta que se vea esta función como un homenaje a esos viejos maestros de antaño.
Pregunta: ¿Por qué ya no existen esas vocaciones pedagógicas, por qué a estas nuevas generaciones les parece tanta carga transmitir, aceptar, engrandecer ese testigo?
José María Pou: No sé, a la primera parte te diría que todo es cuestión de vocación... al no tener hijos, este mundo me viene un poco ajeno, aunque desde que empecé a hacer esta función he estado más sensible a este tema. Lo que puedo saber sobre la educación lo sé como ciudadano, desde lo que oigo, leo en los medios y demás, y me parece que en la actualidad todos esos, ese cambio continuo de leyes de educación, de cambios de planes de estudio, de horarios nuevos, de asignaturas, de fiscalizar o regularizar cualquier asignatura con unos programas muy concretos y unas horas muy concretas... han convertido a los maestros casi en funcionarios, o lectores de un manual de uso o algo así... o al menos eso me dicen algunos, en diversos coloquios en los que he participado con profesionales de la enseñanza... casi te diría, que la mayor parte de ellos me ha dicho siempre “ya nos gustaría poder ser como Héctor, pero no podemos, no nos dejan, porque nos obligan a cumplir unos horarios, unos programas determinados, unas pautas determinadas, una cantidad excesiva de alumnos en cada clase... pero también he descubierto que este problema es común a casi todas las culturas, a casi todos los países, lo que quiere decir que nadie ha encontrado la fórmula mágica para la correcta educación o para ordenar bien la enseñanza... Y en cuanto a estas nuevas generaciones y la carga que supone recibir y pasar el testigo... quizá tengamos la culpa nosotros mismos... pero no sólo nosotros... quizá no hemos sabido pasar bien el testigo, porque no sabemos hacerlo, porque no somos capaces de seducirles, porque incluso hemos abandonado esa responsabilidad nuestra de educación a nivel familiar, en las relaciones personales “padres e hijos”... veo reflejado en películas, en novelas que leo, y en comentarios de la prensa, que hay padres que van a protestar a las escuelas e incluso se enfrentan violentamente con los profesores porque les parece que los profesores no hacen lo adecuado para que sus hijos sean bien educados... y pienso “serás imbécil... al primero que debe preocupar y procurar que tu hijo sea bien educado eres tú y es en casa donde debes educarlo y prepararlo para ello”... no es sólo una obligación del maestro... en primer lugar es una obligación paterna y me parece que hay un momento determinado, no sé cuándo es, quizá hace unos veinte años, con la entrada de un nuevo concepto de sociedad, con unas libertades más o menos amplias con las que estoy de acuerdo, con la máxima libertad en todo, pero quizá hubo un momento en que un determinado número de padres o de familias abandonaron esa responsabilidad en la educación de los hijos y la trasladaron directamente a la escuela... como si eso de la educación fuera algo que es ajeno al hogar y que sólo es de nueve de la mañana a cinco de la tarde... algo de responsabilidad colectiva tenemos todos...
Pregunta: Comenta que cuando vio esta función decidió traerla a España... Y eso que nunca se había llevado a escena ningún texto de este autor, Alan Bennett...
José María Pou: No, y es algo que me había extrañado siempre... yo había intentado representar o me había interesado por alguna obra de Alan Bennett, que es uno de mis autores preferidos, he leído mucho teatro de Alan Bennett, desde hace muchísimos años... sí es cierto que he leído por la prensa que algún grupo independiente en aquellas funciones de una o dos noches, en una pequeña sala, en alguna comunidad de España, sí habían representado alguno de los monólogos, porque Alan Bennett tiene una serie de monólogos que se llaman “Talking Heads” que escribió para televisión, pero que son tan fantásticos y maravillosos que automáticamente saltaron al teatro y se hacen de manera continua en Nueva York, Londres... en todo el mundo anglosajón. Me consta que aquí en España, en alguna comunidad, alguno se ha representado... pero lo que es la oferta comercial del teatro profesional nunca se había hecho... Quiero creer que no es un problema de falta de interés por el teatro de Bennett, porque todo es fantástico y maravilloso, sino un problema de producción, no un problema de los dineros... normalmente Alan Bennett es un autor que escribe con mucha libertad, sin preocuparse en absoluto por las necesidades de producción, él escribe lo que quiere y como quiere, entonces, sus obras en un elevado porcentaje tienen una enorme cantidad de personajes; tienen muchísimo reparto, ése es uno de los motivos fundamentales... últimamente en este país nuestro, los productores lo primero que hacen cuando les llega un texto es mirar cuántos personajes tienen para ver la necesidad actoral... y si hay más de seis o siete, ya les parece que es imposible la producción de aquello, a no ser que sea un teatro público... entonces, quiero creer que la única causa ha sido ésa, no el desconocimiento; sí es verdad que Alan Bennett es un autor que en todas sus obras hay una enorme cantidad de humor, es un autor inteligentísimo con un humor muy fino, muy de doble sentido, con muchísima ironía y trata los temas más peliagudos con mucho humor, hasta tal punto que los ingleses lo consideran el mejor representante actual de eso que se ha llamado, que se ha dado en llamar “el humor inglés” entonces, quizá también eso hace que alguien no haya acertado a conectar bien con ese humor y no le gusten sus textos... a mí, debo decir que me entusiasman y ojalá pudiera seguir haciendo alguna otra obra de Alan Bennett, de las anteriores o la última que acaba de estrenar hace cuatro meses en Londres, una obra que por cierto he visto y que ya puedo decir que no voy a hacer e incluso creo que va a ser muy difícil... porque ésa sí, que es demasiado inglesa...
Pregunta: En “Los chicos de historia” ha realizado la traducción, la ha dirigido, la ha protagonizado e incluso ha inaugurado un teatro con ella...
José María Pou: Sí, habíamos comprado ya los derechos de esta obra, junto con la productora Focus de Barcelona para interpretarla inmediatamente después de “La Cabra” y pensábamos estrenarla en el Teatro Romea que es la sede habitual de Focus en Barcelona o en cualquier otro... pero cuando surgió la posibilidad, las obras del Teatro Goya iban a un ritmo mejor de lo que se esperaba, de inaugurar el Teatro Goya y además teniendo en cuenta que yo había aceptado la dirección de ese teatro, pues fue mi primera decisión como director. Me pareció que ésta era la obra ideal para inaugurar un teatro, porque qué mejor que hacerlo con una función donde sobre el escenario se habla de eso, de cultura, de poesía, de teatro, de cine y del placer de ser culto. Entonces la guardamos, retrasamos el estreno para poder inaugurar con ella y efectivamente, el 24 de septiembre de 2008, fiesta grande, fiesta de La Mercè, se reinauguró el Teatro Goya, que llevaba 14 años cerrado, convertido en un nuevo teatro, es uno de los mejores, con esta función y desde el primer momento que se levantó el telón, lógicamente, yo tenía todos los miedos que se tiene siempre ante ello, pero he de decir que a los cinco minutos de haber levantado el telón y comenzado la función, aquella noche, tuve claro ya que había acertado, que la función le llegaba al público de forma directa y le conmovía que es lo que, aunque me repita, me gusta decir siempre del teatro. Lo que quiero es hacer funciones no ya que emocionen, sino que conmocionen, que el público no salga indiferente del teatro y noté que con esta función lo había conseguido. Desde entonces, “Los chicos de historia” ha tenido una vida extraordinaria, en Barcelona estuvo seis meses agotando localidades a diario y a las cuarenta y ocho horas de finalizar, empezó una gira por toda España que termina ahora en Madrid. Hace un año entero que estamos de gira y hemos recorrido todos los teatros de todas las Comunidades con un recibimiento fantástico y ahora en Madrid, estas tres semanas, suponen el fin de la vida de este espectáculo, bueno, el fin del primer trayecto. En el teatro tenemos una superstición, nunca decimos que hacemos “la última función”, siempre decimos que hacemos “la penúltima” porque nunca se sabe cuándo será la última función... siempre se puede volver a reponer, sí es verdad que de momento, con un año y ocho meses de vida, me parece que el público que quería verla la ha visto... estoy seguro que en Madrid habría público para cuatro o cinco meses más, convencido, según su reacción... lo que ocurre es que hay un problema de agenda, el principal culpable soy yo, de algún modo, porque en cuanto terminemos aquí, el 9 de mayo, al día siguiente estoy empezando otro proyecto a muchos kilómetros de aquí y no puedo aplazarlo.
Pregunta: Sí, “La gran sultana”...
José María Pou: Sí, es un proyecto de esos que te caen de vez en cuando... una pequeña aventura a la que hay que apuntarse siempre, recibí hace cosa de año y pico una oferta del Instituto Cervantes de Estambul y de la embajada española en Turquía, en colaboración con el teatro estatal turco que tenían el proyecto de estrenar esta obra que no conoce el espectador turco y que además tiene la curiosidad de, aparte de ser de Cervantes, ser muy divertida y que une a las dos culturas, la española y la turca y que transcurre allí en el Palacio de Topkapi de Estambul. Como un hecho extraordinario dentro de la programación teatral de Estambul en este año que es capital europea de la cultura... lógicamente después de ponerme en contacto con ello y visitar y ver un poco cómo era el teatro, acepté corriendo y ahí estoy. He hecho ya varios viajes, he trabajado con escenógrafo, iluminador, con todo lo que se llama la preproducción y ahora justo el 10 de mayo, cojo el avión para Ankara, porque es ahí donde hacemos los primeros ensayos y allí empezaré con los actores para estrenar el 30 de junio en Estambul. Es una aventura de la que estoy casi convencido voy a salir mejorado y crecido si ello es posible, porque cuando uno se enfrenta a dificultades de idioma, a trabajar con otra cultura y demás, por poco empeño que se ponga, siempre se acaba aprendiendo algo, por eso lo he aceptado...
Pregunta: Y mientras tanto, La vida por delante y Su seguro servidor, Orson Welles...
José María Pou: Sí, las cosas vienen así, rodadas... no son cosas que se hayan hecho todas juntas... alguien me decía ¿cómo es posible que puedas hacer tantas cosas a la vez?... no, lo que pasa es que es que esas cosas siguen vivas, las cosas nacieron en distintas etapas y el éxito ha hecho que sigan vivan y que ahora coincidan de alguna manera con muy poco tiempo de distancia en Madrid, pero por ejemplo en septiembre, en el Teatro La Latina estrenará “La vida por delante” una preciosa función, que he dirigido por expresa petición de Concha Velasco, yo en un principio programé esa función como director del Teatro Goya, porque me parecía una función ideal para que viniera a Barcelona una actriz como ella, pero no tenía intención de dirigirla, yo pensaba proponerle que los dos conjuntamente buscáramos al director adecuado, mi sorpresa fue cuando la propia Concha me dijo: “No, no, mi única condición para poner en pie esta función, antes de hablar de condiciones laborales y económicas es que la dirijas tú. Si lo haces tú lo hago, sino, no.” Entonces, con mucho placer, he de admitir, por supuesto, nos pusimos a trabajar. La función fue un éxito de locura en Barcelona y lo está siendo por toda España en los diez meses que lleva de gira y estoy seguro que lo será en Madrid porque es un texto muy sencillo, es un texto que no tiene nada que ver con “Los chicos de historia” ni con “La cabra” ni con nada de lo que he venido haciendo últimamente, es un texto más cotidiano, más romántico, más asequible para el gran público y que plantea un problema muy actual, como es el de la convivencia de las religiones y las costumbres y las ideas, a través de esa vieja prostituta judía que está educando (también habla de educación) y enseñando a un adolescente árabe, y entonces cada uno se respeta en sus orígenes y sus creencias religiosas y se demuestra que pueden vivir en perfecta armonía... esa obra es muy tierna y va a gustar mucho al público y luego, cuando haya estrenado Concha Velasco, en octubre, debutaré yo en el Bellas Artes, con “Su seguro servidor, Orson Welles” para cuatro únicas semanas, porque yo tengo también a finales de noviembre tengo que empezar a ensayar una nueva función en Barcelona, pero “Su seguro servidor, Orson Welles” es un espectáculo pequeñito, casi de cámara, precioso y lo estrené en Barcelona hace ya tres años, antes de “Los chicos de historia” y mucho antes de “La vida por delante” y lo estrené para hacerlo allí treinta únicos días y cumplió su función, su misión y se acabó, lo que pasa es que ha sucedido un fenómeno curioso, mientras estaba haciendo “Los chicos de historia” iban llegando a la productora o a mí directamente, peticiones de muchísimos teatros de España, que querían programar lo que yo llamo “El Orson Welles” y cuando les decíamos que no existía, que terminó su vida en treinta días, la gente seguía insistiendo, y eso es enormemente halagador, sobre todo en épocas de crisis como ésta, entonces, digamos que el espectáculo renació a petición popular y lo incorporé a la gira de “Los chicos de historia” el pasado mes de noviembre y hasta hace dos semanas he estado haciendo por toda España conjuntamente las dos funciones...
Pregunta: Con lo que este tiempo de crisis global para el teatro no lo está siendo ¿no?
José María Pou: No, debo decir que las gentes del teatro no digo que somos optimistas pero estamos contentos... hay un término español que dice “los números cantan” y efectivamente las estadísticas reflejan que en los dos y en los tres últimos años el número de espectadores al teatro ha ido en aumento, en todas las ciudades españolas, no sólo en Madrid o en Barcelona, eso lo notamos los actores que hacemos giras, los teatros están llenos y la gente tiene muchas ganas de ver teatro. Curiosamente estos dos últimos años coinciden con el fuerte de la crisis, no sabemos qué vendrá aún, pero quiero ser optimista, pero sí es cierto que en estos dos últimos años de crisis, y la realidad dice que los espectadores de teatro han aumentado y a mí no me extraña... yo creo que en épocas de crisis, uno necesita salir de casa y encontrar consuelo participando de manifestaciones colectivas, sabiendo que estás respirando el mismo aire con otras personas y disfrutando de algo, sea un concierto, sea una obra de teatro, sea una función de ópera... en vivo y en directo, respirando el mismo aire, no sólo que el de los espectadores que te rodean, sino también el de los artistas que están en el escenario... eso es un fenómeno singular que no puede dar nunca, de ninguna manera, ni el cine ni la televisión, sólo lo da el directo y se ha comprobado que siempre, en épocas de grandes crisis sociales, laborales, económicas, lo que podríamos englobar dentro de espectáculos en vivo y en directo, han aumentado la afluencia del público y quiero creer que responde a esto, a esta necesidad de sentir que uno forma parte de un colectivo.
Pregunta: Ha comentado de Concha Velasco que pertenece a una rara estirpe de intérpretes, los actores con vocación. ¿Rara porque hay pocos?
José María Pou: Bueno, yo tuve la suerte inmensa de empezar en este oficio a finales de los años sesenta, principios de los setenta y conectar todavía con toda una generación de actores que fueron todos ellos mis maestros, que no habían pasado por las escuelas y que muchos de ellos venían de giras, de pueblos, habían empezado con trenes de tercera... con una vocación enorme, vivían de, por y para el teatro, lo único que les importaba era la función y qué función podían hacer después y qué papel podrían interpretar... yo aprendí mucho de ellos, mi vocación se debe a muchos de ellos, me sorprende, no digo que ahora no haya actores con vocación, lógicamente nuestro trabajo es muy duro, y si no se tiene auténtica vocación no se puede soportar, pero me sorprende, es un comentario que hago, cuando me encuentro con... cuando estoy rodando algo para televisión o a veces me paran en la calle para preguntarme algo y noto que hay actores jóvenes sobre todo que me dicen que quieren ser actores de televisión... y eso me sorprende mucho, que alguien quiera ser actor para trabajar en televisión... pienso que utilizan mal el término, pienso que se equivocan, pienso que lo que quieren ser es “ricos y famosos” y entonces, también están equivocados... famosos puede que lo sean circunstancialmente... ricos, lo dudo, hace unos años quizá... ahora, ya no tanto... la crisis ha llegado a todas partes... pero, me sorprende, pienso que se acerca últimamente a esta profesión mucha gente o alguna gente, no sé qué cantidad como para decir mucha, alguna gente que se acerca más deslumbrada por el oropel, por esa cosa de salir en las revistas, ganar un dinero fácil, ser más o menos popular... que por aquello que acercaba a otra mucha gente, a mí mismo en su momento, por esa necesidad de subirte al escenario y comunicarte con el público y compartir ese mismo escalofrío... pero es una opinión muy personal...
Pregunta: Ha hablado de sus comienzos, si no me equivoco la primera vez que se subió a un escenario fue en el legendario “Marat-.Sade” que dirigió Adolfo Marsillach...
José María Pou: Sí, fue la primera obra con la que pisé un escenario profesional. Fue la primera obra profesional de mi carrera, yo había hecho mucho teatro universitario y de aficionados... era un medio habitual en mí el teatro, pero nunca pensando dedicarme a él profesionalmente... se dio la circunstancia de que mientras estaba en la Escuela de Arte Dramático de Madrid, en 1968, haciendo primer curso, apareció un día Adolfo Marsillach a la búsqueda de alumnos de la escuela de arte dramático, porque él suponía que aquellos que estudiaban arte dramático estaban más interesados que gente de la calle (lo que comparto) simplemente para hacer figuración en aquel maravilloso e histórico espectáculo que fue “Marat-Sade” y tuve la suerte de que me eligiera a mí... y tuve la suerte inmensa de vivir todo el proceso, desde el primer día de ensayo de aquel espectáculo que supuso para España no ya en materia teatral que fue muy grande, sino también en materia de avance social y político y demás... viví la experiencia al lado de Adolfo y desde el dos o cuatro de octubre de 1968, cuando se estrenó ese “Marat-Sade” en el Español, fue mi debut en el Teatro profesionalmente... y desde entonces hasta ahora más de cuarenta años...
Pregunta. Con un balance más que positivo...
José María Pou: Para mí sí, por supuesto... y por lo que me llega y por cómo acude la gente al teatro y cómo acude a los espectáculos de los que soy responsable en parte y sobre todo en los últimos años, lógicamente no tengo ningún derecho a quejarme; creo que entre el público y yo se ha creado una especie de complicidad porque saben que les respeto muchísimo, que yo no haría nunca, nunca, una función que creyera que hacía perder el tiempo al público... ellos lo saben y entonces, en esa confianza que nos tenemos, que hemos creado, acuden a ver mis espectáculos... y al respecto, estoy muy contento. A estas alturas de mi vida, ya uno se va haciendo mayor, y sí es verdad que puedo decir que me siento muy orgulloso de la carrera y del currículum que puedo llevar... he tenido la posibilidad de hacer siempre un teatro y unos textos muy interesantes sin tener que hacer nada de tipo alimenticio que no me interesara y creo que eso me convierte en un ser un tanto privilegiado, soy consciente de ello y lo agradezco profundamente cada hora del día.
Pregunta: ¿Me podría decir una obra de teatro o un libro de los que hayan surgido una mano que tomara la suya...?
José María Pou: (Risas) Es maravillosa esa frase, me pone la carne de gallina cada vez que tengo que decirla en escena... no lo sé... no te podría decir sólo uno... te diría muchísimos, muchísimos... si me pones una pistola en el pecho... podría decirte el teatro de Shakespeare, porque todas las obras están en un solo tomo... todo el teatro de Shakespeare, yo acudo continuamente a Shakespeare, me produce escalofríos de repente... situaciones, frases, situaciones de su teatro... muchas veces Shakespeare me ha apretado la mano, saliendo de sus obras completas... y también desde el escenario... aunque pueda parecer un poco tópico, yo recurro mucho a Shakespeare aunque sólo haya hecho una función de Shakespeare “El rey Lear”... pero toda mi vida lo he estado deseando... si a mí me firmaran ahora algo, un contrato, y me dijeran “el resto de tu vida sólo interpretarás obras de Shakespeare” yo lo firmaría encantado, de la misma manera que lo habría firmado hace treinta años... yo leo continuamente Shakespeare, veo obras de Shakespeare... todo lo que se hace... por cierto, estos días tengo un profundo dolor porque no voy a poder ver a la compañía de Sam Mendes que van a visitar el Teatro Español, porque coincidimos en horario de funciones, pero lo veré en Londres este verano, seguro. Veo todos los Shakespeare, llevo más de cuarentaytantos años de mi vida viendo teatro de Shakespeare, no me pierdo un Shakespeare lo haga quien lo haga... y siempre, siempre, el propio Shakespeare me corresponde... aunque sea en el escenario más modesto de cualquier teatro del mundo... al final de la representación siempre sale la mano de Shakespeare y aprieta la mía... seguro...
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HAMLET CHARLA CON CARLES ALBEROLA QUE ESTRENA QUE TENGAMOS SUERTE (Una entrevista de Titania)
HAMLET- Mi señor Alberola, vos que sois un hombre del siglo XXI, ¿cómo veis desde vuestro tiempo a este dubitativo príncipe de Dinamarca?
CA- Conozco a muchos dubitativos príncipes de Dinamarca en Valencia, la ciudad donde vivo. Los reconozco en su anhelo de que las cosas sean de otra manera, en su miedo a enfrentarse a la realidad inhóspita que les envuelve, en el desamparo que sienten de aquellos que se suponía debían velar por su bienestar. Shakespeare sabía de qué hablaba y lo hacía buceando en el alma de sus personajes, pero lo que no sabía es que tantos años después sus textos, y en concreto las encrucijadas decisiones a las que sometía a sus personajes, estarían hablando de tú a tú al hombre y a la mujer del siglo XXI. Así que estad tranquilo, mi querido Hamlet, pues vuestra alma sigue perviviendo en nosotros.
H- Os agradezco esta generosidad, y abusando de vuestro cariño… permitidme, que sea indiscreto… ¿Alguna vez habéis sentido envidia de W. Shakespeare, mi padre, por su ingenio? O… ¿se os ha pasado por la cabeza qué haríais por estar en sus zapatos, o poseer su pluma creadora?
CA- (Risas)… No suelo sentir envidia de gente que está muerta. Prefiero sentirme un desgraciado vivo que un genio muerto. Ahora… su ingenio, su talento… es inabarcable. Uno da gracias todos los días por su existencia, que a nosotros nos ha sido legada a través de sus obras. Sus textos son desbordantes, siempre nuevos, siempre vivos, incluso cuando están mal montados escénicamente.
Risas a dúo
H- Permitidme, señor, que os plantee otra pregunta descarada, pero me puede la curiosidad… ¿Ha pasado por vuestra cabeza llevar a Hamlet a las Tablas, o inspiraros en el personaje? ¿cómo lo trasladaríais a las Tablas?
CA- Creo que en muchos de los personajes que he escrito aparece de alguna manera el malestar de Hamlet, malestar que por otro lado es universal. Otra cosa es cómo se enfrentan mis personajes a ese mar agitado que les envuelve. No suelen ser tan atrevidos ni tan vehementes ni tan violentos. Creo que la desesperación de mucha gente en estos momentos de crisis podría ser un buen espejo, a la hora de subir a la escena a Hamlet.
H- Realmente me siento reflejado… Veo, mi señor, que en estos días, está muy de moda volver a los clásicos, para adaptarlos a vuestro tiempo, ¿qué opináis de esta tendencia?
CA- El problema no es adaptarlos o no. El quid de la cuestión es hacerlo bien, con criterio y sabiendo que nos dirigimos a un publico cuyos referentes han ido evolucionando. Lo único que me molesta es el oportunista de turno que bucea en las efemérides del año para ver que proyecto plantea.
Risas a dúo
H- Atravesamos temporales agitados… En tiempos de crisis ¿qué podemos aprender de los clásicos?
CA- Todo y nada. Dependerá del acierto de la propuesta escénica y textual. Pero en última instancia también tengo que decir que no todo depende del texto ni de su puesta en escena, el trabajo que debe hacer el espectador es básico y en tiempos de crisis me parece que la gente espera y desea respuestas, recetas a sus problemas, más que preguntas o reflexiones sobre la condición humana.
H- Volvéis a las Tablas con una comedia que habéis titulado “¡Que tengamos suerte!”, en las que nos narráis la historia de dos actores de teatro que, encima del escenario, se sienten dioses, mientras que en sus vidas son seres insatisfechos… por lo que se refugian en la ficción, para hacer realidad sus sueños… Habladnos de los personajes, de las historias con que habéis construido esta obra…
CA- Es la primera vez que he escrito un texto sin un mapa de ruta. Me dispuse a escribir pensando en la gente que muere sin haberse atrevido a hacer lo que quería, a decir lo que pensaba, a amar a quien deseaba… Y eso me llevó a hablar de dos actores, de dos actores valencianos, que ante un campo profesional minado adoptan dos maneras diferentes de entender la profesión y la vida. Les vemos antes de salir a escena, en el camerino, y después en el escenario, y así comprobamos que sus vidas son muy diferentes estén donde estén y al mismo tiempo entendemos que no podrían hacer el teatro que hacen, sin haber vivido lo que han vivido.
H- Tendéis a utilizar el humor para hablarnos de los temas que más nos duelen, nos preocupan… ¿por qué preferís la comedia a la tragedia?
CA- (Risas)…No es que la prefiera, es que me sale así. En más de una ocasión me han preguntado que para cuándo una tragedia y yo siempre digo que llevo toda la vida escribiéndolas, lo que pasa es que hacen reír.
Risas a dúo
H- Y como espectador yo os lo agradezco… puesto que sé de vuestros talentos… Deduzco que los espectadores de este siglo XXI… se ven reflejados en las frustraciones, los secretos, los sueños… de estos dos actores…
CA- Supongo, espero, deseo que así sea. Yo escribo sobre aquello que me interesa con el deseo de que sea compartido y entendido por el mayor número de espectadores. La encrucijada en la que se encuentran los personajes de la obra creo que puede ser asumida por mucha gente más allá de la profesión que desarrollen. Solo cuando el espectador tiene la sensación de que le han estado hablando de sí mismo, es cuando podemos hablar del éxito de una obra.
H- Como hombre polifacético, del renacimiento de este siglo XXI, habéis escrito el texto, y subís a las Tablas, para meteros en la piel de uno de los personajes… no sé si os sentís retratado… puesto que os creía un profesional de prestigio… ¿Acaso en el fondo de vuestra alma os sentís un cómico frustrado, un titiritero?
CA- Retratado, seguro. No únicamente en un personaje sino en toda la obra. El autor se siente desnudo cuando escucha sus texto delante de los demás y eso siempre me ocurre. Y efectivamente, soy un cómico más frustrado que prestigioso.
Risas a dúo
H- Sé por experiencia que os gusta rodearos de los mejores amigos, y de grandes profesionales, y en esta ocasión habéis pedido a Carles Alfaro, que se ocupe del espacio escénico...
CA- Me gusta rodearme de cómplices, de amigos con talento con los que compartir un proyecto. Todos ellos saben que van a tener que trabajar duro, que van a ser corresponsables del resultado final, y me gusta pensar que disfrutan con esa responsabilidad. Contar con Carles Alfaro, además de una suerte, es un placer. Son muchos años los que nos conocemos, muchos los montajes que hemos compartido y sé que Carles siempre hará que la puesta en escena eleve a otro nivel el texto. Pero, por encima de eso, me quedo con el placer de nuestras conversaciones… Este es un montaje especial para mÍ porque, además de contar con Toni Benavent, Laura Useleti, Rocio Cabedo, el mencionado Carles Alfaro, Marcos Orbegozo, Ximo Olcina… en la creación del espectáculo, en escena estoy con Alfred Picó, actor con el que llevo trabajando desde hace 27 años. Trabajar con él es un placer indescriptible. Espero que sepamos traducir en escena lo mucho que disfrutamos trabajando y que el público se ría de nuestras miserias.
Risas a dúo
H- Me declaro impaciente… Un vistazo a vuestros títulos ¿POR QUÉ MUEREN LOS PADRES?, MANDÍBULA AFILADA o SPOT… nos dan una primera pista de que queréis hacer un teatro de esta época… ¿qué es para vos el teatro?, ¿cómo lo vivís 20 años después?¿Se han hecho realidad todos vuestros sueños?
CA- Para mí, el teatro no es otra cosa que un secreto compartido. Deseo que la gente se sienta modificada por aquello que han visto y oído, pues es lo que me gusta sentir cuando soy espectador. Conseguirlo o no… eso ya no está en mis manos. Después de 20 años de profesión uno siente un cierto cansancio, pero sigue confiando en la palabra como el camino más rápido para crear una emoción. Doy gracias de que todos los sueños no se han cumplido y temo que eso ocurra porque, en ese caso, creo que dejaría de hacer teatro.
Risas a dúo
H- Sabéis, mi señor, que soy vuestro rendido admirador, pero para terminar os pediría algún buen argumento para conseguir que los lectores se acerquen a conocer a estos dos cómicos…
CA- No soy de dar consejos. Yo mismo, soy el primero en dudar de si lo que hago tiene algún sentido para alguien.
Risas a dúo
H- Me resultan familiares esas dudas… Mi Señor Alberola, ha sido un placer charlar con un cómico de este siglo XXI… Aunque creo que no la necesitáis… os deseo… ¡que tengáis suerte..!
CA- Que la tengamos todos, pues la vamos a necesitar. Trece besos.
Suena un dueto de risas... Y baja el Telón.
“Que tengamos suerte” se estrena el 8 de mayo en Valencia Escrito y dirigido por Carles Alberola Interpretado por Carles Alberola y Alfred Picó. Dirigido por Carles Alfaro www.albenateatre.com
Próxima funciones: Castellar (Valencia) 8 y 9 de mayo Sala L'Horta a las 22:30 h. - 19 h. Benifaió (Valencia) 14 de mayo C. C. Enric Valor a las 22:30 h. Puçol (Valencia) 15 de mayo Casa de Cultura a las22:30 h. L'Alcúdia (Valencia) 21 de mayo Casa de Cultura a las 22:30 h. Picassent (Valencia) 28 de mayo Casa de Cultura a las 22:30 h. (Valenciano)
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HAMLET CHARLA CON ORIOL BROGGI SOBRE SU PASIÓN POR EL TEATRO [Nuestra colaboradora Titania, se mete en la piel del shakesperiano Hamlet con motivo del estreno en Biblioteca de Catalunya de Hamlet]
HAMLET- Mi Señor Broggi, a pesar de vuestra juventud, tenéis el privilegio de conocer los secretos que esconde el alma de este príncipe dubitativo… ¿Qué opinión os merece?
ORIOL BROGGI- (Risas)… Juventud… No sé, ya empiezo a estar pasado… pasado de algo que no sé exactamente. Mira, tu papi William te escribió sobre mi edad, 38, y tú ya tienes unos 30… Las opiniones sobre Hamlet nunca se llegan a concretar, me parece. Hay aproximaciones que se desvanecen cuando uno cree entender algo. Vienen y van. Intento no tener demasiadas opiniones cerradas sobre las obras y los personajes, en general, pero usted es especial, es imposible.
Risas a dúo
H- No creo recordar que antes me hayan adjudicado ese calificativo... En cuanto a la edad… Para unos tengo cientos de años, para otros siempre seré un adolescente… (Risas)… Pero volvamos al teatro… Sé de vuestro talento para recrear temas y personajes, ¿cómo habéis llevado a este príncipe a las Tablas?
OB – Creo que hay que contar la historia tal cual (si es que es posible). Frase tras frase, lo que se va leyendo, lo que va sucediendo. Hay melancolía, mucha inteligencia, razonamiento, pasividad, cansancio, más melancolía, enfado con la vida, reflexiones, ironía, y una línea muy fina que separa la cordura de la locura. Un límite muy frágil y muy interesante.
H- Os agradezco el cariño con que os acercáis a este personaje… Pero siento curiosidad… ¿por qué esa debilidad por mi padre Shakespeare?.
OB- En mi carrera como director he hecho dos Shakespeares. El Rey Lear y Hamlet. La verdad es que las haría todas, una tras otra, sin pausa, de forma compulsiva. Los textos de Shakespeare son excepcionales, brutales, no tienen límite. Yo veo en ellos la libertad total y una exquisita sabiduría teatral. Puedes hacer lo que quieras. Y esa libertad te permite usar la imaginación, la inteligencia, la filosofía, es lo que tú quieras, no hay límites. Es perfecto para trabajar. Trabajar, amar y disfrutar.
H- Es un placer para el alma escuchar tanta pasión… Aunque también conocemos vuestra amistad con Sófocles, El Rey Lear, El Tío Vania, El tio Bertolt, El Misántropo… ¿Por qué esa pasión por los clásicos? ¿Qué nos aportan los clásicos?
OB – Yo no les considero clásicos como algo aparte. Para mí, son Vania, Lear, Hamlet… No les veo como clásicos y no clásicos. Quiero decir que me rijo más por si los textos son buenos o malos que no por su clasificación como clásicos. Busco que los textos me aporten cosas, que me interesen –si a mí me interesan entiendo que también a mi público les puede resultar interesante– y ese interés es lo que me facilita poder transmitir distintas cosas a través de ellos. A veces atención, otras emoción y al final, siempre se llega a comprender algo que va más allá del teatro, algo del orden del mundo. Tengo la sensación de poder probar algo de la sabiduría a través de estos textos y de darlo a los espectadores. Y la sabiduría, el conocimiento, es, al fin, felicidad.
H- Cuán sabia me resulta esa felicidad, mi señor… Sabemos que preparáis, ya, otro clásico del siglo XX, Questi Fantasmi, de Eduardo De Filippo, que presentaréis en el Grec y después en Madrid… Avanzadnos algo de este montaje… ¿Por qué lo habéis elegido, y qué queréis contarnos...?
OB – Es un montaje tal cual. Me gustaría transmitir algo del naturalismo de la sociedad napolitana, la sociedad de Eduardo (el maestro Eduardo). Con la compañía queremos enseñar, mostrar, un pedacito de vida, un trozo de realidad. Enseñar la realidad con su vertiente más cruda pero desde el cariño. De alguna forma descubrimos la ternura en vidas bastante desgraciadas y esto da consuelo.
H- Una ternura, un consuelo, que os agradezco como espectador… Al igual que al hablar, ponéis en juego vuestra pasión, vuestra imaginación, en cada montaje… ¿cómo habéis ambientado, escenificado, la historia de Hamlet?
OB – El espectador entra en un recinto antiguo, con suelo de arena y baldosas antiguas. Hay una gran grada, con un túnel oscuro que te lleva a un espacio vacío a tres bandas, y una gran pared al fondo. El espectador se sienta y los personajes empiezan a contarle una historia preciosa. ¡He dicho personajes! ¡Quería decir actores! Pero no, ya no estoy seguro, lo uno y lo otro se mezcla. Hamlet no es ni moderno ni antiguo. Casi no hay ninguna “idea” fuerte, nueva, que el espectador sienta que es del montaje. Todo transcurre, o intenta transcurrir, con misterio, con límites sinuosos y con la muerte cerca de ahí. La melancolía se apodera de todo y van sonando frases, palabras, y al final se mueren todos, y el espectador está extrañamente feliz, y le invitamos a una copa de vino. Este es nuestro Hamlet…
H- Me emociona tan hermoso retrato… Vos, mi señor, concedéis mucha importancia a la música, y parecéis encontrar con un golpe de inspiración canciones que encajan, incluso acunan los versos y los gestos… Contadnos qué sorpresas nos aguardan en este montaje…
OB – El regidor se viste de personaje, coge una pequeña guitarra y desde un rincón ayuda a los actores con melodías sugerentes, suaves y bonitas. El Sr. Beethoven también nos ayuda, con un pasaje de su Séptima Sinfonía y eso nos da una dimensión trágica, digas lo que digas, con esa música… (si en este momento, pudierais escuchar ese trozo, me entenderíais perfectamente). Empieza el espectáculo con L’home estàtic de Pau Riba, una de las mejores canciones que yo he escuchado. Entonces pasamos a un reagge de La Troba Kunfú (gente de La Garriga) y así entramos a un ritmo fortísimo en el espectáculo. A partir de ahí todo se va precipitando, ya no sabemos qué es música y qué es palabra. Hay Orquestra Mondragón, Tom Waits, Vinicio Capossella, Wiliam Shakespeare, nuestro regidor con su guitarra...
H- Me alegra comprobar, mi señor, que una vez más, nos regaláis una inspirada narración musical… Nuestro común amigo William nos legó la belleza, pero también la dificultad, del verso… ¿cómo os habéis acercado a este texto, para que los actores se sientan cómodos en los zapatos de los personajes de Shakespeare, para que sus sentimientos nos suenen sinceros?
OB- Con respeto. Con una muy buena traducción de un muy discreto traductor. Con mucho trabajo sobre el texto, con los actores, con el traductor, sin prisas y sin orgullos. Y simplemente, así, hemos ido entrando en el ritmo de la pieza… El ritmo de las cosas, del lenguaje, el ritmo que se relaciona con un equilibrio fantástico. Saber qué dices y cómo lo dices, y decírselo al público. Lo importante es la conexión de Shakespeare con el público, los actores son unos intermediarios, que controlan su orgullo, y lo ponen al servicio del texto.
H- Una buena muestra de amor al Teatro… Durante años he oído bromas sobre un príncipe dubitativo, y la podredumbre del reino de Dinamarca… y estoy seguro de que me reconoceré en vuestro Hamlet, como si me mirara en un espejo… Pero decidme mi señor… ¿Creéis que esta historia, estas dudas que plantea, siguen reflejando a los espectadores de este siglo XXI?
OB – Sí, claro. No hay obras que no sean actuales si se habla de la muerte, de la vida, del amor… Es evidente. Incluso diría que esta pregunta (que, por otra parte, todo el mundo hace) habría que empezar a no hacerla. O puede que no… no se, tengo dudas.
Risas a dúo
H- ¡Vos también mi señor!… Tendré que plantearme si… Mejor lo dejo para otro momento… Oímos a todas horas hablar de crisis: financieras, creativas… Contadme mi señor,… ¿Cómo se vive el teatro, desde La Perla 29, cómo se afronta, qué se elige, para superar esa crisis, para atraer a los espectadores?
OB – Ah, ¿pero había crisis? Esas cosas son de la gente más rica. El teatro es una cosa miserable, pobre, que siempre está en crisis. Es un problema, pero no un problema nuevo. La vida es bonita a pesar de todo. Y el teatro ayuda a hacerla más bonita. A mi me ayuda. Ilusión y esfuerzo, y a los banqueros que tienen crisis que les den. Suficiente hago yo dejándome enredar en su sistema, fuerte, del que no puedo, ni queriendo, salir. El arte y el ocio, juntos y con convicción, son imparables porque ayudan a comprender mientras te distraes de la vida.
H- Vos sabéis de mi afición a celebrar la fiesta del buen teatro, y esta charla llena de ilusión, de entusiasmo, de profesionalidad… ha despertado mi apetito, mi curiosidad por conocer de cerca de vuestro Hamlet… Pero, por si acaso quedan indecisos, invitad a nuestros lectores a disfrutar de este montaje…
OB- Es una buena ocasión para coger el AVE y venir a Barcelona y pedir a alguien que le lleve después a Madrid, pero en Catalán, con subtítulos si se quiere. Por otra parte, es un Hamlet, un argumento de mucho peso.
Risas a dúo
H- Mi Sr. Oriol Broggi, Confieso que ha sido un placer charlar con vos de teatro, sentir una vez más vuestra pasión, alegría, emoción, en una palabra, vuestro amor por los clásicos…
OB- Y dale con los clásicos… No se si podré nunca sacarme ese peso de encima. Lo voy a intentar, a ver que puedo hacer. (Risas)… ¿A partir de cuando un autor es un clásico? ¿Koltés no es un Clásico? Solo me lo parece… ¿Beckett? ¿Pirandello? ¿De Filippo? ¿Brecht? ¿Ionesco es un clásico? No están vivos, es verdad, no son mis contemporáneos, pero son modernos. La etapa moderna viene después del clasicismo, hacia el XVIII. Por otra parte, son clásicos los que quedan como algo importante para nosotros, los vivos. Lo importante es ser poeta, clásico o no.
Se oye a Hamlet que se pregunta… Ser o no ser… Suena una carcajada a dúo. Cae el Telón.
LA TRAGEDIA DE HAMLET, de William Shakespeare, les espera en la Biblioteca de Catalunya del 5 al 30 de mayo Dirección y espacio: Oriol Broggi Reparto: Julio Manrique, Clara Segura, Jordi Martínez, Marc Rodríguez, Aida de la Cruz, Ramón Vila y Jordi Rico Traducción: Joan Sellent Colaboración en la dramaturgia: Marc Rosich Iluminación: Albert Faura Vestuario: La Perla 29 Confección de vestuario: Marien García, Pepita Naqué i Roser Vallvé Ayudante de dirección: Pau Carrió Asistente de dirección: Roger Fresquet Técnico: Guillem Gelabert
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ALFONSO LARA, CANDIDATO AL PREMIO MAX AL MEJOR ACTOR DE REPARTO(Una entrevista de Sofía Basalo)
Pregunta: ¿Hasta qué punto la posible consecución de un premio, por ejemplo para el que eres candidato (Max a mejor actor de reparto) puede influir en el trayecto de una carrera profesional, en este caso la tuya?
Alfonso Lara: Repercutir... no lo sé yo ni lo sabe nadie. Lo que es claro es que llega un momento en que te encuentras con una nominación para un premio importante y hay muchos tópicos que se suelen decir pero, son ciertos... en este caso, el premio es haber podido hacer “Urtain”. El premio es poder trabajar, porque se puede dar la circunstancia que me llegue el premio Max y luego en junio esté en el paro, como Bette Davis, en los Oscars, e incluso Vicky Peña, recuerdo que una vez le dieron un premio, no sé si era un Max también, y dijo “agradezco este premio, a ver si me sirve de algo porque estaba a punto de apuntarme al INEM”... lo único que espero es que me dé trabajo, porque no me tomo los premios como una cuestión de vanidad ni me hinchan el ego... yo creo que el premio es trabajar y tal y como está el panorama, más aún...
Pregunta: Comentas que el verdadero premio es haber podido hacer “Urtain”. ¿Cómo ha sido esa experiencia o está siendo, porque la gira aún no ha terminado?
Alfonso Lara: Yo sentiré, y creo que Alberto San Juan igual, pues estamos nominados por el mismo personaje, que si se lo dan a él o me lo dan a mí, la mitad de ese premio será del otro... para mí ha sido un proceso muy placentero, de mucho aprendizaje, muy bonito, la verdad porque desde que me llamó Alberto para proponerme que lo sustituyera en el estreno, yo ya los conocía de hace años, aunque no había trabajado con ellos... y la verdad es que trabajar con Andrés Lima es una maravilla, es una persona muy creativa con mucha energía, que nunca se enfada... porque uno ha conocido ya a directores de todos los tipos y condiciones... y te da mucha libertad; lo basa todo en el actor y ha sido una experiencia muy bonita, yo creo que la prueba es que llevamos más de trescientas representaciones y la energía es la misma, y la gente se sigue poniendo de pie cuando acabamos el espectáculo y hay mucha entrega... y eso es mérito de Andrés. Haber formado un grupo, con gente que no había trabajado con él que nos hemos sentido parte de esa familia... ha hecho un trabajo estupendo artística y humanamente... hemos hecho una compañía de teatro...
Pregunta: Sí, en algún medio de comunicación has comentado que con Animalario has podido experimentar “la recuperación del arte colectivo”...
Alfonso Lara: Sí, porque no es una cosa habitual, trabajar así, siempre digo que en “Urtain” nunca hubo un ensayo (al menos que yo recuerde) ni siquiera al final, que pensaras “qué plomo” ... de repente “Urtain” estaba hecho y lo hicimos entre todos, y cuando digo “entre todos” digo Andrés, el equipo de iluminación, músico, Juan Cavestany, estábamos todo el rato todos allí, la gente apartó su ego y aportaban lo que podían; especialmente Juan Cavestany... creo que de él es la candidatura más merecida y desearía que lo consiguiera... que hizo toda una demostración de humildad y talento.
Pregunta: Hablas de “Urtain” como una experiencia “placentera”... aunque, creo, os ha exigido mucho, pues en la función, bailáis, cantáis, interpretáis...
Alfonso Lara: Sí, pero el actor o por lo menos así lo aprendí desde que empecé y me lo ha enseñado la gente que me ha acompañado en mi camino y de la que he aprendido, el actor está deseando entregarse y darlo todo... entonces, cuando tienes un director que te exige, pero lo hace desde la creatividad, resulta fácil... “la doma” como decía Ingmar Bergman en un libro, “los montajes que están basados en la disciplina, en la doma y demás, se desploman cuando deja de ir el director a verlos” entonces, aquí no ha existido eso, esa entrega... a ver, sin un “tú” no hay un “yo”... es una cosa recíproca. Nosotros recibíamos de Andrés y dábamos... además, “Urtain” por la propia estructura de la función y de lo que ha hecho Andrés Lima, no te permite relajarte, te permite cansarte, entregarte pero disfrutar, porque eso es lo que quiere un actor, entregarse lo más posible en el escenario.
Pregunta: Concentrándonos en tu personaje, en el manager de Urtain, un papel de reparto, pero no sé hasta qué punto fue importante, fue protagónico, en el ascenso y caída del boxeador...
Alfonso Lara: En realidad, este personaje es la refundición de tres; porque Urtain tuvo un preparador físico, un manager y otro que se dedicaba más a la parte comercial. Juan Cavestany ha refundido esos tres personajes en uno y tiene que ver en su ascenso y su caída, yo el personaje siempre lo vi, con una relación “Amor-odio” con Urtain. Es una persona que acompaña a José Manuel Ibar desde el principio, él lo define como su mejor amigo, desde pequeños se conocen... pero cuando deja de servirle esa marca que también era Urtain, cuando le deja de servir, entonces, pierde el interés... por eso la caída de Urtain le duele, pero también lo abandona, porque al fin y al cabo ha dejado de servirle... de sacar dinero, de sacar cosas... es una relación ambigua y eso es muy bonito... hay escenas, además al estar contado hacia atrás, muy tremendas, por ejemplo, cuando Urtain pierde el combate con Cooper, es una escena muy dura en la que se ve que el manager, pasa un poco ya de este señor y sin embargo, en la siguiente, este mismo personaje tiene que vender el producto... y cambiar completamente de estado de ánimo, de registro y esa transición me gustó mucho...
Pregunta: Como bien dices, has trabajado con numerosos directores, tu carrera es ya dilatada... pero me ha sorprendido leer que antes de entrar en ese mundo, trabajabas en un banco...
Alfonso Lara: Sí, trabajé en un banco, en una gestoría, en una empresa de saneamientos...
Pregunta: Pero son “ámbitos” muy diferentes ¿cómo aparece la interpretación en tu vida?
Alfonso Lara: Sí, yo había hecho teatro en el colegio, de hecho soy compañero de colegio de Juan Codina. Juan y yo empezamos juntos en el cole, y luego mira, nos hemos encontrado en la profesión como viviendo de esto... iba encaminado a estudiar económicas, pero me aburría profundamente; un día pasé ante una escuela de interpretación, engañé a mi madre, mínimamente, le dije que no me habían renovado el contrato y me puse a estudiar, cuando entré en la escuela de William Layton, sobre todo que nos exigían una dedicación completa... y bueno, menos mal, porque no era una persona feliz en el banco... ni en el banco, ni en la gestoría, ni en trabajos así... no podría yo tener la sensación de que todos los días son un poco igual... y los fines de semana duran muy poco y los domingos por la tarde estás agobiado porque el día siguiente... no sé, yo me aburría y siempre me gustó cualquier manifestación artística, entonces, me dediqué a la interpretación y también he tenido un poco de fortuna en esto que es azar, como decía Fernando Fernán-Gómez... y he tenido la suerte de poder ir trabajando cada vez con gente más interesante y de la que he podido aprender...
Pregunta: Has comentado que el actor es un artista dependiente, muy dependiente... y que eso a veces resulta agobiante...
Alfonso Lara: Sí... tengo un taller de interpretación para televisión por ahí, pendiente de dar, en la escuela de Alicante, y cuando se lo planteé a Laura Notario, al principio me dijo “Oye, que los chico quieren ser actores”... el taller se llama “El actor como artista indefenso” (risas) y venía a hablar un poco de eso, que el actor no es como un músico, como un pintor, que puedan trabajar realmente en su casa, hacer cosas... el actor necesita de alguien siempre, de otra figura, de un director, un productor... quien sea, para ejercer su oficio... entonces, esa dependencia, ya no la inseguridad que la acompaña, que a ésa te acostumbras, pero la dependencia es una característica bastante dolorosa de nuestro trabajo...
Pregunta: “El actor en la televisión”... ese medio tan cruel y tan contaminador...
Alfonso Lara: Para el actor sí lo es, igual que el teatro es higiénico.
Pregunta: Sí, me ha gustado lo que dices, “el teatro es sanador”...
Alfonso Lara: Sí, de hecho “Urtain” lo he interpretado en unas circunstancias personales peculiares y puedo decir que entraba al teatro de una forma y salía con las pilas cargadas. Siempre suele pasar, que sales de la función eufórico, pero es cierto, que a nivel técnico, el teatro te pone a punto, te hace hablar bien; las emociones las trabajas de una forma que no te permite la televisión, los guiones tampoco son los mejores posibles en muchas ocasiones, el tiempo en televisión es inexistente, formas parte de un producto que quizá como creador no compartes y entonces hay que saber defenderse, y aún así, en televisión se pueden hacer trabajos muy dignos. De hecho, yo admiro mucho más a quien está bien en una serie de televisión que a quien está bien en una película, porque aquí al fin y al cabo tienes mucho más tiempo y muchos más medios para trabajar tu personaje... en televisión no es así, es un “aquí te pillo, aquí te mato”... Entonces cuando empiezo una obra de teatro y vengo de la tele, descubro que no hablo bien, que estoy como los coches, fuera de punto, al revés es otra historia... cuando vengo del teatro, estoy como debo estar.
Pregunta: Hablando de televisión, en estos momentos te podemos ver todas las tardes en “Amar en tiempos revueltos”, interpretando a Leonardo Guerrero, el jefe de planta de los Almacenes Rivas. Un personaje que esconde bastantes cosas, parece un poquito adusto, pero estamos descubriendo que posee una gran humanidad...
Alfonso Lara: Espero que así sea. No es adusto, es un personaje que es víctima de una época oscura, los años cincuenta, concretamente 1952, y es una persona muy reprimida, muy tímida, muy para dentro... pero es un personaje que a mí también me permite hacer, si tuviese que hacer un paralelismo con actores que a mí me gusten y tal, mi “Peter Sellers” particular, porque es muy clown, Leonardo, es una persona muy sensible, muy a flor de piel, detrás de esas gafas, de esos trajes espantosos y ese peinado que lleva, hay una buena persona, fundamentalmente... y la misión de mi personaje ahí, es la cómica, es un poco la trama cómica de la serie y procuramos darle la mayor humanidad a Leonardo... yo estoy contento con este trabajo.
Pregunta: Quizá es una de las mejores series que ahora mismo se emiten en televisión...
Alfonso Lara: Hombre, una serie diaria que se graba a ese ritmo, con muy buenos actores, tú ves la gente que está en “Amar en tiempos revueltos” y hay gente muy buena, no voy a decir nombres para que no se me cabreen (risas) pero tiene un reparto muy sólido y creo que se hace muy buen trabajo, la verdad, si no, no llevaría tantos años en antena... aunque muchas series que son cojonudas al final se han ido a pique... eso no tiene que ver... pero, sí creo que es una serie más que digna... el que está bien en “Amar en tiempos revueltos” es porque tiene madera...
Pregunta: ¿Cómo te has preparado el personaje de Leonardo?
Alfonso Lara: Para ser Leonardo, más que documentarme históricamente, porque muchas veces los datos no sirven de mucho; he preferido recordar, acudir, aunque yo no viví los cincuenta ni nada por el estilo, pero sí, recuerdo almacenes, como los Almacenes Rivas, el Corte Inglés, dependientes y trabajadores de esos almacenes... tiendas de mi barrio... entonces, prefiero fijarme en la gente que he conocido, no hacer un trabajo de hemeroteca que a mí, en este caso, no me serviría demasiado, creo, para Leonardo... yo he tirado de mi madre y de los recuerdos que tengo de tiendas así, porque realmente España cambió relativamente poco en determinadas cosas... yo conocí Galerías Preciados y su esplendor, con lo que en aquellos años no creo que hubiese mucha diferencia entre ciertos dependientes, ciertas personas y luego la idiosincrasia del personaje en concreto, el decir, cómo es su emotividad, el corazón de este hombre... no he prestado demasiada atención a la época en concreto...
Pregunta: También has comentado que el teatro es el medio en el que el actor se puede desarrollar en plenitud...
Alfonso Lara: Sí, el teatro es el medio del actor por excelencia, evidentemente. En una película, y en una serie, no digamos, no dejas de ser un elemento en manos de un director, un elemento que forma parte de una visión completa que es la de un señor... por eso en muchas películas aún pone “Una película de...” Eso es una cosa que ha traído su polémica, porque no deja de ser la visión de un señor, y el medio del actor es el teatro... por lo menos así yo lo he vivido y he hecho cine y televisión, sobre todo, pero siempre he estado haciendo teatro, incluso cuando a lo mejor me podría haber acomodado más, pero siempre lo he buscado porque para mí es fundamental.
Pregunta: ¿Estimas que quizá gran parte de la gente que empieza este camino se conforma, se acomoda y se queda estancada en un determinado medio?
Alfonso Lara: Hombre, generalizar es injusto, pero es cierto que también ha cambiado, por lo pronto ha aumentado muchísimo el número de actores. De repente, hay un montón de chicos y chicas que quieren ser actores o actrices. Luego hay otro montón que quiere ser famoso y otro montón que quiere hacer una serie de televisión... entonces, ser actor, no tiene que ver con eso, son medios en los que un actor va a trabajar... pero ser actor... Por ejemplo, a mí la fama me la podían quitar y me harían un favor incluso, porque yo adoro la interpretación, pero la fama, la detesto. No me aporta nada interesante. Los chicos y las chicas, es cierto, que ahora tienen una tendencia... a ver, la tele y el mundo éste en que nos vamos metiendo fomenta que la gente quiera ser famoso, ganar dinero... no sé muy bien qué... desde luego esas son cosas que están alrededor de la profesión de actor, pero no son la profesión de actor. Querer ser actor es otra cosa, es querer vivir vidas, comunicarte con la gente, ponerte en la piel de otros para comprenderlos, para entenderte a ti mismo... es distinto...
Pregunta: Por eso quizá resaltas que el gran valor de un actor es querer ser actor...
Alfonso Lara: Sí, por ejemplo, cuando decía que trabajé en un banco, quizá en ese momento no sabía bien qué quería, pero sí tenía claro qué no quería... porque quizá es difícil saber qué quieres hacer, pero desde luego lo que no nos gusta es más sencillo... entonces, si una persona tiene esa necesidad íntima, al final tirará por ese camino y para ser actor, tienes que ser una persona curiosa, tienes que ser humilde, tienes que saber que vas a pasarlo mal, que no todo el mundo que se lo merece, porque hay mucha gente con talento en paro, llega... pero bueno, “caminante no hay camino”... lo ha dicho mucha gente y mejor que yo... “se hace camino al andar”...
Pregunta: Por esta razón quizá, en la profesión de actor es tan importante la vocación...
Alfonso Lara: Sí y no, porque por ejemplo yo tampoco tenía una vocación muy clara por la actuación... si tuviese que decir la vocación real que yo tenía sería músico, músico de Pop Rock (risas) que de actor...
Pregunta: O de escritor...
Alfonso Lara: Sí, de escritor también... pero bueno, la vida te lleva... yo me apunté a una escuela de interpretación por algo sería... son cosas que tampoco uno llega a comprender muy bien... no me apunté a la escuela de letras, ni de escritores... también hay cosas que no se aprenden... o sea, se aprende a escribir, escribiendo... y se aprende a actuar, actuando... en una escuela te pueden enseñar muchas cosas pero hasta un punto... entonces, sí es una profesión totalmente vocacional, pero como todas las relacionadas con el arte, porque si te cuentan cuáles son las características de la profesión desde fuera, puedes pensar “están locos”... es una profesión insegura, que no te permite llevar una vida muy normal, muchas veces... y la gente valora muchísimo la seguridad en el mundo en que vivimos... eso de tener un sueldo fijo y esas cosas... y esto es totalmente lo contrario... pero, claro, vocación de un poco indómito, de no reglado, con horarios y costumbres y rutinas, pues sí tenía, pero no especialmente la de actor.
Pregunta: Claro, es que no tenías una vocación, tenías más de una y más de dos, porque eres músico, guionista, director, actor...
Alfonso Lara: Sí... por eso que el actor es un artista indefenso, siempre tengo en mente cosas que me sacan un poco del mundo de la interpretación para no estar pendiente del teléfono todo el rato. Dirigir, como engloba un poquito todas las artes, y a mí me gusta todo, la pintura, escultura, fotografía... todo, pues he dirigido varias veces y siempre que puedo... y ahora tengo ahí algunos proyectillos de dirigir un corto, una cosa presentada al Matadero, a ver si hay suerte... también es una forma de ser más sincero o algo así, es decir, quién quiera conocer a Alfonso, a lo mejor lo conoce más en esta dirección que estamos haciendo en la Sala Triángulo, en la Cuarta Pared que en “Amar en tiempos revueltos”... a quien le interese Alfonso Lara como artista, si es que hay alguien (risas), pero vamos ahí realmente me vuelco... dirigí también un videoclip el año pasado, del que estoy muy contento... y es que, la necesidad y el poco dinero, agudiza el ingenio y siempre estamos en eso, siempre estoy escribiendo cosas, para ver si alguna sale a la luz, para no depender de este horroroso mercado, este monstruo que es el mercado en el que estamos, a nuestro pesar, inmersos.
Pregunta: Hablas de la curiosidad, ¿se está perdiendo?
Alfonso Lara: Recuerdo un libro de Hermann Hesse de relatos que se llamaba “Obstinación” y para mí si tuviese que decir dos características que es bueno cultivar, para un actor sobre todo es la obstinación y la curiosidad. Yo soy muy curioso y me llama la atención los cuadros, los libros... es que hay un mundo y tenemos una vida tan corta... cómo no vas a ser curioso... la curiosidad es una de las armas fundamentales del actor. La curiosidad te lleva a la observación, ésta te ayuda a sacar la peculiaridad de las cosas... no sé, es que soy muy curioso y es que hay que serlo... los actores y los demás, porque hay tantas cosas y somos tan ignorantes de tanto... hay tanto por conocer, tantos sitios que visitar, tantos libros que leer... cómo no se va a ser curioso...
Pregunta: ¿Sobre qué escribe Alfonso Lara, cuando escribe?
Alfonso Lara: Depende... una vez escribí sobre la vida de un amigo al que le dije un día “tu vida es una película y tengo que hacerla”, conseguí ponerle la palabra fin a ese guión, veremos si se rueda... sobre una noticia muy pequeñita que salió en un periódico una vez, que provocó mi curiosidad, sobre una anécdota que me contó un cómico viejo en un camerino... sobre una novela adaptada de Stefan Zweig que me encantó, sobre los Reyes Magos y Papá Noel, usando una intertextualidad curiosa de algunos personajes de la política... depende de lo que me va saliendo... hay cosas que te llaman la atención por alguna razón... también dejo muchos, la mayoría, y eso me fastidia bastante, a medio empezar... pero bueno, si no se acaban será que no tenían que acabarse... pero, sobre el lugar en el que mi curiosidad fija el punto de mira, no tengo una cosa concreta... en realidad, sobre la persona es sobre lo que uno escribe.
Pregunta: ¿Qué crees que le falta al teatro español?
Alfonso Lara: Yo le añadiría una clase media más potente, por llamarlo de alguna manera. He tenido la suerte y la desgracia de trabajar en grandes teatros, CDN, CNTC, La Abadía... y está muy bien; he tenido menos oportunidad, generalmente con montajes de amigos, nuestros, de hacer teatro más independiente y más underground... entonces, no sé, es difícil para una compañía, para alguien que quiere montar algo... no sé, no hay una clase media, un término medio, entre los mastodontes, los grandes teatros que se inauguran y las salas alternativas que muchas veces hay cosas estupendas que se quedan ahí, como un reducto muy pequeñito, de acceso casi a la gente de la profesión exclusivamente... y no sé, creo que debería haber la posibilidad de que hubiese más compañías, a lo mejor como Animalario, y eso que se ha hecho muy grande y está formada por gente que le ha ido muy bien y han sido generosos y han dedicado su dinero al teatro, podían habérselo quedado en casa y comprarse coches más grandes, pero mira, no, lo han dedicado al teatro... y no sé, echo de menos más compañías así, de formato medio, pero con cierta entidad, con cierto poder... de hecho en Europa, el teatro español tiene fama de teatro malo... cuando es una injusticia... para ellos, el teatro bueno en castellano es el de Argentina, el de Colombia... entonces, yo hecho de menos compañías así, medianas, pero con cimientos, con posibilidades de moverse, de poder hacer giras, de mover su trabajo...
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PEP MUNNÉ Y LAS ROSAS DE PAPEL, DONDE LA POESÍA SE PONE EN PIE (Una entrevista de Sofía Basalo)
Pregunta: Jaime Gil de Biedma escribe “Las rosas de papel no son verdad y queman (...) Las rosas de papel son, en verdad, demasiado encendidas para el pecho.” ¿Las Rosas de Papel que has llevado al escenario son también demasiado encendidas para el pecho?
Pep Munné: Sí; mira, el otro día estuvo su hermana, Marta, una de las hermanas que reside en Madrid y me decía (ella ya había visto el espectáculo anteriormente) que le gustó más... pero la frase que me dejó así, como perplejo, fue “cuánto sufrimiento ante tanta lucidez”... y éste es el personaje, cuánto sufrimiento y con tanta lucidez... él dejó de escribir pronto porque decía “ya está inventado el personaje. Ya está asumido” y la literatura no le servía... Entonces, cuando escribe esta Canción Final... Y si las rosas de papel no son más que los poemas y a él le producen demasiado dolor escribirlos... Cuando Jaime escribe es por pura necesidad y escribe para, realmente, poder extraer de sí mismo todo aquello que lleva dentro, tanto lo que le conmueve como lo que le hace sufrir, como lo que le produce alegría... se cuenta a sí mismo, y se inventa pero es doloroso.
Pregunta: ¿La lucidez produce sufrimiento?
Pep Munné: Puede ser... siempre decimos que los más tontos son los más felices, sobre todo en una época como los años cincuenta en España, por supuesto que sí y sobre todo la lucidez cuando uno se atreve a mirarse al espejo y verse a sí mismo con todos los pros y los contras, además es de una gran sinceridad consigo mismo... y esto claro que produce dolor, seguro que sí.
Pregunta: Comentas que conociste a Jaime Gil de Biedma y que te impresionó muchísimo...
Pep Munné: Sí, pero no sólo a mí, todo el mundo con quien he hablado, que lo conoció profundamente sentía lo mismo. Jaime era un espléndido conversador, un seductor de la palabra, era un hombre que escribía como hablaba, con eso está todo dicho... y sobre todo, con una gran sencillez y humildad, no era pedante... como suele ocurrir a menudo, cuando alguien domina el lenguaje, se convierte en alguien pedante; a él le fluía con una naturalidad absoluta y hablaba solamente cuando tenía que hablar, pero claro, cuando hablaba... ante esa capacidad enorme para expresarse... todo el mundo callaba, realmente.
Pregunta: ¿Qué pudo ver, cuando se miró al espejo?
Pep Munné: Se vio a sí mismo. Él decía que quería ser poeta, pero que en el fondo quería ser poema y cree que lo consiguió. Decía que quería inventarse una identidad y una vez inventada, para qué iba a seguir escribiendo... entonces él, cuando se miraba al espejo, cuando se describía lo hacía con todas las agallas del mundo, no se cortaba nada y lo hacía con sinceridad y asumía todos sus defectos, sus propios dolores, sus propias mentiras; pero tenía la capacidad de universalizar este sentimiento subjetivo. Él lo universalizaba todo, y ésa es la grandeza de Jaime Gil de Biedma. Más allá de sus poemas, está una recopilación de entrevistas que se publicaron en un libro llamado “Conversaciones” y a partir de ahí también se extrae de su prosa y de su conversación con periodistas y con otros poetas, reflexiones que dan lucidez a todo lo que toca... y esto también está en el espectáculo... me interesaba mucho contarlo, más allá de sus poemas.
Pregunta: ¿Por qué has sentido la necesidad de recuperar este espectáculo. Ha variado en algún punto?
Pep Munné: No, es el mismo. Lo que sí sucede es que en el Hall del Teatro Lara (en la temporada 2003/2004 lo hice en la Sala Princesa del Teatro María Guerrero) se produce todavía más intimidad y luego he cambiado yo, lo cual es importante. Yo también me he hecho más mayor, las palabras escritas por él, surgen con más aplomo, creo que los poemas están más dichos para ser comprendidos que interpretados, que es lo que antes hacían y creo que llegan con su máxima expresión, porque yo también he madurado... y hay ciertas cosas que ahora entiendo mucho más. Creo que hablar de Jaime Gil de Biedma o este mismo espectáculo podría hacerse dentro de quince años y volvería a tener sentido, además de que ahora se conmemora el 20 aniversario de su muerte y se le ha vuelto a recordar y entonces, surgió ese momento, yo estoy trabajando en Madrid en “Amar en tiempos revueltos”, el espacio me parece maravilloso para ese espectáculo y decidí ponerlo en pie otra vez y ha sido, incluso siendo consciente de la osadía que tuve la primera vez que lo hice, creo que fue un riesgo, una locura casi, lo que pasa es que las cosas se hacen así, de una forma un poco irresponsable... meterme en la piel de este enorme poeta, me parecía... con el tiempo pensé: “tú estás loco, realmente, ¿cómo te atreviste a hacer algo así?”... y ahora desde esa distancia, cuando he tomado nuevamente el reto lo he hecho con mucha más humildad y creo que ha funcionado.
Pregunta: Comentas que quizá fue una especie de locura... pero el teatro, sin esa pizca de locura no sería posible, ¿no?
Pep Munné: Exactamente, algo de eso debe ocurrir, lo que pasa es que a veces la osadía hay que saber medirla (risas) porque si no, se convierte en un desastre... pero bueno, afortunadamente salió bien... y ahora creo que tiene su momento de madurez y entiendo que, por la gente que la vio y ha vuelto a verla, hemos ganado.
Pregunta: Dedicas este espectáculo a toda una generación de escritores “catalanes”...
Pep Munné: Entre comillas...
Pregunta: Sí, lo entrecomillas...
Pep Munné: Sí, eso está escrito porque lo estrené en Barcelona y estaba dicho con “mala fe”, con mala intención, porque fueron poetas que no escribieron en catalán, pero que siempre se consideraron catalanes, entre ellos Jaime Gil de Biedma, él decía: “yo he vivido aquí, he nacido aquí, tengo mi mundo aquí, ¿de dónde voy a ser, sino?. Yo soy un catalán, pero soy como un italo-argentino.” Él se consideraba un italo-argentino viviendo en Buenos Aires. Era un catalán que escribía en castellano porque su lengua materna era el castellano, no por elección, pero todo su imaginario era catalán, más allá de La Nava de la Asunción, en Segovia, donde pasaba sus veranos y toda su infancia en la guerra... pero siempre se consideró así. Él por elección habría escrito en inglés, porque le parecía la lengua con más sonoridad para la literatura, para la poesía sobre todo y después el catalán por su cantidad de vocales y también por la cantidad de monosílabos, él decía que el castellano tenía mucha hojarasca, tiene mucha hojarasca... comentaba que traducías un poema del inglés al castellano y necesitas tres versos más para decir lo mismo... lo que ocurre es que el castellano que él utiliza es absolutamente maravilloso, con una aparente simpleza, porque es un dominador del vocabulario absoluto y una fácil traducción, no es difícil de entender ni mucho menos y sin embargo es un lenguaje culto pero es muy sencillo, muy simple... y de una gran musicalidad, de gran tono...
Pregunta: Quizá por esa musicalidad decidiste ponerle música a este espectáculo...
Pep Munné: Sí, afortunadamente llamé a una compañera mía llamada Silvia Comes, gran cantante. Ya había hecho espectáculos de poesía con otro compañero mío con el que estuve años teniendo compañía, Josep Costa... hicieron un espectáculo sobre Luis Cernuda... ella ya tenía experiencia en esto y entonces nos fuimos encontrando, yo sabía que ella entendería perfectamente lo que yo le fuese pidiendo, y lo entendió. Y todos los apuntes musicales que me da, en los poemas, como contrapunto irónico siendo una segunda personalidad de Gil de Biedma funcionan muy bien... canta, también dos poemas que había compuesto más un bolero que es fundamental para el espectáculo, que es “Nostalgia” y que se acerca mucho al sentimiento de Jaime Gil de Biedma.
Pregunta: Escribes de estos autores “catalanes”: “supieron iluminar un país oscuro a través de su creación literaria y su forma de entender la vida”... ¿Esta generación de escritores, no es lo suficientemente recordada, valorada, quizá?
Pep Munné: Sobre eso habría que hablar mucho... creo que con el tiempo se va recuperando el espacio... Yo creo que en general la sociedad recuerda poco la poesía, estamos en un mal momento, creo... la poesía sigue siendo algo muy minoritario... pero incluso en la universidad... Por ejemplo, hay un poeta amigo suyo, que perteneció a esa generación y que sí escribió en catalán, Gabriel Ferraté, y tampoco se habla mucho de él, José Agustín Goytisolo... creo que ocupan su lugar, pero merecerían mucho más espacio, sin duda. Definitivamente la poesía es un alimento muy lúcido, propone mucha lucidez a la sociedad y a todo. El poeta siempre se anticipa.
Pregunta: ¿Nos falta valentía para asumir y aprehender la anticipación del poeta?
Pep Munné: No, falta que la gente, que todo el mundo tenga más acceso a ella y eso está en los fundamentos de una sociedad. La cultura no es algo que se imponga, ni algo que se fija, ni algo que deba ser puesto como un embudo. La cultura debe ser una necesidad, y esa necesidad debe ser provocada por los estamentos de esa sociedad y esto es lo que creo que no está ocurriendo, pero bueno, siempre ha sido así... no tanto en los países anglosajones, donde cualquier persona te puede declamar un poema de memoria... es cierto, en Inglaterra se conocen las obras de sus autores al dedillo... es problema de la educación... y cuando conoces estas cosas, se convierten en una necesidad... yo creo que la cultura crea una sociedad más lúcida, y más justa... no se terminaría nunca...
Pregunta: ¿En este aspecto quizá, este país sigue siendo un país oscuro...?
Pep Munné: No, afortunadamente mucho menos que antes... no es el mismo... aunque no sé, vistos los hechos últimos... (risas)... puedo decir que vuelve la oscuridad, o por lo menos hay unos cuantos nubarrones en el horizonte... Ahora me gustaría estar encerrado en la Complutense por lo que le está ocurriendo a Garzón... pero, sí aparecen nubarrones... parece que nos tenemos miedo, hay miedo a la verdad... y esto sigue ocurriendo, es algo que no nos hemos quitado de encima. Creo que hay que poder hablar libremente de una vez por todas, creo que la transición ya pasó, creo que la justicia no hizo la transición y creo que hay que poder hablar libremente y abiertamente de todo lo que ocurrió. Que está muy cercano, pero otros países con mucha más rapidez que nosotros están haciendo la lectura de lo que ha ocurrido, y aquí no lo hacemos... no sé, de pronto aparecen nubarrones... pero no, la oscuridad no es la misma que la que se cernía en los años cincuenta, ni mucho menos. Lo que sí es cierto es que el mundo está en una época de estupidez generalizada, creo que se ha matado la excelencia... creo que se considera bueno cualquier cosa y que hay un interés generalizado, y ahora voy a decir una barbaridad, a lo mejor, en que no vuelva la excelencia porque es problemática... y entonces, vamos a ser un poco más bobos todos y a contentarnos con menos y a disfrutar de otro tipo de cosas, porque conviene... pero, yo veo últimamente que se dan por maravillosas cosas que... y no es una opinión subjetiva, es comparativa de cómo deberíamos calificar otras obras... ¿superlativas o ya fuera de calificativos...? cuando se califican las cosas tienen que ser en proporción al resto... y creo que estamos haciendo las cosas demasiado fáciles...
Pregunta: ¿En el teatro también?
Pep Munné: También, también...
Pregunta: ¿Se ha perdido el respeto al teatro, cualquiera puede ser actor...?
Pep Munné: No, eso tampoco pero sí, la exigencia es menor... por supuesto... y aparte, creo que cada día la continuidad de los actores en el teatro es menor... hay pocos que se dediquen permanentemente al teatro y eso también ayuda a la excelencia... yo tengo en mi recuerdo a ciertos actores a los que no encuentro ahora mismo nadie comparable... hablo de teatro... Incluso podría decirte diez nombres de los años sesenta y setenta... y ya no están, enormes actores... y ahora sí lo hay alguno, pero no es algo muy frecuente... buenos sí, muchos... pero excelentes, no tantos... (por supuesto, entre los que no me cuento –risas-) pero también se ha perdido la excelencia en el teatro, sí.
Pregunta: ¿Es irrecuperable?
Pep Munné: No, eso nunca se sabe... puede ser cíclico... aunque se requiere una autoexigencia, un esfuerzo que sinceramente creo, esta sociedad no lo tiene, en estos momentos, al menos. Y no lo tiene en ningún aspecto. Pero bueno, ahora soy muy cáustico (risas) Estoy en un momento de mi vida, muy caústico...
Pregunta: ¿Por qué?
Pep Munné: Por la edad, supongo... la edad... te vuelve más reflexivo, tienes más tiempo...
Pregunta: Hablabas de los años cincuenta y en estos momentos, estás interpretando a un autor teatral, Salvador Bellido, que vive en esa época, en la serie “Amar en tiempos revueltos”. Como hombre de teatro, como actor que cada noche se pone en la piel de un autor ¿qué compartes con este personaje tan rico?
Pep Munné: Mucho, de hecho fue éste uno de los motivos por los que acepté. El personaje me pareció muy real, además... Personas como Salvador Bellido han existido en España, Buero Vallejo, sin ir más lejos... y muchos más... pero existió y vivió esto que ahora se está negando, por cierto... esto que no, que no quieren que se investigue, la injusticia de aquellas cárcel y de aquel “TOP” (Tribunal de Orden Público) ahora veía una declaración en televisión contra Carlos Jiménez Villarejo, porque dijo que muchos jueces que siguen en la magistratura pertenecieron al “TOP” y entonces, alguien lo ha generalizado diciendo que no se puede afirmar que los jueces que ejercieron como tales durante el franquismo fueran fascistas y ahora no pueden ejercer... Y no... otra vez se vuelve a confundir, él ha dicho “El Tribunal de Orden Público”... hubo muchos jueces durante la dictadura que jamás pertenecieron al Tribunal de Orden Público, incluso jueces que se negaron... porque las leyes que manejaba el TOP, hoy no... es que deberían publicarse, para que se conocieran... eran una barbaridad jurídica... y muchos jueces que hoy siguen “arriba del todo” pertenecieron a ese tribunal y ejecutaron aquellas leyes y dictaron sentencias de muerte y hoy siguen en la magistratura, no hubo transición ahí... por tanto, lo que dijo Jiménez Villarejo no era ninguna tontería y no se puede generalizar, no estaba hablando de todo el cuerpo; él mismo era juez en aquella época, pero nunca perteneció al Tribunal de Orden Público... y eso es cierto, mal que me duela decirlo, pero es cierto... y no se puede negar, porque es una realidad tangible... no estamos inventando nada, hay nombres... quien ejerció la ley con aquella ley, no puede ejercer la ley en la democracia... si creía en aquellas leyes, cómo puede creer en las de ahora... ¿qué ha pasado aquí?... Y entonces, mi personaje (volviendo al hilo) está metido en esto y lo entiendo muy bien... y está muy bien escrito, me facilita mucho el trabajo, pero claro es un recuerdo y una memoria muy presentes...
Pregunta: Tan presentes como La Falange...
Pep Munné: Sí, claro, es hasta lógico que haya sido La Falange la que haya iniciado el proceso... lo inaudito es el auto que ha escrito el señor Varela, que acepta esta querella, que no sólo la acepta, sino que escribe el auto decidiendo juzgar... bueno, lo que no se cuenta también es que de cinco jueces que han juzgado el auto o la querella, tres la han desestimado y dos la han aceptado, sólo que estos dos estaban en la terna final y por tanto eran mayoría... pero de los cinco jueces por los que ha pasado la querella, tres la han desestimado y eso tiene que contarse también... hay muchas dudas, porque ahora se ha presentado, tengo entendido, una querella contra el propio Varela por prevaricación, porque realmente el auto, lo he leído... puede haber prevaricación en el auto, porque es subjetiva toda la interpretación que él hace de la ley de amnistía y de la ley de lesa humanidad que existe en los foros internacionales... es una interpretación absolutamente subjetiva, incluso hay cosas inciertas. Garzón pasa su auto para la ley de memoria histórica a otro juez que lo acepta y además se le dijo que no tenía jurisdicción en ciertos campos y dejó de hacerlo... nunca lo hizo contra la jurisdicción, y eso es así y este señor, con todo esto, entiende que lo ha hecho “a sabiendas de”... puede haber prevaricación en el auto de Varela, pero en todo caso, tomarse en serio esa querella como han dicho los dos o tres magistrados que la desestimaron, es un acto brutal... me parece un insulto... yo me siento, en estos momentos, insultado por el Tribunal Supremo... no sé cómo se sentirán otros españoles... y aparte que es absolutamente criticable, pero no ellos, la justicia... hay de todo, claro, como en la viña del Señor, y todos hemos leído sentencias increíbles, como que una señora podía ser insultada y tocada por su jefe porque iba vestida provocativamente, esto lo hemos leído dicho por un juez en la actualidad... pero claro, de pronto, piensas “¿Dónde estamos?” Evidentemente en la justicia no ha habido transición y no estoy diciendo que los jueces sean malos, hay muchos en este país... pero que quedan muchos de aquella época y las leyes son interpretables y depende de quién las lea e interprete... y eso es lo que ocurre, ¿quiénes están interpretando las leyes? (risas) Y eso me da mucho miedo, qué quieres que te diga...
Pregunta: Aún así, hay ciertos sectores que contemplan de forma despectiva las manifestaciones políticas realizadas por actores, escritores...
Pep Munné: Pero un actor es un ciudadano más, por Dios, y por qué no va a hablar de eso... hay periodistas que escriben a diario de eso... y podrían escribir sobre otra cosa... ellos tienen una página y el actor tiene su momento y claro que debe expresarse como cualquier ciudadano, aparte es un derecho constitucional e incluso diría que es un deber... pero bueno, esto es al margen, habrá otros que opinen otras cosas y además si voy a interpretar a un señor que ha vivido durante la dictadura, que ha vivido los desmanes de la dictadura, tengo que informarme y uno se informa y se da cuenta de muchas cosas y nada más... y estoy en mi derecho de expresar mi opinión, porque además, en teatro lo que hago tiene un cierto compromiso con lo que pienso y por tanto ahí está mi ideario, también.
Pregunta: ¿Se puede hacer teatro sin compromiso?
Pep Munné: Sí, claro que se puede hacer, se hace. Es una elección, hay quien no. Yo creo que el teatro sea comedia, drama, tragedia, lo que fuera... tiene una vertiente que debe mover al espectador, no sólo tiene que distraer, tiene que hacer reflexionar, para eso está y creo que es lo hermoso. Ir al teatro y salir con algo más, con un dilema... El teatro está para poner en pie las dudas y no las soluciones. Es el espectador, como ser expectante, como partícipe de ese espectáculo el que debe dar solución a las dudas... porque la verdad no existe, la verdad como un ente absoluto no existe...
Pregunta: ¿De qué color son Las Rosas de Papel?
Pep Munné: Del color del terciopelo, pero un terciopelo morado... suavidad... una suavidad lúcida... un color bello pero sin abrumar... (risas) Creo que es así...
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AINHOA AMESTOY ES “CELIA” EN MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES (Una entrevista de Sofía Basalo)
Pregunta: He leído que en “Mucho ruido y pocas nueces” destripas el mundo teatral. Eso se puede entender de dos maneras: Que no dejas títere con cabeza o bien que nos muestras lo que hay detrás... ¿Con cuál de las dos formas hemos de quedarnos?
Ainhoa Amestoy: (Risas) Lo que hacemos es partir de un texto de Jacinto Benavente titulado “Los favoritos” que es una adaptación que hizo de “Mucho ruido y pocas nueces”, el texto original de Shakespeare. Entonces, mezclamos ambos textos, pero además incluimos textos nuestros que se refieren a lo que me comentabas; lo que hacemos es que los personajes en ciertos momentos, salen de esa figura de personajes, para convertirse en actores y vemos todo el intríngulis, digamos, que hay dentro del mundo del teatro, ese engaño teatral y como un espacio sonoro puede crear una atmósfera, la importancia de las luces, vemos el carácter de los actores frente al carácter de los personajes... como la obra trata sobre el engaño en el amor, nosotros mostramos también el engaño en el teatro, un juego con la metateatralidad.
Pregunta: ¿Cómo surge este proyecto?
Ainhoa Amestoy: En 2001 Austral sacó una edición de un texto maravilloso de Jacinto Benavente que era “El teatro fantástico” editado por Javier Huerta y Emilio Peral que son profesores de la Complutense, a mí me fascinó este texto prácticamente desconocido, porque mostraba un Benavente distinto al Benavente convencional que estudiamos en el colegio, y que la gente tiene una idea de un Benavente muy adaptado a las costumbres de su tiempo y este libro nos mostraba un autor que se fijaba en la pantomima, en la comedia del arte, en el mundo titiritesco, en el mundo del modernismo... es decir, un autor completamente renovador... Yo quería llevar a escena alguno de los textos que se presentaban en el teatro fantástico y como la productora con la que trabajo, Factoría Estival del Arte, se dedica a hacer indagación literaria, es decir que no cogemos textos literario-dramáticos exclusivamente y los llevamos a escena, sino que, de pronto, cogemos novelas y las adaptamos al teatro, cogemos cartas y las adaptamos al teatro... Hemos hecho una versión de la Odisea, otra del Quijote, basándonos en las mujeres del Quijote... es decir, investigamos en lo que la literatura o la historia puede darnos para trasladarlo al mundo teatral, con lo que, decidimos que era un buen momento para llevar este texto perteneciente al teatro fantástico a las tablas, porque es un texto muy divertido, creo que con el momento crítico que estamos viviendo ahora, la gente tiene ganas de disfrutar, de pasarlo bien y además es un texto muy humano, donde se exploran todos los sentimientos básicos del ser humano, la amistad, la ira, el éxito, el orgullo, la mentira, el amor... y todo el mundo se siente muy identificado con estos personajes tan naturales, tan vivos, tan cercanos...
Pregunta: Y además, personalmente, creo que “Mucho ruido y pocas nueces” es una de las obras más hermosas del autor inglés...
Ainhoa Amestoy: Sí, además Benavente ha hecho un trabajo fantástico porque ha condensado la obra, entonces, ha eliminado todo lo que de morralla pudiese haber, aunque Shakespeare tiene poca morralla (risas) pero bueno, se ha quedado con el centro del argumento, con lo más interesante que es la relación amorosa que existe entre los cuatro personajes, las dos parejas y todo el enredo amoroso, y ha eliminado lo que pudiera parecer más superfluo; entonces, la obra está muy condensada y no nos deja respirar un minuto, de hecho cada vez va in crescendo ¿no? Cada vez va más rápida, es más divertida, la gente sale con una sonrisa amplia del espectáculo.
Pregunta: Comentas que es una obra que no os deja respirar un momento, supongo que más a ti, que además de dirigirla, interpretas a la protagonista...
Ainhoa Amestoy: Sí, sí, además mi personaje, Celia, es delicioso, vital, mira a las estrellas aunque no sabe cuáles son las reglas de los astros, y sin embargo disfruta viéndolas, disfruta viviendo, viendo una rosa... es el personaje que trama todo el engaño... estoy todo el tiempo en escena, tengo que ir conduciendo al resto de personajes, para implicarles en esa mentira, y que acaben creyendo en ella... efectivamente, he tenido que estar en los dos lados, en la dirección y en la actuación, ahora estaba leyendo una entrevista que le han hecho a José María Pou, que ahora llega a Madrid con un montaje que ha dirigido él (Los chicos de historia) y en el que actúa... me sentía identificada y pensé “voy a llamarlo para comentarle la experiencia y que me aporte su sabiduría” (risas)
Pregunta: Llevabas tres años sin subirte a los escenarios, ¿qué has hecho en todo este tiempo y cómo ha sido el regreso, aunque escuchándote ya lo adivinamos?
Ainhoa Amestoy: Llevaba tres años y medio, sí, desde que hice el monólogo de las mujeres del Quijote, porque me había concentrado más en el mundo de la dirección de escena y en la gestión cultural, donde he estado programando teatro, música, danza y ópera en el instituto madrileño de Moncloa-Aravaca, dando clases... he estado investigando otras áreas, fundamentalmente, la dirección y no había tenido tiempo de concentrarme en la actuación, pero no quería perderlo, porque es un universo fascinante y que además me nutre también en la labor de dirección... la verdad es que el regreso ha sido delicioso, fantástico, porque tengo un equipo genial a mi lado, que me ayuda y aporta mucho y mucha ilusión... de hecho además de este montaje, estoy empezando a ensayar otro, también como actriz, que vamos a estrenar en mayo, el 22 de mayo, en Madrid, en el Centro Cultural Moncloa, es un texto sobre Miguel Hernández, para conmemorar el aniversario. Hacemos un recorrido hernandiano, en diversos lugares de Madrid se van a leer poemas y el recorrido terminará con esta función que se llama “Te quiero, Miguel” y que interpreto junto a Chema León, que es Miguel Hernández, y yo soy Josefina Manresa, su mujer... en un amor muy dificultoso y muy romántico...
Pregunta: Comentabas la labor de investigación que lleváis a cabo sobre los textos clásicos; por ejemplo en Las mujeres del Quijote, o también en “Mucho ruido y pocas nueces”, también resaltando el papel de la mujer...
Ainhoa Amestoy: Sí, sí, inevitablemente me voy hacia ese lado (risas) entre que mi personaje es el artífice de todo el engaño, con lo que al final termina dando la impresión de gran inteligencia... pero es que las mujeres somos así, somos capaces de ir conduciendo a los hombres y a otras mujeres, cuando nos lo proponemos... somos muy enredadoras... y luego el personaje de mi compañera, la mejor amiga de Celia, La favorita, que es Beatriz, que interpreta Paloma Mozo, con una sutileza muy medida... A esta mujer ya la presentó así Shakespeare y Benavente continúa en esa línea y nosotros la hemos acentuado, es una mujer feminista, muy moderna para su época renacentista, una mujer que piensa que hay que situarse al mismo nivel que el hombre y que la clave de eso está en el estudio; que al hombre hay que dejarle las guerras, la fuerza... que el poder de las mujeres está en el estudio, en los libros, en la sabiduría... es un punto de vista muy interesante. Hemos pretendido también, darle un toque atemporal al espectáculo, porque lo que se cuenta es tan humano que afecta tanto a una persona del renacimiento como a una del XIX o a una de nuestro siglo, entonces hemos hecho que la obra tenga toques renacentistas pero que también tenga toques atemporales, por ejemplo, esta actriz, con su fuerza feminista lleva unos pantalones de cuero radicales (risas)
Pregunta: Alguien malévolo podría decirte que eres más que un poquito “feminista” o “radicalmente feminista”...
Ainhoa Amestoy: No (risas) es una obra muy sutil... no soy de los directores en exceso provocadores... (risas)
Pregunta: Hace algunos años decías que querías ser una mujer de teatro ¿Lo estás consiguiendo. Qué es ser una mujer de teatro?
Ainhoa Amestoy: Un modelo podría ser Nuria Espert... y me queda mucho para llegar a ella... Una mujer que ha dirigido, que ha actuado, que ha vivido dentro del entorno del teatro en su máxima potencia... creo que estoy en el buen camino, he podido tocar bastantes palos dentro del teatro... dirección, escritura que también me encanta y donde tengo un gran modelo, un gran dramaturgo, que es mi padre, Ignacio Amestoy, que por cierto, coincidimos en un estreno esta semana, porque el estrena en La Guindalera una obra que hay que ir a ver “La última cena”... estamos a tope... mi madre no puede más (risas)... entre los nervios del uno y de la otra...
Pregunta: Creo que a los nueve años comenzaste a estudiar danza y jazz...
Ainhoa Amestoy: Sí, comencé a estudiar danza clásica con Víctor Ullate y he seguido con ello aunque no tenía las facultades necesarias para ser una “súper bailarina” pero me gusta, sigo con ello, he probado diversos estilos de danza; ahora estoy bailando contemporáneo con una profesora maravillosa y me gusta además porque te da luego, una prestancia en el escenario, una elegancia particular...
Pregunta: Has comentado que es fundamental que los actores sepan cantar, bailar y actuar...
Ainhoa Amestoy: Es lo ideal y cada vez, en Estados Unidos todos lo hacen maravillosamente bien, vamos progresando más... los jóvenes actores se forman absolutamente, tenemos los medios para formarnos y desgraciadamente, como a veces hay bastante paro, los actores aprovechan para hacer cursos de claqué, esgrima etc... para seguir completando... y la verdad es que tenemos ahora unos actores jóvenes preparadísimos y maravillosos...
Pregunta: Comentas que lo ideal es un actor con esa formación, pero ¿se exige realmente?
Ainhoa Amestoy: Depende del espectáculo, ahora hay muchos musicales, con lo que en ese caso, cuanto más registros se posea mejor... Yo misma hace un año fui a una prueba y si sabías tocar un instrumento te daban un punto más, porque querían actores que supieran tocar algún instrumento... o en el teatro clásico, vemos que ahora, en casi todos los montajes, sacan a los actores cantando, en la línea que está llevando Eduardo Vasco se está dando mucha importancia a la artesanía teatral... Depende de la línea que se quiera seguir...
Pregunta: Depende de la línea ¿y la línea comercial?
Ainhoa Amestoy: La línea comercial... bueno, estamos viendo muchos musicales, estamos viendo el club de la comedia, historias de pareja, monólogos de la vagina etc... en principio... tampoco es necesario un espectro amplio de conocimiento... los monologuistas tienen sus cualidades específicas, pero ya te digo cuanto más se sepa, mejor... y también cuanto más conocimiento intelectual tenga el actor... maravilloso...
Pregunta: También has comentado que es vuestro deber inculcar al mundo la enseñanza del teatro que del teatro se puede obtener... ¿Es una labor complicada de ejercer hoy en día?
Ainhoa Amestoy: Hay sectores que sólo lo consideran ocio, pero el público está deseoso de un teatro inteligente también, que pueda ser divertido, pero que les haga reflexionar... entonces, puede ser que quizá esos clubs de la comedia que hemos vivido en estos últimos años, o las relaciones de pareja llevadas a escena, ya están bastante explotadas y noto que la gente quiere algo más y respecto a la enseñanza teatral, yo soy profesora desde hace varios años de universitarios y adolescentes y me parece muy importante que desde el instituto, desde el colegio, desde la ESO o el bachillerato, se vaya inculcando ese amor por la literatura, por las artes, porque son nuestros espectadores y nuestros profesionales del futuro... pero profesionales en la economía, en la política... en todo... entonces, es necesario que formemos intelectualmente a esos hombres y mujeres del futuro...
Pregunta: ¿Algo que quizá, actualmente, no se está haciendo como se debiera?
Ainhoa Amestoy: Mira, ayer, me comentaban unos profesores de secundaria que en el examen de selectividad se ha suprimido el comentario de texto literario y se ha dejado exclusivamente el periodístico y sus derivaciones... eso a mí, lo comentaba, me parecía un error... Eso debe ser obligatorio... el análisis literario... además los chavales, los adolescentes, se entusiasman rápidamente por todo este mundo teatral y artístico, ya te digo, llevo más de diez años enseñando a chavales y se enganchan con mucha facilidad y luego ya se convierten en espectadores habituales, algunos hasta se convierten en profesionales del teatro, fíjate... aunque eso ya no sé si es bueno (risas) por si luego pasan mucho hambre... porque es un oficio complicado, pero he tenido alumnos que ahora están en ello, por ejemplo, Elena Furiase... estoy orgullosa de ello.
Pregunta: Comentas que es un oficio complicado. ¿También crees que debemos llamarlo oficio, en lugar de profesión?
Ainhoa Amestoy: Es artesanal, desde luego; pero no debemos olvidarnos de que es profesional y a veces los actores y gente del espectáculo, tendemos a no considerarnos en exceso... estamos muy acostumbrados a hacer cosas de forma gratuita y a no defender nuestros derechos profesionales como cualquier otro profesional los defendería... estamos muy acostumbrados a la crisis, a lo difícil que es todo esto, a no tener papeles legales... entonces, es importante considerarnos como un profesional más y exigir nuestros derechos como profesionales...
Pregunta: ¿Consideráis entonces que no estáis bien defendidos, que no se os respeta como se debiera quizá?
Ainhoa Amestoy: Pues creo que en ciertos momentos deberíamos pedir más...
Pregunta: ¿Pedir qué?
Ainhoa Amestoy: Por ejemplo... ¡me vas a obligar a hablar! (risas) Los sueldos, por ejemplo... en la televisión los actores están muy bien pagados, pero en teatro a veces no se hacen los contratos debidos, se cobra con demasiado retraso o historias de empresarios que igual no llegan a pagar nunca... es cierto que es complicado, por ejemplo ahora, tengo que estar pendiente de la taquilla que hago porque soy la productora... entonces, necesito llenar el teatro para poder cobrar yo algo... a mis actores les he prometido que van a cobrar una cantidad y tengo que cumplir esa promesa y la voy a cumplir esté el teatro vacío o lleno... yo me arriesgo pongo ahí mis ahorrillos y ellos cobran... pero en muchos casos, hay veces que todo el equipo se tiene que lanzar y si sacan taquilla cobran y sino, no cobra nadie... entonces, son profesiones muy delicadas porque en otros ámbitos la gente no se arriesga tanto... pero es que últimamente, nosotros decimos vamos a caché o vamos a taquilla. A caché, es una cantidad cerrada con el teatro y a taquilla dependes del dinero que se saque y cada vez, dada la crisis actual, los teatros están más a taquilla, y eso es un riesgo... y bueno, las subvenciones siempre podían ser mayores, los apoyos podían ser mayores...
Pregunta: Hablas de subvenciones... Además de ser mayores ¿no crees que deberían hacerse conforme a otros criterios, no crees que en cierto modo os restan libertad?
Ainhoa Amestoy: Es que las necesitamos... porque la gente de teatro es pobre, en su mayor medida... entonces, necesitamos esos apoyos. También está sucediendo algo bastante curioso y es que como antes había espectáculos mayores, las empresas privadas más potentes hacían grandes espectáculos con giras bastante grandes, pero actualmente como hay menos trabajo, la gente se está dividiendo en pequeñas compañías, haciendo montajes de dos personas, monólogos... entonces al final somos muchísimos haciendo pequeñas cosas... Sería más inteligente y más interesante juntarnos todos en un gran espectáculo e intentar venderlo, pero bueno, se está produciendo esa dispersión porque la gente está ansiosa por crear...
Pregunta: Hablas del ansia por crear y casi al comienzo nos hablabas de una nueva creación de cara al centenario de Miguel Hernández, “Te quiero, Miguel”...
Ainhoa Amestoy: Estamos empezando con ello ¿eh? Es un texto de mi padre, basado en las cartas que se escribieron Josefina y Miguel y en otros textos que conservamos, poesía, documentos y demás. Fue una relación muy compleja porque estuvieron separados gran parte de su corta vida, sobre todo la corta vida de Miguel... Josefina guardó como un tesoro los textos de Miguel, porque él le dijo que los guardase bien y así lo hizo. Es un espectáculo basado en esa relación, estamos empezando a ensayar. Está dirigido por Luis D’ors... y no te puedo decir más (risas)
Pregunta: Supongo que tu padre ha tenido gran influencia en tu carrera...
Ainhoa Amestoy: He estado siempre y estoy muy vinculada a mis padres, además soy hija única, así que todo el reflejo va hacia mí. Son unos grandes acompañantes en el camino, no se pierden una. Están siempre viendo mis espectáculos. Mi padre me ha dado muchos consejos, pero ahora ya últimamente le estoy diciendo que se modere, cuando ve un espectáculo, que también me deje volar... que podemos comentar pero con tranquilidad, porque él saca lápiz y papel y apunta punto por punto... últimamente le estoy diciendo “dame tres notas, las tres notas fundamentales”... porque es importante también dejar a los hijos que encuentren sus caminos ¿no? Es muy bonito tener a un padre que pertenece a tu gremio, a tu mundo, pero también hay que saber distanciarse...
Pregunta: Volviendo al tema femenino. Considero que aún queda mucho camino por recorrer ¿también en el teatro le cuesta más a una mujer encontrar ese camino?
Ainhoa Amestoy: Todavía sí que se ve en algunos aspectos esa limitación, creo que todavía nos podían dejar más paso a las mujeres directoras, vamos consiguiendo logros pero ... aún se van encontrando algunos problemas... Con respecto a actores y actrices, las actrices son necesarias porque hay personajes femeninos, desgraciadamente hay muchos más personajes masculinos en las obras dramáticas que femeninos... las mujeres siempre tenemos que pelearnos por conseguir esos personajes femeninos, pero bueno, poco a poco hay que ir haciéndose camino y también voy notando la experiencia, los años y como la gente te va respetando, te va cogiendo cariño, aprecia lo que haces y te haces un hueco dentro de este pequeño mundo teatral...
Pregunta: Vais a estar poquito tiempo en el Fernán-Gómez...
Ainhoa Amestoy: No tan poquito, un mes... (risas) estamos tan acostumbradas las compañías a hacer representaciones de uno o dos días y luego el montaje se muere, que cuando nos dicen que vamos a estar un mes, ya es un triunfo (risas)... poder hacer veinte funciones seguidas... nos gustaría hacer más claro que sí, pero ya te digo es difícil...
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JUAN ANTONIO QUINTANA INTÉRPRETE EN ALGO MÁS INESPERADO QUE LA MUERTE (Una entrevista de Sofía Basalo)
Pregunta: ¿Qué busca Samuel en Tere?
Juan Antonio Quintana: Yo creo que, por encima de todo, busca recuperarse, recobrarse... recobrar en definitiva su propia identidad. Parece muy trascendente, pero quizá sea la verdad, porque él tiene continuamente una especie de presentimiento de que su muerte está cercana, entonces, sometido a esa premonición de que se acerca la muerte, lo lógico es que sea más potente... en definitiva, ése es el gran objetivo... aunque en medio hay otros matices...
Pregunta: ¿Quizá también busca la autenticidad?
Juan Antonio Quintana: Sí, es eso mismo: Su propia identidad. Al entrar en toda esa vorágine que es la vida de la fama, del triunfo, del éxito... de ese mundo un tanto artificial, si uno se descuida y no tiene las alarmas encendidas... esa identidad se diluye en el espacio y en el tiempo y en un momento dado la ilusión de que a los ochenta años una mujer pueda quererlo, admitirlo como amante, es muy importante...
Pregunta: En “Algo más inesperado que la muerte” se enfrentan dos mundos, el de la intelectualidad, el de la fama y el mundo más cotidiano, el de los barrios, no sé si el barriobajero...
Juan Antonio Quintana: No necesariamente barriobajero...
Pregunta: Mejor entonces, el de la cotidianidad. Normalmente al hablar de enfrentamiento, uno ha de resultar vencedor. Pero aquí, es difícil decir qué mundo vence ¿no? Pues tenemos la impresión de que la fama acaba borrando la autenticidad...
Juan Antonio Quintana: La obra no es intrascendente, aunque pueda parecerlo por el tono de comedia. En absoluto es intrascendente, es una comedia muy divertida, siempre en clave de humor, pero con su mordacidad, su acidez, su crítica social, un poco camuflada y que permite un final, yo diría, justo.
Pregunta: Con lo que, en cierto modo, todos podemos caer en la tentación de la frivolidad, de caer en las redes de ese mundo superficial...
Juan Antonio Quintana: Sí, claro que sí. Es muy fácil sucumbir. De hecho gran parte de la juventud española está un poco dominada por eso, en estos momentos, es una lástima que mucha gente valiosa como hay en la juventud en lugar de luchar por una sociedad más justa, en lugar de prepararse a fondo para su vida futura, busca un éxito inmediato. La sociedad de alguna manera les está engatusando con ese éxito inmediato que muchas veces es mortal... Me preocupa... porque hay gente muy valiosa y creo mucho en la juventud... y me temo que éste es uno de los males que padecemos, el de presentarles un mundo un tanto ficticio, muy tentador, muy sugestivo...
Pregunta: ¿Qué tiene ese mundo que aún sabiendo lo que es y cómo es... sigue atrapándonos...?
Juan Antonio Quintana: Caemos hasta el fondo... lo que ocurre es que es más grave que caiga un joven que una persona madura o mayor ¿no? Efectivamente tiene muchos atractivos, el disfrute de la vida, al que todos tenemos derecho... y eso, no cabe duda, nos aleja de causas más importantes, generosas, comprometidas en todos los sentidos... en el sentido social... creo que está muy claro que los tentáculos son muchos y poderosos, entonces... esa facultad primordial de la juventud que es la rebeldía, es la que se va esfumando lenta y tristemente...
Pregunta: Nos hemos conformado ¿no?
Juan Antonio Quintana: Sí, claro... pero quizá estemos filosofando demasiado (risas) porque por encima de todo, la gente lo pasa muy bien viendo la obra... Elvira Lindo tiene el poder del lenguaje directo, sencillo y valiente al mismo tiempo y creo que eso es un gran atractivo para este espectáculo y si me pongo a hablar de mis compañeros, no pararía... hay unas interpretaciones estupendas y merece la pena ir a verlo.
Pregunta: Usted es un veterano hombre de teatro, comenzó su carrera en 1966, cuando dirigió su primera obra de teatro...
Juan Antonio Quintana: Sí, en 1966, comencé mi carrera como director, pero como actor, comencé en 1960, incluso un poquito antes... A partir de 1959, empecé a subirme a los escenarios como actor y a partir de 1966, también como director... y he optado siempre por hacer un teatro libre, que nadie me impusiera y eso tiene su precio que es el sacrificio... eso que hablábamos antes, la búsqueda de la fama inmediata... Lo que a mí me ha importado ha sido, con toda humildad, el prestigio, mantener mi prestigio... La fama me ha llegado en la madurez, porque opté por un camino de espinas, no de rosas...
Pregunta: Por el camino más arriesgado, quizá...
Juan Antonio Quintana: Claro, todo tiene su precio, pero la recompensa es la mejor de todas: La libertad. Entonces, he podido presumir a lo largo de mi vida, de haber sido libre y a eso, como Cyrano de Bergerac, no renuncio (risas)
Pregunta: Otra faceta muy importante para usted ha sido su faceta de profesor...
Juan Antonio Quintana: Es que, coherentemente, de lo que estoy presumiendo de haber hecho con mi vida, es la necesidad de transmitir lo que iba aprendiendo, lo que yo iba sabiendo, transmitirlo lo más rápidamente posible a la gente y a la gente joven, sobre todo... entonces, me he dedicado a iniciar a enseñar en el aula de teatro de la Universidad de Valladolid, ciudad donde he desarrollado la mayor parte de mi trabajo.
Pregunta: Afirma que esta faceta le amplió mucho su visión del teatro ¿Cuál es esta visión?
Juan Antonio Quintana: Sí, me la amplió sobre todo por la aportación de los jóvenes, esa sabia renovada continuamente ha sido muy importante también para mí. Por eso, es por lo que defiendo tanto a la juventud... Mi visión de teatro es que no morirá nunca porque es consustancial al ser humano, por eso, los grandes monumentos del teatro universal datan del principio de las civilizaciones; quiero decir que creo que la crisis teatral es positiva, no negativa, y afortunadamente el teatro ha estado en crisis y ojalá siga estándolo, pero creo que no puede morir jamás... y como he dicho, entre las grandes conquistas ideológicas y estéticas del género humano, están hechas y expresadas en teatro... esa es una de las bases que demuestran lo que estoy diciendo, y creo que es un momento estimulante, parece ser que la libertad que se consiguió en un momento dado, cuando recuperamos la democracia, digamos que ha sido lento y tímido, tenemos libertad y parece que no la estamos aprovechando suficientemente bien... eso está empezando a dejar de ser así, y creo que hay que recobrar la confianza en que esa libertad va a permitir, y debe permitir, espectáculos en plena evolución, espectáculos muy libres desde el punto de vista temático, ideológico y demás... y espectáculos que cada vez van siendo mejores... ha habido una etapa de conformismo vergonzante, puesto que teníamos la libertad en nuestra mano y parecía que no sabíamos utilizarla, pero eso parece ser que está dejando de ser, ya...
Pregunta: ¿Qué debería obviar nuestro teatro y qué deberíamos añadirle?
Juan Antonio Quintana: Quizá el valor de no necesitar tanto a la administración, porque eso siempre es una forma de esclavitud, entonces pensar sobre todo en el público receptor del teatro; eso es una de las primeras cosas que debemos intentar, que el teatro actual en España, aún necesita, pero en definitiva, creo que un poquito de sentido del riesgo y ser muy consecuentes con nuestra identidad, debemos ser fieles a nosotros mismos, en todos los aspectos del oficio teatral.
Pregunta: Ser fieles a nosotros mismos...
Juan Antonio Quintana: Sí, suena un poco a acusación...
Pregunta: ...Como que quizá no lo hemos sido o hemos intentado ser otros...
Juan Antonio Quintana: Si, eso. Creo que es muy importante que cada cual sea fiel a sí mismo y defienda su bandera personal.
Pregunta: Nos falta valentía para defender nuestra personal bandera...
Juan Antonio Quintana: Siempre para defender... no sé si el término bandera... me ha salido espontáneamente, pero no quisiera que se confundiera en ningún momento con cuestiones de patriotismo a ultranza, ni muchísimo menos, más bien todo lo contrario... quiero decir el estandarte de nuestra identidad, de nuestra personalidad, de ser sinceros, abiertos, libres en definitiva, eso es lo que creo...
Pregunta: Creo que ésta es una de las asignaturas pendientes del ser humano, como ser humano...
Juan Antonio Quintana: Eso siempre, siempre... y eso nos puede hacer más felices porque nos reconocemos al mirarnos al espejo; nos reconocemos y nos miramos sin vergüenza... creo que a partir de ahí todo empieza a ser mejor... disfrutamos de la vida, del amor, de todo aquello a lo que tenemos derecho y que tenemos que, vuelvo a repetir, defender a ultranza (risas)
Pregunta: Su Currículum es admirable, muchísimos premios, obras importantes, compañeros con los que ha trabajado de los más grandes... ¿qué le queda por hacer, qué le gustaría hacer o qué se le ha quedado en el camino?
Juan Antonio Quintana: Dirigiendo o actuando, mi obsesión es trabajar diariamente... donde me siento más feliz es sobre un escenario y por tanto, poder ser yo mismo cada día, supone subirme cada día al escenario... que no me falte trabajo, que siga hasta que me muera y en cuanto apetencias, citaba antes a un personaje no gratuitamente, sino porque para mí es maravilloso, Cyrano... es éste un personaje que no he podido hacer por la edad que tengo, aunque tengo también mi idea ahí guardada de una adaptación, pero en cualquier caso, dirigirlo, siempre podré... la verdad es que es una obra admirable que me gusta muchísimo.
Pregunta: Personalmente, creo que uno de los fragmentos más hermosos “Cyrano de Bergerac” es “No, gracias”... ¿A qué diría y ha dicho alguna vez “No, gracias”?
Juan Antonio Quintana: Sí, es precioso. A todo lo que signifique privación de libertad, a todo lo que implique una renuncia a lo que somos cada uno... y por tanto, creo que es a eso a lo que se refiere fundamentalmente Cyrano en ese fragmento...
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