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NOTICIAS TEATRALES Publicación creada el 6-8-2002 / Esta es la edición del 31-1-2012

 

NOTICIAS TEATRALES
Elaboradas por Salvador Enríquez
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ENTREVISTAS

 

Índice de ENTREVISTAS

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ESCENA CONTEMPORÁNEA 2012 OTRA FORMA DE DEBATIR Y COMPARTIR LAS ARTES ESCÉNICAS

(Una entrevista de Titania con Alberto Núñez, director del festival)

HAMLET CHARLA CON SANTIAGO SÁNCHEZ SOBRE SU AMOR POR EL TEATRO

(Una entrevista de Titania)

HAMLET CHARLA CON  JORGE PICÓ  SOBRE SU AMOR POR EL TEATRO

(Una entrevista de Titania)

SERGIO RUBIO: “LA CRISIS AFECTA A LOS ARTISTAS PERO NO MENOS QUE LA PÉRDIDA DE CONFIANZA”

(Una entrevista de Juan Vinuesa)

ÁFRICA GOZALBES SE HA ACOPLADO AL RITMO VERTIGINOSO DE TOC TOC

(Una entrevista de Sofía Basalo)

HAMLET CHARLA CON ALFREDO SANZOL EN LA LUNA, SOBRE EL TEATRO

(Una entrevista de Titania)

RAFAEL HERRERO, AUTOR DE NO ME HAGAS DAÑO

(Una entrevista de Sofía Basalo)

HAMLET CHARLA CON GEMMA BELTRÁN SOBRE SU AMOR POR EL TEATRO

(Una entrevista de Titania)

TOMÁS GAYO CREADOR DE LA VERSIÓN ESCÉNICA DE LA FAMILIA DE PASCUAL DUARTE

(Una entrevista de Sofía Basalo)

HAMLET CHARLA CON CARLES ALFARO, SOBRE SU AMOR POR EL TEATRO

(Una entrevista de Titania)

HAMLET CHARLA CON JESÚS PEÑA, SOBRE EL VIAJE TEATRAL DE FERNANDO URDIALES

(Una entrevista de Titania)

HAMLET CHARLA CON ANTONIO ÁLAMO SOBRE SU AMOR POR EL TEATRO

(Una entrevista de Titania)

RONALD BROUWER NOS DESVELA LAS CLAVES DE LA PROGRAMACIÓN DE LA ABADÍA

(Una entrevista de Titania)

HAMLET CHARLA CON JOSÉ PADILLA SOBRE SU AMOR POR EL TEATRO

(Una entrevista de Titania)

 

ESCENA CONTEMPORÁNEA 2012 OTRA FORMA DE DEBATIR Y COMPARTIR LAS ARTES ESCÉNICAS

(Una entrevista de Titania con Alberto Núñez, director del festival)

 

Mi primer objetivo presentar a los artistas de otra forma, convertirles en los protagonistas, y abrirnos a los nuevos lenguajes que los artistas están experimentando.

Queremos que el espectador contemporáneo se encuentre con el artista... (Risas) para mi es lo mas importante de este festival, la oportunidad de estar y debatir juntos...

Este festival nunca ha movido mucho dinero -este año ha sido especialmente critico- se pensó aplazar o incluso no celebrar pero decidimos hacer un esfuerzo extremo entre todos, porque nos parecía importante que el publico fiel, que lleva doce ediciones acompañando al festival no se sintiera abandonado.

Hace poco un político dijo que este país no esta para Fiestas no voy a decir quien... pero la frase la tengo guardada porque creo que podemos y queremos celebrar que la vida no solo es crisis, y economía...tenemos la responsabilidad de buscar ese encuentro de debate y cultura…

 

PREGUNTA- Vivimos días deprimentes y deprimidos en los que se nos auguran aún tiempos peores... Para nuestro consuelo, en esta cuesta de enero, un año más llega a las Salas madrileñas Escena Contemporánea, su director Alberto Núñez nos ofrece una mirada diferente al Arte, ¿con qué objetivos  inició esta programación para 2012?

 

ALBERTO NÚÑEZ- Quizá después de mi experiencia del año anterior, mi primer objetivo era presentar de una forma distinta a los artistas. Es decir convertir en protagonista al artista y su universo, en lugar de centrarnos en la pieza que presenta... Eso por un lado... La segunda línea intentar entender las artes escénica en un amplio sentido, abrirnos a los nuevos lenguajes que los artistas contemporáneos están experimentando...

 

P- Cómo definición, como teoría, queda muy bien... pero concrete algo más, ¿qué ofrece EC a los espectadores madrileños?

 

AN- (Resopla y ríe) Ofrecemos la posibilidad de acercarse de otra forma a la actividad contemporánea... un acceso mucho más cercano, humano, bajar al artista al nivel del público... Queremos que el espectador contemporáneo se encuentre con el artista... (Risas)  para mi es lo mas importante de este festival la oportunidad de estar y debatir juntos....

 

P- Enero Cuesta y a EC también le han afectado la crisis y los recortes, como a todos, y a todos  los festivales... ¿cómo se las ha ingeniado para organizar esta cita de artistas y espectáculos sin mucho dinero?

 

AN- Este festival nunca ha movido mucho dinero y ahora menos... (Risas) Lo que nos cuesta es readaptarnos al presupuesto, y  a los recortes.   Este año ha sido especialmente crítico... (Suspiro) Nos ha supuesto un gran esfuerzo, buscar mayor complicidad, bajar salarios, renunciar a algunos proyectos... (Suspiro)  Hubo un momento bastante critico, se pensó aplazar o incluso no celebrar el Festival... pero decidimos hacer un esfuerzo extremo entre todos, porque nos parecía importante que el público fiel, que lleva doce ediciones acompañando al festival, no se sintiera abandonado...

 

P- Vamos que ha salido adelante por amor al arte...

 

(Risas a dúo)

 

AN- Por supuesto... con otro equipo habría sido imposible... Además, ha sido un sobre esfuerzo de los artistas y  de las salas que les acogen.

 

P- La experiencia siempre nos ayuda a aprender... incluso de los errores... En su segundo año como director de EC... ¿qué ha corregido en esta edición?

 

AN- (Risas) Más que corregir he profundizado en los retos que me fijé el año anterior... Todo el mundo me decía que el segundo sería más fácil pero para mí, no solo por la crisis, me ha resultado mucho más complicado... La idea general era potenciar las ideas propias del festival, acercando a los artistas, sobre todo de Madrid, para que presentasen proyectos que se pudieran estrenar en Escena 2012... Ha habido  más dialogo, que se ha traducido en más complicidad  He tenido más tiempo, desde enero del año pasado, ya estaba en contacto con los artistas...

 

P- Muy bien...director precavido vale por dos...

 

(Risas a dúo)

 

P- Escena Contemporánea 2012 acoge danza, teatro, performance, instalaciones, video, cine, fotografía, circo, conversaciones y talleres de artistas… pero me gustaría que me contara qué nos ofrece en teatro y por qué ha elegido a esas compañías... Por ejemplo, Federico León no es muy conocido España, pero parece muy interesante, con esta mezcla de teatro y cine  de Yo en el futuro...

 

AN- Bueno Federico León es para mí uno de los artistas más importante de Latinoamérica no solo de Argentina... Es verdad que ha venido muy poco  a Madrid... Tiene un lenguaje muy particular... yo siempre intento buscar artistas que innoven que traigan lenguajes nuevos, que no se han visto aquí... Como has dicho es una fusión de teatro y cine muy interesante de ver, y ojala deje huella... En concreto Yo en el futuro es un trabajo que no se pudo ver en su día en Madrid, pero que ha estado en grandes festivales. Ante la imposibilidad de traerlo, hemos hablado mucho de cómo recuperarlo y ha aceptado presentar una proyección del estreno en Bruselas pero incorporando una acción. En Yo en el futuro  ocho actores visionan videos de los años 50 y 70, creando un juego de capas, con lo que pasó en esos años, de acercamiento de generaciones, todo con una visión poética, porque le da la vuelta a la visión lineal, y confundes lo que es pasado o futuro ... Federico ha aceptado esta revisión, creando un juego de miradas, y este año en Madrid,  una de las actrices observa cómo  ella actuaba, observaba la visión de los videos,  y eso también se va a grabar . Es decir,  se forma un bucle en el que mira en 2012 como miraban en 2009 en Bruselas, los videos de generaciones de los 50-70... (Risas)    una idea compleja,  pero creo que muy innovadora, y que resume el espíritu de este festival.

 

P- En mi imaginación lo veo como la Teoría de Einstein llevada a las Artes Escénicas...

 

AN- Pues mira es un bonito resumen...

 

(Risas a dúo)

 

P- También ha elegido una compañía mejicana, ¿qué le llama la atención de Lagartijas tiradas al sol y su  Rebeldía?

 

AN- Es una compañía mejicana con una tradición de compromiso con el teatro político. Presenta una mirada a los movimientos revolucionarios en el México de los 60, contando la vida de una guerrillera... Se hace un paralelo con la actualidad y planteándose ellos como actores y ciudadanos qué actitud tomar frente a aquella época. Ha habido  años de investigación, para hacer este trabajo,  que consta de tres partes... Esa documentación la han puesto en un blog, la segunda es la pieza de teatro, que ellos llaman documental escénico y la tercera una publicación donde recogen el texto y aportaciones de otros artistas a esta obra… Es un proyecto que encaja muy bien en EC porque aglutina debate, cuestiona, interroga... que creo que es lo más importante para el público, aparte de que  el trabajo artístico es muy interesante de ver...

 

P- Otro de los invitados es Teatro Xtremo, creada a partir de una escultura... de San Lorenzo...

 

AN- Teatro Xtremo es una compañía de Jaén que ha tenido la valentía de abrir una sala alternativa donde mantener un debate artístico con la ciudad... Es una performance muy arriesgada con mucha documentación sobre todo visual, que plantea un debate sobre el nuevo teatro,   que es lo que quiere hacer este festival, debatir sobre los límites del propio teatro.

 

P- Y por último un artista madrileño: Javier Montero con El ruido y la furia...

 

AN- Es un creador de Madrid que hasta ahora se había dedicado más a la música, que se acerca a las Artes Escénicas, con mucha pasión, mucha  energía vital.  Me interesa mucho porque se dirige a otro tipo de público, como ya hicimos el año pasado con las cigarreras, que habían trabajado en Tabacalera... Y este año Javier presenta un trabajo que nos parece interesante,  con mujeres mayores,  que viven en Lavapiés, que representan la voz de la experiencia, y que son las protagonistas de este trabajo escénico.

 

P- Como despedida me gustaría que le diera a los madrileños una o tres buenas razones para participar EC...

 

AN- (Risas) Hace poco un político dijo que este país no esta para Fiestas  no voy a decir quien... pero la frase la tengo guardada porque creo que podemos  y que queremos celebrar que la vida no solo es crisis, y economía, tenemos la responsabilidad de buscar ese encuentro de debate y cultura … (Risas) Otra la política de precios, porque por poco dinero, o gratis, se puede disfrutar de la creación contemporánea de una manera diferente, a las posibilidades que le ofrece la ciudad el resto del año... Y la tercera pueden ser las ganas de pensar, de discutir de otra manera. Insisto: Hacer de las Artes Escénicas algo distinto, que no sólo nos puede conmover, hacer pensar,  o debatir... sino compartirlo y  vivirlo...

 

P- Bonita invitación... muchas gracias por abrirnos, despertarnos ese apetito artístico un año más...

 

AN- (Risas) Gracias a ti.

 

ESCENA CONTEMPORÁNEA 2012 - www.escenacontemporanea.com

 

Titania  

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HAMLET CHARLA CON SANTIAGO SÁNCHEZ SOBRE SU AMOR POR EL TEATRO

(Una entrevista de Titania)

Ser o no ser, esa es la cuestión:

si es más noble para el alma soportar

las flechas y pedradas de la áspera fortuna

o armarse contra un mar de adversidades

y darles fin en el encuentro.

Morir, dormir, nada más.

Y si durmiendo terminaran las angustias y

los mil ataques naturales herencia de la carne,

sería una conclusión seriamente deseable.

Morir, dormir; dormir, tal vez soñar.

  • Esa me parece la verdadera cuestión: reaccionar ante las circunstancias de la vida o simplemente aceptarlas con resignación y convertirse en un juguete de los acontecimientos. Así que os tengo una franca simpatía, señor…

  • Con una mayor cultura, y por tanto un mayor espíritu crítico, no sería tan fácil asustar y condicionar la vida de la sociedad. Por tanto, este ataque e intento de “privatizar” y “domesticar” la cultura me parece parte de la crisis y de la pérdida de derechos que estamos viviendo…

  • Hemos hablado del descontento hacia lo que nos rodea, de esta crisis que puede acabar condicionando nuestro futuro, de la necesidad de elegir entre la resignación o la reacción… todo eso ya lo intuye Antón Chéjov ante una Rusia abocada a un cambio de ciclo… Por tanto, me parece una obra más oportuna que nunca…

  • Van a vivir una de esas historias inolvidables del teatro, un carrusel de emociones y unos personajes que, por suerte o por desgracia, se parecen demasiado a nosotros mismos… y todo ello, hecho por una compañía a la que le gusta un teatro ágil, vivo, directo para el espectador. En suma, como siempre que alguien va al teatro: a disfrutar…

  • Una vida sin arte, sin otras aspiraciones que no sean las puramente materiales sería tan triste que igual no valía la pena vivirla… Si no podemos comer, morimos… pero si no podemos soñar, morimos también. Y esto no es una metáfora, es pura ciencia.

HAMLET- Qué joven tan dubitativo… Mi señor Santiago Sánchez, vos que sois un hombre avezado en los trajines y entresijos  de la vida teatral… ¿Cómo veis a este príncipe danés, creéis que su fama es merecida? 

 

SANTIAGO SÁNCHEZ- ¿Quién no ha sentido a veces la tentación de decir: “¡Ah! si esta carne tan, tan sólida pudiera deshacerse…”? Sentir el disgusto por el mundo que te rodea y plantearte la necesidad de “hacer o no hacer” algo ante ello… esa me parece la verdadera cuestión: reaccionar ante las circunstancias de la vida o simplemente aceptarlas con resignación y convertirse en un juguete de los acontecimientos. Así que os tengo una franca simpatía, señor…

 

H- Os agradezco esa simpatía, que os aseguro que es recíproca… y os declaro mi satisfacción, mi señor, porque sois de los que se plantean y enfrentan a las dudas…

 

Risas a dúo

 

H- Conocemos vuestros montajes sobre algunos de Nuestros Clásicos, ¿no habéis pensado nunca, mi señor, en llevar a este joven príncipe a las Tablas?

 

SS- (Risas)…Claro que lo he pensado pero… con sinceridad: todavía no me siento preparado. Así que, cuando me haga mayor… espero hacerlo.  Y será con total admiración y respeto hacia una de las mayores obras de nuestro patrimonio teatral.

 

H - También me admiran vuestra modestia y que no alardeéis de ínfulas…

 

Risas a dúo

 

H- Supongo, mi señor, que os sentís satisfecho de vuestro prestigio. Vuestra fama se ha extendido por el viejo y en el nuevo mundo… Aún así, permitidme una pregunta indiscreta, ¿habéis sentido alguna vez envidia por William Shakespeare, habéis soñado con meteros en sus zapatos?

 

SS- Yo admiro a William Shakespeare… pero no al gran literato, sino al joven que indignado por una injusticias escribe unos libelos contra un terrateniente que consiguen el desprestigio de este señor en sus tierras… obligado a huir acaba en uno de los teatros de Londres, posiblemente como traspunte y como actor… no es extraño que, en una Europa de real cambio cultural, conociera a las grandes compañías de cómicos… y por sus manos pasaran los textos más frecuentes de la época… para mi detrás de WS está la memoria de generaciones de cómicos y el talento de una mano que los convirtió en gran poesía.

 

H- Vuestras palabras me suenan a música, de la que invita a bailar, a moverse… a la par que me emocionan…

 

Risas a dúo

 

H- Vivimos tiempos difíciles, de crisis financieras y humanas. ¿Creéis, mi señor, qué en estos momentos es bueno que volvamos la vista hacia atrás, para aprender de nuestros clásicos?

 

SS- ¡Qué curioso! En estos momentos nadie parece defender la cultura, y no me parece casual. Con una mayor cultura, y por tanto un mayor espíritu crítico, no sería tan fácil asustar y condicionar la vida de la sociedad. Por tanto, este ataque e intento de “privatizar” y “domesticar” la cultura me parece parte de la crisis y de la pérdida de derechos que estamos viviendo… En todo caso como le recomendó García Márquez al propio Bill Clinton regalándole el Quijote, allí se puede encontrar mucha sabiduría sobre economía, derecho, libertades…

 

H- Juiciosas palabras, mi señor…

 

Risas a dúo

 

H- Ahora nos regaláis un montaje sobre uno de los grandes rusos, Chejov, y su Tío Vania… Una obra escrita hace más de un siglo… ¿qué se van a encontrar los espectadores de este siglo XXI…?

 

SS- Hemos hablado antes del descontento hacia lo que nos rodea, de esta crisis que puede acabar condicionando nuestro futuro, de la necesidad de elegir entre la resignación o la reacción… todo eso ya lo intuye Antón Chéjov ante una Rusia abocada a un cambio de ciclo y parece advertirnos de que una forma de vida acomodada en una “pequeña burguesía” se quejará, y se quejará… sin hacer nada, hasta que la vida le pase por encima como una apisonadora. Por tanto, me parece una obra más oportuna que nunca…

 

 H- Una vez más tenemos que asentir, mi señor,.. Nos parece que este retrato de ocho personas que se plantean cuestiones sobre el sentido de su vida, lo que han hecho, si aún pueden reaccionar, y conseguir su sueño de una vida mejor… reflejan, como un espejo, los sentimientos de los hombres y mujeres de vuestro tiempo… Cumpliendo el primer mandamiento del teatro: conseguir que el espectador se reconozca en esos personajes…

 

SS- (Risas)… Como le decía, señor Hamlet, las grandes obras, como la suya, nos hablan de los anhelos, deseos, sentimientos del ser humano y para ello no hay tiempo. Esa me parece una de las grandes magias del teatro, se adelantó a los descubrimientos de la física cuántica en siglos… no hay espacio y tiempo en el teatro y nuestras “neuronas espejo” hace que nos reconozcamos ante las criaturas que tenemos enfrente y así comprendamos un poquito mejor nuestra vida, nuestro mundo actual y lo que nos está ocurriendo.

 

H- Permitidme una acotación teatral, por supuesto… ese reflejo tiene ciertos tintes cómicos… Hemos tenido el placer de escuchar al propio M. Moliére, defender la comedia, porque creía que la risa abría a la vez la boca y la mente. Vos, mi señor, ¿creéis que es más fácil que los mensajes lleguen a través de la comedia?, ¿que los dardos envenenados de la ironía,  la parodia, el sarcasmo, el escarnio, resultan más suaves, bañados, como un bombón, en el sentido del humor?

 

SS- Sin duda. En estos años he tenido la suerte de trabajar con gente como Darío Fo o Albert Boadella que me enseñaron que cualquier situación tratada con humor potenciará su crítica, su tragedia o su capacidad de conmovernos. Su propio autor William Shakespeare, lo sabía muy bien y para denunciar a su tío Claudio, utiliza a los cómicos… Chéjov juega con sus personajes y los baña… pero en vodka, como buenos rusos, y así en el escenario, todo coge ese lado grotesco que, como espectadores, nos hace disfrutar.

 

H- Y nos unimos al coro de espectadores que disfruta y aplaude…

 

Risas a dúo

 

H- Pero nos parece de justicia recalcar que en el resultado final tienen mucho protagonismo los actores… Tenemos que felicitaros por el elenco que habéis reunido… Contadnos cómo ha sido el trabajo con este equipo…

 

SS- Estoy orgulloso y feliz con el reparto: recuperar para la escena española a una de las grandes actrices de los últimos años: Rosana Pastor, ganadora de un Goya y dos nominaciones, estar de nuevo con Sandro Cordero o Xus Romero, históricos de la compañía, o trabajar con Carles Castillo y Carles Montoliu –con quienes hemos recorrido medio mundo con “Imprebís”-, además de la suerte de contar con dos maestros en el sentido estricto del término: Paca Ojea y Vicente Cuesta y, por último, dos incorporaciones magníficas: una actriz de un talento descomunal, Carmen Arévalo y el jovencísimo músico de la última etapa de Imprebís, Víctor Lucas, que crea en directo cada noche la banda sonora del espectáculo.

 

H- Escuchándoos, se nos hace la boca agua, y aumenta nuestra impaciencia… más aún porque conocemos por propia experiencia que vuestras ideas de cómo presentar, mover, dirigir a los actores… causan admiración y sorpresa… ¿podéis avanzarnos qué propuesta nos haréis con este Tío Vania?

 

SS -Tengo la suerte de trabajar desde hace más de quince años con el mismo equipo creativo: Dino Ibáñez, firma una escenografía que, como en “Quijote”, “Galileo”, “Calígula”… nos sitúa de un modo simple y conceptual en el espacio de la obra, pero va más allá… consigue crear un espacio opresivo que, por el contrario, no tiene paredes… con lo que el espectador puede ver la obra desde tres ángulos diferentes. El vestuario de Elena S. Canales, contribuye a esa sensación de producción rigurosa que siempre intenta L’Om Imprebís y por último las luces de Rafael Mojas, una vez más, tratan de crear espacios de belleza sin amaneramientos. Son tres factores que funcionan con un único sentido estético.

 

 

H- Una receta que no falla… Además, nos señalabais la importancia de Víctor Lucas… Para vos, mi señor, la música es un ingrediente fundamental en el teatro, como nos habéis demostrado en vuestra incursiones en el teatro-musical, o la ópera… ¿qué papel juega la música en este obra?

 

SS- Desde sus orígenes la música ha sido parte esencial del teatro. Por mi parte, desde hace años, trato de que siempre sea un elemento vivo de la función. Así lo hemos hecho en nuestros últimos montajes con Yayo Cáceres o el violonchelo de Marina Barba. Como le decía, ahora, es  Víctor Lucas y su enorme talento quién tenemos la suerte de contar para este “Tío Vania”. Su trabajo al piano, a la guitarra… sus composiciones, adaptaciones de clásicos… y su conocimiento de las últimas tecnologías están puestas al servicio de hacer realidad aquel viejo sueño del Teatro del Arte de Moscú y del propio Chejov de crear clímax y ambientes únicos en el teatro que, además, en  este caso él recreará cada noche en vivo en la representación.

 

H- Un argumento sonoro e irrefutable para ir a conocer a vuestro Tío Vania…

 

Risas a dúo

 

H- Vuestra debilidad por los clásicos ha quedado probada… Aunque tenemos que recordar, en este punto, que habéis dirigido espectáculos rabiosamente modernos… Puesto que el éxito y el público, os sonríen… ahora que no nos oye nadie, contadnos vuestro secreto… ¿Cómo creéis que debe ser el teatro de este siglo XXI para llegar a su público?

 

SS- (Risas)… Comprometido con la realidad, con el mundo que vivimos y… con nosotros mismos. He tratado siempre que mi trabajo sea honesto con mis deseos, con mis dudas, el resto es un trabajo técnico para contarlo a través de la comedia o de la tragedia, con este u otro estilo, utilizando las voces de los clásicos o de los coetáneos…

 

H- Una fórmula apropiada y redonda, y es más, parece sencilla…

 

Risas a dúo

 

H- Nos hemos acostumbrado a escuchar llantos, quejas, reivindicaciones, que suben de tono en estos tiempos de crisis, pidiendo ayuda para el teatro… ¿Vos queréis sumaros a ese coro de plañideras y contestatarios indignados?

 

SS- Sí, como Lorca escribió en los años 30: “un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo”… me parece que estamos en una sociedad “bien jodida”.

 

H- Hablando en plata, que diría otro clásico…

 

Risas a dúo

 

H- A estas alturas de nuestra charla, queda claro vuestro entusiasmo por el teatro… ¿qué es para vos este Arte, y cómo lo vivís en estos momentos de vuestra carrera?

 

SS- Para mí el teatro no es más que una expresión artística entre las demás: la música, la pintura, el cine… que nos ayudan a que nuestras vidas sean algo mejor y a tratar de entender con más claridad las circunstancias de nuestras vidas, y de la sociedad que nos rodea… algo que debemos proteger por que una vida sin arte, sin otras aspiraciones que no sean las puramente materiales sería tan triste que igual no valía la pena vivirla… Si no podemos comer, morimos… pero si no podemos soñar, morimos también. Y esto no es una metáfora, es pura ciencia.

 

H- Una vez más tengo que daros la razón, no como a un loco, sino como a un sabio… Sostenemos esa filosofía sobre el soñar…

 

Risas a dúo

 

H- Antes de poner fin a esta charla, que nos ha convencido, a los ya entregados... para los que se resisten al teatro, a los clásicos, a las comedias… a las tragedias… podríais, mi señor, contagiar un poco de vuestro cariño por el teatro, para que se animen a descubrir vuestro Tío Vania…

 

SS- Van a vivir una de esas historias inolvidables del teatro, un carrusel de emociones y unos personajes que, por suerte o por desgracia, se parecen demasiado a nosotros mismos… y todo ello hecho por una compañía a la que le gusta un teatro ágil, vivo, directo para el espectador. En suma, como siempre que alguien va al teatro: a disfrutar…

 

H- Mi Sr. Santiago, tengo que declarar que he disfrutado con esta charla teatral… y espero que nos reencontremos pronto sobre las Tablas…

 

SS- Mi Señor Hamlet, así lo espero yo también… espero asistir pronto de nuevo a su tragedia danesa y tener el placer de verlo reencarnarse en la piel de gente como Derek Jacobi, Kenneth Branagh, Eduard Fernández, Adrián Lester, José Luis Gómez o José Pedro Carrión que en estos últimos años nos han trasmitido sus pasiones, sus ideas, sus palabras… ah, y tenga la bondad de saludar de mi parte a la bella Ofelia…

 

H- Así lo haré y guardaré, en mi corazón, vuestras palabras, que me darán calor en el duro y largo invierno…

 

Ríen a dúo, y salen de escena, mientras se levanta el Telón

 

TÍO VANIA  les espera en Teatro Canal  www.teatroscanal.com

 

 

Autor: Antón Chejov

Versión y dirección: Santiago Sánchez

Reparto:

Helena Andreievna: Rosana Pastor, Doctor Astrov: Carles Montoliu, Tío Vania: Sandro Cordero, Sonia: Xus Romero, Profesor Serebriakov: Vicente Cuesta, Marina: Paca Ojea, Teleguin, alias “Gruyere”: Carles Castillo y María Vassilevna: Carmen Arévalo

 

Espacio sonoro: Víctor Lucas

Ayudante de dirección: Carlos Lorenzo

Diseño de escenografía: Dino Ibáñez

Diseño de vestuario: Elena S. Canales

Diseño de iluminación: Rafael Mojas

 

Una producción de L’Om-Imprebís.  www.imprebis.com

 

Titania  

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HAMLET CHARLA CON  JORGE PICÓ  SOBRE SU AMOR POR EL TEATRO

(Una entrevista de Titania)

Ser o no ser, esa es la cuestión:

si es más noble para el alma soportar

las flechas y pedradas de la áspera fortuna

o armarse contra un mar de adversidades

y darles fin en el encuentro.

Morir, dormir, nada más.

Y si durmiendo terminaran las angustias y

los mil ataques naturales herencia de la carne,

sería una conclusión seriamente deseable.

Morir, dormir; dormir, tal vez soñar.

  • Hamlet son palabras en busca de un dueño que las dome. Por eso se pueden interpretar como si Hamlet fuera un rapero enfurecido o un joven melancólico. Nadie sabe quién es, hay que reinventarlo cada vez, esa es la suerte, su misterio encantador.

  •  El Príncipe Feliz es la historia de un señor que llega tarde, que se da cuenta de que la vida es entrega, cuando ya es estatua. Es una historia sobre esos muros que no nos dejan ver lo que necesita la familia-mundo. Por eso está contada con pocos medios, pero la luz es muy importante, sólo vemos dónde hay luz. Creo que es muy buen montaje. Le agradezco a La Abadía que haya sabido verlo así y nos acoja en su teatro…

  •  Sí, el humor es el arma contra los poderosos. Nos muestra que es necesario cambiar algo, el héroe cómico nos enseña que el orden es rígido y que hay reglas sin sentido. Es divertido ver cómo destrozan los hermanos Marx su propio tren, al grito de ¡¡¡más madera!!! para ir deprisa. Es lo que está pasando ahora. O frenamos o nos quedamos sin nada…

  •  Creo que es muy bonita plásticamente, creo que está llena de emociones, creo que los actores lo hacen muy bien. La música les encantará. Wilde es un gran autor, delicado, lleno de estructura teatral… la he montado porque era el cuento que me hacía llorar de pequeño. Y es una historia de amor.

HAMLET- Qué joven tan dubitativo… Mi señor Picó, vos que sois un hombre avezado en los trajines y entresijos  de la vida teatral…  ¿Cómo veis a este príncipe danés, creéis que su fama es merecida? 

 

JORGE PICÓ- Hamlet son palabras en busca de un dueño que las dome. Por eso se pueden interpretar como si Hamlet fuera un rapero enfurecido o un joven melancólico. Nadie sabe quién es, hay que reinventarlo cada vez, esa es la suerte, su misterio encantador.

 

H- Vuestras palabras me suenan a poesía, a la vez que a revolución… Me emocionáis, mi señor…

 

Risas a dúo

 

H- Conocemos vuestras afinidades con algunos de nuestros parientes,  ¿no habéis pensado nunca, mi señor, en llevar a este joven príncipe a las Tablas?

 

JP- Alguna vez he pensado que si hiciera Hamlet sería un Hamlet muy físico, colgado de poleas, saltando o echando fuego por la boca… y con la mano en cara, tapándose, cada vez que habla con Ofelia. Lo haría como si fuera un atleta en plena competición emocional.

 

H- Nos seduce la idea… espero que nos veamos pronto sobre las Tablas…

 

Risas a dúo

 

H- Supongo, mi señor, que os sentís satisfecho de vuestro prestigio. Aún así, permitidme una pregunta indiscreta, ¿habéis sentido alguna vez envidia por William Shakespeare, habéis soñado con meteros en sus zapatos?

 

JP- ¿Prestigio?... (Risas)… Bueno este año he presentado un espectáculo en Temporada Alta y ahora estaremos en La Abadía con El Príncipe Feliz. El año que viene, ni idea de qué puede pasar. No tengo envidia de Shakespeare, más bien le estoy agradecido. Cuando tenía 22 años hice el papel de El Portero de Macbeth en el Festival de Almagro, allí me vio Adolfo Marsillach y creo que gracias a eso me dieron una beca para estudiar con Jacques Lecoq en París.

 

H- Me alegra el ánimo oír vuestro agradecimiento, y saber que llegasteis al Teatro de la mano de mi querido padre… Puesto que se nota vuestra pasión por los clásicos, decidme, mi señor, en estos tiempos difíciles, de crisis financieras y humanas, ¿creéis qué es bueno que volvamos la vista hacia atrás, para aprender de nuestros clásicos?

 

JP- (Risas)…Shakespeare es una de las marcas inglesas más rentables. No ensucia, produce dividendos, no se deslocaliza, y es un embajador cultural perfecto. Sobre las virtudes de los clásicos me remito a Italo Calvino y su ¿Por qué leer a los clásicos? ¿Crees que esto lo leerá algún político e invertirá más en clásicos?

 

H- Ya sabéis que no tiendo a la euforia, y menos en estos tiempos de recortes, donde los políticos tienden a recortar, de donde más nos duele, que diría el clásico…

 

Risas a dúo

 

H- Sabemos que nos visitáis en La Abadía, con un montaje sobre uno de los cuentos más tiernos,  poéticos, de nuestro querido Oscar Wilde… Una historia  tan bonita que nos llega al corazón… ¿Qué se van a encontrar los espectadores de este siglo XXI en este Príncipe Feliz?

 

JP- El Príncipe Feliz es la historia de un señor que llega tarde, que se da cuenta de que la vida es entrega, cuando ya es estatua. Es una historia sobre esos muros que no nos dejan ver lo que necesita la familia mundo. Por eso está contada con pocos medios, pero la luz es muy importante, sólo vemos dónde hay luz. Creo que es muy buen montaje. Le agradezco a La Abadía que haya sabido verlo así y nos acoja en su teatro…

 

H- Escuchándoos, mi señor, me parece que este retrato del príncipe que, cuando ya es tarde, abre los ojos a las miserias que le rodean,  y de la frágil golondrina que se convierte en heroína,  personajes dibujados por Wilde hace más de un siglo… y que nos hacen pensar en historias más recientes, donde priman el egoísmo, el materialismo de banqueros, brokers y empresarios… ¿Acaso esta obra se podría interpretar como ingeniosa fábula sobre los valores que debemos cultivar, y los vicios que debemos evitar, porque nos conducen a  crisis como las que vivimos?… Una trampa en la que, os confieso, que nos tememos, mi señor, que hemos caído, por un desmedido amor por el vil dinero, y la falta de interés por los demás, por los desheredados…

 

JP- La literatura, la buena literatura, siempre cargada de ideología, está llena de personajes pequeños e insignificantes que realizan grandes acciones. Como nuestra golondrina. Cuando un niño en Reus (Cataluña) vio la obra, le pidió a su padre que rompiera su hucha y diera el dinero a los pobres. La figura de Cristo está presente en el cuento.  Pero lo más interesante es que para mover y cambiar las cosas primero te tienen que conmover. Nuestros banqueros no tienen corazón ni entrañas.

 

H- Perdonad que os recuerde que esto lo sospechábamos desde hace tiempo…

 

Risas a dúo

 

H-  Hemos tenido el placer de escuchar al propio M. Moliére, defender la comedia, porque creía que la risa abría a la vez la boca y la mente. Vos, mi señor, ¿creéis que es más fácil que los mensajes lleguen a través de la comedia?

 

JP- Sí, el humor es el arma contra los poderosos. Nos muestra que es necesario cambiar algo, el héroe cómico nos enseña que el orden es rígido y que hay reglas sin sentido. Es divertido ver cómo destrozan los hermanos Marx su propio tren, al grito de ¡más madera! para ir deprisa. Es lo que está pasando ahora. O frenamos o nos quedamos sin nada…

 

H- Os agradezco este homenaje a otros de mis clásicos… y nos sumamos a su grito… ¡¡¡Más madera!!!

 

Risas a dúo

 

H- Vuestras ideas de cómo presentar, mover, dirigir a los actores, mezclarlos con luces y sombras, textos, música… abre las bocas con admiración y sorpresa,…  ¿podéis avanzarnos qué propuesta nos haréis con este Príncipe?

 

JP- No queríamos contar una historia de gente pobre con grandes medios, por eso contamos con telas y cartón como materiales, que son dos materiales muy sencillos. La luz es muy importante porque la mirada, y aquí se trata de un príncipe que mira y ve lo que ocurre, atrae el ojo humano. Hemos intentado que forma y contenido tengan sentido, dialoguen. Además el técnico está en escena moviendo el decorado, llevando la luz, los niños agradecen ver que todo está ocurriendo delante de sus ojos,  que nada viene de casa filmado. La obra comienza con dos lectores que quieren ver lo que hay detrás de un muro, igual que nuestro príncipe, que vivió rodeado en su palacio de un muro que no le dejó ver su ciudad.

 

H- Para vos, mi señor, la música es un ingrediente fundamental en el teatro. ¿Qué papel juega la música en este obra?

 

JP- La música es de Oscar Roig, uno de los mejores músicos de teatro de España. Oscar ha sabido leer la obra con el oído, ya veréis, es una maravilla. Y en La Abadía la voz de la golondrina es la de Irene Escolar Navarro, cuando la escuchéis os parecerá que está allí, en escena, viva. Lo hace muy bien.

 

H- Se nos hace la boca agua, con tanto bombón…

 

Risas a dúo

 

H- Pero nos surge, una duda… ¿cómo mezcláis todos estos ingredientes con el equipo de actores con los que formáis compañía? ¿Se convierten en muñecos en vuestras manos?…

 

JP- La Baldufa me pidió hacer un trabajo de actor, pues tienen ya mucho recorrido en la manipulación de objetos y en obras más de humor. Aquí les he pedido que se impliquen en las emociones, que trabajen desde el cuerpo, que saquen la voz, que vayan a buscar al público y que le hagan llorar. Ponen cara de que es demasiado, pero Enric y Piju se lanzan a ello…

 

Risas a dúo

 

H- La Baldufa se define como una compañía de comediantes, eso significa que siguen viviendo al estilo de los viejos titiriteros, actuando de plaza en plaza, viajando con los bártulos a cuestas…

 

JP- Sí. La Baldufa es una compañía en el sentido noble del término. Se ayudan, son asamblearios, tienen ambición y un equipo de producción eficiente. Con ellos el teatro infantil se dignifica y busca ir más lejos en cada producción. Seguiremos oyendo hablar de ellos.

 

H- De eso estamos seguros… y para bien…

 

Risas a dúo

 

H- Llevamos siglos oyendo, a veces como si lloviera,  quejas sobre la falta de ayuda, y en estos días de recortes, unos lloran, otros patalean, ¿Vos queréis proponer o pedir algo?... Quizá os hagan caso….

 

JP- (Risas)… Pediría que el dinero de la Casa Real se dedicase al teatro, también las dietas de los políticos, que se revisasen los acuerdos con la Iglesia y se destinara parte del dinero a educación… Por último encerrar a los banqueros, que han robado, y que pagaran un teatro en cada ciudad con lo que han robado. Cada vez que gastamos dinero en cultura y educación pienso: “venga, un tanque menos…”

 

H- Estamos en diciembre, no en primavera, y ya ha llovido mucho desde entonces, pero me recordáis a los jóvenes de un mayo ya histórico, Mayo del 68… Con todo cariño os digo,  os veo un revolucionario y realista…  pidiendo lo imposible…

 

Risas a dúo

 

H- A estas alturas de nuestra charla, queda claro vuestro entusiasmo por el teatro… ¿qué es para vos este Arte, y cómo lo vivís en estos momentos de vuestra carrera?

 

JP- (Risas)… El Teatro es eso que siempre quiero dejar para hacer otra cosa, más útil, más directa, menos llena de egos estúpidos. Pero todavía no sé el qué… Y mientras encuentro algo, me parece un arma cargada de futuro para seguir revelando estructuras injustas y bucear en el misterio de la existencia humana.

 

H- Espero que nos cumpláis semejante amenaza, y sigáis peleando, e investigando… sobre las Tablas…

 

Risas a dúo

 

H-  Ahora que no nos oye nadie, mi señor, decidme, ¿Cuál es el secreto, o los ingredientes necesarios, para hacer historias que atraigan la atención de los jóvenes espectadores? 

 

JP- Ser sincero, no engañarles. No son de porcelana, no son tontos, no se van a romper. Entienden más de lo que creemos. Cuando acaba la función, esperamos el debate entre adultos y niños. Si les damos conductas ejemplares y valores, algo avanzaremos.

 

H- Me alegran vuestras palabras, mi señor, y os felicito, por ganar para el teatro a estos jóvenes espectadores… Antes de poner fin a esta charla, que nos ha convencido a los ya entregados… para los que se resisten a los títeres, a los clásicos, a las comedias… podríais, mi señor, contagiar un poco de vuestro cariño por el teatro, para que los niños se animen y lleven a sus parientes a descubrir a vuestro Príncipe…

 

JP- Creo que es muy bonita plásticamente, creo que está llena de emociones, creo que los actores lo hacen muy bien.  La música les encantará. Wilde es un gran autor, delicado, lleno de estructura teatral… la he montado porque era el cuento que me hacía llorar de pequeño. Y es una historia de amor.

 

H- Mi corazón se desborda con la emoción y la impaciencia…

 

Risas a dúo

 

H- Mi Sr. Picó, ha sido un placer esta charla teatral… y espero que cumpláis vuestros planes y nos encontremos pronto sobre las Tablas…

 

 

JP- Un placer, espero os guste la obra.

 

Resuena un coro de risas felices, mientras se alza el Telón

 

EL PRÍNCIPE FELIZ 

 

Autor: Oscar Wilde

Adaptación: Enric Blasi, Emiliano Pardo, Carles Pijuan y Jorge Picó

Dirección: Jorge Picó

Reparto: Enric Blasi y Carles Pijuan

Iluminación: Miki Arbizu

Escenografía y vestuario: Carles Pijuan

Música: Óscar Roig

Fotografía: David del Val

Oficina: Isabel Mercé

Producción: La Baldufa

 

www.labaldufateatre.com

 

Titania  

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SERGIO RUBIO: “LA CRISIS AFECTA A LOS ARTISTAS PERO NO MENOS QUE LA PÉRDIDA DE CONFIANZA”

(Una entrevista de Juan Vinuesa)

Es un reconocido creador a pesar de su juventud, pero cuesta verlo en primera instancia. Le falta un toque excéntrico. En Sergio Rubio todo es normal y cotidiano. De barrio. Todo, excepto un currículum que se sale de la norma. Licenciado en Dirección Escénica por la ESAD de Málaga, es el autor de varios éxitos teatrales del circuito andaluz entre los que se encuentran Silencio, Después de Ricardo, o Recalificados; producciones televisivas como Coslada o Fago y varias campañas publicitarias. Asimismo, tiene en su haber algunos de los más importantes galardones escénicos: el Romero Esteo o el Certamen de Teatro Mínimo Rafael Guerrero como autor y el Desencaja 09 o el Injuve 04, entre otros, como director. Y todo esto le empezó a llegar con 18 años. Un éxito que se ha quedado en su trayectoria, pero no ha agarrado su cabeza. Esta sencillez va en paralelo a la de su compañía, Caramala, para quienes ha escrito y dirigido sus dos espectáculos.

  • Para mí lo primero era dirigir. Pero me di cuenta que era muy difícil sacar adelante los proyectos, ya que tenía que contar con un número de actores que marcaba el texto. Escribir, sin embargo, te da la posibilidad de diseñar tu propio proyecto y opté por profundizar en este camino. Para ser libre, sentí que era más fácil escribir que dirigir.

  • Aparte de algún reality, lo primero dramático que hice en televisión fue Fago, gracias a Antonio Onetti que me introdujo en este campo. Onetti es un león en todos los campos de la escritura. Ese trabajo salió muy bien en el resultado, pero en el proceso aprendí muchísimo estando a su lado.

  • Lo que ocurre con los premios es que te das cuenta de que estás en la profesión y el asunto es cierto. Pero no deja de ser un galardón y hay que seguir trabajando. Incluso, al llegar tan joven, te entra la duda de si el texto será o no lo suficientemente bueno para un premio.

  • El éxito en una ciudad de provincia es muy relativo. Mucho. Las cosas que uno consigue aquí si lo hubiese hecho en una ciudad más grande serían muy distintas.

-¿Cómo surgió su vocación de escribir teatro?

 

No sé en qué momento exacto. Pero es cierto que de pequeño escribía cosas, muchas de ellas sin orden. Mi referente o vía de escape eran el cine y la televisión. Y el teatro era lo más parecido que veía al cine. Surge también de la unión de un grupo de personas que queríamos tocar temas que no encontrábamos. Podría decirse que fue una necesidad.

 

-Pero la formación por la que primero optó fue dirección…

 

Para mí lo primero era dirigir. Pero me di cuenta que era muy difícil sacar adelante los proyectos, ya que tenía que contar con un número de actores que marcaba el texto. Escribir, sin embargo, te da la posibilidad de diseñar tu propio proyecto y opté por profundizar en este camino. Para ser libre, sentí que era más fácil escribir que dirigir.

 

-Dentro de la escritura ha trabajado en varios medios, ¿qué diferencias encuentra?

 

Desde hace años mi trabajo se basa en encargos que se reparten en diferentes códigos. Sé que mucha gente lo ve mal y hay, incluso, quien dice que escribir teatro, televisión y publicidad es ser un autor “impuro”. Pero yo no lo veo así. Para mí el asunto es muy básico: todo consiste en contar historias. Sólo hay que cambiar ese código. Ocurre lo mismo en el caso de los actores pues, hasta hace poco, los que hacían televisión estaban muy mal vistos. Dedicarte al cine o teatro hace que seas un artista. Pero ser un artista no te exime de pagar un alquiler. Y un alquiler se paga trabajando. Eso no significa que todo lo hagas por dinero. Sí, que tengas necesidades.

 

-¿Recuerda el salto del teatro a otro medio?

 

Aparte de algún reality, lo primero dramático que hice en televisión fue Fago, gracias a Antonio Onetti que me introdujo en este campo. Onetti es un león en todos los campos de la escritura. Ese trabajo salió muy bien en el resultado, pero en el proceso aprendí muchísimo estando a su lado. El teatro es donde más he trabajado pero estoy muy contento de las cosas que he hecho en otros medios. Y la publicidad, que está tan mal vista, me parece muy divertida.

 

-Su primer premio importante le llegó con sólo 22 años y previamente ya contaba con un finalista y un accésit… ¿cómo se afianzó a la tierra?

 

Lo que ocurre con los premios es que te das cuenta de que estás en la profesión y el asunto es cierto. Pero no deja de ser un galardón y hay que seguir trabajando. Incluso, al llegar tan joven, te entra la duda de si el texto será o no lo suficientemente bueno para un premio. Eso sí es un problema mayor: la confianza en uno mismo. Se habla mucho de la crisis y lo que repercute en la profesión, pero también hay que luchar contra esa pérdida de confianza en uno mismo. Creo que en cualquier proceso creativo hay que eliminar este tipo de trabas. En los talleres que imparto de escritura intento trabajar más el quitarse esos límites y ponernos a crear libremente, que la teoría.

 

-¿Se cansa uno de observar la realidad en busca de material de inspiración?

 

Es que la realidad son muchas cosas. Yo, por ejemplo, utilizo cosas personales. Pero lo personal y que te toque puede ser algo cotidiano y cada día diferente. Un día la inspiración puede llegar de la guerra y, otro, de ir a comprar el pan. Por un lado la muerte es una cosa muy trágica, pero hay cosas en la vida que impactan de muchas maneras. Viajar a un sitio donde aprendes algo que puedes considerar mínimo también es importante. O al cambiar la rueda de un coche puedes aprender algo de la vida que ni esperabas. Pero ahí queda.

 

-¿Cómo afecta el éxito en una ciudad pequeña?

 

El éxito en una ciudad de provincia es muy relativo. Mucho. Las cosas que uno consigue aquí si lo hubiese hecho en una ciudad más grande serían muy distintas. Pero sí es cierto que ocurren historias muy curiosas. Hace poco me han llamado para montar un texto mío en la República Dominicana y, por otro lado, quieren montar otro en la Universidad de Wyoming en Estados Unidos. Y no sé cómo ha surgido. En este trabajo hay una parte de lo que haces y otra de tus contactos. Yo no soy una persona muy de contactos. Prefiero salir con los amigos a ver el fútbol que estar hablando sólo con instruidos o académicos. También me gusta, pero hay gente que sólo dedica el tiempo a buscar esos ambientes por encima de la propia creación o divertimento. He visto a personas que opinan de todo y no se han leído ni Hamlet, opinan hasta de las luces, o de trabajo que no es el suyo. El hecho de trabajar en esta profesión parece que da lugar a valorar muchos campos que, a veces, no nos competen. Creo que deberíamos tener un poco más de medida.

 

-Y, en Caramala, ¿cómo definiría su rol?

 

Lo que decía antes de la parte personal aquí está muy pegada. Yo creo el texto pero ellas son parte esencial en ese proceso y en el espectáculo total. Ellas son productoras y actrices, yo autor y director. Pero los cuatro somos amigos por encima de otra cosa. Cada uno en su campo hace su trabajo, pero éste es conjunto alrededor del montaje.

 

-¿El inesperado éxito del primero se convirtió en presión para el segundo?

 

En el primero lo principal que pusimos es cariño y a la gente le gustó mucho. En el segundo quisimos ir un poco más allá y trabajé una dramaturgia más compleja. Para el primero yo dije que veinte bolos estarían muy bien y van por cien. Imagínate cómo valoramos eso. ¿Presión? Quizás pudo en algún momento. Saber que el primero había funcionado nos dio un poco de responsabilidad. Pero tuvimos una conversación y nos dejamos de tonterías. Quisimos volver a la esencia que nos había embarcado en esto: divertirnos.

 

-Además de sus montajes, Caramala siempre se abre a colaborar con otros artistas… ¿entiende el teatro como un arte plural?

 

Absolutamente. Cuantas más compañías haya en esta ciudad que funcionen, mejor nos irá a los demás. Cuantos más seamos más espacio haremos y más podremos ayudarnos. Quien lo vea pequeño que lo vea, es su problema.

 

-Más allá de estos ideales, da la sensación de ser usted un artista en constante experimentación…

 

Me gusta basar la estructura en cosas universales, las metáforas, ironías y deambular por ellas. Desde Woody Allen a Raúl Sender, desde Don Mendo a Hamlet. Estoy investigando mucho sobre la ironía y el gag. De dónde vienen, qué tipo de ironía hay, qué tipo de gag... La comedia tiene mucha técnica. Insisto mucho en que el teatro experimental no es sólo un teatro muy serio. Creo que en la comedia los sentimientos y el trabajo personal tienen mucho peso y es un género infravalorado. Y todo el mundo sabe que la comedia es muy difícil. Pero entre las consideradas mejores obras universales hay muchas comedias; o dramas que encierran su parte de comedia. Y lo mismo pasa con el género fantástico.

 

-Y, si mira atrás, ¿qué momento destacaría de su trayectoria?

 

Cualquier cosa que haces en ese momento es la más importante. Cuando me siento a escribir algo, yo no sé cómo se hace. Es un vértigo brutal, pero no lo cambio por nada. Me gustan los retos en los que no sabes lo que va a ocurrir. Como cuando Julio Fraga me encargó la comedia Recalificados, un género que yo apenas había tocado. Yo no me considero un tío gracioso. Robert McKee dice que no hace falta serlo para escribir comedia pero, al ir a la sala, sentí nervios pues, cuando creas una comedia, esperas que el público se ría y, si no, se te hiela el alma.

 

-Con el alma helada, ha de ser difícil trabajar…

 

Y pagar el alquiler, ni te cuento. (Ríe).

Para leer reportaje  de Juan Vinuesa sobre la Compañía Caramala, pulsa aquí -> 

Juan Vinuesa

Juan Vinuesa (Granada – España)

 

Este texto fue publicado en el diario Granada Hoy y se reproduce con permiso del autor

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ÁFRICA GOZALBES SE HA ACOPLADO AL RITMO VERTIGINOSO DE TOC TOC

(Una entrevista de Sofía Basalo)

Toc Toc” vive su tercera temporada de éxito llenando casi a diario el Teatro Príncipe Gran Vía. Hemos podido charlar con una de sus intérpretes que aunque no ha formado parte del reparto desde la primera temporada se ha acoplado al ritmo vertiginoso de esta comedia de un modo sobresaliente. Ella es África Gozalbes:

  • Nunca es fácil sustituir a una compañera y mucho más a una buena compañera profesional y actriz ¿no? Pero al fin y al cabo es parte de nuestro trabajo; hoy estamos aquí, mañana allí...

  • Sí, yo creo que es porque todos lo hemos trabajado desde la más profunda seriedad, lo que pasa es que no podemos olvidar que esto es una comedia y que de lo que se trata es que la gente pague la entrada y se vaya mucho más contenta de lo que entró (...)

  • (...) lo más importante, hablando más seriamente de la obra, de esta enfermedad, lo primero es reconocerlo, entonces lo que sí demuestra como un ejemplo claro, nuestros personajes, es que han reconocido que necesitan ayuda; eso en cualquier tipo de enfermedad psicológica o psiquiátrica, lo primero es reconocer tu enfermedad, reconocer que necesitas ayuda y tener la capacidad de salir y de buscarla, entonces en ese sentido sí podría ser un ejemplo, nuestra función...

Pregunta: Sin duda, hablamos de un rotundo éxito teatral que ocurre pocas veces en el teatro, ¿no es así?

 

África Gozalbes: Es un acontecimiento, para mí como actriz, y yo creo que para todo el elenco, porque hemos tenido la suerte de entrar en una función de teatro que ha encajado perfectamente en la risa y en el deseo del público y se están manteniendo día tras día, sin perder un ápice de lo que nos está dando a todos, que la verdad, son momentos de risa y de alegría.

 

Pregunta: Has entrado una o dos temporadas más tarde. Supongo que para ti habrá sido un reto muy grande...

 

África Gozalbes: Nunca es fácil sustituir a una compañera y mucho más a una buena compañera profesional y actriz ¿no? Pero al fin y al cabo es parte de nuestro trabajo; hoy estamos aquí, mañana allí... Y de lo que se trata es que cada personaje te lo tomes como un reto y yo lo que intenté hacer es coger de mi anterior compañera lo mejor, que ella me ofreció como público y aportar yo junto con las directrices de Esteve Ferrer todo lo que tenía en mi ser... Y así lo he hecho, así lo he intentado al menos.

 

Pregunta: Tu personaje tiene el Toc, la obsesión por la limpieza, no tocar las cosas por si acaso hay alguna bacteria...

 

África Gozalbes: Sí, la verdad es que te ríes, pero si profundizas en ello, son verdaderos dramas lo que están sufriendo cada uno de los personajes... El mío en concreto no es demasiado extraño y si ahondas un poco a tu alrededor casi seguro que vas a encontrar a alguien que tiene, quizá no llega a ser tan radical o tan extremo, pero sí tenemos algunas manías que se llegan a convertir no en trastornos obsesivos, pero sí en manías exageradas sobre algo; y en concreto sí este personaje, en la limpieza es bastante antagónico a mí, sinceramente (risas), con ello no quiero llegar a equívocos, pero realmente no me ha costado, lo único que he hecho ha sido investigar un poquito, preguntar, consultar... De hecho he tenido cerca de mi entorno a alguien a quien he podido preguntar expresamente y después, el trabajo en equipo y con la dirección de Ferrer, que ya venía del éxito de la primera temporada, con lo cual ya se sabía muy bien, dentro de la verdad de cada personaje, dónde estaban los gags y porqué y cuándo funcionaban.

 

Pregunta: Sí porque si algo está presente en esta obra es el respeto máximo a esa línea invisible que marca la comedia de la caricatura vulgar ¿no es así?

 

África Gozalbes: Sí, yo creo que es porque todos lo hemos trabajado desde la más profunda seriedad, lo que pasa es que no podemos olvidar que esto es una comedia y que de lo que se trata es que la gente pague la entrada y se vaya mucho más contenta de lo que entró, tras haberse gastado un dinero, haber disfrutado, no arrepentirse de ir al teatro y lo más hermoso, cambio de tema pero es algo que acaba de pasárseme por la cabeza, y es algo hermosísimo que estamos viendo, contemplando y es que hay gente que creemos que puede que sea la primera vez que va al teatro, quizá por el comportamiento del público, no sé, siempre puedes analizar igual que nos analizan a nosotros, y realmente eso es muy bonito... También ves gente joven que sabes categóricamente que es difícil que en una sala de cine sí, pero en una sala de teatro pues no, y nos están regalando con la asistencia... Te he cambiado de tema (risas)... Te hablaba de la seriedad y el respeto con los que hemos trabajado cada uno de nosotros nuestro personaje, entonces, creo que eso le da la verdad, la seriedad, eso es lo que hace que la gente cuando nos ve está viendo actores, o empieza a ver ya personajes que están ahí con su problema, su angustia, sus deseos, sus miedos y que están profundamente arraigados en la verdad, de eso se trata ¿no?

¡Ah! Te tengo que decir una cosa, justamente en mi personaje, que está un poco apartado del grupo siempre... Ya no tanto, porque son muchísimas funciones, pero sí que es cierto, que he tenido a veces que recular o he tenido que hacer una reflexión porque estaba demasiado suelta en algunos momentos, como hay veces que trabajo sola ¿no? Porque soy independiente del grupo, pero ha sido una labor estupenda la de nuestra ayudante de dirección, Sara Moros, que también es compañera y actriz, y ella es la que en alguna medida, desde fuera, está continuamente recordándonos dónde estaba la línea marcada del personaje... Y aún así se nos deja, dijéramos, investigar, jugar, divertirte y descubrir cosas nuevas, porque después de cuatrocientas funciones si no vas descubriendo cosas a través de ese intercambio con el público de energía, entonces el teatro sería algo muerto. La idea está, pero los actores están vivos, no lo olvidemos...

 

Pregunta: Algo importante que lleva a cabo esta función es la desmitificación, quitándole la etiqueta, a las personas que padecen algún Toc, no son simples Locos, ni tan siquiera lo son... Porque al fin y al cabo todos somos un poco neuróticos...

 

África Gozalbes: Tan pretenciosa no me puedo considerar, pero sí que es cierto que al plantear estas enfermedades de esta manera, con esta comedia, sí que es verdad que el enfermo no es capaz de reconocerlo o no le gusta verlo reflejado, pero las personas que entramos en ese baremo de normalidad (entrecomillado)  sí que podemos ver reflejadas muchas manías absurdas o muchas ideas reiterativas que tenemos que somos bastante capaces de reiterar para tener una vida normal, feliz o más tranquila, entonces, en ese sentido sí podemos ser un espejo, no distorsionado de una posible realidad, ahora ya cada cual que se acerque a ver lo que quiera; hay gente que simplemente se echará un rato de risas, hay gente que de pronto sentirá que podría modificar cosas en su vida y eso sería interesante porque para qué está el teatro sino?

 

Pregunta: Sí, sobre todo al final, cuando uno de los personajes olvida su Toc, al preocuparse por otro. Quizá nos dice que si dejásemos de mirarnos tanto “el ombligo” nuestros problemas serían menores o simplemente no serían..

 

África Gozalbes: Exacto, si eso se traslada a la vida normal vemos que la solución de nuestros problemas está a nuestro alrededor... Podría ser, sí. Hombre lo más importante, hablando más seriamente de la obra, de esta enfermedad, lo primero es reconocerlo, entonces lo que sí demuestra como un ejemplo claro, nuestros personajes, es que han reconocido que necesitan ayuda; eso en cualquier tipo de enfermedad psicológica o psiquiátrica, lo primero es reconocer tu enfermedad, reconocer que necesitas ayuda y tener la capacidad de salir y de buscarla, entonces en ese sentido sí podría ser un ejemplo, nuestra función...

 

Pregunta: ¿Cómo preparaste tu personaje y qué pensaste cuando recibiste la llamada y la invitación para participar en esta obra?

 

África Gozalbes: Curiosamente vi la función como compañera actriz, como público normal y me lo pasé estupendamente, y dos o tres días después, yo lo había comentado con compañeros y con gente que se dedica a otras profesiones porque realmente me llamó la atención la función y cuál fue mi sorpresa cuando tras esos días me llamó el director, seguidamente me llamó el productor y me alegría fue sublime... Y ahora ya no sé cómo considerarla ni cómo definirla, porque estar teniendo el éxito que estamos teniendo con una función en Madrid que día a día, no te digo lleno, aunque los sábados sí, pero que a diario se demuestra el interés de la gente por este trabajo, francamente en los tiempos que corren es más que una suerte, no sabría ni cómo definirlo... Así que la verdad es que estamos todos alegres y contentos...

 

Pregunta: No se está notando la crisis en el teatro ¿no?

 

África Gozalbes: Nosotros no la notamos, tenemos esa suerte... No sé si en otras ramas de nuestro trabajo se está notando... Hombre quizá la función, como es tan divertida y la gente sale tan contenta y optimista, eso lo transmite y eso hace que nuevas personas vengan a ver la función, incluso hay gente que repite... No sé, como muchas madres dicen: “Para sufrir siempre hay tiempo” (risas) pero bueno, eso no es verdad, que algún día me tocará hacer un drama y lo defenderé seguramente con el mismo ahínco...

 

Pregunta: Sí, porque tu carrera es extensa y variada. He leído que comenzaste en los medios presentando un programa infantil...

 

África Gozalbes: Sí, fue una etapa muy divertida, también difícil porque era el primer programa infantil que emitía y producía Canal Sur y estaba todo un poco desencajado, incluso yo, la presentadora, también se desencajaba... Pero fue divertido el contacto en directo con niños en el plató; yo creo que era cariñosa porque me gustan los críos y cantábamos canciones; grabé siete u ocho canciones y en cada programa diario, se cantaba en playback, pero vamos, yo cantaba con todas mis ganas porque me gusta y me divierte, entonces sí, fue una experiencia muy bonita, ya después de aquello sí que se hicieron programas mucho más compactos, con apartados estudiados y pedagógicos, enfocados a los niños y a los jóvenes... Fuimos los pioneros, abrimos puertas y contenta que sigo...

 

Pregunta: Las puertas de la popularidad se te abrieron con “Farmacia de guardia”...

 

África Gozalbes: Sí, con el gran maestro, Antonio Mercero, al que quiero, adoro, idolatro... porque ha sido una persona grande, gigante, con una cabeza interesantísima y un corazón enorme; entonces le debo mucho y espero que esté pasando unos días tranquilos y a gusto, rodeado por sus amigos y su familia...

 

Pregunta: ¿Qué queda de ti de “Reyes”, de “Queen”?

 

África Gozalbes: ... Queda todo, queda nada... No sé, para mí queda el recuerdo, no tanto del personaje, sino de una etapa de mi vida en la que conocí gente de la profesión estupenda, gente como llamamos nosotros “los viejos consagrados”... Y claro, aprendí mucho escuchando, viéndolos interpretar, fue un paseo por una galería de gente estupenda y profesional que aportaron mucho a mi carrera y me enseñaron mucho... Eso es lo más interesante, las relaciones personales y profesionales que hice y que para mí se quedaron, ya a nivel profesional refiriéndome a la interpretación, bueno, fue una etapa estupenda, me divertí mucho haciendo ese personaje, pero queda ahí en el recuerdo, no más, la vida sigue, tú continúas creciendo, cumpliendo años... Y también se van sucediendo por ti los personajes y la capacidad para poder interpretarlos...

 

Pregunta: Supongo que esa curiosidad por aprender, como nos comentas, esa curiosidad por la escucha... Eso no se debe perder nunca, de hecho creo que nunca se pierde...

 

África Gozalbes: No, por eso te digo. Te hablo en concreto sobre el personaje, era fantástico pero ya pasó. Ahora hay otras cosas. Lo que me queda en esencia es un recuerdo estupendo de una oportunidad que tuve fantástica y que no puedo olvidar que me la dio Carmen Utrilla porque fue la primera que me hizo el casting y se lo agradeceré toda la vida, porque fue la que me seleccionó para que Antonio Mercero me viera y cuando hice la prueba con Antonio, debió decir “ésta es mi chica” y ahí me quedé una buena temporada.

 

Pregunta: Pero has trabajado sobre todo en teatro “Atraco a las tres”, “Usted tiene ojos de mujer fatal”, “Yo me bajo en la próxima y usted”... Obras clásicas, muy variadas, de distintos géneros... Aunque prima la comedia, lo que dicen es más difícil...

 

África Gozalbes: Sí, yo creo que es lo más difícil. Hacer llorar desde la verdad, el actor debería estar entrenado para ello... Entonces, creo que es más sencillo, sinceramente, como espectador, como público a veces también es más fácil tocar el lado lacrimógeno, sensible... Hacer reír requiere un ritmo, una especial cosa milimétrica... Aparte de un don especial que no digo yo que lo tenga, pero sí que es cierto que la comedia requiere una técnica diferente que es más difícil de dominar, un tempo, un ritmo... Yo lo compruebo en esta función porque en el momento en que te pasas un poquito, no hablo de exagerar en la interpretación, sino que dejas pensar demasiado al espectador, o que no le das tiempo a ello, el chip ha pasado, y ya no le das tiempo y tienes que continuar adelante; creo que hacer reír es bastante difícil...

 

Pregunta: Hablas de “Toc Toc” que es una obra con un ritmo trepidante, como lo pierdas...

 

África Gozálbes: Nosotros mucho peor todavía, porque  como un día se nos pasa un pensamiento se nos va el tiempo de decir nuestra frase... Es vertiginoso; eso es lo que yo también creo que ha hecho que esta función sea un éxito, el ritmo vertiginoso al que le ha sometido el director, porque realmente la gente sale diciendo que se le ha hecho corta... Y es así, habrá gente a la que no le guste, claro está...  ¿Por qué no, además?... Pero no es la mayoría... El 90% es gente que sale con la sonrisa puesta, disfrutando, yo creo que es un logro, no podemos negarlo.

 

Pregunta: Comentas que es fácil hacer llorar desde la verdad, quizá lo más difícil sea alcanzar esa verdad sobre el escenario...

 

África Gozálbes: Sí, pero eso es trabajo, eso son oportunidades, eso es concentración, una buena dirección, una buena entrega... Son muchos ingredientes. Todos los que nos dedicamos a esto le ponemos pasión y ya es una cosita interesante... Eso no quiere decir que todos seamos estupendos... Pero también hay tanta gente, tantos gustos, tantas maneras de ver lo que nosotros ofrecemos... Cada uno debe ir encontrando su camino, si tiene oportunidad, porque están los tiempos muy difíciles y no me pongo pesimista sino realista.

 

Pregunta: Háblanos más de esa realidad...

 

África Gozalbes: Es que realmente si la cosa a nivel global está mal, deficiente y muy peligrosa, cayendo desde las cumbres... En nuestro trabajo hay muchísimos compañeros que son válidos como profesionales y como personas y están ahí en retaguardia esperando un momento, una oportunidad, un sueldo, un trabajo, un personaje al que defender... Y eso lo sabemos y yo creo que por eso todos los actores y actrices que estamos trabajando, estamos dando en estos tiempos todo lo que podemos y más, porque nos sentimos unos privilegiados... Estoy pluralizando, pero es lo que siento...

 

Pregunta: Comentas que es difícil encontrar una oportunidad, ¿Crees que hoy en día se tienen en cuenta otras cosas, no tanto la formación, la experiencia como tener un rostro más o menos conocido?

 

África Gozálbes: Sí, pero eso es desde hace mucho tiempo... y mucho más en imagen... Pero creo que cada uno tiene que lucharse su camino y no siempre están todos los que son y no son todos los que están y contra eso tampoco creo que se pueda ni se deba luchar... Porque el que tú tengas una formación académica fantástica, valorada, no significa que a lo mejor en imagen, por ejemplo, tengas la capacidad no sé si de transmitir, pero tengas la suerte de gustarle a lo mejor a esa gran mayoría que deja la serie de televisión porque estás tú... No sé si me explico, quiero decir, que la imagen depende mucho más del físico, pues sí, creo que sí; que lo tienen más ganado determinadas personas, pero bueno, así es la vida... En otros terrenos, también hay a veces injusticias pero sí desequilibrios y contra eso no, pero con eso hay que convivir...

 

Pregunta: ...Con eso hay que convivir, pero a veces es difícil, ¿no?

 

África Gozálbes: Bueno, pero es que la vida es así... Si te quedas esperando a que todos los problemas pasen por delante, tendrás que salir, saltar al ruedo e intentar solucionar tu vida, nadie te va a llamar... Son los mínimos compañeros, en concreto en mi profesión, a los que llaman por teléfono y les dicen “oye...” La gente se tiene que relacionar, dejarse ver... Y te lo digo yo que tengo dos hijos, uno de cinco años y otro de ocho y estuve un tiempo no retirada pero sí un poco apartada porque quería estar cerca de mis hijos, pero luego nadie te espera, por lo menos a mí no me esperó nadie y tienes que lucharte el camino y la vida profesional, de eso se trata. ¿Qué hay injusticias? Sí, en todos los terrenos de la vida, pero...

 

Pregunta: ¿En ese no esperar no crees que hay un poquito de falta de respeto o de reconocimiento?

 

África Gozalbes: No, yo considero que tiene mucho que ver con la cultura de la sociedad... Entonces, a lo mejor, en otros países no sé si se idolatra pero sí se encumbra a los personajes de la cultura de una manera... Es que es lo que nos toca y si esta sociedad no es la inglesa que cuida muchísimo a sus actores y a sus figuras... Nuestra sociedad la hacemos todos, yo formo parte de ella, lo que tengo que hacer es intentar cambiar lo que no me interesa en la medida en la que pueda... Y corre, corre que la vida se va volando...

 

Pregunta: ¿Qué podríamos hacer para mejorar la cultura del país que nos ha tocado vivido?

 

África Gozalbes: Es una pregunta dificilísima de contestar, porque justamente en tiempos de crisis o en los que la economía es la que engloba a todas las cabezas y es lo que preocupa realmente... La cultura queda en segundo plano, que se toca con pinceladas para demostrar que no se deja olvidada, pero también por otra parte entiendo como ser humano y como ciudadano que no debemos descuidarla nunca porque la cultura es la esencia de una sociedad... De ahí se nutre, y los artistas... incluyendo a la gente que forma parte de la cultura escrita, escritores, pintores, escultores... la gente que crea en grande... esta gente tiene mucho que decir y a través de la cultura se cambian sociedades, pensamientos... debería seguir teniendo un sitio grande, enorme e importante, dentro del podium... pero también hay que dar de comer a la gente... Entonces está claro que en situaciones como la que estamos viviendo ahora hay otras prioridades que son las que deben regir ahora la política y la economía... Eso no quiere decir que no haya cosas que se hayan hecho mal ¿eh?...

 

 

 Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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HAMLET CHARLA CON ALFREDO SANZOL EN LA LUNA, SOBRE EL TEATRO

(Una entrevista de Titania)

Ser o no ser, esa es la cuestión:

si es más noble para el alma soportar

las flechas y pedradas de la áspera fortuna

o armarse contra un mar de adversidades

y darles fin en el encuentro.

Morir, dormir, nada más.

Y si durmiendo terminaran las angustias y

los mil ataques naturales herencia de la carne,

sería una conclusión seriamente deseable.

Morir, dormir; dormir, tal vez soñar.

 

  • Hasta ahora no había caído en la facilidad que tienen los personajes de Hamlet para ver fantasmas. Si Hamlet viviese ahora, su padre tendría algún problema más para aparecerse a su hijo, y conseguir que le hiciera caso.

  • Los clásicos son muy divertidos. Nada que ver con la manera que se enseñan desde lo académico. Con los clásicos hay que relacionarse como con los contemporáneos, de tú a tú, y entonces descubres de qué manera tan clara y tan directa cuentan las historias, la fuerza y la emoción de sus personajes.

  • He usado como material de arranque, para crear el espectáculo, mis primeros recuerdos, pero no de una manera autobiográfica, los uso para crear ficción, y como mi infancia coincide con la Transición pues también está por ahí, influyendo mucho a los personajes. Fue una época muy tensa, con mucho miedo. La gente pensaba que la dictadura podía volver en cualquier momento.

  • Sigo escribiendo con fragmentos y sigo queriendo construir una unidad, que dé una dimensión nueva a estas historias cortas. El humor sigue presente, y sí, no lo separo del dolor. Creo que la única manera de no ser superficial es apuntando al dolor con el humor, porque el humor surge cuando mostramos las contradicciones, y las contradicciones son la realidad.

HAMLET: Qué joven tan dubitativo... Mi señor Sanzol, hacía tiempo que no nos reuníamos… la vida ha seguido su rumbo, y vos con ella… …¿Cómo veis a este príncipe danés, lo veis ahora desde un nuevo prisma? 

 

ALFREDO SANZOL- Hasta ahora no había caído en la facilidad que tienen los personajes de Hamlet para ver fantasmas. Si Hamlet viviese ahora, su padre tendría algún problema más para aparecerse a su hijo, y conseguir que le hiciera caso. Aunque hay gente para todo.

 

H- Cuánto os agradezco, mi señor, que uséis el humor para ayudarme, y librarme de mis fantasmas…

 

Risas a dúo

 

H- Conocemos vuestros montajes sobre las dudas, las crisis,  las emociones, de los hombres, ¿no habéis pensado, mi señor, en llevar a este joven príncipe a las Tablas?

 

AS- (Risas)… Sí claro, todos los que nos dedicamos al teatro hemos pensado en hacer Hamlet. A día de hoy, no tengo una idea previa de cómo hacerlo. Eso depende de la lectura que haces de la obra en el momento en el que te pones a ello.

 

H- Supongo, mi señor, que os sentís satisfecho de vuestro prestigio. Vuestra fama se ha extendido entre los espectadores, veteranos y jóvenes, entre el mundo teatral… Aún así, permitidme una pregunta indiscreta, cuando os enfrentáis al blanco, para crear una nueva obra… ¿habéis sentido alguna vez envidia por William Shakespeare, habéis soñado con meteros en sus zapatos?

 

AS- (Risas)… Envidia no. Shakespeare es un maestro. Siento admiración, respeto, me divierto con su obra, aprendo, es una obra inabarcable, un mundo en el que siempre encuentras algo nuevo. Me sirve también para desbloquearme. Si estoy bloqueado, leer trozos de sus obras me inspira.

 

H- No es mala medicina… más de uno debería probarla…

 

Risas a dúo

 

H- Sabemos, mi señor,  los autores clásicos en los que habéis bebido y aprendido,  el propio Shakespeare… los Griegos, (Esquilo, Sófocles, Eurípides), y Beckett… ¿Podemos conocer, mi señor, por qué esa pasión por los clásicos?  ¿Qué nos aportan, que nos enseñan…?

 

AS- Los clásicos son muy divertidos. Nada que ver con la manera que se enseñan desde lo académico. Con los clásicos hay que relacionarse como con los contemporáneos, de tú a tú, y entonces descubres de qué manera tan clara y tan directa cuentan las historias, la fuerza y la emoción de sus personajes. Para mí, el problema con los clásicos, cuando no son españoles, ha sido siempre el de las traducciones. Es muy difícil traducir del griego o del inglés del XVII, y que suene bien.

 

H- Es que suenan tan bien los originales…

 

Risas a dúo

 

H- Recuerdo, mi señor, que cuando poníais punto final a la trilogía… nos confesasteis que se abría una nueva etapa en la que según vuestras palabras,  tengo que preguntarme, contestarme y escucharme…”   Decidme en confianza, ¿cuál ha sido el resultado tras esa conversación con vuestro niño interior?

 

AS- (Risas)… El resultado es En la luna. Ahí está. El nuevo espectáculo es el resultado de todo un año de trabajo.

 

H- Durante esa conversación íntima observáis lo que ocurre en la Tierra, desde la Luna, ¿cómo se nos ve desde la vieja Selene?

 

AS- Se nos ve poco conectados con el resto del cosmos. Ya sé que puede resultar obvio, pero estamos muy equivocados si tratamos a la Tierra como si no fuese un ser vivo.

 

H- Pues se muere, que dijo otro clásico…

 

Risas a dúo

 

H- En mi juventud, cuando nos decían estás en la luna, nos querían señalar que teníamos la cabeza en otra parte… Decidme mi señor, ¿el título se refiere a ese doble significado?

 

AS- (Risas)… Sí, juego con el doble sentido, bueno, juego con todos los sentidos posibles que tiene la expresión En la luna. De hecho los personajes están físicamente en la luna, y mentalmente… También tiene que ver con los sueños, y con la gran riqueza de significados que tiene la luna.

 

H- Tenemos entendido que uno de los significados sobre los que reflexionáis son la infancia del hombre, y los primeros años de la democracia española…. ¿Qué habéis descubierto al sumergiros en vuestro pasado personal, y en el colectivo de todo este pueblo?

 

AS- He usado como material de arranque, para crear el espectáculo, mis primeros recuerdos, pero no de una manera autobiográfica, los uso para crear ficción, y como mi infancia coincide con la Transición pues también está por ahí, influyendo mucho a los personajes. Fue una época muy tensa, con mucho miedo. La gente pensaba que la dictadura podía volver en cualquier momento.

 

H- Afortunadamente esa etapa negra acabó… aunque permanecen los recuerdos de quienes la padecieron… Escuchándoos, mi señor, me parece que este retrato de los recuerdos de infancia va a servir de espejo  a varias generaciones…  ¿por qué habéis querido bucear en ese pasado reciente?

 

AS- La ficción, la creación y la memoria van siempre juntas. De hecho la memoria tiene mucho de invento. Incluso la historia, aunque a los historiadores no les guste admitirlo, es una gran narración de ficción. Es imposible saber lo que pasó, porque es imposible conocer las emociones de las personas que han desaparecido. Podemos hablar de hechos. Pero lo que quieren decir no lo podemos saber. Cuando echo la mirada atrás para crear mis espectáculos intento saber lo que pasó, aunque sé que nunca lo podré saber.

 

H- Bueno, recordamos a algunos historiadores a los que les gusta reescribir la historia, incluso la reciente…

 

Risas a dúo

 

H- Contadme cómo habéis construido esta historia de historias, con comedia, tragedia, tragicomedia... O cómo soléis, ¿habéis vuelto a recurrir al humor para hurgar en heridas sensibles?

 

AS- No sé a qué género pertenece. Los uso todos. Sigo escribiendo con fragmentos y sigo queriendo construir una unidad, que dé una dimensión nueva a estas historias cortas. El humor sigue presente, y sí, no lo separo del dolor. Creo que la única manera de no ser superficial es apuntando al dolor con el humor, porque el humor surge cuando mostramos las contradicciones, y las contradicciones son la realidad.

 

H-  Reales como la vida misma, mi señor…

 

Risas a dúo…

 

H- Y ¿cómo esperáis que reaccionen los espectadores, ante esos recuerdos de realidad fingida…?

 

AS- No me hago una imagen de la reacción del público. Sólo deseo que se produzca el acto de comunicación. Y una vez que se produce la reacción del público acaba de dar significado a la obra. Por eso un espectáculo es, o parece diferente, dependiendo del público que lo esté viendo en cada momento. Digo parece, porque dudo, si no será realmente diferente…

 

H- Como el agua que corre por el cauce del riachuelo…

 

Risas a dúo

 

H- Debo reconocer, mi señor, que vuestras ideas de cómo presentar, mover, dirigir a los actores…. nos causan admiración y sorpresa,…  ¿podéis avanzarnos qué propuesta nos haréis con este montaje?

 

AS- Siempre intento ser lo más orgánico posible, y eso quiere decir no olvidar nunca que no hay nada más importante que contar la acción, y que eso está por encima de nuestros deseos y de nuestros gustos, y de nuestros miedos. Lo importante es contar y todo se pone al servicio de esa narración. La forma de contar es lo que produce el estilo. Todos tenemos nuestro estilo propio, lo difícil es aceptarlo, escucharlo…

 

H- Perdonadme mi señor, pero no lo parece y a los hechos me remito

 

Risas  a dúo

 

H-  Otro de los ingredientes principales de vuestros montajes, son los juegos de luces… ¿qué sorpresas nos esperan en la Luna?

 

AS- La luz la hace Pedro Yagüe, ha creado un mundo onírico, lleno de magia, muy expresivo. Pedro tiene una contundencia extraordinaria y al mismo tiempo, o por eso, es muy sutil. He trabajado muy a gusto con Pedro, y su luz es fundamental para crear las atmósferas del espectáculo.

 

H- Escuchándoos, mi señor, imaginamos una atmósfera tenue y etérea que envuelve como en un sueño a la Luna que descubrimos sobre el escenario…

 

AS- (Risas)… Alejandro Andujar ha creado una luna onírica a partir de las fotos reales que existen de la Luna, y sobre todo de la visión que se tiene de la Tierra desde la Luna. El espacio es mágico, un lugar que el mismo Alejandro ha pintado creando una escenografía/instalación que tiene una personalidad muy fuerte.

 

H- Con tales ingredientes, nos gana la impaciencia por ver el resultado final… Pero nos falta uno, la música… Sabemos que para vos, mi señor, la música tiene un protagonismo fundamental en el teatro. Contadnos qué papel juega la música en este todo que es el espacio lunar…

 

AS- (Risas)… Con Fernando Velázquez trabajamos desde el primer momento con la idea de que el espacio tenía su propia música. Quiero decir, que pensamos en la idea de que el espacio sonaba aunque no estuviesen los actores. Le pedí a Fernando que hiciese una pieza, inspirado por el primer boceto que teníamos de puesta en escena. Quería que se sumase al discurso de la acción a través de su música. Y luego ya pensaríamos en qué lugares de la acción debía entrar. Es decir, lo hicimos al revés. Normalmente se piensa en qué momentos necesitan música y luego se escribe una música para esos momentos. Yo quería usar la música como si ya existiese antes de que los personajes hubiesen llegado a ese planeta, a ese espacio, a esa luna.

 

H- Aunque estéis en la Luna, no se puede decir que estéis fuera de la realidad…

 

Risas a dúo

 

H- Para esta producción de La Abadía contáis con  actores, ligados a esta casa en su mayoría,… Perdonadme si es una indiscreción, pero nos preguntamos qué ha sido de vuestra habitual-familia-teatral…

 

AS- Mi equipo se suponía que iba a seguir con la gira de Días estupendos, pero al final no hemos tenido tantos bolos como esperábamos. (Risas)… Dentro de esta producción está Lucía Quintana con la que llevo trabajando doce años, y Juan Codina con quien había hecho La Cabeza del Bautista. A Luis Moreno, y a Nuria Mencía los había visto trabajar en numerosas ocasiones, los conocía personalmente, también a Jesús Noguero, con el que trabajé en Divinas Palabras cuando yo era ayudante de Gerardo Vera. Y a Palmira Ferrer la había visto varios trabajos en la Abadía y en el Centro Dramático Nacional…

 

H- Todo un elenco... también nos gustaría saber, cómo han sido los ensayos, la construcción del texto definitivo, con este equipo selenita…

 

 AS- El trabajo con los actores ha sido muy bueno. (Risas)… Para mí es esencial porque yo descubro la obra con ellos. En los ensayos dejo de ser un autor que lo sabe todo para convertirme en un director que intenta descubrir con los actores cual es la acción de la obra. Saber elegir lo que pasa es un acto de conocimiento, es un acto de creación muy difícil en el que entra en juego tu parte más íntima. La visión que tienes de la realidad y sobre todo la visión que tienes de tu propia realidad, de tu propia historia. La empatía es fundamental porque muchas veces no podemos imaginar que los personajes hagan ciertas cosas, porque simplemente ni nos las habíamos planteado. Aceptar las contradicciones de los personajes exige aceptar nuestras propias contradicciones.

 

H- Sabias reflexiones mi señor…

 

Risas a dúo

 

H – En cada ocasión, hemos sido testigos del aplauso con que el público y crítica han recibido vuestras obras… puesto que parecéis tener el secreto del éxito, contadnos… ¿Cómo creéis que debe ser el teatro de este siglo XXI para llegar a su público, para atraer nuevos espectadores?

 

AS- (Risas)… Yo no tengo el secreto del éxito. Nadie lo tiene, y nadie lo puede tener. Al crear emites un mensaje, dependiendo de la receptividad que ese mensaje tiene en un tiempo y en un espacio, se produce más o menos éxito. Mi objetivo es crear con honestidad, y eso quiere decir hacerlo comprometido con mi voz interior, intentando dejar fuera, el ego, el miedo, las ganas de complacer, o las ganas de agredir. Intento contar lo que tengo que contar, en cada momento. Eso supone un riesgo. Yo he tenido la suerte de encontrar público que considera que lo que yo hago les abre nuevas ventanas a la realidad. En el siglo XXI como en el siglo V antes de Cristo para llegar al público hay que hacer lo mismo: contar historias.

 

H- Y como espectador apasionado os digo: Gracias por esas historias

 

Risas a dúo

 

H- En estos tiempos de recortes financieros todos parece quejarse… Vos, mi señor, preferís llorar, sugerir… o pedir la Luna…

 

AS- (Risas)… Cuando no hay dinero el problema es el mismo que cuando hay dinero: elegir a qué se destina el dinero que hay. Evidentemente el derroche de los últimos años, la especulación, las burbujas, los pelotazos nos están pasando factura. Pero la factura se la deberíamos pasar a los que han provocado todo esto. Lo bueno es que ellos nos la están pasando a nosotros. Es mentira que la cultura sea un lujo. El arte, el conocimiento, la técnica son la base de las sociedades. El teatro forma parte esencial de lo colectivo, de lo social, forma parte de la inteligencia social, y eso no es un lujo. Un lujo es tener un coche que pesa cuatro toneladas, que ocupa el espacio de ochenta personas, y que contamina lo que diez mil personas, para pasearte por el centro de Madrid.

 

H- Lo lamento mi señor, pero en esta ocasión disiento… es malo, muy malo que estemos pagando nosotros las consecuencias de la crisis… Por lo demás amen…   

 

Risas a dúo

 

H- A estas alturas de nuestra charla, queda claro vuestro entusiasmo por el teatro… ¿qué es para vos este Arte, y cómo lo vivís en estos momentos dulces, de vuestra vida y de vuestra carrera?

 

AS- Yo el teatro lo vivo como parte de mi vida. No puedo separarlo. Yo sigo haciendo lo mismo de siempre: intentar crecer. El día que decida dejar de crecer me moriré aunque siga vivo. La fase que vivo de reconocimiento público forma parte del proceso, pero no es esencial, es un accidente.

 

H- Quizá sea un accidente geográfico, pero no una casualidad…

 

Risas a dúo

 

H- Antes de poner fin a esta charla, que nos ha convencido, a los ya entregados... para los que se resisten al teatro, a los clásicos, a las comedias… podríais, mi señor, contagiar un poco de vuestro cariño por el teatro, para que nuestros lectores se animen a descubrir vuestro montaje En la Luna

 

AS- Cuando decides ir al teatro lo puedes hacer por muchas razones. Porque te han dicho que está muy bien, porque has visto antes del mismo director, porque quieres ver a tu actor favorito, porque te gusta ir a ese teatro… o porque como ahora lees una entrevista y te ha despertado algo la curiosidad. Creo que ese es el mejor argumento que puedo dar. Si esta entrevista te está interesando ven a ver En la luna.

 

Risas a dúo

 

H- Mi Sr. Sanzol, os agradezco esta charla teatral, que me ha ayudado a recuperar mi infancia, y espero que nos reencontremos pronto sobre las Tablas…

 

AS- Te mando un abrazo muy grande. Y espero que un día podamos trabajar juntos. Aunque no sé si te lo han dicho pero los personajes no existen hasta que no los encarna un actor. Ya sé que es duro escucharlo, pero te quitará responsabilidad…

 

Una carcajada alegre y a dúo resuena de fondo mientras se levanta el Telón.

 

EN LA LUNA

Texto y Dirección: Alfredo Sanzol

Reparto: Juan Codina, Luis Moreno, Palmira Ferrer, Jesús Noguero, Nuria Mencía y Lucía Quintana

Escenografía y vestuario: Alejandro Andújar

Iluminación: Pedro Yagüe

Música. Fernando Velázquez

Peluquería y maquillaje. Chema Noci

Ayudante de dirección: Pietro Olivera

Ayudante de escenografía y vestuario: Adriana Parra

Asistente de dirección: Andrea Delicado

 

Titania  

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RAFAEL HERRERO, AUTOR DE NO ME HAGAS DAÑO

(Una entrevista de Sofía Basalo)

“Tal vez cien mil hombres, sólo hombres, nada más que hombres manifestándose en las calles, mientras las mujeres, en las aceras, les lanzan flores, podría ser la señal que la sociedad necesita para combatir, desde su seno y sin demora, esta vergüenza insoportable. Y para que la violencia de género, con resultado de muerte o no, pase a ser uno de los primeros dolores y preocupaciones de los ciudadanos. Es un sueño, es un deber. Puede no ser una utopía.”

Con este texto escrito por José Saramago, concluye “No me hagas daño”. Una obra escrita por Rafael Herrero, quien tras documentarse de forma exhaustiva ha colocado sobre el escenario una realidad poliédrica que nos hiere a todos y a todas.

De esta obra, de esta realidad dolorosa hemos podido charlar con Rafael Herrero. No creo en las casualidades... Pero las circunstancias nos han conducido a realizar esta entrevista el 25 de noviembre... Cuando todavía eran 54 las mujeres muertas. Hoy ya son 55:

  • Yo he querido contar una historia, no soy sociólogo ni experto en temas de malos tratos ni violencia de género, soy un escritor y he querido contar una historia desde los puntos de vista que me parecían interesantes, dramáticamente interesantes, que era la mujer maltratada, su pareja y maltratador que la quiere y la destruye, la hija que sufre las consecuencias de esa relación terrible y luego la perspectiva de un terapeuta, de alguien que trata de entender y poner remedio a la situación...

  • (...) lo primero que ocurrió es que yo dirigía La Mandrágora, un programa de televisión, de la 2, y terminábamos el programa con un cuentecito corto, de minuto y medio o así... Y leyendo una noticia terrible, de éstas que te dejan huella sobre los malos tratos, escribí un pequeño cuento que aparece transformado en la obra de teatro (...)

  • (...) muchísimas mujeres reaccionan, es verdad que pueden decir “hasta aquí hemos llegado, ni se te ocurra volver a tocarme”... Pero no todas las mujeres son iguales, como no todos los niños son iguales, claro que hay niños que reaccionan si notan que alguien quiere abusar de ellos, o si otro compañero, incluso, en el recreo, les pueden atacar...

Pregunta: ¿Realmente, como escribes, este tema no interesa?

 

Rafael Herrero: Yo creo que nos cansamos muy pronto de las cosas y creemos que ya está todo dicho y que ocurre en un sitio muy lejano, que no nos atañe directamente. A mí eso es lo que más me duele... Porque pienso que cuando vemos que hay 54 muertes de mujeres por sus maltratadores, más miles de personas que han recibido agresiones psicológicas, físicas o de otro tipo... Mujeres que lo pasan muy mal... Se habla de que seis de cada diez mujeres han sufrido algún tipo de agresión, me parece que es justo que  un escritor como yo escriba una obra de teatro y me parece espléndido que una compañía de teatro la lleve al Teatro Español y que cinco actores cuenten a los espectadores que se acercan allí esa historia que desgraciadamente se repite cada día con muerte o sin muerte, pero se repite cada día en cada rincón de nuestro país y de muchos países, claro.

 

Pregunta: “No me hagas daño” aborda el tema del maltrato desde una perspectiva muy amplia. Has profundizado mucho, pues no sólo nos muestras el dolor directo de la mujer, esposa de un maltratador, sino de su hija, espectadora de cada episodio... Quizá uno de los valores de tu texto es precisamente esa profundidad, ese “escarbar” en las profundidades del ser humano...

 

Rafael Herrero: Yo he querido contar una historia, no soy sociólogo ni experto en temas de malos tratos ni violencia de género, soy un escritor y he querido contar una historia desde los puntos de vista que me parecían interesantes, dramáticamente interesantes, que era la mujer maltratada, su pareja y maltratador que la quiere y la destruye, la hija que sufre las consecuencias de esa relación terrible y luego la perspectiva de un terapeuta, de alguien que trata de entender y poner remedio a la situación... Y de una posible nueva víctima que aparece frágil, vulnerable y que puede caer, como así ocurre, en las redes de un maltratador y que tiene todas las posibilidades de sufrirlo muy profundamente... He querido dar esa perspectiva de cinco puntos de vista para contar una historia llena de emoción, de momentos de ternura, de melancolía, de añoranza, de un puntito de alegría, de una especie de ventanita abierta donde quizá nuestra protagonista encuentre una salvación que el tiempo dirá...

 

Pregunta: ...Con frases realmente estremecedoras, como el momento en el que Raúl, el maltratador, le dice a Lucía, serenamente (quizá ahí está lo sobrecogedor del momento) “Si te vas, te busco y te mato...”...

 

Rafael Herrero: Sí, es un momento duro y el equipo de actores, el actor, lo hace con tanta suavidad, sin ningún tipo de aparente violencia...  es como si le dijera “Si te vas, te busco y nos vamos a cenar”... pues no, le dice “Si te vas, te busco y te mato...” y yo lo que más me emociona de todo esto, aparte de que escribir el libro me resultó fascinante y que la gente lo pueda leer también es una forma de comunicarte, porque la gente en casa sola, de repente lo lee y está muy bien, pero claro en la sala pequeña del Teatro Español, se produce algo mágico, y es que es una sala pequeña y el espectador, como tú sabes, está a pocos metros de los actores y hay una carga de emoción, de tensión... que va de los actores al espectador, que hace que yo crea que se transforma en una tarde-noche, difícil de olvidar...

 

Pregunta: Escribes que este libro, esta obra, nació de la mirada, de los ojos de Luisa, de tantas Luisas...

 

Rafael Herrero: Sí, lo primero que ocurrió es que yo dirigía La Mandrágora, un programa de televisión, de la 2, y terminábamos el programa con un cuentecito corto, de minuto y medio o así... Y leyendo una noticia terrible, de éstas que te dejan huella sobre los malos tratos, escribí un pequeño cuento que aparece transformado en la obra de teatro; al cabo de dos o tres meses volví a chocar, porque era un choque, con otra noticia espeluznante y volví a escribir otro cuento y luego encima conocí a alguna mujer maltratada que había salido ya del agujero, pero aún sus ojos y su mirada y la forma de inclinar la cabeza hacia abajo... me miraba de frente pero a veces inclinaba la cabeza... Aún le quedaban restos de vergüenza por no haber sido capaz de librarse, porque claro ellas piensan que quizá también es culpa de ellas por no ser valientes y decir “hasta aquí hemos llegado”, pero yo lo que digo es que nadie sabemos nuestro valor, nuestra capacidad de sometimiento, nadie lo sabemos hasta que no nos toca un torturador, un maltratador, alguien violento, alguien fuerte que abusa de un débil... Entonces, si eres débil y te cruzas con alguien así no sabes si vas a reaccionar bien o vas a someterte... No lo sabes....

 

Pregunta: Sí, exactamente, hoy en la Cadena Ser, escuchaba el testimonio de una mujer maltratada, que también había salido del agujero y comentaba que lo que más daño le hacía y le hace en la actualidad son los comentarios de quienes le dicen o le preguntan incrédulos cómo aguantó, por qué no se rebeló... Y es que el miedo te paraliza, te deja sin capacidad para reaccionar...

 

Rafael Herrero: Claro, es que yo pienso que los fuertes pueden pensar que cómo alguien es capaz de no darse cuenta cuando tu maltratador te dice “cállate, pareces tonta, vete a la cocina... O eres imbécil y te empuja...” bueno, muchísimas mujeres reaccionan, es verdad que pueden decir “hasta aquí hemos llegado, ni se te ocurra volver a tocarme”... Pero no todas las mujeres son iguales, como no todos los niños son iguales, claro que hay niños que reaccionan si notan que alguien quiere abusar de ellos, o si otro compañero, incluso, en el recreo, les pueden atacar... Pero sabemos que hay niños, mujeres, hombres... Sobre todo mujeres, más frágiles, más vulnerables y son diferentes a las que son capaces de reaccionar... Claro, éstas no tienen ese problema en principio, pero hay muchas otras que por lo que sea, por un amor equivocado, por un amor-odio... Hay una imagen en la obra de teatro que a mí me gusta especialmente, es cuando la maltratada Luisa, dice que es como una polilla, que se acerca a una bombilla y sabe que esa bombilla la va a quemar, pero se acerca, porque siente atracción por la bombilla... Es que hay amor-odio... es que denuncian y a los diez días quitan la denuncia... Por miedo y por amor... Y dices, bueno, eso ocurre... Podemos explicarnos por qué ocurre... Pero ocurre...

 

Pregunta: El personaje del Mediador, del terapeuta que intenta explicar qué ocurre, intenta buscar respuestas... Se hace preguntas, nos las hace para que nosotros reflexionemos... Un mediador que tiene que tomar un orfidal para olvidar los ojos de Luisa... No sé, si en cierto modo, a través de ese personaje hablas tú...

 

Rafael Herrero: Sí, yo siempre digo que el personaje que me representa, si es que me representa alguno, aunque me representan los cinco ¿no? ... Pero en el que me identifico es en el mediador, en el sentido de porqué ocurre, qué perfil tiene un maltratador, por qué las mujeres maltratadas no escapan a tiempo, por qué no piden ayuda, por qué no las ayudamos, por qué no las comprendemos muchas veces, por qué pensamos que es que son raritas, por qué empezamos con la coartada de las denuncias falsas... Claro, hay denuncias falsas y hay denuncias verdaderas... Pero hay muchas más verdaderas que falsas... Claro que siempre hay algún sitio por dónde escapar... Entonces el mediador, para mí, eres tú, soy yo, es el espectador de la fila tres, el de la fila siete... Los que nos preguntamos si es que queremos preguntarnos, si no queremos pasar página, si no queremos olvidarnos o ir a ver una comedia de risa,  que también está muy bien... Pero la nuestra, “No me hagas daño” es otra cosa... Preguntémonos esto, porque ocurrir, ocurre... En España, en Suecia, en Finlandia, en Noruega, en Francia... En América Latina... En todos los sitios. El poderoso golpea al débil y el más débil, generalmente es la mujer.

 

Pregunta: No sé si podemos respondernos a un estudio que ha publicado hoy (25 de noviembre de 2011) la Federación de Asociación de Mujeres Progresista, según el cual, los adolescentes entre catorce y dieciocho años creen, piensan que la mujer está para complacer al hombre y éste para proteger a la mujer... Eso es verdaderamente duro ¿no?

 

Rafael Herrero: Hombre, duele ¿eh? Porque mi esperanza es que la educación haga que todos nos demos cuenta, los que tenemos hijos en nuestros hijos, los propios hijos que se den cuenta de que todos somos iguales y que nunca el más poderoso debe aprovecharse del más débil... Pero sí es verdad que en algún artículo he leído que la gente joven, eso que decíamos que el machismo (hablo de España) viene de las generaciones más mayores... Desgraciadamente lo estamos viendo, gente de veinte años que muere o es golpeada por alguien que también tiene veintitantos... Y es cierto que dentro de la juventud, por lo que me dices del estudio y cosas que yo mismo he detectado, aunque no he hecho ningún estudio, sí es cierto que se produce como una repetición de los roles... Otra vez vuelve a aparecer el hombre como el salvador y el héroe, y la mujer como la sumisa y complaciente... Ojalá sea un error de los sociólogos y no sea verdad, y la educación esté consiguiendo que chicos, chicas, jóvenes... se den cuenta de que el que es más poderoso tiene que ser todavía más generoso con el que es más débil... Pero la noticia que me dices, es dolorosa.

 

Pregunta: ...Y preocupante...

 

Rafael Herrero: Desde luego, muy preocupante... Ya lo creo, es inquietante, porque si con todo el proceso de información que hay en los medios, vosotros la dedicación que le dais, la proximidad que tratamos todos en el mundo del espectáculo, del teatro, de la literatura... que intentamos acercarnos a ese mundo... Si eso al final va a servir para poco, es terrible...

 

Pregunta: ¿Qué estamos haciendo mal?

 

Rafael Herrero: Yo soy un escritor, lo que sí es cierto es que cuando he escrito esta obra, cuando he escrito este libro, es porque sentía la sensación de que algo no estábamos haciendo bien del todo y sobre todo de que había un cierto escepticismo de la sociedad, es decir, como cuando decimos “vale, pero esto ocurre en la zona baja de la sociedad... la gente sin cultura, los inmigrantes... la gente que no tiene preparación...” Por eso mis personajes son cultos. Él es un escritor y Ella es una mujer que trabaja en una biblioteca, porque los expertos del maltrato dicen que el perfil del maltratador no está cerrado; puede ser alguien culto, educado; alguien no culto y no educado; alguien que trabaja en una profesión liberal; alguien que trabaja en una profesión totalmente física... Yo siempre pongo un recuerdo de una imagen terrible que leí hace un tiempo, una noticia; La muerte de la hija de Jean-Louis Trintignant, que murió apaleada, nunca mejor dicho, por su pareja que era un músico culto y educado y que le dio tal paliza que la mató a golpes cuando hacía ella “Colette” con su madre que es realizadora de televisión y ni la madre realizadora de televisión que estaba dirigiendo a su hija, ni el padre, ni nadie, se dio cuenta de que su hija, mujer culta y preparada y socializada y con amigos, estaba sufriendo este padecimiento... De forma que incluso la hija envió un mensaje a su madre diciéndole no sé cuántas cosas y de repente acababa diciendo “Mamá ayúdame”... Y la madre entendió que le pedía ayuda para preparar el personaje... Y luego la madre se decía “¿Por qué no me di cuenta de su mirada tan triste. Por qué no me di cuenta de que me estaba gritando, sin decírmelo, ayúdame?” Y esta es la historia, le puede ocurrir a cualquiera... Y la sociedad debe estar alerta, debemos estar alerta, no cansarnos de la noticia... La noticia existe no nos podemos cansar de ella.

 

Pregunta: ...Ni tampoco recurrir a los argumentos demagógicos, como oímos, cuando se dice que ahora la mujer odia al hombre y no lo necesita...

 

Rafael Herrero: Es que, vamos a ver, hay un tema de fortaleza física y psíquica o psicológica... Y el más fuerte a veces por su frustración, por su concepción de la vida, por lo que queramos, abusa del débil y éste, nos guste o no, físicamente sobre todo es la mujer, psicológicamente quizá no, somos todos iguales, ahí habría que escuchar a los expertos, hombres y mujeres en principio tenemos la misma capacidad intelectual, cultural, etc... Pero sí es verdad que la mujer es más vulnerable aunque sólo sea físicamente y algunas lo son también psicológicamente; hay otras que no lo son... Claro, no todos los hombres son maltratadores, ni todas las mujeres son maltratadas, ni todos los niños son abusados... Claro que hay niños que paran al profesor o al amigo mayor... Pero cuántas noticias leemos de otros niños que no dicen nada, y ahora estamos escuchando noticias de gente, de niños que han sido abusados y han pasado veinte años y no se han atrevido a decirlo jamás... Entonces, existir existen, entonces debemos ser conscientes de que existe y de que a veces el débil es víctima del fuerte y eso es así.

 

Pregunta: No sé si el origen de estos maltratos, son esas conductas que aceptamos socialmente, que se han instalado en la cotidianidad como uso y costumbre, que se han denominado micromachismos...

 

Rafael Herrero: A mí lo único que me tranquiliza a pesar de la noticia que has comentado, es que hace veinte años, en nuestras películas de comedia, era habitual o podía ser habitual que alguien dijera “Bueno, yo pego a mi mujer lo normal” y eso nos hacía gracia... Y si el protagonista amenazaba a la protagonista con un golpe, nos hacía gracia... Ahora yo creo que ningún machista es aplaudido públicamente si hace algún acto de machismo, pero bien es verdad que ocurre; yo aún tengo la imagen, ya sé que es anecdótica, de hace un par de años, de ese metro donde hay una chica inmigrante, sentada... Y entra un chico joven hablando por el móvil... Y sin mediar palabra le pega, ¿por qué? Le da una paliza porque es inmigrante y porque es mujer... Ese chico probablemente no represente a todos los chicos jóvenes ni esa chica represente a todas las chicas jóvenes, pero había un testigo y ese testigo no hizo nada ¿por qué? Por miedo, y no digo que hiciera bien ni que hiciera mal, porque no sabemos dónde puede llevarnos el miedo... A la chica ni a moverse, al testigo ni a moverse... ¿Eso quiere decir que actuaron mal los dos? No, quiere decir que ante la agresión de uno más fuerte o más violento, no sabemos cómo reaccionamos.

 

Pregunta: Comentas que no eres un experto en la materia, que no eres un sociólogo ni un psicólogo, pero estamos viendo que has profundizado enormemente en el tema...

 

Rafael Herrero: Yo sobre todo me he documentado muchísimo, me he tirado casi un año leyendo todos los libros, entrando en internet, hablando con mujeres maltratadas, artículos... Y vuelvo a retomar la idea de la obra de teatro, he tenido la suerte de que una compañía de teatro haya hecho una representación tan fiel, tan llena de emoción, tan sincera, sin ningún tipo de frivolidad, donde los actores cuentan su personaje, lo viven, lo sienten... Y claro, resulta que ese pequeño milagro que a veces se produce, se ha producido... Quizá yo haya escrito un texto que esté bien, pues sí quizá no esté mal, pero he tenido la suerte de que cinco actores dirigidos por Fernando Bernués, cuentan la historia como yo la soñé; es que cada vez que voy al teatro y me siento, me digo “Dios mío, qué suerte he tenido. Es que están contando mi historia tal cual”... Y luego veo a los espectadores que tras la obra aplauden y aplauden... A pesar de que la historia es durísima y se van comentando... Pues bueno, he tenido suerte... Desgraciadamente un tema terrible me ha permitido escribir una historia que quizá interese al espectador y al espectador.

 

Pregunta: Dirigiste “La Mandrágora” un programa que nació con un espíritu minoritario o se hizo minoritario. Esta obra, también escribes, no es comercial... por tanto también puede ser minoritaria... ¿Esa característica puede ser variable?

 

Rafael Herrero: Yo creo que la historia que he escrito “No me hagas daño” es una historia para todo el mundo, lo que pasa es que (y hay excepciones como tú) los medios en general, están más inclinados a hablar de los espectáculos más potentes con actores y directores más estrellas donde los temas son más fáciles y de repente ese tipo de producciones encuentra un eco en los medios que me parece perfecto, e historias más pequeñas con compañías menos conocida, aunque muy prestigiosa como la compañía Tanttaka, y con un autor como yo que sí es conocido dentro del mundo de la cultura por haber dirigido La Mandrágora, recibe menos eco, y eso qué quiere decir, que al espectador le va llegando por el boca a boca, más que por los medios, aunque muchos de vosotros me contradecís, porque os habéis interesado por lo que hemos hecho... Pero hay veces que retroalimentamos lo minoritario. Es decir, La Mandrágora apenas aparecía recogida en los periódicos, apenas se hacía nada sobre ese programa ¿por qué? Porque La Mandrágora no era popular en el sentido de que no era un programa de cotilleo... Entonces, se retroalimenta la marginalidad, pero esta historia “No me hagas daño” como tú la conoces y la has visto, le llega a un joven de 16 años, a una persona de 85 y a gente con estudios, sin estudios... Le llega a todo el mundo que es sensible y que no está dispuesto a pasar página del dolor que hay a su alrededor, y dicho esto, la historia yo creo que acaba con un pequeñísimo, punto de decir, vamos a ver si hay suerte y al final no pasa lo que podría parecer que va a pasar...

 

Pregunta: Sí, porque al final, aunque acaba con el maravilloso texto de José Saramago... Algo nos dice que no será así...

 

Rafael Herrero: Sí eso ha sido idea también del director, aunque yo lo ponía en el libro como un elemento que me ayudó mucho a pensar que estaba haciendo bien el escribir esta historia; porque si Saramago también estaba preocupado por el tema, quiere decir que hacemos bien los escritores y los artistas y todo el mundo en centrarnos en este tema y en otros... Y el final es muy contundente, y aunque la imagen es ambigua, el texto es muy prometedor... Ojalá, efectivamente los hombres demos un paso al frente...

 

Pregunta: ¿La cultura sigue siendo en nuestro país una asignatura pendiente?

 

Rafael Herrero: Sí, efectivamente; pero vuelvo a decir que hay cultura aburrida y cultura entretenida y divertida en el sentido más positivo de la palabra; es decir, hay cultura que probablemente está dirigida a una elite que tiene una capacidad de análisis, de búsqueda, de planteamientos que no tenemos todos; pero hay otra cultura donde yo incluyo “No me hagas daño”, incluyo el teatro, que hace un planteamiento con distintos niveles, de forma que la historia está ahí, es una historia sencilla que entiende todo el mundo, la estructura narrativa es un poco más compleja, pero lo que no cabe duda es que este tipo de cultura está al alcance, le llega a todo tipo de espectadores, ahora sí es verdad es que hay un tipo de cultura que necesita de espectadores, de lectores, de personas que tengan unos códigos para poder descifrar, no es el caso de “No me hagas daño”, que es una historia sencilla, yo creo que muy estudiada en cuanto a que la documentación que hice fue muy exhaustiva y vuelvo a repetir, contada de tal forma, con tal sencillez que ahí demuestra que la cultura es para todos.

 

Pregunta: Escribe Saramago “Es un sueño, es un deber. Puede no ser una utopía” ¿Tú crees, Rafael que puede no ser una utopía?

 

Rafael Herrero: Yo suscribo lo que decía Saramago... No es fácil que desaparezca la cantidad de injusticias y problemas que tiene el mundo. Lo que sí es cierto es que el primer elemento que tenemos que tener en cuenta todos es No Olvidar. Lo que no podemos hacer es olvidar, no digo que estemos todo el día sufriendo y machacándonos con todas las desgracias que ocurren a nuestro alrededor porque seríamos una sociedad triste y terrible; yo creo que hay momentos para la expansión, para divertirte, para gritar, para pasarlo bien y hay momentos para pasarlo bien reflexionando, viviendo historias emocionantes, empatizando con personajes y con personas que están a nuestro alrededor y entre todos nunca creo yo que erradiquemos fácilmente esta lacra, pero quizá consigamos que ellas, las mujeres maltratadas se sientan menos olvidadas...

 

Pregunta: Menos solas...

 

Rafael Herrero: Sí, menos solas... Es lo que creo, que hay esa especie, tú lo has comentado también, de boomerang, de decir “no es que las mujeres maltratadas... uy, uy, uy, uy...” pues vale, lo que queráis pero ahí están.

 

 Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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HAMLET CHARLA CON GEMMA BELTRÁN SOBRE SU AMOR POR EL TEATRO

(Una entrevista de Titania)

Ser o no ser, esa es la cuestión:

si es más noble para el alma soportar

las flechas y pedradas de la áspera fortuna

o armarse contra un mar de adversidades

y darles fin en el encuentro.

Morir, dormir, nada más.

Y si durmiendo terminaran las angustias y

los mil ataques naturales herencia de la carne,

sería una conclusión seriamente deseable.

Morir, dormir; dormir, tal vez soñar

  • La obra no solo es conocida por el personaje que le da nombre, es un espacio donde el mismo Shakespeare arregla sus cuentas con la moral de su época… Creo que a menudo se olvida  que a Hamlet  le han robado el trono.

  •  En realidad nos hemos permitido un juego escénico que coloca el teatro de Shakespeare en el marco del teatro del absurdo, siguiendo la pista de la comparación que hace el genio inglés, con el mundo como gran escenario, y Becket, que lo ve como un gran circo…

  •  Hice el ejercicio que, seguramente, Shakespeare estaba obligado a hacer, poner en boca masculina todos los sentimientos sin olvidar el género, me pareció un reto añadido y que me acercaba más a su esencia.

  •  La crisis la celebramos con nuestro décimo aniversario en un espacio gótico maravilloso todo este mes de diciembre y sin red. El antiguo Hospital de la Santa Creu (1401) en pleno corazón de Barcelona, y allí estaremos con programación doble, proyecciones en video de los anteriores espectáculos y sin financiación... ¡¡¡Más madera que es la guerra!!!

HAMLET- Qué joven tan dubitativo… Mi señora Gemma Beltrán, vos que sois una mujer avezada en los trajines y entresijos  de la vida teatral, y que usáis el humor para analizar la realidad…  ¿Cómo veis a este príncipe danés, creéis que su fama es merecida? 

 

GEMMA BELTRÁN - (Risas)… La obra no solo es conocida por el personaje que le da nombre, es un espacio donde el mismo Shakespeare arregla sus cuentas con la moral de su época. Al príncipe lo veo como un futuro rey preparado para el poder, al que no siempre le dan el peso y la ambición que representa.

 

H- Os agradezco de todo corazón ese enfoque que hasta ahora nadie ha querido reconocerme, como bien sabéis, mi señora, deeply in my heart,  yo querría ser un hombre de estado…

 

Risas a dúo

 

H- Conocemos vuestra tendencia a burlaros de los personajes más trágicos, incluidos algunos de nuestros reyes y parientes, como Macbeth u Otelo, ¿no habéis pensado nunca, mi señora, en convertir a este joven príncipe en absoluto protagonista sobre  las Tablas?

 

GB- (Risas)… Creo que los personajes raramente son protagonistas absolutos, casi siempre “funcionan” por contraste, pero si me atreviera con este príncipe,  le añadiría una carga política importante, creo que a menudo se olvida  que a Hamlet  le han robado el trono.

 

H- Vuestras palabras son como bálsamo que alivia el dolor de mi alma… Que buena mano tenéis para curar heridas…

 

Risas a dúo

 

H- Supongo, mi señora, que os sentís satisfecha de vuestro prestigio, de los aplausos de públicos y crítica, de los premios… Aun así, permitidme una pregunta indiscreta, ¿habéis sentido alguna vez envidia por William Shakespeare, habéis soñado con meteros en sus zapatos?

 

GB- (Risas)… La única respuesta es sí, una gran envidia, pero sobre todo una gran admiración.

 

H- También sois, mi señora, de los pocos que reconocen esa envidia… sana por supuesto…

 

Risas a dúo

 

H- Sabemos, mi señora, que es larga la lista de autores clásicos a los que os habéis acercado... ¿Podemos conocer el  porqué de esa pasión por los clásicos?

 

GB- ¡Ah los clásicos!..., quizás porque me interesa más la carga simbólica que la psicológica.

 

Risas a dúo

 

H- Vivimos tiempos difíciles, de crisis financieras y humanas. ¿Creéis, mi señora, qué en estos momentos es bueno que volvamos la vista hacia atrás, para aprender de nuestros clásicos?

 

GB- Creo que su tiempo fue mucho más difícil, a su lado nosotros debemos parecer chiquillos asustados... (Risas)… Me permito citar un pequeño parlamento de Shakespeare que todavía nos representa:

 

...La  vida es... un cuento contado por un demente

lleno de ruido y de furia, y sin ningún sentido.

 

H- Cuánta sabiduría encierran esas palabras…

 

Risas a dúo

 

H- Ahora nos visitáis en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares, con un montaje sobre personajes dibujados por mi querido padre… pero a los que vos miráis a través de un prisma lleno de humor…. Y nos presentáis de la mano de unos bufones, que nos hacen descubrir su lado más humano, y también el más cómico… ¿Qué se van a encontrar los espectadores de este siglo XXI…?

 

GB- En realidad nos hemos permitido un juego escénico que coloca el teatro de Shakespeare en el marco del teatro del absurdo, siguiendo la pista de la comparación que hace el genio inglés con el mundo como gran escenario, y Becket, que lo ve como un gran circo…

 

H- Escuchándoos, mi señora, me parece entender por qué os habéis ganado esa fama de comedianta irreverente y provocadora… Decidme, ¿es por ese vicio por lo que elegís actores masculinos que se mutan en otros, y otras, para representar el Universo Shakespeare, como en los días de juventud de mi padre?

 

GB-  Sabiendo que en su época las mujeres tenían prohibido, por ley, subir a un escenario, hice el ejercicio que, seguramente, Shakespeare estaba obligado a hacer, poner en boca masculina todos los sentimientos sin olvidar el género, me pareció un reto añadido y que me acercaba más a su esencia.

 

H- Un avanzado punto de mira…

 

Risas a dúo

 

H-  Hemos tenido el placer de escuchar al propio M. Moliére defender la comedia, porque creía que la risa abría a la vez la boca y la mente. Vos, mi señora, ¿creéis que es más fácil que los mensajes lleguen a través de la comedia? ¿que los dardos envenenados de la ironía,  la parodia, el sarcasmo, el escarnio, resultan más suaves, bañados, como un bombón, en el sentido del humor?

 

GB- (Risas)… Parece ser que el humor es una facultad tan específicamente huma­na como el lenguaje, propicia el sentido crítico... (Risas)…Su fuerza persuasiva estriba en su atractivo y en que puede hacer escuchar lo que el escepticismo y la experiencia de la vida nos hacen sordos… Es decir: creo que la sátira es la forma apropiada para nuestra época.

 

H- Me apresto, pues, para asistir a un drama satírico… Aunque a fuerza de ser sincero, tengo que confesaros, que a mis oídos, tal juicio, suena mordaz…

 

Risas a dúo

 

H- Vuestras ideas de cómo presentar, mover, dirigir a los actores, cantantes, músicos, espadachines… abre nuestra boca con admiración y sorpresa, …Para quienes esperamos con ansia conocer a Estos Hombres de Shakespeare… ¿podéis avanzarnos qué propuesta nos hacéis con este montaje?

 

GB- El espectáculo es una combinación de teatro del absurdo y Shakespeare, donde tres personajes dejan adivinar la relación entre las situaciones propias de los Clowns y la del hombre abandonado a su destino… Los juegos y las acciones que realizan son los propios de la comedia, de los bufones-clown, siempre acompañados por la música de dos violonchelistas en directo…

 

H- Tal mezcla de ingredientes promete una receta apetitosa… He de admitir que la boca se nos hace agua…

 

Risas a dúo

 

H- Como erudita en la Comedia dell Arte, y profesora, ¿cómo es vuestra relación con los actores de la compañía, fácil, divertida, o más bien les volvéis locos…?

 

GB- (Risas)…La relación es particularmente energética, mantenemos un pulso entre el juego y la técnica y ello a menudo nos lleva a grandes risas que recogemos como perlas.

 

H- Risas y perlas que nos contagian, y os lo agradezco como espectador…

 

Risas a dúo

 

H- Para vos, mi señora, la música es un ingrediente fundamental en el teatro, como nos habéis demostrado en otras de vuestras incursiones en el teatro-musical, Tocata, Scherzo o Divertimento… En esta ocasión rescatáis algunos de los versos de mi padre, canciones de Monteverdi o Bartok, e interpretadas y cantadas en directo… Todo un regalo para vuestro público…

 

GB- La música, en esta obra es una voz más, como lo son el vestuario y la luz, pero en concreto, es el elemento mágico, siempre presente en la obra de Shakespeare.

 

H- Vuestra debilidad por los clásicos ha quedado probada… Aunque sabemos que, en el fondo de vuestra alma, lo que queréis es retratar a hombres y mujeres de vuestro tiempo… Puesto que parecéis conocer el secreto, ahora que no nos oyen, contadnos …¿Cómo creéis que debe ser el teatro de este siglo XXI para llegar a su público?

 

GB-  Creo que debe ser una experiencia transformadora, con alguna cosa profundamente comunal.

 

H- Aunque os resistís a ponerla en común… sospecho que debéis poseer la fórmula, puesto que dos años seguidos habéis sido premiada en el Certamen de Mejores directoras de Torrejón…

 

Risas a dúo

 

H- Os felicito por el éxito, que sé bien merecido… pero permitidme la osadía… sólo guiada por la curiosidad hamletiana… ¿las mujeres hacen un teatro diferente al de los hombres, o como son menos, acuden a Festivales dónde no hay hombres… por eso de la competencia? ¿Tenéis alguna explicación, mi señora? Os confieso, que soy consciente de que en mi lista de Charlas, son muchas menos las ELLAS  que los ELLOS…

 

GB- (Risas)… Parece ser que todavía son necesarios festivales de género, para hacer visible el trabajo de las mujeres, cuando no hagan falta nos felicitaremos. Creo que la pasión no tiene género.

 

H- De nuevo tengo que coincidir con vos, y os juro que lo he constatado... a los hechos me remito…

 

Risas a dúo

 

H- Dei Furbi, es una compañía pequeña, que pronto cumplirá diez años… Desde esa experiencia, contadnos cómo se sobrevive, o supera la crisis. Me pregunto, si sois de las que pateáis para salir a flote, flotáis con elegancia y gracia, u os unís al coro de plañideras que piden ayudas,  o patalean por los recortes…

 

GB- (Risas)… La crisis la celebramos con nuestro décimo aniversario en un espacio gótico maravilloso todo este mes de diciembre y sin red. El caso es que la Biblioteca de Cataluña nos ha cedido una de sus naves del antiguo Hospital de la Santa Creu (1401) en pleno corazón de Barcelona y allí estaremos con programación doble, proyecciones en video de los anteriores espectáculos y sin financiación... ¡¡¡Más madera que es la guerra!!!

 

H- Me complace recibir una respuesta cargada de humor, y proclamo que, por momentos, se acrecienta mi impaciencia por celebrar esa fiesta de cumpleaños teatral…

 

Risas a dúo

 

H- A estas alturas de nuestra charla, queda claro vuestro entusiasmo, vuestra  pasión por el teatro… Antes de poner fin a esta charla, que nos ha convencido, a los ya entregados… para los que se resisten al teatro, a los clásicos, a las comedias… os lo ruego, mi señora, podríais contagiar un poco de vuestro cariño por el teatro, para que se animen a descubrir vuestros Hombres de Shakespeare… y más cuando la cita será en un escenario que les calza como un guante, el Corral de Comedias de Alcalá…

 

GB- .. Habrán de verlo para creerlo, je, je…

 

H- Nos dejáis con la miel en los labios, un recurso clásico y eficaz…

 

Risas a dúo

 

H- Mi señora Beltrán, os agradezco esta chara teatral… y espero que nos encontremos pronto sobre la Tablas… cara a cara…

 

GB- Un abrazo muy grande, príncipe...

 

Cae el Telón, y al fondo resuena Strike It Up, Tabour!

 

 

HOMBRES DE SHAKESPEARE (a partir de fragmentos de WS)

Nos visita en el Corral de Comedias de Alcalá 

Para ver toda la Temporada del Corral de Comedia: www.corraldealcala.com

 

Compañía Dei Furbi/ Creación

Intérpretes:

Toni Vinyals y Marc Vilavella (en alternancia) Oscar Bosch, Robert González

Violonchelistas: Nerea de Miguel, Romain Boyer Sara Guri, Maria Bou (en alternancia)

Iluminador: David Bofarull

Dramaturgia, espacio escénico y dirección: Gemma Beltrán

Ayudante de dirección Roger Julia 

www.teatral.net/furbi

 

Titania  

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TOMÁS GAYO CREADOR DE LA VERSIÓN ESCÉNICA DE LA FAMILIA DE PASCUAL DUARTE

(Una entrevista de Sofía Basalo)

En 2012 se cumplen setenta años de la publicación de una de las dos grandes novelas de Camilo José Cela, “La familia de Pascual Duarte”. A un tiempo se cumple el décimo aniversario de la muerte del Premio Nobel. Tomás Gayo ha pensado, de forma acertada, que el mejor modo de homenajear al autor gallego es adaptar al teatro una obra difícil, que exige de una gran entrega y un enorme riesgo. El actor, productor y ahora adaptador, ha logrado reunir a un estupendo elenco de actores que bajo la dirección de otro grande de la escena, nos regala una propuesta teatral de primer orden. En octubre vio la luz este trabajo de tres años. En febrero de 2012 llegará a la capital, al Teatro Fernán-Gómez. Pero mientras tanto esta familia está llevando a cabo su propio camino, un camino lleno de un éxito que en este caso corresponde a su calidad:

  • Las fórmulas han de cambiar en el teatro, creo que el futuro pasa porque todos los profesionales de esto nos unamos para hacer proyectos y no que haya una cabeza visible a la que le caiga todo el peso económico, porque ya no están las cosas para eso... porque es muy difícil de llevar... Pero bueno, mejor mirar hacia el presente, porque quién sabe lo que nos puede deparar el futuro...

  • Tomando las palabras literales del autor... Quiero decirte, aquí todas las palabras que hay, o el 95% de las palabras que hay, son de Camilo José Cela... Lo mío, con toda la prudencia del mundo, sin intentar imitar sino continuar ese lenguaje, es el mero nexo entre las escenas y que se entendiera en el medio teatral que es el que yo conozco más... Y creo que según lo que hemos visto en lo que llevamos de gira, se entiende bastante bien.

  • (...) en la novela hay varias personas afines a Pascual, directores de cárcel, capellanes, el padre Manuel... Los he fundido todos en el Capellán y hemos construido una dramaturgia siempre a partir de las palabras del autor, en la que hemos hecho una especie de amigo, confidente desde el inicio, hasta el final.

 

Pregunta: Una empresa difícil y arriesgada, más aún en los tiempos que corren...

 

Tomás Gayo: Sí, es cierto. Es ir a contracorriente, como siempre, pero toda mi carrera la he desarrollado así. Pensé que era el momento de hacerla a pesar de que las circunstancias adyacentes de crisis, de problemas con distintos ayuntamientos y con algunas comunidades autónomas de impagos, retrasos... La verdad es que no era el momento en ese aspecto pero como ya estaba decidido y es un trabajo de casi tres años y a pesar de todo resolví llevarlo a cabo.

 

Pregunta: Has comentado que en tu carrera, casi siempre has ido a contracorriente y lo que podemos comprobar es que en ese camino siempre has ido creciendo como compañía y como actor...

 

Tomás Gayo: Sí, casi siempre ha sido así... Pero es que cuando no ha sido así, las cosas no me han salido bien, o sea que, mejor apostar siempre por lo grande, aunque creo que con esto hemos llegado al techo... Las fórmulas han de cambiar en el teatro, creo que el futuro pasa porque todos los profesionales de esto nos unamos para hacer proyectos y no que haya una cabeza visible a la que le caiga todo el peso económico, porque ya no están las cosas para eso... porque es muy difícil de llevar... Pero bueno, mejor mirar hacia el presente, porque quién sabe lo que nos puede deparar el futuro...

 

Pregunta: Es un trabajo de tres años, pero cuando leíste la novela en un principio pensaste que llevarla al teatro iba a ser un poquito difícil...

 

Tomás Gayo: Sí, es una obra que tiene muchas, como se dice en cine, localizaciones; hay muchos sitios y yo me decía: “Dios mío cómo condenso esto en un espacio escénico cualquiera... Qué quito, qué pongo...” En fin... dudé mucho... Primero hice un esquema de cómo podía ser y vi que sí, que había una cierta posibilidad con un montaje digamos basado sobre todo en los actores... Actores que fueran muy buenos y muy adecuados para los personajes... Y con ellos mismos se haría la magia... Con ellos mismos y con pequeños elementos escénicos... A partir de ahí empecé la adaptación para que fuera creíble... Vi que yo mismo lo iba entendiendo, tenía miedo de que el público no lo entendiera, pero bueno a base de cribas, una versión, dos versiones... Hasta que llegué a hacer seis versiones y me di cuenta de que sí era entendible... Yo por defecto, cuando voy escribiendo voy viendo el montaje sobre el papel, lo dirija quien lo dirija, entonces... sabía que había una posibilidad de hacerlo y de ahí tiré.

 

Pregunta: Has querido que sea el autor el que hable, ¿cómo se consigue?

 

Tomás Gayo: Tomando las palabras literales del autor... Quiero decirte, aquí todas las palabras que hay, o el 95% de las palabras que hay, son de Camilo José Cela... Lo mío, con toda la prudencia del mundo, sin intentar imitar sino continuar ese lenguaje, es el mero nexo entre las escenas y que se entendiera en el medio teatral que es el que yo conozco más... Y creo que según lo que hemos visto en lo que llevamos de gira, se entiende bastante bien.

 

Pregunta: Un lenguaje muy variado, donde se concentran varios estilos...

 

Tomás Gayo: Sí se concentran estilos en la estructura, no por el lenguaje en sí mismo, porque digamos que Camilo José Cela, hace hablar a una persona de un medio rural, como si fuera él, pero una persona del medio rural no hablaría mucho como lo hace él. La novela tiene mucho de monólogo, entonces ahí hay una dicotomía difícil de resolver, en el sentido de que no puedes cambiar las palabras de ese Pascual que es más bien críptico, con el Pascual-Camilo José Cela que es el que habla en los monólogos, es como si su cerebro hablara, de alguna manera, entonces hay que intentar que el actor no se vaya a otro personaje diferente... Porque los demás personajes están bastante delimitados dramáticamente. La gran dificultad es cuando Camilo José Cela es él mismo y no es Pascual Duarte. Ahí hay que tener cuidado para que el personaje no se desvíe y las cosas demasiado literarias para una novela, algunas veces no son buenas para el teatro, entonces en eso ha consistido la criba, porque es imposible condensar la magnitud de esa novela en una hora y treinta y cinco minutos de duración.

 

Pregunta: Comentas que te has centrado en los personajes, ¿vamos a comprender quizá a Pascual Duarte; vamos a comprender su forma de actuar?

 

Tomás Gayo: Sí, Pascual tiene una contradicción continua que es que él en teoría no quiere matar, pero el caso es que lo hace. Él se arrepiente continuamente porque además él es aparentemente, tiene una lucha continua con Dios y el Diablo. Habla mucho de la mala suerte, tiene mucho de tragedia griega... Aparecen los Hados, el Destino... Pero el caso es que cuando llega la hora de la verdad, hablando en plata como se le cruce alguien y le dé la vena, se lo carga, se lo lleva por delante... Luego hay odios más profundos que tiene la función, que van desde el primero, que es hacia su madre... Está lleno de contradicciones, por un lado quiere ser bueno, por ser un poco simplistas, pero por otro lado, los hechos demuestran que no lo era. No es consciente de que es un psicópata...

 

Pregunta: No lo es.

 

Tomás Gayo: No, no lo es, incluso en el montaje hemos jugado... Bueno, el actor tiene que defender su personaje, llegando a sembrar la duda en el público... Llegas a pensar “Hay que ver este hombre, si en el fondo no es tan malo”... Pascual intenta justificarse siempre...

 

Pregunta: Creo que tu papel es la única licencia que te has permitido a la hora de adaptar este título.

 

Tomás Gayo: Sí, en la novela hay varias personas afines a Pascual, directores de cárcel, capellanes, el padre Manuel... Los he fundido todos en el Capellán y hemos construido una dramaturgia siempre a partir de las palabras del autor, en la que hemos hecho una especie de amigo, confidente desde el inicio, hasta el final. Sí, es la licencia más grande que me he podido tomar. Yo interpreto al Capellán, un amigo que está a las buenas y a las malas. Es un cura de pueblo que está muy gastado, que ha atendido a mucha gente, que va a donde lo necesitan y esta familia lo ha necesitado mucho y le ha dado muchos disgustos... Un embarazo fuera de su sitio, entierros, peleas, todas las rencillas familiares... Entonces, al cura le duele porque es su amigo...

 

Pregunta: ¿Cómo ha sido el proceso de poner en pie esta empresa?

 

Tomás Gayo: Muy duro... porque había que hacerlo muy de verdad... Ha sido también muy duro para Miguel Hermoso Arnao (Pascual Duarte) porque de alguna manera sobre sus hombros recae el cincuenta por ciento de la función y sobre todo esa dificultad que te contaba antes, de cuándo es Camilo José Cela y cuándo es Pascual; hemos intentado fundirlo en uno y en esa lucha seguimos... Luego hay unas peleas espectaculares que ha habido que ensayarlas mucho para que sean reales y para lo que nos ha ayudado gente de la Royal Shakespeare Company  y Sonia Dorado... Esas peleas están muy medidas, todas las acciones físicas que son bastante fuertes están muy ensayadas... Y además somos ocho actores, y de los ocho somos cada uno de un colegio, y siempre hay que intentar sonar parecido... Es como una orquesta que tiene que afinar a todos sus intérpretes...

 

Pregunta: El reparto es sumamente bueno, ¿ha sido difícil reunir a tan buenos actores, además dirigidos por otro grande de la escena, Gerardo Malla?

 

Tomás Gayo: Sí, ha sido complicado. Los cástings en este país son algo complicados, aunque no hay mucho trabajo desgraciadamente... Casi todo el mundo se ha refugiado, lógicamente, en la televisión que es donde más trabajo hay, y entonces, siempre es complicado porque tengo a dos de ellos, a Miguel Hermoso y a Lola Casamayor en la serie “Bandolera” y Sergio Pazos está en “Cuéntame” entonces, siempre hemos tenido que acoplar los ensayos para facilitar el trabajo a todos... Ha sido complejo reunir a ese reparto.

 

Pregunta: En febrero llegáis a Madrid, al Teatro Fernán Gómez. Comenzasteis la gira en octubre... Hasta esa fecha, ¿por dónde irá la Familia de Pascual Duarte?

 

Tomás Gayo: Iremos a Ciudad Real, a Fuenlabrada, Burgos, Tudela, volvemos a la Comunidad de Madrid, algo del Sur y Castilla-León y después entramos en el Fernán Gómez... La verdad me siento muy satisfecho y con mucha suerte... Estaremos en el Fernando Fernán Gómez hasta el 8 de marzo de 2012 y después seguiremos, por supuesto.

 

 Sofía Basalo  Sofía Basalo  

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HAMLET CHARLA CON CARLES ALFARO, SOBRE SU AMOR POR EL TEATRO

(Una entrevista de Titania)

Ser o no ser, esa es la cuestión:

si es más noble para el alma soportar

las flechas y pedradas de la áspera fortuna

o armarse contra un mar de adversidades

y darles fin en el encuentro.

Morir, dormir, nada más.

Y si durmiendo terminaran las angustias y

 los mil ataques naturales herencia de la carne,

sería una conclusión seriamente deseable.

Morir, dormir; dormir, tal vez soñar.

  • Tu padre, contigo, creó un ser humano tan poliédrico, que todos los seres humanos caben en ti.. Y después de Freud, la cosa se ha complicado más… Lo cual es de agradecer, porque ya sabes que a los que nos dedicamos al teatro, nos gusta la contradicción.

  •  Temporada Alta es un festival ambicioso,  incluso en tiempos de crisis, y  abre sus puertas a producciones de otros festivales, de otros países… Vamos un ejemplo de gestión cultural, que no puede desaparecer… y de la que hay que aprender… Hay un director, Salvador Sunyer, que ha hecho un milagro…

  •  Lo que me interesaba del texto de Javier Ortiz era plasmar el debate interno sobre el arrepentimiento, o no, de ese terrorista…  Es brutal escuchar a un monstruo cargado de razones. Esto nos descoloca y nos obliga a escuchar… Escuchar no significa aceptar. Escuchamos pero no aceptamos, hay una frontera muy sutil, pero la hay…

  • Desde el primer momento, supe que José K. tenía que ser Pedro Casablanc [...] Ha sido un trabajo titánico, porque trabaja de espaldas al público, rodeado de espejos, y en un cubículo donde sólo resuena su voz… Y eso es  muy duro para un actor… Le estaré agradecido de por vida…

HAMLET- Mi Sr. Alfaro, vos que sois avezado en los entresijos del teatro… ¿Qué opinión os merece este príncipe dubitativo?

 

CARLES ALFARO- Yo lo que creo, mi querido Hamlet, es que nos has complicado mucho la vida, con tu existencia… desde luego no ha habido personaje en toda la literatura sobre el que se haya hablado, debatido, disertado, más… Tu padre contigo creó un ser humano tan poliédrico, que todos los seres humanos caben en ti… Y después de Freud, la cosa se ha complicado más… Lo cual es de agradecer, porque ya sabes que a los que nos dedicamos al teatro, nos gusta la contradicción.

 

Risas a dúo

 

H- Vuestra palabras me conmueven, os agradezco de corazón vuestra admiración y respeto por mi padre… Y os ruego perdonéis mi indiscreción… pero me puede la impaciencia… Sé de vuestra osadía, eligiendo temas y personajes, ¿no habéis pensado en llevar a este príncipe a las Tablas? 

 

CA- (Risas) Dices que soy osado, pero yo tengo la percepción casi contraria, me cuesta lanzarme al vacío, y soy tan respetuoso con tu padre, que no me he atrevido a hacer una obra suya… hasta Macbeth… Y con Hamlet… (Risas), estoy cerca, estoy cerca ya… Pero con Shakespeare siempre pienso que hay que ceñirse a una de las lecturas de la obra…. No puedes intentar abarcar más de una…

  

H- Ha quedado clara vuestra admiración por Shakespeare, y me pregunto, si alguna vez habéis sentido envidia de su facilidad para reflejar los conflictos de sus personajes…

 

CA-  Envidia no… (Risas)… Agradecimiento, estupor… porque me abruma su capacidad para diseccionar al ser humano, sus conflictos interiores… Los momentos en que sus personajes reflexionan a solas, o dialogan, en sus momentos íntimos, entonces es cuando Shakespeare me desborda… Pero incluso tu propio padre tuvo que aceptar la servidumbre de atenerse al gusto del público de su época… y matar a alguien cada quince minutos… (Risas)… como ahora…

 

Risas a dúo

 

H- Conocemos vuestra pasión por los clásicos, conocemos vuestros montajes sobre  Shakespeare,  Ionesco, Chejov, Moliere, Voltaire… ¿Qué nos aportan los clásicos?

 

CA-  Siempre he tenido muy claro, que no son clásicos por su edad, sus obras perduran porque nos hablan de conflictos y contradicciones, que descontextualizados de su tiempo, siguen reflejando al ser humano, como ocurre con William…

 

Risas a dúo

 

H- Vivimos tiempos de crisis, en estos tiempos complicados, ¿es bueno que repasemos los clásicos?

 

CA-  En cualquier momento… (Risas)… pero yo creo que teatralmente las crisis son  beneficiosas, porque nos obligan a huir de la anécdota  y a encarar los problemas esenciales, y eso hace que afloren nuestras carencias... Pero del miedo surge el coraje porque no hay nada que perder… Porque el ser humano  es cómodo por naturaleza, (Risas)… y estaría todo el día tumbado, pero cuando no hay nada que perder, somos mucho más libres…

 

Risas a dúo

 

H- Vos no habéis estado descansando… Ahora nos ofrecéis un retrato de un terrorista,  que representa el mal… Pero este retrato dibuja también a la sociedad en la que ha surgido... ¿Qué nos queríais contar con este José K?

 

CA- José K., es un terrorista que ha depositado una bomba que explotará en poco más de una hora, en una plaza llena de gente, provocando una masacre. Es detenido y la policía, sin tiempo para evacuar el lugar, decide torturarlo, como mal menor, para conseguir información sobre dónde ha colocado el artefacto y poder desactivarlo. Aquí tenemos un verdadero dilema moral: ¿es lícita la tortura en un caso como éste? ¿El fin justifica los medios? ¿A quién envilece más el ejercicio de la tortura? ¿A quien la practica? ¿A quien la ordena? ¿O a la sociedad que la tolera explícita o implícitamente?

Más que un retrato de un terrorista… (Risas)… me interesa tanto su conciencia, como la nuestra y el coste de tenerla… Pienso en el Cándido de Voltaire que se le plantea si preferiría ser  feliz sin conciencia, viviendo en la  ignorancia, o tener conciencia, ser ilustrado, pero desgraciado… (Risas)… Esa es la clave… ¿Queremos ser conscientes de la existencia, incluso de la supuesta necesidad, de la tortura ejercida por, y en, un estado de derecho? ¿O preferimos ignorar, no compartir, esa responsabilidad?…

Bueno, pues lo que me interesaba del texto de Javier Ortiz era todo esto, plasmar el debate interno sobre el arrepentimiento, o no, de ese terrorista…  Siento que a Javier se le iba de su control José K, y acabó dándole voz a un terrorista, estigmatizado como es lógico. Hemos escuchado a todo tipo de monstruos, pero no a un terrorista, quizá porque nos da pavor no poder etiquetarlo con algún tipo de sinrazón, de psicopatía… Es brutal escuchar a un monstruo cargado de razones. Esto nos descoloca y nos obliga a escuchar… Escuchar no significa aceptar. Escuchamos pero no aceptamos, hay una frontera muy sutil, pero la hay… Y escuchamos a un terrorista difícilmente clasificable. Un terrorista bautizado y bregado dentro de una organización de un país indefinido que, más tarde, abandonará decepcionado. Que continuará actuando como terrorista internacional con diferentes organizaciones terroristas del mundo, hasta acabar actuando por libre. Es un hombre, desencantado, que continúa poniendo bombas, a pesar de ser consciente de que esas bombas no cambiarán nada… Y claro, la desesperada pregunta es: ¿por qué continúa poniendo bombas?… Su respuesta: “No voy a cambiar con mis bombas el mundo, ya lo sé. Lo hago tan sólo para impediros vivir en vuestra repugnante paz. No soporto vuestra paz… Y luego esta mi asco. Lo que me tortura es que me hayáis obligado a hacerlo. Me importa mucho mi asco. Quiero también venganza para mi asco. Maldita la Humanidad, maldita y mil veces maldita, porque es capaz de lo mejor, pero también de lo peor. Porque ha creado a monstruos como tú y, por inevitable reacción, a monstruos como yo.”

Bueno, ése es el proceso teatral, a través de un soliloquio que mantiene con su imaginario, o no, Interlocutor, el torturador, que representa a todos los poderes establecidos. …Es un monstruo, pero un monstruo cargado de razones… Un monstruo creado por la trastienda de un Estado de Derecho, que a veces actúa de formas muy fronterizas, muy cuestionables que le deslegitima… Insisto, se trata de escucharle, pero escuchar no significa aceptación, y menos justificación…   

 

H-  Sólo plantearse todas esas dudas, ya resulta perturbador, inquietante…

 

Risas a dúo

 

H- La historia nos la contáis a través de un actor Pedro Casablanc, que hace un gran trabajo interpretativo, al representar a todos los personajes que intervienen en su soliloquio…

 

CA- El personaje transita por la última semana de su vida… Sabe que ya sólo le queda esperar que llegue el fin. Que cuando se harten de torturarle, le rematarán y le enterraran por el monte o le tirarán al mar. Va a morir porque quienes le han torturado no van a reconocer ante la opinión pública que le han tenido en sus manos y que no han sabido impedir el atentado que ha causado decenas de muertes y centenares de heridos. Como tampoco admitirán que le han matado. Entonces en la hora de función, asistimos a la última hora real de su vida, en la que recuerda los comentarios que ha oído desde su detención, y los recrea en su cabeza…

Desde el primer momento, supe que José K. tenía que ser Pedro Casablanc. Había trabajado con él en la producción del Teatro de la Abadía de El arte de la Comedia, y sabía que era perfecto… Con él tenía ganada la dureza, el control de la palabra y la contención, pero también tenía que conseguir, a su vez, la vulnerabilidad… Siempre que trabajo con un actor, le planteo ese reto, no quiero sólo lo que ya conozco de él, necesito que me sorprenda, que nos sorprendamos los dos… Yo creo que lo nuevo por conocer es siempre mejor que lo ya conocido… (Risas)… Ha sido un trabajo titánico, porque trabaja de espaldas al público, rodeado de espejos, y en un cubículo donde sólo resuena su voz… Aislado de toda percepción del espectador. Con tan sólo la retransmisión de su rostro en un primerísimo primer plano fijo, ininterrumpido, de una hora. Un macroprimer plano proyectado a una pantalla gigante, en circuito cerrado, desde una cámara tras el cubículo y frente a José K. Y eso es  muy duro para un actor… Le estaré agradecido de por vida…

 

H- También se lo agradecemos como espectador… Sólo imaginarlo siento escalofríos…

 

Risas a dúo

 

H- Escuchándoos, mi señor, recuerdo esos testimonios estremecedores de un sitio- limbo, llamado Guantánamo, o sucesos ocurridos en Irak, en Afganistán… historias que parecen tomar vida, al ver ese cubículo donde el terrorista está encerrado, desnudo, y se refleja en las tres caras-espejos, frente a él… Vos sois un maestro imaginativo, que crea atmósferas sugerentes, emocionantes en cada montaje… En este Jose K… ¿qué nos aguarda sobre las Tablas?….

 

CA-  La imagen que tenia era ese cubículo de apenas un metro y medio cúbico, donde el preso no puede ponerse de pie, ni tumbarse…. Había una metáfora, una ecuación poética que había que reflejar que es la cuestión del terrorismo de estado… Todos estamos en contra del terrorismo, también en contra de la tortura, pero tenemos nuestras dudas, sobre si es legitima o no la tortura en determinadas situaciones… (Resopla)… porque por un lado está el Estado que debe velar por el derecho de la seguridad de sus ciudadanos, pero a este derecho se contrapone, y ahí está la clave de este debate, la violación, más si cabe desde unos cuerpos seguridad del estado, de un derecho fundamental del hombre como la integridad física o dignidad del supuesto terrorista. Por tanto para mí era fundamental representar esa  trastienda del estado derecho… Sabemos que existe, pero no queremos sentirnos  comprometidos ni implicados… Por eso quería reflejar ese juego escénico, entre transparencia y opacidad… Transparencia obligada y opacidad deseada. Y surgió esa metáfora a partir de documentación de una particular celda de castigo, ese cubículo de metro y medio de alto… Construido con espejos-espía, de forma que el público ve a José K., pero él no ve a nadie, sólo ve miles de reflejos de sí mismo, de su propio ser.  Mire donde mire, está su rostro infinitamente repetido… Hay algo de provocación, de confrontación ante sus propios actos… Hay algo de confesional en la obra, es un recorrido por sus propios actos…  Un ejercicio de voyeurismo inmoral desde dónde el espectador se refugia hasta que José K. confronta su mirada con la del espectador dirigiéndose fijamente su mirada a sus propios ojos reflejados frente a él. Tras los cuales se encuentra el objetivo de la cámara que proyecta su rostro proyectado en la pantalla que se encuentra sobre el cubículo. Pasamos del interlocutor genérico, al personal e intransferible del torturador que somos todos y cada uno de los espectadores. Del vosotros del discurso de José K. al tú.

 

H- (Inspira hondo)… Veo mi señor, que la historia en muy actual, muy impactante… ¿cómo han reaccionado los espectadores del FESTIVAL TEMPORADA ALTA….?

 

CA - La reacción ha sido brutal… El público se siente confrontado con esa realidad que ve retratada sobre el escenario… La exigencia para el actor es muy grande, debe reflejar una autentica credibilidad, porque de lo contrario este tipo de textos son insoportablemente dramáticos… (Risas)… Yo, el drama en el actor no lo soporto. No me interesa nada la autocontemplación burguesa del gran drama de uno mismo... No lo soporto… El actor puede ser duro, crudo, pero no dramático… El teatro es lugar privilegiado, por su inmediatez con el espectador, para encarnar  historias, conflictos… Y aquí el actor, Pedro, lo consigue, porque lo que no transmiten las palabras, lo transmite el actor, y consigue llegar al inconsciente del espectador. Dónde no llega la dialéctica de las palabras, gracias a esa inmediatez, a esa encarnación por parte del actor, nos llega lo no comprensible. Aquello irracional, inasible. Y Pedro me ha proporcionado ese funambulismo, esa vertiginosa búsqueda de la sinrazón…Y esa es la utilidad del teatro para mí…

 

H- Me impacta y me  estremece vuestra definición de cómo debe ser el Teatro de este siglo XXI para llegar a los nuevos espectadores… quizá sea la clave de vuestro éxito…

 

Risas a dúo

 

H- José K Se ha estrenado en TemporadaAlta… ¿qué papel juega un Festival como este en el universo teatral y en tiempos de crisis?

 

CA-  Me gusta mucho que me hagas esta pregunta…

 

H- Como gustéis mi señor…

 

Risas a dúo

 

CA- Hay un director, Salvador Sunyer, que ha hecho un milagro… Las cifras lo demuestran…   Por un lado es un Festival que  cumple 20 años, más de mitad de su presupuesto viene de empresas privadas, con una programación de 94 espectáculos, y casi la mitad,  son estrenos absolutos. Además, coproducen dando un empujón final, que hacen posible que esos espectáculos vean la luz, demostrando una vocación inequívocamente de teatro público… Pero con gestión privada… Es algo insólito, porque normalmente los festivales son o cien por cien públicos, o privados… Tienen un público, que es fiel al Festival, a lo largo de  casi tres meses, con más de sesenta mil entradas vendidas, pagadas… (Risas)…   Esto realmente me parece un milagro, en los tiempos que corren… Además es un festival ambicioso,  incluso en tiempos de crisis, y  abre sus puertas a producciones de otros festivales, de otros países… Vamos un ejemplo de gestión cultural, que no puede desaparecer… y de la que hay que aprender…

 

Risas a dúo

 

H- Nos hablabais de esas crisis, que hacen más difícil llevar a la práctica los proyectos teatrales ¿qué pedirías para que el Teatro no sufra los envites de los recortes financieros?

 

CA-  Yo lo único que pido es racionalidad y rigor… Y cuando hablamos de alternativo, no hay nada más alternativo, que alternativo al poder… (Risas)… Yo creo mucho en el Teatro Publico, luego ya veremos cómo se gestiona…  Pero es necesario, como son necesarias las ayudas para la Ford… (Risas)…  Y creo que hay que tener mucho cuidado con mermar aún más esas ayudas… en el resto de los países europeos,  se destina a la Cultura el 2% del presupuesto, y aquí no llegamos ni al  1%... Tenemos que ver de dónde se puede recortar, sería un absoluto desastre  mermar aún más esas partidas… Es un aviso a navegantes… (Risas)… La cultura es educación, no es un gasto, y la educación, como la sanidad, deben ser intocables, son una inversión en el futuro…

 

H- Sabias palabras… Tengo que coincidir con vos…

 

Risas a dúo

 

H- A lo largo de la charla ha quedado patente vuestra pasión, la larga amistad con el teatro… con esa experiencia ¿cómo vivís el teatro?

 

CA- (Resopla)… Creo que lo vivo con el máximo temple, pero con preocupación…  Sinceramente, siempre he creído que el día que no pueda realizar el teatro, como creo que debo hacerlo… no tendré ningún problema en dejarlo… Lo que no quiero es trabajar en condiciones que me hacen sufrir… y  no hablo de dinero… La  ley de mercado es  terrible en esta sociedad, en la cultura, en el teatro… (Risas)… para mí es necesario encontrar cómplices, y los hay, la  fauna teatral, nos buscamos… (Risas)… Pero a veces la asfixia  hace muy difícil encontrar un hueco donde realizar las cosas, como uno cree que debe realizarlas…

 

H- Al menos nos queda un hueco para el buen teatro, y esta charla ha despertado mi apetito, mi curiosidad por asistir al desenlace de este dilema… Por si quedan indecisos, invitad a nuestros lectores a conocer el montaje de José K…

 

CA- (Dudas)… Si desean confrontarse con las dudas en cuestiones aparentemente inalterables,  creo que esta función no les defraudara...

 

H- Mi señor Carles Alfaro…. Os agradezco esta charla conmovedora, a la par que inquietante… Y espero que nos reencontremos pronto sobre las Tablas…

 

CA-  Tarde o temprano, nos vamos a encontrar… Y espero poder estar a la altura de tus dudas…

 

H- No me cabe ninguna duda…

 

Resuena una carcajada a dúo, y cae el Telón.

 

 

JOSÉ K TORTURADO.

Dirección, dramaturgia y espacio escénico Carles Alfaro

Actor: Pedro Casablanc.

Espacio sonoro: José Antonio Gutiérrez

Ayudante de dirección: Montse Calles

Asesoramiento y documentación: Jorge del Cura

Coproducción: Festival Temporada Alta 2011

Texto original de Javier Ortiz

 

Estrenada en Festival Temporada Alta. www.temporada-alta.net

 

Si les ha interesado esta obra, puede seguir su Gira en: www.emiliayague.com 

 

Titania  

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HAMLET CHARLA CON JESÚS PEÑA, SOBRE EL VIAJE TEATRAL DE FERNANDO URDIALES

(Una entrevista de Titania)

Ser o no ser, esa es la cuestión:

si es más noble para el alma soportar

 las flechas y pedradas de la áspera fortuna

o armarse contra un mar de adversidades

y darles fin en el encuentro.

Morir, dormir, nada más.

Y si durmiendo terminaran las angustias y

 los mil ataques naturales herencia de la carne,

sería una conclusión seriamente deseable.

Morir, dormir; dormir, tal vez soñar.

  • Querido Hamlet, ¿por qué os preocupáis tanto de lo que vuestros amigos opinamos sobre vos? ¿Es posible que vuestras dudas se extiendan más allá del debate sobre el ser, y acaben discurriendo en espiral hacia el mismísimo centro de vuestro ombligo?

  • Sabíamos que desde Teatro Corsario estábamos obligados a hacer un homenaje al que fue nuestro director, y encima estábamos encantados de hacerlo… Fernando incidía una y otra vez en los diferentes aspectos de la relación de padres e hijos, la fascinación por la muerte, la iconografía religiosa, el humor negro… Fue una persona apasionada con su trabajo, y eso le hacía reír y maldecir con la misma intensidad...

  • Fernando hacía tiempo que no viajaba con nosotros, pero en “El gran viaje” sentimos su presencia y nos conmueve su ausencia. Cuando el público arranca a aplaudir mirando su silla vacía, pueden verse las lágrimas.

  • Participen de “El Gran Viaje” y, si nos les pilla cerca, vayan a ver “El caballero de Olmedo”, o “La barraca de Colón”, o “Pasión”; o, si lo prefieren, vengan a ver nuestros espectáculos de títeres para adultos: “La maldición de Poe” y “Aullidos”. Y si lo han visto ya todo, esperen un poquito, que en Teatro Corsario ya tenemos en la cabeza un nuevo espectáculo.

 

HAMLET- Mi Señor Peña, no nos encontrábamos desde nuestra cita con Poe… y en este tiempo os habéis demostrado avezado en los entresijos teatrales… Desde esa perspectiva, ¿cómo ha sido vuestra relación con este príncipe dubitativo…?

 

JESÚS PEÑA- Querido Hamlet, ¿por qué os preocupáis tanto de lo que vuestros amigos opinamos sobre vos? ¿Es posible que vuestras dudas se extiendan más allá del debate sobre el ser, y acaben discurriendo en espiral hacia el mismísimo centro de vuestro ombligo?

 

H- Os agradezco la franqueza… pocos se atreven a advertirme contra los riesgos de mi abstracción… me pregunto dónde puede llevarme este ensimismamiento… (Risas a dúo)… Y en este tiempo, ¿no habéis pensado llevar a este príncipe a las tablas?…

 

JP- No tengo nada nuevo que decir sobre vos, pero debo reconocer que me sigue agradando que otros me cuenten vuestra historia. Tengo que hacérmelo mirar.

 

Risas a dúo

 

H- Ya somos dos, al menos… Admitida vuestra fijación por mi personaje, suponemos que es porque sentís admiración por nuestro común amigo William…

 

JP- ¡Ya está bien de decir que ese inglés es admirable!, y sin embargo lo es.

 

H- Lo lamento, mi señor, pero no podemos evitarlo…

 

Risas a dúo

 

H- Sabemos de vuestra pasión por los clásicos, Shakespeare, Lope, Calderón, Poe… ¿Qué nos aportan los clásicos? ¿Creéis que en estos tiempos de crisis debemos volver la vista a los clásicos?

 

JP- (Risas)… En absoluto. Lo de los clásicos, como tantas cosas, es una cuestión de afición. Hay a quien le gustan y hay a quien no. A mí, cuando están bien hechos, me entusiasman. Nos hablan de los temas importantes con un lenguaje hermoso y con un envidiable manejo de los elementos que componen un espectáculo.

 

H- Por fuerza, tengo que coincidir con vos… Ahora rendís un merecido homenaje a otro clásico de nuestras Tablas, a nuestro admirado Fernando Urdiales… Habladnos de El Gran Viaje teatral a través de las obras que nos ha legado…

 

JP- Sabíamos que desde Teatro Corsario estábamos obligados a hacer un homenaje al que fue nuestro director, y encima estábamos encantados de hacerlo. No se nos ocurrió mejor manera que realizarlo mediante la puesta en escena de una sucesión de fragmentos de diferentes espectáculos de los que él dirigió. Los elegimos en función de los temas, porque Fernando incidía una y otra vez en los diferentes aspectos de la relación de padres e hijos, la fascinación por la muerte, la iconografía religiosa, el humor negro…

 

H- Un gran sentido del humor… Entre los regalos que nos depara este Gran Viaje, es que nos habéis recuperado la voz en OFF del propio Urdiales… ¿podemos aguardar alguna otra sorpresa?

 

JP- Fernando aparece con su voz, y también con su imagen, en fotos y vídeo, durante el espectáculo. La sorpresa creo que está en cómo unas escenas dan el relevo a otras, ese cambio repentino de universos al que, sin embargo, hemos tratado de dar coherencia y continuidad.

 

H- Y estamos impaciente por descubrirlo... También nos avanzáis que al final de este Gran Viaje, Fernando acaba despidiendo la función, con ironía, por supuesto, pero desde 1982... ¿Cómo es posible tal milagro, o no se puede revelar el secreto?

 

JP- (Risas)... Es una intervención de Fernando en vídeo que data de aquel año en que Teatro Corsario comenzó su andadura. Se ve a Fernando despidiéndose; y eso ahora, tras su fallecimiento, alcanza un nuevo sentido.

 

H- Como nos describíais antes… Este es un viaje teatral por el amor, las relaciones paterno-filiales, los sueños, el destino, la muerte, con mucho humor, a veces absurdo. ¿Se van a sentir identificados los nuevos espectadores… o son más los viejos amigos quienes os siguen, porque quieren recordar a Urdiales?

 

JP- Es evidente que los que más nos conocen, especialmente los que conocieron a Fernando Urdiales, participan más íntimamente de la función. Pero la respuesta ha sido también muy positiva desde los espectadores más ajenos.

 

H- Nos agrada oír que los jóvenes conocerán a nuestro querido Fernando… Si me permitís la broma, en el programa de mano de El Gran Viaje, nos recuperáis a un Fernando joven, en camiseta, que nos hace pensar en un Marlon Brando a la española, porque en vez de esa cara de enfado, del galán de Hollywood, nuestro héroe teatral sonríe con sorna… Vos, que le conocisteis de cerca, ¿qué retrato haríais, para quienes descubran ahora sus montajes?  

 

JP- Fue una persona apasionada con su trabajo, y eso le hacía reír y maldecir con la misma intensidad. Cabe preguntarse cómo una personalidad tan rebelde como la suya se volcó tanto en la puesta en escena de los clásicos.

 

H- Si me permitís... por eso mismo... mi señor...

 

Risas a dúo

 

H- Conozco de sobra el arte y la maestría de los componentes del Corsario, pero me muero de curiosidad por saber cómo os las arregláis para saltar de una obra a otra, para cambiaros de piel y meteros en los zapatos de tantos personajes....

 

JP- Por supuesto que es difícil. Por una parte, se necesita una buena organización del trabajo; de manera que cada persona sepa que todos han realizado los cometidos de los cuales son responsables con precisión; y que, por tanto, cada elemento, cada objeto, estará donde debe estar en el momento oportuno. Luego está el cambio de “chip” en la cabeza de los actores, que horas antes de la función van asumiendo que ese día toca ser Edipo y mañana Segismundo. El actor tira de sus recursos (aquello que ya sabe hacer) desde el principio del proceso actoral, pero el largo tiempo de ensayos le hace particularizar enormemente su interpretación.

 

H- Corsario da una gran importancia a la música, para ayudar a construir un ambiente sugerente, en cada montaje... incluida la música interpretada en directo… como en el viejos tiempos. ¿Qué papel juega la música para recrear esa atmósfera llena de emociones... en este Viaje?

 

JP- La música siempre ha sido fundamental en Teatro Corsario. Esta vez Juan Carlos Martín, que es nuestro compositor histórico, toca la guitarra acompañado de sus compañeros del Trío Duero, que tocan flauta travesera y viola. También escucharemos durante el espectáculo varias de sus composiciones electrónicas.

 

H- Me gusta y aplaudo la idea de ese Gran Viaje, pero como también he sufrido la pérdida de mi padre, me pregunto cómo os sentís, huérfanos de Fernando Urdiales... al final de cada espectáculo...

 

JP- Fernando hacía tiempo que no viajaba con nosotros, pero en “El gran viaje” sentimos su presencia y nos conmueve su ausencia. Cuando el público arranca a aplaudir mirando su silla vacía, pueden verse las lágrimas.

 

H- También mi corazón se emociona, y aplaude... A lo largo de la charla ha quedado patente vuestra pasión por el teatro…  ¿cómo vive Teatro Corsario el teatro, con esa larga experiencia a sus espaldas, y esta dura crisis que nos ahoga? 

 

JP- Todos estamos afectados por la crisis, y los recortes son muy serios. Nosotros estamos empeñados en seguir adelante y ya estamos preparando un nuevo montaje, al tiempo que seguimos representando nuestro repertorio, a veces con más funciones y a veces con menos.

 

Risas a dúo

 

H- Suena filosófico… Son muchos los que se quejan de la crisis financiera, de la falta de pagos, de ayudas… Vos mi señor queréis uniros a ese coro, que echa en cara a las instituciones, los recortes,  o llora pidiendo ayuda…

 

JP- (Risas)… No somos partidarios de llorar en las entrevistas. Intentamos comunicar la importancia de apoyar los proyectos de Teatro Corsario, en base a nuestra solvencia y a nuestra trayectoria.

 

H- Si os sirve de consuelo, os concedo mi voto… Vos conocéis mi cariño por Fernando Urdiales,  mi debilidad por el buen teatro, y esta charla ha despertado mi curiosidad por participar de este Viaje… Por si quedan indecisos, invitad a nuestros lectores a conocer a vuestro Gran Viaje…

 

JP- Participen de “El Gran Viaje” y, si nos les pilla cerca, vayan a ver “El caballero de Olmedo”, o “La barraca de Colón”, o “Pasión”; o, si lo prefieren, vengan a ver nuestros espectáculos de títeres para adultos: “La maldición de Poe” y “Aullidos”. Y si lo han visto ya todo, esperen un poquito, que en Teatro Corsario ya tenemos en la cabeza un nuevo espectáculo.

 

Risas a dúo

 

H- Os agradezco la buena nueva que aviva mi impaciencia… Mi Sr. Peña, confieso que ha sido un placer charlar con vos de teatro… y espero que nos encontremos pronto sobre las Tablas….

 

JP- Señor Hamlet, haga el favor de bajarse del escenario, no debería recordarle que este espectáculo no es el suyo. ¡Espere! Supongo que esta calavera es de usted. Aquí la tiene. Gracias, príncipe, y disculpe. Hasta pronto. 

 

“COMEDIAS RÁPIDAS” sobre textos de Enrique Jardiel Poncela

¡Muerte, terrible misión

que hay que cumplir con tesón

como toda obligación,

sin que importe situación

ni clima ni población

ni buena alimentación!

¡Ya rompiste el eslabón

que enlazaba un corazón

con el otro corazón

de la misma dimensión!

¡Ven a mí sin dilación

y cumple tu obligación!

(Le da una atroz convulsión

y muere de inflamación

súbita del epiplón.

Así desciende el telón.)

 

Resuena la risa irónica de Fernando Urdiales… Y cae el Telón…

 

Si esta entrevista despierta vuestro interés: www.teatrocorsario.com

  

EL GRAN VIAJE. HOMENAJE A FERNANDO URDIALES

FICHA ARTÍSTICA:

Rosa Manzano, Jesús Peña, Javier Semprún, Teresa Lázaro, Borja Gutiérrez Semprún,  Borja Zamorano,  Rubén Pérez Delgado, Verónica Ronda, Cristina Calleja  y Luis Miguel García 

Dirección Teatro Corsario

 

 Titania  

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 HAMLET CHARLA CON ANTONIO ÁLAMO SOBRE SU AMOR POR EL TEATRO

(Una entrevista de Titania)

Ser o no ser, esa es la cuestión:

si es más noble para el alma soportar

las flechas y pedradas de la áspera fortuna

o armarse contra un mar de adversidades

y darles fin en el encuentro.

Morir, dormir, nada más.

Y si durmiendo terminaran las angustias y

los mil ataques naturales herencia de la carne,

sería una conclusión seriamente deseable.

Morir, dormir; dormir, tal vez soñar.

  • La fama siempre es caprichosa y está sometida a mil imponderables. ¿Merecida? Qué más da. Lo cierto es que, seguramente, entre los entes de ficción, si exceptuamos a Don Quijote, ninguno ha suscitado tantos comentarios al margen, tantas disquisiciones y tantos equívocos, y ninguno ha ejercido tanta influencia.

  •  ¿Qué puede decirse que no se haya dicho ya? Desde que el hombre es una invención de Shakespeare hasta que Shakespeare jamás existió. Hablando de Shakespeare, como hablando de Dios, cualquier cosa puede decirse y da la sensación de que todo es cierto y, al mismo tiempo, no lo es. ¡Qué distinto de Cervantes, que se nos presenta siempre tan humano,  tan lastimoso, tan sufrido, tan paciente en la desgracia!

  •  El punto de partida de esta versión de “El sueño de una noche de verano.” son los propios intérpretes: actores entre 13 y 16 años que provienen del asentamiento chabolista de El Vacie y de la barriada de las Tres Mil Viviendas. La propuesta de Pepa Gamboa, que es también la directora de esta pieza, fue situarla en un aula de un colegio. A mí me pareció una propuesta especialmente acertada. Así que en la versión, bastante libre, de esta pieza de Shakespeare nos situamos en un colegio algo conflictivo, donde el abandono escolar y el general desinterés por la educación es la norma.

  •  Su tema aparente es el hastío matrimonial, con sus envidias, celos, adulterios y demás, reflejado en un extravagante triángulo amoroso, pero en el fondo de lo que nos habla es de la fragilidad de la identidad personal. Todas las identidades se ponen en cuestión, y cada escena termina con la disolución de un ego. Lo que está en juego en todo momento es la necesidad que tienen los personajes de seguir con la comedia social y teatral en la que están envueltos.

HAMLET: Qué joven tan dubitativo... Mi señor Álamo, vos que sois un hombre avezado en los trajines y entresijos  de la vida teatral…  ¿Cómo veis a este príncipe danés, creéis que su fama es merecida? 

 

ANTONIO ÁLAMO: La fama siempre es caprichosa y está sometida a mil imponderables. ¿Merecida? Qué más da. Lo cierto es que, seguramente, entre los entes de ficción, si exceptuamos a Don Quijote, ninguno ha suscitado tantos comentarios al margen, tantas disquisiciones y tantos equívocos, y ninguno ha ejercido tanta influencia. Cabe preguntarse cuánto durará vuestro  reinado, y cabe preguntarse en dónde reside vuestra incuestionable vigencia… Quizá mientras el hombre siga siendo ese ser de barro que mira las estrellas y se debate entre lo sublime y lo nauseabundo.       

 

H-  Os agradezco tanto aprecio, y os confieso que me resultan familiares esas cuestiones…

 

Risas a dúo

 

H- Conocemos vuestros montajes sobre algunos de nuestros parientes,  ¿no habéis pensado nunca, mi señor, en llevar a este joven príncipe a las Tablas?

 

AA: (Risas)… Lo más cerca que he estado de reescribir vuestra historia es en un relato, que la situaba en la época actual en el Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla. En ese relato suponía que sobrevivíais a la carnicería final, y que un médico redactaba un informe a instancias del Juez para dirimir la responsabilidad penal en los horribles crímenes que se os imputaban. De hecho, el relato tiene la forma prototípica de un peritaje psiquiátrico.

 

H- Me pregunto si me declararían responsable… ya me contaréis, algún día, sin testigos…

 

Risas a dúo

 

H- Supongo mi señor, que os sentís satisfecho de vuestro prestigio, de los muchos premios recibidos... Vuestra fama se ha extendido por el viejo y el nuevo mundo... Aun así, permitidme una pregunta indiscreta, ¿habéis sentido alguna vez envidia por William Shakespeare, habéis soñado con meteros en sus zapatos?

 

AA- (Risas)… Me siento satisfecho de la mayoría de las obras teatrales y novelas que he escrito, y espero que no me toméis a mal esa declaración, pero puse lo mejor de mí mismo en cada una de ellas, y las trabajé hasta que no supe hacerlas mejores. También me siento satisfecho de que gente de talento las haya considerado suficientemente interesantes como para publicarlas o trabajar sobre ellas en un escenario, pero en cualquier caso nunca he estado lo suficiente satisfecho como para no volver a reincidir. Es mi oficio, y vivo mejor cuando lo ejerzo con intensidad que cuando las circunstancias me lo impiden. En cuanto a los premios, reconocimientos, etc, no dependen tanto de mí como de la amabilidad  de los extraños. Ante eso sólo puedo decir “gracias”, y encogerme de hombros cuando sucede lo contrario, que también sucede: cuando una obra no es aceptada o cuando un determinado trabajo despierta la animosidad de un crítico o de un espectador.

 

H- Cuánta sabiduría destilan vuestras palabras, mi señor… os felicito…

 

Risas a dúo

 

AA- Respecto a vuestro creador, ¿qué puede decirse que no se haya dicho ya? Desde que el hombre es una invención de Shakespeare hasta que Shakespeare jamás existió. Hablando de Shakespeare, como hablando de Dios, cualquier cosa puede decirse y da la sensación de que todo es cierto y, al mismo tiempo, no lo es. ¡Qué distinto de Cervantes, que se nos presenta siempre tan humano,  tan lastimoso, tan sufrido, tan paciente en la desgracia! Hace no mucho tiempo tuve el privilegio de tratar con ambos en un mismo trabajo: la producción de la Royal Shakespeare Company de “Cardenio”, la última obra que escribió Shakespeare en colaboración con Fletcher, y que tenía como punto de inspiración el personaje de Cervantes.

 

H- Coincido con vos… Shakespeare es grande, mi señor… pero algún día tendremos que hablar con Don Alonso…

 

Risas a dúo

 

H- Sabemos, que es larga la lista de autores clásicos a los que os habéis acercado, incluido el propio, William Shakespeare. ¿Podemos conocer, mi señor, por qué esa pasión por los clásicos?

 

AA- Si me he acercado como dramaturgo a los clásicos tantas veces, ha sido por los encargos que he recibido. Así de simple. Encargos que, como es natural, agradezco infinitamente, pues qué honor y qué placer el tratar con Cervantes, Shakespeare, Lope, Fernando de Rojas, Unamuno, Merimée, Dalton Trumbo… Y cuántas sorpresas y emociones nos deparan el trato íntimo con ellos.

 

H- Entonces compartimos emociones y sorpresas…

 

Risas a dúo

 

H- Vivimos tiempos difíciles, de crisis financieras y humanas. ¿Creéis, mi señor, que en estos momentos es bueno que volvamos la vista hacia atrás, para aprender de nuestros clásicos?

 

AÁ- Los clásicos son clásicos por algo. Bueno, casi siempre. (Risas)… Para ser franco hay algunos con los que no acabo de empatizar. Pero, como es natural, me inclino a sospechar que la carencia es mía y no de ellos. La mejor definición de clásico la dio Borges. Es una tautología, pero una bella tautología que, además, es incontestable: “Clásico es un libro que los hombres leen con previo fervor y una misteriosa lealtad”. Creo que el acercarnos a las obras de arte con ese “previo fervor” del que habla Borges es una buena disposición. ¿No es extraño, por ejemplo, que los críticos se equivoquen tantas y tantas veces con sus contemporáneos y nunca con los muertos? (La historia de la crítica literaria está poblada de escandalosas meteduras de pata.) Ningún crítico se atreve a decir: “Ese Shakespeare está sobrevalorado, le hacéis demasiado caso… ” ¿Por qué? Porque se acerca con una reverencia que le inclina a aceptar y apreciar sus virtudes. Pero con los contemporáneos uno tiende a verlos, inicialmente, de forma sospechosa, como si fueran advenedizos. Estrenar o publicar en el extranjero es muy revitalizador porque te tratan con el mismo respeto que a un muerto.  

 

H- A fuer de ser sincero, os confesaré, que más de una vez he sospechado que en el fondo de su alma, algunos críticos odien el teatro… o quizá sea ese famoso pecado nacional que a tantos tiñe de verde…

 

Risas a dúo

 

H- Ahora nos presentáis un montaje en el Festival Madrid Sur, sobre uno de los textos más divertidos de mi querido padre, El sueño de una noche de verano… Creemos recordar, que estrenada en un otoño como este, pero del siglo XVI, …¿Qué se van a encontrar los espectadores de este siglo XXI…?

 

AA- El punto de partida de esta versión de “El sueño...” son los propios intérpretes: actores entre 13 y 16 años que provienen del asentamiento chabolista de El Vacie y de la barriada de las Tres Mil Viviendas. La propuesta de Pepa Gamboa, que es también la directora de esta pieza, fue situarla en un aula de un colegio. A mí me pareció una propuesta especialmente acertada. Así que en la versión, bastante libre, de esta pieza de Shakespeare nos situamos en un colegio algo conflictivo, donde el abandono escolar y el general desinterés por la educación es la norma. Partimos de ahí, y creo que fue una intuición fructífera… Lo que resulta paradójico de esta pieza de Shakespeare es que, siendo una obra escrita para celebrar los festejos de una boda cortesana, o sea, para celebrar el compromiso solemne del amor, su tema central sea, precisamente, lo volátil y caprichoso del sentimiento amoroso e, incluso, su irracional animalidad. Lo que se nos viene a decir en esta extraña fábula shakesperiana es que el amor no depende en absoluto de nosotros, y si esa verdad está presente en algún momento de la vida es, sin duda, en la adolescencia.  Además, esta experiencia de la fuga de los novios o amantes de “El sueño...”, por oposición familiar o por lo que sea, no resulta nada extraña entre estos adolescentes.

 

H- Una propuesta muy interesante… Vuestra debilidad por los clásicos ha quedado probada… Pero también sois un hombre de vuestro tiempo, con obras de este milenio,  aplaudidas por público y crítica…Precisamente ahora estrenáis Veinticinco años menos un día… que habla de las crisis de la pareja y del teatro… temas en los que se van a ver identificados vuestros espectadores… Habladnos de esta obra, que son tres en una….

 

AA- (Risas)… Sí, la he definido como una comedia sobre la comedia, porque lo cierto es que podemos detectar en ella tres comedias distintas: una sucede en 2011, el tiempo del espectador; otra en 1920, y una última que se sitúa en 1945. Su tema aparente es el hastío matrimonial, con sus envidias, celos, adulterios y demás, reflejado en un extravagante triángulo amoroso, pero en el fondo de lo que nos habla es de la fragilidad de la identidad personal. Todas las identidades se ponen en cuestión, y cada escena termina con la disolución de un ego. Lo que está en juego en todo momento es la necesidad que tienen los personajes de seguir con la comedia social y teatral en la que están envueltos. Lo intentan con toda su alma, pero cada vez les resulta más difícil perseverar. La propia obra es como un artefacto que estuviera siempre en peligro de autodestruirse. Los personajes de la pieza, de alguna forma, se ven  obligados a crear otros personajes para sobrevivir a las circunstancias.  

 

H- Como en la vida misma…

 

Risas a dúo

 

H- Confesáis que es una comedia dentro de una comedia… Hemos tenido el placer de escuchar al propio M. Moliére, defender la comedia, porque creía que la risa abría a la vez la boca y la mente. Vos, mi señor, ¿creéis que es más fácil que los mensajes,  lleguen a través de la comedia?, ¿que los dardos envenenados de la ironía, la parodia, el sarcasmo, el escarnio, resultan más suaves, bañados, como un bombón, en el sentido del humor?

 

AA- Resulta muy placentero escuchar a un patio de butacas riéndose. Es lo que tiene la comedia: que su eficacia es audible, uno la comprueba in situ y al instante. Por eso siempre que presentamos una comedia el riesgo es doble. No podemos engañarnos ni escudarnos en la duda. “Yo creo que gustó”. No, la comedia funciona o no funciona. Eso es todo. A mí es un desafío que me atrae mucho y del que he salido bien parado. “Caos”, “La maleta de los nervios” y “Veinticinco años menos un día” son comedias, y no son comedias precisamente complacientes, pero la emoción del público era audible. También es cierto que, en este país, por algún extraño motivo, la comedia no está demasiado bien vista. Parece como si fuera un género menor. Alguien comenta, como con cierto desprecio: “es una comedia para reírse”. Vaya, hombre, no me diga. Nuestra tradición literaria, en parte, es humorística. O al menos una tradición que a mí me interesa. Quevedo, Cervantes, Fernando de Rojas… Y en muchas ocasiones no es un humor de media sonrisa sino de carcajada. Y a veces es un humor despiadado. Me parece que, en la risa, se quiebra el pensamiento lógico, se quiebra el análisis, nos distancia del ser solemne que somos a veces. Cuesta pensar en una verdadera inteligencia que carezca de sentido del humor. Los estúpidos no tienen ninguno, son incapaces de despegarse de su propia importancia y de la importancia que dan a sus opiniones. El humor es libertad, que decía Ionesco. Aunque, naturalmente, uno espera que la comedia no se agote en la carcajada, como espera que el drama no se agote en una lagrimita, o la tragedia en un golpe de estupor, sino que deje un rastro emocional más allá de ese primer, necesario y cordial efecto.

 

H- Puedo deciros, en confianza, que nos hemos reído, al vernos retratados…

 

Risas a dúo

 

H- Sabemos de vuestra reputación entre público y crítica… Puesto que parecéis conocer el secreto del éxito, ahora que no nos oye nadie, decidme, mi señor…¿Cómo creéis que debe ser el teatro de este siglo XXI para llegar a su público?

 

AA- Si supiera cómo será el teatro y la literatura del futuro la estaría haciendo. (Risas)… Respecto al teatro contemporáneo, el de ahora, ¿qué puedo decir? ¡Es el que hacemos y no podemos dejar de hacer! El éxito depende de mil circunstancias, muchas veces ajenas a la propia obra. Hay determinados montajes que yo creo que estaban muy logrados y tuvieron una difusión limitada (pienso en una dramaturgia de Cervantes sobre “El retablo de las maravillas” o en una obra unamuniana y cervantina a partes iguales que dirigió Jesús Cracio); y otras, en cambio, también por motivos externos a la propia obra (unos actores muy populares, por ejemplo), tuvieron bastante éxito. Lo único que depende de nosotros es lo que depende de nosotros. Y lamento la perogrullada. (Risas)… De lo que se trata es de escribir una obra que a nosotros nos gustaría ver, y tratar unos temas, unos personajes y una forma que a nosotros nos interesan. Y poner en ello todo el trabajo que sea necesario, e implicarnos con la inteligencia y el corazón. Luego cruzar los dedos para que caiga en buenas manos y el público (o una parte de él, porque es imposible y horroroso gustar a todo el mundo) acepte nuestra propuesta.

 

H- Parece una buena receta… me pregunto por qué no se usa más…

 

Risas a dúo

 

H- En estos tiempos de crisis, oímos, incluso escuchamos muchas quejas… Vos no pedís ayudas…

 

AA- (Risas)…Puestos a pedir… Que los productores y los actores importantes de este país confíen más en la escritura contemporánea, en vez de viajar de vez en cuando a Londres o a París para ver qué obras tienen éxito. Es mucho más difícil, lo sé, pero probablemente también es más reconfortante.

 

H- Seamos realistas, pidamos lo imposible…

 

Risas a dúo

 

H- A estas alturas de nuestra charla, queda claro vuestro entusiasmo por el teatro… ¿qué es para vos este Arte, y cómo lo vivís en estos momentos, de vuestra carrera?

 

AA- Me considero un escritor de ficción, o sea, un escritor que preferentemente tiende a trabajar con personajes. Y tanto la novela como el teatro y el cine me lo permiten y me apasionan igualmente. Somos contadores de historias. Somos como tu amigo Horacio, y vivimos para que determinadas narraciones puedan ser transmitidas.  

 

H- Y como espectador os quedo agradecido, mi señor… Antes de poner fin a esta charla, que nos ha convencido, a los ya entregados…. Para los que se resisten al teatro, a los clásicos, a las comedias…. Podríais, mi señor, contagiar un poco de vuestro cariño por el teatro, para que se animen nuestros lectores…

 

AA- En una ocasión escuché a Juan Mayorga decir una cosa muy hermosa: que el teatro crea experiencia. Naturalmente, no sólo el teatro sino el arte en general. Es su propósito. Mamet venía a decir lo mismo: que el teatro no es un lugar para ser aleccionado, ni para evadirse, ni para descubrir ninguna verdad. El teatro es un lugar para recordar quiénes somos. Para recordar que somos mortales, que somos capaces de los actos más heroicos y los más míseros... Y es verdad: después de una gran obra uno sale reconfortado, aliviado, más ligero, acaso con una mayor capacidad para escuchar al otro y para escucharse a sí mismo.    

 

H- Bellas, apasionadas y generosas palabras, que nos incitan a ir al Teatro… Mi señor Antonio Álamo, tengo que declarar que ha sido un honor, y toda una experiencia esta charla… Y hago votos para que nos reencontremos pronto sobre las Tablas

 

AA- Eso espero.

 

Cae el Telón mientras resuenan las risas y los aplausos.

25 AÑOS MENOS UN DÍA les espera en el Teatro Español

Autor: Antonio Álamo

Dirección: Pepa Gamboa

Reparto por orden de intervención:

Richard Collins-Moore Instructor que hace de P.D.Green

Ana Fernández Mrs. Blake, que hace de Eva

Moncho Sánchez Diezma Mr. Bond, que hace de Michael

José Ramón Muñoz Mr. Apple que hace de Howell y que luego es sustituido por Rice

Ione Irazabal Elisabeth

Candela Fernández Bacteria

Juanfra Juárez Mayordomo

Josehan Mauleon Flyman 1

Jöns Pappila Flyman 2

Una producción del Teatro Español y la Diputación de Sevilla: www.teatroespanol.es

EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO

de William Shakespeare  

Dramaturgia: Antonio Álamo 

Dirección: Pepa Gamboa  TNT (Andalucía) 

Intérpretes:

Marga Reyes, Juan Luis Corriente, Pedro Flores, Jesús Jiménez, Débora Álvarez, Rocío Rivas, Mercedes Amador y Jordi Moya

Estreno en la Comunidad de Madrid

Sábado, 22 de octubre, a las 20:00 h. Auditorio Pilar Bardem (Rivas Vaciamadrid)

El Festival Madrid Sur mantendrá abierto el Telón  hasta el 30 de octubre: www.iitm.org

 Titania  

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RONALD BROUWER NOS DESVELA LAS CLAVES DE LA PROGRAMACIÓN DE LA ABADÍA

(Una entrevista de Titania)

Variedad, aumento de actividad, creación propia, cooperación, escritura contemporánea, la conexión con la infancia y con nuestras raíces, el vuelo de la imaginación y naturalmente… el contacto con el espectador.

En tiempos difíciles, por una parte hay que buscar cómplices y por otra, reforzar la identidad propia. De cara a lo primero, La Abadía no inventa nada nuevo; en toda Europa las coproducciones surgen como setas. Y el sello de la casa sigue siendo el “placer inteligente”, la cercanía, la exigencia de calidad.

Roberto Ciulli, director italo-alemán, concibió un Principito con dos clowns, uno de avanzada edad y la otra más juvenil. Quitándole la dulzura del libro original, esta historia y la sabiduría humana que hay en ella se transmiten con nuevo vigor. Ciulli vendrá a La Abadía para elaborar, con José Luis Gómez y con Inma Nieto, una versión española de esta fantástica idea.

 

 

TITANIA- Ronald Brouwer, siguiendo una buena tradición teatral, nos reencontramos al inicio de la temporada 2011-12. ¿Puede avanzarnos cuál es la filosofía de esta nueva temporada en La Abadía?

RONALD BROUWER- La programación no es fruto de una sola idea, sino de un conjunto de inquietudes y deseos. Os doy unas palabras que espero resulten elocuentes: variedad, aumento de actividad, creación propia, cooperación, escritura contemporánea, la conexión con la infancia y con nuestras raíces, el vuelo de la imaginación y naturalmente… el contacto con el espectador. En palabras de Eugenio Barba: “La materia prima del teatro no es el actor ni el espacio ni el texto, sino la atención, la mirada, la escucha y el pensamiento del espectador. El teatro es el arte del espectador.”

T- Y como espectadora agradezco el regalo… A pesar de la crisis económica, que no parece tener fin, ustedes han tenido éxito al celebrar el XV aniversario… y también en la temporada 2010-11. Una de las mejores muestras es que Veraneantes, que puso un broche de oro a la temporada, vuelve a levantar el telón de ésta, porque muchos fieles espectadores se quedaron sin verla. Háblenos del éxito de Veraneantes

RB- No era exactamente una baza segura, pero confiamos en el talento de Miguel del Arco y su propuesta de trasladar la obra de Gorki de la Rusia pre-revolucionaria a nuestra España actual. El resultado tiene todos los ingredientes que uno pueda desear: escenas de desgarro emocional, momentos de mucha chispa, una música pegadiza y -lo principal- once actores estupendos que todas las noches transmiten su energía vital al público, sentado alrededor del escenario, tan cerca que casi puede tocarlos.

T- Tan cerca que pueden compartir emociones… Tampoco parece que las finanzas recorten su programación; al contrario, en esta nueva temporada ustedes ofrecen más espectáculos y más producciones y coproducciones con el sello Abadía… ¿Cómo lo consiguen?

RB- En tiempos difíciles, por una parte hay que buscar cómplices y por otra, reforzar la identidad propia. De cara a lo primero, La Abadía no inventa nada nuevo; en toda Europa las coproducciones surgen como setas. Y el sello de la casa sigue siendo el “placer inteligente”, la cercanía, la exigencia de calidad. Con estas premisas, y haciendo malabares, hemos configurado una programación muy variada e intensa, con algunos espectáculos que están muy pocos días, de modo que hay que estar atento por no perderse precisamente lo más apetecible.

T- Siempre me ha gustado esa propuesta del placer inteligente… Otro estreno es el cambio de vuestra imagen, que en esta temporada está a cargo de la diseñadora Marion Dönneweg. Háblenos de este cambio de imagen…

RB- La Abadía siempre ha dado mucha importancia a su línea gráfica. En los últimos años trabajábamos con Estudio Manuel Estrada, sin duda uno de los mejores en España, y anteriormente con Gara Koan y Oyer Corazón. Como suele pasar con una camisa que has comprado hace tiempo, no es que esté desgastada pero en un momento dado apetece algo nuevo. Esperamos que a todo el mundo los diseños de Marion le gusten tanto como a nosotros, con su color y su aire desenfadado. De hecho, nuestro entusiasmo nos ha llevado a hacer mochilas, bolsas y paraguas, tan atractivos que dejan de ser meros artículos promocionales. A mí personalmente me encanta la bolsa de la flor.

T- A mí también me gusta, además es práctica… (Risas)… José Luis Gómez recupera Diario de un poeta recién casado, un montaje apoyado emocionalmente en el verso y la prosa de Juan Ramón Jiménez. Háblenos de este espectáculo, que es una producción Abadía…

RB- José Luis Gómez siempre evita aquello de “Juan Palomo” pero, además de una nueva puesta en escena y un proyecto como actor, retoma cinco días este exquisito recital escénico. Surgido hace dos años a raíz de la grabación de un audiolibro, este espectáculo de formato sencillo se representó sólo cuatro días aunque con el propósito de volver a él cuando la agenda de La Abadía y la de José Luis Gómez lo permitieran. Una buena ocasión para re-descubrir ese magnífico libro que abrió los ojos a generaciones posteriores de poetas, esa “breve guía de amor por tierra, mar y cielo”.

T- Un bombón muy sugestivo… También en octubre llegarán Los Abadías, una tradición ya asentada, para recuperar la relación con jóvenes talentos cuya trayectoria ha estado ligada a esta casa. Adelántenos los cinco elegidos de esta temporada… y sus montajes…

RB- Desde luego La Abadía ha marcado en no poca medida su formación y trayectoria profesional. Nos parece importante mantener el vínculo y de ahí que el año pasado surgiera el ciclo “Los Abadías”.

Ahora, en otoño, acogemos tres espectáculos ya estrenados en otras salas madrileñas, empezando por Wild Wild Wilde, basado en De profundis, la emotiva carta que Oscar Wilde dirigió desde la cárcel a su amado Lord Alfred Douglas. La dirección es de Fefa Noia, que durante muchos años fue ayudante de dirección en La Abadía y que acaba de formar compañía con “nuestro” actor David Luque, Los Lunes. A continuación vienen dos montajes que tocan el tema de la vejez vista desde la edad real de los actores, que tendrán unos 40 años. El primero es Autorretrato doble de Colectivo Armadillo, uno de cuyos intérpretes es Jesús Barranco, que en El arte de la comedia hizo con tanta gracia el papel del Médico. Poniendo y quitando teteras y tazas de forma obsesiva, dos actores varones evocan una conversación entre dos ancianas... El cortador de bambú es el cuento más antiguo de la cultura japonesa, que uno de los principales dramaturgos holandeses de ahora, Peer Wittenbols, convierte en un “juego de rol” lleno de ternura. Luis Moreno y Amanda Recacha, actores del elenco Abadía, cuentan la historia de dos vejetes mientras van manipulando una serie de objetos diminutos: desde cebollinos que representan el bosque de bambú hasta cajas de medicamentos que conforman todo un laberinto... Más tarde, en primavera, habrá otros dos Abadías, pero —que Carlota Ferrer y Luis d’Ors me perdonen— con mucho gusto los presentaré en otra ocasión, porque no quiero extenderme más de la cuenta.

T- Os recordaré la promesa… Los invitados internacionales de esta temporada son Teatr Zar y Odin Teatret. Háblenos de estos artistas y de los montajes que nos traerán.

RB- El Odin no necesita introducción, así que me limito a comentar que su nuevo espectáculo que podremos ver en mayo, La vida crónica, es una coproducción con La Abadía. En cambio, el Teatr Zar, que vendrá por primera vez a España a finales de este mes, ha significado para mí una verdadera sorpresa. Su montaje Anhelli. La llamada plantea una fascinante ceremonia que gira en torno a unos cantos ancestrales (de Georgia, Cerdeña y otras regiones), interpretados a capella. En vez de estar demasiado pendiente del hilo argumental, uno tiene que dejarse llevar por la sonoridad impresionante y por lo sensorial del espectáculo. Es una compañía muy especial que suele actuar en espacios especiales, como en las ruinas de Belchite, unos pocos días antes de venir a Madrid.

T- Esperamos impacientes… Miguel del Arco nos presenta otro de sus textos, en esta ocasión sobre Helena, interpretada por Carmen Machi, que hace unos años se transformó en una Tortuga filosófica y con mucho éxito…

RB- Carmen Machi, actriz de la primera “hornada” de La Abadía, presentó en el último Festival de Mérida Juicio a una zorra, un unipersonal en el que la bella Helena nos hace entender que a lo mejor no fue tan “zorra” como siempre se ha dicho. Una defensa desde la exasperante morada de los inmortales, con Machi y Del Arco en estado de gracia.

T- Prometemos no perder esta cita… Otra de las producciones Abadía, En la luna, viene de la mano autora y directora de Alfredo Sanzol. Un joven, pero bien avalado autor del teatro de este siglo XXI… ¿Cómo se forjó este proyecto y de qué nos habla?

RB- Ya antes del éxito de Días estupendos y Delicadas, pedimos a Alfredo Sanzol que escribiera una obra para La Abadía. Después de iniciar otro camino, al ser padre por primera vez decidió retornar a su infancia, que es al mismo tiempo la infancia de la democracia en España. Una cadena de escenas sueltas, tan entrañables como lúcidas, nos lleva a otro planeta para ver con perspectiva nuestro pequeño quehacer. La curiosa escenografía está diseñada a medida de nuestra iglesia, aunque se extiende más allá del escenario… y más no puedo desvelar todavía.

T- Suficiente para que la boca se nos haga agua… (Risas)… Otra de las apuestas de La Abadía para esta temporada es Grooming, un texto muy actual, en el que se sentirá reflejada la generación del jovencísimo Premio Nacional de Literatura Dramática Paco Bezerra y que dirige José Luis Gómez…

RB- El término “grooming” significa “ciberacoso sexual a menores” y la obra se puede resumir así: un hombre y una chica se encuentran en un parque tras haber contactado por internet. A partir de ahí, la historia se desarrolla como “un thriller fascinante, afilado como una hoja de afeitar, que desprende poesía por los cuatro costado” en palabras de José Luis.

T- Buena definición, no esperaba menos…

RB- Después de La paz perpetua, José Luis Gómez vuelve a abordar a un autor contemporáneo, en este caso el almeriense Paco Bezerra, y un tema de gran actualidad… Grooming cuenta con un reparto especial: Antonio de la Torre (Premio Goya al Mejor Actor de Reparto por AzulOscuroCasiNegro, Gordos, Primos, Balada triste de trompeta…) y Nausicaa Bonnín (Premio a la Mejor Actriz Protagonista del Festival de Málaga y nominada al Goya a la Actriz Revelación por Tres días con la familia). 

T- Y el espectáculo familiar de estas Navidades viene de la mano de Oscar Wilde, del director Jorge Picó y la compañía La Baldufa: El príncipe feliz, una obra que nos habla de los sentimientos que parecen extraños, olvidados, en estos tiempos de avaricias financieras. Esperamos con impaciencia cada año esta cita familiar… y en este año más, por el autor y por la compañía, que están entre nuestros favoritos… ¿Por qué han elegido este montaje?

RB- Por su enorme belleza (juego de sombras, objetos, música), por su emoción (un cuento estremecedor) y por su contenido (expresado con poesía y sutileza). En realidad, decidimos nuestra programación infantil con los mismos criterios que la adulta. Y en el caso de este Príncipe feliz, se produjo un flechazo.

T- Me uno a ese declarado amor… Y para bajar el telón de la temporada han elegido todo un clásico, El principito de Antoine de Saint-Exupéry. En esta versión, el pequeño príncipe es un actor en plena madurez, José Luis Gómez, que se prepara para su último viaje y que escucha las lecciones, no de un viejo sabio, sino de una criatura joven. Un hermoso cierre… Háblenos de esta versión.

RB- Las cosas como son; el hallazgo no es nuestro sino de Roberto Ciulli, director italo-alemán, que con su propia compañía el Theater an der Ruhr concibió un Principito con dos clowns, uno de avanzada edad y la otra más juvenil. Quitándole la dulzura del libro original, esta historia y la sabiduría humana que hay en ella se transmiten con nuevo vigor. Ciulli vendrá a La Abadía para elaborar, con José Luis Gómez y con Inma Nieto, una versión española de esta fantástica idea.

T- Antes de despedirnos, le pido que anime a los espectadores a reencontrarse con La Abadía en esta nueva temporada y, si quiere, invitarnos a ver algo que no debamos perdernos, como guste…

RB- Es verdad, hay varios espectáculos que aquí no hemos podido mencionar, de los cuales quisiera destacar uno que es inminente: Maquinofobiapianolera, un concierto feroz del pianista y performer Carles Santos y la orquesta mecánica CaboSanRoque, que saca música de la maquinaria de una fábrica de galletas. Y supongo que los que leen esta página web conocen La Abadía de sobra y vendrán de todos modos porque confían en nuestra programación, pero ya que me pides un llamamiento expreso, viendo la imagen de temporada con esa bandada de pájaros se me ocurre decir: ven a La Abadía para salir volando. Aunque dicho así, no sé si suena positivo…

T- Volar con la imaginación siempre suena positivo… Muchas gracias por este paseo teatral. Hasta la próxima…

RB- Gracias a ti.

Toda la programación 2011-12, os espera en www.teatroabadia.com 

 

Titania  

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HAMLET CHARLA CON JOSÉ PADILLA SOBRE SU AMOR POR EL TEATRO

(Una entrevista de Titania)

Ser o no ser, esa es la cuestión:

si es más noble para el alma soportar

las flechas y pedradas de la áspera fortuna

o armarse contra un mar de adversidades

y darles fin en el encuentro.

Morir, dormir, nada más.

Y si durmiendo terminaran las angustias y

los mil ataques naturales herencia de la carne,

sería una conclusión seriamente deseable.

Morir, dormir; dormir, tal vez soñar

  • Invito a todo el que nos lea a que se acerque al teatro. Si tengo la suerte de que sea para ver una obra mía, puedo garantizar, que detrás de cada función que escribo aspiro, como poco, a entretener y un poco más allá, a compartir preguntas. El teatro es el foro perfecto para esto. Con suerte, alguien, en un futuro, tendrá la respuesta. Pero, sobre todo, sigan yendo a esos edificios extraordinarios.

  • En gran parte creo que hay que romper de una vez por todas, la idea de que la cultura equivale a ocio. Esa ecuación nos está matando. Del ocio puedes prescindir y más cuando toca apretarse el cinturón. Sin embargo, desprenderse tan a la ligera de aquello que, justamente, te puede dar las armas necesarias para salir del atolladero no es un mal necesario, es una temeridad que roza lo obsceno, más bien (Risas)…. Lo lógico sería en época de crisis invertir en cultura, ¡en educación!, pero… Sin embargo, aun con lo que se nos venga, saldremos de esta.

  • En En el cielo de mi boca contamos la ascensión y caída de Wilhelm, un cantante de un programa de tele realidad que corre el peligro de terminar devorado por el monstruo que hace poco le dio de comer. Recuerdo perfectamente las palabras de Ignacio García May cuando fue profesor mío en la RESAD: “El nuestro ha de ser el camino del diamante”. Es decir, el antónimo de lo que se nos vende por televisión: una ‘academia’ de dos meses que te habilita para ser un profesional. Entre otras cosas eso, incluso a pesar de las dos o tres excepciones que puedan existir, es simple y llanamente mentira. 

HAMLET: Qué joven tan dubitativo… Mi señor Padilla, vos que sois un hombre avezado en los trajines y entresijos  de la vida teatral…  ¿Cómo veis a este príncipe danés, creéis que su fama es merecida? 

 

JOSÉ PADILLA- Sin duda. O, mejor dicho, por ellas precisamente, por las dudas, es que sois tan conocido. Pero yo creo que la frase que más os define no es tanto ‘Ser o no ser’ como ‘Lo hago o no lo hago’, a pesar de no aparecer explícitamente en la obra que vuestro nombre luce. En esas seguís (y que así sea).  

 

H- Os agradezco el beneficio de la duda.

 

Risas a dúo

 

H- Conocemos vuestras versiones sobre algunos de nuestros parientes, como Otelo, ¿no habéis pensado nunca, mi señor, en llevar a este joven príncipe a las Tablas? ¿Y tenéis alguna idea de cómo lo haríais?

 

JP- Y tanto, mi buen Hamlet. He aquí un dramaturgo con unos cuantos shakespeares a sus espaldas dispuesto a zambullirse en tan magno texto. ¿Cómo lo haría? Si por mí fuera me decantaría por teñir todo el libreto de la atmósfera que se respiraba en la escena entre vos y el fantasma de vuestro padre, en la propuesta que hace un par de temporadas trajo al Matadero Tomaz Pandur. Se dedicaban a un acto tan íntimo como cortar un filete. Escena brillante, concisa y sin estridencias. Aquella versión del texto era del maestro José Ramón Fernández, por cierto.

 

H- Todo un acierto…

                      

Risas a dúo

 

HAMLET- Supongo, mi señor, que os sentís satisfecho de vuestro prestigio… Aun así, permitidme una pregunta indiscreta, ¿habéis sentido alguna vez envidia por William Shakespeare, habéis soñado con meteros en sus zapatos?

 

JP- No voy ahora a ponerme en plan Harold Bloom pero es que en Shakespeare está TODO.

 

H- Os confieso que me emociona y os agradezco el respeto por mi querido padre… Sabemos, mi señor, que es larga la lista de autores clásicos a los que os habéis acercado, incluido el propio, William Shakespeare. ¿Podemos conocer, mi señor, por qué esa pasión por los clásicos?

 

JP- Hace unos años tuve la suerte de asistir a una charla del veterano director británico Max Stafford-Clark. Se me quedó una frase marcada a fuego: “Mi intención es tratar a los contemporáneos como clásicos y a los clásicos como contemporáneos”. Por esa senda trato, modestamente, de andar yo.

 

H- Interesante camino, mi señor…

 

Risas a dúo

 

H- Vivimos tiempos difíciles, de crisis financieras y humanas. ¿Creéis, mi señor, qué en estos momentos, es bueno que volvamos la vista hacia atrás, para aprender de nuestros clásicos?

 

JP- Con crisis o sin ellas, los clásicos son una fuente impagable de inspiración, por un lado, y de recursos técnicos, por otro. No comprendo, ni asumo los prejuicios de algunos para con estos textos. Buen Hamlet, esto resume mi punto de vista bastante bien: Mira y verás siempre lo mismo, gente que se casa, cría hijos, enferma, muere, guerrea, hace fiestas, comercia, cultiva la tierra, adula, es arrogante, sospecha, conspira, ambiciona altos cargos, ambiciona el poder. Esto no lo he escrito yo, fue Marco Aurelio hace 1800 años. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

 

H- Cuánta sabiduría contienen esas palabras…

 

Risas a dúo

 

H- Sabemos que habéis estrenado, y con mucho éxito, un montaje con Grumelot, y Teatro en Tránsito, Malcontent… inspirada en la Duquesa de Malfi, de Webster, una obra muy conocida en mi querida Inglaterra, …¿qué se van a encontrar los espectadores de este siglo XXI…?

 

JP- Entre vos y yo: cuidaos de Inglaterra, allí os quieren llevar Rosencrantz y Guildenstern para no sé qué turbios fines… Y de turbiedades va el asunto; el director de la función, Owen Horsley, siempre nos dijo que esta pieza resultaba tremendamente contemporánea por varios factores, entre otros el conflicto religión-estado, el abuso de poder y el voyeurismo y crueldad, de según qué sectores de la prensa. Paradójicamente, esta prensa es estupendamente recibida por un amplio espectro social. Que cada cual consuma lo que le plazca, a mí me parece un espanto.

 

H- Corramos un tupido velo de desprecio, por el momento…

 

Risas a dúo

 

H- Escuchándoos, mi señor, me parece que este retrato del voyeurismo, la ambición, la crueldad, el abuso del poder...  dibujado por Webster… nos resultan dolorosamente actuales, nos recuerdan a otras historias recientes,  en las que se sienten reflejados los espectadores...

 

JP- Eso esperamos. La función da una vuelta de tuerca a todo esto y se impulsa hacia la crueldad, pero, qué duda cabe, Malcontent es un fresco que muestra la impunidad de los grupos de poder ante el individuo. Es difícil tocar un tema de mayor actualidad hoy en día que este.

 

H- Tristemente asiento, y algún día habrá que despertar…

 

Risas a dúo

 

H-  Hemos tenido el placer de escuchar al propio Moliére, defender la comedia, porque creía que la risa abría a la vez la boca y la mente. Vos, mi señor, ¿creéis que es más fácil que los mensajes,  lleguen a través de la comedia?

 

JP- Si el que está detrás de la pluma es Moliére, por supuesto que sí, pero… La comedia es un arma de doble filo porque es el género más difícil y esto lo creo con rotundidad. No existe tal cosa como la ‘comedia boba’, epíteto del que muchos son ministros cuando se refieren a esta forma de escritura dramática. Hay comedias malas, claro está, infumables a rabiar, pero una buena comedia, y a eso voy, reúne en sí misma una suma infinita de virtudes. La risa es un acto inteligente. Se da la circunstancia de que en España siempre ha habido excelentes comediógrafos a los que los complejos de muchos han relegado a un segundo plano, por citar algunos: Mihura, Jardiel, Arniches. Aprovecho esta charla para reivindicarlos. (Risas)...

 

H- Como espectador, agradezco, y guardo en mi recuerdo las muchas risas que me han regalado...

 

JP- También creo que hoy existe comedia de altos vuelos en la televisión del mundo anglosajón, series como The Office en su versión inglesa, 30 Rock o Louie son claros ejemplos. Por desgracia, a pesar de la tradición referida en nuestro país, aquí nadie parece querer asumir el “riesgo” (ponedle comillas a la palabra, por favor) que conlleva brindarle este género al gran público, que siempre lo suele relacionar con entretenimiento vacuo y basta. Una pena, porque es mucho más que eso. Con todo esto respondo a vuestra pregunta: no, no creo que sea más fácil, pero no por no llegarle a la gente sino porque escribirla y ponerla en pie es más difícil. Ahí puede residir la clave de la rabia que suscita.

 

Risas a dúo

 

H- Esperamos con impaciencia que otra de vuestras obras, En el cielo de mi boca, suba a las Tablas…  Una historia que nos habla de los sueños, las ilusiones perdidas... en el camino… Habladnos de este texto… ¿qué queríais contar a vuestros coetáneos?

 

JP- (Risas)... Según os hablo me percato de las coincidencias que ‘En el cielo de mi boca’ tiene con ‘Malcontent’. Ese voyeurismo antes mencionado y que tan propio es de la cultura de masas tiene un reverso tenebroso, más aun teniendo en cuenta que el objeto que se observa, persigue y usa en todo este entramado, resulta ser una persona. En En el cielo de mi boca contamos la ascensión y caída de Wilhelm, un cantante de un programa de tele realidad, que corre el peligro de terminar devorado por el monstruo que hace poco le dio de comer. Recuerdo perfectamente las palabras de Ignacio García May cuando fue profesor mío en la RESAD: “El nuestro ha de ser el camino del diamante”. Es decir, el antónimo de lo que se nos vende por televisión: una ‘academia’ de dos meses que te habilita para ser un profesional. Entre otras cosas eso, incluso a pesar de las dos o tres excepciones que puedan existir, es simple y llanamente mentira.  

 

H- Por desgracia son muchos los que caen en las redes de ese engaño... Normalmente colaboráis con Grumelot, en esta ocasión habéis escrito el texto para Daniel Teba… ¿cómo ha sido esta experiencia, esta colaboración?

 

JP- Un placer. No es la primera vez que colaboro con alguien fuera de Grumelot, y, particularmente, el trabajo con Daniel ha sido cómodo y muy positivo. He de decir que este proyecto nace enteramente de su empeño en que se hiciera realidad. Con la que está cayendo, me genera el mayor de los respetos, pues ha sabido aglutinarse de un equipo con talento y capacidad de trabajo. Desde el director del montaje Jazz Vilá, pasando por el músico Ángel Galán; mucho y muy bueno. Bravo por Daniel. 

 

H- Nos unimos al aplauso...

 

Risas a dúo

 

H- Vuestra facilidad para comunicar con el público, ha quedado probada... En estos tiempos agitados, en lo que los jóvenes prefieren otras formas de comunicación… ¿Cómo creéis que debe ser el teatro de este siglo XXI para llegar a su público?

 

JP- Debe ser lo suficientemente eficaz como para llegar a ese público perdido que mentáis. No me gusta echar balones fuera, la culpa, si la hubiere, no es solo del público. Tampoco necesariamente esas otras formas de comunicación son nocivas. Me viene a la cabeza un proyecto de la Royal Shakespeare Company llamado Such Tweet Sorrow, montaje multimedia que durante varias semanas seguía a los personajes de Romeo y Julieta mediante Twitter. ¿Es esto una traición a vuestro autor? A mí no me lo parece.

 

H- Nos parece que la voz de la Royal, como la palabra de mi padre, son sagradas...

 

Risas a dúo

 

H- Todo el mundo se queja de la crisis… especialmente si se trabaja con compañías pequeñas, independientes, como Grumelot y Tránsito… Aunque es muy probable que no nos oigan,  por el ruido de la crisis… ¿Qué pediríais a las instituciones públicas, para ayudar al teatro a salir a flote?

 

JP- En gran parte creo que hay que romper, de una vez por todas, la idea de que la cultura equivale a ocio. Esa ecuación nos está matando. Del ocio puedes prescindir y más cuando toca apretarse el cinturón. Sin embargo, desprenderse tan a la ligera de aquello que, justamente, te puede dar las armas necesarias para salir del atolladero no es un mal necesario, es una temeridad que roza lo obsceno, más bien (Risas)…. Lo lógico sería en época de crisis invertir en cultura, ¡en educación!, pero… Sin embargo, aun con lo que se nos venga, saldremos de esta.

 

H- Me sumo a vuestro voto de optimismo…

 

Risas a dúo

 

H- A estas alturas de nuestra charla, queda claro vuestro entusiasmo por el teatro… ¿qué es para vos este Arte, y cómo lo vivís en estos momentos, de vuestra carrera, y en los albores de un nuevo siglo?

 

JP- (Risas)... No sé qué tal hago lo que hago, lo que sí sé es que no valdría para otra cosa. O sea, buen Hamlet, que para mí no hay remedio. Necesito el teatro como el comer, y no solo desde la escritura, también soy actor, en Malcontent sin ir más lejos podéis verme sobre las tablas. Os lo comento por si buscáis comediantes que atrapen a vuestro tío en La ratonera; yo me presto, estoy con vos. Ese Claudio no es trigo limpio.

 

H-Os agradezco los consejos, que intentaré poner en práctica… Aunque ya conocéis mis dudas…

 

Risas a dúo

 

H- Antes de poner fin a esta charla, que nos ha convencido, a los ya entregados… Para los que se resisten al teatro, a los clásicos, a sus contemporáneos... Podríais, mi señor, contagiar un poco de vuestro cariño por el teatro, para que se animen a descubrir En el cielo de mi boca…

 

JP- Invito a todo el que nos lea a que se acerque al teatro. Si tengo la suerte de que sea para ver una obra mía puedo garantizar que detrás de cada función que escribo aspiro, como poco, a entretener, y un poco más allá a compartir preguntas. El teatro es el foro perfecto para esto. Con suerte, alguien, en un futuro tendrá la respuesta. Pero, sobre todo, sigan yendo a esos edificios extraordinarios. Esta temporada en Madrid nos esperan textos de Alfredo Sanzol, Pablo Messiez, Guillem Clua, Mark Ravenhill, Miguel del Arco, Tom Stoppard, Paco Bezerra… Allí nos vemos.

 

H- Dijo un clásico que los sabios suelen ser humildes…

 

Risas a dúo

 

H- Mi Señor Padilla, tengo que declarar que ha sido un honor,  y toda una experiencia humana y teatral esta charla…

 

JP- El honor es mío, os lo aseguro. Quién iba a decirme hoy a mí que iba a departir con todo un príncipe danés.

 

Se levanta el Telón y resuena un dueto de carcajadas

 

 

En el cielo de mi bocal

 

Autor José Padilla

 

Equipo artístico

Wilhelm: Daniel Teba

Director: Jazz Vilá

Escenografía e Iluminación: David Pizarro

Música y espacio sonoro: Ángel Galán

Vestuario: Almudena Rodríguez Huertas

Fotografía: Moisés Fernández Acosta

Prensa: Alexis Fernández

www.garajelumiere.blogspot.com/

 

Titania  

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